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La Voz regresa con Alejandro Sanz tirando de contactos y Laura Pausini de guiri flamenca

La Voz ha vuelto. Y no me refiero a las que me pegaba mi madre los sábados por la mañana temprano, a eso de las dos de la tarde, para que me levantara a comer. Hablo de La Voz que emiten en Telecinco. 

La cosa comenzó con declaraciones de los coach en las que hablaban de La Voz como si eso fuera conocer a Dios y darle dos besos. Madre mía, que trascendencia, que épico, qué magnificente… era como ver el Señor de los Anillos pero con Legolas poniendo voz de ardilla para imitar a Shakira.

Alyre: Ese es su nombre artístico, ojo, que tiene nombre artístico. Se definió como extremadamente sensible (eso debe ser que le salen moratones con facilidad) y muy alegre.

El caso es que no cantaba mal y Malú le dio al pulsador como si llevara una zapatilla en la mano y estuviera matando una cucaracha. Y después, yo creo que porque era la primera, se dieron la vuelta el resto.

Y es que con esto pasa como con las rebajas, que ves a los demás histéricos cogiendo bragas a un euro y vas y compras diez, aunque te llames Manolo y tengas más pelo en el pecho que un oso polar.

De Laura Pausini sólo puedo decir tres cosas: que le brilla el pelo negro que creo que lo unta con grasa de ballena; que cada vez que habla es como si la hubiera poseído el espíritu de Rafaella Carrá y que los pechos se le hinchan de año en año.

Orozco se puso con sus cositas a decirle piropitos y Alejandro Sanz le dijo: “Ay, que poesía más baratilla”. Sí, Alejandro Sanz, ese que canta “son tan fuertes tus miradas / elegantes y estudiadas / yo soy solo un adolescente / pero entrare en tu mente
pisando fuerte / pisando fuerte”.

Una pregunta: ¿Por qué quieren asar a los coach? Los tienen tan iluminados que podrías ponerles encima del sillón un trozo de pizza y no se les enfriaría nunca. Es que se les puede ver dorándose, que entre que se tuestan y que dan vueltas eso parece un asador de pollos un domingo a las dos de la tarde.

A estas alturas Jesús Vázquez no había aparecido más que con la voz en off y yo pensé que era porque no había encontrado unos pantalones lo suficientemente horteras y no se atrevía a salir.

Pero apareció un señor padre de familia que dijo que sus hijos necesitaban un “sostén todos los meses”, debe ser porque gastan mucho en sostenes. Porque sustento no les debe hacer falta. Eso sí, el señor tenía una voz profunda que se la pones a Gandalf y con susurrarle al demonio en llamas el bicho pide perdón, se da la vuelta y se va.

Pero cantó en Nessun Dorma (que como sabéis  es el aria final de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini) y claro, se les pusieron a todos los pelillos del culo como escarpias que se podían colgar fardos de trigo.

Y se fue con Alejandro Sanz. ¿Por qué? Pues porque Alejandro, que está así como de la mala hostia pero de ja ja ji ji, le dijo que colaboraba mucho con el Teatro Real. Y claro, se le hizo al muchacho el culo pesicola.

En un momento dado, después de que cantara un flamenco, se pusieron todos a cantar una saeta (o lo que fuera) y al final se animó hasta Laura Pausini. Fue apasionante. Empezó gritando “ooole”. Madre del amor hermoso.

Laura Pausini, muy flamenca en 'La Voz' (TELECINCO)

Laura Pausini, muy flamenca en ‘La Voz’ (TELECINCO)

Era como una jubilada alemana jarta de vino peleón en un tablao. Raro fue que no saliera del plató con una camiseta de la selección española. Eso sí, la jodía tiene gracia. Me cae bien, mira tú por dónde.

“Si me miras… levito”, le dijo Alejandro Sanz a Pausini en una baza. Y ella le respondió: “como el pan”. “¿El pan vuela en Italia?”, replicó él.

Eso era para una conversación entre Bob Esponja y Patricio.

El caso es que en contra de lo que habría preferido y estoy dispuesto a confesar, que Alejandro Sanz me cae bien. El jodío estuvo tirando de contactos durante toda la gala, en plan, eh, he cantado con Alicia Keys, eh, concozco a gente en el Teatro Real, eh, que tengo contactos…

Este año a algunos concursantes los metieron en una especie de cubo de tela para que nadie pudiera verlos hasta que elegían. Por ejemplo a dos chiquillas que eran como si las gemelas de El Resplandor hubieran digievolucionado a cantantes con lazo.

También se presentaron los hijos de un señor que al parecer fue a Eurovisión. Debió ser antes de que yo tuviera uso de razón. Aunque ahora que lo pienso aún no tengo uso de razón, así que es normal que no le conozca.

Total que sus churumbeles, que tienen un enfrentamiento con el peluquero y por eso a uno le dejó un tupé como la lengua de una vaca muerta, les gustaron mucho a los cuatro coach, yo creo que más que nada porque iban en pareja y nadie se resiste a un 2×1.

Hubo una muchacha que a ver, será que yo soy un inculto musical (bueno y en historia y en literatura y en todas y cada una de las facetas del conocimiento humano, que el conocimiento me persigue, pero es que yo corro mucho), pero cantó una canción que parecía un archivo sonoro de gatos encontrando la muerte.

Así que el jurado no la cogió y la muchacha estuvo a punto de irse corriendo del escenario sin esperar ni a que le hablaran. De hecho, eso es lo que debería hacer todo el mundo, porque a mi esas charlas que les sueltan de “cantas muy bien, molas mucho, pero no me he dado la vuelta”, me suenan más falsas que un billete dibujado en una servilleta.

Lo peor llegó con una muchacha llamada Ilu Pérez que era rockera. Todo el mundo sabe que Pérez es un apellido a tope rockero. De hecho, aquellos que cantaban Welcome to the Jungle estuvieron a punto de llamarse Guns’nPerez.

El caso es que cantó muy bien y todos los coach la querían en su equipo. Se fue con Alejandro Sanz, como la mayoría, por otra parte… Y eso provocó el contento de sus compañeros. Hasta tal punto que Malú le rompió el cuaderno al pobre Alejandro y no le cortaron los frenos del coche de puro milagro. Si yo fuera él contrataba un catador para que probara mi comida.

También hubo un tipo llamado Maverik. Con dos ovarios. Cuánto daño hizo Top Gun entre las parturientas. Y aún debe dar gracias de no llamarse Jonathan Jesús Kevin Costner, que esa es otra. El chiquillo miraba con carita de seductor guaperas, haciendo honor a su nombre.

Se lo quedó Laura Pausini después de una especie de teoría de las coincidencias que habría hecho que a Einstein le explotara la cabeza.

Y poco más, amigos, iremos viendo quién se queda y quién se va.

Por primera vez dos novios que lo mismo no se matan en Casados a primera vista

Enrique y Verónica, en Casados a primera vista (ANTENA 3)

Enrique y Verónica, en Casados a primera vista (ANTENA 3)

Es lo que tiene el ensayo-error, que al final, aunque sea de casualidad, aciertas. Es como si coges a mil monos aporreando mil máquinas de escribir: al final alguno escribirá la letra de una canción de Justin Bieber. De hecho, creo que las escriben todas así.

– ¡Este mono lo ha logrado, hay tres palabras juntas con sentido!

– ¡Perfecto, pasad la letra a las zarigüellas borrachas que hacen las melodías!

Y así.

Total, que en la última entrega de Casados a primera vista, que hasta ahora había sido Jodidos de por vida a primera vista, vimos la primera pareja bien avenida. Os cuento las dos últimas bodas.

Se trata de Enrique (camarero de Valencia, con más optimismo que Rato yendo a pedir un crédito en Caja Madrid) y Verónica (Camarera de Cádiz, con más moral que el Alcoyano).

Y eso que la cosa no pintaba bien, porque la madre del muchacho estaba al pie del altar mariachi que les montaron soltándole mierda que daba cosa oírla. Joder, que forma de animar.

Soy yo y me ahorco con la cuerda de la guitarra del mariachi más cercano. Pero aún con todo, al muchacho le gustó su futura mujer, “no está mal”, dijo el chaval y eso que la cosa estaba difícil.

A la madre de él sí que le encantó: “Después de verla me dieron ganas de salir corriendo”, dijo. Hala, la hostia con la mano abierta y sin avisar, que pique.

“Físicamente la verdad que no me impresionó tanto”,  dijo la novia de su esposo.  “No es un Brad Pitt, pero es mono”. Anda la leche, otra. ¿Pero es que se creen que esto es Mujeres y Hombres y Viceversa, que el que no está bueno está más bueno?

Pues no, en este programa si tienes más de 90 de coeficiente intelectual puedes ir igualmente.

Fueron los primeros que se besaron en la boca en la boda, dos veces, mira tú, y no la montó allí mismo porque la gente tenía las cámaras de fotos en la mano y luego todo llega a Internet.

Son los dos más majos que hemos visto. Los dos tenían una actitud positiva y no demasiadas exigencias y eso ayudó.

Luego estaba Laura (camarera, de Madrid) que está de buen ver y Mariano (ingeniero, de Madrid) que cree que está buenorro y camina enseñando músculo y presumiendo de pelazo.

El caso es que el ingeniero le había escrito una carta a su pibita misteriosa que ella encontró en la habitación. Era una carta moñas que podría salir en una peli de Antena 3 un sábado por la tarde. Eso sí, a Laura la hizo llorar. Seguramente sería por el Jet-Lag.

La muchacha se montó en la cabeza una película como si se fuera a casar con el millonario de Pretty Woman pero sin tener que hacer la calle.

La madre de él le dijo como consejo que la quisiera mucho. En el matrimonio, ¿no? Preguntó él. No, en el matrimonio no, la tienes que querer en la cola del pan, no te jode…

La novia iba al altar en medio de un “aura de positividad” que llevaba a desear que en el altar la esperara “un maromo que esté bueno”. Por esa descripción podría haberle estado esperando Falete bañado en salsa barbacoa.

La llevaron a la playa donde estaba el altar en una limousina más grande que mi piso. Al altar la llevó un amigo. El típico que la miraba como “joder, con lo que me ha molado siempre y al final me la quitan”.

Madre del amor hermoso. Al ingeniero se le pusieron los ojos como platos cuando vio a las amigas de la novia, que llevaban unos vestidos con los que vas a hacerte una radiografía y no te tienes que quitar nada. Porque no llevas nada.

“Cuando la vi me tranquilizó ver que era normal”, dijo el muchacho, como si esperara que llevaran a un orco de Mordor depilado y maquillado.

“No me lo puedo creer, no tiene nada que ver conmigo, no es el tipo de persona en que me fijaría”, dijo ella, que no salió corriendo porque correr por la playa cansa mucho y con los tacones puedes ir matando cangrejos y no es plan.

Las amigas macarras de la novia se pusieron a llorar cuando oyeron los votos matrimoniales  como si hubieran llegado al Fabrik y estuviera cerrado.

Estos no se besaron. Se dieron un abracito más casto que Papá Noel dándole la mano al Ratoncito Pérez.

El caso es que parecían conectar, hasta que se fueron a hacerse las fotos y él decidió cogerla en volandas para hacerle una llave de Pressing Catch. Así que tras elevarla se tiró encima de ella, dándose ambos una hostia que contaba como comulgados para un año.

Y encima él se hizo sangre en una pierna, que al caer al mar atrajo a tantos tiburones que aún están tratando de echarlos de allí para poder abrir la playa…

Nacho Vidal, la hija de la Pantoja y la más mala de la historia de GH, a Supervivientes

Hace unos días os contaba que Supervivientes estaba buscando nuevas localizaciones en Honduras porque los Cayos Cochinos se habían quedado pequeños.

Pues ya sé por qué: Nacho Vidal va a ir a la isla. Y claro, en los cayos, que son islas muy pequeñas, no entraba entero, así que o él o su amiga iban a tener que estar siempre flotando en el mar, y ahí hay barracudas.

Nacho Vidal... ¿qué leches está conteniendo con las manos?

Nacho Vidal… ¿qué leches está conteniendo con las manos?

Sin embargo se ha confirmado que su pene y él, a pesar de que su pene suponga el 52% del propio Nacho Vidal, concursan y nominarán como uno solo.

Sí, amigos, vamos a ver a Nacho en la isla. Siempre boca arriba, porque si se tumba en la playa boca abajo puede pinchar la isla y hundirla.

De hecho, al parecer le van a imponer condiciones se seguridad extra, después de que en los ensayos un patrón de barca hondureño intentara por error amarrar la embarcación al puerto con la chorra de Nacho Vidal. Le había dado dos vueltas ya al a un poste cuando se dieron cuenta.

