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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

‘El silencioso amigo del viento’, el libro que se rebeló y se convirtió en un cuento para niños

Hay libros que no están pensados para niños, pero que los niños descubren y aprecian. Eso ha pasado con El silencioso amigo del viento, un libro ilustrado con galgos que todas sus páginas y que se gestó en 2014 mediante una campaña de crowdfunding y que vio la luz con la intención de ayudar a estos hermosos animales.

Julia lo descubrió en casa al poco de su publicación. Llamó su atención su formato de cuento y quedó fascinada por las preciosas ilustraciones de Rafael Jaramillo. Aquella noche lo leímos, recorrimos sus páginas mientras yo se lo adaptaba y ella se emocionaba con la historia.

“Tengo que hablar de tu libro en el blog, es estupendo para los niños”, le dije a Lisi Gutierrez, su autora, que manifestó sus dudas. Ella no lo había concebido para el público infantil. Y la cosa quedó ahí.

Las pasadas navidades Lisi me escribió: “Me convenciste primero tú y luego la Asociación Amigos contra el Maltrato y el Abandono Animal (AMAA) de que El silencioso amigo del viento sí es cuento para niños”. Y me mandó este enlace a su blog: El silencioso amigo del viento ¿un libro infantil?, en el que contaba que un 2 de abril, día internacional del libro infantil, se había llevado a cabo un cuentacuentos que había sido un éxito.

Claro que sí, claro que es un cuento fantástico, aunque no naciera como un cuento. Hay libros que se rebelan y bien está que así sea. Cuando uno tiene hijos, tiene que estar preparado para que sigan su propio camino.

El silencioso amigo del viento es un cuento con un héroe que las pasa canutas hasta encontrar su final feliz en forma de caricias en el sofá y carreras en la playa; con monstruos y hadas madrinas que existen entre nosotros y conviene aprender a reconocer. No sé vosotros, pero yo enseñaré a mis niños a desconfiar de aquellos que son crueles con los animales.

La obra de Lisi y Rafa es un cuento que crea conciencia, que estéticamente es muy hermoso y que dona parte de lo que obtiene con su venta a protectoras de animales que luchan por un futuro para los galgos que se abandonan y maltratan en este país.

Una pequeña joya en la estantería, una de esas que se prestan con vuelta.

Si hay alguien interesado en el cuento lo puede adquirir por 18 euros en España y 25 al resto de Europa (gastos de envío incluidos) escribiendo a lisienator@gmail.com.

‘La historia interminable’ y el regalo que nos hacen nuestros niños

Atreyu_NeverEndingStoryLa historia interminable se reestrena en las salas de cine. A partir del 22 de julio y coincidiendo con el treinta aniversario de su estreno en España, los padres que quedamos fascinados en la niñez con esta película podemos revisitar nuestra infancia acompañados de nuestros hijos, que probablemente tengan aproximadamente la misma edad que teníamos nosotros cuando la descubrimos por primera vez. Al menos ese es mi caso. Cuando llegó a los cines españoles yo tenía diez años; nueve y siete años tienen ahora mis hijos.

Claro que en casa nosotros ya hemos conocido a Bastian, Atreyu y a la emperatriz infantil. Hace ya un par de años que volvimos a ver la película en casa y comprobé que su magia sigue intacta. Y estoy esperando para poder volver a maravillarme con el libro completo de Michael Ende junto a mi hija. Y hablo del libro completo porque sí que leímos el año pasado a ratitos, cada noche, la primera mitad de la novela, la mitad que recupera la película.

