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10 curiosidades GENIALES de la peli original de ‘Cazafantasmas’

HOY ES 3 DE DICIEMBRE Y… ¿A QUIÉN VAS A LLAMAR?

GHOSTBUSTERS!!!

 

Por si a alguien le pilla despistado, se estrena hoy en cines la nueva película de la saga: Cazafantasmas: Más allá. Desarrollada como secuela de la segunda película de Cazafantasmas (1989) y sin tener en cuenta el reboot de 2016, en ella nos encontraremos a Phoebe Spengler (interpretada por Mckenna Grace), nieta de Egon Spengler, el que era el personaje del inimitable Harold Ramis (fallecido en 2014) en las películas originales. Phoebe y su hermano Trevor, a quien da vida Finn Wolfhard (Stranger Things), acaban -por circunstancias de la vida- con su madre viviendo en “lo único que les queda de su abuelo” (Egon): una vieja granja abandonada donde, al parecer, el científico continuó con sus experimentos de captura y almacenamiento de entes fantasmales.

Y, por si alguien se lo está preguntando también, sí: POR SUPUESTO que aparecen en ella Bill Murray, Dan Aykroyd y Ernie Hudson como Venkman, Ray y Winston, respectivamente. Además de Sigourney Weaver (Dana Barrett) y Annie Potts (Janine) y con la incorporación del MAGNÍFICO Paul Rudd, que queda bien en todas partes.

La película, por cierto, está dirigida por Jason Reitman, hijo de Ivan Reitman, que fue el director de la original. Vamos, que en la vida real, como en la ficción, al final todo queda en casa.

Así que, para celebrar que al fin ha llegado el estreno que yo más he esperado estos dos últimos años, hoy recupero un old post y os cuento 10 de mis favoritas curiosidades geniales de Cazafantasmas. Lee el resto de la entrada »

Así vemos a sus 70 años a Carl Winslow (Reginald VelJohnson)

Cosas de casa llegó a nuestras vidas en 1989. En ella vimos crecer a muchos de sus personajes (y desaparecer a otros pocos) y, aunque ahora huele un poquito a rancio,en su día fue un boom absoluto y se mantuvo nueve añazos en antena, que se dice pronto.

Tenía la tónica tradicional de las comedias de la época (es decir, el núcleo familiar), aunque las historias de los Winslow fueron girando cada vez más en torno al eje principal en el que llegó a convertirse el personaje de Urkel (que ya os conté el otro día que ahora se dedica a vender su propia especie de marihuana -con la cara de Urkel-). Nos tragamos la comedia, episodio tras episodio, hasta que el mundo se cansó de los pantalones más altos y la voz más chillona de la televisión, convirtiendo al que fuera un ídolo en un paria televisivo y despidiendo la serie en 1998.

Entre las muchas curiosidades que pudieron reunir a lo largo de esos nueve años de emisión (de las que os conté algunas en un post hace algún tiempo) podemos elegir una como elemento introductorio a nuestro protagonista de hoy, y es que Carl Winslow, interpretado por Reginald VelJohnson, fue el único personaje que apareció en todos los episodios de la serie.

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De hecho, fue la relación que mantenían Carl (el patriarca de los Winslow) y su insufrible vecino Steve la que se utilizaba de hilo conductor en casi todos los capítulos. Lee el resto de la entrada »

Así están ahora los New Kids On The Block

No voy a entrar en esta guerra. Take That, BackStreet Boys, NSYNC… Dime en qué año naciste y te diré cuál es tu boy band. Pero yo, que soy de la era BSB y que hace poquito le hice un post a Mark Owen, me veo en la obligación, por presión social y petición masiva popular, de hacer una pequeña entrada a los NKOTB porque, según sus fans más acérrimas, “los New Kids On The Block están ahora mucho mejor que hace 30 años”. Oye, no seré yo quien lo discuta.

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Portada de la SuperPop.

Menuda foto de portada. Valía hasta la última de las 225 pesetas que costaba. Gallifante para el fotógrafo que, como bien dijo alguien en facebook, “permitió al de la gorra salir así”. Y os digo más: normal que ahora estén mejor.

