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Entradas etiquetadas como ‘juventud’

Y tú, ¿a quién vas a votar?

Por Enrique Chicote Serna

Aunque el desahuciado no seas tú, ni tú el que necesita acudir a los bancos de alimentos para poder sobrevivir.

Aunque tampoco te encuentres entre los millones de españoles que continúan sin trabajo desde hace años, ni tengas a ninguno de tus hijos fuera de España buscando empleo.

Una joven protestando contra los desahucios. (GTRES)

Una joven protestando contra los desahucios. (GTRES)

Aunque tú no te veas en la larga lista de los preferentistas estafados por la banca, ni hayas sido otra víctima de esa reforma laboral infame que ha vapuleado a los trabajadores reduciendo a cenizas sus derechos laborales.

Aunque tampoco seas uno de los damnificados por la tardanza del Gobierno en facilitar la medicina que cura la hepatitis C, ni te sientas personalmente perjudicado por una política sanitaria que ha multiplicado la listas de espera en los hospitales públicos.

Aunque no te encuentres en ninguna de estas situaciones: ¿vas a votar a los representantes locales o regionales del partido que ha propiciado, consentido, fomentado, favorecido o provocado que alguna de estas circunstancias le esté ocurriendo a la mayoría de los que viven en la sociedad a la que perteneces?

 

La mala educación de poner los pies en los asientos del autobús

Por Venancio Rodríguez Sanz

Salí del autobús y miré hacia atrás por si acaso me perseguían. Ellos salieron detrás de mí pero, una vez en la acera, se fueron en el sentido contrario.

Entonces soplé aliviado y recordé lo ocurrido: Subí al autobús número 24 a las 22.30h en la parada que tiene cerca de la Avda. Valencia de (Zaragoza). Me senté en la parte trasera del mismo.

A mi lado derecho había una pareja cuyos pies los tenían colocados encima del asiento que había frente a ellos.

Un bus de Barcelona (ARCHIVO)

Imagen de archivo de un autobús.

Por su aspecto, juraría que tenían entre 23 y 25 años. A la siguiente parada, una mujer se sentó donde ellos tenían depositados sus zapatos.

Dos paradas más allá, la señora se fue y la pareja volvió a poner sus extremidades inferiores encima del asiento.

Les dije: “Perdonad, ese no es lugar para los pies. La gente se sienta y se mancha, por favor”. Los dos los bajaron sin rechistar.

Unos señores que estaban sentados detrás de éstos me miraron afirmando con la cabeza. Uno de ellos se acercó a mí y por lo bajo, me dijo: “No merece la pena”.

Lo miré sin decir nada. Bajé la cabeza, continué leyendo mi libro y cuando llegó mi parada, me apeé del autobús.

Reflexiones sobre el tabaco y el alcohol entre los jóvenes

Por Laura Castells Castany

Imagen de archivo de unos jóvenes usando tabaco de liar. (GTRES)

Imagen de archivo de unos jóvenes usando tabaco de liar. (GTRES)

Fumar tabaco es un comportamiento social muy arraigado en nuestro país. En los últimos tiempos, se han desarrollado campañas sanitarias y leyes para reducir su consumo. Aún así, este comportamiento sigue presente en la sociedad y empieza a edades muy tempranas. Cuando paseo por los alrededores de un colegio, me quedo perpleja al ver la cantidad de niños que van con un cigarrillo en mano.

Un estudio afirma que el 50% de jóvenes entre 16 y 18 años fuma regularmente. Creo que aquí es donde reside el gran problema.

Los jóvenes relacionan el hecho de fumar con la adquisición de aptitudes personales y de una proyección social que aumenten su autoestima. Además, no conocen las consecuencias reales del tabaco, o las que conocen tienen un efecto a largo plazo que no les preocupa.

Por otra parte, es difícil para los adultos castigar a los jóvenes por fumar, ya que ellos mismos lo hacen. Para evitar esto, es necesaria una educación social que conciencie más sobre los efectos del tabaco y que desvincule la relación entre fumar y adquirir confianza en uno mismo.

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Por Laura Granel

El otro día leí una noticia sobre una nueva moda que está surgiendo en los bares y discotecas de Madrid (y se han detectado casos excepcionales en otros sitios como en Mataró). Son aquellos locales que permiten traer el alcohol de casa, consumirlo dentro y depende del sitio hasta guardarlo durante ese fin de semana.Ellos proporcionan los vasos, los hielos y los refrescos.

