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¿Cómo gestionar el miedo a vacunarse?

Me han llamado para vacunarme. Tengo miedo. ¿Cómo afrontarlo?

El miedo, esa emoción básica tan familiar.

El miedo, esa emoción sabia que nos avisa cuando entramos en territorio desconocido.

El miedo, esa emoción estúpida que nos secuestra a un futuro inexistente.

De acuerdo, te da miedo vacunarte. A mi también. Si tienes elección, elige. Si decides vacunarte y la emoción sigue contigo, date cuenta que el miedo no se gestiona: el miedo se enfrenta.

El miedo se confronta. Se le mira a los ojos como a una desafiante bestia salvaje. Te acercas a esa bestia y al observarla de cerca, te das cuenta de que todavía es más aterradora de lo que imaginabas. Su perfil es el de una trombosis que se lleva tu vida. Su cuerpo está plagado de dolencias crónicas que tal vez se activen en ti.

Ojo

(v2osk, UNSPLASH)

Sientes ahora su respiración. Sus latidos acelerados. El animal tiene hambre, mucho, y tú eres su presa. Con la mirada clavada en sus ojos, una tensión extrema te mantiene en pie. La tensión entre el miedo a enfermar del covid y los riesgos de vacunarte. Te gustaría rendirte, pero no lo haces. Sigues adelante, ahora un paso, luego otro. De pronto tú y la bestia ya no sois dos, sino uno.

Estás en la cola del hospital con otras personas. Sientes su ansiedad, hermana de la tuya y esto te calma. Viene a ti la imagen de unas ovejas esperando resignadas en el matadero. Llega tu turno y una enfermera de aire amable y cansado te invita a subirte la manga. Lo haces y en un segundo ya está. Te sobreviene una gratitud inesperada. No hay rastro de la bestia. Hoy, has ganado esta ronda, has ganado al miedo. 

 

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Si puede, no vaya al médico. ¿En serio?

SI PUEDE, NO VAYA AL MÉDICO. ¿EN SERIO?

En su último libro Si puede, no vaya al médico, el cirujano Antonio Sitges Serra alerta en palabras de Huxley, respaldadas por 40 años de práctica, que con todos los avances médicos, pronto estaremos todos enfermos.

HIPOCONDRÍACOS EN SERIE

Con puntos en común al libro Curación Cuántica de D. Chopra, Sitges explica cómo la tecnología, los medios de comunicación y el personal médico se confabulan para convertirnos en hipocondríacos en serie. El autor describe que somos bombardeados constantemente sobre los peligros de enfermar, nos sentimos empujados a preocuparnos, a ir al médico, a hacernos pruebas, tests, controles,…y con tanto buscar algo encuentran. Y, añade, una vez lo hacen, el riesgo de entrar en una espiral degenerativa de intervenciones innecesarias, pruebas, stress emocional y demás factores nos puede llevar al desastre.

Persona con estetoscopio

(Online marketing, UNSPLASH)

PSICOSIS COVID

En plena psicosis por la covid, estamos más pendientes de nuestra salud que nunca. Entonces ¿qué hacemos? ¿Pasamos de todo y nos olvidamos de ir al médico? ¿O lo contrario, nos observamos constantemente, rozando la hipocondría con sus nocivos efectos y saturando las consultas médicas?

LOS LÍMITES DEL MIEDO

Detrás de estar muy pendiente de la salud de uno, está el miedo a enfermar. Y en un plano más o menos cercano, el miedo a morir. La emoción del miedo nos avisa del peligro. Anticipa un escenario adverso y su inteligencia nos habla de cautela. Con este mensaje se activa la alerta en nuestro cuerpo, preparándonos para la lucha, la huida o la congelación. A veces el miedo nos puede salvar la vida. Sin embargo, vivir permanentemente presos del miedo – o su variante, la ansiedad – no es recomendable, puesto que la misma emoción nos consume.

DESCÉNTRATE

Un antídoto a la excesiva preocupación por la salud de uno mismo consiste en descentrarse. Tengo cierta tendencia a la hipocondría y mi profesión, basada en acompañar a otras personas a desarrollarse a través del coaching es el antídoto perfecto para descentrarme y ponerme en mi sitio. Al crecer te enseñaron a estar centrado, pero ¿que tal si te descentras un poco o del todo? Dejas de pensar en ti, por unas horas o por unos días y te centras en otra persona, en otro tema, en otro proyecto. Al hacerlo la garra del miedo aflojará, creando espacio para experiencia nueva.