Pero Nacho no es el único. También va Chabelita, la hija adoptada de Isabel Pantoja y hermana de Paquirrín. Madre del amor hermoso. ¿Sabéis que hizo hace poco una sección en Divinity-Cazamariposas? ¿Y que sus compañeros acabaron tan hartos que le hicieron un vídeo mostrando “tomas falsas” en las que se quejaba por todo?

Me acuerdo de una en la que la chiquilla se quejaba porque le obligaban a hacer un par de abdominales en un gimnasio. Le doy en la isla tres días. Más que nada porque como siga el ejemplo de su hermano mayor va lista. Ah, bueno que su prima Anabel también fue… ¿qué? ah, me dicen mis fuentes que su prima también abandonó.

Joder. Si alguna vez vuestra vida depende de que un Pantoja aguante en la isla un mes, daros por jodidos.

Eso sí, puede hacer refugios en diez minutos. Subterráneos. Bueno, lo que puede hacer es alisar y desbrozar terrenos. Basta con que sonría o peque un bocado. Madre mía, que fila de fila de lápidas tiene por dientes. Cuando un elefante quiere decorar con marfil su casa va a cazar a una Chavelita para quedarse con los colmillos.

La última confirmada (que nos interese) por el momento es Nagore Robles, la mujer que ostenta el récord de expulsión de Gran Hermano, con un 95% de los votos. Joder, la primera vez en siglos de historia en que los españoles nos ponemos de acuerdo en algo. Ahora, el 5% ese que faltó que se lo haga mirar.

Eso sí, a todos nos conquistó (bueno, menos al 5%, cambió de opinión) en Acorralados, donde optó por el amor más que por irradiar odio como Kim Jong-Un cuando se levanta y no está el desayuno hecho, y acabó ganándolo.

También hay alguno de Mujeres y Hombres y Viceversa, que ese programa es como un almacén de escombros, cuando hace falta rellenar alguna cosa tiran de ahí.

En total serán 16 participantes. Os los iré contando según se vayan sabiendo…

¡Que ganas!

¿Quién quiere casarse con mi hijo? termina con grandes cortes a las candidatas y cuernos perdonados

Ay, llegó el final. Ese momento mágico en el que el amor se revela como una fuerza de la naturaleza y derriba muros, escudos, silencios y temores. Ese instante en que todo se ilumina, ese momento en el que el calor arrincona al frío, cuando lo agreste se hace seda, cuando miras a los ojos de la persona que amas… y se te ponen los cojones de corbata porque no sabes si llevas un condón.

Naaaada, tanta tontería ya, si aquí de lo que se trata es de que la comadreja de cabeza colorada encuentre una madriguera. Que la sierpe de carne tenga siempre donde morder, que el tetris del gustirrinín se haga una línea, encontrar una pareja y darle con el crush en tol candy, ya me entendéis.

A ver, en fin, que la final de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? comenzó con Luján Argüelles haciendo un homenaje a las vaginas.

Por eso llevaba un abrigo-saco de color rosa del que había que sacar las manos por dos vaginas en los laterales. Daba cosa. Era como ver el vídeo del parto de unos alien mellizos.

Total, que Luján quedó con las madres para merendar (sin que allí hubiera unos buenos bocadillos de mortadela con mantequilla, ni unos buenos bollos industriales, de esos que atascan las tuberías dos veces, primero tus arterias y luego la bajante cuando los giñas) y apareció con un vestido inspirado en los caramelos de menta y un collar de perlas del tamaño de un paluego de King Kong.

Luján intentó defender que Diego sentía atracción física por Bea, a lo que Estrella, la madre de Diego dijo: “Pero mi hijo también tiene atracción física por ti”.

Uy, Diego, pues será la única a la que no le has comido los morros en el programa. Se te ha escapado viva, macho, que tú le enfoscas el hocico hasta la cajera del súper por darte bien el cambio.

Por su parte, MJ sigue insistiendo en que Sara, el Putón Familiar, es demasiado mayor para Markus. Y eso que la muchacha le enseñó el pasaporte, donde dice que tiene 33 años. Sólo le falta a la pobre mujer llevarle el parte del nacimiento del hospital, el acta de bautismo, doce testigos y hacerse la prueba del carbono 14.

NOTA: Grandísimo homenaje a las bandas sonoras de grandes películas que se marcaron los montadores. Había ahí más cine que en 20 años de Versión Española.

 

DIEGO

Diego, en la gran final, con calcetines rosa

Diego, en la gran final, con calcetines rosa

Se llevó a Angie a una tienda de cómics. Ella iba vestida que si se hubiera quedado parada en un pasillo la habrían confundido con el mobiliario. Esta chica vive en un eterno congreso de Manga. Seguramente va a cagar y los mojones le salen con la cara de Naruto.

Total, que a Angie le mola Diego. Está más pillada que Bárcenas saliendo de Suiza con un maletín. Pero la cita de Diego era sólo un preparativo. Era mantequilla en el culo del pavo antes de meterle el relleno.

“Esto ya queda pizca y na, eres una chica que me encanta, si tuviera que decidir con la cabeza me quedaría contigo, pero si es con el corazón no podría”, le dijo Diego. Bueno, corazón, corazón… Donde Diego dijo “corazón” quería decir “la punta del nabo”.

Pero te dejo en un buen sitio… nos veremos“, le dijo al despedirse de ella. Joder, se podría acabar una película con esa frase. Lo de la amistad de mierda de Casablanca era una chufla al lado de eso. “Pero te dejo en un buen sitio… nos veremos”… no vuelvo a decirle adiós a secas a nadie en mi vida.

Y llegó la gala final.

Cada vez que Diego se viste Dios mata un gatito, un hada pierde sus halas y una top-model engorda. El desgraciado se había puesto unos calcetines rosas. Hacía menos daño echarte un salero entero por los ojos, luego romperlo y apuñalarte las córneas con los cristales rotos.

“Yo me lo he pasado… no he tenido ninguna queja, me lo he pasado de lujo”, le dijo nuestro cineasta favorito a Luján. Nos ha jodido, como que ha metido más lengua que un oso hormiguero en un buffet de hormigas.

Si pudiera coger una pieza de cada una y hacer una mujer perfecta…”, se quejó ante la dificultad de elegir. A mí me dio miedo, ya sabéis como es esta gente rara que ve películas en las que el sushi asesina a la gente: les da el taranto y les pillan robando cadáveres para hacerse una pibita una noche de tormenta.

La madre, Estrella estaba muy positiva:  “Entre lo malo y lo peor… sí, me encaja Angie“, dijo con el mismo tono en que yo elegiría entre morir y que me amputaran una pierna a bocaos.

Y por la puerta apareció… Bea. Con un peinado como si hubiera llegado a SuperGuerrera y la energía le hubiera puesto el pelo para arriba. No sé cómo no le soltó una onda vital a la madre.

Porque ojo, Estrella no quería ni ponerse al lado de Bea. Si Diego elige de novia a una leprosa del siglo XII a la madre le hubiera dado menos asco arrimarse.

Y movida en la gala: Estrella por enésima vez le dijo que no, que pasa, que “no había vuelta atrás” a Bea y le reprochó lo de que le dijo que tenía el pelo seco, lo que le llegó al alma. Todito te lo consiento menos mentarme la hidratación capilar. Habráse visto, semejante desfachatez.

La mujer quiso romper el hielo hablando de su vestido, azul lisérgico: “Vengo de la Bella y la Bestia, un mundo ideaaaaaaaal“, pero ahí estaba Diego, que es un cinéfilo erudito, especializado en cine iraní, que le corrigió: “Eso es de Aladdín”.

“Se limaba las uñas que parecía que estaba serrando una mesa“, siguió enumerando defectos la madre de la pobre Bea, que estaba como si le estuvieran haciendo el cásting para las escenas fuertes de 50 sombras de Grey: no paraba de recibir azotes.

Parad de darme por saco de una vez, por favor“, dijo Diego, que estaba más incómodo que Paco Clavel con unos pantalones de pana y una camisa blanca.

Cuando cogió el anillo yo sabía que estaba pensando en el anillo único. Incluso me pareció verle tentado de acercarlo a una vela a ver si se podía leer algo…

Se lo puso a su amada Beatriz, que le comió lo morros, ante el disgusto de la madre, que viendo aquello tenía la úlcera como el volcán del Krakatoa.

 

RAFA

Rafa, listo para vender cajas de pino. (CUATRO)

Rafa, listo para vender cajas de pino y Luján, con arcadas. (CUATRO)

Rafa apareció muy elegante, pero elegante como un comercial de funeraria. Por dios, qué traje, la última moda en la Semana del Entierro de París. Tenía toda la pinta de poder aconsejarte en madera para cajas.

Además, el jodío se paraba con el culo pollo. Qué curvita más sexy tiene el jodío, que parece un tobogán. Entre eso y el tupé a lo cresta, podría hacer un anuncio de huevos de corral sin caracterizarse.

Para compensar la madre apareció con un escote como el canal de Panamá. A eso le pones unas exclusas y puedes pasar buques mercantes entre Lugo y Cádiz pasando por Toledo.

El artista de la familia estaba entre el público, pero por algún motivo no llevaba calcetines. Ahí a sudar bien los zapatos. Digamos que sus mocasines eran como el ambientador de pino que un orco pondría en el coche.

Y entró Sandra, la rubia sosa pero buenorra, dando un portazo que casi le salta los tímpanos al personal y vestida de cabaré de los años 20.

Luján casi tuvo que torturar a Rafa para que le dijera unos piropos a su madre. Joder. Que tío más sentimental y abierto. Como un guardia civil de tráfico cuando te pilla borracho, sin cinturón y hablando con tu camello por el móvil.

Y entonces intervino Cristopher, el artista de la familia. Más que nada dijo que ya que su hermano no había elegido a Claudia que si le importaría que tuviera una cita con ella.

JA JA JA JA JA JA JA

El PU-TO-A-MO.

“¿Que te parece, Claudia?”, le dijo a la mulata, que respondió “bien”, y le comió los morros. Amor a primera VISA. Ahora os digo una cosa: esa mujer coge al querubín de Cristopher y lo revienta. El chaval va a desear no haber dejado nunca de hacerse pajichuelas.

Total, que Rafa le puso el anillo a su madre, después de cogerle la mano a Sandra. Hay que ser malvado. Sandra se quedó más crujida que una galleta en el bolsillo del pantalón de un cowboy. Rafa le dio esperanzas hasta el último segundo, esperanzas para verlas aflorar y luego agarrarlas por el cuello y meterlas debajo del agua hasta que dejaron de patalear.

“Es un punto y final”, dijo Rafa, por si quedaban dudas, y no soltó a los perros para que la persiguieran fuera del lugar porque no le pilló en casa.

No te cambio por ninguna ¿eh?“, le dijo a su madre.

Bueno, Sandra siempre puede intentarlo con Cristopher, que está ahí siempre atento por si se cae alguna miga de la mesa.

 

DAVID

“Me he dado cuenta de que hay un camino que hacer“, para separarse de su madre, dijo David. Lo que no dijo es que estuviera por la labor de recorrerlo.

De hecho, cuando apareció su madre dijo: “Jo, que guapa está” y “estás tremenda“. Todo eso poniendo morritos y abriendo mucho los ojos. Y se fue la luz del plató.

No fue cosa de brujería, ni de que en Cuatro no paguen la luz, fue Dios, que no quería ver aquella cochinada incestuosa.

“He conocido a un hijo que desconocía”, dijo la madre, ¿pero quién se ha creído que es? ¿El rey Juan Carlos?.

“La decisión que tome la voy a respetar, pero como no me guste la elementa que ha elegido mi hijo en mi casa no entra, me voy por esa puerta”, dijo la madre, así, en plan tolerante.

David debía estar acordándose de la frase de Groucho: “Éstos son mis principios, si no le gustan, tengo otros“.

Pero eh, que a la mujer no le gusta ser la protagonista, no, para nada, por eso dijo: “Ha llegado el gran momento de David y sobre todo el gran momento mío“. A tomar por saco. Cuando David era pequeño y hacía de oveja en el Belén viviente del colegio salía ella a recibir los aplausos.

Total, que por la puerta apareció Ana, la mujer que tiene la misma chispa que intentar hacer fuego golpeando dos tocinos de cielo. Al verla a la madre, sí, a la madre, no a David, le dio tal alegría que salió corriendo como si quisiera hacerle un placaje. David no, él permaneció impávido.

“Mis cartas nohanfalláo, mis cartas nohanfalláo, mis cartas nohanfalláo”, decía canturreando y contenta la madre, como fuera del clan de los Pelayos.

David le puso el anillo a la muchacha y le comió los morros mientras la miraba con adoración. “Y quiero mellizos”, dijo la madre, en plan mamporrera, que no aclaró si quería que los hicieran allí mismo, sobre la alfombra.