Hay todo un mundo de aventuras sin rodar más allá de la tortuga Vetusta Morla, Fujur, las esfinges y el malvado licántropo. Entiendo que el director Wolfgang Petersen no se quisiera complicar la vida siguiendo a un Bastian muy distinto, que pierde el rumbo y el pasado mientras hace su voluntad en una Fantasía con león de colores. Porque hay muchos personajes inolvidables más allá de la película: los ayayai, Hynreck el héroe, la bruja Xayide…

El libro me fascinó tanto que me fastidiaba no tener la misma inicial en el nombre y los apellidos, porque era un requisito imprescindible para que un niño viajase a Fantasía. “Bastian Baltasar Bux, eres un suertudo”, pensaba hace treinta años, soñando con volar a lomos de un dragón blanco de la suerte o cabalgar un desierto de colores sobre un león mientras pedaleaba sobre mi Orbea azul y amarilla.

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Recuerdos como ese vuelven cuando transitamos con nuestros hijos los rincones familiares de nuestra infancia. Y son un regalo que nuestros niños nos hacen si somos capaces de verlo así. No tenemos torres de marfil, pero sin duda ellos son nuestro Bastian.

La maternidad tiene para mí muchas maravillas, sin la menor duda una es volver a disfrutar con nuestros hijos de historias, en libros o en películas, como La historia interminable, Charlie y la fábrica de chocolate, Dentro del laberinto, Cristal oscuro, Camioneros, Willow, La princesa prometida o Gran Lobo Salvaje.

La maravilla de comprobar que, en verdad, nunca dejamos de ser del todo aquellos niños.

Las fotos dando el pecho ahora tienen un nombre: #brelfie

311310901_62156540cb_bMe gusta que se visibilice el dar el pecho, ese momento que es al mismo tiempo un acto de amor y lo más natural y cotidiano del mundo (o debería).

No me gusta que se imponga y se criminalice a aquellas madres que no amamantan.
Tampoco me gusta que se reste el valor que tiene dar el pecho y se ataque a las que defienden que es la opción más natural y saludable, porque lo es. Me parece tan obvio se puede ser tan buena madre dándolo como cogiendo el biberón que me resulta absurdo tener que ponerlo en negro sobre blanco.

Me guardo para mí las sensaciones de tener a mis hijos junto a mi corazón, vencidos a dulces sueños y regalándome aromas aún más dulces. Y luego las risas, los dientes, las miradas de complicidad… recuerdos que me acompañarán hasta el final, solo míos pese a ser semejantes a los de millones de mujeres.

Confieso que cuando veo a otras madres amamantando, sentadas en un banco esquinado de un centro comercial, en una sala de espera, en la playa, en la calle… me enternece y sonrío para mí, recordándome ahí.
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Volveré a Niza, volveré con mis hijos

azulLa costa azul es muy hermosa. Solo he estado por allí un fin de semana hace ya tres años, pero comprendí la fascinación que siempre ha despertado. Niza es una joya dentro de la costa azul, brillante y preciosa. Me prometí volver algún día, tal vez con mis hijos.

Hoy despierto recordando ese breve paseo por Niza, esa promesa. Recuerdo la piedra y el mar brillando bajo el sol de finales de invierno, veo el horror oscuro que nos ha dejado esta noche y me cuesta asumir que esa matanza ha sucedido en el lugar de mis memorias.

El sol oculto ante el terror.

Veo la imagen de esa niña cubierta junto a su muñeca, la foto que comienza a convertirse en icónica de la matanza que se ha producido esta noche. Los niños, casi siempre los niños.

Dicen que hay más de 50 niños heridos en el hospital. Hollande ya confirmó que había muchos niños entre los muertos. Nuestros inocentes, nuestro futuro.

Veo esa foto y puedo ponerme en el lugar de la persona que la cubrió, que colocó a su lado la muñeca en un gesto de amparo, y me rompo.

De nuevo me duele Francia, mucho. Lleva un año y medio doliéndome demasiado.

No solo me duele Francia. Me duele Túnez, Siria, Grecia, Turquía… Pero Francia me golpea más fuerte, confieso ser humana y pecar de que me afecte más. Francia es un poquito mía, lo es desde que hace tres años comencé a descubrirla y a amarla.

