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Cuando el marco se exhibe a sí mismo

'German Neo-Rococo Naturalistic Style' - Taylor Holland - Foto: taylorholland.com

‘German Neo-Rococo Naturalistic Style’ – Taylor Holland – Foto: taylorholland.com

Dentro del espacio que debería ocupar la pintura, se reproducen los motivos florales y geométricos, las volutas y zarcillos enlazándose en secuencias rococó y neorococó… Los listones se repiten y encajan como formando los caminos de un laberinto sin salidas.

Taylor Holland pone la artesanía del marco historiado “en el contexto del arte contemporáneo”. La serie de trabajos titulada FRA[MES]MAR[COS]— puede interpretarse como un ensayo absurdo, un juego surrealista o un homenaje a la importancia del marco: un complemento casi siempre invisible que damos por sentado cuando admiramos la pintura que encuadra.

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Una segunda vida ‘dorada’ para la cerámica defectuosa

'Translated Vase' - Yeesookyung - Foto: www.yeesookyung.com

‘Translated Vase’ – Yeesookyung – Foto: www.yeesookyung.com

Cada pieza de cerámica debe tener un acabado perfecto o ser destruida. En Corea, los maestros de la cerámica tradicional no contemplan más que esas dos opciones. Los vasos, tazas y jarrones con defectos, por pequeños que sean, serán eliminados para —como detalla la coreana Yeesookyung (Seúl, 1963)— “mantener la condición poco común y el valor de las obras maestras que sobreviven”.

La artista aprovecha las sobras, transforma la destrucción en una nueva vida. Desde el año 2002 amplía la serie de trabajos Translated Vase (Jarrón traducido), un proyecto de “esculturas reconstruidas”, “rompecabezas tridimensionales” para las que sólo utiliza fragmentos de esa cerámica que prometía ser exquisita y decepcionó a su creador.

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La elaboración ‘sagrada’ del sake japonés

Dejan de ver a sus familias durante seis meses para trasladarse a vivir en el mismo lugar en el que trabajarán. Los hombres de entre 20 y 70 años de edad pasan el duro invierno del norte de Japón consagrados a la fabricación del sake, una bebida alcohólica con milenios de antigüedad, de un sabor sutil y que acaricia la garganta invitando a repetir.

En una situación mundial en que la masificación domina la producción de alimentos y bebidas (y cada vez más aspectos de la vida) sigue habiendo lugar para una historia tan asombrosa como la que descubre The Birth of Saké (El nacimiento del sake), un documental que se adentra en la historia de la destilería Yoshida, un negocio familiar japonés, de 144 años de antigüedad y que sobrevive con una dignidad monacal al saturadísimo mercado del sake en el país, que cuenta con unos 1.000 fabricantes diferentes.

El director —Erik Shirai, afincado en Nueva York— y la productora Masako Tsumura visitaron por primera vez la destilería en agosto de 2012 y quedaron prendados del lugar. El proceso para conseguir permisos fue largo, pero por fin se les permitió grabar allí, montaron una campaña de microfinanciación para terminar de recaudar el dinero que les faltaba y en enero de 2013 pasaron medio año compartiendo el proceso de fabricación “intenso y relativamente desconocido, incluso en Japón” del sake tradicional.
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Dominic Wilcox, inventos alocados, optimistas y naíf

Las orejeras que él mismo ha creado tienen dos tubos, uno —el azul— sale del oído derecho, rodea la cabeza y desemboca en el lado izquierdo. El rojo sale del oído izquierdo, también rodea la cabeza y tiene su salida en el lado derecho.

El inglés Dominic Wilcox inventa jugando, hace reflexiones que rozan el chiste y lo absurdo, pero que siempre despiertan la curiosidad. “Estaba pensando… Si sería extraño que los sonidos que oyeras en el lado derecho sonaran en la dirección contraria”, dice explicando el extraño cachivache que lleva puesto. “Si llevara esto más a menudo… ¿Lo arreglaría mi cerebro? ¿Se volvería algo normal?”.

No lo menciono en este blog por primera vez, ya me había referido a los brillantes diseños de relojes que había creado colocando a personajes sobre las agujas y cubriéndolos con una pequeña cúpula. Los inventos de Wilcox contienen diseño, arte, artesanía y tecnología. Hace auténticos revueltos de ideas, tiene recetas para darle la vuelta a lo convencional.

