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El sexo y las infidelidades llegan a lo bestia a ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

Se echan de menos las personas que pasaban por detrás de Luján mientras hablaba en anteriores ediciones. No sé, esa señora con el perro, esos niños toca huevos en bici… ese becario-mascota diligente.

¿Que habrá sido de aquel becario? ¿Trabajará ahora en ¿Quién quiere casarse con mi inmigrante español en Alemania?.

 

DIEGO

Diego, con pintas de turista y Angie, con pintas, a secas.

Diego, con pintas de turista y Angie, con pintas, a secas.

Hay dos tipos de personas: las que se dejan cegar por el marketing  engañoso de sitios extranjeros como Bora-Bora o las Seychelles y los que apuestan por el producto patrio. Diego es de los segundos, así que se llevó a sus chicas de viaje exótico a Melilla.

Eso sí, él no va a Melilla, va a vigilar Gotham. La madre que lo parió, que es muy maja y lee esto: Estrella, corazón, pégale más, si no se estropea, mujer. Diego: es por tu bien. Pero en la cabeza no, que está estudiando.

El caso es que nuestro Almodóvar extremeño se fue de cita con Angie (que es un poco como su Carmen Maura), mientras Bea se iba con la madre. Bea y la Madre. Caín y Abel tenían una relación cordial y con un cariñoso futuro al lado de estas dos féminas.

Ambas se fueron a tomar “algo” y “algo” era una bolsa de frutos secos. Cosas de Bea, que es una gourmet de lo envasado.

La madre dedicó la cita a minar la moral de Beatriz, diciéndole que ni de coña podía estar con Diego: “yo no os veo”. Beatriz estaba encantada. Como si la hubieran enterrado viva de encantada. Hubo víctimas de empalamiento en el siglo VI que estaban más encantadas que Bea.

Diego, con pintas de turista sexual, se llevó a Angie de visita a las murallas de la ciudad.  Dios no podía permitir esas pintas de traficante Colombiano haciendo turismo y le mandó un viento que se le llevó el sombrero con la banderita de España. Hala, al mediterráneo, a contaminarnos los delfines.

Y es que no es que las camisas de Diego sean feas, es que se las hace con las corbatas que Carrascal desechaba por vergüenza.

“Bea es una persona que parece diseñada para mi, pelirroja, exuberante, tengo con ella muchas aficiones en común…”, y eso se lo dice a Angie. En su cita.

Diego tuvo mucho tacto al decirle eso a Angie, tacto como el de un urólogo batiendo el récord Guinness de palpaciones de próstata en una hora.

El caso es que le comió el morrino a Angie, pero poco. Así como el que dice “la horchata no me va“, pero tiene sed y pega un traguito.

Diego se llevó a la mujer del pelo de color morado lavado con lejía a cenar cuscús. Muy romántico y muy fino. Ya puestos podía haber rematado con un hummus bien cargado de garbanzos. Luego a la cama, a llenar el edredón de gas hasta que puedas ponerle una cesta de mimbre y hacer fotos aéreas de tu ciudad.

Angie es más pesimista, gafe y ceniza que los restos del abuelo Paco después del crematorio. Siempre piensa va a salir todo mal. No os subáis a un avión con ella si no queréis acabar histéricos. Peeero, Diego la besó aún más. Y más. Si le mete más la lengua se la quema con los ácidos gástricos de la muchacha.

Hoy me he levantado generoso y lleno de consejos, que parezco mi madre comentando cómo hago la maleta. Diego, amor mío, no beses a las chicas justo cuando se acaban de meter comida en la boca: compartir paluegos no es guay. A no ser que quieras hacer el regurgite pajaril como muestra de confianza, entonces sí.

¿Qué hay más romántico que una novia que le mastica la comida a su chico? Sólo una coprofagia cariñosa puede superarlo en ternura y demostración de confianza.

Una vez he vomitado hasta el riñón izquierdo, sigo.

La madre y Diego desayunaron en medio de un vendaval que sólo faltó que les cayeran encima Dorothy y Totó buscando el camino de baldosas amarillas.

Angie sacó la bruja que lleva dentro en ese mismo desayuno y estuvo presumiendo: “la cita acabó muy bien, hubo más de un roce”, dijo delante de Bea.

Inversión de citas: Angie y la madre se fueron a la playa. Angie no es blanca, es refulgente. El nácar cuando quiere estar blanco se maquilla con tono Angie. Angie es la abominable muchachita de las nieves. Las cámaras del programa hacían el balance de blancos con ella.

Se subieron en un kayak y aquello era un drama. Casi atropellan a un señor gordo jubilado que se jugó la pensión en ese lance. No es que se alejaran poco de la orilla, es sólo que salieron a mar entornado.

“Te veo sincera, te veo educada, te veo sincera… pero el toque infantil… es que mi hijo también lo tiene y yo lo que quiero es liberarme, aire“, le dijo la madre, que lo que quiere para Diego es una muchacha esquimal que se lo lleve a vivir un lugar recóndito entre el hielo polar.

La madre le preguntó a Angie por Bea, pero le inducía todas las respuestas. Eso parecía un interrogatorio de la CIA. Y luego se dejó llevar, mientras Angie remaba. Estrella era la rey Jerjes de Melilla.

Diego se llevó a Bea a una calita romántica. Le había preparado una comida a base de sushi. El sushi estaba en el suelo. O sea, que tenía que tener más arena que una almeja abierta de piernas.

Diego siguió con su táctica: le habló a Beatriz de las virtudes de Angie. A la muchacha del pelo rojo natural le encantó aquello. Como cuando se te meten las bragas por el culo y no te las puedes sacar porque estás leyendo a San Mateo 25:11, 12 en misa y te está mirando el cura.

Diego se puso fino a comer pescado crudo. Y con la boca llena de Sushi le comió los morros a Beatriz. Ah, quienes mastican pescado crudo y anisakis unidos, permenecen unidos.

El caso es que el muchacho está igual de berraco por las dos. Tiene la brújula como un chorizo de Cantimpalos, pero que no se decide a señalar un sólo norte… “y habrá quien diga ‘que complicación de mierda, no estás picando piedra, desgraciado'”, dijo él. Amén.

 

RAFA

Rafa y las chicas, mirando el castillo de los clic.

Rafa y las chicas, mirando el castillo de los clic.

Se las llevó a Aviñón. No se si era una indirecta para las múltiples facetas de Dely.

Rafa las timó diciéndoles que iban a dormir en un castillo, un chateau, pero eso era un chalete de verano como mucho. He visto cajas de zapatos de la talla 36 que se parecían más a un palacio que eso a un castillo.

Eso sí, Dely estaba fascinada. “Las paredes eran de oro“, decía. Sí, joder. Y los cagaderos eran diamantes tallados a los que nunca se agarra la zurraspa.

Rafa se llevó a la susodicha al palacio Papal, el lugar más romántico de Aviñón. Sí, los Papas son muy románticos. Yo es pensar en cosas papales y ponérseme el miembro como un lomo adobado. Así de románticos son.

“Un papa es el jefe de los curas, el que los cría en la religión de los dioses“, dijo Rafa. La redactora del programa, que no habrá escuchado ya mamarrachadas, estaba descojonada.

Dely está enamoradita perdida. Llevaba puestos unos pantalones blancos que no le tapaban ni el mejillón de Lavapiés. He visto cinturones que tapaban más.

Rafa la llevó a un piso de Aviñón que tiene alquilado y Dely, para agradecérselo le hizo el Koala.

Una vez que Rafa pudo despegarla con soplete y disolvente, le enseñó la casa, que era más grande que el castillo. Es su piso de soltero de Aviñón, pero Rafa lo miraba como si no lo hubiera visto nunca.

Dely no perdió baza y se echó en la cama en cuanto llegó. Le faltó hacer la apertura de la pantera, agarrándose los tobillos y tirando hasta que los pies le quedaran pegados a las orejas. Pero ni por esas.

Al día siguiente la madre se llevó a Dely de convivencia. La pretensión era refinarla. Habría perdido menos el tiempo intentando refinar un canto rodado.

Una norma: si te ríes en la calle, hay que hacerlo con la boca cerrada. A saber cómo cojones se hace eso.

Mientras, Rafa se llevó a Sandra al mismo piso de soltero “tu picadero”, dijo ella y él tuvo los cojones de ofenderse, cuando a las sábanas les pones luz ultravioleta y se puede leer en color blanco clarito: “Bienvenidos, señores del CSI”.

Y le preparó una sorpresita, que básicamente era meterse en la bañera con la anguila suelta y llamar a la muchacha para que se sentara a su vera.

A ella le excitó mucho. Bueno, en realidad se descojonó, pero después se metió en la bañera con la ropa interior puesta. El agua cogió temperatura que se podía esterilizar material quirúrgico allí dentro.

El jodío de Rafa salió de allí en pelota picada. Una cosa: tiene el culo más depilado que una encimera de mármol. Ahí no le han hecho la depilación láser, le han hecho la depilación espada Jedi.

Eso sí, para meterse en la cama se puso una camiseta rosa. Es como Espinete, el cabrón, que se pasaba el día desnudo y para dormir se ponía pijama.

Y claro, el picadero hizo honor a su nombre.

 

SANDRO

Sandro y Vicente, en Verano Gayzul.

Sandro y Vicente, en Verano Gayzul.

Se llevó a sus chicos y a su madre a unas cabañas zíngaras en Euskadi, que Ra no sabía si era en Badajoz o dónde. Este chaval la geografía la maneja con la misma soltura que una central nuclear.

Jos, la mascota, no estaba muy seguro de dormir en una cabaña en un árbol, porque mientras duermes alguien podría querer talar el árbol. Lo normal. ¿Quién no ha ido por el bosque y ha querido talar un árbol donde había una cabaña? ¿A quién no le hablan las voces y le dicen que los mate a todos?

Para la primera cita Sandro se llevó a Ra a Francia, a la playa. Ahí estamos, cruzando la frontera para el vicio. Les faltó ver una película de destape, qué alocados.

Ra dijo que no sabía que Francia tenía mar. Claro que no, los aliados desembarcaron el día D en Torrevieja y ya luego subieron para liberar Francia.

Menos mal que estaba Sandro para decir cosas coherentes: “Respeto que sea una república, pero preferiría que fuera una democracia”. ¿Alguien sabe si han dejado de usar la guillotina en Francia? En fin.

Rosa se llevó a los otros dos a Vitoria. Bueno, a un bar de Vitoria. A pedir el vinito típico del lugar. Rosa, que es muy de probar lo local. Lo local que se bebe.

Vicente estaba tan depresivo porque Sandro estuviera de cita con Ra que le tendrían que haber quitado los cordones de los zapatos y el cinturón para que no se colgara de una farola. Y a la madre lo único que le importaba eran el vino y los pintxos.

Mientras, Ra estaba haciendo como los chinos: copiando las cosas en versión barata y haciendo de Vicente. Se presentó en la playa con unas flores y un picnic romántico de bocatas de nada. Sí, eran barras de pan. A secas. Para qué meterles nada dentro, es mejor no mezclar.

A la mañana siguiente Vicente estaba de un dramático que sólo le faltó jurar que nunca volvería a pasar hambre y dejarse atar el corsé por una criada gorda.

“Me están descargando los chakras”, dijo Jos de los dramas de Vicente. #StopDramaPorFavor

Para compensarle, Sandro se llevó a Vicente a unos viñedos. Y luego a montar en bici eléctrica, como en Verano Azul pero uno en el que Pancho se liaba con Javi y pillaban a Chanquete copulando con el acordeón.

“Yo he dormido en medio del bosque, abandonado, muerto del asco, no veía nada más que pinos, jabalíes”… le lloraba Vicente a Sandro. Nada, chico, tú no exageres si eso.

Sandro se llevó a Vicente a un banco lleno de mierda en el que no dormiría ni el brick de Don Simón de un mendigo.

Vicente reveló que ha hecho filetes de pollo de corazón, pizzas de corazón, baños de corazones… y le dio el aro de plástico de una botella de agua de corazón a su amado. Y claro, Sandro se derritió y se comieron los morros.

No lo intentéis. Lo normal es que si regaláis un aro de plástico de mierda acabéis tragándoslo junto con una hostia de las que crean afición.

¡¡¡BOMBA!!!

Ra le contó a la mascota Ros que Vicente y él se liaron todos los días hasta que llegaron a Sevilla. “Esto es una novela venezolana, guapa”, dijo Jos. ¡¡MOVIDÓN CUANDO SE ENTERE SANDRO!!

Mientras, en el banco roñoso, Vicente lloraba como una magdalena de emoción y amor por Sandro. O eso, o era líquido preseminal que no le aguantaba ya en los testículos.

 

DAVID

David... bueno, haciendo lo que sea que haga David.

David… bueno, haciendo lo que sea que haga David.

Se fueron a la Ribeira Sacra, en Galicia. Normal, por lo de Sacra, Sagrada, como la mística. Galicia es “una ciudad del norte”, dijo David con dos cojones como calabazas de concurso.

