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‘Otto se muda a Villacuadrado’, un cuento para los niños que se van a vivir a otra ciudad o cambian de colegio

la foto 1No sé cuanto tiempo nos queda leyendo cuentos como el de Otto en casa con Julia, en los que los dibujos priman sobre el texto. Un par de años tal vez. Julia pronto cumplirá los seis años, ya disfruta descubriendo con nosotros las historias de Harry Potter, Charlie y la fábrica de chocolate o El maravilloso mago de Oz, y antes que después se le quedarán pequeños. Tal vez me equivoque, no lo sé. Yo sigo disfrutando con muchos de sus cuentos más sencillos a mis treinta y muchos. Sencillo no quiere decir simple, en absoluto.

Uno de los últimos que nos ha gustado es Otto se muda a Villacuadrado, un cuento pensado para los niños que se trasladan a vivir a otra ciudad, o a otro barrio, o incluso simplemente a los que tienen que empezar de nuevo en otro colegio y hacer nuevos amigos.

No siempre es fácil afrontar esos cambios. De hecho me consta de padres que han tomado sus decisiones de cambiar de trabajo, ubicación o barrio teniendo muy en cuenta la facilidad de sus hijos para adaptarse a entornos nuevos. Pero a veces no queda más remedio. Este cuento para niños de entre 2 y 6 años puede ser una buena herramienta.

Otto es redondo y de familia redonda, tiene que irse de su pequeña ciudad redonda a la gran ciudad cuadrada, en la que todo es cuadrado y él parece no encajar. Pero los buenos consejos de su abuelo y sobre todo la magia del juego le ayudan a encontrar su sitio. Los juguetes redondos molan tanto o más que los cuadrados. Y sobre todo es divertido compartirlos y hacer amigos gracias a ellos.

No es un cuento pequeño, son 46 páginas creadas con mimo por Antonio Cartier y Helena Écija. Existe una versión impresa, que cuesta 15 euros, y otra digital en ibookstore que apenas asciende a 3,49 euros.

Con ayuda de nuestro pequeño Otto podemos trabajar:
• El cambio del entorno de un niño por motivos laborales de sus padres.
• Cómo las diferencias entre los elementos de su entorno anterior y los del nuevo pueden resultar algo incómodas al principio pero tremendamente positivas al final. Descubrir cosas nuevas puede ser divertido y enriquecedor.
• La importancia de la familia en la resolución de los problemas habituales de nuestros pequeños y cómo la expresión de nuestros sentimientos hace que los demás nos puedan ayudar a resolverlos.

¿Conocéis más cuentos y libros que ayuden en este sentido?

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¿Te gustaría que un fotógrafo profesional registrara tu parto y los primeros momentos con tu hijo?

Soy muy de hacer fotos con el móvil, lo confieso, me gusta registrar en imágenes los momentos importantes. Hice una foto de la sala de dilatación en la que entré para la cesárea programada de Jaime y para el parto, también programado, de Julia. Con Jaime no había opciones de foto. Y durante las muchas horas que duró la aventura con Julia ni se me ocurrió. Pero sí que tengo una fotografía aún en el paritorio, con cables alrededor y una Julia que acababa de venir al mundo con los ojos abiertos y buscando mi pecho. Una foto casera, con el móvil, que recuerdo con cariño.

Pero aún siendo una foto especial que no se me olvidará nunca, no se me ocurriría contratar a un fotógrafo profesional para que registrara ese momento. Simplemente yo no soy así. Y no porque me importe salir guapa o fea en esos momentos.

Eso sí, precisamente porque ahora sé que es una foto especial que no se me olvidará nunca, entiendo perfectamente que haya personas que quieran imágenes en ese momento, siempre y cuando estén hechas con sensibilidad, habiendo hablado y pensado bien lo que se quiere previamente y con consentimiento del equipo médico.

No sé qué opinaréis vosotros.
No sé si sería algo que os plantearíais hacer encantados o si ni aunque os pagaran dinero os prestaríais a ello. Lo que está claro es que las fotos resultantes son emocionantes, distintas y transmiten mucho.

