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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Seis novelas para conectar con el Madrid histórico

Plaza Mayor de Madrid (EMILIO NARANJO / EFE)

En unos días, concretamente los días 21 y 22 de abril, se celebran en Madrid las II Jornadas Madrileñas de Novela Histórica, un ilusionante proyecto que busca descubrir la ciudad de Madrid a través de la historia y de la ficción que se ha escrito sobre ella. Y como el experimento salió bien el año pasado, este año repetimos con un cartel de lujo: nos acompañarán grandes autores como Javier Olivares (autor de Felipe y creador de El Ministerio del Tiempo), Juan Eslava Galán y Mª Pilar Queralt del Hierro, entre otros autores. Os dejo aquí toda la información y los perfiles de las jornadas en Twitter y Facebook.

En la creación de este evento-locura participamos seis mentes inquietas a las que propuse hace poco un juego para compartir con todos vosotros en este blog: elegir una novela con el que se pudiera conectar con el Madrid histórico. Y estas son sus respuestas…

Carolina Molina, escritora y directora de las jornadas. Su novela más reciente es Carolus (Ediciones B). Elige en este caso una novela recién llegada…

La cajita de rapé, de Javier Alonso García-Pozuelo, es algo más que una novela histórica de carácter detectivesco en el s. XIX. Es mucho más ambiciosa que cualquier novela de las que solemos leer en estos días,  por su estilo preciosista y buen ensamblado en la recreación histórica. Callejea por Madrid, por sus cafés y las costumbres diarias de sus habitantes con meticulosidad de guía. Un cuadro de recuerdos y de descripciones pintorescas en donde los personajes se matizan con aires galdosianos. Un acierto en toda regla.

Víctor Fernández Correas, escritor y periodista, autor de La conspiración de Yuste (Esfera de los Libros) y La tribu maldita (Temas de Hoy, sobre la que ya escribió en XX Siglos), nos recomienda un viaje al Siglo de Oro…

Madrid hay muchos, pero el que narra Arturo Pérez-Reverte en su saga Alatriste, sólo uno. Un Madrid asolado por la historia y sus gobernantes, por la miseria que repta por sus calles, por la inmundicia, la desvergüenza y el peligro. Pero también un Madrid en el que la palabra de uno vale tanto como la vida y la dignidad, es un valor que se cotiza muy alto. El Madrid de Alatriste es un Madrid tan real como aquel siglo que la contempló. Un Madrid que no miente, sino que cuenta; un Madrid que enseña, pero que también calla; un Madrid en el que la vida tenía el valor que cada cual quisiera darle: toda una fortuna o ni un mísero maravedí. Ese Madrid fue lo que fue. Por suerte, todavía conserva ese encanto. Se conserva, huele, invita a imaginar. Lo mejor que se puede hacer después de leer alguna de las novelas que componen la saga de Arturo Perez-Reverte.

Eduardo Valero, el cronista de las jornadas y autor del blog Historia Urbana de Madrid, opta por un autor clásico…

Todas y cada una de las obras de don Benito María de los Dolores Pérez Galdós –incluidas sus Memorias de un desmemoriado-, podrían ser mi selección de novelas ambientadas en Madrid. Pero de todas ellas centro mi interés en La desheredada, escrita por Galdós en 1881, y cuya historia se desarrolla entre 1872 y 1876. La obra se divide en dos partes, con dieciocho capítulos la primera y diecinueve la segunda, siendo el último de ellos la moraleja del todo. ¿Por qué esta novela? Porque es la que abarca geográficamente una extensión que va más allá de los barrios miserables y el ensanche burgués. Se aleja el novelista extramuros tanto como puede hasta Leganés y Carabanchel, circundando luego el centro de la urbe por sus puntos cardinales hasta el kilómetro 0 de la Puerta del Sol. Arganzuela, Peñuelas, el Rastro y su cerrillo, el barranco de Embajadores, Atocha, el Saladero y hasta los Cuatro Caminos; las calles nobles y las más lúgubres; los Paseos, incluso el de la Ermita del Santo, o el del Prado y su Real Retiro con Casa de fieras.  Las plazas Mayor, de la Villa, de las Comendadoras, del Carmen, Lealtad, y la regia de Oriente con su Palacio y Teatro; y cerca de esta su viaducto y las Vistillas. También se vislumbran escenarios por la nueva Plaza de Toros, por Parroquias, por barrios, en torno al Café del Sur, y por arterias principales y venas menores del entramado antiguo de esta leal y noble villa. Más allá de la exacta descripción que Galdós hace de la ciudad de su tiempo, escribe con su habitual acicate las miserias y situación social de pueblo y Nación, representadas en la figura del personaje principal, Isadora Rufete, su historia y la locura quijotesca que, lejos de sus altas pretensiones, será su única herencia.

Ana B. Nieto, autora de La huella blanca (Ediciones B) y coautora de Manuela (Plaza&Janés) y que en XX Siglos nos habló de las sagas celtas y de san Patricio, repite autor, Galdós, pero cambia de obra…

El paseo que nos ofrece Galdós por el Madrid de Fortunata y Jacinta no es el de las descripciones grandilocuentes ni los grandes lienzos del paisaje, sino que nos lleva de la mano con la compasión y ternura que desprenden sus personajes, sus desvelos, su sentido del humor y su profunda humanidad. Cada uno de nosotros, transeúntes privilegiados subidos a su pluma, podemos así recorrer el Madrid decimonónico: desde los patios interiores más humildes, hasta las balaustradas de postín. Desde la solera del Café Suizo y del Teatro Real, hasta las cordelerías, las anaquelerías, las albarderías y todo un mundo que, por desaparecido, puede resultarnos tan exótico como cualquier de los propuestos hoy en día por la fantasía y la ciencia ficción. Eso sí, aquí siempre tendremos la ventaja de descansar alrededor del sabor y el aroma de un buen chocolate con picatostes”.

Olalla García, historiadora, traductora y escritora, autora de entre otras de Rito de paso (Ediciones B) o El jardín de Hipatia (Espasa), nos manda al siglo XVII…

Crónica del rey pasmado, de Gonzalo Torrente Ballester.  Original, incisiva, divertida, irreverente… Esta novela está repleta de personajes y situaciones inolvidables. Si lo fantástico impregna la trama, también encontramos en ella abundantes detalles históricos: un Rey, una Reina y un Valido sin nombres propios –pero plenamente reconocibles–, un léxico cuidado y propio de la época… El autor nos propone una crítica no solo a la sociedad del Siglo de Oro, sino a todas aquellas en las que priman la rigidez de costumbres, la ignorancia y el oscurantismo. Todo ello, con un gran sentido del humor, buenas dosis de ingenio y una notable habilidad narrativa, para mayor disfrute del lector.

Y por último, servidor, que os recomienda una novela de la que ya os he hablado y que nos lleva de vuelta (por tercera vez en este post) al Madrid del Siglo de Oro…

Ladrones de tinta, de Alfonso-Mateo Sagasta, supone un paseo delicioso por el Madrid del Siglo de Oro, que salta desde los barrios humildes a los palacios de la nobleza, del mundo del juego a de los grandes literatos. Con humor, con humanidad… Escribí en su momento que me parecía una de las mejores novelas históricas españolas del siglo XXI y lo mantengo.

Y vosotros, ¿qué novela histórica ambientada en Madrid recomendáis? Os esperamos a todos en las Jornadas madrileñas de novela histórica.

¡Buenas lecturas!

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