Se fue de cita con la mística, a comer en un embarcadero. Pero había un problema enorme: había una valla como de medio metro de alto cerrando el paso. OJO. Qué espectacular intrusión llevaron a cabo. Estos dos habrían podido cruzar el muro de Berlín para ir a comprar el pan y volver.

El jodío quería emborrachar a la mística cosa mala. “Esto es agua de dios“, le decía mientras echaba vino blanco en la copa como si estuviera llenando una cisterna.

Y cuando la mística estaba más cocida que un langostino en Navidad, y después de más prolegómenos que en Guerra y Paz, se comieron los morros. Bueno, besito de novios de doce años.

“Me iba a transmitir su espíritu, su fuerza, con el primer beso“, dijo David. Bueno, mientras no le transmita ladillas…

“David es el hijo de una bruja, entonces es carnal, pero yo no, soy espiritual, pero lo carnal y lo espiritual han cohabitado”, dijo la mística, a la que nunca se le acaban las tonterías.

La madre y Ana (la rubia normal) se fueron a hacer una cata de licores. OJO. A chupitos de aguardiente, hierbas, licor de café… Pero unos chupitos que eran como vasos de tubo. Ana se puso a darle al asunto de beber alcohol como un camionero turco en una boda.

JO-DER

Y eso por la mañana.

Al día siguiente David se fue de cita con Ana, que debía tener una resaca de tres pares de testículos. Se fueron a pasear en catamarán.

“Yo he tenido muchas experiencias con mujeres que al final han estado más tiempo con mi madre que conmigo”, le confesó David, que no definió “estar”.

La mística y la madre se fueron de spa. Para sudar el alcohol, supongo.

Hicieron el gilipollas cosa mala. El sitio era enorme, pero no dejaban de frotarse: ¿Soy yo o a la madre se le iba la mano al tetamen místico? Mira que a esa mujer le pellizcas el pezón mal e invocas a Satán.

“Canté a tu hijo una canción en idioma celestial y un pájaro cantaba conmigo“, le contó a la madre de la cita. La canción celestial era el Ai Se Eu Te Pego de Michel Teló. Hala, a la mierda complejos.

“Le dí un beso y le dolía el corazón y apareció un arcoiris en medio de nosotros“, le contó la mística, que se cayó en la marmira de los tripis cuando era pequeña. Esta tía debería hacer guiones de ficción.

David se llevó de cita re-romántica a Ana a cenar a su habitación a ver el partido de fútbol del Real Madrid. JA JA JA JA JA.

Pero el jodío estaba con la oreja puesta. Como el partido no debería ir muy bien, pues le comió los morrinos a la muchacha normal rubia. Pero sin arcoiris ni cantos celestiales.

 

MARKUS

Markus y Putón Familiar, justo antes de la cópula.

Markus y Putón Familiar, justo antes de la cópula.

“Vamos a aprender alemán, cinco días que vamos, algo se nos quedará“, dijo el Putón Familiar ante el viaje a Alemania, porque al parecer la madre estuvo quince años viviendo en Alemania. Pues debía vivir en un sótano sola y sin salir, porque no se enteraba ni del NoDo.

“¿A cuánto está la playa de Berlín? Hombre, claro que hay playa…”, aseveró Putón, para la que el 95% del territorio conocido que no tiene playa, sobra.

La madre describió la Pariser Platz: “Es un sitio muy bonito, todo de piedra“, vamos, que podría ser la plaza del Obradoiro.

En fin, que Markus se fue de cita con Putón Familiar.

Rocío, la guapa, se fue de comida con la madre. A comer una “almóndiga como una hamburguesa, que sabía a hamburguesa” y que estaba entre dos panes, pero no era una hamburguesa, era un “almóndiga”.

Rocío nos dio una lección de historia: “el muro de Berlín separaba la Alemania grande y la Alemania pequeña“. Eso es, la Alemania de la Alemanita.

“Por Berlín pasan los ríos Rin, Elba y Pisuerga”, según la madre, que vivió 15 años en esa ciudad cruzando el Pisuerga.

Mientras, Markus se llevó a la madre a la Alexander Platz, donde se reunían “los de las guerras”. “Se reunían los de las guerras”. ¿Pero de qué testículos habla? ¿De las guerras de Gila?

Lo más destacable de Berlín es que “la gente viste fatal y hay poco postureo”. Análisis socio político-conductual de Putón Familiar.

El caso es que la muchacha de pelo y pechos naturales se presentó en la habitación con más teta fuera que dentro. Le llevó cena a Markus. Elegantísimo el trapo de leopardo que tenía puesto en el pelo frito.

Eso sí casi se queda tuerta abriendo champán, y se hizo una “brecha” con el corcho. “Brecha” es arañazo en Markunés.

Putón quiso ponerse a horcajadas sobre Marcus, pero no pudo porque la falda estaba más apretada que la mortaja de Tutankamón, así que le echó nata en el pecho a Markus que parecía que le había eyaculado encima un Ñu y fue a ponerse cómoda.

Se puso cómoda con un camisón elegantísimo, de una tela usan en el museo del traje para limpiar las vitrinas con el cristasol. Y algo pasó.

Rocío y la madre, a la mañana siguiente, se enteró de que habían dormido juntos. De hecho, bajaron juntos a desayunar, así, para disimular un poco.

La cara de Rocío era un poema. Pero no uno de “eres el amor de mi vida, Ana / te quiero por la noche y por la mañana“, no, más del tipo “a veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo /en este nicho en el que hace 45 años que me pudro”.

Markus explicó: “es que eran 24 horas juntos“. La Putón familiar dijo que ella no hizo nada, que “la princesa se hace valorar”. “Hay que dejar a un hombre siempre con ganas de más, porque si no luego no te llaman”, dijo Putón, que lo dice porque se lo contó una amiga, no porque lo sepa por experiencia propia.

Turno de la cita con Rocío. La muchacha estaba rayada y con ganas de discutir, pero con Markus no se puede discutir. Más que nada porque es como discutir con una estrella de mar y esperar que te de la réplica.

Se fueron de paseo en calesa. Menos mal que el cochero era alemán y no les entendía, porque si no se pone de pie y se arroja a los pies de los caballos para dejar de sufrir.

Markus se la llevó después a una playa de palo, porque los alemanes son muy de eso, de hacer playas de palo o de comprárselas en islas del sur de Europa.

Y Markus confesó: “Me acosté con ella“.

A Rocío le dio el telele padre. “Yo os estoy conociendo, no estoy atado a ninguna de vosotras“, le respondió muy tranquilizador Markus.

“Conmigo no va el juego de las fresas con nata“, dijo Rocío, que tenía la cara como si se le estuviera derritiendo. Putón Familiar, 1 – Muchacha normal, 0.

¿Quién quiere casarse con mi hijo? y los problemas del falso hetero con las ganas de sexo de sus chicas

Luján Argüelles abrió la emisión de anoche de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? asegurando que ese es “un programa para que gente como usted vuelva a creer en el amor verdadero”.

A ver, que no digo que no lo intenten, pero eso es como ponerle a alguien una película de Van Damme para que vuelva a creer en la paz.

Y encima la mujer lo dijo ataviada con un chaquetón naranja como de subir el butano al quinto que no ayudaba mucho a creer en el amor. Como mucho ayudaba a creer en el reparto de bombonas.

 

DIEGO

Diego, justo antes de rodar su obra maestra.

Diego, justo antes de rodar su obra maestra.

Se llevó a sus candidatas a un castillo para hacer una de sus creaciones cinematográficas. Para hacer “algo narrativo”, concretamente.

Según dijo, aquello sería “un homenaje al experimental español“, lo que no dijo es que sería a esa parte en la que el experimento falló.

A la rusa le pareció friki eso de ponerse a rodar, hasta que Diego le dijo que era la protagonista, entonces le moló. Ella es así: no incluye a Ana, es una mierda. Incluye a Ana, mola.

Pero Diego no es tonto y para él experimental es hacer que una rusa buenorra se coma un helado como si su vida dependiera de ello mientras otras dos jovencitas trotan alegremente tras ella. Rocco Siffredi y Nacho Vidal llevan años haciendo cine experimental.

El eje a tomar por culo, no quiero eje“, dijo en plena orgía creativa. JA JA JA Es un transgresor.

La película terminó con un “¿Qué helado, zorra?“. Dios. Esa puñetera frase podría mejorar cualquier película: “Louis, este puede ser el inicio de una gran amistad, ¿qué helado, zorra?”. Y lo habrían bordado.

Y como es su “muse”, pues se fue de desayuno a una tetería con Ana, que fue a desayunar con un vestido que podría provocar infartos en un entierro, de esos que hacen que las tetas piensen que viven en libertad. Supongo que le dijeron que iba a una tetería y pensó que tetería viene de tetas, así que las dio protagonismo.

Le dijo a Diego que le iba a hacer un regalo y se sacó de entre las mamas un medallón, para contar después que “no es comprado”, porque se lo robó a una niña rusa pobre cuando era pequeña.

Por el amor de dios. Pobre niña rusa pobre joder. Que la busquen ya que le monto un crowdfunding para pagarle el mejor puto medallón que podamos encontrar. Eso sí, espero que aquella niña rusa pobre a la que le sustrajeron el medallón no viva en España y vea la tele, porque Ana se puede llevar una somanta de hostias.

“Eso es un poco regular, ¿eh?”, dijo Diego, que añadió “no sé cómo sentirme, como cómplice de un robo“. Pero a ver, ese medallón había estado entre las tetas de Ana, que si la muchacha se saca de ahí un riñón robado Diego lo coge igual.

“Soy barbie ladrona, ar”, remató Ana. Y es por eso que ahora Ken no tiene descapotable, ni casa, ni ropa y sobrevive en un club de mala muerte ofreciendo su cuerpo a señoras octogenarias.

A Ana lo que menos le gusta de Diego es “su manera de vestir y lo friki que puede llegar a ser” y añadió: “Yo nunca me pondría eso lo veo súper cutre”.

Y por si no le había humillado lo suficiente dijo “creo que tiene que ir al médico“. Ana, provocando depresiones desde 1808.

Eliminación: “Habrá que hacer una pequeña expulsión más”, dijo Diego, parafraseando al médico de la señora aquella que tuvo sextillizos.

Pero antes fue una maravilla ver a la madre rapeando y moviéndose con mucho suaj, que la pones en un videoclip de MC Hammer  y no la distingues de los demás.

La madre de Diego es una de las que sale con el pelo rizado y vestidas de cuero bailando.

El caso es que la mujer definió el momento de la eliminación como “el sacrificio de la cordera” y fue decirlo y ponerse las campanas a doblar. Acojone. A-CO-JO-NE.

Ana se había puesto para la ocasión una camiseta que lucía sus pechos rusos que si los pones en una vitrina del museo del Louvre no los luces más, pero de poco le valió porque Diego la echó.

Explicación de Ana: “Porque soy demasiada mujer para él y demasiada guapa, es un friki que no entiende, yo tengo clase, soy educada”.

Contradicción de Ana: “Mamón de mierda, quiero mi medallón, hijo de puta, en su vida ha estado con una chica como yo, es virgen”.

 

RAFA

Mini Rafa, aconsejando a las chavalas.

Mini Rafa, aconsejando a las chavalas.

Casualmente, sin que nadie lo forzara y/o promoviera, por esas cosas que pasan una vez en la vida, Rafa y sus chicas se encontraron con Sandro y sus chicos en la playa.

“Físicamente hay uno que es diferente, con pelo largo y extraño“, dijo Rafa de Jos.

El caso es que el muchacho del pelo como lomo de mapache en su primera comunión se llevó a Sandro a dar una vuelta en su Ferrari Testarossa. Es una máquina de precisión, una máquina mítica, perfecta… si no fuera porque el elevalunas automático había que elevarlo con la mano. Lo raro es que no lo llevara Rafa con un destornillador sujetando el cristal.

“Sí, limpié la casa, lo hice gustosamente, porque no soy una cerda, como otras“, dijo mientras Dely en la playa y ya a Claudia se le inflaron los ovarios como para ponerles una cesta de mimbre debajo e ir en globo al Kilimanjaro.

Los gays flipaban en colores. Acojonados. Entre los arbustos faltaba la Guardia Civil para intervenir si hacía falta. Y hacía, porque montaron un botellón, de forma literal, porque la botella de champán era grande como para ahogar dentro a Pau Gasol de puntillas.

Sin embargo a Rafa no le acabaron de gustar aquellos muchachos: “Los gays son muy sosos… vamos, que no me haría gay en la vida”, dijo, como si lo de gay se hiciera por oposiciones. No sé, ¿me hago gay o me hago notario, que tiene más salidas?.

Rafa se llevó a las chicas en “su” velero. Si ese velero es suyo, el culo de Kim Kardashian es mío con escrituras y todo.

