¿Criticas o perdonas? La pasta de la que estás hecho según el covid        

  • Vaya, en el trabajo se han contagiado el grupito de las tres. Esas a las que no les gustaba ventilar. Pues toma, ya les está bien. Aquí todos cuidándonos, y ellas poniendo en riesgo al personal.
  • Pues para vernos así, con toda esta parafernalia, pendientes de que los niños no se acerquen demasiado… mejor no nos vemos. Paso de estar todo el rato en tensión.
  • Estoy harta de estos fumadores que todo el día van sin mascarilla. Además el humo es lo que más contagia. ¿Cómo se puede ser tan egoísta?
  • Hoy iremos al bosque aunque no se pueda salir. Allí es imposible contagiarnos. Todas estas medidas me parecen una exageración.
  • Esos se han pasado por el forro el confinamiento perimetral para ir a tocar nieve y encima lo ponen en Facebook. Serán…

TODOS LO HACEMOS

 ¿Alguno de estos comentarios te suena? Yo he mascullado a varios en distintas ocasiones. Algunos al principio de la pandemia y otros en los momentos actuales. Criticar al otro nos sitúa en posición de superioridad y nos separa de él, preparando el terreno para el conflicto. Todos lo hacen te puedes decir. Sí pero no te engañes, las críticas no son inocuas, sino todo lo contrario.

ACOSO LABORAL POR CONTRAER EL COVID

Ayer, en una sesión de coaching la persona a quien acompaño me compartía que se están dando casos de hostigamiento laboral por el covid. En concreto, situaciones de criticar y culpar a compañeros de trabajo por el hecho de haberse contagiado. Vivimos momentos de tensión y hastío por cómo se está alargando la crisis. Sin embargo, criticarnos los unos a difícilmente solucionará nada.

Mujer puño alzado

(Timothy Eberly, UNSPLASH)

LA PASTA DE LA QUE ESTÁS HECHO

Todas las situaciones extremas nos invitan a enfrentarnos a nuestra verdadera naturaleza. Es fácil pensar que uno es buena persona, sin haberse enfrentado a ellas. Los que han vivido guerras, campos de concentración y otras circunstancias atroces explican que solo en éstas se revela la verdadera pasta de la que estamos hechos. Para algunos, tal vez la circunstancia adversa en la que demostrar quienes somos, sea tener que enfrentarnos a esta crisis. En ella hemos de plantearnos cómo decidimos ser. Qué semillas internas decidimos regar, las de la separación, rencor y miedo o las de la confianza, ayuda mutua y prudencia.

LOS LÍMITES DE LA EMPATÍA

En cuanto sientas que surge en ti la crítica al otro, es momento de ponerse en guardia. Para neutralizarla, la empatía nos invita a ponernos en los zapatos del otro. Sin embargo, no siempre es posible empatizar, por el mero hecho de que no tenemos toda la información. Me puede parecer que mi colega de trabajo se híper protege del covid, sin embargo, desconozco que su pareja es de alto riesgo por estar en tratamiento por cáncer. En este caso y en muchos, la empatía se queda corta.

LA VÍA DEL PERDÓN

Existe una capacidad que desmonta la crítica y que no necesita que conozcamos todos los detalles del otro. Se trata del perdón. Ojo, no me refiero al perdón rápido y superficial al que de pequeños nos forzaban nuestros padres cuando nos peleábamos entre hermanos o primos. El perdón del que hablo es el de sabernos seres con la capacidad garantizada de meter la pata. Es el perdón de dar por sentados los miedos, bajezas, imprudencias y excesos propios y ajenos y dejarlos ir, una y otra vez, como un pesado saco de piedras en un tumultuoso río.

PERDONAR ANTES Y DESPUÉS

Mi amigo Peter que tanto me inspiró, al tiempo que luchaba contra la enfermedad que terminaría con su vida, me compartió algo que llevaba años practicando: perdonar a alguien antes siquiera de haberlo conocido. Está en nuestras manos perdonarnos a todos de antemano, por los errores que hemos cometido y los que cometeremos. Además de tomar las precauciones necesarias, tal vez sea éste el único modo de superar esta crisis y que haya merecido la pena.

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Cathy

    Vivmos en un continente buenista, un continente en el que se mima los criminales y se desprecia a las víctimas, donde cumplir las normas y ser respetuoso con los demás no es ni siquiera apreciado. De ahí las sentencias de broma contra ciminales que son un desprecio contra las víctimas, que en muchos casos no volveran y dejan una familia destrozada.

    El problema es que en los países crisitianos perdonar se ha vuelto una obligación, aunque no quieras, te obligan por fuerza y si no te castigan a ti. Siempre opino que perdonar solo puede hacerlo la víctima, no debería poder perdonar la sociedad, terceras personas que no son la víctima y luego organizar campañas de acoso o desprestigio contra las victimas sino tragan.

    Un ejemplo muy claro fueron los ataques terroristas en Barcelona, donde no preocuparon los muertos, sinio “el amor”, “la reconciliación”, el “no a la islamofobia”. A los muertos que les den.

    29 enero 2021 | 10:11 am

  2. Dice ser ana

    Cathy, estoy complétamente de acuerdo contigo, laméntandolo mucho porque me encantaría que las cosas fueran distintas, pero no lo son. Soy católica y de pequeña me dijeron que había que poner la otra mejilla. No veas las de tortas que me he llevado toda la vida….

    29 enero 2021 | 11:57 am

  3. Dice ser CARLOS

    Lo mejor es hablar con esas personas. Si aún así cometen irregularidades por que se las pelan.. Hablar con el superior. Si siguen así que las despidan. Si las ves en entornos públicos denunciarlas. Si esas personas necesitan un estado policial para cumplir las normas pues ale, unos señores con porras y que les den fino. Lo que no se puede aguantar es vivir con personas que buscan lo peor para la comunidad.

    Cuando éramos nómadas cazadores recolectores ese tipo de personas eran alejadas y si reincidían se les mataba.

    No puedes ponerte en su lugar porque su lugar es joder a los demás.

    No puedes tener empatía con Hitler o Franco. Son personas que les da igual la cifra e muertos….solo les importa mantener sus vicios.

    07 febrero 2021 | 8:58 am

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