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Animales creados por un lutier del metal

'Stickleback' - Edouard Martinet

‘Stickleback’ – Edouard Martinet

“Me suelen preguntar si hago mamíferos, como gatos o perros. Me interesan más los animales que la gente teme“. Cuando Edouard Martinet tenía 10 años le cautivó la complejidad de los insectos. En el colegio tenía un profesor que era entomólogo y supo contagiar a sus alumnos la fascinación por los invertebrados fundando un “club de la naturaleza”, para el que capturaban ejemplares y los dibujaban.

El artista francés es ahora un lutier de la escultura que construye criaturas a partir de partes de bicicletas, coches, máquinas de escribir y cualquier elemento metálico que recuerde por su forma y textura a la anatomía de un animal. En su catálogo no sólo hay insectos, también peces y algún ave, criaturas menos cercanas a los seres humanos que los hermanos mamíferos.

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Artista callejero y protector de los pájaros urbanos

'Happy City Birds Mural' - Thomas Dambo

‘Happy City Birds Mural’ – Thomas Dambo

Camufladas en una señal de tráfico, en colonias de 250 viviendas diseminadas por las ramas de un árbol, amarradas a tuberías o clavadas a casetas en patios traseros… Las casas de pájaros del danés Thomas Dambo parecen generarse de manera espontánea, se mezclan en el paisaje como producto de un fenómeno natural e inevitable.

El artista se especializa en crear con todo aquello que sobra, basura y trastos “también conocidos como materiales reciclados”. A su labor se suma la de organizar charlas y talleres para niños y adultos con el fin de fomentar el aprovechamiento de aquello que tiraríamos sin miramientos al cubo de la basura. Todo es materia prima y sólo hay que saber cómo utilizarla para que vuelva a ser útil y atractiva.

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Camp, paloma doméstica por accidente y musa de pintores

El huevo apareció en la encimera de la cocina, tal vez fruto del remordimiento. Los obreros que cambiaban los viejos marcos de las ventanas habían destruido sin querer un nido de palomas y quisieron reparar el error aunque sólo fuera poniendo a salvo al huevo que había en el interior.

La fotógrafa Mariah Naella y su marido el pintor George Keaton, residentes en Chicago (EE UU) se preparaban para celebrar su fiesta de compromiso en Wisconsin. Según cuenta la pareja a Splash, un suplemento del periódico Chicago Sun-Times, ni se inmutaron ante la presencia del huevo, ya era de noche y ella lo cogió con la intención de tirarlo y fue  entonces cuando notó que algo se movía en el interior. Sentir aquel balanceo fue decisivo, Naella quiso proteger a la cría que estaba a punto de nacer. A media noche la criatura ya había roto el cascarón.

Camp en su casa de Chicago - Foto: Facebook

Camp en su casa de Chicago – Foto: Facebook

No se imaginaban que ese era el comienzo de una convivencia con un animal a menudo menospreciado en las ciudades, un ave para muchos molesta y vulgar, y con fama de no tener demasiada sesera. Se llevaron al polluelo de viaje, compraron una fórmula vitaminada para pájaros recién nacidos y le dieron de comer con una jeringa.

'Camp for President' - Adele Renault

‘Camp for President’ – Adele Renault

Campbell (al que sus salvadores llaman Camp) creció y aprendió a volar, en siete semanas adoptó la apariencia de una ejemplar cualquiera de los que se ven a diario picoteando en una plaza. Sus dueños sabían que la vida en común con él duraría poco y, siguiendo el consejo del experto de un centro de rehabilitación de animales salvajes, lo liberaron. Pero la paloma no tenía intención de marcharse, tan solo aceptaba volar por los alrededores y siempre terminaba volviendo a casa.

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Hermosos pájaros colisionando contra edificios

'Impact (Indigo Bunting)' - Miranda Brandon

‘Impact (Indigo Bunting)’ – Miranda Brandon

“Estos son algunos de los pájaros que encontré, intactos y tal y como eran, salvo por la consciencia y el pulso“. Miranda Brandon captura en sus fotografías a pájaros de plumajes exquisitos, casi siempre especies de tamaño reducido: un colibrí de garganta roja, un chipe de cabeza gris, un azulejo… La imagen crea la ilusión de que las aves están chocando justo en ese momento, pero en realidad ya estaban muertas cuando Brandon las retrató.