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Esas tres imágenes que ilustran el post son de la fotógrafa Eva Gascón (en su página web podéis ver muchas más), una madre reciente que también es una de las pioneras en captar las emociones que se crean antes, durante y después del parto: “Creo en el amor incondicional entre padres e hijos. Con mi cámara intento captar las conexiones únicas que se crean entre ellos con un estilo fotoperiodístico ya que, al fin y al cabo, se trata de contar una historia; en este caso, en blanco y negro. Son reportajes que buscan la intimidad, con un estilo realista, sencillo y profundo a la vez. En el paritario intento ser invisible para no molestar al personal sanitario ni tampoco invadir la intimidad de los padres y nunca trabajo con flash para preservar la naturalidad del momento”, explica Eva.

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Captar el primer momento de vida de un ser humano y las emociones que genera a su alrededor: su primera respiración, su primer llanto, las lágrimas de la madre, la primera mirada a su padre… Este es el objetivo de la fotografía de parto, que recoge todos estos instantes mágicos en el paritario de un hospital o en casa de los padres. Es una fotografía de emociones, por lo que no se centra en los profesionales que ayudan a la mujer en el parto ni en las técnicas que utilizan, sino en los sentimientos compartidos entre los padres al ver nacer a su hijo/a y en todos los acontecimientos que se desarrollan en esas primeras horas de vida.

Según datos de la Asociación Internacional de Fotógrafos de Nacimiento (IAPBP), hay registrados 760 fotógrafos en Estados Unidos, donde nació esta disciplina hace una década. En Canadá están inscritos 56 fotógrafos de parto; en el Reino Unido, 12 y en Holanda, 10. Otros países como Italia, Alemania o Portugal también cuentan con profesionales especializados en fotografía de nacimiento, aunque en menor volumen.

En España, en la mayor parte de los hospitales rige una política de un solo acompañante por habitación. Sin embargo, desde hace unos años estos centros son cada vez más flexibles a la fotografía de parto si la sugerencia parte de la madre y se entiende que la fotógrafa no interferirá en los procesos médicos, como la Fundación Jiménez Díaz o el Hospital Quirón San José.

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¡Qué difícil sigue siendo la educación sexual en 2015!

Eso que veis ahí es la canción (cuidado, que es de las que se incrusta) de unos dibujos animados destinados al público infantil que se han emitido con toda la polémica que os podáis imaginar en Suecia, un país que evoca un importante grado de libertad y educación sexual. Sí, sus protagonistas con una vulva y un pene. O varios de cada para ser más exactos. Y a muchísima gente no le ha gustado ni un pelo.

Así lo explican en Playground Noticias:

La fama repentina de Willie y Twinkle ha asustado a muchos padres: no creen que sus hijos deban ver cómo un pene y una vulva felices son amigos. De hecho, las denuncias en Youtube consiguieron que por unos días el contenido se restringiera a mayores de 18 años. Según Holmström, que está muy feliz con la viralidad del vídeo, el problema está en la representación gráfica de los genitales.

Caroline Ginner, jefa de proyectos del canal infantil UR, se mostró crítica con el escándalo suscitado: “Vamos a mantener el secreto que los niños tienen vaginas y penes hasta que tengan 18. Probablemente no notarán nada en sus pantalones antes de esa fecha, y una vez que lo hagan, estas cosas asquerosas se cubirián, con suerte, de culpa y vergüenza”.

(…)

Lo cierto es que no deja de ser una canción que dice que las niñas tienen vulva y los niños pene. Otra cosa es si, realmente, ofrece un punto de vista educativo de la sexualidad: el pene lleva sombrero de copa y bigote, la vulva lleva un lacito y guiña el ojo con coquetería. Al final del vídeo, queda claro que se quieren gracias a un corazón. Willie y Twinkle han sido sexualizados en base a roles de género y ofrece una visión infantilizada y poco natural de los genitales.

No tengo ni idea de si son una buena idea o no. Por una parte me parece muy positivo que haya una serie de dibujos que eduquen en ese sentido desde muy pequeños, pero me inclino a preferir la vía didáctica de Érase una vez la vida, aunque en ese tema pasaba demasiado de puntillas, o de muchos cuentos que hay pululando por las librerías. Así de entrada no creo que sea preciso usar ese tipo de dibujos. ¿Por qué el pene está erecto por cierto? Pero también es verdad que los genitales están ahí, los niños los ven y no debería haber mayor problema en su representación.

Para tener clara una opinión concreta sobre esos dibujos necesitaría saber sueco.