ACEPTAR EL ERROR

En cualquier caso, tanto si dejas que el miedo a enfermar se apropie temporalmente de tu salud, como si evitas ir al médico cuando deberías ir, date un respiro. Nuestra capacidad de errar es marca de la casa de la estirpe humana. Médicos incluidos. Ellos por supuesto, también se equivocan.

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Por qué no tienes que “aguantar” hasta que pase todo

PARA UN MOMENTO Y PIENSA

Recuerdo un anuncio de tele de hace años, en el que la actriz Andy McDowell, decía algo como, “antes de teñirte el pelo, ¡para un momento y piensa!”. Lo decía con tal intensidad que parecía que había mucho en juego. Podría haber dicho perfectamente: “antes de hipotecarte con la compra de un piso, para un instante y reflexiona”. O “antes de hacerte un tratamiento de fertilidad, para un momento y medita”.

LOS PENSAMIENTOS NOS PIENSAN

La frase del publicista, advertía del gran peligro de ir al tuntún en semejante momento crucial. ¿A quién se le ocurriría hacer algo así, cuando lo que está en juego es nada menos que nuestra cabellera? No es nuestra estabilidad financiera, tampoco nuestra profesión, ni tampoco nuestra familia. Guasas a parte, a lo que voy, es que….el problema de nuestras vidas no es que no pensemos, sino atención, todo lo contrario: pensamos demasiado. Mejor dicho, en palabras del físico David Bohm los pensamientos nos piensan y no sabemos como pararlos lo que tiene un problema: es agotador.

MEMES, PENSAMIENTOS Y OTROS VIRUS

Los pensamientos no se quedan en nuestra cabeza y ya, sino que algunos se propagan entre nosotros, como…¡un virus! Sí, se trata de un tipo de meme. Los pensamientos son información. Cada pensamiento está vinculado a un conjunto de emociones que de instalarse se hacen con nuestro estado de ánimo y añaden tensión. Hay pensamientos-meme que empoderan. Durante el tiempo en el que viví en EEUU, recuerdo como el “que tengas un gran día” y el “todo es posible” me insuflaban entusiasmo a todas horas.

Mujer sentada con mascarilla

(Dusan Jovic, UNSPLASH)

MEMES TÓXICOS

Luego hay pensamientos-memes que suavemente nos matan. Uno de pernicioso con el que no paro de cruzarme es el que responde a la pregunta de “¿Cómo estás?”. El perverso pensamiento-meme-virus responde así: “aguantando hasta que pase todo”. Te puedes decir, bueno, es una frase hecha, no tiene más. Te equivocas y es justamente así es como logran propagarse los pensamientos-meme dañinos, y… hundirte en la miseria.

AGUANTAR TE ESTÁ MATANDO

¿Aguantando el qué? ¿Es que aguantas algo con tus manos? Tal vez aguantes algo con tu mente. Pues claro, aguantas, esperas, aguardas,…a que pase todo. Y mientras lo haces una parte de ti está congelada, está muerta. Yo te pregunto: ¿de qué te sirve pensar así, o mejor dicho, que te piensen así? ¿es que te ayuda en algo comprar ese “aguantar”? Al contrario, te hunde un poquito más cada día, pues aguantar es cansado y tú solo tienes un par de brazos. Y mientras aguantas, tu vida, esa que viniste a vivir, pasa de largo, devorada sin piedad por el tiempo.

VACÚNATE

Las buenas noticias es que puedes inocularte de este pensamiento-meme-virus. Hazlo inyectándote el pensamiento “estoy vivo y doy gracias por ello”. No olvides pincharte un recordatorio diario. Sus efectos no tardarán en llegar. Pensarás menos, descansarás más y gozarás de la broma sagrada de estar vivo.