'Binaudios' - Dominic Wilcox

‘Binaudios’ – Dominic Wilcox

En su página web repleta de proyectos, enumera algunas creaciones recientes: “un par de zapatos con GPS incorporado para guiar al usuario a casa”, unos “binaudios” —una modificación de los binoculares— que sirven para escuchar “los sonidos de una ciudad” y un pequeño coche que se conduce solo y está cubierto por una colorida vidriera. Todos tienen el sello alocado, optimista y algo naíf de Wilcox.

El director Liam Saint-Pierre se acerca al inventor-artista en un pequeño documental de poco menos de ocho minutos: The Reinvention of Normal (La reinvención de lo normal), un título tomado del libro del mismo nombre que Wilcox publicó en 2014 con dibujos y fotos de los objetos y proyectos que ocupan su mente.

En la pieza audiovisual con carácter de semblanza poética, Wilcox habla de sus objetos (un cepillo de dientes-maraca, un miniventilador a juego con la taza, para enfriar el té) e incluso sale pateando una pelota de fútbol… en la que hay una bolsa aislada para meter frutas y yogur y hacer batidos mientras se disputa el partido.

Hay también una breve entrevista con los padres, que se debaten entre definir las ideas de su hijo como locas o como imaginativas, pero aseguran sentirse orgullosos de que se salga de lo común. La narración está trufada de animaciones hechas con dibujos del creador, pequeños y simples, pero cautivadores por las historias que proponen.

Experimenta con materiales y usos ya existentes para “encontrar sorpresas” que no podría descubrir “con un bolígrafo o un ordenador”. “Me he convencido a mí mismo de que, entre todo lo que nos rodea, hay cientos de ideas y conexiones esperando a ser encontradas. Sólo debemos mirar con suficiente empeño”, dice el autor, que en el documental de Saint-Pierre aparece en una tienda escogiendo elementos que luego resultan unirse en un solo invento: un aparato para escuchar mejor a los pájaros en la naturaleza.

Por su expresión divertida, como siempre al borde de la sonrisa, a veces es complicado distinguir si habla en serio o no. El Mago de Oz y en particular los zapatos de Dorothy lo inspiraron para idear los zapatos con GPS, “que por lo menos te guían a casa” e indican el camino cuando quien los lleva junta los talones tres veces. Otras soluciones vienen dadas por el accidente, como la propuesta que da en caso de que derramemos la temida copa de vino tinto sobre una moqueta: basta con crear en el mismo tono rojizo y a partir de la mancha “una preciosa réplica de una ornamentada alfombra”.

Helena Celdrán

Taza de té con ventilador incorporado - Dominic Wilcox. Foto: Pec studio

Taza de té con ventilador incorporado – Dominic Wilcox. Foto: Pec studio

'No Place like Home', zapatos con GPS de Dominic Wilcox

‘No Place like Home’, zapatos con GPS de Dominic Wilcox

Dominic Wilcox imagina unos zapatos para subir cuestas

Dominic Wilcox imagina unos zapatos para subir cuestas

Traje volador relleno de helio. Dibujo de Dominic Wilcox

Traje volador relleno de helio. Dibujo de Dominic Wilcox

Narcissa, miniaturista antes que dama de sociedad

'English Dining Room of the Georgian Period,  1770-90'. c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘English Dining Room of the Georgian Period, 1770-90’. c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

De perfil aristocrático y semblante tranquilo, vestida y peinada como para un evento social de alto copete, Narcissa Niblack Thorne (1882-1966) podría haber sido cualquier dama de sociedad, preocupada por demostrar de modo constante que, a principios del siglo XX, la alta burguesía estadounidense podía ser tan elegante y sofisticada como la aristocracia europea y que incluso la superaba en frescura y espontaneidad.

Sus padres pertenecían a la alta sociedad. Nacida en Indiana, su familia se mudó a Chicago cuando ella era niña. Se casó con su amor de la niñez, Montgomery Ward, un rico empresario dueño de unos grandes almacenes. Sin embargo, en lugar de obsesionarse con vivir a lo grande, Thorne sentía una atracción por explorar lo pequeño, perderse en una escala de 1:12.