Menos mal que estaba el mini Rafa para aclarar conceptos náuticos: “La proa es la parte derecha del barco. Me he equivocado, es la parte trasera”. “Soy el marinero de mi hermano“. El hermano va jodido. Naufragio. Lo último que se oyó en la Armada Invencible antes de enfrentarse a Nelson fue al mini Rafa decir: “ya conduzco yo”.

“El mar es la mayor parte del mundo entero, hay mar por todos los países“, explicó el Rafa titular. Sí, en todos los países y regiones, como en Kirguizistán o el Chad, que lo que más les gusta es ir a la playa a pasar el día.

¿Y a que no sabéis que pasó? Que hubo bronca con Dely y Claudia. En alta mar, sin poder irse a ningún lado. Eso era muy peligroso. Claudia no acabó con un arpón clavado entre el tetamen porque Dely es de Lavapiés y allí no saben usar esas cosas.

Una cosa os digo: Rafa no ha cogido un timón en su vida. Iba meneándolo de un lado a otro y con el barco más al pairo que los modales de Dely.

El mini Rafa se las llevó a la proa (el lado derecho-trasero del barco) para darles unos consejos. Le dijo a la rubia callada “nos gustas”. A Dely que es una cotorrilla. Y a Claudia que “también nos gustas mucho físicamente, pero te falta un poco de chispa y ser más alegre”. Consejos de esos que te hacen replantearte tu vida.

Después se llevaron a las chicas a Sanlúcar de Barrameda. La excusa era que las chicas vieran las carreras de caballos, pero en realidad querían obligar a la madre de Rafa a decir “Barrameda”. Aquí la podéis ver:

Así que como iban a estar al sol les regaló a las chicas unas “palmeras” para la cabeza. Así que caminaron un rato entre verdes y altas pamelas.

No sé muy bien porqué, pero el palco VIP que había reservado Rafa para ver las carreras al final se quedó en una grada medio oxidada que te podías coger el tétanos con solo mirarla.

Eliminación: Rafa se llevó a Claudia “a pagar” las apuestas, pero en realidad fueron a que Rafa la expulsara.

Le regaló una rosa de despedida. Eso la tuvo que joder horrores, no sólo porque la despidiera, sino porque le regalara una mierda de rosa de las que te venden los chinos en un bar a las dos de la mañana.

Os digo una cosa: Rafa es gilipollas. ¿En serio? ¿Claudia? ¿Y se queda con Dely? ¿Estamos locos?

La pobre Claudia se quedó muy consternada, sin nadie que la consolara. Porque claro, ¿quién querría abrazar a Claudia?

Después supimos por qué lloraba: el mini Rafa se había quedado con su bolso. Esa es la fuente de la riqueza de Rafa: echa a las chicas, pero se queda con los bolsos.

 

DAVID

“Nos lo vamos a pasar divinamente, es algo muy relacionado con la mujer“, dijo la madre, que se llevó a las chicas a una tienda erótica que ahí había más pollas que en una granja aviar. Era como una plantación de nabos modernos.

La mística y la malrollera dijeron que ellas no necesitaban aparatos. No, se las ve muy de pillar cacho a menudo. Lo mismo es que son más de verduras y frutas alargadas.

Lejos de su frialdad, la madre se estaba poniendo como el horno de Casa Cándido un domingo. Y era normal, porque el vendedor tenía frases como “con el clítoris siempre se acierta“. Desafortunadamente es mentira, porque lo más fácil es que los tíos no acierten. (Sí, me excluyo, yo soy como el GPS de los clítoris: “gire dos centímetros a la derecha, después, habrá llegado a su destino).

David se fue de cita con Noelia, la mística, a la que se llevó a montar en bicicleta y que estuvo a punto de perder la vida. “Ya podía haberme llevado al aguapark o algo así”, dijo, que ella Venecia y esas cosas románticas, pollas como ollas, al aguapark.

Iban montando un atasco con las bicis que hay un señor de treinta años que nació en un coche por culpa de aquel embotellamiento.

A la mística se le fue la pinza (probablemente por estar montando en bici por el asfalto en agosto) y empezó a criticar a David que si me dice a mi lo que le dijo a él acabo en la consulta del doctor Walker, Johnny, licenciado en psicología.

Las chicas se levantaron al día siguiente para ir a comprar el desayuno: churros. “Los churros que compramos estaban aceitosos, yo lo respeto“, dijo la mística, que trata los churros como si fuera una confesión religiosa.

Y después bendijo los churros y la ropa y el calzado, porque “un brujo puede estar haciendo esos churros y luego enfermas o te caes”. Hijo de puta mi churrero, que es brujo. Le voy a quemar el remolque de los churros, por malo.

Gracias, me apetecen mucho, ahora…”, dijo su pretendido, en lo que fue el primer punto de David. El primero y el último.

Así que el muchacho siguió con su trayectoria de hacer cosas románticas, sexys y picantonas con sus chicas: se llevó a comprarle un regalo de cumpleaños para su madre.

Y no a una tienda de lencería, no, se las llevó a una tienda esotérica. A mi me daba más miedo la otra, que estaba llena de aparatos introductorios.

A las chicas lo que más le gustaron fueron las figuritas de afrodita. Bueno, a la mística no, porque tiene otras creencias, “yo anteriormente había sido bruja y había estado en convenciones de brujería… pero lo dejé todo”. A tomar por culo. Como el que dice que dejó el tabaco.

“Afrodita es un demonio en forma femenina, un íncubo, que atrae a los hombres y los destroza“, joder, pues como Olvido Hormigos con un par de copas.

La estrella de David tiene cinco puntas“, dijo la mística, que conocimientos esotéricos no tiene, pero ovarios… como sandías. Debe ser la estrella de David… de David Povedilla, un señor de Albacete que hace estrellas.

Le dieron la figurita a la madre: “Me gusta muchísimo, porque tiene una elevación espiritual muy grande“, dijo de una figura de resina inyectada made in china de la que sólo hay 1.458.325 copias.

Y la guinda del pastel fue la expulsión. David no se lo pensó y echó a la malrollera. “Yo no lloro por ningún tío“, dijo justo antes de darle a la sangría para consolarse.

 

SANDRO

La madre se llevó a los chavales a un tablao flamenco. A Ra de la cultura andaluza lo que más le gustó fueron las cosas de beber. Eso y hacerle la pelota a la madre como si no hubiera mañana. Es el puto amo de las lamidas de culo. Que maestría, que suavidad, que relamer todos los cuadrantes sistemáticamente…

Y espectáculo flamenco, con un inglés que haría que le sangraran lo oídos a la reina madre, emocionó mucho: Mientras Sandro y Vicente se hacían carantoñas y se miraban como si no hubiera mañana de amor, pues Ra se aburría como en una clase de macroeconomía financiera teórica.

Ojo a Vicente entrando en la entrevista Sandro y comiéndole los morros después de darle un aro de plástico de botella con forma de corazón. A Sandro se le cayeron los calzoncillos al suelo. Entre lloro y lloro se le puso el asunto varonil como para colgar el albornoz.

En otro orden de cosas, la casa de la madre tenía más mierda que el váter de una gasolinera en el Día Internacional de la Colitis. Así que la mujer los puso a recoger a todos.

“Hay que limpiar el váter, el bidé y la bañera con lejía y después, con el mismo trapo enjuagado y escurrido, le dais a las puertas”. Con eso consigues dos cosas: puertas brillantes y un maravilloso olor a mojón.

La madre de Sandro repartía tareas como Bud Spencer repartía hostias: sin piedad.

“Esta experiencia me ha hecho ver que ya no eres un niño mimado, que los tienes bien puestos, que cuando tienes que hablar hablas”, le dijo la madre a Sandro en un momento muy emotivo… y todo eso con un señor al lado que estaba pescando.

Expulsión: Expulsó a Jos, pero poco. “No vienes como pretendiente, pero sí como amigo”. “Se lo queda como mascota“, definió perfectamente después Luján.

Y a Juan le volvió a expulsar, pero a ese sí, del todo. Disgustazo de la madre. “Lo mejor es que lo hemos bañado todo con un vino blanco, fresquito”, hala, a tomar por saco. Depresiones para el que no tenga vino.

 

MARKUS

Markus, en el billar, pensando en palos.

Markus, en el billar, pensando en palos.

El plan maestro de Markus para que su madre acepte al putón familiar es que el putón le haga la pelota a la perra. “El putón le haga la pelota a la perra”, sí, es una frase muy loca, pero es lo que hay.

Madre y putón familiar se fueron a pasear a la perra, que es el resultado de una noche loca de Belcebú con un caniche, y de ahí a un garito en el que una de las mesas era un seiscientos reciclado.

“No es que no me gustes, pero yo como madre de Markus… no eres la chica que me gusta para Markus“, hala, puñalada de la madre.

“Lo intentaría todo para evitarlo”, dijo después la madre, que es como la madrastra de cenicienta pero con medio metro menos. “Lo veo más con una chica más joven“, le dijo al pobre putón, insistiendo en que es vieja, a pesar de haber demostrado que tiene 33 años.

Acabaron las dos llorando como Thelma y Louise justo antes de que pasara eso que no os cuento porque os jodo la película.

Pero el putón familiar se las sabe todas y empezó a decir que la perrita le gustaba mucho y que le tenía cariño, que por las mañanas iba a buscarla. Putón 1- Madre 0.

La rubia, Rebeca, se llevó a Markus a una de sus pasiones: el billar. Ya que estaba se lo podía haber llevado a un bingo.

Resulta que la muchacha, que es jugadora de billar, se puso un vestido para jugar al billar que como tengas que darle a la bola en la banda contraria y te descuides te echan un euro en la hucha.

Cuando yo tiro me pego el palo al teto, porque así va recto“, le dijo ella y después le refrotó el culo a Markus para que el muchacho viera cómo se pone recto el palo. Lo malo es que a Markus eso el palo se lo ponía más bien mirando para la antípoda.

“Aquí no hay nadie…”, le tuvo que decir ella para insinuarse y como Markus se quedó mirándola como un besugo viendo la carta de ajuste, ella se lanzó a comerse los morros. Markus reaccionó con la misma pasión que un brócoli hervido besando a una patata.

Y para un momento en el que Markus fue a tocarle el culamen a la chica, creo que por descuido, se quedó enganchado con la pulsera a su vestido. Va a ser lo único que se le enganche con la chica, me temo.

Eliminación: Eliminó a Rebeca. “Joe, que putada”, dijo la madre. Me dio penica la muchacha, después de enseñarle a poner el palo en el teto. “Se arrepentirá, te lo digo yo“, afirmó ella. Chica, te hace un favor.

Levántate, el programa que haría llorar a Chuck Norris

El presentador y jurado de Lévántate, en la último momento  conocido en el que sonrieron. (TELECINCO)

El presentador y jurado de Levántate, en el último momento conocido en el que sonrieron. (TELECINCO)

Tuve cuando iba a BUP (sí, amigos más lectores, eso existía) una profesora de biología que siempre decía que si queríamos tener los ojos brillantes nos echáramos jugo de limón, que eso nos haría llorar.

Lo cierto es que no tengo ni puñetera idea de por qué querría alguien echarse limón en los ojos para tenerlos brillantes, pero el caso es que ver Levántate en Telecinco me ha recordado a aquella profesora y al jugo de limón.

Porque Levántate es como el jugo de limón, está claro que si lo usas te hará llorar. Todo en ese programa está pensado para que la gente llore, es como hacer una oposición a plañidera.

¿No os he explicado de qué va? Por si no lo sabéis, es un concurso musical en el que padres e hijos cantan a dúo.

Tú le pones este programa al bueno y duro de Chuck Norris y te llora como Pancho viendo morir a Chanquete devorado por caniches asesinos. Es que se deshidrata de llorar el pobre hombre. Se le queda la barba de lágrimas como si la hubiera hervido con unos macarrones.

En este programa ha llorado de mucha emoción Jesús Vázquez (que lo presenta), Ruth Lorenzo, Niña Pastori, Pedro García Aguado (el jurado blandito), las señoras de la limpieza, los del público, el regidor, un taxista que dejó allí a un señor de Cuenca y hasta un directivo de Telecinco. Bueno, ahí me he pasado. Esa gente se hace cauterizar los lacrimales cuando llega al cargo.

El bueno de Pedro García Aguado decía: “Yo me pregunto si alguna vez haré un programa en el que no tenga que estar en constante tensión“. Ja ja ja

No sé si lo decía por lo de emocionarse con las canciones, por tener que valorar las actuaciones, por tener que elegir entre candidatos o por si alguna madre le suelta una hostia al niño por cantar mal y lo descalabra allí mismo.

El caso es que una de las características del programa es que los asientos del público tienen un mecanismo que detecta si durante la actuación el usuario se levanta. Si lo hace, le da un punto a los concursantes que estén cantando.

Joder, que tensión por el amor de dios. Yo no quiero ir a ese programa de público. ¿Qué pasa si durante una actuación que no te gusta nada te entran ganas de ahuecarte un pedo? ¿Puedes levantar solo una nalga para dejar un canal de salida al gas o con ese gesto estarás votando?

