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Entradas etiquetadas como ‘contenedores’

Y ahora, ¿adónde irá mi ropa usada?

Por Ángel Villegas Bravo

Ya sé que hay contenedores para ropa usada en la ciudad en la que vivo, y probablemente los haya en la inmensa mayoría de pueblos y ciudades de España. Yo la la llevaba creyendo que serviría para aliviar las necesidades de alguien. Además, nunca llevaba ropa deteriorada, sino que aún tuviera posibilidad de uso y, en el peor de los casos, que pudiera ser reciclada. Pero me he encontrado con la noticia de que determinados alcaldes de ciertos pueblos tenían su negocio (indecente) aprovechándose y lucrándose con la venta de esas ropas que los ciudadanos depositan en esos contenedores.

(Á. H.)

Una mujer deposita ropa usada en un contenedor (Á. H.)

Y claro, se me han revuelto las tripas (perdonen la expresión) y me he propuesto no contribuir con estos negocios, ni llenar los bolsillos de unos desaprensivos como esos políticos citados u otras personas de semejante calaña. Sin embargo, soy conciente de que habrá mucha gente decente que haga un buen uso de aquello que a mí ya no me vale, o que simplemente quiero donar. ¿Alguien puede decirme adónde puedo llevar mi ropa usada con la garantía de que ningún indecente se aprovechará?

Barreras que impiden reciclar

Por Alba Llompart

Cubos de basuras inadecuados que imposibilitan a muchos ciudadanos poder reciclar. (ALBA LLOMPART)

Contenedor de reciclaje sin adaptar. (A. LL.)

¿Cómo puede tirar la basura una persona que sufre diversidad funcional si los contenedores están en estas condiciones?

Como pueden observar en esta fotografía realizada en la calle Cerdeña en Barcelona, la localización de este contenedor y la altura de sus agujeros imposibilitan que muchos ciudadanos puedan reciclar.

Por lo tanto, considero que sería oportuno que se pusieran más contenedores subterráneos ya que, aunque su función es otra, ayuda a que todo el mundo pueda reciclar, pues su altura es adecuada para todos los ciudadanos.

Hay aún muchas cosas que cambiar para que todo el mundo pueda desenvolverse como ciudadano.

Compartamos la basura entre todos

Por Gustavo Pleito

La calle Peñuelas nº43 de Madrid repleta de basura. (GUSTAVO PLEITO)

La calle Peñuelas nº43 de Madrid repleta de basura. (GUSTAVO PLEITO)

Somos varios vecinos de la zona los que queremos denunciar que en la calle Peñuelas nº43 de Madrid, esquina con calle Carvajales, hay desde hace muchos años un contenedor para cartón y otro contenedor para vidrio y debido a varios motivos, este espacio es un muladar siempre lleno de basura y porquería.

A pesar de haberlo puesto en conocimiento del Ayuntamiento en diferentes ocasiones y por diferentes medios, no nos han hecho ni caso.

Uno de los motivos principales es el incivismo de algunos vecinos y comerciantes que dejan basura de cualquier tipo en el suelo continuamente, fuera de dichos contenedores. Posteriormente pasan los que buscan algo aprovechable en dicha basura y la desparraman aún más.

Otro de los motivos es que este espacio no se limpia diariamente, ni se sanciona a los que dejan la basura en el suelo o en cualquier lugar.

Por lo que solicitamos que dichos contenedores se sitúen en diferentes sitios de la zona cada determinado tiempo, no siempre a la altura del nº 43 de la citada calle, y así compartimos todos la basura y suciedad que generan algunos.

También pedimos que este tema se vigile, se controle más de cerca y se sancione a quienes dejen cualquier tipo de objetos y basura en el suelo al lado de dichos contenedores.

No tienen donde caerse vivos

Por Agustín Arroyo Carro

Comedor socialTradicionalmente se decía de los pobres de solemnidad que no tenían dónde caerse muertos. Pero esto, obviamente, es un tópico. Según están los tiempos en España, podríamos decir ahora que mucha gente ‘no tiene donde caerse viva’, porque la precariedad económica golpea con tanta saña que no hace falta convertirse en carne de obituario o ser el interfecto para transformarse, de la noche a la mañana, en integrante vergonzante de esa especie de “Santa Compaña” que deambula renqueante en busca de un nuevo trabajo, aunque sea a tiempo parcial o a tiempo difuso en este sistema en crepitante confusión y múltiple fragmentación.

Se los ve en los parques, en las oficinas del INEM, en las plazas, incluso asediando con recelo el entorno de los contenedores de los supermercados de barrio. Algunos cuando se les acaba la prestación por desempleo rescatan, casi al abordaje, a padres o tíos solteros ancianos de las residencias de la tercera edad para poder sobrevivir con sus devaluadas pensiones de jubilación. Estas situaciones, no lo dudo, serán cada vez más habituales, incluso servirán, en parte, de inspiración para reactivar la mortecina dramaturgia nacional. Desde la última posguerra en los años 40 del pasado siglo, no se había vivido con tanta intensidad la conciencia de inerme fragilidad, de incertidumbre estructural y de tenebroso miedo al futuro.

¿Qué hay detrás de los contenedores de recogida de ropa usada?

Por Pedro García

Contenedor de ropaCada vez es más común encontrar en las calles de nuestras ciudades contenedores de recogida de ropa. En teoría, estos contenedores son puntos en los que depositar la ropa usada, para que más tarde esta sea recogida por alguna ONG y distribuida entre los más necesitados. Sin embargo, no todos los contenedores están gestionados por organizaciones sin ánimo de lucro.

