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Entradas etiquetadas como ‘mayores’

¿Hemos vuelto a principios de siglo XX?

Por José Ruiz

Un jubilado escribiendo (Europa Press).

Cansado contemplo el embrutecimiento progresivo de la sociedad en la que vivo, y desearía que ustedes, desde sus medios de comunicación, pongan su ‘Ojo de Sauron’ sobre esta cuestión:

No puede ser que cada vez menos gente sepa leer y escribir bien. ¿Hemos vuelto a principios de siglo XX? Ustedes, como prensa escrita, algo tendrán que decir.

Antaño las personas mayores, por desgracia iletrados por su situación infantil y juvenil que les tocó vivir durante la guerra y posguerra, aún se les podía disculpar por no haber tenido las posibilidades que hay ahora. Sin embargo, los de ahora no tenemos perdón de Dios.

Espero y deseo que la sociedad se dé cuenta de lo importante que es saber comunicarse correctamente, para que podamos volver a entendernos todos. No me gusta que mis compatriotas no sepan hacer la o con un canuto, pero sepan de memoria la lista de tronistas de algún programa que otro.

Quiero ir a la cárcel, hay médico gratis

Por Marga Alconchel

Una noticia humana sobresale en toda la vorágine de titulares repetidos entre política y masacres terroristas. Según The Financial Times, hace años que en Japón los ancianos cometen pequeños robos para que les lleven a la cárcel. No son grandes cosas, no hay violencia. Simplemente es la causa que necesitan para que les lleven a la cárcel, donde tienen asistencia médica gratuita. La noticia parecería casi una broma si no escondiera una realidad detrás: el 40% de los mayores de 60 años viven solos, los ingresos son bajos y el país es caro.
 
Más de la tercera parte de los hurtos (el 35%) son reincidentes, y no poco: en 2013 el 40% de ellos robaron más de seis veces. Comparado con 1991, una época de bonanza económica, han aumentado un 460%.
 
Imagen del interior de una cárcel (ACN).

Imagen del interior de una cárcel (ACN).

Es un síntoma de una sociedad (la moderna) en la que se estima que hacia 2060 casi la mitad de su población tendrá más de 60 años. Los estándares de vida actuales, los sistemas laborales y la poca protección a las capas no productivas de la sociedad (niños y mayores) están empujando a muchas personas a buscar soluciones desesperadas.

 
Porque ha de ser desesperante que la única solución para tener techo y comida cuando se han cumplido 60 años sea estar en la cárcel. Puede parecer una peculiaridad de la sociedad nipona, pero es un síntoma de lo que puede ocurrir en cualquier lugar.
 
La obsesión por hacer negocio con lo que sea, convirtiendo la salud en un producto más, es contraproducente. No sólo a nivel humano, por el desasosiego y el desamparo. No sólo a nivel social, por el abandono descarnado sobre aquellas personas que trabajaron durante décadas en la creación del status que tenemos todos. También a nivel poblacional: un colectivo empobrecido y enfermo consolida una sociedad y un país empobrecido y enfermo.
 
Los hospitales y la asistencia médica en sí misma, tiene un costo elevado. Las industrias farmacéuticas invierten muchísimos recursos en conseguir fórmulas y productos que mejoren la salud. Las empresas que fabrican maquinaria médica también han de pagar salarios e impuestos. Todo ese coste ha de ser cubierto, lógicamente. Pero hay un punto en que deja de ser beneficio razonable para entrar en usura.
 
No se puede etiquetar la salud, que no deja de ser vida, como un negocio. Un Estado debe proteger la vida de sus ciudadanos, porque ellos son la razón de ser de un Estado. Ningún país existiría, por definición, si no tuviera personas. Por tanto, las personas son lo principal, y han de estar protegidas por las instituciones a las que entregan sus impuestos y en las que delegan la gestión de las cuestiones públicas.
 
