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Los efectos secundarios de las vacunas o de leer este blog

enrique70Margarita del ValPor Margarita del Val y Enrique de la Rosa (CSIC) *

Pongamos que este artículo lo acaben leyendo un millón de adolescentes. En las seis semanas siguientes a su lectura más de cien de ellos enfermarán. Algunos, unos 35, sufrirán convulsiones de origen probablemente indeterminado y sin diagnóstico claro. Pero otros desarrollarán una enfermedad bien identificable: a unos 30 les diagnosticarán diabetes y a más de 20 artritis reumatoide. Un número significativo, unos 10, tendrán una parálisis facial y el resto, hasta el centenar, presentarán todo un listado de trastornos más infrecuentes, incluyendo, entre otros, esclerosis múltiple, choque anafiláctico o narcolepsia. Incluso es posible que uno muera, y no por accidente. Unos datos como estos le podrían llevar a intentar convencer a sus hijos adolescentes, si los tiene, o a familiares y amigos que los tengan de que no lean el blog del CSIC por su peligrosidad, ¿no?

Campaña de vacunación

Campaña de vacunación contra la difteria en Londres, 1941. /Wikimedia Commons

Fijémonos también en niños pequeños, menores de tres años. De un millón a los que sus padres o madres les hayan leído un cuento infantil, más de 1.300 enfermarán en las próximas seis semanas . Y si nos limitamos a los próximos siete días, para que la relación en el tiempo sea más próxima, más de 200 tendrán convulsiones e, incluso, 3 o 4 morirán durante dicha semana.

Seguro que todo lo que le hemos estado contando hasta ahora le parece absurdo, ¿verdad? A nosotros también, pero los números reflejados son ciertos. Proceden de un estudio realizado por el sistema de sanidad danés para determinar con exactitud los efectos secundarios de las vacunas. Durante 30 años, siguieron la aparición de una serie de enfermedades de declaración obligatoria en la práctica totalidad de los niños y jóvenes menores de 18 años; exactamente 2.300.227. Para poder establecer con exactitud el número de complicaciones asociadas a la vacunación, entre las reportadas tras una inmunización, es necesario saber qué enfermedades, trastornos e incluso muertes se producen en una población y un periodo de tiempo determinados. Eso es precisamente lo que reflejan los números que les hemos contado: estadísticas que muestran los niños y jóvenes afectados, con  independencia de lecturas, vacunas y cualquier otra circunstancia externa.

Botes vacunas

Flickr/ Carlos Reuser Monsálvez

Vayamos ahora a los efectos secundarios de las vacunas, tan dramatizados en ciertos círculos. Las vacunas, como cualquier tratamiento efectivo, tienen efectos no deseados. Pero si usted quiere realmente saber el número de los mismos, debe comparar las complicaciones reportadas tras una vacunación con las que ocurren independientemente de ella, que son los números que antes he asociado a la lectura. Y posiblemente el número estará incrementado por el efecto nocebo.

El efecto nocebo es el contrario al efecto placebo comentado en una entrada anterior. Consiste en la aparición o el empeoramiento de síntomas de una enfermedad por una intervención sobre la que se tienen expectativas negativas, como puede ocurrir con las vacunas. Merece la pena dedicarle una entrada futura. Y, para acabar, a la hora de decidir si vacunar o no vacunar a sus hijos, si está en dicha tesitura, no olvide informarse sobre los efectos reales de la enfermedad infecciosa que se evita con la vacunación; muchas de ellas pueden causar graves secuelas o, incluso, pueden llegar a ser mortales.

 

*Margarita del Val es investigadora del CSIC en el Centro de Biología Molecular y Enrique J. de la Rosa es investigador del CSIC en el Centro de Investigaciones Biológicas. Este texto ha sido inspirado por una charla impartida por del Val en el marco de ‘Ciencia con chocolate’, una iniciativa de divulgación científica, coordinada por de la Rosa,  que se ha celebrado los últimos cuatro años con la excusa de tomar un buen chocolate.