Por cierto, si en vuestra memoria también parecían mayores y ahora os parece estar viendo niños, no os equivoquéis: ERAN niños. Joseph, Donnie, Jordan, Danny y Jon tenían entre  12 y 16 años cuando el grupo empezó a funcionar, allá por 1984. Sí, habéis leído bien: concretamente Joey McIntyre, nacido en 1972, tenía 12 años. Lee el resto de la entrada »

Jo Marie Payton, Harriette Winslow en ‘Cosas de casa’: impresionante a sus 71 años

En efecto, querido Watson: Cosas de casa fue esa sitcom que ahora huele un poquito a rancio, pero que en su día fue un boom absoluto y se mantuvo nueve añazos en antena. Llegó a nuestras vidas en 1989 y en ella vimos crecer a muchos de sus personajes (y desaparecer a otros pocos).

Con la tónica tradicional de las comedias de la época (es decir, el núcleo familiar) las historias de los Winslow fueron girando cada vez más en torno al eje principal en el que llegó a convertirse el personaje de Urkel (que ya os conté el otro día que ahora se dedica a vender su propia especie de marihuana -con la cara de Urkel-). Nos tragamos la comedia, episodio tras episodio, hasta que el mundo se cansó de los pantalones más altos y la voz más chillona de la televisión, y la serie se despidió en 1998.

Lo que pocas personas saben o recuerdan es que Cosas de casa fue un spin-off de otro éxito de la época: Primos lejanos. Y fue, precisamente, a través del personaje de Harriette Winslow de quien se extrajo la nueva serie, ya que ella trabajaba como ascensorista en la serie del primo Balky y del primo Larry.

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Jaleel White: de estrella olvidada a vender marihuana con la cara de Urkel

Cosas de casa comenzó a emitirse en 1989 y continuó en antena hasta 9 años después, en 1998 (año del trágico final de la actriz Michelle Thomas, quien interpretaba a Myra, la novia de Urkel). La sitcom tuvo muchas cosas buenas. Por ejemplo, fue la serie de mayor duración hasta ese momento protagonizada por una familia afroamericana.

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Pero también tuvo otras cosas que, aunque en el momento parecían geniales, tal vez fueran no tan buenas, porque Urkel… En fin, era Urkel, y su triunfo existió porque, como diría Pratchett, “cada curva de idiotez ha de tener su cenit”. Lee el resto de la entrada »

Jennifer Beals, impresionante casi 40 años después de ‘Flashdance’

Luego llegaron más, claro que sí. Porque (como todo el mundo sabe) cuando algo funciona en Hollywood, todo el mundo hace lo mismo en Hollywood.  Y probablemente todo el mundo recuerda ese Footloose con un adulto despreciable que impedía que la pobre chavalada se dedicara a bailar por el pueblo, pero antes de ese despliegue de locura capitaneado por Kevin Bacon hubo otra, considerada por muchos la original, la mítica, la auténtica e inevitable: Flashdance.

Son, de hecho, tan cercanas en el tiempo (apenas un año de diferencia entre ambas) que es imposible no confundir en el recuerdo algunas de las escenas de la una con la otra. Especialmente teniendo en cuenta que como la tercera parte del metraje son pies.

En esta cinta magnífica en su género que era Flashdance el personaje protagonista era femenino: se llamaba Alex Owens, una pluriempleada que era a la vez bailarina exótica y soldadora y que quería entrar en una escuela de ballet. Y la fabulosa mujer que la interpretaba era Jennifer Beals.

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¿Qué fue de Carrie Henn, la niña de ‘Aliens: El regreso’?

Nadie puede discutir que la de Alien es una de las sagas más prolíficas (y fructíferas) del cine. Desde hace (ojo) más de 40 años, el imaginario creado por Ronald Shusett y llevado a la pantalla por Dan O’Bannon y Ridley Scott para aquella primera película (Alien, el octavo pasajero) ha dejado cinco entregas más (tres de ellas -cuatro en total- con la fantástica Sigourney Weaver como Ripley), incluidas Prometheus en 2012 y Alien: Covenant en 2017, ambas dirigidas, de nuevo por Ridley Scott.

La segunda entrega, sin embargo, estuvo bajo la batuta de otro de los grandes de la época: James Cameron. Esa fue Aliens: El regreso, que narra el regreso de Ripley, junto a un grupo de marines, al planeta donde ella y sus compañeros, a bordo de la Nostromo, se habían encontrado con la criatura.

Y en esta entrega aparecía, tal vez como golpe de efecto emotivo, una niña: Newt. Interpretada por Carrie Henn, nuestra protagonista de hoy.