Lo que sí sé es que no lo estamos haciendo bien a la hora de educar en este aspecto a la gran mayoría de nuestros niños. Sobre todo cuando se hacen algo más mayores que los míos sigue habiendo mucha desinformación, mitos que deberían ser desterrados, vergüenzas absurdas y fuentes poco fidedignas. Y probablemente lo más inteligente sea comenzar a educar cuanto antes con contenido adaptado a cada edad.

Lo dijeron hace ya algunos meses mis compañeros del blog 1 de cada 10, y estoy completamente de acuerdo. La educación sexual es necesaria, imprescindible. Nuestros hijos no pueden crecer a ciegas en una materia tan importante. E imagino que ahí coincidiremos muchos. El problema es poner a la práctica esa asunción.

Si la enseñanza es en casa, los padres debemos estar preparados para ello. Y si aún estamos discutiendo la conveniencia de llamar a los genitales de los niños vulva y pene o colita y pepita, mal vamos. Si la enseñanza es en la escuela, es imprescindible que la impartan buenos profesionales en la materia que no estén influenciados interna o externamente. Si es una enseñanza que se da en ambos ambientes, que es lo que yo creo mejor, la dificultad se duplica.

Y lo fácil a la hora de impartir educación sexual es dar a conocer los distintos métodos anticonceptivos, los ciclos y respuestas del cuerpo. Pan comido comparado con profundizar en la materia, ahondando en la diversidad sexual y afectiva y en la igualdad. Y profundizar escuchándoles y debatiendo, no desde un púlpito. Algo importantísimo.

Así lo contaban en uno de los párrafos de 1 de cada 10.

desde un enfoque de derechos -y dado el grado de homofobia (y transfobia) que se da en las aulas así como el grado de violencia de género entre los adolescentes y jóvenes (y no tan jóvenes)- es necesario incluir en los programas escolares y en los materiales educativos información objetiva sobre sexualidad, especialmente sobre los falsos mitos que se asocian al sexo y a la diversidad afectivo-sexual. Hacerlo es obligación de los Estados, no porque lo diga Beatriz Preciado (que no lo dice que yo sepa) sino porque lo dice el Consejo de Europa y diferentes declaraciones de derechos humanos. Aprender sobre la sexualidad a partir de información objetiva, educativa y respetuosa con la libertad de cada cual y desde la aceptación mutua previene conductas violentas, de abuso y de dependencia en las relaciones afectivas y sexuales.

Por la parte que me toca, haré lo que esté en mi mano para que hacerlo en casa lo mejor posible. Pero que nuestra sociedad esté aún a expensas de eso entrando en el año 2015 y en un asunto así de clave, deja claro que aún nos queda muchísimo camino por andar.

‘Un gran engaño’ que es un gran ejemplo para otros niños

Cuando tenía unos 14 o 15 años me puse a escribir mi primera novela. “Si la terminas yo te la publico”, me dijo mi padre. Aún lo recuerdo. Mejor dicho, nunca lo olvidaré. Fue un buen acicate pero no suficiente para que la terminase. Ojalá conservase los cincuenta o sesenta folios mecanografiados que logré reunir. Nunca nadie los leyó y yo ahora apenas me acuerdo de aquella historia ubicada en una Asturias antigua y mágica, con una pareja de protagonistas que se llamaban Alba y Martín y más caballos de los recomendables. Estoy convencida de que no valía nada, pero hubiera sido un bonito recuerdo de aquel intento adolescente que ahora sí que podría apreciar, igual que miro con cariño fotografías mías de aquellos años que entonces estuve a punto de romper.

Fue mi primer y último intento de escribir una novela hasta que hace tres años, unos veinte años después de aquello, me puse de nuevo manos a la obra. En esas dos décadas previas no tenía historias dentro que necesitaran salir. Ahora sí, ahora bullen en mi interior. Galatea ha sido la primera en ver la luz, En la sala de espera sobre tres padres de niños con discapacidad está terminada. De la tercera llevo la mitad y tengo otras dos esperando su turno.

Probablemente Scott Fitzgerald tenía razón cuando decía que la vida tiene que vapulearte un poco para poder escribir. Al menos así ha sido en mi caso.

No lo es siempre. Hay escritores precoces que logran terminar novelas a una edad en las que otros niños están jugando con muñecos o explorando ese territorio de guerra que muchas veces es la adolescencia. Y esa constancia, ese amor por las letras merece un reconocimiento.

