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Entradas etiquetadas como ‘reciclaje’

‘FANtasized’, objetos de diseño con ventiladores reciclados

20 junio 2014

Productos de 'FANtasized'

Todos los productos están hechos a mano. En su belleza de estructuras de metal con mimbre entrelazado cuesta sospechar que el material principal para los fruteros, lámparas, asientos y mesitas estaba destinado (en el mejor de los casos) a permanecer para siempre en un vertedero.

El belga Sep Verboom (Gante, 1990) empezó con sólo 21 años a desarrollar FANtasized (Fantaseado, un título que juega con el término inglés fan, ventilador). La iniciativa da una salida funcional y estética a las carcasas metálicas protectoras de los ventiladores, pero no es sólo un experimento de diseño basado en el reciclaje, sino una manera de demostrar que además el diseño puede beneficiar a entornos sociales que parecen no tener cabida en el impoluto mundo del objeto bonito.

Fan Lamp Bogo - FANtasizedPara el diseñador fue fundamental conocer a la ecologista social filipina Nida Cabrera (1955), involucrada además en proyectos con la desigualdad y la pobreza en su país y una de las representantes de la Comisión Nacional Antipobreza (NAPC) en la ciudad de Cebú, en la costa oriental de la isla de Cebú (Filipinas). La urbe es el segundo centro económico y comercial del país tras Manila y se enfrenta a un gran problema de tratamiento de residuos. En los vertederos se amontona basura sin separar y urge aplicar programas de reciclaje.

Verboom se asoció con Cabrera para adquirir las carcasas de ventiladores en chatarrerías de la ciudad de Cebú y ponerse en contacto con artesanos locales para que aplicaran las técnicas tradicionales de cestería al nuevo material. Incluso el mimbre es reciclado: son desechos de una fábrica de sillas.

Creando talleres que además fomentan la colaboración vecinal en un mismo proyecto y proporcionando trabajos a los artesanos, FANtasized cierra un círculo que demuestra que las pequeñas acciones locales provocan cambios significativos.

Helena Celdrán

Bowl - FANtasized

Fan Lamp Rigao - FANtasized

Fan Lamp Lumu - FANtasized

La segunda vida de un viejo tanque de propano

24 mayo 2013
Los cuatro muebles que Colin Selig fabricó aprovechando el 99% de un tanque de propano

Los cuatro muebles que Selig fabricó con el 99% de un tanque de propano

El tanque oxidado de gas propano, cada vez más deteriorado por los elementos, descansaba en el terreno de la vivienda unifamiliar californiana de Colin Selig.

El escultor estadounidense especializado en trabajar con metal pensaba a menudo en deshacerse del trasto, pero también reflexionaba sobre la energía que se había empleado en fabricarlo, en el material desperdiciado y destinado a ser un eterno residuo.

“Las formas curvas estimularon mi imaginación y consideré posibles formas de diseccionar el tanque“, cuenta Selig en su página web. Del deseo de reutilizar la enorme cápsula nació su colección de asientos fabricados con el metal de los tanques de propano.

El artista no modifica las curvas, idea sus muebles para que las redondeces se conviertan en piezas que luego se puedan unir entre sí y creen imaginativos bancos que, tras pintarlos con una capa de pintura inoxidable, luzcan como asombrosas piezas de diseño.

Asientos diseñados y fabricados por Colin Selig con el material de los tanques de propano

Asientos diseñados y fabricados por Colin Selig con el material de los tanques de propano

En su primer experimento, tras llenar el tanque con agua para eliminar el gas residual, Selig trazó líneas sobre la superficie, como preparando la enorme cápsula para una operación de cirugía estética. Era la primera vez que hacía algo así y no confiaba en que fuera a funcionar, pero la tranquilidad de trabajar con un material que de todas maneras no iba a servir para nada era una garantía para seguir adelante. Tras hacer el banco —alargado y elegante, con una argolla a acada lado y un respaldo que invitaba a apoyarse— descubrió que con las sobras podía fabricar dos pequeños asientos de dos plazas. Para completar el reto y comprobar cuánto metal podría reutilizar, con los restos de los restos todavía pudo fabricar una silla: había aprovechado el 99% del tanque.

Tras una “investigación ergonómica” con cientos de personas que se sentaron el los bancos y medían entre 1.50 y 1.96, el escultor comprobó con satisfacción que la “suave curva” del respaldo y del asiento resultaba sorpredentemente cómoda, que la inclinación era la adecuada para un buen soporte lumbar. Selig también destaca la “extrema solidez” de la estructura y el buen resultado que da como mueble de exteriores.