Narcissa Niblack Thorne con una de sus obras

Narcissa Niblack Thorne con una de sus obras

De niña se había aficionado a coleccionar utensilios de cocina, jarrones y muebles para lujosas casas de muñecas y la pasión por la miniatura no la había abandonado. La búsqueda de objetos a pequeña escala la llevó a diferentes ciudades estadounidenses y europeas, pero pronto dio el paso a la pieza única: empezó a reproducir habitaciones de época.

Un salón inglés de la época de los Tudor, un aristocrático dormitorio francés del siglo XVI, la cocina de una casa de veraneo estadounidense, un moderno salón californiano de los años cuarenta, una sencilla vivienda japonesa, una sala de estar alemana de la alta burguesía del siglo XIX… La dama de sociedad se hizo una miniaturista de renombre.

No escatimó en suelos de madera, frescos en las paredes o moldes de escayola, las fotos frontales de los trabajos de Thorne podían pasar por escenarios reales de una película o fotos de viviendas de ensueño de una revista de decoración. Previamente se documentaba visitando museos y casas históricas y al principio se manejaba para hacerlo todo sola, pero con el tiempo ansió la perfección y empleó a expertos artesanos que la ayudaban con lo más difícil.

'German Sitting Room of the 'Biedermeier' Period, 1815-50'. c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘German Sitting Room of the ‘Biedermeier’ Period, 1815-50′. c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

En 1932 se atrevió a exponerlas por primera vez en una muestra benéfica y a lo largo de los años treinta ganaron fama. Le dedicaron un reportaje en la revista Life y en 1936 recibió el encargo de reproducir una de las habitaciones del Castillo de Windsor para celebrar la coronación (que nunca fue) de Eduardo VIII del Reino unido, el aspirante a rey que renunció a ser heredero para casarse con una plebeya estadounidense.

Se conoce la existencia de 100 mini-estancias, 68 de ellas en la colección permanente del Instituto de Arte de Chicago. Las demás están repartidas por museos estadounidenses, no es posible disfrutar de ellas en Europa. Nunca cobró por sus obras, cuando murió su marido millonario, la herencia le permitió seguir en su pequeño estudio de Chicago, centrada en sus casitas. Sólo cerró el estudio y se quitó su elegante bata de trabajo en 1966, unos meses antes de morir.

Helena Celdrán

'French Library of the Louis XV Period, c. 1720', c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘French Library of the Louis XV Period, c. 1720’, c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

'California Hallway, c. 1940'. c. 1940 - Narcissa Niblack Thorne

‘California Hallway, c. 1940’. c. 1940 – Narcissa Niblack Thorne

'English Entrance Hall of the Georgian Period, c. 1775'. c. 1932 - Narcissa Niblack Thorne

‘English Entrance Hall of the Georgian Period, c. 1775’. c. 1932 – Narcissa Niblack Thorne

'Tennessee Entrance Hall, 1835'. c. 1940 - Narcissa Niblack Thorne

‘Tennessee Entrance Hall, 1835’. c. 1940 – Narcissa Niblack Thorne

'Japanese Traditional Interior', c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘Japanese Traditional Interior’, c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

'English Great Room of the Late Tudor Period, 1550-1603'. c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘English Great Room of the Late Tudor Period, 1550-1603’. c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

Kokeshi, la muñeca japonesa que nace de un torno

En el pequeño taller japonés abierto a la calle, el artesano Yasuo Okazaki (1954) trabaja la madera rodeado de virutas y serrín. De un palo corta cilindros, su gran herramienta es un torno que hace girar la madera para que él pueda moldearla con cinceles y brocas.

Todo resulta relajante y estéticamente perfecto en la creación de las muñecas japonesas Kokeshi: figuritas sin pies ni manos, minimalistas y de expresión enigmática, utilizadas como recuerdo o amuleto. El proceso recuerda a la alfarería más que a la talla, la pieza no deja de girar hasta que el artesano no tiene que dar los último retoques.

Incluso en el momento de pintar los adornos principales, la pintura parece surgir sobre la madera giratoria como por arte de magia. Con un cariño milimetrado y pleno dominio del proceso, ver trabajar a Okazaki es como contemplar a un gran chef de cocina transformar los ingredientes en manjares o a un joyero puliendo con mimo una piedra preciosa.

