Entradas etiquetadas como ‘música dosmilera’

Las Ketchup: 20 años del ‘Aserejé’

Las hermanas Muñoz, hijas del guitarrista Juan Muñoz «El Tomate», formaron un grupo musical al que llamaron Las Ketchup (por aquello de que son producto del tomate). Y, por cierto, eran cuatro: Pilar, Lola y Lucía, a quienes todo el mundo recuerda, y Rocío, que se quedó fuera del salto a la fama porque se quedó embarazada.

las ketchup asereje

Ese salto sucedió en el verano de 2002, cuando reventaron el verano con su supertemazo Aserejé, que es imposible escuchar y no bailar y que os comparto aquí para que empecéis el fin de semana con un buen rollo insuperable:

Apostaría un brazo con total tranquilidad a que todavía os acordáis —más o menos— de la coreo. ¿Sí o no? Lee el resto de la entrada »

20 años de ‘Torero’: Así ha cambiado (o no) Chayanne

La juventud ya no respeta nada. Una de las canciones favoritas de uno de mis peques es esta:

Nada, Mari. No respetan nada.

Pero, al menos, me han dado la oportunidad de ponerles el torero de Chayanne y, de paso, cobrar consciencia de que hace ya 20 años (21, para ser exactos) que yo bailaba eso en los bares de gente joven a los que ya me da vergüenza entrar. ¿Y por qué me da vergüenza? Porque no todos somos Jordi Hurtado… Ni tampoco Chayanne.

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¿Qué fue de O-Zone, los de ‘Dragostea din tei’?

Empecemos por el principio: ¿quiénes eran los O-Zone?

Estos muchachos moldavo-rumanos, llamados Dan Bălan, Radu Sârbu y Arsenie Todiraş, formaron un grupo de música eurodance en 1999 y en 2002 lanzaron en Moldavia la que el año siguiente fue el éxito del verano en todo el mundo: Dragonstea din tei (que significa, por cierto, «el amor en los tilos», y que ellos mismos escribieron y compusieron).

Seguro que mucha gente conoce la canción, incluso habiendo nacido mucho después del éxito, porque es de esas que, no solo permanecen en el imaginario colectivo, sino que han llegado a millones de hogares gracias a la magia del Just Dance. Dato de perspectiva temporal: esta canción triunfó el mismo año que se creó facebook.

El éxito obtenido, aun así, se quedó dentro de las fronteras de Europa porque, si bien es cierto que tampoco les fue mal en EE.UU., jamás alcanzaron en el Billboard estadounidense lo obtenido en el Viejo Continente. Lee el resto de la entrada »

¿Qué fue de Patricia Manterola, la que cantaba ‘Que el ritmo no pare’?

Tal vez esto no sea fácil de creer, pero este año hace ya dos décadas desde que ‘Que el ritmo no pare’ ocupó nuestros veranos.

La cantante mexicana, en activo desde 1982, tenía 30 años cuando alcanzó el éxito mundial con el que fue uno de los temas estrella de aquel verano, hasta el punto que se pudo escuchar en competiciones deportivas de todo tipo alrededor de todo el planeta, incluido el mundial Corea-Japón. Lee el resto de la entrada »

La tragedia de Sinéad O’Connor: rota antes de ser una estrella de la música

Este verano llegó a España el libro de sus memorias: Remembranzas. Escenas de una vida complicada. Y tan complicada. Es un libro trufado de pasajes que dejan al lector pegado a las páginas con un poso mental de «esto no puede ser verdad». Pero, en el fondo, algo te dice que todo es cierto.

Pero empecemos por el pricipio:

Sinéad O’Connor (que es su nombre de nacimiento además del artístico -salvo por un par de segundos nombres que omite: Marie y Bernadette) nació en Dublin un 8 de diciembre de 1966, por lo que un cálculo rápido nos dice que este año cumplirá 55 inviernos.