 

SANDRO

Luján, consolando a Sandro Caritas. (CUATRO)

Luján, consolando a Sandro Caritas. (CUATRO)

#StopDramasPorFavor

Vicente se fue a ver a la madre de Sandro. “Te quiero contar algo no muy bonito”, le dijo. JA JA JA JA JA “Algo no muy bonito” eufemismo nivel Dios.

“Cuando empezamos el programa en Madrid… yo estuve liado con Ra. Simplemente los primeros días en el hotel, los compañeros, fiestas, habitaciones… “, explicó el muchacho, marcándose un Dinio lanochemeconfunde.

“Yo no me esperaba que me iba a enamorar de Sandro…” añadió. Este tío ha visto demasiadas películas de Antena 3 al medio día. Y la madre ha visto muy pocas, porque esa era la estrategia:  Primero se camela a la madre, para que sea ella la que sosiegue a su hijo. BINGO

Llegó la gala final.

“¿Te has enterado, verdad?” le dijo Sandro sobre los cuernos a Luján, como si en lugar de la presentadora fuera la pescadera y no estuviera muy puesta en el asunto.

Sandro dijo que él notó cosas al principio, pero que luego lo descartó y que… y ya, porque se puso a llorar. Este tío hace más test con sus lacrimales que el coche de Alonso con el circuito eléctrico.

La primera vez que lloró este tío vinieron del Canal de Isabel II y le dieron de alta con un contador. Que manera de arrugar la cara como si se hubiera subido en un ascensor y alguien se hubiera cuajado un pedo de los que pesan.

Y empezó con los nesitos. Porque Sandro no “necesita”, sino que “nesita”. Por ejemplo, dijo de su madre: “Nesito verla”.

Y cuando la vio dos se pusieron a llorar como si hubieran atropellado a Bambi con el coche y al dar marcha atrás le hubieran pasado por encima a Tambor, desparramando tripas de conejo por la calzada.

La madre fue la encargada de levantar la perdiz: “Vicente vino a confesarme que había tenido un lío con Ra“. “Al tema le quito importancia, pero ha esperado hasta el final para contarlo, la mentira no la quiero en mi vida”.

O sea, que si Vicente se hubiera dedicado a dar porrascazos por toda España, rellenando agujeros como los Ayuntamientos en las calles cuando hay elecciones, bien, pero lo de no contarlo, caca.

Momentos de gran tensión hubo en ese encuentro. Sandro dijo: “Nesito verle y que me lo diga a la cara y ver lo que siente”.

Y entró Vicente con unos mariachis. Los mariachis cantaban una canción de mucha pena en la que pedían perdón. JA J AJ A JA Vicente es el puto amo de la manipulación.

¡MARIACHIS! Le faltó acompañarse de un grupo de niños pobres y harapientos poniendo cara de pena y salir dándole el biberón a un bebé Koala para acabar de enternecer a Sandro.

Vicente miraba a su enamorado con los ojos del gato de Shrek llorosos, que no sabías si liarte con él o adoptarlo y ponerle un chip.

Vicente, tras petarse a Ra.

Vicente, tras petarse a Ra.

“Cometí un error, lo siento muchísimo, te amo pese a todo, lo que he vivido contigo es imposible que lo vuelva a vivir con nadie, he encontrado el amor de mi vida“, explicó Vicente. Yo ahí ya saqué el pañuelo dispuesto a secarme las lágrimas, pero lo tenía lleno de mocos y al final no.

“Nesito saber que lo he vivido contigo es real“, le replicó Sandro. Y ahí ya parecía una puta telenovela colombiana. Sólo faltó que la madre confesara que Vicente es su hijo secreto, hermano de Sandro, y que su relación era imposible.

Pero nada, acabaron intercambiando babas con una pasión inusitada. Los mariachis miraban el beso de los dos con un poco cara de póker, pero se arrancaron con una tonadilla alegre para romper el momento erótico-sentimental. Los mástiles de sus guitarrones no eran lo único duro y tenso que había allí.

Romantiquísima la elección del tema “la cucaracha” para el momento de poner el anillo. “Una y no más”, le dijo Sandro a su amado mientras le anillaba como a un somormujo salvaje.

Y se comieron la boca como si estuvieran rebañando una cacerola. Felicidad y cuernos para todos.

 

MARKUS

Markus, lejos de Luján, por si le muerde. (CUATRO)

Markus, lejos de Luján, por si le muerde. (CUATRO)

En la gala final Markus se presentó con un bote de colonia en la mano. Probablemente sería Nenuco. Probablemente lo esnifa.

“A Rocío le falta ser putón. Una es putón y la otra familiar“, dijo de sus dos últimas candidatas. La verdad, que duro debe ser levantarte una mañana y descubrir que como mujer sólo te falta ser familiar o ser un putón.

Que forma de reírse de la pobre madre de Markus, a la que a su salida le pusieron una musiquilla como de striptease.

“Lo suelto, ¿no?”, dijo la madre, que aseguró estar algo decepcionada con su hijo. Luján tuvo que traducirla: que le molestó que Markus le mintiese sobre haberle dado fuet imperial a la rubia.

Por la puerta aparecieron el Putón y la Familiar (que parecen nombres de ofertas del Telepizza), ambas muy monas y peripuestas.

La gran novedad que nos habían vendido en los anuncios no fue que Markus confesara ser gay, ni que consiguiera gesticular, no, era que en la gala final aparecieran las dos candidatas y eso no había pasado. MIERDA INTEGRAL DE SORPRESA.

Putón Familiar le dijo a Markus que “eligiera con el corazón“, porque a ella “le gustaba mucho”.

“A mi me gusta más”, añadió Rocío, en plan en mi rebota y en tu culo explota. El nivel intelectual era alto.

MJ dijo por enésima vez que veía a Sara mayor para Markus y que si la echaba que no pasaba nada, que iba a tener muchos pretendientes. Le faltó decir: “muchos pretendientes de tu edad, así como en el hogar del jubilado de un pueblo de Teruel, vejestorio de los cojones”.

Markus no gesticuló. A estas alturas creo que es porque no puede. La colonia le ha dejado la piel acartonada y a su lado Nicole Kidman es capaz de gesticular como Jim Carrey poniéndose un supositorio.

Markus hizo un discurso lacrimógeno de agradecimiento a su madre y... ¡SONRIÓ! ¡Sí-se-puede! ¡Sí-se-puede!

¡¡Y ELIGIÓ A ROCÍO!! “Entré con un prototipo de mujer pero esta vez he decidido fijarme en otras cosas“, argumentó, dejando a la pobre Putón Familiar más deshecha que una galleta maría en leche caliente.

“Nada, que suerte, pareja, que tienes una amiga“, dijo Putón, que supo perder con elegancia.

Una cosa os digo: entre Rocío y Markus había la misma tensión sexual que entre Cristiano Ronaldo con un kiwi pinchado en el pene y Messi vestido de pitufo.

Y acabado el asunto MJ se puso a venderle a Luján un seguro de invalidez o de muerte a Luján, a la que se le puso peor cuerpo que a Falete después de una colitis.

Y se acabó por esta temporada, amigos.

Os dejo en un buen sitio… nos veremos.

La mejor manera de mantener la castidad y el celibato: ir a Casados a primera vista

Salva y Gloria, de buen rollo.

Salva y Gloria, de buen rollo (ANTENA 3).

En la segunda edición del programa vimos un nuevo caso de Divorciados a primera vista. La verdad, si en Antena 3 querían hacer experimentos raros con humanos lo menos que podían haber hecho es haber alquilado un rancho en medio del desierto donde nadie oyera los gritos y no echarlo encima por la tele.

Porque lo que más me llama a mi la atención de este programa es el cuajo con el que las familias se toman la noticia del casamiento express.

Yo le tengo que decir eso a mi madre y tengo que ir con los de la PAH para que no me desahucie todos los dientes de un sopapo.

Total, que anoche vimos la boda de Salva (maestro con pinta de hacer el baile  de la culebrilla en las discotecas) y Gloria (ingeniera con pinta de haberse hecho esquemas de ciertos pasajes de 50 sombras de Grey).

El método, que cada vez que dicen eso yo pienso en la dieta de la alcachofa, dijo que les arrejuntaba por el interés que ambos tienen por descubrir cosas nuevas y les gustan cosas similares.

Intentaré usar mis armas de seducción”, decía él, que se la imagina morena, con el pelo largo… o sea, que se imaginaba a Angelina Jolie vestida sólo con un velo blanco, mordiéndose el labio de abajo y pidiendo guerra.

Pero no, estaba ella, embutida en el vestido blanco de novia y diciendo “no me puedo ni mover”. Si le hubieran puesto para casarse al muñeco de Michelín habrían hecho una pareja perfecta. Que apreturas, mira que no estaba gorda ni ná, pero si llega a saltarse una costura sale disparada la pedrería como si fuera metralla.

La madre es una crack, para tranquilizar a su hija se puso a recordarle la otra boda, sí, esa que salió mal y cuyo novio la abandonó. Eso son ánimos y lo demás son tonterías.

El jodío de Salva no reparó en gastos, sobre todo porque pagaba el programa, y se llevó hasta a la familia del pueblo a Cancún. Eso parecía un episodio de Gipsy Kings: la boda del siglo.

“Joder, que cosa, Gloria, cariño” dijo el padre de ella cuando vio a Salva. “Qué cosa”. Joder. Declaraciones de fuego y destrucción. El padre era la versión blanca de Morfeo, el de Matrix, calvo como el culo del David de Miguel Ángel y con las gafas de sol modernas. Le faltó sacar las pastillas de colores.

El pobre Salva, que tiene más moral que el Alcoyano, se presentó a los padres y la madre se puso de los nervios. Parecía de parto, respiraba profundamente. Si la dejan diez minutos más empieza con las contracciones.

“Le he visto… francamente, soso. A la niña no le va a gustar. Me imaginaba otra cosa”, dijo la Madre. Otra que pensaba que en el altar iba a estar esperando Brad Pitt con vaqueros, el torso desnudo, sombrero de cowboy y el paquete marcándose como si llevara una linterna en el bolsillo.

“Cuando he visto ese pedazo de mujer aparecer he flipado un poco“, dijo por el contrario Salva, que si le dejan la preña mientras la juez de paz va leyendo los votos.

“No fue la sensación de decir qué chico más mono, es un chico normal“, dijo por el contrario ella, que sí, que esperaba a Brad Pitt y que además estuviera George Clooney por si Brad no diera la talla.

Ella tiene 38 y él 31 y dice la jodía que es un condicionante negativo, porque ella es mucho más mayor que él. Ojo a la mujer madura. Con lo que dan de sí los jovencitos. Anda que no rinden.

Total, que la mujer piensa que es la repera, que mola cantidubi, que es la leche, la mejor, la más que más, y uando se daban el sí quiero miraba para los lados como el que va al notario a firmar una hipoteca.

“No había otras opciones”, dijo del “sí quiero “como el que va a casa de la suegra y le ponen algo que no le gusta de comer y se lo come por compromiso. Joder, que entrega. Le faltó taparse la nariz haciendo pinza con dos dedos.

“Te acepto como mi legítimo esposo…” iba diciendo la chavala y miraba para otro lado mientras… ja ja ja una pasión, una emoción… Eso lo haces hablándole a un juez y te caen 20 años y un día aunque te estuvieran juzgando por no reciclar el vidrio.

Ni que decir tiene que no se besaron tras el sí quiero.  “Me va a tocar conquistarla“, dijo Salva, que tiene más moral que un caniche intentando hacer el coito con un pastor alemán.

“Su hijo no va a encontrar otra como yo, no te jode”, dijo la simpatiquísima, tolerante, sencilla y humilde muchacha. Y ojo, que el primer día, el primero, en la noche de bodas, le montó un pollo de cojones.

El caso es que la madre de Salva, con toda la inocencia del mundo, le dijo a ella que estaba estudiando las oposiciones y que las tenía que acabar. Y cágate. Dijo ella que su anterior suegra le había dicho lo mismo y que tuvo que luchar con ella.

Y le montó un broncón a Salva que no sabía el muchacho de dónde le venían los golpes. Era como si estuviera discutiendo con Bud Spencer: cada vez que abría la boca le caía una hostia.

“A mi me da igual lo que tu sientas”, “Que nadie tiene que decirme lo que nadie tiene que hacer con mi vida“, “Para que te voy a dar una oportunidad, que te de la de tu madre”, “vete debajo de sus faldas“, “ya sabes algo más de tu madre”, son alguna de las frases de la simpática muchacha, aliñadas con mocos, lágrimas y gritos.

Soy yo y la dejo allí a que le monte el espectáculo a los cisnes hechos con toallas que había encima de la cama.

Os digo una cosa. De aquí a nada los curas van a tomar nota y para aguantar las tentaciones de la carne van a recomendar ir a Casados a primera vista, porque en ese programa no hay manera de arrimar una almeja a un boquerón.