13 comentarios

  1. Dice ser Antonio

    Tu fallo está en la premisa que das como cierta..
    “Las vacunas, como cualquier tratamiento efectivo, tiene efectos secundarios no deseados”
    Esto no es cierto. En primer lugar, los tratamientos deberían ser “eficientes” que no es lo mismo que “efectivos”. En segundo lugar, no por ser efectivo debe tener efectos secundarios.. esa afirmación es tan ignorante que no merece caso alguno.
    Los tratamientos principales que nos da la naturaleza son la alimentación y descanso. Y no se me ocurren efectos secundarios de ninguno de esos tratamientos. Quizá si solo se busca la eficacia (y no la eficiencia) si que provocan efectos secundarios.. por ejemplo: ¿tengo hambre? pues me como 3 vacas enteras… ¡verás como se me pasa el hambre!
    Un saludo

    01 julio 2015 | 09:59

  2. Dice ser Jgat

    #1: No hay efectos primarios en nada sin efectos secundarios. No hay nada, absolutamente nada , que se completamente inocuo. Si volvemos a tu ejemplo de la alimentacion, tanto alimentarse, por bien que se haga, como respirar crean toda una serie de reacciones de oxidacion en el cuerpo, que a la larga acabaran enfermandonos y matandonos; pero la alternativa a comer o respirar, creo que es mucho peor.

    Buen articulo de Margarita y Enrique.

    01 julio 2015 | 10:36

  3. Dado que Jgat ha contestado con precisión y sencillez a la segunda argumentación de Antonio, yo simplemente puntualizo la primera:
    efectivo, va. (Del lat. effectīvus).
    1. adj. Real y verdadero, en oposición a quimérico, dudoso o nominal.
    Del diccionario de la RAE.

    01 julio 2015 | 10:45

  4. Dice ser Emilio Molina

    Esta entrada complementa perfectamente a la reciente sobre VPH: http://elcentinel.blogspot.com.es/2015/06/vacuna-contra-el-virus-del-papiloma.html

    01 julio 2015 | 11:02

  5. Querido Emilio:
    Excelente artículo, muy bien documentado. Los límites de “Ciencia para llevar” no nos permiten presentar algo tan extenso pero, por si alguien quiere ampliar la información, hay una charla grabada en https://www.youtube.com/watch?v=6sc6sPUtqao&feature=youtu.be y un debate en http://m.ivoox.com/conciencia-1×13-encuentro-ciencia-vacunas-audios-mp3_rf_4679731_1.html
    Un abrazo, Enrique.

    01 julio 2015 | 11:17

  6. Dice ser Antonio

    Me parece que habeis interpretado mi comentario como si yo fuese un listillo antivacunas.. y esa no era mi intención.

    Jgat, no he dicho que las vacunas sean malas.. son un gran invento. Simplemente digo que no son todo lo buenas que deberían. Y no creo que la oxidación PROVOCADA POR la alimentación sea la que acaba matándonos.. más que nada porque la oxidación es lo que nos mantiene con vida. Respirar es para oxigenarse, que entre oxigeno en el sistema para que cumpla su función… oxidar. El oxigeno oxida. El oxigeno entra, oxida y gracias a eso todo funciona. Intenta no oxidar tu cuerpo en todo el día y mañana me cuentas que tal estás… Por lo tanto, la oxidación no es un efecto secundario sino que es más bien el objetivo!! Ni mucho menos, podemos decir que es perjudicial

    Enrique, ya ves que de precisión es su respuesta nada. Quizá sí sea sencilla pero desde luego, precisa-precisa no.
    No digo que no deba ser efectiva. Si no es efectiva, apaga y vamonos! Debe ser efectiva Y EFICIENTE. Buscalo en tu diccionario y si puedes nos lo compartes aquí, pero dira algo así como que “consigue su objetivo con el menor número de recursos y por lo tanto con un menor desgaste”. Y por poner un ejemplo: no es lo mismo que un coche recorra 100km consumiendo 8000litros, que otro que también recorra 100km con 1 litro. Los dos son efectivos porque llegan al destino, pero el segundo es más eficiente que el primero.

    Al menos así creo yo que debería ser la práctica médica, el gobierno, la informática,…. todo. La eficiencia es necesaria. A mi no me basta con la eficacia.