El autor también destaca la presencia de estos depósitos (que tienen una vida limitada y están condenados a terminar en vertederos) en todo el planeta y la facilidad con que se pueden convertir en “obras de arte funcionales”. En su página web, Selig enlaza a un vídeo que aclara el proceso a seguir para crear sus útiles bancos a modo de instrucciones para quien se anime a seguir su ejemplo.

Helena Celdrán

La segunda vida de un Mercedes convertido en bicicleta

15 marzo 2013

El coche, un Mercedes de un inusual color dorado, tenía 159.768 kilómetros cuando dejó de funcionar definitivamente y terminó en el desguace. El equipo de Projecto Carma lo escogió para redimirlo de su pasado contaminante y transformarlo en un medio de transporte limpio, renovado de vida y además bonito.

“¿Puede una bicileta compensar lo que un coche ha causado?”, se preguntan los promotores de Carma. La iniciativa de Lisboa, respaldada por B – Cultura da Bicicleta —una modesta revista trimestral portuguesa dedicada a los ciclistas, a la bici y a la cultura y los estilos de vida relacionados con ella— es una idea de la agencia de publicidad Leo Burnett,  pero a pesar de no tratarse de una acción espontánea y puramente artística, tiene una misión noble: hacer los mismos kilómetros con la bicicleta reciclada que los que hizo cuando sus piezas eran las de un coche.

La bici de 'Projecto Carma'

La bici de ‘Projecto Carma’

Vitor Peixoto y Francisco Oliveira, de Rcicla bicicletas, un taller especializado en la reutilización y la fabricación de piezas para bicis, han sido los encargados de construir a Carma utilizando el mayor número de componentes del coche. Si la pieza que necesitaban no existía en la maquinaria del vehículo, debían moldearla aprovechando al menos el material. Al final incluso aprovecharon la tapicería para construir un asiento y cubrieron los manillares con textil del techo del vehículo.

El resultado debía ser perfecto, no se trataba de crear una obra curiosa a la vista para ser admirada tras una vitrina, Carma (llamada así porque debía “equilibrar el karma” en su nueva vida) tenía que ser capaz de igualar al viejo Mercedes, soportar casi 160.000 kilómetros. Ahora, para asegurarse de que la misión se cumple, sus creadores han instalado un GPS que les permitirá monitorizar la distancia recorrida.

Aunque todavía no hay fecha fija, desde la página web del proyecto anuncian que su presentación será este mes de marzo: la bici iniciará un recorrido por varias ciudades y parece que saldrá de Portugal a España para comenzar su proceso curativo ayudada por el que quiera probar sus pedales.

Helena Celdrán

Mapas de esponjas y estropajos de cocina usados

08 marzo 2013

'World All Washed Up' - Jeffrey Allen Price

Jeffrey Allen Price utiliza esponjas y estropajos de cocina, ennegrecidos por la grasa doméstica o agrietados por el uso, para elaborar mapas. El artista selecciona cada pieza en las droguerías, buscando “diferentes colores, patrones y texturas” que combinen entre sí. Después las utiliza hasta que exhiben su característico aspecto deteriorado.

El artista califica sus trabajos como un reflejo de los procesos naturales, de los ciclos vitales relacionados con el crecimiento y después la decadencia. “Busco lo personal en lo universal (…) mi proceso de trabajo es ritualista. Mis instalaciones suelen ser collages del tamaño de una habitación y con varios fragmentos, recopilaciones y acumulaciones a las que he dedicado más de 15 años“, dice el autor en su declaración de intenciones.

Aunque son sólo una parte de su corpus creativo, los mapas son uno de esos ambiciosos procesos de coleccionismo que aborda con energía. El de los EE UU tiene un significado especial: “durante años” el autor tuvo en mente la idea de crear una representación de su país natal como “consumido y sucio”. Las imágenes resultantes no son una mera demostración creativa del potencial de un material reciclado: Price construye una “metáfora” del modo en que exprimimos y escurrimos el planeta hasta que, agrietado y maloliente, ya no da más de sí.