Niza volveré a ti. Volveré con mis hijos para que vean cómo uno se levanta, tantas veces como caiga, más fuerte incluso que antes. Nada ni nadie es irrompible, pero precisamente por eso alzarse de nuevo es aún más hermoso.

‘Fauna’, un juego de mesa para aprender geografía, pesos, medidas y mucho sobre animales

imageHace mucho que no os recomiendo un juego de mesa, y hace mucho que quería hablar de Fauna, así que aquí lo tenéis. Vamos a ello.

Fauna es un juego creado por Friedemann Friese, un autor conocido por su pelo verde y que casi todos sus juegos comienzan por la letra F. Suyo es el fantástico Alta tensión (en alemán debe ser más sencillo lo de la F dice mi santo). Ahora lo edita Devir y se puede encontrar por poco más de 30 euros.

Es un juego fantástico para aprender sobre animales, geografía y pesos y medidas. Ahí es nada. Educativo a más no poder. Y como a muchos niños les encantan los animales y aprender de ellos, pues hay una motivación extra.

El juego trae dos juegos de tarjetas de animales, 360 en total. En todas ellas hay información sobre las zonas en las que habita, su peso, su altura y la longitud de cola (de tenerla, claro).

Uno de los juegos de tarjetas, el negro, trae animales más difíciles por menos conocidos. La colección verde de tarjetas es más sencilla y más recomendada cuando empecemos a jugar con niños.

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YouTube Kids, solo para los niños más pequeños

Screenshot_20160712-123727Nuestros niños usan YouTube. Lo usan desde muy pequeños. He visto a niños con menos de dos años disfrutando de los vídeos musicales de Pica Pica, en la tablet familiar, en su propia tablet (con frecuencia un viejo dispositivo con una buena funda resistente a impactos) o el televisor. De hecho casi toda la televisión que ven Julia y Jaime es vía Netflix o Youtube, apenas ven canales de dibujos convencionales, y he podido comprobar que es una tendencia en aumento.

Cada vez más familias tiramos de aplicaciones como YouTube con una consola, un Chromecast (un cacharrito que te permite poner en la tele lo que tienes en tu móvil o tablet) o una televisión inteligente. Pero a veces pasa que Youtube muestra un vídeo poco apropiado o que encontramos a nuestros niños viendo en la tablet, que manejan con soltura a partir de los tres años o incluso antes, algún contenido que nos hace torcer el gesto. En un despiste mío Julia se me enganchó a esos vídeos absurdos en los que unas manos anónimas abren huevos Kinder uno tras otro para ver qué sorpresa encierran, por suerte pude regatearlo, explicándole de paso lo poco que esos vídeos aportaban. En otro la encontré viendo una parodia bastante poco apropiada de Harry Potter, que ya sabéis que es muy fan.


Por experiencias como la mía, muchos padres estábamos deseando que llegara de una vez YouTube Kids a España, una versión de YouTube largamente esperada con control parental y únicamente con contenidos infantiles que ya ha desembarcado en una decena de países. Ya hablé de ella hace año y medio, cuando se anunció su lanzamiento. Y desde entonces ha vuelto a salir en algunas conversaciones con otros padres que estaban deseando poder echarle un ojo. Justo está disponible para descarga en España desde este mismo miércoles a las 12.30. Y yo llevo un par de días probándola en casa con Jaime.

ipad¿Cómo es YouTube Kids y qué nos ha parecido?

Lo primero: es fantástica para niños pequeños, incluso muy pequeños. A partir de ocho o nueve años es muy probable que un elevado porcentaje de los contenidos les parezcan demasiado infantiles y que echen en falta vídeos a los que están acostumbrados. Aquí no hay youtubers, casi no hay unboxings, apenas tráilers de películas y tampoco vídeos musicales.

Un ejemplo, en lugar de permitir los vídeos musicales que no tienen imágenes o textos poco apropiados, proscribe a todos los que no sean claramente infantiles. A Julia y Jaime les gusta mucho bailar con Katy Perry, con YouTube Kids no van a poder.