    El almax es un eficaz regulador de la acidez gástrica pero me parece que hace poco salió que a la larga generaba demencia. Esto no se si es así, o si era otro medicamento o el efecto secundario era otro.. no lo sé. Lo pongo a modo de ejemplo… la cuestión es que si eso es verdad, no me parece eficiente porque consigue su objetivo “recuperar salud” “gastando salud”

    Y repito, que no estoy en contra de las vacunas. Solo invito a conocer sus ventajas y sus inconvenientes

    01 julio 2015 | 12:47

  7. Querido Antonio:
    ¡Gracias por tus contribuciones!
    Totalmente de acuerdo en trabajar en mejorar la eficiencia de cualquier medicamento, una vez demostrada su eficacia. Las vacunas son de los medicamentos con mayor índice de eficiencia para el sistema sanitario. La mayoría de ellas, posiblemente todas, cuestan mucho menos que tratar los síntomas de la enfermedad que pueden evitar. Y eso sin entrar en otras consecuencias mucho más graves que las económicas de contraer la enfermedad.
    Un abrazo, Enrique.

    01 julio 2015 | 13:06

  8. Dice ser Daniel L.

    de acuerdo con Antonio.
    habría que decir que efectivamente todas las vacunas son efectivas y eficaces… por ejemplo, la de la gripe A consiguió sus objetivos plenamente: se forraron unos cuantos.
    saludos

    01 julio 2015 | 13:12

  9. Dice ser mercurio

    las vacunas tienen mecurio no hay mucho mas que hablar, y por supuesto las estadisticas falseadas como siempre la tasa de mortalidad por vacunacion se ha disparado “casualmente” en los barrios mas pobres

    01 julio 2015 | 15:55

  10. Dice ser Marcos

    Para Mercurio

    Algunas vacunas tienen Tiomersal:

    http://www.who.int/immunization/newsroom/thiomersal_questions_and_answers/es/

    Y siempre hay mucho más que decir.

    Por cierto, tus pruebas que demuestran las estadísticas falseadas están en? aparte de en tu imaginación y las de otros conspiranoicos

    01 julio 2015 | 16:07

  11. Dice ser Hay vacunas y vacunas

    Un problema importante en la actualidad con las vacunas es que las nuevas no son todo lo necesarias, eficaces y seguras que deberían serlo, y que estas últimas se basan más en criterios de mercado y de negocio que en criterios de salud. Esto supone un gran inconveniente para las denominadas vacunas históricas, bien establecidas, pues se tiende a generalizar y meter a todas en el mismo saco. Esta generalización es justo también lo que ha hecho este post. No estaría de más que, desde una defensa, en general, de las vacunas, se aportase algún espíritu crítico con alguna que otra vacuna de las que se conoce y está documentado que están dando problemas. Una vacuna no es como cualquier medicamento; no hay que olvidar que se administra a sanos, por tanto su administración tiene que estar muy bien fundamentada y justificada, con criterios de necesidad, eficacia y seguridad. ¿Seguro que todas las vacunas cumplen bien estos criterios? Permítanme, al menos, el beneficio de la duda.

    01 julio 2015 | 19:22

  12. Puntualización al comentario “Hay vacunas y vacunas.”
    Lo primero, gracias por tu contribución. Es un tema interesante el planteado y perfectamente de acuerdo con el método científico: cuestionar para establecer bases más solidas de conocimiento.
    Sobre una de las vacunas más cuestionadas, un compañero nos ha dejado un estupendo enlace http://elcentinel.blogspot.com.es/2015/06/vacuna-contra-el-virus-del-papiloma.html
    No creo que el estudio que se presenta se pueda clasificar de generalización sobre el tema de “todas las vacunas son buenas”. Lo que decimos es “Las vacunas, como cualquier tratamiento efectivo, tienen efectos no deseados. Pero si usted quiere realmente saber el número de los mismos, debe comparar las complicaciones reportadas tras una vacunación con las que ocurren independientemente de ella.”

    02 julio 2015 | 12:11

  13. Dice ser Alejandro

    Para Antonio:
    No siempre se puede alcanzar la eficiencia máxima; por ejemplo, nunca se podrá conseguir que un coche recorra x distancia con 0 litros de combustible. De igual manera, es muy difícil crear un tratamiento sin ninguna desventaja. No sé de qué va ese rollo de “la naturaleza nos da comida y descanso” pero ambos traen de la mano efectos secundarios: gases y atrofia muscular.
    Y la oxidación, como tú bien dices, nos da la vida. Pero también nos la quita, poco a poco: los radicales libres se forman durante el proceso de oxidación normal, y cada vez está más clara la relación entre estos compuestos y el envejecimiento.
    Hay que quitarse de la cabeza esos rollos de “la naturaleza es sabia y buena, blablabla”. Quítate la camiseta y mírate el pezón, Antonio, verás que la naturaleza no siempre es muy sabia.

    04 julio 2015 | 01:28

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