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La concienciación, clave para que no se tiren residuos recuperables

El 99% de los españoles opina que el abandono de deshechos en lugares públicos (littering) es fruto del mal comportamiento ciudadano, según una encuesta encargada por PlasticsEurope.

La medida más eficaz para luchar contra este comportamiento son las campañas educativas y de concienciación, según el 69% de los encuestados. Siete de cada 10 españoles no creen que prohibir el consumo de productos sea una medida eficaz para reducir los deshechos.

PlasticsEurope es una asociación europea de fabricantes de materias primas plásticas, que ha elaborado el estudio en colaboración con la consultora ENET Consulting.

Los resultados destacan que, si bien el mal comportamiento ciudadano es lo que más afecta a tirar basura en lugares públicos, la falta de infraestructuras y la insuficiente frecuencia de recogida también influyen negativamente según un 79% de los consultados.

Para un 75% de las personas preguntadas, la falta de información sobre las posibles consecuencias del abandono de basura también influye de manera importante.

Evitar que se tiren los residuos es posible y existen diferentes medidas que se pueden llevar a cabo. Pero no todas son percibidas de la misma manera por los ciudadanos.

Así, el 94% de los entrevistados opina que pedir más responsabilidades a los propios ciudadanos, mediante campañas de concienciación que sensibilicen y eviten comportamientos indebidos sería una medida buena o muy buena para combatir el problema. Y el 86% valora positivamente las medidas encaminadas a sancionar los actos incívicos.

En cuanto a prohibir el uso de productos que terminan de manera frecuente tirados por ahí, parece que no es la solución para la gran mayoría de los ciudadanos. De hecho, el 70% de los entrevistados considera esta medida poco efectiva. Por el contrario, prefieren aumentar la cantidad de papeleras, contenedores y su frecuencia de recogida, medida apoyada por el 91% de los encuestados.

De hecho, cuando se les pregunta que indiquen la medida más eficaz para combatir el problema, los resultados dicen que un 69% cree que la medida más eficaz es incrementar la concienciación ciudadana; un 27% opina que lo más eficaz es incrementar el número de papeleras, contenedores y la frecuencia de recogida; y tan sólo un 4% opta por prohibir el consumo de ciertos productos.

El estudio, realizado con el objetivo de conocer la percepción de los ciudadanos sobre el problema del abandono de desechos en espacios públicos, se ha elaborado mediante una encuesta online a una muestra de 1.000 personas, entre los meses de enero y febrero de este año.

La encuesta pone de manifiesto la necesidad de incrementar la concienciación ciudadana también sobre el valor que tienen los residuos. Inculcar a la sociedad  que los residuos son recursos valiosos que pueden ser aprovechados, sin duda fomentará que todos seamos más responsables y cívicos a la hora de gestionar la basura que generamos tanto en casa, como en la calle, en el campo o en la playa, según PlasticsEurope.

Dar a conocer el valor de los residuos es una parte importante de la iniciativa Cero Plásticos en Vertedero de esta asociación. Es clave que tanto los ciudadanos como las instituciones públicas reconozcamos el valor que tienen los residuos y no se permita que aquellos que sean reciclables o valorizables, como por ejemplo los residuos plásticos, acaben abandonados o en los vertederos. Sólo así, seremos capaces de gestionarlos mejor y aprovecharlos al máximo ya sea a través del reciclado o de las diferentes opciones de recuperación energética”, señala Ignacio Marco, director general de la asociación en España.

El escándalo del desperdicio de alimentos

En el conjunto de la Unión Europea se desperdician cada año 88 millones de toneladas de alimentos, 173 kilos por persona. No son cifras nuevas que no hayamos escuchado y leído en los medios de comunicación, pero siguen ahí sin conseguir que los gobernantes aprueben leyes que lo eviten.

Estas cifras escandalosas han llevado a la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo a presentar una propuesta, votada por unanimidad,  en la que piden una serie de medidas para reducir el desperdicio de alimentos y ha pedido a los estados miembros que intensifiquen los esfuerzos en esa dirección.

Entre esas medidas, plantean a la Comisión Europea que estudie los beneficios de eliminar de la fecha de caducidad de algunos productos siempre que no se ponga en riesgo la salud pública o el medio ambiente. En este sentido, la medida va encaminada a que las autoridades nacionales y otros actores eduquen a los consumidores a comprender mejor las fechas de caducidad y la fórmula “consumir preferentemente antes de” y a que se aclare la utilidad de los alimentos una vez superada dicha fecha.

