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Entradas etiquetadas como ‘padres’

Se te va a pasar el arroz

Por Estefanía O.

Una mujer ríe satisfecha y feliz (Gtres).

Una mujer ríe satisfecha y feliz (Gtres).

Las mujeres solteras seguimos así por muy diversos motivos. Algunas porque así lo han querido siempre, otras porque la vida así se lo ha deparado y muchas más las que vivimos pensando en lo maravilloso que resulta sentirse libre. Y es que la falta de ataduras muestra, aunque muchos no lo vean así, la madurez intelectual más preciosa que puede existir.

Me he dado cuenta de que existe un cierto consenso entre las familias tradicionales de nuestro país de enjuiciar rápidamente a la mujer soltera y ver en ella a una paria. Por suerte, la sociedad ha avanzado mucho y son cada vez más las mujeres que deciden ser solteras, y son muchos los padres que aceptan y se resignan al contemplar cómo la niña de la casa decide seguir siendo un pájaro solitario que hace lo que le viene en gana.

Ya desde muy niña he amado la soledad y la libertad. Los libros han acompañado mis horas y me han llenado de felicidad. Y creo que, si en algún momento me enamoro de alguien, ese momento y ese alguien debe estar impregnado de aquello que más admiro en este mundo: la sabiduría. Si llega ese alguien cargado de sabiduría y libros acumulados a su espalda, me enamoraré. Porque sólo un libro humano puede vencer mis resistencias. Y creo que el arroz no se pasa nunca. Siendo el amor un sentimiento atemporal e infinito, a buen seguro que puede llegar en cualquier momento de la vida. O puede no llegar nunca.

Hay muchas razones para seguir soltera y también son muchas las razones para querer no seguir soltera. Lo que jamás va a determinar los sentimientos hacia mí misma y los juicios de valor que yo pueda formularme es una frase tan vacía y anodina como “se te va a pasar el arroz“.

La mujer siempre ha puesto límites a su propia libertad, se ha cortado las alas y ha querido amputar las posibilidades que el género masculino siempre ha contemplado. Estoy y quiero ser soltera y, hasta que me muera, voy a hacer lo que más, mejor y mucho pueda y quiera.

 

¿Videojuegos demasiado violentos o padres irresponsables?

Por Jaime García Murillo
Watch Dogs.

Un hombre portando un arma de fuego en un videojuego. (VANDAL)

Estamos acostumbrados a adquirir violencia de muchas maneras: series, películas, videojuegos, etc. Pero cuando hablamos de violencia infantil, es decir, la violencia generada por personas menores de 18 años, se les echa la culpa a los videojuegos que se dice que “causan esa violencia”.

 Pero, ¿la culpa es de verdad de los videojuegos? En la carátula de los mismos podemos observar las restricciones y los elementos que tienen estos videojuegos (violencia, sexo, drogas, etc.). Mi pregunta es: ¿Debemos culpar a los videojuegos de esta violencia o a los padres irresponsables que no se fijan en qué le compran a sus hijos?

Apostar por una sociedad de máximos

Por María Ángeles Altozano

Microcrédito, microbio, micromachine, microtia… De los términos micro que imperan en esta sociedad tan de mínimos, el último es con el que me familiaricé hace un año. Mi hijo nació con microtia. Es decir, sin una oreja. Una malformación que solo afecta a 1 de cada 5.000 bebés.

Una persona con microtia. (ARCHIVO)

Una persona con microtia. (ARCHIVO)

Rara vez se acerca uno a las enfermedades raras si no le toca de cerca. Así ha sido como he tenido la oportunidad de conocer a otros niños y niñas como mi hijo; preciosos, risueños y encantadores pero sin una oreja. Ha sido gracias a la Asociación de Microtia de España por el II Encuentro de Familias que ha celebrado con el Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona, donde acudieron familias como la mía, esperanzadas y capaces de ver que el amor a nuestros hijos, lo que logren en sus vidas, sus errores, sus aciertos…van más allá de que les falte una parte del cuerpo. Allí descubrí también un equipo de profesionales más humano que médico.

La vida me ha acercado a personas que dan la vuelta a la realidad y avanzan, que apuestan por una sociedad de máximos, de macrosolidaridad, macrocorazón y macrosonrisas.

La incoherencia de no vacunar

Por Óscar Doñate Palos*

El Estado, con sus razones, nos obliga actualmente a llevar casco o cinturón de seguridad, aunque sólo nos afecte a nosotros el no usarlo. Tampoco nos permite conducir demasiado rápido, ni hacerlo después de haber bebido, ni fumar en según qué sitios o retirar la mayoría de medicamentos de las farmacias sin presentar la receta.

Un doctor pone una vacuna a un niño. (GTRES)

Un doctor pone una vacuna a un niño. (GTRES)

Sin embargo, el mismo Estado considera perfectamente lícito que padres (que por lo general no son profesionales sanitarios cualificados) desoigan las recomendaciones de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las principales agencias de salud pública, así como de sus pediatras, médicos y farmacéuticos, y decidan no vacunar a sus hijos, poniendo así en peligro tanto la vida de estos niños como la de los que les rodean, sobre todo los más débiles.