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¿Recuerdas ‘Magnum, P.I.’? Así son hoy sus protagonistas

Era 1980, y a los pantalones de campana, las gafas de sol de aviador y los bigotones king size se unió el elemento que faltaba para redondear el look y llevar a Tom Selleck a lo más alto: las camisas hawaianas.

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Magnum P.I. contó al público, a lo largo de ocho temporadas y más de ciento cincuenta episodios, las aventuras de Thomas Magnum (Selleck), un detective privado en Hawái.

La serie se mantuvo en antena hasta 1988 y, desde entonces, a algunos de sus protagonistas ha sido relativamente fácil seguirles la pista. A otros, no tanto. Así se ve hoy el equipo de agentes de la ley más playero de la época:

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La tragedia de Sinéad O’Connor: rota antes de ser una estrella de la música

Este verano llegó a España el libro de sus memorias: Remembranzas. Escenas de una vida complicada. Y tan complicada. Es un libro trufado de pasajes que dejan al lector pegado a las páginas con un poso mental de “esto no puede ser verdad”. Pero, en el fondo, algo te dice que todo es cierto.

Pero empecemos por el pricipio:

Sinéad O’Connor (que es su nombre de nacimiento además del artístico -salvo por un par de segundos nombres que omite: Marie y Bernadette) nació en Dublin un 8 de diciembre de 1966, por lo que un cálculo rápido nos dice que este año cumplirá 55 inviernos.

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O’Connor en una actuación en Vicar Street, Dublin. (GTRES)

Sinéad había llamado la atención de la industria musical con su primera banda, Ton Ton Macoute y, tras iniciar su andadura en solitario aportando su voz en forma de colaboración para álbumes ajenos, cuando tenía 20 años le llegó la oportunidad, no sin controversia, de editar su álbum debut. Y la controversia no fue otra que se quedó embarazada (del batería John Reynolds) y la discográfica la presionó para que abortara. Finalmente, y tras largas discusiones, Sinéad consiguió que “le permitieran” continuar con su embarazo y sacar a la luz su primer álbum, que produjo ella misma, en 1987: The Lion and the Cobra, que se presentó con el tema Troy.

Fue, sin embargo, dos años después (estamos en 1989) cuando O’Connor alcanzó el estrellato internacional, de una vez y para siempre, con el single por el que todo el mundo la recuerda: Nothing Compares 2 U.

Nothing Compares 2 U se incluyó en su segundo álbum en 1990, I Don`t Want What I Haven’t Got (No quiero lo que no he tenido), y está cargada de significado. La canción original era un tema de Prince, escrito para The Family e incluida en su primer álbum de estudio. En boca de Prince, era un tema sobre un amante abandonado. Sinéad le hizo arreglos musicales y, en su voz, quedó transformada en un canto a la devastación personal que supuso para ella perder a su madre, fallecida en 1985 en un accidente de coche.

El tema de O’Connor, cargado de emoción y acompañado de un vídeo desolador, enfocado en su rostro por el que, al final, ruedan dos lágrimas, fue número uno mundial. I Don’t Want What I Haven’t Got vendió millones de copia en el planeta y Sinéad fue nominada a cuatro Grammys, incluidos Mejor Grabación y Mejor Vocalista Femenina. Ganó Mejor Álbum de música alternativa. Sus palabras fueron arrolladoras:

Me niego a aceptar los premios. Los Grammy se dan al disco que más ha vendido, pero no al mejor artísticamente hablando. No me interesan. No quiero tomar parte en nada que anime a la gente a creer que el éxito material es importante, especialmente si eso representa que te has de sacrificar personalmente para obtenerlo.

Ese fue, probablemente, el momento en el que O’Connor dejó claro que la música era para ella su forma de interpretar la vida (y no de ganársela), y desde entonces su identidad es su sello. Ha publicado álbumes desde entonces con estoica regularidad (otros ocho álbumes de estudio desde I Don’t Want What I Haven’t Got), especialmente atendiendo a que los ha compaginado con controversias y cambios personales que abarcan todas las ramas de lo políticamente inapropiado. Ha sido ordenada sacerdotisa católica (cosa realmente prohibida por la Iglesia), se ha cambiado el nombre dos veces (la última en 2018 después de convertirse al Islam, cambió su nombre a Shuhada’ Davitt), ha tenido otros tres hijos -esto no es polémico, solo lo estoy comentando-, e incluso anunció en más de una ocasión que se retiraba de la música para luego regresar, a veces con muy poco tiempo de diferencia (hablamos de días) entre la retirada y el regreso.