¿Criticas o perdonas? La pasta de la que estás hecho según el covid        

  • Vaya, en el trabajo se han contagiado el grupito de las tres. Esas a las que no les gustaba ventilar. Pues toma, ya les está bien. Aquí todos cuidándonos, y ellas poniendo en riesgo al personal.
  • Pues para vernos así, con toda esta parafernalia, pendientes de que los niños no se acerquen demasiado… mejor no nos vemos. Paso de estar todo el rato en tensión.
  • Estoy harta de estos fumadores que todo el día van sin mascarilla. Además el humo es lo que más contagia. ¿Cómo se puede ser tan egoísta?
  • Hoy iremos al bosque aunque no se pueda salir. Allí es imposible contagiarnos. Todas estas medidas me parecen una exageración.
  • Esos se han pasado por el forro el confinamiento perimetral para ir a tocar nieve y encima lo ponen en Facebook. Serán…

TODOS LO HACEMOS

 ¿Alguno de estos comentarios te suena? Yo he mascullado a varios en distintas ocasiones. Algunos al principio de la pandemia y otros en los momentos actuales. Criticar al otro nos sitúa en posición de superioridad y nos separa de él, preparando el terreno para el conflicto. Todos lo hacen te puedes decir. Sí pero no te engañes, las críticas no son inocuas, sino todo lo contrario.

ACOSO LABORAL POR CONTRAER EL COVID

Ayer, en una sesión de coaching la persona a quien acompaño me compartía que se están dando casos de hostigamiento laboral por el covid. En concreto, situaciones de criticar y culpar a compañeros de trabajo por el hecho de haberse contagiado. Vivimos momentos de tensión y hastío por cómo se está alargando la crisis. Sin embargo, criticarnos los unos a difícilmente solucionará nada.

Mujer puño alzado

(Timothy Eberly, UNSPLASH)

LA PASTA DE LA QUE ESTÁS HECHO

Todas las situaciones extremas nos invitan a enfrentarnos a nuestra verdadera naturaleza. Es fácil pensar que uno es buena persona, sin haberse enfrentado a ellas. Los que han vivido guerras, campos de concentración y otras circunstancias atroces explican que solo en éstas se revela la verdadera pasta de la que estamos hechos. Para algunos, tal vez la circunstancia adversa en la que demostrar quienes somos, sea tener que enfrentarnos a esta crisis. En ella hemos de plantearnos cómo decidimos ser. Qué semillas internas decidimos regar, las de la separación, rencor y miedo o las de la confianza, ayuda mutua y prudencia.

LOS LÍMITES DE LA EMPATÍA

En cuanto sientas que surge en ti la crítica al otro, es momento de ponerse en guardia. Para neutralizarla, la empatía nos invita a ponernos en los zapatos del otro. Sin embargo, no siempre es posible empatizar, por el mero hecho de que no tenemos toda la información. Me puede parecer que mi colega de trabajo se híper protege del covid, sin embargo, desconozco que su pareja es de alto riesgo por estar en tratamiento por cáncer. En este caso y en muchos, la empatía se queda corta.

LA VÍA DEL PERDÓN

Existe una capacidad que desmonta la crítica y que no necesita que conozcamos todos los detalles del otro. Se trata del perdón. Ojo, no me refiero al perdón rápido y superficial al que de pequeños nos forzaban nuestros padres cuando nos peleábamos entre hermanos o primos. El perdón del que hablo es el de sabernos seres con la capacidad garantizada de meter la pata. Es el perdón de dar por sentados los miedos, bajezas, imprudencias y excesos propios y ajenos y dejarlos ir, una y otra vez, como un pesado saco de piedras en un tumultuoso río.

PERDONAR ANTES Y DESPUÉS

Mi amigo Peter que tanto me inspiró, al tiempo que luchaba contra la enfermedad que terminaría con su vida, me compartió algo que llevaba años practicando: perdonar a alguien antes siquiera de haberlo conocido. Está en nuestras manos perdonarnos a todos de antemano, por los errores que hemos cometido y los que cometeremos. Además de tomar las precauciones necesarias, tal vez sea éste el único modo de superar esta crisis y que haya merecido la pena.

5 pautas + 1  para salir de Matrix y volver a la vida

Uno de los efectos secundarios de la crisis del covid es que nos ha virtualizado a todos todavía más. Al no poder salir a la calle, o de la ciudad, o a cenar, o al monte…nos hemos ido a internet. Es natural. Nuestra naturaleza curiosa, activa y deseosa de actividades que nos llenen, lo ha facilitado. Ahí está la red, a punto para saciarnos con todos sus contenidos y posibilidades. ¿Pero es realmente capaz de hacerlo?