La artista le dio forma a la serie Impact (Impacto) cuando trabajaba de manera voluntaria en la estadounidense Asociación Nacional Audubon, fundada para “conservar y restaurar los ecosistemas naturales”. Centrada en la preservación de las aves, recibe el nombre de John James Audubon (1785-1851), un artista que se propuso representar a los animales con realismo científico y se convirtió en una eminencia de la ornitología.

Durante su voluntariado en Audubon recogió pájaros, muertos tras colisionar contra construcciones creadas por el ser humano. En un análisis realizado por la asociación, se especifican las causas de estos choques. De día, los accidentes suceden sobre todo porque “no perciben el cristal como un obstáculo”: las aves migratorias no están acostumbradas a vivir en zonas con edificios y el nítido reflejo del cielo y de los árboles sobre las fachadas de cristal es una trampa mortal e inesperada. En el paisaje urbano nocturno, la iluminación de los edificios crea “un efecto faro” sobre los pájaros que emigran de noche.

Según el último informe anual elaborado por The State of the Birds, una organización que aúna a varias asociaciones ornitológicas  de los EE UU, la población de aves del país muere principalmente por tres causas. Con 2400 millones de ejemplares al año, los ataques de gatos ocupa el primer lugar, los choques —contra edificios, coches, torres de alta tensión, torres de comunicación, torres eólicas…— son la segunda causa de muerte, con 599 millones de muertes. Los pesticidas agrícolas y los vertidos tóxicos en aguas, la tercera.

“Estoy interesada en cómo nuestro modo de vivir afecta a otras especies”, explica en su página web. La fotógrafa estadounidense explica que, en las imágenes, utiliza la belleza natural de criaturas como un pájaro cantor para provocar una reflexión personal, “no pensar en términos antropocéntricos” y poder entender que debe existir un sentimiento de “igualdad” con el resto de las criaturas vivas del planeta.

Helena Celdrán

'Impact (American Redstart)' - Miranda Brandon

‘Impact (American Redstart)’ – Miranda Brandon

'Impact (Tennessee Warbler)'- Miranda Brandon

‘Impact (Tennessee Warbler)’- Miranda Brandon

'Impact (Ruby-throated Hummingbird)' - Miranda Brandon

‘Impact (Ruby-throated Hummingbird)’ – Miranda Brandon

'Impact (Nashvile Warbler)'- Miranda Brandon

‘Impact (Nashvile Warbler)’- Miranda Brandon

‘In Situ’, retratos de la soledad de los animales en el zoo

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

El animal aparece como una sombra de sí mismo, manso y despistado. En la colección de imágenes no hay apenas atisbo de movimiento, la capacidad de la fotografía para congelar un instante es, en este caso, implacable y dictatorial: no hay demasiado espacio para que el mono, el tigre o el rinoceronte se muevan, tampoco tienen demasiadas ganas de hacerlo.

Eric Pillot muestra en su página web hasta 60 de las imágenes de In Situ, un proyecto fotográfico para el que visitó parques zoológicos de toda Europa. Allí retrató a mamíferos, aves y reptiles en cautividad, en la soledad de los recintos cerrados en los que pasan la vida.

Las cuidadas composiciones geométricas no hacen más que acentuar la sensación de extrañeza que produce ver un animal salvaje tras un cristal, encaramado a un bloque de hormigón inclinado, frente a murales que imitan sabanas africanas, paisajes tropicales, selvas húmedas…

Para el artista francés, las imágenes hablan también de nuestra dificultad para encontrar un lugar en la naturaleza, de la forma en que nos hemos desentendido de nuestros orígenes. La aproximación que hacemos a los animales salvajes en un zoo está distorsionada porque la preservación de una especie no pasa por almacenarla en un espacio fabricado por el ser humano.

Pillot establece un paralelismo entre nosotros y esos animales y sugiere que las imágenes hablan también del “animal que hay en nosotros”. Las instalaciones que muestran las fotos son nuestra manera de ver la vida salvaje, a la que ya hace demasiado tiempo que no nos sentimos unidos.