Kokeshi doll

Típicas de la región de Tohoku —al norte de la mayor isla de Japón, montañosa y conocida por la dureza de su clima— fueron los alfareros quienes tuvieron la ocurrencia de experimentar con el torno para fabricarlas. No está claro cuándo se comenzaron a manufacturar las muñecas Kokeshi, parece ser que fue a mediados del periodo Edo (1603-1868). Japón crecía económicamente, las normas sociales eran muy estrictas y sólo al final de esta larga época histórica comenzó a abandonar su ancestral aislamiento del resto del mundo.

Existen 11 tipos de Kokeshi según la región. La del vídeo corresponde a la variedad de la localidad de Naruko, donde se dice que pudieron nacer las figuritas y en la que incluso hay un museo dedicado a ellas. Se distinguen por tener caras amables y crisantemos pintados sobre el cuerpo, pero sobre todo por ser las únicas que emiten un sonido: la cabeza, perfectamente ajustada, se puede sin embargo girar haciéndo un poco de fuerza para que chirríe.

Si no fuera por el ruido mecánico de las herramientas interviniendo en la rotación del torno, podría parecer que el tiempo se ha congelado en el interior del taller. Okazaki ha dedicado su vida adulta a las Kokeshi. Tras acabar el instituto, el único maestro que tuvo fue su padre, que lo instruyó en la elaboración casi ceremonial de las exquisitas muñecas.

Helena Celdrán

Un año haciendo una cuchara de madera al día

'Daily Spoon' - Stian Korntved Ruud

Tienen que ser diferentes entre sí, pero seguir cumpliendo la función de una cuchara clásica. El noruego Stian Korntved Ruud (1989)  —que confiesa una “fascinación innata” por el modo en que se crean los objetos— se somete desde marzo de este año a un ejercicio diario que obliga a su mente a trabajar en un diseño mientras que —con herramientas manuales como única ayuda— sus manos se afanan en producir el objeto.

El diseñador se ha propuesto con Daily Spoon (Cuchara diaria) hacer una cuchara de madera durante 365 días seguidos. Las hay clásicas como las que remueven ollas, miden cantidades o se clavan en el café, otras se presentan heterodoxas como la cubertería de un restaurante demasiado moderno o las que pudieran vender en una tienda de artículos de cocina de dudosa utilidad. Las añade a su cuenta personal de Instagram, fotografiadas sobre un fondo blanco. La sucesión de imágenes podría dar la impresión de que la cuchara es siempre la misma, que Ruud se dedica a transformarla y lo que en realidad contemplamos es una especie de evolución en viñetas.

'Daily Spoon' - Stian Korntved Ruud

Las talla de modo artesanal con distintos tipos de madera, manteniendo una relación cotidiana con el comportamiento y las particularidades de cada una. “Se trata de cooperar activamente con el material (…). En la producción industrial moderna, las máquinas reescriben las estructuras y el crecimiento natural de la madera. Usando herramientas manuales mi mano colabora con la estructura durante el proceso de formación”.

Helena Celdrán

'Daily Spoon' - Stian Korntved Ruud

'Daily Spoon' - Stian Korntved Ruud 'Daily Spoon' - Stian Korntved Ruud

'Daily Spoon' - Stian Korntved Ruud

‘FANtasized’, objetos de diseño con ventiladores reciclados

Productos de 'FANtasized'

Todos los productos están hechos a mano. En su belleza de estructuras de metal con mimbre entrelazado cuesta sospechar que el material principal para los fruteros, lámparas, asientos y mesitas estaba destinado (en el mejor de los casos) a permanecer para siempre en un vertedero.

El belga Sep Verboom (Gante, 1990) empezó con sólo 21 años a desarrollar FANtasized (Fantaseado, un título que juega con el término inglés fan, ventilador). La iniciativa da una salida funcional y estética a las carcasas metálicas protectoras de los ventiladores, pero no es sólo un experimento de diseño basado en el reciclaje, sino una manera de demostrar que además el diseño puede beneficiar a entornos sociales que parecen no tener cabida en el impoluto mundo del objeto bonito.