Las puñaladas traperas y desesperadas llegan a ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

Si alguna vez no sabéis qué poneros, de esto que vais a un acto de etiqueta y dudáis, con una camiseta en la que salga Karl Lagerfeld con nariz de payaso lo petáis. No hay nada más exclusivo. Lo único que al plancharla grita, pero por lo demás bien.

Por eso Luján se puso una para la penúltima emisión de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, porque ella sabe cómo acertar.

“Se acabaron los tiempos del algodón de azúcar“, advirtió la presentadora, lo que pasa es que lo dijo con un chaquetón rosa que parecía que la acababan de sacar de la máquina después de darle vueltas con el palito metido por el… queeee las madres se fueron. Dejaron solos a los chavalines para que eligieran.

Veamos qué pasó.

DIEGO

Diego, con las mujeres de pelo natural.

Diego, agarrándose los machos, con las mujeres de pelo natural. (CUATRO)

Nuestro James Cameron patrio se llevó a las muchachas de paseo por Melilla. La verdad es que ves a las dos juntas y te preguntas si no hay mujeres con el pelo normal. Lo raro es que no cerraran el puerto para evitar que llegara más gente así.

Angie da miedo. Oh, que súper happy soy y que guay y manga y cómics y anime y me disfrazo de Zelda para la cópula, pero luego tiene un fondo de psicópata de peli de sobremesa de Antena 3 que inquieta…

Y allí estaba el bondadoso Diego, como el virgen de la peli que las pasa putas pero que al final sobrevive, cagándola con cada cosa que decía o hacía. Jugaba con fuego el tío.

Le dio una flor a Angie, pero claro, justo después de que esta supiera que se había enrollado con Bea. Maaaal. Primero, porque le va a caer la multa padre por coger la flor de un macetero municipal.

Segundo, porque Angie, despechada, la tiró al suelo, yo creo que por no metérsela por el recto al muchacho ante la cámara y pasar a ser conocida como el supositorio morado. Enema patrocinado por SuposiPurple Girl.

Y mal en tercer lugar por coger la flor del suelo e intentársela dar a Bea, que dijo “sí, de segundo plato”. Si Diego lo que quería era quedar mal con todas las mujeres debería haberse tatuado en la frente algún artículo de Salvador Sostres.

Angie siguió, haciendo el truco de la comadreja que se quiere comer al pájaro carpintero pero que la gente piense que es un pájaro llevando dulcemente a una comadreja bebé.

Y atacó por la vía de la madre: “Estrella dice que Bea ha estado con Jasmina y que le da igual uno que otro”. Y se puso a insinuar que Bea era Bi, cuando es Bea, como si que Bea sea Bi fuera malo para Bea.

Angie, entiéndelo ya. Una chica bisexual: +1.000 a ojos de un chaval. Una chica bisexual con amigas bisexuales con las que se enrolla: +10.000. Una chica bisexual con amigas bisexuales con las que se enrolla y que quieren tríos con el feo del novio de su amiga: infarto.

El caso es que se fueron con la madre a una tienda típica de Melilla (de artesanía marroquí) y la madre le regaló a Angie unas babuchas, porque “era sincera” y a Bea le dijo “no te voy a regalar nada, porque sé la opinión que tienes de mi“. Aquí vemos el momento:

Para arreglarlo Diego se puso a lo Rockefeller, diciendo: “coge lo que quieras de la tienda, que corre de mi cuenta“. Joder, qué demostración de poderío. Diego no se va a incinerar, se va a hacer una puta pirámide en un solar que queda libre en Giza.

Angie aprovechó los últimos cartuchos y sacó (otra vez) el tema de la supuesta bisexualidad de Bea. Angie, cariño, que no es malo. Que cada cual se tira a quien quiere o puede. Pero tanto la madre como la mujer el pelo morado se echaron la mierda encima a la otra, en plan: “no, fuiste tú la que me lo dijiste”.

“Si Diego tiene una relación con Bea yo hablaré con él como la Baronesa con Borja, no quiero saber nada de esta personaja”, sentenció en un aparte Estrella, la madre de Diego. Iba a citar la mujer un pasaje histórico de las guerras Púnicas, pero dijo, pa qué, si no lo va a entender la peña.

PERO, ¿POR QUÉ? ¿A qué viene ese odio visceral si la muchacha no ha hecho nada? Que forma de cogerle manía a la gente.

Y la madre se fue para dejarles solos antes de la eliminación. Y Angie se fue a lo importante: ¿Tu madre no me iba a regalar ésto, ahora lo pago yo?”, dijo con las babuchas en la mano, sin saber que al final la madre no las pagó porque su intención era cambiar a Bea por las babuchas, dos cabras y tres sacos de trigo.

El siguiente escenario fue una casetilla en la playa. Súper chiste de Diego hablando de la bronca: “se ha ido de madre“. JA JA JA JA Festival del humor, que se mueran los payasos, que ya no hacen falta.

Diego aprovechó que Angie fue a mear para comerle un poco el morro a Bea. El que se fue a hacer pis, a la otra le metieron la lengua en un plis.

Y movidón, ataque frontal, aunque Angie no lo vio, pues despellejó un poco a Bea: “ella es la favorita porque tiene un buen físico”, más concretamente “tetorras”.

Pero Bea puede tener el pelo del color de una cagada de paloma de Chernóbil, pero no es tonta y aprovechando que era Bea la que fue a echar un pis le dijo a Diego: “¿ella te mira como yo te miro, te besa como yo te beso?” y le cascó un morreo al muchacho que no se sabía si llevaba en el bolsillo el ático de Rouco Varela o es que estaba contento de verla.

Eliminación. A Angie le daban de los nervios “revoltijos en las tripas, gases, ganas de ir al baño sin parar” de los nervios. Pensé que se cagaba allí mismo y regaba de mierda media Melilla. Le pasaba ésto (1:21):

Peeero, Diego dijo que no, que no había expulsión, que mejor que se fueran las dos y que en el tiempo de separación hasta Madrid, que ya decidiría. Él es así. Decidido.

 

RAFA

Rafa, levantándose para despedir a su madre. Ah, no. (CUATRO)

Rafa, levantándose para despedir a su madre. Ah, no. (CUATRO)

A la madre no le gusta Sandra (la rubia normal). ¿Por qué? Nadie lo sabe. Pudimos entender entre el monólogo de Ozores que se marcó que es porque “no tiene luz en los ojos”. Os pongo el vídeo por si lo entendéis vosotros:

La madre es muy elegante, pero cuando se suena la nariz no se la suena, se la seca hasta el fondo de la fosa nasal. La mujer se mete el pañuelo por la nariz hasta que se roza los alveolos pulmonares.

El caso es que también hay tensión entre las candidatas de Rafa. Dely intentaba mostrar lo aprendido en sus clases de protocolo, que está ya tan preparada en protocolo que Letizia la llama cuando tiene dudas.

Sandra se ve muy superior a Dely, pero no se relajó y se dedicó a machacar a Dely, a lanzarle unas indirectas chungas que necesitas licencia de caza para poder usarlas.

Rafa se hizo el sueco como un puto profesional para eludir el conflicto. No se presentó allí mismo el embajador de Suecia para darle la doble nacionalidad de puro milagro.

Se llevó a las dos a un mercado francés donde había un señor muy glamouroso que agitaba una banderita de Francia y un gallo muerto. Sí, sí, lo que habéis oído, aunque suene raro, agitaba una banderita.

Y de ahí se las llevó a tomar “ostras, que vienen del mar”. Vienen ellas solas. Cogen el metro, trasbordo en Sol, línea 3 y llegan.

Dely ponía unas caras de asco cuando se metió la ostra en la boca que no veas tú y acabó echando al bicho masticado en la servilleta. Que anda que no tiene que joder que te abran la casa, te echen limón y te mastiquen, pero lo peor es que encima te escupan en una servilleta.

Me da la sensación de que Rafa lo que quería era comprobar… bueno, si… en fin, los escrúpulos, porque hizo que Dely se tragara otra ostra. Y la pobre muchacha allí, con cara de haberse metido en un cuarto oscuro con Quasimodo y su primo el feo.

Explicación de Rafa sobre las ostras: “Tienen testosterona porque son afrodisíacas“. Con dos cojones llenos de testosterona. Las ostras tienen testosterona. Las ostras van al gimnasio y se ciclan y se petan a chonis con mallas.

Explicación de Rafa sobre los puentes: “Un puente es un camino en el que llegas al lado opuesto del que empiezas a andar”. Que se lo diga alguien a Calatrava.

Regalo de despedida a todo tren: unas alpargatas de mierda, para que la expulsada encontrara su camino. Joder, tío rata de los cojones, regalales un GPS.

Y echó a Dely, que se fue descalza, pero con las alpargatas en la mano. Dely se lo tomó bien. Como la niña del exorcista cuando le echas agua bendita, igual de bien. Usó las alpargatas para limpiarse el culo, con demostración gráfica incluida. Así de bien.

 

DAVID

El señor que se cayó en la marmita de orujo cuando era pequeño (CUATRO)

El señor que se cayó en la marmita de orujo cuando era pequeño (CUATRO)

La mística y la madre se fueron a jugar al golf. David apareció con Ana, la normal, en un carrito. David iba con pantaloncitos cortos que daba cosa verlo. Tiene las patas como la gallina Turuleca, que tiene las patas de alambre porque pasa mucho hambre y nunca pone los huevos en el corral.

La mística intentó acojonarles (a los tortolitos) diciéndoles que había tenido una visión de ellos en el barco (lo que hicieron en su cita). Lo de que después fueron a ver un partido de fútbol no lo vio porque no era en abierto, era en Imagenio y claro, tiene copyright.

Total, que la madre se tuvo que ir. A David le dio un telele. Para David una película de miedo es “Solo en Casa”.

“Estaba destetado con un año y medio“, reveló la mística. A mi me da que David aún se duerme con un poco de leche caliente antes de ir a la cama.

Se llevó a las dos chicas a un parque. ¿Para hacer botellón? No, para ir a ver a un druida llamado Daniel Aguilar, hijo de la señora Marcelina, muuuuuy celta el señor, con su corona de flores, clavao.

El señor les hizo una queimada, que hace “un elixir del amor“. Bueno, lo que hace es provocar que las mujeres se desmayen alcoholizadas y que luego haya amor.

“¿Usted que es brujo?, le preguntó la mística. “Orujo, sí”, respondió él, demostrando que la queimada no es buena para recuperar el oído.

La mística se puso a “cancelar” al oír al señor hacer el conjuro. Cancelar es “orar, hablar en lenguas para que si este hombre hace todo jugando entran más los espíritus y las cosas malignas”.

– Hola soy el cliente del vuelo FR2346, que quiero orar, hablar en lenguas para que si este hombre hace todo jugando entran más los espíritus y las cosas malignas mi vuelo.

– ¿Es una amenaza terrorista?

– No, que quiero cancelar mi vuelo. Ignorantes…

“¡¡Pero si no es brujería, es aguardiente!!”, le dijo el señor Daniel, que me da que es de los que se cayeron el la marmita del orujo cuando era niño. Y todavía le dura el pedo.

“A través de la comida y la bebida entran las cosas negativas”, dijo la mística sí, joder, si vas en agosto a un restaurante de gasolinera y en el menú de seis euros pides ensaladilla, te entran cosas malas.

La mística volvió a sacar lo del complejo de Edipo, que David no hace nada sin su vieja: “tu madre es como un avatar”, dijo ja ja ja ja.

“Imagínate que me separo de mi madre y no tengo a nadie que me diga nada y me puede dar un trauma ¿no?”, dijo un poco crispado David, agobiándose al constatar que estaba pensando por sí mismo.

Eliminación: “Noelia, quiero decir las cosas claras, quiero estar con Ana”, le dijo David a la Mística.

“Te has quedado chupando caracoles”, le dijo la mística, que es muy poco de rencor: “Estaba notando que me estabas poniendo los cuernos”.

Por favor, decidme que vosotros chupáis caracoles. Para mi eso no es un insulto, es una invitación a comer. ¡Te has quedado chupando chuletones! Eso mucho mejor.

“Me voy con una nobleza… con una humillación” (sí, sí, humillación, la jodía parecía El Cid saliendo de Burgos) y “yo me quedo muy feliz, porque hay muchos hombres en este mundo”, remató la mística.

 

SANDRO

Los camareros fashion han llegado al pueblo. (CUATRO)

Los camareros fashion han llegado al pueblo. (CUATRO)

Vicente, que está haciendo las oposiciones a lameculos del estado, se presentó de buena mañana con el desayuno en la cama. Él y Sandro se comieron el cruasán mordiéndolo a la vez. ¿Pero sabes las migas que echa eso en la cama?

Bueno y azúcar y gelatina… Te levantas al día siguiente con las pelotas caramelizadas.