Los presupuestos han de contemplar el gasto sanitario como un coste de mantenimiento del país, no como un gasto por culpa de los enfermos. Gastar (invertir) en la salud de la población implica, en poco tiempo, que las cifras se reduzcan porque la población está sana. Mercadear con la salud, privatizar lo que se levantó con el dinero de todos, cerrar hospitales…  es poner el primer motivo para que nuestros mayores (que no son de Japón) empiecen a robar manzanas en los mercados.

La comida de las residencias

Por Montserrat

111263Tengo 70 años y estoy viviendo temporalmente en una residencia para la tercera edad. Mi hijo paga casi 2.000 euros por este servicio y la comida es realmente mala (alimentos crudos, hamburguesas quemadas, fruta verde, pescado de olor dudoso, etc.). Debido a problemas intestinales, pedí arroz hervido para la cena y me dijeron que no era posible.

Los residentes que tenemos mejores condiciones físicas y psíquicas, nos hemos quejado repetidamente pero las comidas no mejoran. Me pregunto: ¿estaremos pagando con nuestro dinero la residencia que la misma empresa está a punto de inaugurar?

¿Cuál es la verdadera generación perdida?

Por David Ibáñez Cuerpo

Es cierto el problema del desempleo juvenil, personas con poca o ninguna formación a las que por desgracia les resulta casi imposible encontrar un trabajo. Si tienen formación, les piden experiencia. Yo conozco personas con formación y experiencia y que tampoco les dan trabajo, muchos de ellos padres de esos mismos desempleados juveniles.

Entiendo que la “ley natural” sería que ese padre, mantenga al hijo, pero con los tiempos que corren van a ser muchos hijos los que tengan que mantener a sus padres. Padres que con suerte cobrarán un subsidio de 400 y pico euros durante los próximos 10 años de su vida, para después de haber trabajado lo que no está escrito, haberse ganado un buen puesto (y sueldo) siendo fieles a su empresa y haber pagado hipotecas al 14% de interés se jubilen con la pensión mínima, con la que gracias les llegará para subsistir. ParoAh, y tengamos en cuenta que la cultura de hace 30-35 años todavía era que la mujer se quedase en la casa cuidando de los niños, lo que nos lleva a multitud de casos en los que solo una pensión entrará en esa casa desde que cumplan los 65…

Parece que nunca cumplen el perfil ni para trabajos ni para cursos, pero desde mi punto de vista, la edad no les hace personas menos productivas como muchos creen, son personas mucho más sacrificadas que nosotros en la mayoría de los casos. Han salido adelante en situaciones mucho peores que las nuestras y lo que es más importante, nos han sacado adelante a nosotros. Con suerte los jóvenes, tarde o temprano encontrarán un trabajo, pero ellos ni con suerte. ¿Cuál es la generación perdida?

La señora Benita y sus geniales compañeras de residencia

Por Eugeni de Domingo

En varias ocasiones, he acompañado a un amigo a ver a su madre ingresada de hace tiempo en una residencia y he podido dialogar con alguna de ellas que están en su misma situación. Es admirable cómo algunas – tres o cuatro – de la docena de personas que acoge el centro, están en disponibilidad de comentar, e incluso acaloradamente, de temas de actualidad desde la política corrupta o los documentales que ven por la televisión. Cada una de ellas tiene algo que contar, porque se encuentran muy a gusto cuando ven a otra persona asidua en las visitas que no sea su propia familia y se explayan explicando su vida, como Marta que se marchó de su pueblo a la edad de trece años, por no poder aguantar el ambiente de su casa cuando su padre se volvió a casar. Al no tener familia ella misma se ingresó.

ancianosAntonio, que a los nueve años le sacan de su casa para ir a vivir a una gran ciudad y con idioma diferente, dejando a sus amigos y pasando muchas noches llorando. Sus padres murieron en la guerra por un bombardeo. Celestina, siempre con un carácter alegre, todavía hace punto moviendo las agujas con rapidez, no le falla la vista y, además colabora con las cuidadoras y enfermeras en las fiestas disfrazándose si hace falta, para alegrar a sus compañeras.