Gracias a la librería asturiana La Buena Letra he descubierto a Claudia Morales de Prado, una niña que apenas está en 2º de la ESO y ha publicado su primera novela.

Claudia tenía un sueño y lo convirtió en realidad. Tiene 13 años y le gusta escribir. Le gusta tanto que ha escrito un libro y con mucho esfuerzo lo ha publicado. Nosotros, con todo el cariño y el respeto del mundo, queremos que conozcáis Un gran engaño, de Claudia Morales de Prado.

Así lo explicaban en la página El mundo de jugar y aprender.

Empezaba el sábado conversando con mamás preocupadas por la calidad del juego de sus hijos, cuando entra una niña con su madre, vienen a contarnos que la pequeña ha escrito un libro, lo trae en la mano.

Su madre nos dice que la niña es una apasionada de la escritura, le han preparado una autoedición como premio al esfuerzo.

Casi emocionada por la casualidad que les ha hecho acercarse a nuestro espacio, me lleva a pensar ¿Cuántas veces escuchamos a los deportistas de élite agradecer a sus padres el apoyo a su afición? Sin ir más lejos, Fernando Alonso, el asturiano más internacional del momento, siempre alude a sus progenitores como clave de su éxito.

Aún sin más que haber ojeado un par de páginas, queremos haceros partícipes de este hallazgo. Qué estupenda la labor de esta familia, dando soporte a su hija en la aventura de escribir.

No sé vosotros, pero yo también lo aplaudo. En eso consiste apoyar a un hijo. Y voy a encargar a La buena letra mi ejemplar de Un gran engaño. A ser posible dedicado. Lo leeré, lo reseñaré y lo guardaré a buen recaudo para que Julia pueda leerlo cuando sea algo mayor, para que sepa lo que es posible conseguir con constancia y un objetivo claro.

Un gran engaño es también un gran ejemplo.

“Mamá, estoy malita”

10940566_1599917366886365_650112745435208992_nDormir a deshora, irradiando calor seco, con el hablar atropellado, comer poco y escogido, buscar mimos, recordar al bebé que fue más que a la niña que es al verla dormir, resucitar al tomar su yogur con medicina… y acabar tú también enferma. Pero siempre es distinto en nosotros. La fiebre no es tan alta, la medicina es menos milagrosa.

Es inevitable verlos enfermos alguna vez. Es inevitable que nosotros enfermemos con ellos.

Así estamos ambas desde ayer.

En casa hemos tenido suerte, tanto Julia como Jaime son niños que enferman poco. Pero aún siendo duros tenemos nuestras dosis de catarros, alguna gastroenteritis, hemos pasado por una escarlatina, una parafimosis y una operación de fimosis posterior.

Hace ya tiempo que quería traer aquí un libro que viene bien para saber lidiar con las enfermedades infantiles, pero entre unas cosas y otras lo he ido dejando. He tenido un año bastante atareado, que no es excusa, pero estas cosas a veces pasan. Pero hoy tener a Julia enferma y estar yo de enferma y enfermera a la vez (seguro que os suena) es tan buena excusa como cualquier otra para recuperar esa recomendación atrasada.

Tal vez conozcáis ‘Diario de una mamá pediatra’, es el veterano blog de la doctora Amalia Arce. Hace ya casi seis años que os lo recomendé por primera vez. Desde hace unos meses es también un libro de consulta tan lleno de sentido común como es Amalia (lo sé bien, que he tenido la fortuna de conocerla en persona) y su blog.

En el libro, sensato y nada extremista, se recogen las preocupaciones más comunes relativas a la crianza. No por nada Amalia tiene experiencia escuchando a los padres en el Hospital de Nens de Barcelona. Y también un compendio de las enfermedades más comunes y cómo reaccionar ante ellas.

Si sois de los gustan de tener este tipo de manuales al alcance, desde luego es el mejor que yo he tenido entre manos.

Cómo intentar frenar la diástasis (la separación de los músculos rectos abdominales) en el embarazo

Me lo comentaba una amiga, madre reciente y futura en estos momentos, durante una comida. Una vecina, una mujer joven y guapa, tras tener mellizos había quedado muy acomplejada por cómo le había quedado el abdomen y estaba planteándose una operación para arreglarlo. “Se le rompió el recto abdominal y, pese a estar delgada, tenía la barriga como si aún estuviera embarazada de varios meses. Me invitó a tocarla y tenía un hueco en el centro por el que podías meter la mano”.

