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El final que no conoces de ‘La pequeña tienda de los horrores’

Hoy tenemos en el blog un artista invitado. Démosle una calurosa bienvenida a Jesús Damieta, de Hay un blog en mi sopa.

Yo os cuento: como big minds think alike, resulta que el otro día, al tiempo que os hablaba yo de la vuelta de Rick Moranis al cine y de que de repente tenía antojazo de ver otra vez La pequeña tienda de los horrores, que es esa maravilla musical que debería salvarse junto a las cucarachas al llegar el fin del mundo (porque las cucarachas también tienen derecho al buen cine)Jesús, en su blog Hay un blog en mi sopa, que os recomiendo mucho, hablaba de “El otro final de ‘La tienda de los horrores'”. Que yo en principio pensé que era una metáfora, una alegoría, un decir si lo preferís. Pero no: resulta que Frank Oz había pensado para La pequeña tienda de los horrores otro final bien distinto del que yo no tenía ni idea y que, por cierto, yo prefiero una y mil veces.

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Me sentí un poco avergonzada, la verdad, porque La pequeña tienda de los horrores, que yo vi por primera vez siendo muy, muy pequeña, es desde siempre una de mis pelis preferidas y yo descubrí por primera vez su final alternativo y la historia que hay detrás en el blog de Jesús, en un post que prometía mucho empezando así:

El otro día vi por error un fragmento de ‘Rise of Skywalker‘, el episodio IX de Star Wars. Está bien, en realidad lo vi deliberadamente, pero cualquier cosa relacionada con esta película es automáticamente un error, incluida la voluntad de verla. Así que, insisto: lo vi por error.

Al poco rato me empecé a sentir fatal. Me dolían los ojos y notaba inflamada la vergüenza ajena, como si fuese un órgano físico. ¿Qué podía hacer? Llamé al 112 para que me pasasen con el crítico de cine de guardia, pero estaban ocupados con no se qué de una pandemia. Tras una larga espera me enviaron un licenciado en audiovisuales.

Encontré su entrada tan completa y bien contada, que no me pude resistir a preguntarle si me dejaba traerme su post a este blog. No me la traigo entera porque es muy extensa, así que os comparto un buen pedazo y os invito a leerla entera en su versión original en su blog. Lee el resto de la entrada »

Rick Moranis al fin vuelve a la gran pantalla

Hace un par de años era solo un rumor. Prometía, eso sí, convertirse en realidad. Y al fin ha llegado el momento: Rick Moranis vuelve a la gran pantalla.

Rick Moranis, que se hizo famoso a partir de 1980 al participar en SCTVfue uno de los actores imprescindibles en cualquier comedia familiar durante las décadas de los ’80 y ’90.

Lo vimos resplandecer en auténticas joyas como Spaceballs, La pequeña tienda de los horrores, Cazafantasmas o, por supuesto,  Cariño, he encogido a los niños.

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A partir de mediados de los ’90, Rick descendió el ritmo de su frenética actividad profesional después de que su mujer, Ann Belsky, falleciera a causa de un cáncer de mama. A partir de ese momento, Moranis se volcó por completo en lo que era su prioridad: cuidar de sus hijos. Para ello, redujo sus papeles a aquellos que pudiera asumir sin desplazarse de ciudad (Nueva York), incluidos algunos trabajos de doblaje (Hermano Oso, Bob & Doug), o los que pudiera rodar durante las vacaciones escolares. La secuela de Cariño, he encogido a los niños, Pequeños gigantes Mi querido enemigo, junto a Tom Arnold, fueron de sus últimos “grandes títulos”.

Dentro de su trabajo en Nueva York, una de sus facetas ha sido durante todos estos años la de músico cómico y, en 2005, su álbum The Agoraphobic Cowboy (El vaquero agorafóbico) le hizo estar nominado a un Grammy al mejor álbum de comedia.

También ha publicado, más recientemente, My Mother’s Brisket & Other Love Songs (La falda de mi madre y otras canciones de amor), que tampoco tiene desperdicio:

En 2018, The Hollywood Reporter contaba en su página web que Moranis, después de más de una década de retiro total de la pantalla, y después de haber rechazado aparecer en el reboot de Cazafantasmas en 2015, accedió finalmente a incorporarse al próximo encuentro de SCTV para NetflixAn Afternoon With SCTV.

Por entonces, se rumoreaba que Disney quería contar con él para Schrunk, la cuarta entrega de Cariño, he encogido a los niños, y se decía también que a él no le desagradaba la idea. Y, al fin, ha sido ahora cuando, a través de twitter y un escueto mensaje (“Honey, I’m back”), ya está confirmado que Moranis participará en la cinta, en marcha desde febrero, gracias a la insistencia de Josh Gad, que interpretará a Nick Salinsky, el hijo de Rick.

No puedo esperar.

Por cierto, ahora me ha entrado antojazo de ver Spaceballs 🙂

La razón por la que ya no vemos a Rick Moranis

Ya está. Esta noche les pongo Spaceballs a los niños.

rick-moranis-spaceballs

Si les gustó Opa, yo viazé un corrá, con esto se me desorinan. (Por cierto, ¿sabéis que El Koala ha sacado single nuevo?).