Helena Celdrán

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

'In Situ' - © Eric Pillot

‘In Situ’ – © Eric Pillot

Cuando la naturaleza se convierte en partitura

La cadencia pausada le otorga una singular tranquilidad al paisaje de la ciudad de Sapporo (Hokkaido) —la cuarta más poblada de Japón— que se contempla desde el Sapporo JR Tower, un rascacielos de 38 pisos y 173 metros de altura.  El instrumento de cuerda pulsada del que brotan las notas es un Tonkori, tradicional del norte del país y cuyo nombre imita el sonido que produce.

Inspirado por las montañas o los edificios silueteados en el horizonte, el japonés Koshi Kawachi (Gifu, 1973) convierte en su proyecto reciente Note Drawing (Dibujo de notas) fotos de paisajes en partituras, repartiendo las notas a lo largo de los desniveles para construir una melodía.

No es la primera expresión artística en la que se juega con el paisaje para obtener una inesperada partitura. En 2009, el artista brasileño Jarbas Agnelli convertía en una melodía la foto de unos pájaros posados en cables de postes telefónicos: cada ave era una nota, el cableado; una perfecta escala pentatónica. Había encontrado la imagen en un periódico y asegura que respetó “el lugar exacto de los pájaros” sin editar la imagen. “Corté la foto y me puse frente al piano. Me di cuenta de que era una melodía dulce y sencilla y decidí añadirle arreglos clásicos”, declara en una extensa entrevista.

La artista Kerry Morrison y el compositor Jon Hering también hicieron, en Inglaterra en 2012, música con la ayuda de los pájaros. El método fue mucho menos romántico: Morrison colocó pentagramas vacíos en el suelo de diferentes parques de Liverpool y esperó a que sucediera lo inevitable, que las aves defecaran sobre las láminas.

Bird Sheet Music - Kerry Morrison-Jon Hering

Crearon 20 minutos de música (aquí se puede escuchar un extracto) que, con arreglos clásicos de Hering, fue interpretada en la sucursal de la Tate Gallery en Liverpool. El proyecto fue una manera de destacar la importancia de las deposiciones de los pájaros para repartir semillas y fertilizar la tierra en los parques urbanos. “Es algo que la gente no suele pensar. (…) Suelen verlas como asquerosas y horribles, pero son de una importancia fundamental para la vida en la tierra”.

Helena Celdrán

Retratos de seramas, los pollos más presumidos del mundo

'Cocks' - Ernest Goh

Sacan pecho cuando caminan —tanto que pueden ocultar la cabeza tras el cuerpo si se contemplan de frente—, colocan las alas en vertical hasta que casi tocan el suelo y las plumas de la cola son como un pequeño abanico desplegado. Cuando la superficie sobre la que caminan no les agrada demasiado, se sostienen sólo en una pata.

El serama (en malayo Ayam Seramas) es la especie de pollo más ligera y pequeña del mundo. Original de Malasia, no se cría para por su carne sino por motivos decorativos. Es un animal para exhibir que supone un negocio para quienes lo crían profesionalmente: en el país son típicas las competiciones y desde hace unos años la moda ha llegado a Europa y los EE UU.

El gallo o la gallina camina sobre una mesa mientras el jurado evalúa la forma, el tamaño, el plumaje, el comportamiento y el carácter del ave según la categoría en la que participe. Los premios de los concursos son lo suficientemente jugosos como para que cada semana se presenten por lo menos medio centenar de personas con sus respectivos ejemplares.

Cuando el fotógrafo de Singapur Ernest Goh comenzó a retratar a los singulares pollos, no esperaba encontrar tanto carácter en los modelos. Su primer acercamiento a los retratos de animales había sido una colección de fotos de peces y al capturarlos en imágenes se dio cuenta de la riqueza de matices físicos y psicológicos que los humanos pasamos por alto cuando miramos de paso a animales supuestamente anodinos y simples.