En mi práctica de coaching muchas personas me comparten su malestar por estar enganchados a las redes sociales o a las series. Aunque lo sufren, no consiguen despegarse de sus tentáculos. La naturaleza adictiva de lo virtual, hace que pasemos enganchados más tiempo del que nos gustaría. Nuestra relación con lo virtual me recuerda al soma de Huxley, en un Mundo feliz y a la distopía de Matrix, en la que vivimos sin saberlo.

Pantalla de ordenador

(Markus Spiske, UNSPLASH)

Sin embargo, no hace falta que te conviertas en Neo o en Trinity para salir de Matrix. La clave está en no combatir lo virtual que tiene por supuesto aspectos positivos, sino en dar espacio a todo lo de afuera de Matrix, ignorando a las maquinitas cuanto más tiempo mejor. Te doy 5 pautas + 1 que te allanen el camino de vuelta:

  1. PRACTICA EL ARTE DE NO HACER NADA. Como afirma Eckhart Tölle somos “seres humanos”, no “hacedores humanos”. Por ello, necesitamos alternar periodos de acción con periodos de no hacer nada – ni siquiera pensar. Hay muchas formas de no hacer nada. Te invito a considerar la contemplación, entendida como la práctica de observar tu entorno (descuida, navegar por internet no vale): observa a una planta, a tu mascota, a tu hijo, al techo blanco,… sin ninguna intención. Relájate en este ver. Date cuenta de qué forma la consciencia que mira es la misma que la que recibe la mirada.
  2. REGOCÍJATE EN EL TACTO. La piel es el mayor órgano del cuerpo. Recorre sus autopistas de alta sensibilidad achuchando a tus seres queridos. Llenaos de arrumacos, mimos o pellizcos. Abraza a tu mascota, acaricia a tus plantas. Enloquece dando cosquillas o recibiéndolas. Date un masaje en el cuerpo y permite que este gesto sea una declaración de amor a ti mismo.
  3. VIVE DESDE LAS MANOS. Eres una persona a unas manos pegadas. Si queremos, nuestras manos son el portal a experiencias que hunden nuestras raíces en la tierra: dibujar como cuando éramos niños, modelar barro sin que importe lo creado, cocinar y luego degustar, garabatear poemas, escribir chistes guarros, cultivar un pequeño huerto….
  4. CELEBRA TU CUERPO. Baila al son de tu música preferida, despierta a tus células con una ducha helada, haz el amor, sal a recorrer tu ciudad o pueblo…Siente lo maravilloso de tener dos piernas que, con suerte, todavía pueden caminar y no las des por sentadas, sentándolas a todas horas. Pregúntales qué quieren y simplemente sígueles. ¿Que quieren caminar? pues a caminar, ¿Que prefieren ir en bici? pues ya sabes.
  5. ENTRA EN CONVERSACIÓN con otra persona. Empieza por escuchar. Mientras lo haces, no mires al móvil, no cocines, no te pongas a planchar. Escucha con atención como si fuera lo más importante que está ocurriendo en tu vida, porque lo es. ¿Qué te genera curiosidad? Cuando lo encuentres pregunta. Deja espacio al silencio y date cuenta de cuán generosamente carga de energía el espacio entre vosotros.

+ 1 VIAJA A TRAVÉS DEL PAPEL. Lee libros de papel. Recorre sus páginas como harías con la piel de tu amante. Respira y encuéntrate en ellas. Trasládate a otra dimensión con una novela. Deja que te confundan, que pongan tus ideas patas arriba. Cuando te sorprendan o te provoquen, déjales tu huella escribiendo en sus páginas. Entabla una relación con cada libro. Recomiéndalos, y consigue así que ellos también viajen.

Seguramente volverás a Matrix, pero no te angusties, porque una vez tomes la pastilla roja, ya sabes,… no hay vuelta atrás 😉

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Fíjate en los héroes porque tú eres uno de ellos

La crisis del covid se alarga y no se distingue la luz al final del túnel. Las circunstancias no dejan margen para medias tintas. O somos víctimas, o somos héroes.

¿QUIÉN ES EL HÉROE?

El héroe es el que convierte al caos en orden. El héroe se rebela contra el statu quo – interno o externo-, lo sacude y lo transforma. Es el que mata al dragón y devuelve la paz al reino. El héroe está dispuesto a morir y de hecho una parte de él muere: su identidad. Y es gracias a esa muerte, que puede entregarse de pleno a su propósito y renacer más fuerte.

