Tu blog Tu blog

Este es tu altavoz

Entradas etiquetadas como ‘desprecio’

No se hace nada contra el acoso escolar

Por José Ramón Serrano Jiménez

Tal vez seas uno de los que jugaban al desprecio cuando eras menor, y ahora te horroriza ver algo así. Podría que fueses un jugador neutral. No importa. Porque realmente los niños no tienen la culpa. Al menos, no toda.

Ellos son la última cadena de un eslabón, la mano ejecutora. Un reflejo de lo que se les enseña en casa. El acoso escolar no es algo aislado, no es una excepción; ocurre, y más de lo que pensamos. El problema es que no se hace nada. Y amarga pensar que esto que ha sucedido no incite a actuar, que no se mueva nadie.

Pelea entre varios chicos en el colegio (GTRES).

Pelea entre varios chicos en el colegio (GTRES).

Si desde el hogar no hay una buena educación, el niño se divertirá haciendo sufrir. Muchas veces es debido a la idea de querer ser el mejor, el más fuerte, y eso es porque se populariza el quedar por encima de alguien más débil. No importa si para ello hay que marginar, pegar o insultar al blanco elegido.

No es necesario esforzarse mucho para recibir maltrato. Una discapacidad, ser diferente, o simplemente no querer entrar en el juego de la fuerza. Y ojo, no hablo de peleas esporádicas o insultos “amigables”, que son normales. Aquí hablo de arrinconar, intimidar y apalear a alguien de forma física o psicológica (que es más frecuente) día tras día. Hasta que ocurre que alguien no es lo bastante fuerte para soportarlo y se suicida.

Tampoco el sistema educativo tiene actualmente los mecanismos necesarios para paliar la situación. El profesor apenas interviene en el mundo de los muchachos, y cuando lo hace, suele ser para una regañina o un castigo al “cabecilla”, que en realidad sólo empeora la situación. Lo mismo ocurre si lo cuentas a los familiares cercanos. No hay consecuencias. No se pone freno. Y por eso la víctima elige callarse e intentar afrontar sola la situación. Porque no queda otra.

Y esto sólo se arregla con educación en casa y con mecanismos de control eficaces, mejorando el ambiente escolar. Concienciar a los niños de que hacer esas cosas no te hace ser mejor, sino todo lo contrario. Que el gordo, el sordo o el “empollón” valen tanto como él, o más. Y que son como él.

 

 

 

Robo institucional sin armas

Por Carlos de Frutos Cabrero

“En esta zona peatonal, estacionar obstaculiza gravemente el tránsito de peatones”. ¿Finalidad de la medida? Es difícil de entender y apreciar. Quizás el policía, agente o lo que sea, pues se desconoce, necesita justificarse, y la administración, cómplice, le respalda.

Coches aparcados en un descampado próximo a Casa de Campo

Coches aparcados en el descampado próximo a Casa de Campo (Carlos de Frutos Cabrero)

¿Objetividad, tipicidad, sentido de la denuncia? Se me antoja que es una fórmula para recaudar fondos sin límite. Y cuanto menos te avisen o notifiquen, mejor; más denuncias te caen, y seguro que somos muchos los pobres ciudadanos a los que nos ha tocado esta funesta lotería, este infortunio. Vergüenza de administración que lo tolera, permite o aplaude. ¿Se habrá enterado Doña Carmena?

¿Y dónde la proporcionalidad? Con la que está cayendo, casi nada, 200 euros de multa. Debe ser lo de “gravemente”. Todo está fuera de toda lógica, es algo kafkiano.

Consecuencia: indefensión, cabreo, desprecio de la administración y de las instituciones, por no hablar de las consecuencias económicas. Pues puede ir uno a la cárcel si no paga o no puede pagar. Y no hay derecho a réplica, ni a súplica. Nada vale.

¡Esto es un robo institucionalizado! Y cómplice -o autor necesario- la administración que lo respalda.

Sí, me reclaman 1.321,80 euros por vía de apremio por 6 multas, todas por el mismo concepto, supuestamente cometidas los días 3, 7, 12, 18, 24 y 29 de octubre de 2014. Y yo sin enterarme hasta que me fueron llegando algunas en enero de 2015 porque parece ser que se habían publicado en el tablón edictal de sanciones de Tráfico (vaya Vd. a saber qué es eso). Cuando me enteré no volví a dejar el coche allí y diariamente hacía 50 minutos andando hasta la Casa de Campo, que es costumbre muy sana. Pero da lo mismo, una vez que te han denunciado ya nada vale, la bola sigue y sigue.