Un grupo de chicas intercambia la botella de alcohol por una carta de la baraja española, que, ya en la barra, les servirá para canjear su botella. (JORGE PARÍS)

Un grupo de chicas intercambia la botella de alcohol por una carta de la baraja española, que, ya en la barra, les servirá para canjear su botella. (JORGE PARÍS)

Sé que mucha gente estará en contra de estos sitios, pero considero que es una muy buena iniciativa teniendo en cuenta la situación actual.

Creo que es una buena forma de adaptarse como empresa a los tiempos que corren. Ofrecen una nueva opción de bar y discoteca más económica para quien no se pueda permitir pagar los precios de ocio que actualmente hay en el sector.

Como se proporciona un espacio a los jóvenes para que no beban fuera, ellos se evitan así las multas, pero realmente ganamos todos: se da una mejor imagen de la cuidad y se reduce la suciedad y el orín en la calle.

Carta de una emigrante española en Francia

Por Virginia Gil Gallardo

Hace tiempo que los aeropuertos dejaron de ser para mí el preludio de unas alegres y merecidas vacaciones.

Tengo treinta años y hace cuatro, tras una concienzuda preparación y mucho esfuerzo, emigré a Francia en busca de una oportunidad laboral que mi país me negó (robó).

Me fuí, como bien podría decir una canción de Sabina, con una maleta repleta de besos con regusto amargo y sin billete de vuelta.

Hoy en día hago malabarismos con mi sueldo de enfermera para poder volver a mi hogar muy de vez en cuando.

Papel y bolígrafo en una imagen de archivo

Papel y bolígrafo en una imagen de archivo

Escribo esta carta en uno de mis viajes de regreso a Francia, donde como ya anticipaba en el título, el aeropuerto se ha convertido para mí y para muchos españoles en la Crónica de una muerte anunciada (con mi máximo respeto al Gabo).

En las terminales ahora les llora el alma a las madres y se les cae a los piés a los hijos. Mueren ilusiones y planes de futuro. Se secan y arrancan raíces, que con tanto mimo y esfuerzo plantaron nuestros abuelos.

Los señores políticos (soy generosa con el eufemismo) nos están robando algo más importante que el dinero, nos están robando nuestro pasado, nuestro futuro (del presente mejor ni hablar) y con ello nuestra felicidad.

Y algunos todavía tienen la osadía o la desvergüenza (apuesto más por ésto último) de llamarnos jóvenes aventureros.

Aventura es sobrevivir en España, excepto para una minoría privilegiada, de privilegios inmerecidos.

Permítanme decir, y con ésto acabo, que modifique el final de una obra maestra, que por desgracia sólo me quedó París.

Remito esta carta con la esperanza e ilusión de que la publiquen y así se de voz a muchos españoles que nos hemos visto obligados a emigrar para labrarnos un futuro. Seguro que conocen a algunos, a muchos me atrevería a decir.

No pude evitar emocionarme al escribir estas letras, seguramente ha ayudado el hecho de que tengo miedo a volar. Me despido con la ingenua esperanza de poder comprar algún día mi billete de vuelta.

Fdo: Una emigrante española más.

“Los hijos que se nos van”

Por Enrique Chicote

Pocos tragos hay más amargos para una familia, que alguno de sus miembros se vea en la necesidad de abandonarla para buscar trabajo fuera de su país durante un tiempo indeterminado y, por tanto, con la zozobra que conlleva la incertidumbre de no saber, ni por cuanto tiempo, ni la magnitud de los obstáculos que encontrará al llegar a su destino.

Fotograma del video de JSF

Fotograma del video de JSF

Cuando son nuestros hijos los que se van, además del desgarro de la separación, es inevitable sentir que los esfuerzos realizados de todo tipo no han recibido la recompensa esperada después de muchos años de sacrificio.

No es admisible que por culpa de un gobierno de tres al cuarto enfrascado en sus miserias, incapaz de crear las condiciones sociales y económicas suficientes para empleo de mínima calidad, los padres debamos renunciar al calor de nuestros hijos, y ellos vean frustrado su proyecto de vida en el país donde nacieron, se formaron y han vivido sus años de juventud.

¿Se ha hecho incompatible estudiar y trabajar a la vez?