'Cocks' - Ernest Goh

Las aves de corral son manejables y dóciles y el serama no es una excepción, pero su actitud es más chulesca que la de otras especies. No les cuesta exhibirse y aprender sencillos trucos para lucirse en la pasarela mientras los contemplan. “Por el modo en que permanecen de pie, los dueños los quieren ver como guerreros, una especie de soldados que se dirigen a luchar. Supongo que es una extraña imagen para proyectarla sobre un pollo, pero cuando realmente ves cómo se mueven en el pequeño escenario, entiendes la idea”, dice el autor en un reportaje de vídeo.

En el libro Cocks (Gallos), publicado por la editorial independiente singapurense Epigram Books, Goh recopila muchas de las fotos llamativas del proyecto: cuidadas crestas de perfil, andares casi militares, plumas impolutas, gallinas que parecen llevar tocados de plumas y tienen el plumaje cuidadosamente alborotado… El fotógrafo puso a las aves sobre un fondo negro y el resto lo hicieron ellas con su actitud presumida.

Helena Celdrán

'Cocks' - Ernest Goh

'Cocks' - Ernest Goh

'Cocks' - Ernest Goh

'Cocks' - Ernest Goh

'Cocks' - Ernest Goh

 

'Cocks' - Ernest Goh

El exsoldado que se convirtió en taxidermista del fieltro

'Garza' - Kiyoshi Mino

‘Garza’ – Kiyoshi Mino

Kiyoshi Mino escoge a animales silvestres, de granja y domésticos. Los reproduce con rasgos suavizados, miradas inocentes y posturas que resaltan su candidez, pero no los dulcifica hasta el dibujo animado, siguen conservando su esencia realista y natural.

El artista estadounidense de origen japonés elabora las pequeñas figuras con fieltro y una aguja fina rematada con un pequeño gancho. El proceso de cardar la lana le permite después moldearla en esculturas invertebradas que, sin la ayuda de un alambre interno, se mantienen en pie sólo por la densidad que Mino le da al material.

Pasaron bastantes años hasta que se interesó por el arte. Creció en Chicago, fue a la universidad en Massachusetts, se licenció en Illinois y tras estudiar pasó cuatro años en el ejército, uno de ellos destinado en Afganistán. Volvió otro año más a tierras afganas para realizar labores de “ayuda” y “desarrollo”, palabras entrecomilladas también por Mino, que descree ahora de ese tipo de misiones.

'Cervatillo' - Kiyoshi Mino

‘Cervatillo’ – Kiyoshi Mino

Con la vivencia, su opinión sobre la labor del ejército estadounidense en el extranjero se tornó escéptica: “Mis experiencias en Afganistán me enseñaron que la mayoría de los problemas más apremiantes del mundo se resolverían si nosotros los estadounidenses dejáramos de intentar forzar a los países “menos desarrollados” a ser más como nosotros y empezáramos a vivir de modo más sencillo”.

Tras volver a su país y casarse, le dio un giro a su vida y se inscribió en los talleres ofrecidos por una granja para aprender a llevar la suya propia en un futuro cercano. Su actividad artística llegó con ese renacimiento. En enero de 2011, sin contar con estudios artísticos previos, aprendió a moldear la lana cardada para crear cada vez más detalladas figuras. Desde desarrolla, sin ninguna pretensión más que la de reproducir la belleza innata de un animal, desarrolla una especie de taxidermia del fieltro, fascinado por “el pelaje y los plumajes” de sus modelos.

Helena Celdrán

'Perdiz chucar' - Kiyoshi Mino

Kiyoshi Mino - burro

Kiyoshi Mino - Gallo

Kiyoshi Mino - gato

Kiyoshi Mino - ampelis americano

 

El jardinero italiano que elaboraba retratos de pájaros utilizando plumas

Un loro y un zarapito, una especie exótica y otra local ilustradas por Minaggio

Un loro y un zarapito ilustrados por Dionisio Minaggio

El gran cormorán, la garcilla cangrejera, la serreta chica… Los collages de aves tienen un afán naturalista, con detalles en el pico, las patas y el plumaje que distinguen a cada ejemplar con esmero científico.

Hay dos circunstancias que hacen del Libro de las Plumas una pieza excepcional: que la materia prima que se empleara para representar a cada ave fueran (casi en su totalidad) plumas y que fuera creado a principios del siglo XVII.