Con toda seguridad, un niño de diez años nos mandará a paseo si pretendemos que prescinda de YouTube y se centre en Youtube Kids. Ojalá hubiera una aplicación para niños mayores o preadolescentes, como queráis llamarlos, que permita ver los tráilers de Los Vengadores, los youtubers más inofensivos, vídeos musicales aptos…  O al menos la opción de incluir cierto control parental en el YouTube clásico para ellos.

No sé vosotros, pero a mí casi me preocupa más un niño de nueve años que uno de cuatro con una tablet con YouTube en sus manos.  De momento esos niños que ya están encaminándose a la adolescencia o empezando a nadar en ella tendrán que seguir en la jungla del YouTube adulto con al supervisión (ayudada o no de herramientas tecnológicas) que los padres y tutores podamos dar.

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‘Broks’, el viejo Mecano evolucionado para disfrutar construyendo en familia

imageNunca hemos sido muy dados a los juguetes de construcción. Tampoco hemos sido en casa de puzzles. Con Jaime, durante las sesiones de trabajo en casa o en atención temprana, se intentó mucho interesarle por encajables, pequeños puzzles y construcciones sin éxito. A Julia nunca le llamaron la atención hasta hace un año que Playmobil y Lego se empezaron a abrir camino en casa, tanto por los muñequitos y el puro juego como por la construcción.

La caja de Broks llegó en buen momento. Según la vio Julia sobre la mesa quiso, toda entusiasmo, que montásemos alguno de los vehículos de este moderno y evolucionado Mecano. Montásemos, así en plural, porque acabamos su padre y yo levantando lo que eligió.

Broks es un juguete recomendado para niños de entre cuatro y nueve años. Julia tiene siete y es incapaz de hacerlo sola. En parte por la dificultad de las instrucciones, que están bien ideadas para no dejarlo todo meridianamente claro y así hacer pensar un poco más a los que lo están montando, no por nada a los diez  modelos los llaman retos, pero que impide que la mayoría de los niños jueguen solos.

Ahí está el que eligió Julia.

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Probablemente si lo volviera a montar le resultaría más fácil saber cómo hacerlo. Y siempre está la opción de inventarse ella sus propios vehículos o construcciones. Jugar en modo libre, vamos.

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Yo también fui una chica con el bañador verde

a00508540 950Jessica Gómez me invita a compartir su reflexión en su página de Facebook Que no me falte, un lugar de reflexiones que merecen la pena teniendo en cuenta que más de 20.500 personas la siguen. Se llama la Querida chica del bañador verde, y claro que la quiero compartir, porque siguiendo con el juego polisémico, la comparto por completo.

Yo también pasé de ser una chica del bañador verde a la madre de la toalla de al lado casi sin darme cuenta. Yo también dirigiría a la chica del bañador verde las mismas palabras que Jessica le dedica, también se las diría a mi hija. Os digo más, también me las diría a mí misma. De hecho tengo que repetírmelas de vez en cuando.

Me atrevería a decir que todas somos chicas con el bañador verde en un momento u otro. A todas nos han convertido en esa chica con el bañador verde que retrasa el momento de quitarse el pareo o la camiseta, que mete tripa, que en lugar de relajarse y disfrutar de la playa o la piscina piensa en qué postura es poco conveniente si quiere disimular aquello de su cuerpo que no la convence.

Nos perdemos la brisa, la arena, las risas… metidos en nuestra pequeña jaula absurda, cuyo barrotes proceden de todas partes: de las redes sociales, de las revistas, de nuestros amigos, de las novelas que leemos, de  nuestras propias madres…

Yo no quiero ser una de esas madres que crean complejos, que priman lo superficial sobre lo esencial. Menos aún en esta época que me da la impresión que prima aún más el aspecto físico sobre tantas otras cosas mucho más relevantes, con la tiranía de los móviles siempre presente, con sus cámaras fotográficas ubicuas y sus tiranas redes sociales.