DOS HISTORIAS

Con diecisiete años Yusra Mardini huyó de su Siria natal después de que la piscina donde entrenaba fuera destruida por una bomba y luego la casa donde vivía con sus padres. Cuando el motor de la embarcación sobrecargada de refugiados se paró, ella y su hermana mayor nadaron durante más de tres horas hasta llegar a la isla de Lesbos. Salvaron sus vidas y las de dieciocho personas más. Compitió en las olimpíadas de Río de Janeiro del 2016 y hoy es una firme abogada a favor de los derechos de personas refugiadas.

Damien Echols ingresó a los diecisiete años en prisión, y pasó diecisiete años más en el corredor de la muerte por un crimen que no había cometido. Hoy día comparte a través de libros y formaciones las prácticas espirituales que le ayudaron a sobrevivir y a manifestar su libertad, durante los duros años que pasó entre rejas.

CONOCERLES TE DARÁ FUERZA

No importa si son héroes famosos o anónimos. Tampoco si son héroes de la pandemia, que cuenta con tantos, o de tiempos pasados. Conocer sus historias te dará fuerza. Cuando lo hagas, no te amilanes por su grandeza, diciéndote que ellos eran diferentes. Sus circunstancias eran diferentes sí, seguramente mucho más hostiles, pero en ellos y en ti palpita la misma vida. Si permites que sus historias prendan tu chispa vital, lo de hoy y lo que está por llegar será pan comido.

Estatua del memorial a Martin Luther King

(Bee Calder, UNSPLASH)

OPRESIÓN: EL INGREDIENTE ESENCIAL

El contexto del héroe nunca es de vino y rosas sino todo lo contrario: guerra, pobreza, abuso de poder, … Son los entornos opresivos los que invitan al hecho heroico. Eso es así porque en palabras de Martin Luther King necesitamos de un viento en contra para volar. La fuerza del viento en contra es lo que nos permite medir nuestras fuerzas. En cambio, quejarnos nos empequeñece. También lo hace la inacción y el dejarnos atrapar por el “no puedo”.

LA OPORTUNIDAD DEL COVID

El covid te proporciona la opresión perfecta para descubrir tu propia fuerza. Con él tienes la oportunidad de participar en el heroísmo de los pequeños gestos y las grandes gestas. El heroísmo de cuidar los unos de los otros. El heroísmo de confiar en la vida y en ti mismo. El heroísmo de apostar por lo que crees y darte a ello, una y otra vez.

Esta Navidad, confía y haz lo que quieras

Oh, unas Navidades así… muchos nos quejamos. Sabemos bien que podría ser mucho peor. Podría ser terrible. Imagina una Navidad en guerra. En medio de una hambruna. O con desastres devastadores del cambio climático. Con todo, intento escribir sobre Navidad pero me cuesta lo indecible desligarla del virus.

Aquello a lo que prestamos nuestra atención crece. Aquello a lo que se la quitamos se transforma. Pero ¿qué hacemos? ¿Miramos hacia otro lado? ¿Negamos la realidad? No, no se trata de eso. Podemos no negar el covid-19 sin estar centrados en él. Sólo necesitamos un ingrediente para hacerlo: la confianza.

Hombre relajado al lado de árbol de Navidad

(Artem Kniaz, UNSPLASH)

La historia central de la Navidad es posible gracias a la confianza. María confió en las palabras del ángel animándola a acoger al hijo que llevaba en su vientre. El prometido de María, José, descubrió que ella estaba embarazada sin ser él el padre, sin embargo, también confió y decidió desposarla. Ambos confiaron en que la vida proveería, a pesar de contar con bien poco. A pesar de todos los rechazos, confiaron en encontrar un lugar donde su hijo pudiera nacer. Y así fue. (Mateo 1:18-25)

¿Te da miedo confiar? ¿Prefieres vivir en la desconfianza, pensando que te van a engañar? Desconfiar no solo es una actitud mental, también es una acción defensiva constante que te consume. Ahora por el covid, luego por la crisis, después por cualquier otro motivo.

La confianza a la que me refiero no está basada en la razón, ni en los datos. Tampoco se apoya en las previsiones de expertos, ni en lo efectivo de la vacuna. Se trata de confiar en la vida por su mismo palpitar dentro de nosotros. Se trata de confiar que el camino se irá mostrando al caminar. Aunque esta confianza no la puedas almacenar, sí puedes elegir practicarla en un instante siempre en renovación. Puedes elegir practicarla ahora.