¿Y si tienes que colocarte el tanga violador cuando se te ha metido tanto en el culo que empiezas a digerirlo con el intestino delgado?

¿Y si te sientas delante de un familiar de los que están actuando y te da una colleja de las que dislocan vértebras para que te levantes? ¿Y si eres tan bajito que el asiento no nota cuándo estás de pie? ¿Y si va Falete y al levantarse activa tres asientos a la vez?

No sé, yo no acabo de ver el sistema éste.

Por no hablar del zulo donde tienen encerrados al jurado. Parece una cabina de rayos uva para familias. Los encierran ahí para que no se “contaminen” de la reacción del público y ven la actuación por unas pantallas.

¿Que no se contaminen? ¿Son gilipollas o que? ¿Es que no se fían de que el jurado no pueda mantener una opinión propia si al público le gusta o no? ¿Qué han llevado, borregos?

Por último y para completar este exhaustivo y completo análisis que no vale para nada, os diré que en este país se copula poco. Pero ojo, que no digo fornicar, que eso es vicio puro, digo copular, copular para procrear.

O sea, que el número de nacimientos está más bajo que el nivel cultural de Belén Esteban en un debate de filosofía. ¿Por qué si no iba a haber tantos niños repetidos de otros programas? Se dio el caso al menos en un par de ocasiones de niños que habían estado en La Voz Kids y que se habían comido los mocos.

¿Es que no hay niños nuevos? Y si no los hay, ¿por qué no importan niños coreanos, que son unos cracks en todo?

En fin, yo ya no entiendo nada.

La vomitona en la piscina más glamourosa en ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

Me jode decirlo, porque puedo cargarme mi fama de despellejador pero Luján Argüelles estaba muy guapa con ese abrigo gris perfilado.

Eso sí, como sigan poniéndole luz en la cara, con esos ojos almendrados del tamaño de un melón va a acabar pareciendo que se ha escapado del Área 51.

En esta edición de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? vimos el momento en que las madres se van a la residencia a acabar sus días entre purés y partidas de Cinquillo. Ah, no, que luego volvían, porque en realidad iban de misión a rescatar a una/o de los expulsado/as.

 

RAFA

El glamour de los sándwiches de margarina (CUATRO)

El glamour de los sándwiches de margarina (CUATRO)

A la madre de Rafa no le moló que echara a Dely, después de haber hablado de ella como el culo. Y cuando Rafa la echó hizo un análisis psicológico de la muchacha que lo podría haber presentado en una carpeta de las que tienen arriba un clip y se cuelgan a los pies de la cama.

La madre, que habla como si le hubieran dado de beber a Gunilla von Bismarck y la pusieran a recitar a Lorca, se fue unos días de la casa y el artista de la familia el miniRafa, se puso a montar una fiesta, que pretendía tener glamour, pero en la que sólo faltaban los sándwiches de chorizo con margarina para ser un cumpleaños de niños de diez años en los años ochenta.

Claudia, que ha salido en Interviú y todos se lo agradecemos, se llevó a Rafa a rastras a un dormitorio y se lo empezó a comer como si fuera una ostra: crudo y sin masticar.

Mientras, la muchacha exclusiva exótica estaba en el “ambiente de fiesta”, “dándolo todo bailando“. Pues, a ver, bailaba moviendo los brazos como si estuviera tejiendo una bufanda con mucha prisa.

Y claro, pasó lo que tenía que pasar, que vomitó en la piscina. Un jardín de 10.000 metros cuadrados y tuvo que vomitar en la piscina. El hermano artista de la familia se puso en plan tierno cuidándola y acabó tocando el vómito, momento en el que se le pasó el cariño echando hostias.

Una pena que no nos mostraran cómo se vomita con glamour.

La madre regresó con Dely, la choni, y con Franqui al volante. Franqui es el pequeño Nicolás de la carretera, una celebridad. Los Guardias Civiles de tráfico se hacen selfies con él.

Pero el caso es que llegaron a la casa y había más mierda que en el rabo de una vaca.

Al ver las botellas por todos lados Dely dijo “pero encima de marcas puercas“. Claro que sí, porque dejar la mierda por encima sí, pero solo cuando es marca fina.

La madre se volvió loca y empezó a tirar la mierda por todos lados. Era como Leo Bassi lanzando un zurullo a un ventilador.

“Ponadapoyaveis” dijo la madre cuando el resto de candidatas pusieron cara como de estar viendo a un perro violando a un hámster cuando supieron que Dely regresaba.

Luján acudió a la casa. De chivata, porque fue a ponerle las imágenes de la fiesta a la madre, a la que casi le dio un ataque de ansiedad cuando vio el vídeo. Es más, la mujer se puso a llorar porque le daba vergüenza lo que había visto.

“La calentura”, dijo cuando vio a Rafa intercambiar baba con Claudia. Joder, si les llega a ver a lo Pulp Fiction se queda tiesa en el sofá.

Rafa y su momento pelo cortinilla. Resulta que Rafa es como Pepe Oneto pero camuflado. Su pelazo es como el sobaco de un Yak, le cuelga por un lado lacio y asquerosillo.

Rafa hizo investigaciones sobre Sara, la exclusiva de belleza incomprendida. Dijo que era modelo que había desfilado en París y Milán, pero no es modelo, sólo ha hecho “muy pocos trabajos”.

Y no tienen una 36-38, como dijo. Oh, dios. “Es una vendemotos“, concluyó Rafa, que al parecer no sospechó nada porque en la primera cita dijera que hablaba francés y luego no entendiera una mierda.

Al artista de la familia le cayó una bronca.

Rafa le comentó a Sara que había hecho investigaciones sobre ella. En el mundo de la moda no la conocía ni la dependienta del Zara. A la exótica se le “vino el mundo encima”.

Así que Rafa le regaló una botella de despedida. Eso sí, era una botella “súper exclusiva”, pero Rafa no se quedó ni para despedirse. “Yo no voy a perder mi divineo, lo tengo hasta cuando duermo”, dijo la exótica, que se agarraba a la botella como Rose a la tabla en medio del océano tras hundirse el Titanic.

 

DAVID

La madre de David, encargando tareas (CUATRO)

La madre de David, encargando tareas (CUATRO)

La viente les dejó solos. Eso sí, con la lavadora puesta, con las sábanas cambiadas, para que las tendieran. Ah, y también les encargó  barrer, fregar, quitar el polvo, regar la tomatera… esta mujer se apuntó a lo de casar al niño para tener cuatro chachas.

A la mística no le moló una mierda lo de tener que currar: “estás diciendo que somos unas marranas“, le dijo, así, de forma sutil.

La madre de David tiene una baraja del tarot con su propia cara, pero falla más con las predicciones que usar una escopeta de feria para matar a un vampiro.

La madre vio hasta tocamientos. Pues sería David sacudiéndose la chorra después de mear, porque las noches en casa de David son sexuales como la primera comunión de Marcelino Pan y Vino.

Se presentó en la casa la poetisa pornográfica. No la recordaréis, pero no fue elegida en la primera ronda. Es de esas que no aceptan un no por respuesta. Eso sí, se hace querer, porque seis segundos después de entrar en la casa estaba ya de pelea de gatas con las otras tres.

Y claro, David tuvo que poner paz. Ah, no, perdón, que le dio “ansiedad”. David una vez se encontró al peluche de Winnie de Pooh peleándose con el de Snoopy y no fue capaz de separarles. Winnie murió con la fibra sintética de su interior desparramada por toda la cama. Horroroso.

La madre estaba detrás del regreso de la mujer de facciones marcadas. Las demás atacaron por donde más le duele a la madre, diciendo que Isabel, la mala, tiene mala energía. La mística la definió como “una mujer que bebe el agua de su misma cisterna”.

David se llevó a Mamen a otra cita, esta vez a un lago, porque la cita de las piñas no fue suficiente. Sí, que el lago estaba al lado de una zona marginal en la que no entraría ni Robocop escoltado por Batman, pero todo era muy romántico.

Creo que David la eligió por llamarse Mamen, por las connotaciones que eso tiene, pero le salió el tiro por la culata, porque la muchacha le leyó la cartilla por haber dejado entrar a la nueva.

“Júpiter ha entrado en el signo de Acuario y mira por dónde Isabel es Acuario“, le dijo más tarde la madre a David sobre la regresada, que es “conflictiva”, porque ella lee los rasgos y sus rasgos son “conflictivos”.

Y a continuación David tuvo que eliminar y echó a Mamen, porque según él “estaba sufriendo”. Da igual que la muchacha le dijera ochenta veces que ella no estaba sufriendo, él la veía sufrir y la largó.

“Mi madre no sabía nada”, dijo David, “no, no sabía nada“, ratificó la madre, que es vidente, pero no sabía nada.

El caso es que a la vidente le dio un disgusto y le regaló a Mamen un talismán que llevaba puesto y que tenía “toda su energía”. Teniendo en cuenta que se grabó en verano, lo que tendría el talismán, que iba sobre el tetamen de la madre, sería sudorcillo reseco.

 

DIEGO

Diego y su madre, viendo la orgía del primero (CUATRO)

Diego y su madre, viendo la orgía del primero (CUATRO)

Diego, ese director único y visionario, de hecho, único visionario de lo que rueda, y sus chicas se fueron a la compra justo antes de que Estrella, la madre, abandonara el nido.

El carro de la compra parecía el de un grupo de chavales de 18 años planeando un botellón. Parecía que fuera a llegar un huracán y estuvieran haciendo acopio de víveres, siempre y cuando los víveres ideales para un botellón fueran botellas de wisky barato.

Eso sí, no todo era barato: Ana, la Rusa, se compró papel higiénico de tres capas, extrasuave, de color, porque: “con cualquier papel no me limpio, el papel de una sola capa me rasca el culo”, dijo.

Vamos a ver, cariño, rusa que estás buena y tienes un ano gourmet, con el papel del culo de una sola cara no es que te rasques el asterisco, es que te la estás jugando: un poco más de presión de la debida y acabarás como si hubieras rebañado el bote de la nocilla.

Ah, que fino puedo ser cuando quiero. Es que hay dos cosas que igualan a todos los hombres y mujeres del mundo: las ganas de vivir y las ganas de cagar.

Total, que la broma de la compra salió por 335,66 euros, de los cuales 334 eran de alcohol y 1,66 de papel higiénico pijo. La madre dijo que lo pagaban ellas, que sacaran la pasta. No vimos como pagaban, así que deduzco que salieron de allí a lo Sánchez Gordillo.

Diego decidió montar una fiesta así que las chicas se fueron a maquillar. Y la fiesta estuvo a punto de montarse antes de tiempo porque Yasmina casi se trinca a Bea encima del lavabo. Estuvieron a punto de hacer suya la frase de Afrodita: ¡PECHOS FUERA!

Si hubiera estado allí, Llongueras podría haberles cortado el pelo con la tijera. No sé si mi metáfora se entiende.

Ya metidos en la fiesta fue acojonante ver a Ivana bebiendo alcohol a botijo. Esta mujer entra en una taberna de puerto y gana a cualquier estibador en un concurso de chupitos. Si es que con lo que bebe podría hacer de escupefuegos, solo que Ivana escupiría el fuego para adentro por no desperdiciar el alcohol.

En una de los lances Ana decidió coger una foto de la madre y pintarle encima un bigote y se cargó la fiesta, porque Diego toíto lo consiente menos que falten a su madre. Así que Diego, con una autoridad y firmeza fuera de toda duda, se puso a echarle a Ana un broncón, mientras Ana, preocupada, se ponía otro copazo.

Y llegó Bernardo, un amigo de Diego. “El nombre Bernardo da mucho juego“, dijo como carta de presentación. Entre eso y que llevaba las orejas como para agarrarse a ellas y hacer el cristo en las olimpiadas, se lo deben rifar en las agencias de seguros para darle un trabajo.

Bernardo se puso a confesar secretos de Diego, como que en 4º de la Eso se musculó como un luchador grecorromano. Lo que no contó es que el curso siguiente superó la adicción a los anabolizantes y se le pasó.

Se pusieron a jugar a la botella y les tocó besarse a Ana y a Ivana y después a Diego y Bernardo. Se dieron un beso con mucho cariño que ellas. Amigos heterosexuales: si besáis a un amigo por lo menos pon cara de asco. Aunque sea para disimular, tonto.

Yasmina decidió pasar a la acción y jugar al hielo, lo que viene siendo pasarse un hielo de boca a boca, como en la fiesta de la  bacteria viajera. No hay nada más divertido que compartir halitosis. Bernardo se puso cachondo que se le podía Bernardo por encima del pantalón.

Al día siguiente, mientras las muchachas dormían la mona pegadas como una zapatilla en el suelo de una discoteca, Diego se fue a recibir a Angie, la del pelo violeta “a la que esperaba con deseo“. Joder, pues sería deseo de morderla como al algodón de azúcar, porque se había puesto el pelo rosa.