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O’Connor en una actuación en Vicar Street, Dublin. (GTRES)

Sinéad había llamado la atención de la industria musical con su primera banda, Ton Ton Macoute y, tras iniciar su andadura en solitario aportando su voz en forma de colaboración para álbumes ajenos, cuando tenía 20 años le llegó la oportunidad, no sin controversia, de editar su álbum debut. Y la controversia no fue otra que se quedó embarazada (del batería John Reynolds) y la discográfica la presionó para que abortara. Finalmente, y tras largas discusiones, Sinéad consiguió que «le permitieran» continuar con su embarazo y sacar a la luz su primer álbum, que produjo ella misma, en 1987: The Lion and the Cobra, que se presentó con el tema Troy.

Fue, sin embargo, dos años después (estamos en 1989) cuando O’Connor alcanzó el estrellato internacional, de una vez y para siempre, con el single por el que todo el mundo la recuerda: Nothing Compares 2 U.

Nothing Compares 2 U se incluyó en su segundo álbum en 1990, I Don`t Want What I Haven’t Got (No quiero lo que no he tenido), y está cargada de significado. La canción original era un tema de Prince, escrito para The Family e incluida en su primer álbum de estudio. En boca de Prince, era un tema sobre un amante abandonado. Sinéad le hizo arreglos musicales y, en su voz, quedó transformada en un canto a la devastación personal que supuso para ella perder a su madre, fallecida en 1985 en un accidente de coche.

El tema de O’Connor, cargado de emoción y acompañado de un vídeo desolador, enfocado en su rostro por el que, al final, ruedan dos lágrimas, fue número uno mundial. I Don’t Want What I Haven’t Got vendió millones de copia en el planeta y Sinéad fue nominada a cuatro Grammys, incluidos Mejor Grabación y Mejor Vocalista Femenina. Ganó Mejor Álbum de música alternativa. Sus palabras fueron arrolladoras:

Me niego a aceptar los premios. Los Grammy se dan al disco que más ha vendido, pero no al mejor artísticamente hablando. No me interesan. No quiero tomar parte en nada que anime a la gente a creer que el éxito material es importante, especialmente si eso representa que te has de sacrificar personalmente para obtenerlo.

Ese fue, probablemente, el momento en el que O’Connor dejó claro que la música era para ella su forma de interpretar la vida (y no de ganársela), y desde entonces su identidad es su sello. Ha publicado álbumes desde entonces con estoica regularidad (otros ocho álbumes de estudio desde I Don’t Want What I Haven’t Got), especialmente atendiendo a que los ha compaginado con controversias y cambios personales que abarcan todas las ramas de lo políticamente inapropiado. Ha sido ordenada sacerdotisa católica (cosa realmente prohibida por la Iglesia), se ha cambiado el nombre dos veces (la última en 2018 después de convertirse al Islam, cambió su nombre a Shuhada’ Davitt), ha tenido otros tres hijos -esto no es polémico, solo lo estoy comentando-, e incluso anunció en más de una ocasión que se retiraba de la música para luego regresar, a veces con muy poco tiempo de diferencia (hablamos de días) entre la retirada y el regreso.

Especialmente notoria fue su actuación, en 1992, en Saturday Night Live, de la NBC, donde interpretó una versión muy personal de la canción War de Bob Marley, aunque sustituyó la palabra «racismo» por «abuso de menores» («racism» por «child abuse») y rompió una foto del papa Juan Pablo II ante la cámara mientras decía «el bien sobre el mal» y remataba gritando «fight the real enemy» («lucha contra el verdadero enemigo»). Se oyó un murmullo de asombro. Nadie aplaudió.

Tal vez de haber sido hoy se habría llevado una buena ovación. Pero era 1992.

Sus álbumes han ido bajando en ventas desde los siete millones del segundo hasta las dos o trescientos mil copias (que no es una nadería ni mucho menos). El último de ellos, I’m Not Bossy, I’m the Boss, vio la luz en 2014 con Take Me To Church.

Y ahora, como os adelantaba al principio del post, compagina su gira musical con el lanzamiento de su libro de memorias: Remembering(traducido como Remembranzas), bajo el sello Sandycove, de Penguin Books, y que en los agradecimientos de su primera página dice: Qui cantat, bis orat («El que canta, reza dos veces»).