Helena Celdrán

'Used Sponges Assemblage' - Jeffrey Allen Price

‘Used Sponges Assemblage’ – Jeffrey Allen Price

Lámparas de estilo victoriano con piezas de bicicleta

05 octubre 2012
Las arañas de inspiración victoriana de Carolina Fontoura Alzaga

Las arañas de inspiración victoriana de Carolina Fontoura Alzaga

Son un guiño a la majestuosidad añeja de las arañas victorianas, pero con un toque oscuro que contrasta con el diáfano juego de cristales y forjados de esas antigüedades que se antojan entre delicadas y horteras.

Carolina Fontoura Alzaga, artista mexicana residente en Los Ángeles (EE UU), trata con material pesado. Con un mono de trabajo y en un taller que podría ser el de cualquier mecánico, modifica viejas cadenas de bicicleta en una versión industrial y algo punk de la estructura recargada de las arañas del siglo XIX.

El resultado es elegante y sobrio. La artista es capaz de hacerte olvidar que estás ante una estructura de elementos reciclados, despoja al trasto del estigma de inutilidad.

Reutiliza cadenas, ruedas, ejes y cualquier parte que le sirva para emular a las lámparas originales: aparatosas piezas que colgaban de techos con adornos de escayola e iluminaban viviendas de familias pudientes británicas que alcanzaron su estatus en la Revolución Industrial.

Fontoura recoge la materia prima de las chatarrerías, de “pilas que crecen, crecen y crecen” en las afueras de las ciudades. En sus obras, además de un sentido artístico, hay un fuerte componente de protesta, una llamada a la supervivencia. La artista denuncia que son muchos los que piensan que “la basura desaparece” cuando la tiran de sus casas, que no tenemos conciencia de que lo desechado tiene un solo destino: formar parte de un vertedero que sólo incrementa su tamaño.

Las arañas originales, símbolos de “riqueza, opulencia, poder e influencia”, son la inspiración para darle un nuevo significado también a ese conjunto de palabras. Las lámparas de piezas de bicicleta representan el poder de dar un nuevo uso a lo que nos rodea, de no hipotecar nuestro futuro. “Podemos elegir el camino que nos lleva a la extinción de la humanidad o el que conduce a la evolución de la humanidad”, dice la artista.

Helena Celdrán

¿Y si el plato fuera parte de la comida?

11 septiembre 2012
Cuatro de los recipientes comestibles de Diane Leclair Bisson

Cuatro de los recipientes comestibles de Diane Leclair Bisson

¿Y si el plato fuera parte de la comida? La canadiense Diane Leclair Bisson (Montreal, 1960) ha desarrollado una idea que podría cambiar nuestra relación con los envoltorios y convertir lo que ahora son desperdicios en parte de nuestra dieta: “Es una invitación para reflexionar sobre el consumo excesivo y su impacto sobre la contaminación global”.

La revista estadounidense Core77, que otorga premios a los mejores diseños del año, ha incluido en la edición de 2012 una nueva categoría dedicada al diseño de comida. El premio ha sido para la iniciativa de Bisson: Edible Containers (Contenedores comestibles), una colección de recipientes crujientes y flexibles, capaces de mantener en su interior comida incluso caliente, que funcionan como acompañante o complemento de lo que contienen.

El objetivo es que, además de prácticos y atractivos al ojo, sean apetecibles: que su misión no comprometa al paladar.  La diseñadora es consciente de que ha habido intentos de sustituir los envases por recipientes de arroz, harina o almidón de maíz, pero que no han tenido éxito por su falta de sabor y su apariencia poco apetitosa.

Aunan gastronomía, diseño y tecnología. De momento están pensados para el cátering, los puestos de comida callejeros y las situaciones en que el derroche de recipientes de cartón y plástico es notable, pero su creadora (que lleva años desarrollando el proyecto) no descarta ir introduciendo los contenedores comestibles en cafeterías y en pequeños establecimientos.

Bisson ha trabajado con diferentes tipos de frutas, verduras, legumbres y harinas sin recurrir a colorantes y aditivos artificiales. El recipiente basado en el tomate tiene un sabor más neutro, pero otros como el de cebolla caramelizada juega un papel importante en la comida que contiene. Con su invento, la diseñadora quiere demostrar que con una técnica natural (“el ser humano, a lo largo de la historia, ha usado por ejemplo hojas de plantas y después rodajas de pan como receptáculos”) que los platos de usar y tirar son prescindibles y sustituibles, que la sostenibilidad es atractiva incluso al gusto.