El recto abdominal recorre lo que llamamos línea nigra o línea alba, esa franja oscura que a la mayoría de las mujeres les aparece antes o después durante el embarazo de arriba a abajo por toda la barriga. Dicen que la carencia de ácido fólico la potencia y suele desaparecer paulatinamente tras el parto. Aunque hay mujeres a las que les queda un resto de por vida, que aumenta al tomar el sol. No aparece siempre. Yo, por ejemplo, no la tuve.

Casos tan extremos son raros, pero es cierto que el recto abdominal se resiente mucho durante el embarazo y puede quedar muy tocado. Y me da la impresión de que se habla mucho de otros aspectos físicos a cuidar y muy poco de este. De cremas para evitar estrías hay mucha documentación, y no hay curso de preparación al parto que no incluya los masajes del perineo con rosa mosqueta, pero es poco frecuente hablar de cómo trabajar el recto abdominal.

El gran olvidado.

Os dejo algunos consejos y un gráfico de Stop Diástasis.

La diástasis es la separación de los músculos rectos abdominales con rotura de la línea alba provocando un desplazamiento de los órganos internos. Esta separación provoca un aumento del volumen del abdomen, molestias de espalda y en la zona lumbar, debilidad de suelo pélvico, pérdidas de orina, digestiones pesadas y gases.
diastasisTodas las embarazadas tienen diástasis durante la gestación ya que el útero debe crecer detrás de los músculos abdominales y la línea Alba se expande. La tensión que se produce en el abdomen, y por tanto el daño, es mayor cuanto más volumen adquiere la tripa, por lo que los embarazos múltiples suelen ser más dañinos.Trabajando la zona durante el periodo de gestación, podemos evitar en cierta medida la diástasis, de ahí la importancia de los consejos preparto para cuidar el abdomen, pero siempre queda una pequeña secuela que debemos corregir con la ayuda de un fisioterapeuta, así lo asegura el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid. En el mercado podemos encontrar distintos programas para hacer frente a esta lesión común en las embarazadas cuyos objetivos es aumentar la fuerza en la zona lumbar y el equilibrio entre el abdomen y la espalda.

“Después del parto, tanto si ha sido natural como por cesárea, se recomienda que la mujer se someta a un tratamiento para combatir la diástasis ya que todas la sufren en mayor o menor medida. Los cuatro puntos fundamentales para hacerle frente son: aprender ejercicios para mejorar el abdomen, uso de una faja especial, proteger el abdomen con músculos específicos y aprender a moverse en el día a día sin dañarlo”, explican desde StopDiastasis.com.

“En muchas ocasiones, la diástasis puede confundirse con sobrepeso, la llamada ‘curvita de la felicidad’; sin embargo, esta confusión puede ser muy peligrosa ya que para combatirla es habitual hacer ejercicios abdominales que empeorarán la diástasis. Los tradicionales abdominales tendidos bocarriba llevando la barbilla a las rodillas flexionada pueden ser muy dañino para las personas que sufren este mal”, añaden.

Aunque lo recomendable es comenzar con los ejercicios para combatir la diástasis tras el parto, nunca es tarde. La mujeres que hayan dado a luz hace unos años y aún no han hecho frente al problema, aún pueden iniciar un programa con un fisioterapeuta que le ayudará a corregir esa separación de los músculos rectos.

A todas nos ha quedado algún recuerdo físico de nuestros embarazos y partos: alguna estría, unos pechos algo más descolgados, algún kilo de más… Yo he recuperado mi peso y me libré de las estrías. Y los pechos pequeños resisten mejor el embarazo (algo que se les ha pasado por algo en este artículo sobre las ventajas de tener tetas pequeñas de la recomendable página WeLoverSize), pero conservo la cicatriz de la cesárea y el abdomen un poquito más blandito.

Y es una obviedad recalcar que estoy más que satisfecha con mi cuerpo. Creo que esas señales de la maternidad, igual que las arrugas que denotan que te has reído mucho en la vida, son incluso hermosas. Muy pequeño precio a pagar. Además, la edad iba a alcanzarme igual habiendo tenido hijos o no. Es obvio pero hay que recalcarlo antes de que salga en los comentarios alguno diciendo que ya me estoy quejando por tontadas y que si no quería hijos habérmelo pensado antes.