Por Paula González Núñez

No se qué clase de estilo de vida llevarán las personas que deciden todo esto, pero desde luego está claro que no tuvieron la necesidad de trabajar mientras estudiaban una carrera.

También puede ser que crean que todos en esta sociedad podemos permitirnos el lujo de dedicarnos cien por cien a los estudios porque por las mañanas tenemos el almuerzo preparado y al llegar de la universidad el plato de comida en la mesa. Pues bien, están muy equivocados. Porque somos muchos los que tenemos que ir de bólido los 7 días de la semana de un trabajo a otro para sacar algo de dinero y podernos pagar la carrera.

Imagen de archivo de una biblioteca. (20M)

Imagen de archivo de una biblioteca. (20M)

No entiendo cómo pueden ponernos tantos obstáculos para impedir que estudiemos y trabajemos a la vez. Seminarios obligatorios, clases con control de asistencia, etc.

Entiendo es algo serio y requiere un seguimiento, pero la flexibilidad en este sentido debería ser algo primordial.

No puede ser que no pueda aprobar una asignatura por haber faltado dos días y el profesor no haya podido concretar otra fecha para hacer alguna tutoría.

Tampoco entiendo, y esto es lo que más me indigna, cómo pagamos un dineral por cada asignatura a la que estamos obligados a ir y luego el profesor no se presenta varias veces consecutivas.

De verdad creo que es algo que debería cambiar, porque mucha gente muy válida está dejando de estudiar por falta de motivación y recursos.

La felicidad no se basa en la perfección física

Por Gabriela Salazar

La Barbie humana. (GONZOO)

La Barbie humana. (GONZOO)

Desde hace unos días veo en las redes sociales la imagen de una joven de aspecto perfecto. Si la miras rápido quizás pienses que se trata de una muñeca. Y así la vi yo durante días hasta que me conmocionó tanto un cartel que rezaba “La Barbie humana”.

Investigando más descubrí que se trataba de Valeria Lukyanova, una joven ucraniana. Su aspecto sorprende, es delgada y de rasgos finos como la Barbie que me compró mi madre de pequeña. La joven afirma que no quiere tener hijos y que los enlaces interraciales afean la especie humana y aumentan las operaciones de cirugía plástica.

En este punto debemos preguntarnos, ¿hacia dónde nos lleva el consumismo y el afán por la belleza tan estandarizada que nos vendieron desde pequeñas? Las mujeres no compramos cremas para la celulitis o las arrugas, compramos la imagen de la juventud y la belleza eterna, precisamente vendida con juguetes como la Barbie. Me aterroriza pensar que cuando sea madre regalaré cosas a mi hija sin pensar en la repercusión que conllevará para formar su criterio.

Cada día apoyo más a la belleza real, las modelos plus size, las muñecas rellenitas y con color y forma saludable. Paremos un momento a pensar en que no queremos una sociedad llena de barbies, sin afán de maternidad, sin afán de formar una familia.

Que nos dejen de meter en la cabeza que en la perfección física está la felicidad. Seamos un poco más humanas y mucho menos muñecas.

España no es país para viejos

Por César Salinas

Un grupo de ancianos sentados en un banco. (GTRES)

Un grupo de ancianos sentados en un banco. (GTRES)

Tengo 31 años y vivo en medio de un eufórico culto por la juventud ampliado por el efecto de las redes sociales, que si la juventud aquí, la juventud allá, fotos por aquí, fotos por acá.

Si a esto le sumamos la “moda” de emprender profesionalmente (porque no hay otra opción), “si eres joven qué más da, no tienes nada que perder”, dicen.

A raíz de esto tengo la sensación de que la vida no llega más allá de los 50 años, y no porque no me imagine de mayor, más bien al contrario, sino porque siento que estamos en un país en el que los mayores de 60 no cuentan. ¿Tercera edad? Me suena a tercer mundo, pero ¿qué significa tercera edad?

A dos calles de mi casa (Barcelona) hay una residencia de ancianos, todos los días paso por allí para coger el metro y observo con perplejidad el “depósito” de personas mayores que se encuentran allí sin otro propósito que ver cómo pasan los últimos días de sus vidas. Solos y con el escaso cuidado que les entregan los pocos enfermeros que trabajan en el centro.