En él, Sinéad habla a bocajarro de su vida personal, que sorprende, porque de su relación con su madre se sabía más bien poco, o al menos poco comparado con todo lo que ella revela. Era conocido, además de la derrota que sufrió Sinéad cuando ella murió, que sus padres habían tenido hijos siendo aún muy jóvenes, que la cantante era la tercera de cinco hermanos y que, cuando sus padres se separaron teniendo ella ocho años, ella y sus dos hermanos mayores se fueron a vivir con su madre, con quien la relación era «complicada» y que «a menudo utilizaba la fuerza con ellos». Sin embargo, lo que cuenta en Remembranzas dentro de capítulos cortos con títulos significativos, como El piano, Los abuelosAgosto del 77, va más allá:

Ahora soy una mujer mayor con una voz diferente. Así que esta es solo mi primera memoria.
Mi intención es vivir una vida larga y llevar un diario esta vez para no olvidarlo. Sin embargo, era necesario que dejara hablar a la niña dentro de mí porque necesitaba
hablar.

(…)

Soy la niña que llora de miedo el último día antes de las vacaciones de verano. Tengo que fingir que he perdido el palo de hockey porque sé que si lo llevo a casa mi madre me golpeará con él todo el verano. Aunque tal vez prefiera el atizador de alfombras. Me hará desnudarme, me obligará a acostarme en el suelo y abrirme de piernas y brazos, a permitirle golpearme con el mango de la escoba en mis partes íntimas.

Y, de pronto, cobran otro sentido las lágrimas de O’Connor al cantar en Nothing Compares 2 U:

«All the flowers you planted mom
In the backyard
They all died when you left
I know living with you baby was hard sometimes
But i’m willing to try again»

 

Todas las flores que plantaste, mamá,
en el patio trasero,
todos murieron cuando te fuiste.
Sé que vivir contigo a veces fue difícil,
pero estoy dispuesta a intentarlo de nuevo.

 

¿Qué fue de las chicas de t.A.T.u.? Así han cambiado en 20 años Lena y Yulia, el mayor timo del pop

Las t.A.T.u., acrónimo del ruso eta devochka liubit tu devochku, que quiere decir «esta chica ama a esa chica» (y también que «acrónimo» no significa lo mismo en Rusia que aquí), fueron uno de los productos comerciales más potentes desde Milli Vanilli (sí, aquel dúo pop en el que todo eran secretos y mentiras).

Iván Shapovalov tenía 34 años, era psicólogo infantil y orquestó, desde su experiencia como publicista y productor musical, el mayor timo que la industria musical había parido en mucho tiempo: Lena y Yulia fueron las dos elegidas entre el más de medio millar que se presentó al casting para formar t.A.T.u.

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Shapovalov tuvo su inspiración en una película sueca de bajo presupuesto sobre el despertar del amor adolescente entre dos colegialas, Fucking Amal, para construir su fantasía escénica: dos adolescentes de quince años (y de verdad tenían quince años) serían sus protagonistas y, sobre el escenario, cantarían y demostrarían, muy explícitamente, su amor rebelde y prohibido, delante de Rusia y del mundo.

All the Things She Said (contenida en su segundo álbum de estudio, 200 km/h In the Wrong Lane, de 2002), no era solo una letra reveladora: el paquete incluía una escenografía cuidada al milímetro (especialmente en los directos), en la que Lena y Yulia se besaban y tocaban bajo las meticulosas órdenes de Shapovalov, y se convirtió en un quebradero de cabeza para los adultos que la calificaron de «pop pedófilo» y «apología de la homosexualidad», y en una liberación para los millones de adolescentes en todo el mundo que se sintieron representados/as y validados en su sexualidad.

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20 temazos veraniegos de los 2000

Mariplayas, me voy de vacaciones. ¡Ole!

Espero que no me echéis de menos (y lo digo totalmente en serio, o sea: que es agosto, por el amor del suelo, disfrutad el estío, copón). Yo intentaré no echaros de menos a vos 😀

Y se me ha ocurrido que para hacernos el rato hasta la vuelta más entretenido a todos, y ya que estrené el mes recordando 20 temazos veraniegos de los ’90, podríamos terminar julio recordando los mayores hits del verano de los años 2000. Madre mía, ¡y parece que fue ayer!

