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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Francisco Narla: “Las reclamaciones de los yihadistas hoy sobre Al-Ándalus son iguales a las de los cruzados sobre Jerusalén”

Francisco Narla (c) Carmen Pérez.

Francisco Narla (Lugo, 1978), autor de la celebrada Assur entre otras, vuelve a campear por las listas de novelas históricas más vendidas con su última novela Laín, el bastardo (Edhasa, 2018). Una historia de aventuras medievales tan personal como caracterizada por cierto aire clásico que le ha valido el I premio Narrativas Históricas de Edhasa. Galardón que le hace sentirse a este aviador -es comandante en vuelo de una aerolínea- y novelista, “agradecido y emocionado”, pero que, en su opinión, le conduce a un lugar al que quería llegar: “Todos los que escribimos novela histórica siempre deberíamos acabar en Edhasa, es como la madre del género”.

Tras haber publicado con el grupo Planeta, ¿no siente algo de vértigo con el salto a una editorial con prestigio pero más pequeña?

El salto viene provocado por el premio. Sabíamos que era la apuesta que iba a hacer Edhasa con el premio era muy grande. Edhasa quiere volver a ser grande y quiere hacerlo con el género que más se identifica. Mi agente me dijo: es una oportunidad y no perdemos nada. Y tenía razón. La dotación no era muy grande, pero sí la apuesta. Y se nota, la repercusión en distribución, mediática e internacional está siendo increíble. La respuesta está siendo mucho mejor que en varias de mis anteriores novelas.

En su trayectoria, ¿dónde sitúa Laín, el bastardo? Le he oído mencionar a El Médico como referencia…

Siempre he tenido el convencimiento de que un artista debe intentar que su última novela sea la mejor. Es lógico porque evolucionas. En este caso he hecho un esfuerzo muy grande: es una novela más madura. Literariamente es la mejor construida: tiene varios narradores, hay un poderoso trasfondo sobre las relaciones paterno filiales y varios juegos de espejos… Y sin duda, El Médico es una influencia y además, creo que se parecen, porque hay regiones y lugares que coinciden. El lector de El Médico encontrará pinceladas que le traerán buenos recuerdos. Inevitables, porque soy un lector cariñoso de la la novela de Noah Gordon.

Siempre da importancia al viaje y a la transformación que produce en sus novelas.

Es una metáfora fácil de la transformación vital del personaje. Es un truco de costurera, de los que hablaba Mendoza, que te permite presentar lugares y situaciones y, además, los cambios del personaje. Funciona estupendamente en novelas de aventuras con trasfondo histórico.

Templarios, la cruzada de los niños, los mongoles, los asesinos, la familia Polo… ¿Todos estos elementos estaban planeados o fueron apareciendo según creabas la novela?

Nunca empiezo a mecanografiar hasta que lo tengo todo claro. La primera idea me surge al estudiar la lírica galaico-portuguesa y ver que Martín Códax no tiene biografía. No tenemos ni idea y lo que sabemos, lo inferimos de sus cantigas. Sus composiciones han sido grabadas por orquestas de todo el mundo, pero no lo conocemos. Dije: esto es una oportunidad fantástica, tengo una vida por llenar. Pero, como muchas veces pasa, la primera idea no funcionó bien. Cuando leí sobre el siglo XIII, buscando el contexto de Martín Códax, encontré todas esas referencias, las Cruzadas, el papel de los españoles en ellas, la familia Polo, Gengis Kahn… Me di cuenta que la vida de Martín Códax no debería ser el objetivo, sino la crónica que él querría contar de su época. Me imagino que el querría haber escrito el Cantar de Mío Cid de la época. Que sería ser una mezcla de reportero y cronista. Su gran deseo sería como el de un novelista: querer hacer una gran composición, una gran historia de su tiempo… Necesitaba una historia de un español en las Cruzadas y así di con la cruzada de Teobaldo. Ahí empezó realmente esta historia. El resto de los elementos eran propios de la época y me permitían construir ambientes y personajes con fuerza.

[FIRMA INVITADA DE FRANCISCO NARLA: El comercio ilegal de reliquias de los templarios]

¿Fue muy laborioso el proceso de documentación?

No te lo puedes imaginar. Para ponerle un instrumento musical en las manos a Martín Códax, para esas cuatro o cinco referencias que hay en toda la novela, calculé con el experto que me ayudó 150 horas de trabajo. Claro, luego está la parte del escritor: yo he tardado eso, pero no puedo aburrir a los lectores con 80 páginas sobre el asunto. A las Cruzadas no sé cuántas horas, libros y llamadas a historiadores dediqué: de las grandes Cruzadas se sabe mucho, pero de las pequeñas, a las iniciativas nobiliarias y pequeñas apenas hay información. Había cosas que ya tenía claras de Assur como el vestido o la alimentación. La cultura de los mongoles también me dio mucho trabajo porque no la conocía apenas. Además, tú puedes viajar a la Mongolia o la Venecia del siglo XXI, pero no conoces las del siglo XIII. Aún así, todo ese trabajo merece la pena.

¿Qué tiene la Edad Media que siga fascinando tanto a los lectores?

Te voy a ser sincero: no lo sé y he pensado sobre eso. Pero el hecho cierto es que resulta atractiva, sin duda. Durante la promoción, algunos libreros me decían: nos faltaba una novela de repercusión de tema medieval. No solo es en histórica, sino también la fantasía de inspiración medieval. Pero, ¿por qué? No lo sé, pero funciona. Te vas al siglo XIX, a la Guerra de la Independencia, y no hay novelas de éxito. Antes, te vas a los celtas o los godos, y hay buenas obras, pero ninguna tiene gran repercusión. Pasamos de Roma a la Edad Media y luego al presente, ¿y lo que hay en medio? No sé por qué, pero no funcionan. ¡Con lo interesantes que son!

