Quién fue… Kim Duk-koo: murió a golpes en el ring y cambió para siempre el boxeo

El boxeador surcoreano Kim Duk-koo (WIKIPEDIA)

Cerramos la semana con una historia dura de un deporte duro, pero que tiene su interés histórico, ya que cambió para siempre la forma de entender el boxeo, así como parte de sus reglas. Es la historia de Kim Duk-koo.

Kim Duk-koo nació en Gangwong, Corea del Sur, el 29 de julio de 1955. Era el menor de cinco hermanos y creció una familia pobre: había perdido a su padre con tenía dos años. Desempeñó trabajos como limpiabotas o guía turístico hasta que en 1976 emprendió su carrera como boxeador.

En su etapa amateur logró un récord de 29 victorias y 4 derrotas, y dio el salto al profesionalismo en 1978. Cuatro años después, ganó el título de campeón de Asia y Pacífico de los ligeros. Este título lo convirtió en aspirante al título mundial de la categoría, y se organizó un combate con el campeón, el estadounidense Ray ‘Boom Boom’ Mancini.

El combate se celebraría en Las Vegas el 13 de noviembre. Era la primera vez que Kim peleaba fuera de Asia. Antes de partir para el mítico Caesar’s Palace, Kim escribió el mensaje “Vivir o morir” en la pantalla de una de las lámparas de su hotel en la ciudad de las luces.

Un momento del combate (YOUTUBE).

El combate fue durísimo. Kim castigó fuertemente a Mancini, llevando incluso al equipo del americano a plantearse tirar la toalla. Mancini tenía un ojo totalmente fuera de combate, pero conforme el combate avanzaba y ‘Boom Boom’ resistía, la iniciativa empezó a cambiar de lado. Mancini se rehizo y en el 14º asalto, el estadounidense logró mandar a la lona al coreano. El árbitro paró el combate y Mancini retuvo el título.

Apenas unos minutos después de acabar el combate, el coreano entró en coma. Fue sacado del Caesar’s Palace y llevado al hospital Desert Springs. Allí le hallaron un hematoma subdural que contenía 100 cenímetros cúbicos de sangre en el cráneo. Fue operado de urgencia, pero el púgil no se recuperó y el 18 de noviembre moría. Tenía 27 años. El neurocirujano que lo trató explicó que su muerte se produjo por un solo puñetazo.

La muerte de Kim sumió a Mancini en una depresión. Nunca fue el mismo y dos años después perdió el título. La tragedia fue mucho mayor. La madre de Kim se suicidó tres meses después bebiendo una botella de pesticida. Al verano siguiente fue el árbitro del combate el que se quitó la vida descerrajándose un tiro en la cabeza.

La novia de Kim estaba embarazada de un niño, Kim Chi-Wan, que nunca conoció a su padre. Muchos años después, en 2011, y por medio de un documental, Kim hijo conoció a ‘Boom Boom’ Mancini.

La muerte del púgil surcoreano provocó cambios en la normativa. El máximo de asaltos pasó de 15 a 12. Aumentaron los controles médicos antes de los combates y desde entonces los boxeadores empezaron a ser sometidos a electrocardiogramas, tests cerebrales y pulmonares. Además, se introdujo la cuenta de 8 con el púgil de pie, que permite declarar un KO aunque el boxeador no esté en el suelo pero esté a punto de perder la verticalidad. Y una norma más: un boxeador no podría pelear hasta que pasaran al menos 45 días tras un KO en contra. En definitiva: la muerte de Kim cambió el boxeo para siempre.

Os dejo con el combate completo:

5 comentarios

  1. Dice ser Guillermo Alfonso Padilla

    Estado Inst.religiosas y de beneficiencia hagan fabricas para emplear pobres no dar subsidios dar trabajo para que no ocurran estos dramas !!!

    05 enero 2020 | 15:20

  2. Dice ser pedrito

    Buen reportaje.

    05 enero 2020 | 21:50

  3. Dice ser Marko

    Me ha encantado este artículo, no como los de la *****cona de gustavita hernandez. Solo hay una falta de ortografía pero es interesante que publiquéis cosas así. Gracias Edu, felices fiestas.

    06 enero 2020 | 09:49

  4. Dice ser igrafía

    Excelente articulo

    10 enero 2020 | 15:12

  5. Dice ser ruomalg

    Bestial historia, demasiadas tragedias con una sola muerte en el ring. Es una pena que tengan que ocurrir sucesos como este para que cambien las reglas en pos de la seguridad de los deportistas, pero peor sería que a su muerte no hubiesen cambiado nada.

    21 enero 2020 | 21:06

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