Rick Moranis es uno de los rostros de nuestra infancia/juventud. Dado a conocer en SCTV (junto a Martin Short, Catherine O’hara y John Candy, entre otros) en 1980 (y ’81), fue uno de los actores que llegó a convertirse en imprescindible durante las décadas de los ’80 y ’90.

Rick Moranis sctv 1980

Moranis y Dave Thomas, en ‘SCTV’

Fue en 1984 cuando dio el salto a las retinas internacionales, al interpretar al cándido Louis en la primera entrega de Los Cazafantasmas, y de ahí a la gloria: Cazafantasmas II, La loca historia de las galaxias, Cariño, he encogido a los niños, Dulce hogar… ¡a veces! (por la que ganó un American Comedy Award a actor secundario más divertido), Los Picapiedra… Y, mi favorita de todas: La pequeña tienda de los horrores, del ’86, junto a Ellen Greene (¿qué fue de ella?).

Una de mis pelis favoritas de todos los tiempos, y título de culto para medio planeta.

Sin embargo, mirando todos sus registros le resulta a uno evidente que, a partir de los tempranos ’90, Rick descendió el ritmo de su frenética actividad ochentera. Y hubo un triste motivo tras ello. Bueno, un triste motivo y una bonita reacción: en 1991, la mujer de Rick, Ann Belsky, falleció por un cáncer de mama, dejándolo viudo a cargo de los dos hijos de ambos.

A partir de ese momento, Moranis se volcó por completo en lo que era su prioridad: cuidar de sus hijos. Para ello, redujo sus papeles a aquellos que pudiera asumir sin desplazarse de ciudad (Nueva York), incluidos algunos trabajos de doblaje (Hermano Oso, Bob & Doug), o los que pudiera rodar durante las vacaciones escolares. La secuela de Cariño, he encogido a los niños, Pequeños gigantes y Mi querido enemigo, junto a Tom Arnold, fueron de sus últimos “grandes títulos”.

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Dentro de su trabajo en Nueva York, una de sus facetas ha sido durante todos estos años la de músico cómico y, en 2005, su álbum The Agoraphobic Cowboy (El vaquero agorafóbico) le hizo estar nominado a un Grammy al mejor álbum de comedia.

(Por si a alguien se le escapa, una persona agorafóbica es quien le tiene fobia a los espacios abiertos). Mira que me cuesta seguir el country en inglés, pero hasta yo me he partido de risa xD

Hace un par de semanas, The Hollywood Reporter contaba en su página web que Moranis, después de más de una década de retiro total de la pantalla, y después de haber rechazado aparecer en el reboot de Cazafantasmas en 2015, ha accedido finalmente a incorporarse al próximo encuentro de SCTV para Netflix, An Afternoon With SCTV.

Sin duda, todo un señor a quien se ve muy diferente, o quizá sublimemente parecido, al que era hace 30 años. Yo, si me dejáis, me despido con lo primero (aparte de Seymour) en lo que pienso cuando pienso en Rick Moranis… ¡¡¡Mermelada de frambuesa!!!

¿Qué fue de Ellen Greene, la doncella en apuros de ‘La pequeña tienda de los horrores’?

¡¡Ayyyy, Mariiiiii!! ¡¡Que emoción, por favor!!

¡¡Feed me, Seymour!!

Ay, por Dios, qué maravilla, madre mía.

La pequeña tienda de los horrores, remake del ’86 de la que fuera homónima 20 años antes (que ya estamos tardando en sacar la tercera, ¿eh?). Musical indescriptiblemente divertido, intrigante y sobrecogedor, desde el suburbio hasta algún lugar verde. O lo que es lo mismo: desde el Downtown hasta Somewhere’s that’s green (Nota: chascarrillo solo apto para auténticos fans). Letras de Alan Menken, música de Miles Goodman y un reparto sublime, desde los principales hasta los extras, pasando por cada cameo. Magníficos.

Brillaron entre sus estrellas un Rick Moranis cuasi adolescente, el veterano Vincent Gardenia (quien, por cierto, falleció sólo seis años después) y un joven, macarra y psicópata Steve Martin, irreconocible con el pelo negro y que fue el primero en irse a la cazuela (por cierto, ¿qué fue de Rick Moranis?).

Y entre la testosterona y Rick Moranis estaba ella: Ellen Greene, la protagonista femenina en su papel de Audry:

ellen-green-la-pequeña-tienda-de-los-horrores

Ellen, cásate conmigo. #Ellenmarryme

La estética de Audry, basada en un enorme pecho encorsetado en el más choni vestido de leopardo que el cine haya conocido jamás, combinado con un pelucón rubio Barbie que dañaba la vista, contrastaba de pleno con el carácter dulce y bondadoso y el alma frágil de una Audry cuyos sueños y aspiraciones parecían escapar a las posibilidades de “otra golfa de los suburbios”. La melancolía que la consume a ella por tener que apagar su colorido espíritu en un lugar gris, y la melancolía que consumía a Seymour por amarla locamente y no considerarse merecedor del amor de ella, eran el leitmotiv de la película.

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Bueno… Y la malvada planta extraterrestre carnívora, claro. La planta también.

AudreyII

Llamar a esto Audry II fue una declaración de amor.

En fin, todos recordamos (imposible no hacerlo) a la dulcérrima y estrambótica rubia de La pequeña tienda de los horrores. ¿Qué hizo después? Lee el resto de la entrada »