Fan Lamp Bogo - FANtasizedPara el diseñador fue fundamental conocer a la ecologista social filipina Nida Cabrera (1955), involucrada además en proyectos con la desigualdad y la pobreza en su país y una de las representantes de la Comisión Nacional Antipobreza (NAPC) en la ciudad de Cebú, en la costa oriental de la isla de Cebú (Filipinas). La urbe es el segundo centro económico y comercial del país tras Manila y se enfrenta a un gran problema de tratamiento de residuos. En los vertederos se amontona basura sin separar y urge aplicar programas de reciclaje.

Verboom se asoció con Cabrera para adquirir las carcasas de ventiladores en chatarrerías de la ciudad de Cebú y ponerse en contacto con artesanos locales para que aplicaran las técnicas tradicionales de cestería al nuevo material. Incluso el mimbre es reciclado: son desechos de una fábrica de sillas.

Creando talleres que además fomentan la colaboración vecinal en un mismo proyecto y proporcionando trabajos a los artesanos, FANtasized cierra un círculo que demuestra que las pequeñas acciones locales provocan cambios significativos.

Helena Celdrán

Bowl - FANtasized

Fan Lamp Rigao - FANtasized

Fan Lamp Lumu - FANtasized

Autopsias falsas de porcelana fina

Dissected china - Beccy Ridsdel

La rígida porcelana parece abrirse como una tela o como la piel en una operación. El instrumental médico podría ser la prueba definitiva de que la superficie de los platos y las tazas es blanda y vulnerable. Por suerte, en lugar de vísceras, en la autopsia hacen su aparición delicados estampados florales que extrañamente no tienen que ver con el motivo central de la pieza de la vajilla.

Una de las piezas de porcelana 'diseccionada' de Beccy Ridsdel

Una de las piezas de porcelana ‘diseccionada’ de Beccy Ridsdel

Usando calcomanías e instrumentos quirúrgicos, la artista Beccy Ridsdel —residente en York (Inglaterra)— “altera” finas piezas de porcelana como diseccionándolas. Con la colección realizó una instalación dispuesta como “un experimento de laboratorio en proceso” con batas de laboratorio, bisturíes, agujas y microscopios. “Sobre la mesa había pilas de material cortado y descartado (…) estilo Frankesntein“, dice la autora.

Se define como ceramista y escultora y opina que la distinción entre arte y artesanía está relacionada con el fin de cada creación: “Creo que la artesanía es técnica y el arte tiene significado (o una razón para ser creado que va más allá del objeto en sí)”. La autora aporta así su punto de vista a un debate que se remonta a hace siglos y sigue sin resolverse, siempre en detrimento de la artesanía, injustamente rebajada por su condición práctica.

Con la estética pantomima, Ridsdel reflexiona sobre la línea borrosa entre los dos campos. Las piezas por separado, sin incisiones, son consideradas artesanía; pero el conjunto de autopsias falsas es una instalación artística porque está “más allá de las cosas en sí mismas”.

Helena Celdrán

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Animaciones con un torno de alfarería

Jim Le Fevre siente debilidad por los giradiscos como herramienta para crear movimiento. Tan sencillo como una superficie circular dando vueltas, el aparato lo ha inspirado para hacer experimentos basados en el zoótropo. El animador británico documenta el resultado en vídeo y llama a la revisión modernizada del añejo mecanismo decimonónico phonotrope (fonótropo).

Amigo de los ceramistas Alice Johnstone y Roop  (dúo creativo del estudio de cerámica inglés RAMP) desde los días en que estudiaban en la Escuela de Arte de Edimburgo, Le Fevre se vio tentado a probar suerte con en el torno de alfarería. “Era demasiado irresistible para ignorarlo”, confiesa en su página web cuando habla de la heterodoxa colaboración.

Los tres artistas (con el director de documentales Mike Paterson) unen de manera sorprendente la cerámica y la animación. El vídeo —un encargo para el Crafts Council de Londres, una veterana escuela de artes y oficios— muestra a los autores en el estudio de cerámica, primero creando un cuenco y después diseñando los motivos pintados que producirán la ilusión de movimiento.

Una fila de esquemáticos abetos copados por pequeños círculos rojos oscilantes se convierten en un animado bosque atravesado por pájaros. El torno gira a la velocidad justa para que se pierda la sensación de estar mirando un objeto e introducir al espectador en la diminuta acción.

Helena Celdrán

Phonotropia - ceramics