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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Once novelas que prueban que la mezcla entre deporte y ficción histórica no es tan extraña

Imagen del partido entre Perú y Austria, durante los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 (WIKIPEDIA).

A primera vista, parece claro, la historia del deporte no parece que sea el tema más frecuente en la ficción histórica. Sin duda, la mayoría pensamos que las novelas que han tratado algún tema relacionado con la práctica deportiva durante el pasado son casi una rareza. Y eso que el blog del compañero Edu Casado ¿Qué fue de?, en este mismo periódico, nos demuestra que la historia del deporte está llena de sucesos y personajes curiosos y apasionantes.

Sin embargo, si nos ponemos a analizar la cuestión, salen un buen puñado de novelas que han tratado estas cuestiones… ¿No me creéis?

Fútbol…

Porque sí, en año de Mundial y recién ganadas las máximas competiciones europeas por equipos españoles, había que empezar por el deporte rey. Que igual no es tan rey literariamente, pero tiene su aquel.

En 2016, el guionista Juanjo Díaz convertía en épica ficción la primera participación internacional de la selección española de balompié en los Juegos Olímpicos de Amberes, en 1920, en Jóvenes promesas (Planeta, 2016). Edu Casado recordó su historia, tirando de la de su delantero Patricio Arabolaza.

Este mismo año, dos novelas españolas se han adentrado en historias relacionadas con el fútbol.  El periodista Eduardo Verdú novelaba, con Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo (Plaza&Janés, 2018), la historia del aclamado jugador del Dynamo de Berlín, Lutz Eigendorf que huyó de la Alemania del Este dejando atrás su carrera y a su familia. Casado contó aquel drama asegurando que fue “el futbolista al que la Alemania del Este no le perdonó que desertara”.

Por su parte, Mario Escobar, con Nos prometieron la gloria (Harper Collins Ibérica, 2018), recuerda a los jóvenes mexicanos de origen alemán que vivieron el ascenso el Tercer Reich mientras vivían en la Alemania de los años 30. En la novela, los protagonistas juegan al fútbol y asisten, durante los juegos de Berlín de 1936, a un conocido y polémico partido: el de la selección austríaca, con todo el apoyo legal e ilegal de los nazis, y la selección de Perú. El deporte en general funciona en esta obra con doble significado: uno, de amistad y compañerismo; otro, de cómo estás prácticas pueden ser manipuladas para enardecer a la población por un régimen como el nazi.

Y, seguro que hay más, no puedo terminar sin incluir una novela como Maldito United (Contra, 2017), de David Peace, sobre el técnico del Leeds United, Brian Clough, en los años 70, y que muchos tildan como mejor novela jamás escrita sobre este deporte. Y Peace sabe como crear ficciones tan obsesivas como brillantes.

Parientes lejanos de Fernando Alonso…

Carrera de cuádrigas de Ben-Hur

La velocidad es lo que tiene, que posee un componente épico ineludible. Por eso, al hablar de ficciones que reflejan la pasión y emoción de la competición deportiva es imposible no pensar en la célebre carrera de cuadrigas del clásico de Ben-Hur, de Lewis Wallace, y no pensar en que ésa parte de la novela también es una historia de deporte de competición. Si no habéis leído la novela, os aseguro que esa narración no tiene nada que envidiar a la espectacular secuencia del clásico de cine.

Nuestro Jesús Maeso de la Torre, un autor que siempre asegura buen nivel, noveló la vida del auriga real Cayo Apuleyo Diocles en El auriga de Hispania (Edhasa, 2004). Por la información que de él tenemos, debió ser una súper estrella de su tiempo. Y no se puede dejar de mencionar la subtrama ‘deportiva’, también de cuadrigas romanas, que existe en la segunda parte de la trilogía sobre Trajano de Santiago Posteguillo, Circo Máximo (Planeta, 2013).

También recuerdo una novela reciente sobre ciclismo, La milla invisible, de David Coventry (Seix Barral, 2017) que narra la participación del primer equipo de habla inglesa en el Tour de Francia.

Por cierto, la compañera Regina ExLibris recomendó novelas sobre corredores, aunque no fueran histórica, en su blog.

Pelea como un gladiador…

Madrid, M.A.N. Mosaico con gladiadores, de Roma (WIKIPEDIA)

Boxeo, gladiadores, espadachines… Los deportes de combate han atraído a los literatos. Recientemente, una de las últimas novelas del desaparecido Darío Fo recuperaba la figura de un boxeador gitano que plantó cara al nazismo, Johann Trollmann, conocido como Rukeli, con la novela El campeón prohibido (Siruela, 2017).

¡Y qué decir de los gladiadores romanos! Hay tantas novelas… pero destaco una, de un autor nacional, Yeyo Balbás, que de Pan y circo (Roca Editorial, 2013), con un importante peso de una trama de gladiadores, aseguraba que la novela tenía un punto de sports movie. La reconstrucción histórica de Balbás es de sobresaliente.

Quizá sea algo arriesgado clasificar de ‘deportiva’ El maestro de esgrima (Alfaguara, 1988), de Arturo Pérez-Reverte, pero pocas veces se ha relatado de esa manera el aprendizaje de esta disciplina en una novela, así que creo pertinente incluirla aquí.

Y hasta aquí mi selección, sé que me dejo muchísimas fuera, así que os pido ayuda, ¿qué novelas históricas con toque deportivo incluiríais?

Por cierto, repasando para este post el blog de Casado he decidido que voy a hacer una segunda parte con historias del deporte que bien merecen protagonizar una novela histórica…

¡Buenas lecturas!

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