La madre dijo que se piraba mientras colgaba de una hamaca de la que no se levantó. Pensé que se había sentado en la parte de la catapulta donde se ponen las piedras y que se iba a ir cuando alguien le diera a la palanca para lanzarla.

La mascota antes conocida como Jos también se fue. Digamos que sabiendo el oscurocasinegro secreto de Ra y Vicente a decidió quitarse de en medio antes de que la madre de todos los dramas estallara.

Ra dice que le da pena Sandro porque “está enamorado de un Vicente que no existe”. JAJAJAJA SÍ LE DA PENA. Te quiero pero te como. Por eso se guardó el secreto que haría que el corazón de Sandro se rompiera en modo preparado de carne burguer meat.

Sandro se llevó a los candidatos a un hostal de carretera “a tomar unas copas”. Sandro es así, muy de locales de moda con glamour y gente guapa. Bueno y con vistas a un aparcamiento de vía comarcal.

El local era como un decorado del primer episodio de Cuéntame. En aquellas paredes llenas de la grasa de la fritanga de años se podía hacer el Spiderman. Bastaba con poner las manos en las paredes para que se quedaran pegadas y poder trepar.

La conversación entre los tres fluía como un riachuelo en el Sahara. Había más tensión entre sus dos candidatos que en el enchufe de una central nuclear.

Así que al final Ra, que estaba como sufriendo en silencio las hemorroides, bueno y las migrañas y la sífilis y la peste bubónica, aprovechó un despiste de Sandro para hablar con Vicente y reprocharle su papel.

“Nos ha conocido, por delante y por detrás”, respondió Vicente. Es un chiste tan obvio que no lo voy a hacer. Bueno sí: Sandro es la versión sonriente de un proctólogo.

Ay, Sandro. Es tan sensible y tan bueno y tan candoroso que se va a llevar más hostias que el camión que reparte obleas a las iglesias. De hecho él fue el que más se derrumbó, poniéndose a llorar porque quería que sus candidatos se llevaran bien.

Lo que no sabía es que bien, bien, se habían llevado de puta madre. Mejor que con él, de hecho.

En el montaje de esa escena se podía ver cómo las copas se iban llenando y vaciando sin ton ni son. Una de dos: o el montaje de las imágenes no fue cronológico o había un señor detrás de la cámara rellenando copas como si fuera el sombrerero loco.

Al día siguiente se pusieron de punta en blanco para ir a pasear por el pueblo. Sandro llevaba hasta pajarita. PA-JA-RI-TA. En ese pueblo debieron pensar que había una boda y habían llegado los camareros. Yo es que a la gente moderna no la entiendo. ¿Qué será lo siguiente? ¿Usar gorguera?

Al final se sentaron en el borde del puerto y Ra tenía cara de estar entre arrojarse al mar o arrojar a Vicente y a Sandro y quedarse a ver cómo se los comían los peces. Y ojo, que los peces de puerto son los seres más peligrosos que existen, capaces de sobrevivir en el diésel y la mierdecilla varia.

Vimos una escena maravillosa, de mucho amor y cariño, romantiquísima, en la que Vicente le decía a Sandro: “lo que me importa eres tú, que tú estés bien”… lo malo es que lo decía con la boca azul de la piruleta que se estaba comiendo.

Y para seguir con el tour Deep Spain 2015 se fueron a la feria, donde a Sandro le hizo mucha ilusión ver a “un burrito”, que no era uno, ni era un burro. Eran unos pobres ponis atados a un camión listos para ser explotados dando vueltas en una noria. Maravilloso.

En el colmo de la exclusividad, Sandro les regaló dos reproducciones de la perra satánica de la madre de Markus. Sí, esos perritos made in China cuyos ojos se iluminan en color rojo mientras ladran con un tono agudo capaz de reventar tímpanos. Se supone que son para niños. Para traumatizar niños. Para que el payaso de It les parezca una opción agradable en comparación.

Al final Ra caminaba ya como la Pantoja entrando en un juzgado, con la cabeza echada para atrás y sacando dientes. Y hacía bien, porque Sandro le dijo que le iba a expulsar, como si le estuviera hablando a un zurullo aún en la recámara.

Y Ra, que no es nada rencoroso ni nada, dijo “esta es la mía” y decidió soltar la bomba: “Yo, Sandro, te quería decir una cosa: las dos primeras semanas, hasta Sevilla, Vicente y yo nos liamos las dos semanas, estuvimos liándonos”.

CA-TA-CRAC

Pero no hay mejor engañado que el que se quiere dejar engañar, así que Sandro dijo “por mucho que me digan hasta que no lo vea…

“Te juro por mi abuela que está muerta que me he liado con Vicente en el hotel, te lo juro que mi madre que se muera“, dijo Ra, que solo le faltó presentar un escrito notarial pormenorizado sobre el enrollamiento en cuestión.

Vicente, que tenía los cojones tan pegados a la garganta que no podía ni tragar, lo negó, pero poco. Los no de Vicente, a punto de llorar, no se los creía más que Sandro, que le comió los morros a Vicente como si fuera un cucurucho de helado que se le estuviera derritiendo por los lados.

“He descubierto que Ra es un falso y un hipócrita“, dijo después el muchacho, que es un lince y no se deja engañar.

 

MARKUS

Tensión en el muro de Berlín (CUATRO)

Tensión en el muro de Berlín (CUATRO)

El primer desayuno después de que Rocío, la guapa, supiera que la gata le ha afilado el lápiz a Markus fue súper cordial. Como una pelea a navaja entre dos soldados del ejército de Gengis Kan.

“No hay nada que contar, porque yo no dormí con él, yo no soy como tú”, dijo Rocío y añadió dirigiéndose a la madre “de mi te puedes fiar, María José”. El putón familiar respondió con unas cuantas lindezas más, hasta que el mal rollo era tan patente, tan claro, tan corpóreo, que se le podía hacer DNI y bautizarlo.

En medio de aquella tensión la madre intentó mediar y poner paz con un “¿no vais a probar el salami?“. Si aparece esta señora en medio de las trincheras de la Primera Guerra Mundial con un trozo de fuet se habría acabado el conflicto.

¿Y qué hacía Markus? Nada. Estar como si no estuviera, practicando sus oposiciones a muñeco de cera.

A la madre le mandaron una foto de la perra infernal y ella la vio un poco más delgada. Debe ser que cuando no está su dueña no devora almas igual. Por supuesto, la señora tuvo que salir echando leches para recuperar la línea de la perrita, linda y juguetona que podría grabar la versión canina Poltergeist.

La guapa se la llevó a un aparte para decirle que no se fuera y que Markus se había acostado con Sara. “Igual no es verdad, le conozco”, dijo la madre, que le conoce igual que yo a al ama de cría de Rasputín.

Total, que la madre le dijo que no se lo creyera, que Markus era “incapaz de hacerlo”, que “no es así”. Bueno, eso igual eso es verdad.

Peeeero, al descubrir que había habido chivatazo Putón Familiar se cabreó de cojones y dijo que se iba, mientras Markus intentaba retenerla. “Que envidia me tienen todas las tías”, dijo Putón. A ver, envidia, envidia, lo mismo Angelina Jolie y Scarlett Johansson no te envidian. Pero las demás fijo que sí.

Total, que a Putón le dio el telele y se puso a llorar como una magdalena vestida de bailarina de barra americana y a decir que le quiere, que le quiere de verdad. Markus, sin mover la cara, dijo “si te vas tú me voy yo también”.

Y ahí empezó una mediación de Markus, que se esforzó por no darse a la tentación de ir a peinarse, entre las dos. A Rocío le preguntó que porqué se chivó a su madre y le dijo que no era verdad, que no había metido el pepinillo en el tarro de Putón: “te lo dije porque insistías, no es verdad”. Todo eso lo dijo con la cara tiesa, como si estuviera hablando la momia de Ramsés II.

Markus intentó la de “daros un besito y haced las paces“, pero Putón Familiar dijo que no, que Rocío era mala. Y más lloros. Los berlineses que pasaban por allí tenían que estar flipando en colores. “Otros ingenieros españoles que no encuentran trabajo”, pensarían.

Así que se fueron a pasear a la vera del muro de Berlín, que según Putón Familiar es de 1800 y según Markus de 1964. “Las dos alemanias se pusieron de acuerdo en algo y hubo la victoria entre las dos alemanias“, resumió Rocío, que es una historiadora revolucionaria.

La eliminación se pusieron a hacerla en medio del carril bici y claro, casi mueren atropellados. Markus, que es a las decisiones lo que una babosa al estrés, se quedó con las dos. Sabremos su decisión en el próximo programa. El último, el definitivo.

Por qué Cristina Pedroche no debería y sí debe presentar Pekín Express

 

Ya sabéis, se ha hecho oficial, que Cristina Pedroche va a presentar Pekín Express en su andadura en Atresmedia (Antena 3 o La Sexta).

Ya os hablé del asunto hace poco: no era para nada mi preferida.

¿Y por qué, oh, Gus, mente preclara? ¿Por qué no debería presentar este programa?

Pues porque se pone vestidos transparentes. Si mi madre no me dejaba ir a ningún lado sin los calzoncillos limpios y el pijama por si pasaba algo ¿cómo va a ir esta chica en bragas por el mundo?

Ahora que lo pienso… ¿Y si lo de Nochevieja era una prueba? ¿Un mensaje a los productores?

– No sé, Cristina, lo mismo no aguantas que, que es un programa duro…

– Presenté

Pedroche, preparada para ir al campo (La Sexta)

Pedroche, preparada para ir al campo (La Sexta)

las campanadas desnuda en Madrid con una rasca que congelaba estufas.

– Contratada.

Por otro lado la chica tiene algunas cualidades que sí le pueden valer. Por ejemplo, es de Vallecas. Eso la acredita para sobrevivir en cualquier lugar del mundo.

Podrían grabar el programa en un penal Guatemalteco para asesinos en serie y no sólo no le pasaría nada, sino que podría hasta coger peso.

Total. Que resumo esta interesantísima disertación sobre tan trascendental tema diciendo que espero que no la cague. Y que Atresmedia no se cargue el programa. Los realities… No se les dan nada bien.

Casados a primera vista, o cómo arruinarle la vida a alguien

Será que no hay divorcios todos los días para que se meta Antena 3 a hacer experimentos. Casados a primera vista, programa patrocinado por Abogados de Familia Gutierrez e Hijos.

Ya sabéis cómo es la mecánica del programa: hacen test de compatibilidad y presentan a parejas en el mismo momento en el que las casan. Después, los tortolitos conviven un mes a ver qué tal.

Pues mal, qué quieres. Porque no sólo son los contrayentes, es que encima meten a las familias. Si vas a la Cañada Real, te plantas en medio y gritas: ¡Soy policía secreta! ¡Soy madero, cabrones, chupadme un pie! la cosa acaba mejor que estos matrimonios.

 

El belga, a punto de casarse

El belga, a punto de casarse

El denominador común son personas que dicen que “han tenido mucha mala suerte” en el amor. A ver, si te sale mal una… vale. Si te salen mal dos… mala suerte. Si llevas 28 parejas y todas mal, es que no te aguanta ni tu madre borracha.

Total, que se supone que las bodas son reales. O sea, que te casan y te inscriben en el registro y todo. Eso sí, antes te hacen un estudio dos muchachas que están de buen ver y un señor que se ve, a secas. Dicen que lo miran mucho y hacen muchos test y no sé qué más para que seas compatible.

Pero claro, luego aseguran que había sólo 30 solteros dispuestos a casarse. No parecen muchas probabilidades… O sea, que como no haya uno que te vaya bien pues te encasquetan lo que haya.

– A ver, nos quedan una señora de Cuenca y un criador de pollos malasio…

– ¿Son mayores de edad?

– Sí, pero…

– ¿Humanos los dos?

– Sí, pero…

– Compatibles.

– Es que…

– COM-PA-TI-BLES

Respecto a los participantes había de todo, incluido un cocinero belga, que es muy exótico.

Y a tomar por saco, los tres expertos que hacen los test no se ponen ni colorados, a tomar por saco, a casar gente. Hay mamporreros que sienten más responsabilidad.

Eso sí, como gilipollas no hay nadie os digo que se llevan a los novios y a las familias a Cancún a casarse. Si lo llego a saber yo me apunto echando leches, así me emparejen con Rita Barberá y la noche de bodas me diga con el picardías puesto: “cariñet, tengo caloret, ven y calmamelet”.

Y mi familia encantada, oye. Total, soy yo el que se jode y ellos se van de viaje por la patilla. Pues ¿os podéis creer que las familias y los amigos ponían pegas? ¿Que les parecía mal?

A mi me dice un colega que me lleva gratis a Cancún y que se va a casar y es como si me tocar la lotería: me voy gratis de viaje y de paso veo a un colega cagarla. JA JA JA. Ideal.