“Cómo te pude echar”, decía Diego mientras le miraba el muslamen y el pantalón, que marcaba la hamburguesa con queso.

A Ana el regreso de Angie le dio “mucho asco“, pero es que a Ana le da asco todo lo que no sea Ana y un ano bien cuidado y suave.

La madre de Diego también vio la fiesta, pues Diego le puso el vídeo. La mujer estaba todo preocupada por la mesa, que si la rayaban, que si la manchaban… y cuando vio que Ana le pintaba el bigote se le pasó la tontería de la mesa de repente.

“Yasmina está lanzadísima… entra las dos hay mucho rollito, las bifásicas no me gustan, no me gusta nada”, dijo, mientras Diego se recreaba en las imágenes de Yasmina comiéndole el morro a Bea.

Bifásicas: Que se lo montan con hombres y con mujeres. Trifásicas: que se lo montan con hombres, con mujeres y con sus mascotas.

“Parecemos pájaros alimentándonos”, dijo Diego mientras la madre chillaba “es una orgía, es una orgía” en la escena del hielo. Me consta que Diego ha solicitado para uso personal las imágenes.

Finalmente Diego, para eliminar, se puso una camisa de camuflaje. Una camisa con la que podrías camuflarte en un cuadro de naturalezas muertas del siglo XVII. Que camisa más fea, por dios. Eso no tiene cojones de sacarlo ni Almodóvar en un personaje drogadicto en el remake de Jamón Jamón.

Eliminaba una candidata la madre y otra Diego.

La madre dijo que por ella eliminaba a Beatriz, pero que como respetaba a Diego, que eligiera él. O sea, marronazo para Diego.

El muchacho se cargó a Ivana, la favorita de su madre y una mujer que tiene niveles de alcohol en sangre como para poder desinfectarse las heridas desde dentro.

La segunda eliminada fue Yasmina. Para disgusto de Beatriz, que creo que le había echado el ojillo. Y quien dice ojillo dice ojal.

 

 SANDRO

El colmo de la inutilidad de Sandro (CUATRO)

El colmo de la inutilidad de Sandro (CUATRO)

El pequeño Sandro estaba como en las empresas cuando toca simulacro de incendios: evacuando a toda leche. Dijo que había comido algo mal y claro, el cuerpo es sabio y saca eso a escape. Hay cohetes espaciales que podrían llegar a la estratosfera con el impuso del retrocohete de Sandro.

“Espero que Sandro se joda”, dijo la madre, por haber echado a su preferido, así que se dedicó a comerse porras dobladas, que eso parecía un bukake, mientras Sandro miraba desesperado y agarrándose el estómago como si un bebé alien estuviera dando pataditas.

Fiestón de alto postín en la terraza. Ni gays ni leches, cuatro maromos en una piscina de dos palmos de altura, no. Eso no.

Y ojo, que se pusieron a hacer baloncesto con el alambre de un tiesto. El que colara el trozo de papel que hacía de pelota recibiría un beso de Sandro.

Ra “encanastó”, pero justo cuando iba a recibir el beso de su premio llegó la madre y se puso a chillar como si se hubiera encontrado a Sandro fumando crack en una pipa de cristal

Se fue con cajas destempladas, pero encargándoles que desatascaran la ducha. Ah, y soltando una hostia con la cabeza a la persiana que ahora se puede pasar por debajo cuando está cerrada.

Jos disfrutó de una cita romántica con Sandro. Solo que también iban Ra y Vicente, así que era una mierda de cita del copón. Es como si te masturbas viendo una película de Gracita Morales y luego dices que has salido con ella.

Concepto romántico de Sandro: ir a pedalear en un patín de agua. Cuatro varones en la plenitud de su forma física fueron incapaces de sacar un puto patinete diseñado para viejas de un embarcadero.

¿Dónde están las minas antibuque de la Segunda Guerra Mundial cuando hacen falta? Claro, es que esas cosas pasan cuando intentas salir del puerto sin soltar el patín de la cuerda que lo ata al embarcadero. Marchando cuatro premios Nobel.

Para Sandro, una “fiesta” es jugar al pictionary. Ojo y cuidado, porque les costó entender las reglas del pictionary. Del pictionary. No del ajedrez, ni del Risk, ni del Trivial, no, del pictionary.

Y para acabar de culturizarse se pusieron a ver el Sálvame. #MátameCamión

Y la madre regresó como se fue: chillando. Peeeero, con el repescado Juan, al que los muchachos miraban con cara de desear que se tragara un cartucho de dinamita y le diera lumbre.

La madre amenazó a Sandro con abandonar el hogar familiar si volvía a echar a Juan y Sandro adoptó por no echar a nadie.

 

MARKUS

Markus y sus parientas (CUATRO)

Markus y sus parientas (CUATRO)

La señora Fratelli dejó a la perra infernal al cuidado de las pretendientas y de Markus. La perrilla se quedó acojonada, temiendo lo peor.

Markus, con una camisa que tuvieron que acabar con el bolsillo de otro color porque no quedaba tela, se llevó al Putón Familiar de cita a pasear. Esa mujer se echa maquillaje como para hacer parecer caucásico a Denzel Washington.

“Yo creo que Sandra está… como pillada“, dijo él, mientras ella se comía una fresa rechupándola que la pequeña fruta eyaculó antes de que se la tragara.

Y Markus le comió los morros al Putón Familiar, metiendo la lengua en el gaznate de la chica que pudo recuperar la fresa como un elefante cogiendo un cacahuete con la trompa.

La capacidad de reacción gesticular de Markus cuando se le habla es pasmosa. Es como insultar a un muñeco de cera y esperar que frunza el ceño. Es modelo. Pero vamos, que con lo que gesticula podría ser modelo de lienzos.

El caso es que las muchachas le dieron de beber y Rebeca aprovechó para comerle los morros. Justo antes de que se los comiera Rocío. En total en pocas horas refrotó morros con tres mujeres diferentes, que parecía el malo de Doce Monos, soltando los virus por medio planeta.

Y Lara, la mujer alta a la que Markus expulsó por ser alta, regresó al concurso de la mano de la madre de Markus.

A Rocío le hizo mucha gracia que regresara la expulsada Lara. Pero como sólo a Rocío le hacen gracia las cosas: con ansias de matar a katana.

La perrita, al parecer, en un fin de semana, había adelgazado, para disgusto de la madre de Markus que creo que se puso a alimentarla como a los pavos antes de Navidad.

Lara se llevó a Markus de cita a un campo de fútbol. La muchacha es la puñetera Cristiana Ronalda y le dijo que había venido a “comerse el mundo” y que “iba a salir de allí con él”. Sí, con él. Con el balón. Porque con otra cosa…

La muchacha le propuso un trato a Markus: si paraba tres penaltis que él lanzara, la llevaba a la final. Mi abuela con la cadera rota y con un caimán mordiéndole un brazo tira los penaltis mejor que Markus, así que ganó la muchacha.

Pero Markus, faltando a su palabra, eliminó a Lara. ¡Te metió tres penalties, desgraciado! Ya no queda palabra…

¿Dónde se van a desnudar los nuevos concursantes de Adán y Eva?

Esther y Coman, tocando el... bongo

Esther y Coman, tocando el… bongo

¿Os acordáis del tipo de la barca de Adán y Eva? Ese tipo que se llevaba a los concursantes que eran rechazados en el programa. Que se los llevaba como su madre los trajo al mundo. Pues creo que le dio un infarto (es broma, tranquilícense los más impresionables).

Sí, no es sano estar llevándose carne todos los días sin poder usar la barbacoa.

Así que lo mismo por eso Adán y Eva ha tenido que cambiar de localización y la segunda temporada no se rodará en Croacia, si no en… ¡¡FILIPINAS!!

Sí, en la patria de los discos chinos filipinos.

Resulta que según dicen desde Mediaset, desde algún lugar de Mediaset de cuyo nombre no quiero acordarme, que allí los Filipinos tienen más de 7.000 islas y 300.000 kilómetros de playas que no han conocido varón, o sea, vírgenes.

Son vírgenes porque no debe haber pasado por allí Julio Iglesias. Si hubiera cantado alguna vez en Filipinas ahora serían playas preñadas.

Y digo yo, ¿no son muy avariciosos los Filipinos? ¿7.000 islas y nosotros no tenemos más que un puñado? Eso sí, muy bonitas, pero pocas.

En fin, antes de cabrear a más isleños, y yo a los isleños los adoro, sobre todo a las isleñas, os contaré que más de 2.000 personas se han presentado al casting de la segunda edición.

Vamos, que hay 2.000 personas dispuestas a buscar pareja con el cuerpo más expuesto que el pijama morado de Belén Esteban. Por cierto, hay que hacer una petición en Change.org para que se lo quite y lo lave, que tiene que oler a choto que no veas.

Ese pijama debe tener ya más bacterias que un laboratorio secreto de la CIA. De hecho, creo que ha creado vida por generación espontánea. Es más que posible que sea el pijama el que controla a Belén Esteban. En realidad ella es como un catedrático de filología, pero el pijama la hace parecer una choni macarra.

¿Y yo qué hago hablando de eso? Bueno, voy a tomarme la pastilla y sigo.

Ya.

Por otro lado, ¿sabéis que Antena 3 se anima también a eso de hacer de mamporreros? Y el concepto es justo el contrario.

No se ve nada. Casados a primera vista, que así se llamará consiste en que un equipo de psicólogos busca perfiles de personas que tengan un 80% de compatibilidad y después los dos tortolitos, sin conocerse, deben decidir si se casan o no.

Es como una cita a ciegas, pero de palo, porque tienen seis semanas para conocerse antes de decir que sí o que no. En las Vegas la gente se casa después de cuatro copazos y a nadie le parece raro.

De hecho, yo estuve una vez allí y ahora le paso una pensión de manutención a un contorsionista coreano que pesa 40 kilos y que trabaja en el Cirque su Soleil.

O sea, que en unos meses nos esperan dating shows hasta aburrir.

Exclusiva de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?: Rajoy y Angela Merkel “se besan en los labios para sentirse el poder”

Una nueva emisión de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? que nos hemos echado al gaznate cual carajillo mañanero con cazalla.

Luján Argüelles llevaba un vestido rojo con el que podría perderse en la nieve sin problemas. Más que nada porque la encontrarían. Incluso en medio del polo Sur y debajo de seis metros de nieve: la verían desde la Estación espacial internacional.

Vamos con lo más destacado:

DIEGO

Diego, con su harén (CUATRO)

Diego, con su harén (CUATRO)

La madre de Diego puso a las mujeres a cocinar el desayuno para Diego. Eso, que no se piense ninguna que va a ser una mujer liberada ni mierdas modernas de esas. Sólo faltó que le tuvieran preparadas las zapatillas y el periódico.

Yasmina ha iniciado la táctica de ganarse a la madre para ganarse al hijo, así que le hizo una tortita decorada a la madre. Ana, la rusa que odia a todos los seres vivos de la tierra a excepción de ella misma y a Putin montando un oso, criticó que la estrella con chocolate que le había hecho Yasmina a la madre estaba mal hecha.

Sí, la verdad es que más que una estrella parecía un puñetero pentáculo para invocar al maligno. Si a esa tortita le echas sangre de una virgen es como si estuvieras llamando a Belcebú por el Line.

El caso es que Ana, la rusa, compró vodka para… “echármelo por el cuerpo y que luego Diego me lo lama“. Esas declaraciones sentaron a la madre como una citología hecha con una azada, pero a Diego se le puso cara de haberse excitado y tener el ariete para abrir las puertas de Constantinopla.

Y claro, luego le enseñaron al muchacho los tangas de Ana, que llevaban la misma tela que un hilo dental, y se puso el palito del amor que le podías colgar el rollo del papel higiénico justo por encima del huevamen.

Se llevó a Yasmine de cita. Se la llevó a una terraza en la que había un castillo con enredaderas que digo yo que qué gente más vaga, que en lugar de pintar la pared le pone hojas para que no se vea que está desconchada.

Yasmine le contó que que estuvo arrestada un mes y un día cuando estuvo en el ejército. Eso sí, no dijo el porqué. ¿Un mes de calabozo? Me pregunto si su sargento ha podido sacarse ya el fusil de donde se lo metió esta chica.

¿Qué opinas sobre la bisexualidad?“, le preguntó a Diego, justo antes de insinuar que ella lo era. Ahí Diego le puso cara de seductor críptico. Así como de estar pensando en la dimensión del amor, en cómo dos almas pueden llegar a tocarse, en si se la sacaba ya y la ponía encima de la mesa o si eso no.

Y le comió los morros a Yasmine. Si eres amigo de Diego y no has intercambiado saliva con él es que no sois amigos. Es su forma de comunicación. Baba, baba, lengua padentro, baba, lengua en molinillo = hola, que pasa tío, cómo va eso.