Disfrutad el solete, Mariplayas. Yo me voy bailando con una mano en la cabeza y un movimiento sexy 😎. Lee el resto de la entrada »

¿Qué está haciendo Anastacia?

Mucho nos pasa que el nombre de Anastasia nos evoca una suerte de princesa del imperio austro-húngaro, y por eso (probablemente) hay quien piensa que Anastacia, la cantante, viene de la Europa septentrional. Pero no: Anastacia Lyn Newkirk nació en Chicago, en una América, dice, donde ella creció y no se clasificaban por la raza.

Anastacia 2017

Anastacia durante un concienrto en Edimburgo en 2017 (GTRES)

Aunque cierto es que, si hay alguien en este planeta que puede llamarse «ciudadana del mundo», ese alguien tiene muchas papeletas de ser Anastacia.

En verano de 2000 publicó su primer álbum, Not That Kind, que llegó a vender cuatro millones de copias en el mundo y cuyo primer singleI’m Outta Love, vendió más de tres millones y medio de copias en todo el mundo: Europa, Australia, Nueva Zelanta…

Pero ya sabéis que llegar a lo alto es solo el primer paso, el más difícil es el segundo: conseguir quedarse arriba. Y Anastacia lo hizo cuando, solo un año después, llegó su segundo álbum de estudio, Freak of Nature, con temazos como Paid My Dues o One Day in Your Life.

Acababa de aterrizar en el panorama internacional, con algo muy personal que nadie podía imitar, y en nada los más grandes (Michael Jackson, Luciano Pavarotti, Elton John) se la rifaban para hacer duetos y empaparse un poco de aquello de desprendía la nueva estrella de los escenarios.

Justo cuando estaba ahí, en lo más fulgurante de su ascenso, el mundo se detuvo a su alrededor: en 2003 le diagnosticaron un cáncer de mama, y el resto de su vida quedaría en gran parte definida por ello. El día antes de su operación rodó el videclip de Love is a Crime y, tiempo después, contaría así la experiencia: Lee el resto de la entrada »

¿Qué fue de Zucchero?

Yo me imagino que Adelmo Fornaciari, más conocido como Zucchero, es para Italia algo así como lo que Barry White para EE.UU. Aunque, a nivel español, lo que me llama más la atención es su parecido (físico) con Javier Gurruchaga.

Zucchero 2017

Zucchero en el Universal Music Festival (2017, GTRES)

Aunque nos escapa a la mayoría, Zucchero (como pasa con tantas otras estrellas musicales que tuvieron un boom en los ’90 o 2000 –véase Blondie-) tenía ya una larguísima trayectoria antes de que los oídos de los profanos oyeran hablar de él en su boom de los 2000 (como pasa con tantas otras estrellas musicales, véase Blondie again).

Pero sí: Zucchero, que además de música estudió veterinaria (aunque no terminó la carrera), inició su actividad (musical) en 1970 cuando fundó Le nuove luci, mientras estudiaba, con un grupo de jóvenes como él, y desde entonces se dedica a la música. Lee el resto de la entrada »

De ‘Qué pides tú’ a colaborar con Netflix: ¿Qué está haciendo Alex Ubago?

Os puedo jurar, y os lo digo de verdad que no es una forma de hablar, que no recuerdo lo que comí ayer. Estoy aquí intentando hacer memoria y no soy capaz de acordarme. Ahora, yo voy en el coche y en la radio me ponen Alex Ubago y, oye, me acuerdo hasta de la última letra.

Voy a empezar contándoos el final: este hombre sigue plenamente activo. ¿Por qué, entonces, hay quien cree que no? Pues porque Ubago lanzó su primer álbum de estudio en 2001, ¿Qué pides tú?, que fue un bombazo tal y un éxito tan arrollador que lo que lo que vino detrás casi pasó desapercibido para el grueso del público, aunque no para sus fans, por supuesto.

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Voy a hacer un resumen (muy resumido) de su trayectoria: Lee el resto de la entrada »