¿Os gusta MasterChef Junior? Yo no lo tengo claro

“Por eso no me gusta MasterChef Junior, piensa en los que han sido expulsados y van a perderse el viaje a Disney. No me gustan los concursos en los que hay niños compitiendo así”, dijo mi santo tras ver la publicidad del tercer programa de RTVE, en el que los niños se van a cocinar a Disneyland Paris.

No es la primera vez que lo menciona. “No me gustaría que Julia participase en algo así”, me dijo ya en el primer programa, sabiendo que tenemos en casa a una cocinillas en potencia que disfruta mucho viendo este programa (también en su versión estadounidense) y Cocina con Clan y elaborando las recetas del libro Recetín, uno de sus regalos de reyes.

No le gusta ese tipo de competiciones en las que solo puede quedar uno con niños tan pequeños, algunos de tan solo nueve años. Tampoco le gusta ver las lágrimas y el disgusto que se llevan muchos niños que no logran convencer a los jueces con sus platos y que acaban de patitas en la calle al final del programa. Yo la verdad es que no lo tengo tan claro. Saber que no siempre se puede ganar en esta vida es un aprendizaje importante. Hay que saber perder y saber ganar y nunca es pronto para comenzar a interiorizarlo. También es clave aprender a domar la envidia, los celos y sensación de que el mundo ha sido injusto con nosotros.

Lo que a mí menos me convence de MasterChef Junior es simplemente el hecho de usar a niños para hacer negocio. Me chirría ver niños en los concursos televisivos así, en general. Que sí, que se llevan muchos aprendizajes de diferente tipo además del culinario, amigos, contactos y una experiencia que recordarán toda la vida. Tal vez incluso regalitos tipo tablet y, para un afortunado, dinero contante y sonante. Pero les está exponiendo demasiado a mi parecer a una edad a la que ellos no son conscientes de lo que eso implica.

Hay un niño, no voy a decir quién, que me consta que todo el mundo que ha visto el programa detesta en mayor o menor pedida. ¿Eso marca? ¿Y si eso marca? Que hasta les abren cuenta en twitter, con el circo romano que puede ser esa red social. Y fijaos por ejemplo en el  otro pobre chaval al que ha puesto tantos en la picota por el desafortunado comentario de las mujeres y lo bien que se les da limpiar. Que sí, que metió la pata hasta el corvejón, pero tiene doce años y no es justo que arrastre ese sambenito toda la vida, algo que tal vez ocurra. Si yo hubiera sido responsable de la realización del programa probablemente no hubiera incluido ese fragmento, pero la audiencia y la resonancia en redes mandan. Quieren un programa blanco, hacer menos sangre que con los adultos, pero no hasta ese punto. He visto que comparto la reflexión con Mamás Full Time. Y hay un pequeño fragmento con tres niñas discutiendo si Jordi es más guapo que Pepe que también es terrible que lo hayan emitido.

¡Y lo vemos eh! Lo recalco por si no ha quedado claro. Eso sí, lo vemos grabado por fragmentos porque no sé a qué cerebro pensante se le ha ocurrido hacer programas infantiles que duran dos horas y media y acaban tan tarde. Pero vemos más el estadounidense. Y nos gusta más. Tiene una duración muy razonable de entre 40 o 45 minutos por programa, no supura publicidad encubierta y descubierta como el español, los niños se limitan a cocinar y además aprendemos inglés.

Por cierto, que gracias a mis compañeros de La Gulateca descubrí que el verdadero MasterChef proviene del Reino Unido, es un programa que lleva décadas y la versión Junior que lanzaron inicialmente era para cocineros amateurs de más de 16 años.

MasterChef Junior es para mí una dicotomía, os lo confieso. Espero que Julia no se empeñe nunca en intentar ir. Tiene cinco años, no creo que el formato dure tanto. Aunque nunca se sabe.

No soy la única que opina así. En mi página de Facebook pregunté al respecto hace unos días y había gente que coincidía conmigo:

Mamá sin complejos: No me gusta ni que los niños compitan ni que saquen beneficio económico descarado de ello.

Lali: Coincido contigo y voy más allá, no me gustan en general los programas con niños, compitan o no, me resultan raros… ni siquiera las series con mayoría de protagonistas niños…

María: Yo creo q no deberían competir de esa manera. Lo pasan fatal , se ponen muy nerviosos y no disfrutan lo q debieran.