No, no lo quiero. No quiero que mi hija sea la chica del bañador verde. Probablemente no podré evitar que alguna vez caiga en ese no salir de la toalla, en ese no desprenderse de la camiseta, en ese tumbarse en la postura más favorecedora y no menearse. Pero os aseguro que haré todo lo que esté en mi mano para evitarlo.

Y ahora sí, aquí tenéis el texto de Jessica:

a00473071 1017Soy la mujer que está en la toalla de al lado. La que ha venido con un niño y una niña.

Primero que nada, decirte que estoy pasando un rato muy agradable junto a ti y tu grupo de amigos, en este trocito de tiempo en el que nuestros espacios se rozan y vuestras risas, vuestra conversación ‘transcendental’ y la música de vuestro equipo me invaden el aire.

¿Sabes? He alucinado un poco al darme cuenta de que no sé en qué momento de mi vida he pasado de estar ahí a estar aquí: de ser la chica a ser “la señora de al lado”, de ser la que va con los amigos a ser la que va con los niños.

Pero no te escribo por nada de eso. Te escribo porque me gustaría decirte que me he fijado en ti. Te he visto, y no he podido evitar verte.

Te he visto ser la última en quitarte la ropa.

Te he visto ponerte detrás de todo el grupo, disimuladamente, y quitarte la camiseta cuando creías que nadie te miraba. Pero yo te vi. No te miraba, pero te vi.

Te he visto sentarte en la toalla en una cuidada postura, tapando tu vientre con los brazos.

Te he visto meterte el pelo tras la oreja agachando la cabeza para alcanzarla, quizá por no mover los brazos de su estudiadísima posición casual.

Te he visto ponerte en pie para ir a bañarte y tragar saliva nerviosa por tener que esperar así, de pie, expuesta, a tu amiga, y usar una vez más tus brazos como pareo para taparte: tus estrías, tu flaccidez, tu celulitis.

Te vi agobiada por no poder taparlo todo a la vez mientras te ibas alejando del grupo tan disimuladamente como antes lo hiciste para quitarte la camiseta.

No sé si tenía algo que ver, en tu descontento contigo misma, que la amiga a quien tú esperabas se soltaba su larguísima melena sobre una espalda a la que sólo le faltaban unas alas de Victoria’s Secret. Y mientras tanto tú ahí, mirando al suelo. Buscando un escondite en ti misma, de ti misma.

Y me gustaría poder decirte tantas cosas, querida chica del bañador verde… Puede que porque yo, antes de ser la mujer que viene con los niños, he estado ahí, en tu toalla.

Me gustaría poder decirte que, en realidad, he estado en tu toalla y en la de tu amiga. He sido tú y he sido ella. Y ahora no soy ninguna de las dos –o acaso soy ambas aún- así que, si pudiera dar marcha atrás, elegiría simplemente disfrutar en lugar de preocuparme -o vanagloriarme- por cosas como en cuál de las dos toallas, la suya o la tuya, prefiero estar.

Quisiera poder decirte que he visto que llevas un libro en tu bolsa, y que cualquier vientre que ahora tenga tus dieciséis años perderá, probablemente, su tersura mucho antes de que tú pierdas la cabeza.

Me gustaría poder decirte que tienes una preciosa sonrisa, y que es una pena que estés tan ocupada en ocultarte que no te quede tiempo para sonreír más.

Me gustaría poder decirte que ese cuerpo del que pareces avergonzarte es bello sólo por ser joven. ¡Qué coño! Es bello sólo por estar vivo. Por ser envoltorio y transporte de quien en realidad eres y poder acompañarte en cuanto haces.

Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de una mujer de treinta y pico porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, incluso por ti misma.

Me gustaría poder decirte que la persona que algún día te quiera de verdad no amará a la persona que eres a pesar de tu cuerpo, sino que adorará tu cuerpo: cada curva, cada hoyito, cada línea, cada lunar. Adorará el mapa, único y precioso, que dibuja tu cuerpo y, si no lo hace, si no te ama así, entonces no merece que le ames.