Lo más inquietante es que se besaron mientras un pavo real les miraba desde el alféizar de una ventana del castillo. Ostras que mal rollo. Tu ahí comiendo morro y el bicho ese mirándote. Peor que tener una virgen con niño en el cabecero de la cama.

Bea, la mujer del pelo de color rojo menstruación, se quedó hecha polvo por los celos de la cita de Diego. Y eso que ella fue la primera en frotarle el hocico.

Así que Beatriz reaccionó “haciendo un aparte” para decirle a Diego que no se creía que no la hubiera besado (a Yasmine). Diego reaccionó diciendo “grugnruag”, así como si a ver si colaba y la muchacha no preguntaba más, pero lo hizo, así que le dijo “sí, sí, puede que sí”. Pero Bea le perdonó.

Por su parte la madre quiere a Ivana de guardaespaldas y la quiere en su vida. Ivana, que no pasó el casting de Juego de Tronos para hacer de Brienne de Tarth porque era demasiado tocha, probablemente lo único que quiere en su vida es cerveza. Veo un spin off de “¿Quién quiere ser la gorila de mi madre?”.

“Quería oler su miedo”, dijo Diego en el momento de la expulsión. Sí, el miedo. Eso es lo que quería oler. Nada más. El miedo. Por eso seguro que les sisa a las muchachas ropa interior del cesto de la ropa sucia.

Y Diego se deshizo de… ninguna. Se las queda otra semana. Eso sí, le hizo un amago a Ana, que aprovechó para recalcar el amor que le tiene a la madre de Diego: “La agarraba de los pelos y madre mía”.

 

RAFA

El hermano pequeño de Rafa, sufriendo convulsiones (CUATRO).

El hermano pequeño de Rafa, sufriendo convulsiones (CUATRO).

El hermano mini Rafa, que es el artista de la familia, hizo de mayordomo y fue a despertar a las chicas. Es el artista de la familia, quizá por eso se viste como el payaso de Micolor, con ropa sacada al azar del cajón de un comedor social.

Como es el artista de la familia, se marcó un baile delante de las chicas que si estoy yo ahí le pongo una cuchara en la boca para que no se muerda la lengua. Pobre muchacho, qué convulsiones, como se nota que es el artista de la familia.

Sandra, la rubia a la que no conocéis y es normal porque no ha abierto la boca hasta ahora, tuvo una cita con Rafa mientras las demás se iban a su empresa.

La muchacha estaba acojonada, porque claro, cada vez que Rafa ha dado una sorpresa alguien ha sido para que pasar a mejor vida. Digamos que el muchacho es como la muerte, si te llama a un aparte no es para ir al cine.

La cita se convirtió en un monólogo de Rafa, porque la rubia no hablaba ni encerrada en Guantánamo. Creo que por aburrimiento Rafa acabó besándola, por aquello de acabar con el silencio incómodo.

La madre se llevó al resto a la empresa de Rafael, a un parking (joder, que glamour, joder). El uniforme de las empleadas del parking de Rafa es muy ideal para un parking. Eso si no vas a un parking a aparcar, sino a ver a muchachas con las carnes prominentes y al aire.

La señora que habla como si Yoda hubiera aprendido francés en Cuenca y estuviera hablando en alemán con acento andaluz las puso a repartir panfletos del parking, para convencer a la gente de que metiera el coche en el aparcamiento del muchacho.

A ver, no me toquéis los huevos que he cogido yo al hombre“, les dijo Delia a las otras dos cuando éstas se acercaron a convencer a un tipo al que Dely había parado. El tío estaba acojonado. Y luego las tres montaron un pollo delante del cliente. Del no-cliente.

Ya en el jardín Rafa y la rubia estaban haciéndose arrumacos y llegaron las demás. Verles allí en una tumbona y en modo magreo les sentó como comer pescado podrido.

Claudia se chivó del broncón con Dely la chunga y se montó una bronca de gatas a la que Rafa asistía como si estuviera viendo un partido de tenis.

Entonces entró la mujer súper vi ei pi , badabum, exclusiva, a preguntar si se habían besado. Sí, confesó Rafa.

Yo con vuestro permiso me largo“, dijo Claudia, lo que pasa es que su salida digna se vio empañada por la torcedura de tobillo que se hizo el el césped. Le quedó de un elegante subido. Ahora mismo en NY y en París o te tuerces un tobillo como si fuera una pata de jamón para caldo o no eres nadie.

Poco después la madre de Rafa le contó la movida en el parking. “Yo pasé una vergüenza full“, dijo. Porque puedes pasar vergüenza básica o premium.

Rafa se las llevó a tomar “blue de oro”, un champán que tiene oro dentro y es azul. Menuda subnormalidad. Eso lo haces con un poco de Tang de piña y kikos Facundo.

“Te voy a hacer un regalito, Dely, que te veo muy conflictiva“, y le dio un colgante de “brillantes”. De cuentas de plástico brillantes, debía ser, porque eso era de un bazar chino fijo.

Es tu regalo de despedida“, le dijo Rafa, ante de entregar a la muchacha a las garras de Franki, como suele.

Dely se lo tomó muy bien. Bueno, como si la hubieran metido en un recinto de peleas de gallos. Que forma de proferir insultos. Tú la pones en una taberna de estibadores de puerto yugoslavos y se ruborizan todos.

Y entonces apareció un maromo que se la intentó ligar. Me descojono. El mismito Christian Grey, era.

 

SANDRO

José, a punto del derrame cerebral intentando aprender el Cinquillo (CUATRO).

José, a punto del derrame cerebral intentando aprender el Cinquillo (CUATRO).

Uno de los candidatos, Juan, apareció durmiendo con un hipopótamo verde con los orificios nasales rosas. Si dios hubiera creado semejante engendro Buda tendría muchos más seguidores.

“No habían levantado la tapa para hacer pis“, reveló la madre de Sandro. Si algo he aprendido en mis años de sumergirme en la cultura es que la gente cultivada y erudita también se hace pis fuera. Es así, las churras con estudios también salpican.

La madre se llevó a los muchachos al casino donde trabaja. Lo que pasa es que el concepto de casino que tenían ellos difería un poco de la realidad. Si a James Bond le metes en ese casino y le preguntas el nombre te dice que se llama Cario. Ma Cario.

Un señor del casino les hablaba a los candidatos gays de Sandro como el que se encontró con los marcianos en Encuentros en la tercera fase, así como manteniendo las distancias y sin tener muy claro si le estarían comprendiendo.

Sandro se llevó a Ra a una cita a un lugar romántico en el que había patos en el agua. No hay nada más romántico que un pato. Yo es ver un pato y me pongo romántico. Raro es el pato que he visto y no he acabado haciéndole el amor.

El caso es que Ra que se quedó con las ganas de un beso, porque Sandro es como del Opus pero de la rama dura, que no besa a nadie poco menos que hasta después del matrimonio, con camisón con ranura y luz apagada. Y Ra llevaba un calentón que podía haber encendido puros con el ciruelo.

Pero Sandro nada, él es virginal como una puñetera estampita de María Magdalena.

Ojo a José el moderno tomando apuntes para aprender a jugar al Cinquillo. El muchacho explicaba después la mecánica del juego súper bien. Sólo os digo que Einstein descubrió la teoría de la relatividad intentando explicar la mecánica del Cinquillo tal como lo hizo José.

Sandro y su madre compartieron tiempo juntos. En los rayos Uva. Las putas máquinas de rayos uva eran como transformers bailando reguetton, que cosa más moderna y más inútil, por dios.

Sandro se cargó a Juan, que era el preferido de la madre. “¿Por qué no me echas a mi, coño?”, le dijo la madre, que tenía un disgusto de tres pares de testículos.

Sandro lloró. Juan lloró. La madre lloró. Ra y Vicente y José el moderno lloraron. Eso era como el funeral de la abuela que se ha muerto sin decir dónde deja la herencia.

 

DAVID

La mística, haciendo clases del INSERSO.

La mística, haciendo clases del INSERSO.

La madre se las llevó a la compra para hacer una barbacoa. Al parecer para la vidente eso es una sopresa, porque claro, una barbacoa, que cosa más sofisticada, por amor de dios, era eso o shusi de canguro con reducción de champán y deconstrucción de almeja.

A la vegetariana se la llevó a una carnicería y le preguntó que de allí qué podía comer. El concepto “vegetariana” es complicado. “Le he dicho que si es vegetariana no puede estar con un hombre, porque es carne”, añadió la señora, a la que solo le faltó coger un filete y restregárselo a la vegetariana por la cara.

El de la charcutería tampoco acababa de entender lo de “vegetariana” y le ofreció hamburguesas de pollo con espinacas. Porque las espinacas y el pollo crecen de la tierra y hay que regarlos y son vegetales. Claro, joder.

La mística descubrió que su ropa ha sido lavada y destruída. A la madre le sentó mal que criticara “a su lavadora y a su programa“. Hay que joderse. A una persona le puedes mentar a la madre, a su abuela, chuparle el cepillo de dientes o usar su maquinilla para afeitarte el ano, pero no, NO, JAMÁS le critiques la lavadora y el programa.

“Yo no voy a chupar caracoles“, dijo la mística a David. Creo que dando a entender que no iba a hacerle la pelota, pero lo mismo le estaba anunciando el fin del mundo en clave y no nos hemos enterado. Que alguien pruebe a sumar los números de las letras y esas cosas.

David se llevó a Mamen de cita, otra muchacha que una vez habló. Una sola vez. Esta muchacha que se pone cara a cara con Chuck Norris y es él el que empieza a hablar del tiempo. El caso es que se la llevó a buscar piñas. En mi pueblo eso sería sinónimo de “muchacha, me vas a echar mano a los kiwis”, pero no, él iba a por piñas.

El caso es que a la mujer, que es vegetariana, le preguntó como duda existencial si alguna vez había hecho una barbacoa. Menos mal que Diego no tiene a Stephen Hawking en su harén, porque le habría preguntado si ha hecho muchos maratones.

David se puso a coger piñas como si en lugar de encender una barbacoa quisiera quemar a un hereje en una pira.

“Os quiero a las cuatro, eso es imposible, pero os quiero a los cuatro“, les dijo la madre a las muchachas con el subidón de comer carnaza.

Al día siguiente David se las llevó a correr al parque. Creo que para ver cómo les votaban las domingas. Teta, teta.

Noelia, la mísitica, se puso a dirigir la clase de gimnasia, porque ella tiene un curso de monitora de gente del INSERSO: “lo hace mejor la gente del INSERSO“, dijo, así, sin acritud, con espiritualidad.

Pero Noelia está mosqueada porque al parecer David besa en los labios a todas sus amigas. “En la política también se besan, por ejemplo Rajoy con Angela Merké [sic], en los labios, para sentirse el poder”. Dios bendito. Me arranco los ojos. Que imagen más chunga.

“Tú lo único que has hecho en la vida es fornicar y copular“, le dijo Noelia a David. Qué más quisiera el bendito. “No es malo que Davit [sic] quiera fornicar y copular, es que se mancha, se mancha de diferentes personas y no se limpia”. ¿Pero de qué cojones hablaba? ¿De una orgía de Berlusconi?

David decidió (o sea, su madre decidió) eliminar a Oxana, la rusa silenciosa. “Parece que no estabas, así que mejor que no estés”, le dijo David con mucha sutileza. La madre añadió “te he visto más posando que disfrutando, esa es mi frase”. “Te lo voy a decir, aunque te moleste“.

Oxana dijo que… no, no dijo nada. Bueno, sí, dijo que Ana era una serpiente. JA JA JA, hala por la puerta grande.

 

MARKUS

La karateka de Markus, mariscando (CUATRO).

La karateka de Markus, mariscando (CUATRO).

La madre le da de desayunar a la perra en la mesa, con el resto de personas, lo cual lo recomiendan siempre como medida higiénica. Eso y operarse las amígdalas con un cuchillo oxidado.

El caso es que se presentó la hermana de Markus que tiene un color de piel moreno súper natural, así como conseguido en una playa de esas en las que la luz es violeta y hay una tapa que se cierra.

La madre se las llevó a mariscar. Y ellas se pusieron en biquini de los que no dejan mucho espacio a la imaginación, no sé si con la esperanza de hacer un efecto reclamo a los berberechos.

El estilo de las muchachas cogiendo berberechos era maravilloso. Si se dedicaran a mariscar aumentaba la población de almejas en la ría que en una semana ya no cabían los bivalvos.

La karateca se comió un berberecho con una cara de asco que parecía que estaban cogiendo cacas de perro en un parque y tenía que catar una.

Markus se llevó de cita a la sevillana Cristina “maricón” y por la mañana temprano se pidió un Gin Tonic por aquello de parecer fina, porque para mi que lo que quería era un sol y sombra. Markus no, porque no bebe, porque engorda. Y tampoco come aceitunas, porque engorda.

A ella le “empalaga” que le cojan la mano encima de la mesa. Y que Markus se toque el pelo. Y que Markus no se junte con gente fea. Son compatibilísimos.