Por otra parte también deprime, el ver a algunos residentes que no son conscientes de  lo que están pasando y, están sentados con la mirada fija sin ver, o durmiendo con la cabeza sobre el pecho, atendidos por cuidadores eficaces. La señora Benita, que lleva cinco años aquí y hoy han venido sus hijos a visitarla para decirla que pasarán a fin de mes a recogerla para que pase la Semana Santa con ellos.

Lo que ella ignora, es que quizá no vuelva a ver a sus amigas porque sus hijos han venido a visitarla, pero también para hablar con la Dirección y explicar que este mes es el último de su estadía. No les queda otro remedio, de momento, o puede ser definitivo, porque los dos se han quedado sin empleo. Ella por el cierre de la agencia de viajes y él, por ser autónomo y único trabajador, ha tenido que cerrar el negocio por falta de pago de sus clientes. Triste momento tener que recurrir a lo último que hubieran pensado. Depender de una jubilación de sus mayores.

¿Qué pretende hacer la Comunidad de Madrid con las residencias de mayores?

Por Esperanza García Aguado

58511Tengo a mi madre en la residencia asistida por la Comunidad de Madrid en el barrio de Mirasierra. La Consejería de Asuntos Sociales ha sacado el pliego de condiciones técnicas para la citada residencia y cuál ha sido mi sorpresa al ver que reducen 20 auxiliares de enfermería, más de 2 ATS, fisioterapeutas, personal de terapia ocupacional, además del médico nocturno.

A la vista de estos hechos, yo me pregunto si es posible que un único ATS nocturno pueda hacerse cargo de 220 personas, muchas de ellas con minusvalías de más del 80% y se le pueda exigir algún tipo de responsabilidad. ¿Es posible que un auxiliar de enfermería, en el mejor de los escenarios posibles, turno de mañana y sin que haya ninguna baja, pueda hacerse cargo de 16 personas con las minusvalías citadas?

Señores responsables de la Comunidad, señor Presidente, ¿buscan ustedes superwomen y supermen o personas con poderes extraordinarios? Todo esto me parece un gran cúmulo de despropósitos.

 

Revisiones de gas: ¿Quién protege a nuestros mayores?

Por Soledad Navas

El motivo de este artículo es el denunciar el abuso  que sufren  las personas mayores  e indefensas por parte de empresas supuestamente legales y pero sin escrúpulos. Concretamente,  le ha ocurrido a mi madre (88 años). Una empresa de mantenimiento y revisión de gas, sita en Parla (Madrid), cobró una cantidad abusiva incitando a realizar un servicio supuestamente obligatorio.

Durante varios días la llamaron y acosaron  por teléfono para que realizase una revisión del gas en su vivienda; ella se negaba argumentado que Gas natural ya la había realizado, pero  el comercial insistía en que era obligatoria; la amenazaron diciendo que si no la realizaba le cortarían el suministro del gas y que ella sería responsable de cualquier accidente. Temiendo las consecuencias, consintió en hacerla a un coste de 60 euros.

GasSe presentaron en su domicilio efectuando una  rápida revisión. Finalizada la misma le dijeron que tenía un coste de 267,05 euros. Ella se quejó del importe,  les dijo que era pensionista y no podía pagar tanto dinero, hicieron caso omiso indicando que reclamase a la empresa, pero que tenía que pagar en el momento y en efectivo. Amedrentada por la situación, una persona mayor sola en su domicilio con dos individuos, hizo frente al pago ya que acababa de cobrar la pensión de 600 euros, siendo consciente del perjuicio económico que le suponía. Me puse en contacto con la empresa y al pedir explicaciones la persona que me atendió intentó embaucarme  no sabiendo explicarme el servicio que habían prestado, y al carecer de argumentos terminó colgándome el teléfono de muy malas maneras.