Especialmente notoria fue su actuación, en 1992, en Saturday Night Live, de la NBC, donde interpretó una versión muy personal de la canción War de Bob Marley, aunque sustituyó la palabra “racismo” por “abuso de menores” (“racism” por “child abuse”) y rompió una foto del papa Juan Pablo II ante la cámara mientras decía “el bien sobre el mal” y remataba gritando “fight the real enemy” (“lucha contra el verdadero enemigo”). Se oyó un murmullo de asombro. Nadie aplaudió.

Tal vez de haber sido hoy se habría llevado una buena ovación. Pero era 1992.

Sus álbumes han ido bajando en ventas desde los siete millones del segundo hasta las dos o trescientos mil copias (que no es una nadería ni mucho menos). El último de ellos, I’m Not Bossy, I’m the Boss, vio la luz en 2014 con Take Me To Church.

Y ahora, como os adelantaba al principio del post, compagina su gira musical con el lanzamiento de su libro de memorias: Remembering(traducido como Remembranzas), bajo el sello Sandycove, de Penguin Books, y que en los agradecimientos de su primera página dice: Qui cantat, bis orat (“El que canta, reza dos veces”).

En él, Sinéad habla a bocajarro de su vida personal, que sorprende, porque de su relación con su madre se sabía más bien poco, o al menos poco comparado con todo lo que ella revela. Era conocido, además de la derrota que sufrió Sinéad cuando ella murió, que sus padres habían tenido hijos siendo aún muy jóvenes, que la cantante era la tercera de cinco hermanos y que, cuando sus padres se separaron teniendo ella ocho años, ella y sus dos hermanos mayores se fueron a vivir con su madre, con quien la relación era “complicada” y que “a menudo utilizaba la fuerza con ellos”. Sin embargo, lo que cuenta en Remembranzas dentro de capítulos cortos con títulos significativos, como El piano, Los abuelosAgosto del 77, va más allá:

Ahora soy una mujer mayor con una voz diferente. Así que esta es solo mi primera memoria.
Mi intención es vivir una vida larga y llevar un diario esta vez para no olvidarlo. Sin embargo, era necesario que dejara hablar a la niña dentro de mí porque necesitaba
hablar.

(…)

Soy la niña que llora de miedo el último día antes de las vacaciones de verano. Tengo que fingir que he perdido el palo de hockey porque sé que si lo llevo a casa mi madre me golpeará con él todo el verano. Aunque tal vez prefiera el atizador de alfombras. Me hará desnudarme, me obligará a acostarme en el suelo y abrirme de piernas y brazos, a permitirle golpearme con el mango de la escoba en mis partes íntimas.

Y, de pronto, cobran otro sentido las lágrimas de O’Connor al cantar en Nothing Compares 2 U:

“All the flowers you planted mom
In the backyard
They all died when you left
I know living with you baby was hard sometimes
But i’m willing to try again”

 

Todas las flores que plantaste, mamá,
en el patio trasero,
todos murieron cuando te fuiste.
Sé que vivir contigo a veces fue difícil,
pero estoy dispuesta a intentarlo de nuevo.

 

¿Qué fue de Patricia McPherson, Bonnie en ‘El coche fantástico’?

No suelo decir esto pero… Esto no nos llevará mucho tiempo. Eso sí: merecerá la pena.

Aunque en realidad su primer trabajo interpretativo había sido en un cortometraje independiente a finales de los ’70, se suele decir que el primer papel de Patricia McPherson fue el de Bonnie Barstow, la mecánica de KITT en El coche fantástico.

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McPherson en ‘El coche fantástico’

Introducida como personaje principal en la primera temporada (1982), se ausentó en la segunda y regresó en la tercera, manteniéndose en el papel hasta el final de la serie, en el 86, y sumando más de 60 episodios . Llegó a compaginar este trabajo con una aparición en cine en la película de Michael Farkas Alarma: Alto riesgo, y ello podría haber hecho pensar a cualquiera que su futuro profesional estaba sin duda en la pantalla. Pero no fue así. Lee el resto de la entrada »