En la misma línea de reducir el desperdicio, se organizan con frecuencia distintas campañas de organizaciones sociales y personas encaminadas al mismo objetivo: que no se tiren alimentos y que se aprovechen para donarlo a quienes pasan hambre. No hay que olvidar que unos 2,6 millones de personas están en situación de pobreza severa en España y que nuestro país tiene una de las tasas más altas de pobreza infantil de la UE y es el tercer país, por detrás de Rumanía y Grecia.

Así, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la Federación de Bancos de Alimentos (Fesbal) han relanzado la Operación Kilo para poder recoger durante todo el mes de mayo donaciones de alimentos, que se hará a través de la plataforma www.notireslacomida.org.

OCU y FESBAL quieren unir fuerzas para conseguir, a través de la colaboración ciudadana, recoger kilos suficientes para poder cubrir la demanda de alimentos al menos durante las próximas semanas.

También, resalta la iniciativa de Cristina Romero, una madre catalana empeñada en que se cambie la ley para que se pueda donar la comida sobrante de los comedores escolares, que ahora no se puede. Su campaña ha llegado hasta el parlamento español.

En  la Unión Europea,  se intenta conseguir reducir un 30 por ciento el desperdicio de alimentos para 2025 y un 50% para 2030, pero no existe una norma única que obligue de la misma forma a los Estados.

Otra de las medidas propuestas por el Parlamento Europeo a Bruselas se dirige a  impulsar las donaciones de alimentos mediante la introducción de exenciones fiscales en el impuesto sobre el valor añadido (IVA). Y en el mismo sentido, han pedido que el Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados (FEAD) tenga la posibilidad de financiar el coste del transporte, almacenamiento y distribución de donaciones colectivas de alimentos.

En el mundo, un tercio de la comida producida para consumo humano se desperdicia (1.300 millones de toneladas). Un dato muy alarmante, teniendo en cuenta que hay gente que muere de hambre. Este enorme nivel de residuos tiene impacto económico, social y ambiental, ya que causa una pérdida económica de unos 940.000 millones de dólares al año y provoca inseguridad alimentaria y desnutrición.

Además, los alimentos que se desperdician consumen recursos valiosos, por ejemplo, aproximadamente una cuarta parte del agua utilizada para la agricultura. Y se estima que son responsables del ocho por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Una campaña pide a Sanidad que evite el despilfarro en los comedores escolares

La  FAO afirma que un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se pierde o se desperdicia. Si tenemos en cuenta la situación de crisis en la que vivimos, es una cifra escandalosa.

En los comedores escolares, cada día se tiran a la basura toneladas de alimentos, mientras que hay familias que no pueden llevarse nada a la boca. El Ministerio de Sanidad así lo exige.

Por razones higiénicas y sanitarias, la comida sobrante no puede ser manipulada, según la Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen  las normas de higiene para la elaboración.

Esta situación es la que ha llevado a Cristina Romero a hacer una petición en Change dirigida al Ministerio de Sanidad, que ya han firmado más de 70.000 personas, para que revise y cambie esta normativa.

Despilfarro

En algunos municipios de Madrid y Cataluña ya se han implantado medidas para aprovechar la comida. Son los ayuntamientos quienes se encargan del servicio de recogida que pasa por los colegios a diario recogiendo la comida que sobra para trasladarla a algún comedor social o albergue cercano.

Cristina Romero explica que estas acciones son fáciles: “Primero, en los propios comedores escolares, se embala la comida en tuppers de una sola ración, se etiqueta y se congelan; la empresa de recogida se encarga de llevárselos, asegurándose de no romper la cadena de frío y garantizando la correcta conservación de los alimentos; por último los alimentos se transportan al Banco de Alimentos, donde se distribuyen entre las personas con dificultades económicas o en situación de dependencia que participen en el programa de alimentos”.

Los alimentos envasados o no elaborados, como yogures, fruta, verdura sin cocinar o envases que no hayan sido abiertos, se pueden dejar en los colegios para su posterior distribución. Y en cuanto a la comida elaborada –purés, potajes, sopas, tortillas, carne, etcétera–, está sujeta a unos controles que sólo pueden ser cambiados por el Ministerio de Sanidad.

“Se da por entendido que la pobreza es un problema social. Ante los más de 7,7 millones de toneladas de alimentos que se desperdician en España anualmente, muchos de ellos en comedores escolares, las autoridades competentes deberían actuar económicamente. Deberían destinar una partida del presupuesto anual y asumir ese gasto de material de embalaje y posterior transporte a comedores sociales o entidades benéficas y la contratación de personal en caso necesario”, señala Cristina.