Y me pregunto: ¿Se hace todo lo posible para evitar las muertes por accidente de tráfico pero se puede permitir que muramos de una enfermedad que, además, se puede evitar? No encuentro una explicación coherente a este hecho.

(*) Padre, farmacéutico y miembro de la Junta de la Asociación de Farmacias de Barcelona.

Ahora manda el niño y el adulto obedece

Por Marta

En una sociedad como la nuestra hace 25 o 30 años si te regañaban en el colegio en casa te decían: ‘Algo habrás hecho’. Ahora en muchos casos si al niño/a le regañan en la escuela al que se le cae el pelo es al profesor, porque el papá o la mamá de turno van al colegio indignados a reclamar los ‘derechos’ de sus hijos.

Una niña de Primaria en una clase. (ARCHIVO)

Una niña de Primaria en una clase. (ARCHIVO)

¿A qué estamos jugando? En mi opinión estamos creando verdaderos tiranos para el futuro, por supuesto que un profesor nunca debe pegar a un niño ni gritarle, pero si enmendarle y corregir sus aptitudes negativas, a la vez que debe fomentar y aplaudir las positivas.

En cuanto a otro ámbito, el jurídico, tenemos una ley del menor ‘estupenda’ que exime a los menores de cualquier responsabilidad penal hasta los 18 años.

Hay un cambio de papeles que se sienta delante de un juez a un padre por darle una colleja a un hijo pero que exime a un chico de 13 años por matar a un profesor. Un cambio de papeles completamente absurdo en el que en muchos casos manda el niño y el adulto obedece.

Falta de educación financiera

Por Yacine Roumane

Un alumno toma notas en un instituto. (JORGE PARÍS/ARCHIVO)

Un alumno toma notas en clase. (JORGE PARÍS)

Lamentablemente, en los centros educativos no nos enseñan sobre educación financiera y la ignorancia nos lleva a cometer errores.

Cada vez más son los padres víctimas de un consumismo incesante, débiles para resistir los embates del consumo excesivo. ¿Por qué en las escuelas no se enseña educación financiera?

La necesidad de preparar a nuestros jóvenes para que puedan manejar el dinero con éxito en su vida adulta está a la vista. Espero que las autoridades pertinentes tomen conciencia y hagan algo para solucionar esta situación.

Padres-entrenadores en las gradas

Por Núria Castellanos Crespo

Frases como “que no te enteras”, “vete a arbitrar a tu casa”, “estás cegato o que”, “niño, que estás dormido, espabila”  u otros insultos que prefiero no citar  las podemos escuchar desde las gradas los fines de semana en los partidos infantiles/juveniles de futbol, básquet, balonmano u otros deportes procedentes de los padres.  Pero, ¿esta es la actitud, comportamiento  y el vocabulario que queremos transmitir a nuestros hijos?

La mayoría de los padres apuntamos a nuestros hijos a hacer deporte para que se diviertan, se relacionen y porque es sano que hagan ejercicio.  Pero todos esos motivos distan mucho de la realidad que se puede palpar desde las gradas. Podemos ver discusiones entre padres que se faltan el respeto o gritos  a entrenadores y árbitros. Por no hablar de las humillaciones a sus propios hijos gritándoles lo que tienen que hacer o incitándoles a ser agresivos con el contrario.

Niños jugando al fútbol (GTRES, ARCHIVO)

Niños jugando al fútbol (GTRES, ARCHIVO)

Sin embargo, cuando nuestros hijos contestan al entrenador o al árbitro les decimos que se tienen que comportar. ¿Nos comportamos nosotros? Nuestros hijos muchas veces harán lo que nosotros hagamos, no lo que digamos. Con actitudes como esas los valores que estamos transmitiendo son: la falta de respeto, el egocentrismo, el anticompañerismo, la agresividad y la frustración.  Cuando lo que deberíamos potenciar es precisamente todo lo contrario.

Los padres debemos recordar que no somos los entrenadores de nuestros hijos, que para eso ya pagamos a un profesional que lo hace. Nuestra función es motivarlos y apoyarlos ganen o pierdan.  Si estas actitudes de desacreditación de  autoridad las extrapolamos a otros ámbitos como el educativo criaremos hijos sin respeto hacia nadie: ni a entrenadores, ni a árbitros, ni a profesores… y como consecuencia: ni a nosotros: los padres.  “Si quieres un ganador en casa entrénate, pero deja que tu hijo se divierta”.