Me gustaría poder decirte que –créeme, créeme, créeme- eres perfecta como eres: sublime en tu imperfección.

Pero, ¿qué te voy a decir yo, si sólo soy la mujer de al lado?

Aunque, ¿sabes qué? Que he venido con mi hija. Es la del bañador rosa, la que juega en el río y se está untando en arena. Hoy sólo le ha preocupado si el agua estaría muy fría.

A ti no te puedo decir nada, querida chica del bañador verde…

Pero todo, TODO, se lo voy a decir a ella.

Y todo, TODO, se lo diré a mi hijo también.

Porque así es como todos merecemos ser queridos.

Y así es como todos deberíamos querer.

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  • Fotos: GTRES

Toys “R” US y ‘La patrulla canina’ premiados en el festival #ElChupete

La idea de El Chupete, el primer festival internacional de comunicación infantil, es buena. Parte de la autorregulación, de premiar aquellas marcas que llevan a cabo una buena comunicación, cuyos mensajes deben manejarse aún con más tiento si están dirigidos a los niños.

Ellos mismos cuentan que nacieron porque creen que “premiar cada año los mejores trabajos creativos con valores, dirigidos al público infantil” es una buena idea, no solo andar persiguiendo y poniendo en la picota a los que lo hacen mal, a los que en su publicidad dirigida a los niños hacen precisamente lo contrario.

La vieja historia del látigo y la zanahoria, el poli bueno y el poli malo…

Yo también lo creo. Siempre he visto con mejores ojos las zanahorias y los tipos amables que los látigos y los malencarados, aunque a veces sean distinta cara de la misma moneda e incluso necesarios ambos.

Doce años lleva ya El Chupete reuniendo agencias, anunciantes y profesionales de la comunicación que se dirigen al público infantil y juvenil para entregar zanahorias en un evento en el que hay de todo: mesas redondas, celebridades, actuaciones… porque “además de premiar los mejores trabajos creativos, El Chupete pretende crear un foro de reflexión sobre los problemas y oportunidades del mercado publicitario y de la comunicación infantil”.

Llevo algunos años queriendo ir algún día al festival sin encontrar la ocasión, porque lo cierto es que amigos que conozco bien y en cuyo criterio confío me lo recomiendan como muy interesante y no lo pongo en duda.

En redes sociales podéis echarle un ojo a fondo si tenéis curiosidad tras el hashtag #ElChupete e #Iluminados.

Volvamos a los premios.

Pues probablemente las dos zanahorias más gordas de las 38 que se entregan este año han ido a una empresa líder mundial en juguetes y productos infantiles y a la serie de televisión que, aunque en mi casa no se vea, ha liderado las ventas de productos infantiles últimamente como ninguna otra antes.

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‘Mascotas’, la película en la que los animales se contagian del humor y la ternura de Gru y los Minions

Este martes he podido ver con Julia y con un mes de antelación Mascotas, la apuesta de Universal para el verano: se estrenará casi exactamente dentro de un mes, el 5 de agosto.

Nosotras teníamos muchas ganas de verla, ya lo había comentado en este mismo blog en el pasado. Mi hija se sabía los tráilers de memoria y a mí el planteamiento me parecía original y apetecible. ¿Qué hacen nuestros animales de compañía mientras nosotros estamos en el trabajo?

Pues suponiendo que esos animales tuvieran una inteligencia humana y solo les faltara hablar, algo que hemos oído muchas veces a nuestro alrededor por cierto, harían cosas así:

¿Divertido, verdad? Pero poco más sabíamos de la película salvo que se desarrollaba en un Nueva York otoñal e impoluto. Y tampoco quiero desvelar mucho más, la verdad, que últimamente los periodistas que hacen spóilers en los medios reciben comentarios más duros que los corruptos que mangan del erario público.

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