Vivimos en un país que no tiene muchas referencias mayores, los medios apuestan cada vez más por la juventud (para bien y para mal), lo que amplía aún más (si cabe) el culto a lo joven y el olvido de lo viejo. Ya ni si quiera en el núcleo familiar cumplen un rol importante, “para qué si es el abuelo, ya sabes”.

Según un estudio las personas somos más felices a partir de los 50 años… parece que no pasaron por España. Por este tipo de cosas tengo la sensación de que España no es país para viejos…

Por la accesibilidad de todos en el colegio

Por Óscar Ángel Muñoz

Joven con muletasTengo un problema con el C.P. Joan Miró de Leganés al que va mi hija de once años de edad. Hace ocho meses mi hija tuvo una lesión en la clase de Educación Física, se hizo un esguince de tobillo, se rompió la membrana de crecimiento y sufrió una necrosis en el astrágalo. Esta última lesión es la que tarda más en curarse, según los médicos. Ella va al colegio con dos bastones sin poder apoyar la pierna afectada en el suelo. Tiene que subir y bajar tres pisos seis veces al día, apoyando solo la pierna buena innecesariamente y en consecuencia ésta se le está empezando a hinchar.

He hablado con la dirección del colegio para que habiliten una clase en la plata baja ya que a mi hija le supone un esfuerzo enorme acudir a clase. Sin embargo, la dirección del centro y la inspección de Educación de Leganés me ha denegado esta petición. Me parece una falta de responsabilidad no ayudar a la accesibilidad de un niño para ir a clase, cuando esto es un derecho de todos. De esta manera, se está agravando la lesión. Es increíble la forma que tiene de actuar el colegio y la inspección de Leganés.

Gracias a los amigos de mi hijo Jordi

Por Nuria Congost

Quiero agradecer desde este medio a todos los amigos de mi hijo Jordi Joel Congost, y en especial a Víctor Bujalance, por el acto de socorro que realizó el pasado domingo y gracias al cual hoy esté mi hijo Jordi vivo y pueda contarlo. Amistad

Gracias Víctor. Nunca olvidaré lo que hiciste por él, al igual que el resto de amigos de Jordi, que se han volcado durante estos días que ha estado tan grave en el Hospital Moisès Broggi de Sant Joan Despí (Barcelona). Mi hijo tiene el mayor tesoro que una persona pueda desear: tener amigos de verdad. He visto a esos chicos y chicas de Torrellas de Llobregat y alrededores llorar temiendo lo peor, desfilar por el hospital cuando terminaban sus trabajos o la escuela, solo para verlo un ratito o incluso para preguntar cómo estaba, porque eran tantos que no podían entrar todos.

Como son tantos, no me gustaría herir a ninguno si me olvido de citar aquí su nombre. Por esta razón, he decidido darte las gracias Víctor. Por decidir que Jordi se quedara a dormir en tu casa después de vuestra celebración de cumpleaños, por darte cuenta de que algo grave le ocurría al oír los golpes que daba mientras sufría su ataque comatoso (mi hijo es diabético y sufrió una hipoglucemia severa que le provocó casi la muerte). Gracias por ponerlo de lado e intentar que no se ahogara ni se mordiera la lengua. Gracias por tu capacidad de reacción, aunque sé que estabas muerto de miedo.

Gracias a todos los que de verdad le queréis, los que estuvisteis en el hospital, los que llamasteis y los que no pudisteis venir pero os habéis interesado. A todos os digo que por mucho tiempo que viva, no olvidaré nunca vuestro cariño hacia mi hijo. Recuerdo todos vuestros nombres, pero por miedo a olvidar alguno perdonadme que no os nombre aquí y que solo nombre al quien, a buen seguro, le ha salvado la vida.

Las madres tenemos memoria histórica y yo guardaré en la mía lo que ha pasado y vuestro comportamiento en estos trágicos momentos y días. Urgencias estaba colapsada de amor y de esperanza, de la de todos vosotros, que me dabais ánimos y fuerzas cuando no sabíamos qué daños cerebrales podía tener o si llegaría a sobrevivir al ataque. Gracias a todos/as, a los de Torrelles y a los que no viven en el pueblo, pero sobre todo a ti, Victor, por tu valentía y capacidad de reacción, porque sin tu ayuda, Jordi ‘el nen’, ‘el cungui’, no estaría entre nosotros.