Una oportunidad de oro

Por Mª Candelaria Tejera González

Padres que se quedan en paro y abuelos que se prejubilan por la crisis. Algo bueno se puede sacar de esta situación, y es que recuperemos el control de nuestras familias y nos unamos ante la adversidad. ¿No hay dinero para llevar a los niños a las guarderías? Pues si papá, mamá o el abuelito/a están ahora en casa, esta es una gran oportunidad para que cuiden personalmente de sus pequeños. Ellos sin duda lo agradecerán. guarde

La mayoría necesitamos trabajar para vivir, y el uso de las guarderías se vuelve una necesidad. Pero también abusamos de ellas, delegando en terceros la crianza de nuestros hijos, dejándolos allí desde demasiado pequeños. Parece que es obligatorio escolarizarlos cuanto antes posible, aunque a ellos no les guste, aunque lo pasen mal alejados de sus figuras de apego. Las guarderías están viendo reducirse su clientela por la crisis y tratan de atraerla con descuentos. Me escama que vendamos a nuestros hijos tan barato. Ya que por muy poco dinero que nos cueste ese servicio, si no lo necesitamos porque estamos presentes nosotros, ¿para qué lo vamos a usar? Me gustaría pensar que estas estrategias comerciales no van a dar el resultado esperado y que, sintiéndolo mucho, estos negocios terminarán por reconvertirse en otra cosa para salir adelante. Espero que en el futuro, gracias a esto, exista una generación de críos que quizá no tuvieron tantas cosas materiales de pequeños, pero disfrutaron del cuidado de sus seres queridos.

Padres, ¿sabéis en qué consiste el ‘botellón’?

Por José Luis Hernández

Hay un fenómeno que me resulta muy chocante, los padres y madres que afirman con total naturalidad, incluso con cierto orgullo, “mis hijos hacen ‘botellón’”. Cada vez que oigo algo así me pregunto: ¿sabrá esta persona en qué consiste el ‘botellón’? Bueno, pues para los padres y madres que estén tan contentos, yo les explico: el ‘botellón’ consiste en emborracharse y/o drogarse. Así de sencillo. No consiste en hablar con los amigos, pasear. No. Consiste en consumir la mayor cantidad de alcohol y drogas posible al menor coste posible.Botellón

Sí, ya sé que los padres y madres que lean esto pensarán “mi hijo no bebe, ni se droga”. Bueno, pues no es así: si su hijo o hija hace ‘botellón’, se emborracha y/o se droga. Y es que España lidera el consumo de alcohol y drogas a nivel mundial. Y eso no se logra sólo con los hijos “de otros”… también los suyos contribuyen. Así que si a un padre o a una madre le parece bien que sus hijos o hijas se droguen, pues vale. Pero que no se engañe, ni trate de engañar a sus vecinos o familiares: si sus hijos hacen ‘botellón’, se emborrachan y/o drogan.

Con este ritmo de nacimientos el sistema es insostenible

Por Antonio Porras Castro

El continuo avance de nuestra sociedad en medios tecnológicos, disponibilidades, comodidades está tan sumamente arraigado en nuestra sociedad actual que estamos olvidando el fin de nuestra existencia. No debemos olvidar que trabajamos para el futuro, que investigamos para mejorar y que el progreso lleva implícito la generosidad. Mejoramos a velocidad de vértigo, viajamos en AVE, nos comunicamos a tiempo real con un innumerable montante de mensajes, fotos, email… Pero dejamos atrás el pasajero al que, de todo esto, sacará partido. Quiero con esta reflexión incurrir en el beneficiario;  no dejar atrás al niño que hoy no nace y que será el benefactor de semejante hazaña y que es el condecorado, el rey.

Las noticias saltan por todos los medios, las alarmas siguen encendidas y agitan sus colores más intensos, pero nosotros seguimos sumergidos en otros mundos. La natalidad sigue sufriendo una debacle injustificada; la tasa de natalidad desciende al ritmo de la de ferBebétilidad y los expertos no dejan de vociferar que estamos en riesgo de desequilibrio demográfico.

A fecha de hoy, el sistema, con este ritmo de nacimientos, es insostenible; los niños no nacen, el apoyo institucional a la familia sigue ausente, con lo que el sistema envejece y, gracias a los avances, los ancianos son más longevos. ¿Quién trabajará en breve? ¿Quién alimentará esta maquinaria que, sin el engrase pertinente, no funciona? ¿Quién contribuirá con su trabajo al sistema de pensiones? ¿Quién acudirá al colegio? Hay que recordar que de la crisis se sale pero los hijos nacen solo en determinadas épocas de nuestro ciclo biológico y que si nosotros no hubiéramos nacido no hubiéramos tenido esta oportunidad que tenemos por delante. Decir también que todos hemos sido hijos y que si nuestros padres hubieran pensado como se piensa hoy, no estaríamos aquí.

Recordar también que si no existieran los abuelos, que son hijos de hijos, quién soportaría  el paro y las separaciones matrimoniales de sus hijos; el drama que atravesamos sería infinitamente más sangriento y  cruel. Los hijos son necesarios y  anteponer su número a actitudes consumistas no deja nada más que entrever un sistema egoísta y ególatra, que inexorablemente conduce a la nada.