Uno de los colegas a los que se lo contaban lo primero que preguntó fue “¿pero es legal?”, ja ja ja. Lo mismo pensaba el colega que iba a ir a una casa con siete hermanas a raptar mujeres.

Pero no todos los candidatos o candidatas tuvieron suerte. Hubo quien no tuvo personas compatibles y se quedó sin casar. Por ejemplo una señora a la que le dieron el disgusto de su vida cuando le dijeron que no le habían encontrado maromo. Y va una de las muchachas que hacen los estudios y le dice: “¿Cómo te sientes?”.

Pues de puta madre, no te jode. Le acaban de decir que ha estado haciendo el gilipollas y que ni por esas la colocan y se va a ir dando palmas con las orejas y tirando confeti.

Por otro lado, hubo una señora moderna que estuvo encantada con la idea. Pero moderna, moderna: feminista, progresista, culta, independiente, abierta… por eso dijo que para su hijo quería “una mujer de su casa”. A tomar por saco la igualdad de género.

Ya lo dejó claro una de las psicólogas: “El método mide compatibilidades, personalidades, no si hay atracción física”. O sea, que te puedes llevar genial, ser súper compatible, que os guste hasta el mismo color de calcetines, pero luego ser dos cactus que no haya quien te mire.

Uno de los casos:

El belga “que tiene acento de más lejos de Murcia”. La familia de la novia se puso a ponerle a parir en el minuto uno. Que no les gustaba, que era bajito, que mejor uno de los amigos de por allí…

Y dice la novia cuando la conoce que “es bajito y que ella se esperaba a uno más…“. Amos no me jodas. A Brad Pitt te van a poner. Y el pobre hombre diciéndole que vive en Murcia y ella diciendo que no le entendía, que eso dónde era.

La pasión se podía notar. Pasión de esa de hacer el amor apasionadamente sin acabar de quitarse la ropa, de sudar juntos hasta el mundo se acabe, de darse placer hasta que ambos pierdan el sentido… por eso se dieron dos besos cuando les dijeron que se besaran al casarse. Hay más pasión cuando te presentan al funcionario de prisiones que te va a llevar a la celda.

Total que este programa es la mejor manera de arruinarle la vida a alguien.

El sexo y las infidelidades llegan a lo bestia a ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

Se echan de menos las personas que pasaban por detrás de Luján mientras hablaba en anteriores ediciones. No sé, esa señora con el perro, esos niños toca huevos en bici… ese becario-mascota diligente.

¿Que habrá sido de aquel becario? ¿Trabajará ahora en ¿Quién quiere casarse con mi inmigrante español en Alemania?.

 

DIEGO

Diego, con pintas de turista y Angie, con pintas, a secas.

Diego, con pintas de turista y Angie, con pintas, a secas.

Hay dos tipos de personas: las que se dejan cegar por el marketing  engañoso de sitios extranjeros como Bora-Bora o las Seychelles y los que apuestan por el producto patrio. Diego es de los segundos, así que se llevó a sus chicas de viaje exótico a Melilla.

Eso sí, él no va a Melilla, va a vigilar Gotham. La madre que lo parió, que es muy maja y lee esto: Estrella, corazón, pégale más, si no se estropea, mujer. Diego: es por tu bien. Pero en la cabeza no, que está estudiando.

El caso es que nuestro Almodóvar extremeño se fue de cita con Angie (que es un poco como su Carmen Maura), mientras Bea se iba con la madre. Bea y la Madre. Caín y Abel tenían una relación cordial y con un cariñoso futuro al lado de estas dos féminas.

Ambas se fueron a tomar “algo” y “algo” era una bolsa de frutos secos. Cosas de Bea, que es una gourmet de lo envasado.

La madre dedicó la cita a minar la moral de Beatriz, diciéndole que ni de coña podía estar con Diego: “yo no os veo”. Beatriz estaba encantada. Como si la hubieran enterrado viva de encantada. Hubo víctimas de empalamiento en el siglo VI que estaban más encantadas que Bea.

Diego, con pintas de turista sexual, se llevó a Angie de visita a las murallas de la ciudad.  Dios no podía permitir esas pintas de traficante Colombiano haciendo turismo y le mandó un viento que se le llevó el sombrero con la banderita de España. Hala, al mediterráneo, a contaminarnos los delfines.

Y es que no es que las camisas de Diego sean feas, es que se las hace con las corbatas que Carrascal desechaba por vergüenza.

“Bea es una persona que parece diseñada para mi, pelirroja, exuberante, tengo con ella muchas aficiones en común…”, y eso se lo dice a Angie. En su cita.

Diego tuvo mucho tacto al decirle eso a Angie, tacto como el de un urólogo batiendo el récord Guinness de palpaciones de próstata en una hora.

El caso es que le comió el morrino a Angie, pero poco. Así como el que dice “la horchata no me va“, pero tiene sed y pega un traguito.

Diego se llevó a la mujer del pelo de color morado lavado con lejía a cenar cuscús. Muy romántico y muy fino. Ya puestos podía haber rematado con un hummus bien cargado de garbanzos. Luego a la cama, a llenar el edredón de gas hasta que puedas ponerle una cesta de mimbre y hacer fotos aéreas de tu ciudad.

Angie es más pesimista, gafe y ceniza que los restos del abuelo Paco después del crematorio. Siempre piensa va a salir todo mal. No os subáis a un avión con ella si no queréis acabar histéricos. Peeero, Diego la besó aún más. Y más. Si le mete más la lengua se la quema con los ácidos gástricos de la muchacha.

Hoy me he levantado generoso y lleno de consejos, que parezco mi madre comentando cómo hago la maleta. Diego, amor mío, no beses a las chicas justo cuando se acaban de meter comida en la boca: compartir paluegos no es guay. A no ser que quieras hacer el regurgite pajaril como muestra de confianza, entonces sí.

¿Qué hay más romántico que una novia que le mastica la comida a su chico? Sólo una coprofagia cariñosa puede superarlo en ternura y demostración de confianza.

Una vez he vomitado hasta el riñón izquierdo, sigo.

La madre y Diego desayunaron en medio de un vendaval que sólo faltó que les cayeran encima Dorothy y Totó buscando el camino de baldosas amarillas.

Angie sacó la bruja que lleva dentro en ese mismo desayuno y estuvo presumiendo: “la cita acabó muy bien, hubo más de un roce”, dijo delante de Bea.

Inversión de citas: Angie y la madre se fueron a la playa. Angie no es blanca, es refulgente. El nácar cuando quiere estar blanco se maquilla con tono Angie. Angie es la abominable muchachita de las nieves. Las cámaras del programa hacían el balance de blancos con ella.

Se subieron en un kayak y aquello era un drama. Casi atropellan a un señor gordo jubilado que se jugó la pensión en ese lance. No es que se alejaran poco de la orilla, es sólo que salieron a mar entornado.

“Te veo sincera, te veo educada, te veo sincera… pero el toque infantil… es que mi hijo también lo tiene y yo lo que quiero es liberarme, aire“, le dijo la madre, que lo que quiere para Diego es una muchacha esquimal que se lo lleve a vivir un lugar recóndito entre el hielo polar.

La madre le preguntó a Angie por Bea, pero le inducía todas las respuestas. Eso parecía un interrogatorio de la CIA. Y luego se dejó llevar, mientras Angie remaba. Estrella era la rey Jerjes de Melilla.

Diego se llevó a Bea a una calita romántica. Le había preparado una comida a base de sushi. El sushi estaba en el suelo. O sea, que tenía que tener más arena que una almeja abierta de piernas.

Diego siguió con su táctica: le habló a Beatriz de las virtudes de Angie. A la muchacha del pelo rojo natural le encantó aquello. Como cuando se te meten las bragas por el culo y no te las puedes sacar porque estás leyendo a San Mateo 25:11, 12 en misa y te está mirando el cura.

Diego se puso fino a comer pescado crudo. Y con la boca llena de Sushi le comió los morros a Beatriz. Ah, quienes mastican pescado crudo y anisakis unidos, permenecen unidos.

El caso es que el muchacho está igual de berraco por las dos. Tiene la brújula como un chorizo de Cantimpalos, pero que no se decide a señalar un sólo norte… “y habrá quien diga ‘que complicación de mierda, no estás picando piedra, desgraciado'”, dijo él. Amén.

 

RAFA

Rafa y las chicas, mirando el castillo de los clic.

Rafa y las chicas, mirando el castillo de los clic.

Se las llevó a Aviñón. No se si era una indirecta para las múltiples facetas de Dely.

Rafa las timó diciéndoles que iban a dormir en un castillo, un chateau, pero eso era un chalete de verano como mucho. He visto cajas de zapatos de la talla 36 que se parecían más a un palacio que eso a un castillo.

Eso sí, Dely estaba fascinada. “Las paredes eran de oro“, decía. Sí, joder. Y los cagaderos eran diamantes tallados a los que nunca se agarra la zurraspa.

Rafa se llevó a la susodicha al palacio Papal, el lugar más romántico de Aviñón. Sí, los Papas son muy románticos. Yo es pensar en cosas papales y ponérseme el miembro como un lomo adobado. Así de románticos son.

“Un papa es el jefe de los curas, el que los cría en la religión de los dioses“, dijo Rafa. La redactora del programa, que no habrá escuchado ya mamarrachadas, estaba descojonada.

Dely está enamoradita perdida. Llevaba puestos unos pantalones blancos que no le tapaban ni el mejillón de Lavapiés. He visto cinturones que tapaban más.

Rafa la llevó a un piso de Aviñón que tiene alquilado y Dely, para agradecérselo le hizo el Koala.

Una vez que Rafa pudo despegarla con soplete y disolvente, le enseñó la casa, que era más grande que el castillo. Es su piso de soltero de Aviñón, pero Rafa lo miraba como si no lo hubiera visto nunca.

Dely no perdió baza y se echó en la cama en cuanto llegó. Le faltó hacer la apertura de la pantera, agarrándose los tobillos y tirando hasta que los pies le quedaran pegados a las orejas. Pero ni por esas.

Al día siguiente la madre se llevó a Dely de convivencia. La pretensión era refinarla. Habría perdido menos el tiempo intentando refinar un canto rodado.

Una norma: si te ríes en la calle, hay que hacerlo con la boca cerrada. A saber cómo cojones se hace eso.

Mientras, Rafa se llevó a Sandra al mismo piso de soltero “tu picadero”, dijo ella y él tuvo los cojones de ofenderse, cuando a las sábanas les pones luz ultravioleta y se puede leer en color blanco clarito: “Bienvenidos, señores del CSI”.

Y le preparó una sorpresita, que básicamente era meterse en la bañera con la anguila suelta y llamar a la muchacha para que se sentara a su vera.

A ella le excitó mucho. Bueno, en realidad se descojonó, pero después se metió en la bañera con la ropa interior puesta. El agua cogió temperatura que se podía esterilizar material quirúrgico allí dentro.

El jodío de Rafa salió de allí en pelota picada. Una cosa: tiene el culo más depilado que una encimera de mármol. Ahí no le han hecho la depilación láser, le han hecho la depilación espada Jedi.

Eso sí, para meterse en la cama se puso una camiseta rosa. Es como Espinete, el cabrón, que se pasaba el día desnudo y para dormir se ponía pijama.

Y claro, el picadero hizo honor a su nombre.

 

SANDRO

Sandro y Vicente, en Verano Gayzul.

Sandro y Vicente, en Verano Gayzul.

Se llevó a sus chicos y a su madre a unas cabañas zíngaras en Euskadi, que Ra no sabía si era en Badajoz o dónde. Este chaval la geografía la maneja con la misma soltura que una central nuclear.

Jos, la mascota, no estaba muy seguro de dormir en una cabaña en un árbol, porque mientras duermes alguien podría querer talar el árbol. Lo normal. ¿Quién no ha ido por el bosque y ha querido talar un árbol donde había una cabaña? ¿A quién no le hablan las voces y le dicen que los mate a todos?

Para la primera cita Sandro se llevó a Ra a Francia, a la playa. Ahí estamos, cruzando la frontera para el vicio. Les faltó ver una película de destape, qué alocados.

Ra dijo que no sabía que Francia tenía mar. Claro que no, los aliados desembarcaron el día D en Torrevieja y ya luego subieron para liberar Francia.

Menos mal que estaba Sandro para decir cosas coherentes: “Respeto que sea una república, pero preferiría que fuera una democracia”. ¿Alguien sabe si han dejado de usar la guillotina en Francia? En fin.

Rosa se llevó a los otros dos a Vitoria. Bueno, a un bar de Vitoria. A pedir el vinito típico del lugar. Rosa, que es muy de probar lo local. Lo local que se bebe.

Vicente estaba tan depresivo porque Sandro estuviera de cita con Ra que le tendrían que haber quitado los cordones de los zapatos y el cinturón para que no se colgara de una farola. Y a la madre lo único que le importaba eran el vino y los pintxos.