El autor no fue un célebre ornitólogo ni un famoso artista. Dionisio Minaggio trabajaba en el año 1618 como jardinero jefe del entonces Ducado de Milán. Eleanor MacLean (estudiosa de la singular obra) apunta a que el libro pudo ser un encargo de Don Pedro de Toledo Osorio, Marqués de Villafranca y gobernador de Milán. El noble había sido almirante y viajado en expediciones que lo llevaron a aficionarse a los pájaros exóticos, pero no hay nada que confirme la hipótesis.

Otros sugieren la posibilidad de que Minaggio fuera una mente inquieta que simplemente quería aprovechar las plumas de las aves que se preparaban en las cocinas y veía en la práctica artesanal un modo de mantener entretenido al personal de los jardines en las frías tardes de invierno.

Un charrán y un pájaro carpintero

Un charrán y un pájaro carpintero

Seguramente ayudado por sus asistentes, tardó años en completar el tomo de 157 collages. El compendio de retratos incluye especies propias de la región de Milán alternadas con otras exóticas (como loros) que pudieron ser regalos de los exploradores a miembros de la corte. Incluso hay un intento de retratar a un dodo (o a una especie cercana y también extinta) para el que Minaggio debió fijarse en dibujos y testimonios.

Todas las láminas del libro están elaboradas con plumas sin tratar ni teñir, con lo que se ha convertido también en un ejemplar de interés por la antigüedad de las muestras de tejidos animales que contienen los collages.

Minaggio también rompió los moldes en el modo de presentar a las aves al ser uno de los primeros en ilustrar aspectos del comportamiento del ave en lugar de simplemente mostrarla: ilustró a un pájaro carpintero cazando con la lengua a los insectos que habitan en el tronco de un árbol o a un charrán sobrevolando una ciudad, con una técnica torpe, pero en un momento en que nadie representaba un pájaro en pleno vuelo.

Portada del 'Libro de las plumas'

Portada del ‘Libro de las plumas’

El tomo está ahora en la biblioteca de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), que lo exhibe digitalizado al completo, en alta resolución, para que cualquiera pueda disfrutar los detalles de cada página. Tras la colección de especies, el Libro de las plumas vuelve a sorprender con escenas detalladas de caza, mercaderes, músicos y figuras arquetípicas de la Comedia del Arte, también elaboradas con plumas y que descubren las destrezas narrativas y técnicas del misterioso jardinero.

La figura de Minaggio permanece en la oscuridad. Algunos estudiosos apuntan a que podría haber sido un arquitecto paisajista y no un jardinero. Tenía un buen conocimiento de las aves, pero tampoco era un experto. Por el poco texto de la obra, se sabe que había recibido educación, pero algunos errores en la ortografía (tanto en latín como en italiano) hacen suponer que su nivel tampoco era alto, aunque parecía querer poner remedio a eso.

Helena Celdrán

La caseta que funciona como micrófono para aves

'Bird's Talk'

'Bird's Talk'

Podría ser un extraño megáfono inmaculado, un aparato de cocina. Tal vez esté más cerca de parecer un gramófono incompleto, pero el sonido que espera el cono blanco no es el de un disco.

Vasily Kassab es el autor de Bird’s talk (Charla de pájaros), “una interpretación lúdica de la tradicional caseta de madera para pájaros” que une como cualquier casa-nido el deseo de avistarlos, controlar la población o tenerlos cerca con el fin altruista de que se sientan protegidos y descansen. Además, el sencillo diseño aprovecha el canto de las aves.

“Hecho de polipropileno reciclado, duradero, colorido y con estilo, fácil de limpiar y montar, mezcla la función y la diversión en una única experiencia para el usuario y para el pájaro”, dice en su página web el diseñador ruso.

Sostenido sobre el poste de madera que incluye o colgado de un árbol con el asa superior, la forma permite amplificar la baja frecuencia del trino del ave, que descansa apoyada en un pie a modo de podio. El invento, todavía en fase de proyecto, incluye además una tapa para cerrar la peligrosa parte ancha y “crear un refugio cálido y seguro para sus habitantes” sin que ninguna visita inesperada irrumpa en el gramófono-vivienda.

Helena Celdrán