También hubo momento tenso cuando el rumano llegó con la sevillana maricón a ver a las demás chicas. Nunca deja de sorprenderme que en un programa que consiste en que un tío conozca a varias chicas las chicas se molesten porque el tío las conozca.

La karateka se puso a hacer gestitos con la boca como si tuviera un paluego en una muela. Luego se puso a hacer pucheritos con una ternura que si me la encuentro por la calle la adopto y le pongo en el salón una colchoneta y una mantita.

No ayudó a su desazón el hecho de que Markus se pusiera a vacilarlas sin piedad.

Markus y la madre se las llevaron a Portugal, a comprar toallas. “Os voy a regalar un kilo de toallas a cada una”, dijo la madre, en plan Cristina Onassis derrochando millones.

El caso es que a la sevillana maricón de pelo rojo lo que más le gustó fue el morenazo que les atendió.

El mulato estaba más pillado que Bárcenas comprando sobres y sellos mientras la sevillana le sobaba a muerte ante el escándalo de la madre.

Markus reunió a todas con sus bolsas de basura llenas de un kilo de toallas.

Así que al final se deshizo de Cristina: “¿tú te crees que a mi me importa? Mira que tiene poca sangre ese chico, mira que es mono, pero ajú, que parao es“, dijo ella.

Bueno, eso y “ahora tengo que escribir al negro de la tienda”.

Honduras se satura con el Supervivientes de varios países: tienen que ponerse de acuerdo

 

Una edición de Supervivientes (TELECINCO)

Una edición de Supervivientes (TELECINCO)

Lo de Honduras es muy fuerte.

Por si no lo sabéis, Supervivientes se emite en muchos países, en tantos, que si hubiera vida en Marte seguramente habría una versión también de allí.

Y vete tú a saber porqué casi todos quieren rodar el programa en Honduras. Por luz, por horario, por las localizaciones… y porque debe ser de los pocos sitios que permiten tener a una pandilla de gañanes haciendo el canelo en un lugar que debería estar protegido medioambientalmente.

El caso es que según publica Fórmula TV el Supervivientes de España llegará en abril y los responsables de la productora están buscando nuevas localizaciones, siempre en Honduras, donde rodar, para que no sea todo en Cayos Cochinos como hasta ahora.

Pero es que ahora mismo se está rodando allí mismo la versión italiana del concurso y la versión mexicana empieza en febrero. Hasta diez países ruedan allí sus programas del estilo.

Y digo yo. Hablamos de unas doce personas dos meses más o menos viviendo en una isla canija. Se supone que cagan a la intemperie, enterrando los mojones… ¿Cómo es posible que la arena de esa playa siga siendo blanca y no marrón zurullo?

Si mean en el mar, ¿no será la zona marina más ácida del mundo? Dentro de nada será el mar muerto II. Es que tú pescas ahí y te estás comiendo un bicho que ha vivido en el pis de otro. Es todo tan fraternal y humano…

 

No ha terminado ¿Quién quiere casarse con mi hijo? y Claudia ya ha salido en pelotas en Interviú

Portada de Interviú, con Claudia como el que va a por el pan.

Portada de Interviú, con Claudia como el que va a por el pan.

Vaya por delante que a mi me parece maravilloso que la gente comparta con el mundo sus alegrías, siendo alegrías lo que viene siendo el tetamen y/o culamen y/o otras partes pudendas.

Yo mismo, de hecho, he enviado fotos de mi cuerpo desnudo a muchas revistas, pero después de la ola de suicidios, bajas por estrés y dimisiones en esas mismas revistas y que la policía apareciera por mi casa, pues dejé de hacerlo.

Pero basta de hablar de mi vida y de mis condenas por exhibicionismo reiterado, hablemos de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

Por si no os habéis pasado por el kiosco os digo que sale Claudia, la pretendienta cubana de Rafa, de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, en Interviú, como su madre la trajo al mundo. Bueno, eso si su madre la hubiera traído con espuma por encima, ropa sugerente y poses que pueden dislocar una vértebra.

Eso sí, aunque dentro enseña más chicha que el charcutero de mi barrio, en la portada sale muy discreta con una camiseta con pinchos en las domingas y tapándose la nécora con una mano.

Es curioso que salga justo este lunes, cuando el miércoles y según las promos que hemos visto, ella hace como que deja el programa muy digna, eso sí, justo antes de ponerse a caminar y torcerse un tobillo como si lo tuviera articulado en 360 grados.

Rafa con Claudia, momento lacrimógeno (CUATRO)

Rafa con Claudia, momento lacrimógeno (CUATRO)

Por si no queréis ver las fotos para no perturbar vuestras mentes limpias y puras os las describiré. No, esperad, no es buena idea. Si queréis poneros burros y/o burras leyendo ya si eso os leéis la del tío ese que tenía unas sombras que no sé qué hacía con ellas pero pillaba cacho.

El caso es que la muchacha se define diciendo: “Yo tengo mucho carácter y a veces pierdo los nervios”, sí, eso explicaría porqué se amputa una pierna cuando se va de los sitios.

Sobre esos naturales ojos azules que tiene, propios de los cubanos, que a veces no sabes si son suecos, noruegos o de la isla, dice que “Mis ojos son míos porque yo me los pago. Llevo las mismas lentillas desde los 16, así que ya no me veo sin ellas. Son mis ojos”.

Vale, en cuanto me quede calvo me voy a poner un bisoñé que va a parecer un castor con electricidad estática y voy a decir que es mi pelo, que yo me lo grapo a la cabeza y por eso es mío.

Por último y sobre el programa, dice que “es cierto que ellos ‘crean’ la situación, pero luego tú haces en ella lo que quieras. La parte ficticia es mínima“, así que ya sabéis que es todo verdad, que ahí se puede meter un notario y el tío no pondría pega ninguna. Sobre todo si le buscan novia.

Confunden a Franco con un Torero en ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

En la emisión de anoche vimos cómo los tróspidos y sus candidatas debían visitar los hogares de los primeros para seguir conociéndose. Si en la vida real las cosas funcionaran igual habría muchos menos divorcios. Más que nada porque no se casaba ni cristo.

No todas van a llegar a su destino“, advertía Luján en la entradilla, como insinuando que a alguna le iban a hacer la del abandono en gasolinera. Y de hecho, así pasó más o menos.

DIEGO

Diego, acojonado en medio de la bronca (CUATRO)

Diego, acojonado en medio de la bronca (CUATRO)

El director independiente (independiente de productoras, distribuidoras y de la industria del cine en general) puso a sus chicas rumbo a Cáceres (aunque él estaba pensando en ponerlas mirando a Cuenca), tierra de conquistadores, como él.

Porque diego entra a las chicas como Pizarro en el Perú: hablando raro y con el trabuco cargado.

El caso es que en el autobús hubo movida entre la pelirroja y la Rusa. Cuando digo movida me refiero a que he visto reyertas que parecían un debate literario al lado de su intercambio de pareceres.

Y cuando estaban a punto de tirar de navaja y abrirse el vientre con el hierro, la madre de Diego, que es muy observadora, dijo “veo que hay un poco de tensión”.

Y es que la rusa todo lo que tiene de guapa lo tiene de mala. La madrastra mandó arrancar el corazón de Blancanieves con un cuchillo y la rusa mandó que a la madrastra le sacaran el corazón por el ano con una cucharilla de café.

“Yo no suelo manipular a la gente, pero si hay que manipular…” decía la muchacha, con tono de poder decir también: “yo no suelo aplicar técnicas de secuestro y desaparición de la KGB, pero si hay que hacer desaparecer…”. Acojona. A-CO-JO-NA.

Cualquiera se la trinca, que te quedas ahí en tensión, pensando que te va a hacer la técnica del oso y te va a matar apretándote con las patas.

Después de la bronca se hizo la digna y la ofendida y Diego vio aquellos pechos turgentes tristes y fue como si tuviera unos calzones del tamaño XXXXXL Falete edition y se puso a consolarla, a darle aire… “Yo me partía el culo“, dijo después la cabrona de las atenciones de Diego. Esta chica es más fría que una diarrea de la princesa de Frozen.

Camino de Cáceres pararon en una dehesa llena de gorrinos. Gorrinos que se comieron luego en la cena, porque en esa mesa se veían unos meneos de bigote que eran canela fina.

Diego es mi héroe. Aprovechó que se estaban peleando (ooootra vez) la pelirroja y la rusa y les dijo que se besaran y se abrazaran para reconciliarse. No les pidió que se reconciliaran luchando en el barro de milagro. “Venga, daros el cunilingus de la paz”, les va a decir la próxima vez mientras saca la cámara de vídeo y los focos.

La calladita Yasmina se amorró a un botijo para demostrar que los pitorros los domina, porque Diego prometió dormir con quién más aguantara bebiendo del caño, pero Angie, la del pelo morado y pinta de salir de casa sólo cuando hay ferias de cómic, le dio mil vueltas y dejó el botijo más seco que el camino de una huerta en agosto.

Voy a hacer un extracto de lo que a la rusa le pareció todo aquello:

“Son todas son unas ratas, no valen nada, la envidia mata”. Esta chica echa de menos los tiempos en los que se podían enviar misiles a Cuba sin problema.

“La madre de Diego es un panorama, me cae fatal, va de diva, pero su casa es de pobres, hortera”, dijo después, justo antes de enviarle unos whatsapp al muñeco diabólico, que le tiene agregado en el móvil y en el Face.

“En la habitación de Diego he encontrado unas gafas rosas, espero que no sea maricón“, remató, demostrando una sensibilidad hacia el colectivo homosexual muy parecida a la de la Torquemada.

El caso es que había que expulsar y a Diego se le pusieron de corbata. Dijo que la cosa estaba entre la rusa, por sus movidas con las demás y Angie, ésta más que nada porque era más sosa que comer queso de Burgos en un hospital.

Angie puso cara de cordero degollado, una carita de pena y lástima que el año que viene va a protagonizar las campañas de las protectoras de animales contra el abandono y Diego se enterneció. Pero ni enternecido ni hostias.

¿Sabéis esto que en un hombro se te aparece el diablo y en el otro un angelito? Pues a Diego se le aparecieron las dos tetas de la rusa y las dos le dijeron lo mismo, que echara a Angie. Dicho y pecho.

La rusa sorprendentemente lloró mucho con la expulsión de su compañera e incluso le dio un abrazo. “Yo no lloraba por ella, lloraba porque pensaba que me iba a ir yo”, aclaró después, no fuera que pensáramos que podía tener sentimientos de algún tipo.

RAFA

Rafa con Claudia, momento lacrimógeno (CUATRO)

Rafa con Claudia, momento lacrimógeno (CUATRO)

Quiero una puñetera camiseta con la cara del chófer de Rafa. “Soy Franki, el chófer que os va a llevar a Marbella“, se presentó este señor, que tenía más carisma que Manolo el del Bombo en un entierro.

Les dijo que les iba a llevar a Marbella en una furgoneta. Pero no en una de esas que se usan para recoger papel por la noche, no, en una mercedes nuevecita. Pues ni por esas. Las chavalas no querían. Son de culo fino, oye.

La que más oposición puso fue Sara, la de la belleza exótica. Exótica… pero muy exótica. De esos exotismos que ni se entienden de lo exóticos que son. Exótica que se va a hacer fotos de carnet a un fotomatón y la máquina le saca copias de Las señoritas de Avignon.

“¿Yo en furgoneta?, no es glam, no es sexy summer“, dijo la belleza impresionista. Yo soy Rafa y las llevo en un camión de ovejas.

Franki es un crack. “Estoy infiltrado para ver lo que dicen las chicas y luego contárselo a Rafa“, reveló el jodío, que como espía no tiene precio. Pasa más desapercibido que Frodo con la capa élfica debajo de la capa de invisibilidad de Harry Potter.

Riiiiing, riiiing

– Hola, ¿es ahí los servicios secretos?

– Al habla Franki. Aquí es. Estoy infiltrado.

Peeeero, no las llevaba a Marbella, sino al aeropuerto. La belleza tipo Chernóbil abandonado se emocionó al ver que iban a ir en avión. De hecho aquello produjo la natural lubricación del asunto sexual hasta el punto que dejó la pista como si hubiera pasado un caracol de dos metros.

He de apuntar que decían “jet”, pero eso no era un jet. Era una avioneta. Y justita. Que lo mismo te lleva candidatas de Madrid a Marbella que fardos de México a EE UU.

“Infiltré a Franki, que es mi mano derecha, con vosotras”, les contó finalmente Rafa a sus chicas. Jódete. Franki 007, licencia para chivar. Le puedes infiltrar en cualquier sitio y no se nota. El tío se mimetiza. Le puedes infiltrar en un harén de mujeres en el Congo y lo mismo hasta se queda embarazado con tal de no desvelar su tapadera.

Delia pensó que Rafa iba a eliminarla y se puso a llorar como si la hubieran elegido para que Franki la infiltrara viva bajo tierra.