Quizá son épocas con una imagen mental popular poderosa y otras no la tienen…

Te puedo aceptar la teoría con godos, celtas, tartesios… pero ¿y el siglo XIX? Eso está bien identificado, incluso visualmente.

Hablaba antes de las relaciones paterno filiales y marca la importancia de este tema desde el título: el bastardo.

Fue una elección muy consciente.  Al principio pensé poner solo Laín, como otros títulos míos tipo Assur, pero me quedaba corto. Luego pensé en poner solo El bastardo y dije que quizá se malinterpretaba. Pero juntos funcionaban: era sonoro y, además, hablaba de la historia. Hay varios planos de lectura: habrá quienes se queden solo en las aventuras, el sexo, las batallas; otros irán más allá a los conflictos familiares y emocionales… Además, creo que traslada fácilmente a la Edad Media, es una palabra que hoy se usa poco.

El mensaje de aquella época de intolerancia, sigue estando vigente…

Hablaba antes de los juegos del espejo, en este caso hay un espejo temporal. Hoy sigue vigente esta no relación entre estas dos religiones. La excusa de la fe sigue sirviendo para causar desastres. Ahora el enfrentamiento es distinto: ahora es el terrorismo islámico es el que ataca. Las reclamaciones de los grupos yihadistas, de Al Qaeda y otros grupos, sobre Al Ándalus son iguales a las de los cruzados sobre Jerusalén. Era una buena manera de mirarnos y de juzgarnos como civilización. No es cuestión de si tú o yo creemos o no, pero tenemos que ser conscientes de que somos partes del orbe cristiano. Es nuestro entorno y cultura. Quería que miráramos a nuestro pasado y entendiéramos ciertas cosas, que nos sirvan para mirar al presente. Esta novela es una llamada al entendimiento entre el pasado y el presente.

Si las novelas históricas no mandan ese tipo de mensajes, no dialogan con el pasado desde el presente, resultan faltas de contenido…

A día de hoy, con seis novelas a las espaldas, estoy de acuerdo. Pero he de reconocer que con Assur o Ronin no pensaba en ello. En Laín, mi intención ha sido descarada. Debe ser así, debe haber conexión que sirva para que el lector conecte y también para que el que quiera entrar en una dimensión más literaria y reflexiva pueda hacerlo.

Al final mete bastantes páginas a explicar cómo has trabajado la contextualización histórica…

Desde Assur lo he hecho así y siempre el público ha respondido de manera positiva a esas páginas. El lector al que le gusta la historia, le gusta. Al que no, le le suele divertir. También es una necesaria cura de humildad: no soy historiador y estas páginas son una forma de decir: lo he hecho lo mejor posible, si me he equivocado, perdón.

¿Sigue pensando que la novela histórica tiene un poder para interesar al lector en la historia?

La verdad, a día de hoy, no estoy tan seguro. Antes tenía como cierto el tópico de que nos enseñan mal la historia y que el lector recupera el gusto gracias a las novelas. Ahora no lo tengo tan claro. Luego la novela histórica pasa por momentos: hubo un boom, cayó y ahora parece remontar. Si lo que estamos hablando es cierto, la novela histórica sería preminente siempre. ¿Cómo lo explicamos? Por otro lado, no estoy tan seguro que la novela histórica que satisface al lector le haga buscar cosas. Lo veo a veces, pero otras no. Tengo pruebas contradictorias y no sé que responder.

Esa es la magia de la literatura…

Ahí das en el clavo. Recuerdo grandes novelas que no tuvieron gran respuesta. Es la magia de la literatura y del arte. No hay respuestas ni normas claras.

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2 comentarios

  1. Dice ser Guillermo

    Si esa de verdad es su conclusión, más le vale quedarse mejor en la narrativa y no en la historia, señor Narla. No sé cuánto tiempo de “investigación” le habrá dedicado a este capítulo de la historia, pero me sorprende que no sepa usted que las Cruzadas fueron completamente legítimas y gran parte gracias a esos Cruzados que defendieron territorio occidental (contra unos musulmanes que en su día llegaron expendiese hasta las mismísimas puertas de Viena) está usted hoy escribiendo estas líneas. Las Cruzadas fueron legítimas, en defensa de un territorio que había sido durante muchísimo tiempo cristiano. Y no lo digo yo, lo dice Rodney Stark, prestigioso académico (muchísimo más que algunos que dedican más tiempo a Twitter que a investigar…), investigador y profesor de Sociología y de Estudios Comparados sobre la Religión en la Universidad de Washington, doctorado por la de la Universidad de California en Berkeley que ni siquiera es católico sino protestante, autor de unos cuarenta libros sobre diversos temas y de varios libros desmontando los tópicos y leyendas negras sobre el la Iglesia Católica (como pare decir que es tergiversación… que habrá el típico iluminado que lo dirá). ¿Premio Edhasa de novela histórica? ¿Usted? Deje usted por favor de desinformar y propagar mitos completamente falsos y desmontables con estas desclaraciones

    09 junio 2018 | 12:13

  2. Dice ser Colleja Cósmica

    Madre mía, madre mía ….

    A ver, los yihadistas son un instrumento financiado y controlado por globalistas salafistas-sionistas de Occidente.

    No me extraña que haya tanta gente aborregada si este vende tantos libros.

    09 junio 2018 | 18:40

Los comentarios están cerrados.