Mientras, Ra estaba haciendo como los chinos: copiando las cosas en versión barata y haciendo de Vicente. Se presentó en la playa con unas flores y un picnic romántico de bocatas de nada. Sí, eran barras de pan. A secas. Para qué meterles nada dentro, es mejor no mezclar.

A la mañana siguiente Vicente estaba de un dramático que sólo le faltó jurar que nunca volvería a pasar hambre y dejarse atar el corsé por una criada gorda.

“Me están descargando los chakras”, dijo Jos de los dramas de Vicente. #StopDramaPorFavor

Para compensarle, Sandro se llevó a Vicente a unos viñedos. Y luego a montar en bici eléctrica, como en Verano Azul pero uno en el que Pancho se liaba con Javi y pillaban a Chanquete copulando con el acordeón.

“Yo he dormido en medio del bosque, abandonado, muerto del asco, no veía nada más que pinos, jabalíes”… le lloraba Vicente a Sandro. Nada, chico, tú no exageres si eso.

Sandro se llevó a Vicente a un banco lleno de mierda en el que no dormiría ni el brick de Don Simón de un mendigo.

Vicente reveló que ha hecho filetes de pollo de corazón, pizzas de corazón, baños de corazones… y le dio el aro de plástico de una botella de agua de corazón a su amado. Y claro, Sandro se derritió y se comieron los morros.

No lo intentéis. Lo normal es que si regaláis un aro de plástico de mierda acabéis tragándoslo junto con una hostia de las que crean afición.

¡¡¡BOMBA!!!

Ra le contó a la mascota Ros que Vicente y él se liaron todos los días hasta que llegaron a Sevilla. “Esto es una novela venezolana, guapa”, dijo Jos. ¡¡MOVIDÓN CUANDO SE ENTERE SANDRO!!

Mientras, en el banco roñoso, Vicente lloraba como una magdalena de emoción y amor por Sandro. O eso, o era líquido preseminal que no le aguantaba ya en los testículos.

 

DAVID

David... bueno, haciendo lo que sea que haga David.

David… bueno, haciendo lo que sea que haga David.

Se fueron a la Ribeira Sacra, en Galicia. Normal, por lo de Sacra, Sagrada, como la mística. Galicia es “una ciudad del norte”, dijo David con dos cojones como calabazas de concurso.

Se fue de cita con la mística, a comer en un embarcadero. Pero había un problema enorme: había una valla como de medio metro de alto cerrando el paso. OJO. Qué espectacular intrusión llevaron a cabo. Estos dos habrían podido cruzar el muro de Berlín para ir a comprar el pan y volver.

El jodío quería emborrachar a la mística cosa mala. “Esto es agua de dios“, le decía mientras echaba vino blanco en la copa como si estuviera llenando una cisterna.

Y cuando la mística estaba más cocida que un langostino en Navidad, y después de más prolegómenos que en Guerra y Paz, se comieron los morros. Bueno, besito de novios de doce años.

“Me iba a transmitir su espíritu, su fuerza, con el primer beso“, dijo David. Bueno, mientras no le transmita ladillas…

“David es el hijo de una bruja, entonces es carnal, pero yo no, soy espiritual, pero lo carnal y lo espiritual han cohabitado”, dijo la mística, a la que nunca se le acaban las tonterías.

La madre y Ana (la rubia normal) se fueron a hacer una cata de licores. OJO. A chupitos de aguardiente, hierbas, licor de café… Pero unos chupitos que eran como vasos de tubo. Ana se puso a darle al asunto de beber alcohol como un camionero turco en una boda.

JO-DER

Y eso por la mañana.

Al día siguiente David se fue de cita con Ana, que debía tener una resaca de tres pares de testículos. Se fueron a pasear en catamarán.

“Yo he tenido muchas experiencias con mujeres que al final han estado más tiempo con mi madre que conmigo”, le confesó David, que no definió “estar”.

La mística y la madre se fueron de spa. Para sudar el alcohol, supongo.

Hicieron el gilipollas cosa mala. El sitio era enorme, pero no dejaban de frotarse: ¿Soy yo o a la madre se le iba la mano al tetamen místico? Mira que a esa mujer le pellizcas el pezón mal e invocas a Satán.

“Canté a tu hijo una canción en idioma celestial y un pájaro cantaba conmigo“, le contó a la madre de la cita. La canción celestial era el Ai Se Eu Te Pego de Michel Teló. Hala, a la mierda complejos.

“Le dí un beso y le dolía el corazón y apareció un arcoiris en medio de nosotros“, le contó la mística, que se cayó en la marmira de los tripis cuando era pequeña. Esta tía debería hacer guiones de ficción.

David se llevó de cita re-romántica a Ana a cenar a su habitación a ver el partido de fútbol del Real Madrid. JA JA JA JA JA.

Pero el jodío estaba con la oreja puesta. Como el partido no debería ir muy bien, pues le comió los morrinos a la muchacha normal rubia. Pero sin arcoiris ni cantos celestiales.

 

MARKUS

Markus y Putón Familiar, justo antes de la cópula.

Markus y Putón Familiar, justo antes de la cópula.

“Vamos a aprender alemán, cinco días que vamos, algo se nos quedará“, dijo el Putón Familiar ante el viaje a Alemania, porque al parecer la madre estuvo quince años viviendo en Alemania. Pues debía vivir en un sótano sola y sin salir, porque no se enteraba ni del NoDo.

“¿A cuánto está la playa de Berlín? Hombre, claro que hay playa…”, aseveró Putón, para la que el 95% del territorio conocido que no tiene playa, sobra.

La madre describió la Pariser Platz: “Es un sitio muy bonito, todo de piedra“, vamos, que podría ser la plaza del Obradoiro.

En fin, que Markus se fue de cita con Putón Familiar.

Rocío, la guapa, se fue de comida con la madre. A comer una “almóndiga como una hamburguesa, que sabía a hamburguesa” y que estaba entre dos panes, pero no era una hamburguesa, era un “almóndiga”.

Rocío nos dio una lección de historia: “el muro de Berlín separaba la Alemania grande y la Alemania pequeña“. Eso es, la Alemania de la Alemanita.

“Por Berlín pasan los ríos Rin, Elba y Pisuerga”, según la madre, que vivió 15 años en esa ciudad cruzando el Pisuerga.

Mientras, Markus se llevó a la madre a la Alexander Platz, donde se reunían “los de las guerras”. “Se reunían los de las guerras”. ¿Pero de qué testículos habla? ¿De las guerras de Gila?

Lo más destacable de Berlín es que “la gente viste fatal y hay poco postureo”. Análisis socio político-conductual de Putón Familiar.

El caso es que la muchacha de pelo y pechos naturales se presentó en la habitación con más teta fuera que dentro. Le llevó cena a Markus. Elegantísimo el trapo de leopardo que tenía puesto en el pelo frito.

Eso sí casi se queda tuerta abriendo champán, y se hizo una “brecha” con el corcho. “Brecha” es arañazo en Markunés.

Putón quiso ponerse a horcajadas sobre Marcus, pero no pudo porque la falda estaba más apretada que la mortaja de Tutankamón, así que le echó nata en el pecho a Markus que parecía que le había eyaculado encima un Ñu y fue a ponerse cómoda.

Se puso cómoda con un camisón elegantísimo, de una tela usan en el museo del traje para limpiar las vitrinas con el cristasol. Y algo pasó.

Rocío y la madre, a la mañana siguiente, se enteró de que habían dormido juntos. De hecho, bajaron juntos a desayunar, así, para disimular un poco.

La cara de Rocío era un poema. Pero no uno de “eres el amor de mi vida, Ana / te quiero por la noche y por la mañana“, no, más del tipo “a veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo /en este nicho en el que hace 45 años que me pudro”.

Markus explicó: “es que eran 24 horas juntos“. La Putón familiar dijo que ella no hizo nada, que “la princesa se hace valorar”. “Hay que dejar a un hombre siempre con ganas de más, porque si no luego no te llaman”, dijo Putón, que lo dice porque se lo contó una amiga, no porque lo sepa por experiencia propia.

Turno de la cita con Rocío. La muchacha estaba rayada y con ganas de discutir, pero con Markus no se puede discutir. Más que nada porque es como discutir con una estrella de mar y esperar que te de la réplica.

Se fueron de paseo en calesa. Menos mal que el cochero era alemán y no les entendía, porque si no se pone de pie y se arroja a los pies de los caballos para dejar de sufrir.

Markus se la llevó después a una playa de palo, porque los alemanes son muy de eso, de hacer playas de palo o de comprárselas en islas del sur de Europa.

Y Markus confesó: “Me acosté con ella“.

A Rocío le dio el telele padre. “Yo os estoy conociendo, no estoy atado a ninguna de vosotras“, le respondió muy tranquilizador Markus.

“Conmigo no va el juego de las fresas con nata“, dijo Rocío, que tenía la cara como si se le estuviera derritiendo. Putón Familiar, 1 – Muchacha normal, 0.

¿Quién quiere casarse con mi hijo? y los problemas del falso hetero con las ganas de sexo de sus chicas

Luján Argüelles abrió la emisión de anoche de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? asegurando que ese es “un programa para que gente como usted vuelva a creer en el amor verdadero”.

A ver, que no digo que no lo intenten, pero eso es como ponerle a alguien una película de Van Damme para que vuelva a creer en la paz.

Y encima la mujer lo dijo ataviada con un chaquetón naranja como de subir el butano al quinto que no ayudaba mucho a creer en el amor. Como mucho ayudaba a creer en el reparto de bombonas.

 

DIEGO

Diego, justo antes de rodar su obra maestra.

Diego, justo antes de rodar su obra maestra.

Se llevó a sus candidatas a un castillo para hacer una de sus creaciones cinematográficas. Para hacer “algo narrativo”, concretamente.

Según dijo, aquello sería “un homenaje al experimental español“, lo que no dijo es que sería a esa parte en la que el experimento falló.

A la rusa le pareció friki eso de ponerse a rodar, hasta que Diego le dijo que era la protagonista, entonces le moló. Ella es así: no incluye a Ana, es una mierda. Incluye a Ana, mola.

Pero Diego no es tonto y para él experimental es hacer que una rusa buenorra se coma un helado como si su vida dependiera de ello mientras otras dos jovencitas trotan alegremente tras ella. Rocco Siffredi y Nacho Vidal llevan años haciendo cine experimental.

El eje a tomar por culo, no quiero eje“, dijo en plena orgía creativa. JA JA JA Es un transgresor.

La película terminó con un “¿Qué helado, zorra?“. Dios. Esa puñetera frase podría mejorar cualquier película: “Louis, este puede ser el inicio de una gran amistad, ¿qué helado, zorra?”. Y lo habrían bordado.

Y como es su “muse”, pues se fue de desayuno a una tetería con Ana, que fue a desayunar con un vestido que podría provocar infartos en un entierro, de esos que hacen que las tetas piensen que viven en libertad. Supongo que le dijeron que iba a una tetería y pensó que tetería viene de tetas, así que las dio protagonismo.

Le dijo a Diego que le iba a hacer un regalo y se sacó de entre las mamas un medallón, para contar después que “no es comprado”, porque se lo robó a una niña rusa pobre cuando era pequeña.

Por el amor de dios. Pobre niña rusa pobre joder. Que la busquen ya que le monto un crowdfunding para pagarle el mejor puto medallón que podamos encontrar. Eso sí, espero que aquella niña rusa pobre a la que le sustrajeron el medallón no viva en España y vea la tele, porque Ana se puede llevar una somanta de hostias.

“Eso es un poco regular, ¿eh?”, dijo Diego, que añadió “no sé cómo sentirme, como cómplice de un robo“. Pero a ver, ese medallón había estado entre las tetas de Ana, que si la muchacha se saca de ahí un riñón robado Diego lo coge igual.

“Soy barbie ladrona, ar”, remató Ana. Y es por eso que ahora Ken no tiene descapotable, ni casa, ni ropa y sobrevive en un club de mala muerte ofreciendo su cuerpo a señoras octogenarias.

A Ana lo que menos le gusta de Diego es “su manera de vestir y lo friki que puede llegar a ser” y añadió: “Yo nunca me pondría eso lo veo súper cutre”.

Y por si no le había humillado lo suficiente dijo “creo que tiene que ir al médico“. Ana, provocando depresiones desde 1808.

Eliminación: “Habrá que hacer una pequeña expulsión más”, dijo Diego, parafraseando al médico de la señora aquella que tuvo sextillizos.

Pero antes fue una maravilla ver a la madre rapeando y moviéndose con mucho suaj, que la pones en un videoclip de MC Hammer  y no la distingues de los demás.

La madre de Diego es una de las que sale con el pelo rizado y vestidas de cuero bailando.

El caso es que la mujer definió el momento de la eliminación como “el sacrificio de la cordera” y fue decirlo y ponerse las campanas a doblar. Acojone. A-CO-JO-NE.