Helena Celdrán

Arte con residuos plásticos, la mayor plaga de los océanos

01 mayo 2012
Una pequeña colección de residuos encontrados por los Lang

Una pequeña composición de residuos encontrados por los Lang

Tapones de botellas de plástico, peines, soldaditos de los años cincuenta, rulos, cucharas, cepillos de dientes, aros polivalentesRichard y Judith Lang llevan desde 1999 recogiendo residuos plásticos de Kehoe Beach, una pequeña playa del norte de California (EE UU).

Empezaron atraídos por la cantidad de desperdicios repetidos que encontraban y por la cotidianeidad de los objetos que salían a su paso. Descubrieron una avalancha de material que superaba todas sus espectativas expectativas. “El plástico no se biodegrada, se fragmenta en piezas cada vez más pequeñas, en algunas áreas del océano los trozos superan 15 veces al fitoplancton y al zooplancton, cruciales para la vida en la Tierra tal y como la conocemos”, destacan los artistas en su página web.

Richard y Judith Lang

Richard y Judith Lang

En su estudio el matrimonio limpia y divide en categorías y colores las piezas con las que luego elabora esculturas, collage, instalaciones y joyas que resultan en un estallido de color obsceno, tan atractivo como triste, considerando que, según la organización ecologista Greenpeace, 100 millones de toneladas de plástico se producen cada año y el 10% acaba en el mar.

Los Lang han encontrado la creatividad en la tragedia. En estos años han encontrado botellas de champú escritas en japonés o en tagalo, tipos de plástico que se remontan a los años cuarenta y, por supuesto, siempre vuelven de sus incursiones cargados de nurdles: diminutas bolas blancas, también llamadas lágrimas de sirena, que se usan como material para crear otros plásticos y que constituyen una plaga para los océanos. Su parecido a los huevos de peces hace que los animales las ingieran, obstruyendo su aparato digestivo.

Collares realizados por Judith Lang

Collares realizados por Judith Lang

Entre las creaciones del matrimonio estadounidense hay muebles, cortinas de desperdicios que imitan el escenario desolador de los plásticos bajo el agua, collares de bolas de colores, mosaicos inmensos, coronas de muñecos… Se esmeran en resaltar la belleza del objeto más vulgar, del bote unidosis de suavizante de hotel o del aplicador de tampones. “Nuestra esperanza es que estas obras de arte sean tan valiosas que haya auténticas guerras por limpiar las playas”, bromea Judith Lang.

Muebles de residuos

Muebles de residuos

Las últimas noticias son dramáticas. A finales de abril de este año —hace unos días— el oceanógrafo Giora Proskurowski y su equipo de la Universidad de Washington comprobaron que en el océano hay 27 veces más plástico de lo que se creía.

En un crucero de investigación por el Pacífico pudieron observar que los pequeños trozos que flotan en la superficie desaparecían en las profundidades con ciertas corrientes de viento. Los investigadores han descubierto que los residuos pueden hallarse a una profundidad de 20 metros y no sólo en la superficie, lo que multiplica la cantidad de plástico que ahora mismo flota en los océanos. Ni todos los matrimonios de artistas del mundo pueden con ese dato.

Helena Celdrán

Reciclaje extremo

16 septiembre 2011
'Telephone' - Jennifer Collier

'Telephone' - Jennifer Collier

Zapatitos de cenicienta hechos con las páginas ilustradas de un viejo libro infantil, cámaras construidas con mapas obsoletos, un juego de té compuesto de cartas de amor amarillentas

La artista Jennifer Collier es una experta en atar, encerar, pegar y coser papel para convertirlo en lo que ella desea.

Lleva 10 años inmersa en la dinámica, ya recibe encargos publicitarios e incluso lleva talleres para niños y adultos en su estudio de Stafford, la pequeña ciudad de las Midlands inglesas en la que nació.

'Map SLR Camera' - Jennifer Collier

'Map SLR Camera' - Jennifer Collier

Hoy traigo a la sección de Artefactos la esmerada obra de una adicta al reciclaje, una vagabunda de las ventas de garaje, los mercadillos y las tiendas de segunda mano.

“El papel es el medio y también la inspiración de mi trabajo”, dice Collier en su declaración de intenciones.

En la narrativa del libro o en la antigua función del documento que utiliza como tela, Collier encuentra las ideas  para dar forma a las piezas. Un manual de mecanografía  y una novela romántica  le sirven para construir una delicada máquina de escribir; unas viejas partituras se convierten en binoculares para ir a la ópera.

Helena Celdrán