“Quiero que me conejas como soy”, dijo, hablando su subconsciente. A la de la belleza exótica no le gustó que la otra llorara. Pero es que la exótica no le gusta casi nada y siempre tiene cara de asco como de estar oliendo un pedo en un entierro.

El caso es que Rafa echó a Marilyn, dejando claro que “no es por la diferencia de edad“. No, claro, es porque no le gusta cómo le hace blucles el pelo.

Franki se llevó a la expulsada en volandas. Creo que de hecho, Franki se la quedó. Es parte de su sueldo. Nadie la ha vuelto a ver.

Las demás subieron al avión. “Subo yo y el resto de la gente no, con todo mi poderío y mi divineo”, dijo la muchacha de belleza subjetiva. A ver, poderío… el avión no es tuyo. Es más, ni siquiera es de Rafa, porque hasta le dio impresión al despegar, que si ese monta todos los días en avión yo voy a currar a lomos de un saltamontes.

La mulata llamada Claudia hizo la trece catorce y dijo que había viajado mucho, pero que le daban miedo las alturas y se puso melosilla para que la consolaran. Rafa aprovechó para hablarle de su hijo. Y ella, con las lentillas de color azul que parecía Drácula viendo un reportaje sobre san Martín, se puso a llorar.

Aquello a Rafa le enterneció. Bueno, al menos enterneció a la mayor parte de Rafa, porque una parte de él se puso como el cerrojo de un penal. Le dijo a la muchacha que no le importaba lo del niño y a Claudia se le abrió el cielo.

Bueno el cielo y la boca, porque se comieron los morros allí mismo, para alegría de las demás. Ah, perdón, me informan que alegría no significa poner cara como de haber bebido vinagre. Entonces no, no les gustó una mierda.

Hicieron escala en Córdoba nadie sabe muy bien porqué (aunque seguramente fue porque había que pasar unos fardos y hacía falta la avioneta) y allí cogieron un hummer blanco que era como un ataúd enorme decorado por dentro como un puticlub, un “bababum”, dijo la muchacha de belleza para minorías.

Allí dentro Claudia le hizo un refrote de culo a Rafa que al muchacho le subió una cosa que no era la adrenalina. A Claudia le pones una varilla en el culo y es capaz de montarte unas claras de nuevo para hacer merengue.

Y llegaron al casoplón. A la muchacha de belleza debatible le hacía el entrepato bababum, badabum, badabum, muy fuerte, como si le latiera. No se encadenó a la pata de una mesa nada más entrar porque eso no tiene glam.

SANDRO

Sandro, con sus maromos felices (CUATRO).

Sandro, con sus maromos felices (CUATRO).

En el bus había un escape y el dióxido de carbono se filtraba a la parte de dentro. Si no, no se explica esa alegría y esos cánticos de niños alelados de diez años.

Sandro sigue teniendo la mosca detrás de la oreja con los dos guaperas que se echan los trastos entre sí. Pero ya no es que tenga una mosca, es que tiene un cóndor de los Andes anidado detrás del pabellón auditivo.

El tío sospecha más que la Baronesa Tyssen viendo a su hijo entrando en la oficina.

El caso es que pararon a comer en Casa Pepe, que no hay nada más español, más macho y más rancio que ese bar de carretera, donde los gays son bienvenidos siempre y cuando no vayan.

“¿Ese no es el torero?”, dijo el desgraciado de José cuando vio una foto del Generalísimo. Vaya hechuras de torero tenía Paco. Ni de bombero torero.

Los dos que se la pegan entre sí decidieron disimular y le dejaron una nota a Sandro con gominolas y unos mensajitos entre románticos y picarones. A Sandro se le hizo el culo pesicola y se puso a llorar como si le hubieran dejado la factura del restaurante.

Si queréis hacer llorar a Sandro no le peguéis, dadle una notita y unos caramelos.

Les dijo Sandro a sus chicos que paraban en un Jazz Hostel, que venía siendo un albergue de mierda que encima estaba en lo alto del puto Everest. Para llegar había que subir una cuesta que te caes rodando y abajo te encuentran pelado como una puta mandarina en el buffet del desayuno.

Joder que cuesta. Cuando se derritan los polos lo único que va a quedar por encima de las aguas va a ser ese puñetero hotel.

Y después de un viaje en bus que tenía la pinta de haber durado seis años, cuando llegaron a la casa de la madre les dice que uno se tenía que ir. Joder. Te tragas el viaje y el trago de tener que entrar en esa casa, que parecía el cuarto de los horrores, y encima te echan.

Total que largó al que tiene la nariz como la muerte del loro. A mí me hace eso y me cago en la gorra de pinchos de Sandro que iba a conocer el significado de la expresión “y una mierda pinchada en un palo”.

DAVID

David, imposible saber si la rusa estaba viva (CUATRO).

David, imposible saber si la rusa estaba viva (CUATRO).

David es de los que se mete a cagar con el periódico y tarda más de lo que debe porque en lugar de poner el chorizo, lo menea.

La madre se los llevó a todos a una sesión “de relajación”, para “desbloquear energías”, pero no era a un curso de como puentear el contador de la luz y joder a las eléctricas, no, sino una mierda espiritual.

A la mística no le moló nada, porque no quería ir a “un sitio que no conozco a que me desbloqueen algo que no tengo“. Lo mismo dijo Josefina cuando Napoleón le propuso ir al huerto.

Cuando salgo del after me retiro a pensar“, dijo Fátima, que es espiritual como un eructo de chorizo mientras labras el sembrao.

La rusa candidata de David es la leche, que alegría, que movimiento, que dicharachera… Creo que se murió en el segundo día de grabación y nadie se dio cuenta.

Durante el viaje, la madre de David iba reflexionando en el coche con el cuello roto. Si le para la Guardia Civil le encaloman por llevar dos cadáveres en el coche: el de la rusa y el de su madre.

En el centro de relajación les recibió Manantial de Luz, un hipster vestido de moro camino de la mezquita que tenía una sonrisa que le helaría la sangre en las venas a Jack el destripador.

En la casa había una habitación donde no se podía entrar porque estaba sin proteger energéticamente.

Ahí tiene él el alijo de las cosas que molan“, apuntó muy acertada Fátima.

Los Geos no tienen cojones de entrar en las habitaciones sin proteger. Los traficantes poniendo muros de hormigón y puertas blindadas y lo único que tienes que hacer es no proteger energéticamente la habitación de la mandanga.

La cocina de la casa era como la de mi abuela del pueblo, con el mismo calentador, el mismo pato de cerámica y una sospechosa colección de cuchillos de los que cortan los tendones como la mantequilla.

La candidata Mística estaba pasando peor rato que María Antonieta en una guillotina porque ella tiene un espíritu dentro y claro, las cosas espirituales te las prohíbe el médico.

“Meníala, meníala”, le dijo al chamán cuando éste hizo amago como de sobarle una teta. “Ha empezado a mezclar cosas, a hablar en un idoma raro“, dijo David, que no sabía si tirársela allí mismo o echarle agua bendita.

Después el curandero les dio una clase de “Meditación dimámica de oso“. La Mística dijo que unos cojones hacía ella eso.

Manantial de luz (así se llamaba el chamán) se puso a hacer como un pastillero rallao, como si hubiera fallado el euromillones por un número, como si estuviera probando el escape por las fosas nasales, “cual asno asmático“, según lo definió Fátima.

Manantial de luz se coló en el dormitorio  de las chicas por la mañana a tocar los cojones con dos bolitas de metal. Creo que Manantial se toca con estas cosas hasta que deja de ser Manantial de luz para ser Manantial del que se limpia con cleenex.

Para despertarlas así que haga lo que mi madre, que siempre sentía la necesidad de pasar la aspiradora los sábados a las ocho de la mañana.

Ya en casa de la madre de David, éste le dijo a Fátima que es igual que un colega para él, así que le la largó del programa. “Eso es un cuadro, no sé cuál está más loca”, dijo Fátima al irse.

MARKUS

Markus y la rubia haciendo de Darth Vader (CUATRO).

Markus y la rubia haciendo de Darth Vader (CUATRO).

Rocío la karateka se puso en el viaje a contar chistes de gallegos. Fue recompensada por humillar a toda una puñetera comunidad autónoma con una cita romántica en los asientos de atrás del autobús.

Pero la muchacha se puso muy estrecha, muy digna, muy virginal… vamos, que no se grapó las manos de Markus en las tetas de puro milagro. Y después del magreo le soltó a Markus una hostia que ya no tiene cara de rumano, tiene cara de carne para hacer albóndigas.

Cristina, la que dice maricón cada dos palabras, no se enteró del roce de Markus con la otra porque se había tomado biodramina como para matar a un elefante.

Pararon en un parking a comer. Era glamouroso a más no poder. Markus aprovechó para hacerse un batido de esos de proteínas chungo y para tomárselo con la de 33 que podría tener la edad de Cristo si éste hubiera vivido hasta los sesenta. Era como ver a dos yonkis compartiendo jeringuilla.

Para amenizar el viaje Markus les contó qué es la Santa Compaña: “Son muertos que van con túnicas blancas y tienes que hacer un círculo en el suelo para que no te lleven, porque si te llevan es la muerte”, les contó Markus, que confunde la Santa Compaña con la Semana Santa.

Pararon también en un albergue. Este año la productora ha tirado la casa por la ventana. El albergue tenía tantas cosas y despliegue de detalles que metes ahí a dormir a una monja de clausura del siglo XVII y le parece austero.

MJ, la madre de Markus, se las llevó al camino de Santiago para ver si son religiosas, lo que es una prueba infalible como llevar a tu novio a ver el último estreno de Nacho Vidal para comprobar si es buen amante.

Las pavas iban vestidas como para la pasarela Cibeles choni edition. Y claro, llevaban unos tacones que aquello era como el paraíso de los esguinces.

“Santiago sería un pescador o un hombre que vivía en la mar y llegó con su barca y la aparcó allí e hizo este camino“, explicó la karateka de la tradición del camino. Plutarco era un mierda a su lado. Si esta chica llega a la catedral e intenta abrazar al santo, es más que probable que Santiago se aparte.

Markus y la putón familiar se quedaron atrás con la excusa de haberse dejado el batido las demás se pusieron de agresivas que la ruta se llama ahora Camino de Sehahostiado.

Markus es más falso… le dijo a Rebeca que le molaba, pero luego confesó que “le gusta regulín”. JA JA JA.

Llegaron por fin a Vigo. La perra asesina se puso a devorar el dedo de MJ, que estaba encantada al parecer de ser engullida por un perro rata.

Y Markus también debió eliminar a una. Lara a la calle. Básicamente porque es muy alta. Hala, que no se diga que son todo ventajas en lo de ser alto…

Tengo miedo por Pekín Express y su futura presentadora

Raquel Sánchez Silva, más chula que un ocho, en Pekín Express (CUATRO).

Raquel Sánchez Silva, más chula que un ocho, en Pekín Express (CUATRO).

¿Sabéis esa vieja expresión de tener los testículos de corbata en referencia a un miedo pronunciado que te atenaza la garganta?

Pues yo tengo los testículos tan arriba que parecerían las orejas de Mickey Mouse si Mickey Mouse tuviera las orejas color carne.

Ya sabéis, y si no lo sabéis aquí estoy yo para salvaros de la ignorancia (llevándomela yo toda), que Antena 3 (bueno, el grupo de comunicación, Atresmedia) ha comprado los derechos de Pekín Express.

Sí, esto es como el mercado, vas andando y le dices que te ponga un reality fresquito, un par de series con poca grasa y un concurso y que te lo haga así como para el horno.

Total, que una vez que Pekín Express cambia de cadena (supongo que de Cuatro irá a La Sexta, porque sería una torpeza ponerlo en Antena 3) queda decidir quién lo va a presentar.

Y aquí es donde mi pánico se dispara. Os confesaré una cosa: Pekín Express es mi reality preferido. Noooo, no supera a Gran Hermano, ése lo llevo en la patata de freír oferta bolsa 3 kilos que tengo por corazón.

Aún así es un formato que adoro. Como adoro a sus dos presentadoras, Raquel Sánchez Silva y Paula Vázquez (a Jesús Vázquez lo tengo vetado por los pantalones y chaquetas que se pone, que matarían a un camaleón que intentara camuflarse en ellas).

Son perfectas para el trabajo. Esta semana han sonado muchas otras presentadoras y presentadores, como Cristina Pedroche, Anna Simón, Juanra Bonet, o Manel Fuentes.

Creo que cualquiera de ellos podría hacerlo bien (excepto Manel Fuentes, que me rechina en este formato) pero no me gustaría verles a ninguno.

Llamadme inmovilista, clásico, conservador o llamadme para una mariscada, pero no les veo. Además, si lo que pretende Antena 3 es quedarse con el público de este reality lo suyo sería intentar hacerlo lo más parecido posible y eso incluiría una presentadora que ya encaje en el formato.

¿Y si yo tuviera que elegir? Difícil. Peeeeeeero, creo que me quedaría con Raquel.