Y es que detrás de muchos de los contenedores de recogida de ropa usada se esconden redes de comercio ilegal que sacan provecho de la caridad y, además, sirven para engordar sectas sin escrúpulos. Hace años que los ayuntamientos tratan de controlar estos contenedores. Estos falsos contenedores suelen estar identificados con pegatinas de cooperación al desarrollo o con mapas de África, que dan la imagen de pertenecer a una ONG.

Considero que un mayor control sobre la gestión de estos contenedores, evitaría que organizaciones con una verdadera intención humanitaria se viesen perjudicadas por la competencia que supone estas otras empresas con ánimo de lucro.

Ante esta situación el Ayuntamiento de Valencia optó por retirar los más de 500 contenedores de recogida de ropa que se encontraban en la ciudad. Hasta entonces, algunas organizaciones se dedicaban a hacer negocio con la ropa recogida en estos contenedores ilegales. Las prendas eran vendidas a comerciantes de África o a empresas que se dedicaban al reciclaje de residuos textiles. Algunas de estas empresas siguen estableciendo sus contenedores en otras ciudades para continuar enriqueciéndose a costa de las personas que dejan ahí su ropa usada. Esta situación contrasta con la auténtica dedicación de organizaciones relacionadas con la Iglesia católica como es el caso de Cáritas, entidades que todo lo que reciben y más está orientado a la acción social.

Barrios abandonados en Madrid: contenedores llenos

Por Vicente Arribas

Esta foto es una muestra de la suciedad que traen los contenedores del Ayuntamiento de Madrid. Corresponde a la calle Antonio machado a la altura del nº 42; podían ir pensando en algo mas higiénico, pero con este ayuntamiento ya se sabe…


 

 

 

 

 

 

 

Por Mª José

Este es el estado de la calle Delicias casi en la esquina con la calle Batalla del Salado, el 1 de octubre. Además todos las papeleras llenas a rebosar, y las aceras y alcorques de los árboles llenos de basura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Barrios abandonados en Madrid: La zona de Delicias, en Arganzuela

Por Esther Salmador

a) Calles muy sucias, excepto aquellas cercanas a dependencias oficiales (por ejemplo la calle Bustamante, donde el Ayuntamiento tiene el SER, parte de Medio Ambiente…).

b) Vaciado de papeleras: rebosan y no se vacían.

c) Vaciado de contenedores de vidrio y papel y limpieza a su alrededor inmediato. Si han roto cristales fuera del contenedor, ahí se quedan.

d)  Calzadas: baches. Peligroso para coches y viandantes.

e) Aceras: esto es ya una vergüenza. Vamos dando traspiés, nos caemos, se nos caen encima al agarrarse instintivamente.

f) Alcantarillas super sucias o directamente tapadas con asfalto y así llevan años. Luego se forman unas balsas de agua tremendas y ni siquiera las empujan hacia zonas de drenaje: toca saltar a lo bestia o rodearlas.

g)  Las zonas ajardinadas están en pésimo estado de suciedad y abandono, tanto zona de niños como arbolado.

h)   Los faroles-farolillos se apagan cada dos por tres. Si llueve se van fases enteras, y si eres algo cívico llamas al 010 o a Alumbrado Público. Si no, a pesar de pasar la Policía Municipal, Nacional, Samur, ni Dios mueve un dedo y están apagados días y días.

i) En mi zona, Delicias, las áreas cercanas a las vías (que no sé si son del Ayuntamiento o de Adif-Renfe y me da lo mismo porque se  ve claramente que no colaboran entre ellos), están más que penosas y peligrosas. Es cierto que hay indigentes que practican “la tierra arrasada, tipo Atila”. Lo mismo hacen los usuarios de fin de semana de parques y zonas adyacentes, que los lunes están asolados de suciedad. En estos momentos al lado de la estación de tren de Delicias hay un vertedero denunciado hace tiempo por la que suscribe, que representa un peligro de salud pública y nadie ha hecho nada.

j) Las empresas, especialmente las de telefonía, ponen vallas y contenedores, hacen algo y dejan durante semanas los restos de obra o la propia obra inacabada. Por ejemplo, ahora mismo en Vara de Rey, lleva semanas un agujero con vallas… Chapuza y descontrol.

k) No se obliga a los establecimientos con terrazas en las calles a la limpieza de las zonas que ocupan. Todo queda como chapapote, las servilletas vuelan…

Hay una desidia que las instituciones transmiten (por todo lo que no hacen) y permiten a la ciudadanía. Yo ya estoy cansada de escribir al Ayuntamiento para que limpien una espiral y atajo al parque Tierno Galván desde la calle Ramírez de Prado-Juan de Mariana. Si te contestan a los 3 meses te dicen que han “respondido a tu demanda-petición” y no es responder a mi demanda, sino tener incorporado lo que hay que hacer y no tener que ser una ciudadana cantamañanas.

En cartas al Ayuntamiento he sugerido colaboraciones ciudadanas voluntarias (que no obligadas ni para sustituir puestos de trabajo). Pienso que eso nos enseñaría a todos algo respecto a la convivencia, pero la respuesta ha sido cero patatero.

Quiero, por último, hacer una llamada a la explicación perfecta que se ha encontrado: No hay dinero. Creo que no debemos dejarnos atrapar en esa explicación, lo que hay tiene que emplearse de la forma más útil posible, y la infraestructura es básica, lo bonito viene después, los coches oficiales y dietas, etc, también.