Ana se había puesto para la ocasión una camiseta que lucía sus pechos rusos que si los pones en una vitrina del museo del Louvre no los luces más, pero de poco le valió porque Diego la echó.

Explicación de Ana: “Porque soy demasiada mujer para él y demasiada guapa, es un friki que no entiende, yo tengo clase, soy educada”.

Contradicción de Ana: “Mamón de mierda, quiero mi medallón, hijo de puta, en su vida ha estado con una chica como yo, es virgen”.

 

RAFA

Mini Rafa, aconsejando a las chavalas.

Mini Rafa, aconsejando a las chavalas.

Casualmente, sin que nadie lo forzara y/o promoviera, por esas cosas que pasan una vez en la vida, Rafa y sus chicas se encontraron con Sandro y sus chicos en la playa.

“Físicamente hay uno que es diferente, con pelo largo y extraño“, dijo Rafa de Jos.

El caso es que el muchacho del pelo como lomo de mapache en su primera comunión se llevó a Sandro a dar una vuelta en su Ferrari Testarossa. Es una máquina de precisión, una máquina mítica, perfecta… si no fuera porque el elevalunas automático había que elevarlo con la mano. Lo raro es que no lo llevara Rafa con un destornillador sujetando el cristal.

“Sí, limpié la casa, lo hice gustosamente, porque no soy una cerda, como otras“, dijo mientras Dely en la playa y ya a Claudia se le inflaron los ovarios como para ponerles una cesta de mimbre debajo e ir en globo al Kilimanjaro.

Los gays flipaban en colores. Acojonados. Entre los arbustos faltaba la Guardia Civil para intervenir si hacía falta. Y hacía, porque montaron un botellón, de forma literal, porque la botella de champán era grande como para ahogar dentro a Pau Gasol de puntillas.

Sin embargo a Rafa no le acabaron de gustar aquellos muchachos: “Los gays son muy sosos… vamos, que no me haría gay en la vida”, dijo, como si lo de gay se hiciera por oposiciones. No sé, ¿me hago gay o me hago notario, que tiene más salidas?.

Rafa se llevó a las chicas en “su” velero. Si ese velero es suyo, el culo de Kim Kardashian es mío con escrituras y todo.

Menos mal que estaba el mini Rafa para aclarar conceptos náuticos: “La proa es la parte derecha del barco. Me he equivocado, es la parte trasera”. “Soy el marinero de mi hermano“. El hermano va jodido. Naufragio. Lo último que se oyó en la Armada Invencible antes de enfrentarse a Nelson fue al mini Rafa decir: “ya conduzco yo”.

“El mar es la mayor parte del mundo entero, hay mar por todos los países“, explicó el Rafa titular. Sí, en todos los países y regiones, como en Kirguizistán o el Chad, que lo que más les gusta es ir a la playa a pasar el día.

¿Y a que no sabéis que pasó? Que hubo bronca con Dely y Claudia. En alta mar, sin poder irse a ningún lado. Eso era muy peligroso. Claudia no acabó con un arpón clavado entre el tetamen porque Dely es de Lavapiés y allí no saben usar esas cosas.

Una cosa os digo: Rafa no ha cogido un timón en su vida. Iba meneándolo de un lado a otro y con el barco más al pairo que los modales de Dely.

El mini Rafa se las llevó a la proa (el lado derecho-trasero del barco) para darles unos consejos. Le dijo a la rubia callada “nos gustas”. A Dely que es una cotorrilla. Y a Claudia que “también nos gustas mucho físicamente, pero te falta un poco de chispa y ser más alegre”. Consejos de esos que te hacen replantearte tu vida.

Después se llevaron a las chicas a Sanlúcar de Barrameda. La excusa era que las chicas vieran las carreras de caballos, pero en realidad querían obligar a la madre de Rafa a decir “Barrameda”. Aquí la podéis ver:

Así que como iban a estar al sol les regaló a las chicas unas “palmeras” para la cabeza. Así que caminaron un rato entre verdes y altas pamelas.

No sé muy bien porqué, pero el palco VIP que había reservado Rafa para ver las carreras al final se quedó en una grada medio oxidada que te podías coger el tétanos con solo mirarla.

Eliminación: Rafa se llevó a Claudia “a pagar” las apuestas, pero en realidad fueron a que Rafa la expulsara.

Le regaló una rosa de despedida. Eso la tuvo que joder horrores, no sólo porque la despidiera, sino porque le regalara una mierda de rosa de las que te venden los chinos en un bar a las dos de la mañana.

Os digo una cosa: Rafa es gilipollas. ¿En serio? ¿Claudia? ¿Y se queda con Dely? ¿Estamos locos?

La pobre Claudia se quedó muy consternada, sin nadie que la consolara. Porque claro, ¿quién querría abrazar a Claudia?

Después supimos por qué lloraba: el mini Rafa se había quedado con su bolso. Esa es la fuente de la riqueza de Rafa: echa a las chicas, pero se queda con los bolsos.

 

DAVID

“Nos lo vamos a pasar divinamente, es algo muy relacionado con la mujer“, dijo la madre, que se llevó a las chicas a una tienda erótica que ahí había más pollas que en una granja aviar. Era como una plantación de nabos modernos.

La mística y la malrollera dijeron que ellas no necesitaban aparatos. No, se las ve muy de pillar cacho a menudo. Lo mismo es que son más de verduras y frutas alargadas.

Lejos de su frialdad, la madre se estaba poniendo como el horno de Casa Cándido un domingo. Y era normal, porque el vendedor tenía frases como “con el clítoris siempre se acierta“. Desafortunadamente es mentira, porque lo más fácil es que los tíos no acierten. (Sí, me excluyo, yo soy como el GPS de los clítoris: “gire dos centímetros a la derecha, después, habrá llegado a su destino).

David se fue de cita con Noelia, la mística, a la que se llevó a montar en bicicleta y que estuvo a punto de perder la vida. “Ya podía haberme llevado al aguapark o algo así”, dijo, que ella Venecia y esas cosas románticas, pollas como ollas, al aguapark.

Iban montando un atasco con las bicis que hay un señor de treinta años que nació en un coche por culpa de aquel embotellamiento.

A la mística se le fue la pinza (probablemente por estar montando en bici por el asfalto en agosto) y empezó a criticar a David que si me dice a mi lo que le dijo a él acabo en la consulta del doctor Walker, Johnny, licenciado en psicología.

Las chicas se levantaron al día siguiente para ir a comprar el desayuno: churros. “Los churros que compramos estaban aceitosos, yo lo respeto“, dijo la mística, que trata los churros como si fuera una confesión religiosa.

Y después bendijo los churros y la ropa y el calzado, porque “un brujo puede estar haciendo esos churros y luego enfermas o te caes”. Hijo de puta mi churrero, que es brujo. Le voy a quemar el remolque de los churros, por malo.

Gracias, me apetecen mucho, ahora…”, dijo su pretendido, en lo que fue el primer punto de David. El primero y el último.

Así que el muchacho siguió con su trayectoria de hacer cosas románticas, sexys y picantonas con sus chicas: se llevó a comprarle un regalo de cumpleaños para su madre.

Y no a una tienda de lencería, no, se las llevó a una tienda esotérica. A mi me daba más miedo la otra, que estaba llena de aparatos introductorios.

A las chicas lo que más le gustaron fueron las figuritas de afrodita. Bueno, a la mística no, porque tiene otras creencias, “yo anteriormente había sido bruja y había estado en convenciones de brujería… pero lo dejé todo”. A tomar por culo. Como el que dice que dejó el tabaco.

“Afrodita es un demonio en forma femenina, un íncubo, que atrae a los hombres y los destroza“, joder, pues como Olvido Hormigos con un par de copas.

La estrella de David tiene cinco puntas“, dijo la mística, que conocimientos esotéricos no tiene, pero ovarios… como sandías. Debe ser la estrella de David… de David Povedilla, un señor de Albacete que hace estrellas.

Le dieron la figurita a la madre: “Me gusta muchísimo, porque tiene una elevación espiritual muy grande“, dijo de una figura de resina inyectada made in china de la que sólo hay 1.458.325 copias.

Y la guinda del pastel fue la expulsión. David no se lo pensó y echó a la malrollera. “Yo no lloro por ningún tío“, dijo justo antes de darle a la sangría para consolarse.

 

SANDRO

La madre se llevó a los chavales a un tablao flamenco. A Ra de la cultura andaluza lo que más le gustó fueron las cosas de beber. Eso y hacerle la pelota a la madre como si no hubiera mañana. Es el puto amo de las lamidas de culo. Que maestría, que suavidad, que relamer todos los cuadrantes sistemáticamente…

Y espectáculo flamenco, con un inglés que haría que le sangraran lo oídos a la reina madre, emocionó mucho: Mientras Sandro y Vicente se hacían carantoñas y se miraban como si no hubiera mañana de amor, pues Ra se aburría como en una clase de macroeconomía financiera teórica.

Ojo a Vicente entrando en la entrevista Sandro y comiéndole los morros después de darle un aro de plástico de botella con forma de corazón. A Sandro se le cayeron los calzoncillos al suelo. Entre lloro y lloro se le puso el asunto varonil como para colgar el albornoz.

En otro orden de cosas, la casa de la madre tenía más mierda que el váter de una gasolinera en el Día Internacional de la Colitis. Así que la mujer los puso a recoger a todos.

“Hay que limpiar el váter, el bidé y la bañera con lejía y después, con el mismo trapo enjuagado y escurrido, le dais a las puertas”. Con eso consigues dos cosas: puertas brillantes y un maravilloso olor a mojón.

La madre de Sandro repartía tareas como Bud Spencer repartía hostias: sin piedad.

“Esta experiencia me ha hecho ver que ya no eres un niño mimado, que los tienes bien puestos, que cuando tienes que hablar hablas”, le dijo la madre a Sandro en un momento muy emotivo… y todo eso con un señor al lado que estaba pescando.

Expulsión: Expulsó a Jos, pero poco. “No vienes como pretendiente, pero sí como amigo”. “Se lo queda como mascota“, definió perfectamente después Luján.

Y a Juan le volvió a expulsar, pero a ese sí, del todo. Disgustazo de la madre. “Lo mejor es que lo hemos bañado todo con un vino blanco, fresquito”, hala, a tomar por saco. Depresiones para el que no tenga vino.

 

MARKUS

Markus, en el billar, pensando en palos.

Markus, en el billar, pensando en palos.

El plan maestro de Markus para que su madre acepte al putón familiar es que el putón le haga la pelota a la perra. “El putón le haga la pelota a la perra”, sí, es una frase muy loca, pero es lo que hay.

Madre y putón familiar se fueron a pasear a la perra, que es el resultado de una noche loca de Belcebú con un caniche, y de ahí a un garito en el que una de las mesas era un seiscientos reciclado.

“No es que no me gustes, pero yo como madre de Markus… no eres la chica que me gusta para Markus“, hala, puñalada de la madre.

“Lo intentaría todo para evitarlo”, dijo después la madre, que es como la madrastra de cenicienta pero con medio metro menos. “Lo veo más con una chica más joven“, le dijo al pobre putón, insistiendo en que es vieja, a pesar de haber demostrado que tiene 33 años.

Acabaron las dos llorando como Thelma y Louise justo antes de que pasara eso que no os cuento porque os jodo la película.

Pero el putón familiar se las sabe todas y empezó a decir que la perrita le gustaba mucho y que le tenía cariño, que por las mañanas iba a buscarla. Putón 1- Madre 0.

La rubia, Rebeca, se llevó a Markus a una de sus pasiones: el billar. Ya que estaba se lo podía haber llevado a un bingo.

Resulta que la muchacha, que es jugadora de billar, se puso un vestido para jugar al billar que como tengas que darle a la bola en la banda contraria y te descuides te echan un euro en la hucha.

Cuando yo tiro me pego el palo al teto, porque así va recto“, le dijo ella y después le refrotó el culo a Markus para que el muchacho viera cómo se pone recto el palo. Lo malo es que a Markus eso el palo se lo ponía más bien mirando para la antípoda.

“Aquí no hay nadie…”, le tuvo que decir ella para insinuarse y como Markus se quedó mirándola como un besugo viendo la carta de ajuste, ella se lanzó a comerse los morros. Markus reaccionó con la misma pasión que un brócoli hervido besando a una patata.

Y para un momento en el que Markus fue a tocarle el culamen a la chica, creo que por descuido, se quedó enganchado con la pulsera a su vestido. Va a ser lo único que se le enganche con la chica, me temo.

Eliminación: Eliminó a Rebeca. “Joe, que putada”, dijo la madre. Me dio penica la muchacha, después de enseñarle a poner el palo en el teto. “Se arrepentirá, te lo digo yo“, afirmó ella. Chica, te hace un favor.