He puesto una denuncia en el Ayuntamiento de Madrid, aunque con tanta corrupción ¿a quién le va importar el abuso de nuestros mayores? ¿Servirá pará algo? Ya no es cuestión de recuperar el dinero, sino de que no vuelvan a engañar y abusar de personas mayores e indefensas amparándose en la legalidad.

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Por Diana [15-2-2013]

“No hay duda, es un timo”

Mi carta es en apoyo a la publicada el 13 de Febrero, escrita por Soledad Navas [sobre estas líneas]. Mi madre tiene 60 años, no vive sola. Recibió una llamada de un supuesto técnico de gas para realizar la revisión cuanto antes, en esa misma tarde, que costaría unos 60 euros y que era obligatoria… mi madre, desconfiada de esa llamada, les dijo que nadie la había avisado antes para hacer esa revisión y que no le venía bien en ese momento. Minutos después volvió a llamar, la misma persona, diciéndola que estaban ya cerca de su domicilio e insistiendo en que iban a proceder a realizar la revisión… Mi madre, más mosqueada aún todavía, les dijo que no fueran a su casa porque no les iba a abrir la puerta y les colgó el teléfono. Unos cinco minutos más tarde volvieron a llamar, insistiendo más aún en la urgencia de esa revisión; mi madre ya no les dejó hablar más y les dijo en un tono muy contundente que bajo ningún concepto se atrevieran a presentarse en su casa, y volvió a colgar el teléfono. No acudieron al domicilio.

En cuanto me lo contó recordé la carta que había leído de Soledad. No hay duda, es un timo y estoy casi segura de que buscan a personas a partir de cierta edad. Afortunadamente, a mi madre no lograron estafarla. Quiero poner así en aviso a todas las personas para que no se produzca ninguna estafa más.

Trabajador social, una especie desconocida

Por Laura Sánchez Luque

La mayoría de las personas no tienen muy claro cuál es la labor real del trabajador social. Soy alumna de esta carrera en tercer curso, y primera promoción de Grado, en la Universidad de Málaga y muy a mi pesar he tenido que escuchar de todo al respecto.

Para muchas personas los trabajadores sociales son los encargados de arreglar las “paguillas” a los ancianos, otras personas piensan que somos los encargados de cuidar a personas de tercera edad; o lo que más profundamente me ha molestado, los que robamos a los niños… La verdad es que esta definición de trabajador social está muy alejada de la realidad.

Un trabajador social es una persona capaz de transformar la realidad de las personas, como muy bien decía una profesora de mi carrera. Para ello, dependemos de las partidas dedicadas a los Servicios Sociales. Y podemos desempeñar nuestro trabajo en sectores como penitenciaria, niños, mujeres, mayores, toxicomanías… Podemos tramitar prestaciones económicas a personas con escasos recursos económicos, prestaciones relacionadas con la ansiada Ley de Dependencia; en el caso de sacar a un niño de su hogar, es porque no está en las condiciones adecuadas para tener una mínima calidad de vida, y por supuesto ordenado por un juez; también realizamos visitas a domicilio para personas que necesitan un seguimiento, etc.

anciano

Creo que se aprecia que son todas tareas de mejora de la situación de las personas. Aunque, debido a los recortes que sufren los Servicios Sociales, dudo mucho que un trabajador social pueda seguir realizando estas acciones. Dependemos de los fondos dedicados a los Servicios Sociales, y si no hay fondos económicos tampoco habrá prestaciones, ayudas, ni trabajadores sociales capaces de tramitarlas.

Pienso que si más personas conocieran esta profesión, haríamos algo más para evitar que se siga recortando en este campo. Y podamos seguir viviendo en un Estado del Bienestar, que tanto trabajo nos ha costado conseguir. Porque hay que recordar que el Bienestar Social tiene cuatro pilares y uno de ellos son los Servicios Sociales.