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Vender lo que no se tiene o en qué consiste el ‘ataque’ a una moneda

S. Miret E. Outer. J. Mag. Por Juan Margalef Roig, Enrique Outerelo Domínguez y Salvador Miret Artés*

¿Se puede vender lo que no se tiene? En economía financiera; sí. Vender en descubierto (o a corto) significa vender valores que no se tienen en propiedad.

Un inversor puede pedir prestadas, a cambio del pago de un ‘alquiler’ (o prima), acciones a otro inversor… y obtener de esta operación importantes beneficios.

Supongamos que nuestro inversor se pone ‘bajista’ respecto a las acciones de una compañía; es decir, tiene la sensación o intuición de que la acción de una determinada compañía va a bajar en un plazo de tiempo razonable. A través de su agente de bolsa, puede pedir prestadas a otro inversor 20.000 acciones de esa compañía para venderlas inmediatamente después.

Bolsa

Autor: Alberto Carrasco-Casado

Supongamos también que en el momento de esta operación la acción cotiza a 13 euros y que, unas semanas más tarde, de acuerdo con las expectativas de nuestro inversor, el precio baja a 9 euros. En ese momento, puede deshacer la posición; es decir, comprar 20.000 acciones y devolvérselas a quien se las había dejado en préstamo.

Si consideramos que en ese tiempo la compañía ha repartido un dividendo de 1 euro por acción, que el propietario de los títulos debe recibir, ya podemos calcular el beneficio de la operación. Dejando a un lado los gastos de gestión (las comisiones del agente y el ‘alquiler’ de las acciones) la ganancia es de 20.000 x 13 – 20.000 x 9 – 20.000 x 1 = 60.000 euros.

Esta práctica, habitual en el mundo financiero, se encuentra regulada en España por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El organismo exige a los inversores garantías suficientes para cubrir todos los pasos de la operación (en especial, lo prestado por otros inversores), las cuales les son devueltas con sus intereses al término del proceso.

Si la acción, en lugar de bajar, sube de cotización, el agente de bolsa, siguiendo la normativa de la CNMV, pedirá más garantías al inversor o deshará la posición inmediatamente. Si al deshacerla la acción está a 15 euros, las pérdidas del inversor serán de: 20.000 x 13 – 20.000 x 15 – 20.000 x 1= – 60.000 euros (el signo negativo significa pérdidas).

El escenario ‘bajista’ podría haberse imaginado o intuido, por ejemplo, con las acciones de los bancos españoles por la crisis griega del julio pasado. Y así fue.

Divisas

Fuente: www.tOrange.us

La misma idea subyace en la especulación conocida como ‘ataque a una moneda’ que se supone que es una divisa débil. Sin querer dar nombres de personas o grupos de personas que lo han realizado, vamos a describir brevemente este escenario. El especulador, sin salirse de la normativa del país M ni de la normativa internacional, pide un préstamo de la moneda del país M. Inmediatamente después de recibir el préstamo, lo cambia a dólares o cualquier otra moneda ‘fuerte’ que se elija para operar. Esta última operación se produce dentro del sistema financiero del país M, por tanto la reserva de divisas de M disminuye. Se repite esta operación 4, 5 o 6 veces en poco tiempo, disminuyendo más y más la reserva de divisas del país M y, a veces, en un ambiente generalizado de rumores e indicios de devaluación. Llegada la devaluación esperada por el especulador, éste devuelve los préstamos en moneda M, que al estar devaluada le deja un importante beneficio.

Veamos este proceder con un ejemplo. El especulador recibirá cinco préstamos sucesivos de 200 millones de monedas de M; y cambiará cada uno de ellos con el siguiente tipo de cambio: el primero, 100 monedas de M por 1 dólar; el segundo, 105 por 1; el tercero, 110 por 1; el cuarto, 120 por 1; y el quinto, 125 por 1. Sin contar con los intereses y los gastos de cambio de moneda, el especulador deberá 1.000 millones de monedas de M y tendrá en su poder 8.989.610,39 dólares. Supongamos que después de la devaluación oficial en M, el cambio es de 150 monedas de M por 1 dólar. Entonces nuestro individuo cambiará 6.666.666,67 dólares para obtener los 1.000 millones de moneda M con los que devolver sus préstamos, y retendrá una ganancia de 2.322.943,72 dólares.

 

* Juan Margalef Roig y Salvador Miret Artés son investigadores del CSIC en el Instituto de Física Fundamental. Enrique Outerelo Domínguez es profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Los tres son autores de los cuatro volúmenes de la obra Probabilidad y Economía (Sanz y Torres).