Delfy: Bueno yo estoy en contra de que muchos se hagan ricos a costa de los niños generalmente.. De que cocinen no, ya que desde que tengo conciencia era lo normal siempre con vigilancia de un adulto y nunca como obligación.

¿Qué os parece a vosotros?

Otras entradas de La Gulateca sobre este programa que te pueden interesar:

Nueve recomendables ‘Cuentos para leer con los abuelos’

image Voy a arrancar el post de hoy con el mismo estilo de las promociones cinematográficas: de las creadoras del maravilloso cuento Las ciudades de colores, ha llegado otro cuento que nos ha encantado en casa. Se llama Cuentos para leer con los abuelos y es igualmente recomendable.

Se trata de nueve historias protagonizadas por distintos abuelos que escapan a los estereotipos y que enseñan a sus nietos cómo entrar dentro de los castillos de arena, cuidar a las plantas, recuperar los colores o aprender a mirar dentro de la gente.

En un formato más pequeño (10,90 euros), con mayor peso del texto y menor de las preciosas ilustraciones de Raquel Blázquez, es para niños algo mayores. A partir de cuatro o cinco años si vamos a leérselo nosotros, pero perfectamente apto para los niños que se están iniciando con la lectura.

Como en todos los textos que he leído de María Bautista, se educa en valores sin caer en obviedades ni cursilerías.

Una delicia de Cuento a la vista, igual que es precioso y un acierto seguro Las ciudades de colores. E igual que es un acierto apoyar a emprendedoras como María y Raquel, que se esfuerzan tanto por hacer bien las cosas. En todos sus cuentos se nota el mimo y el cariño que les ponen.

Pocas cosas me parecen más espeluznantes que los muñecos de bebés hiperrealistas

Bebé hiperrealista de juguete, cuesta menos de 40 euros.

Bebé hiperrealista de juguete, cuesta menos de 40 euros.

Creepy es una palabra fantástica que existe en inglés para describir lo que me parecen los muñecos hiperrealistas que asemejan a bebés recien nacidos. Sé que hay mucha gente a la que le encantan, pero a mí me dan mucho espeluzno la verdad. Y me consta que somos también legión los que lo creemos, tiene que haber alguna explicación biológica detrás, estoy convencida…

Ya me costaría tocar la versión de muñeco infantil que todos hemos visto en los catálogos de juguetes, como el que aparece en la primera imagen. Pero es que hay otras versiones aún más detallistas, de una silicona que aseguran que asemeja por completo el peso, tacto y flexibilidad de un bebé, que me apetecería tanto coger en brazos como abrazar a un cadáver.

Los hay que pagan dinerales por ellos, cuestan entre 300 y 7.500 euros. Y luego les compran ropita y complementos de verdad. Qué queréis que os diga, yo no puedo dejar de pensar en el traumatizado, cuqui y muy poco equilibrado personaje de Rebecca de Mornay en La mano que mece la cuna cuando los veo.

Aquí están un par de muestras  del bebé barato y del caro. Hay todo un mundo relacionado con estas réplicas.

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Esta moda de los recién nacidos hiperrealistas se lleva la palma en lo que a darme grima se refiere con los moldes de silicona. Tiendas online como Amazon están llenas de ellos. Lo sé bien porque no deja de sugerirme que los compre cuando busco moldes de bizcocho normales y corrientes.

Por lo visto en Estados Unidos hay mucha gente que lo considera adorable como tarta en esas fiestas de bienvenida al bebé (Baby Shower), con la embarazada como reina del evento, que también están poniéndose de moda en España. ¡Por el amor de Buda! ¡Qué luego hay que cortarlo y comérselo!

Me parece más digno de Halloween. Y de una celebración de Halloween especialmente macabra.
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Adiós a la magia

Hoy toca quitar los adornos de Navidad en casa. Un amigo decía ayer que no había nada más deprimente. Lo cierto es que siempre gusta más ponerlos, pero es lo que toca. El ciclo de la vida si nos ponemos en plan Rey León.

Ha pasado ya el día de Reyes, el día de la ilusión de los niños y de muchos adultos para los que sigue siendo mágico más allá del consumismo desbordado y las obligaciones sociales. Queda un buen puñado de regalos para descubrir a lo largo de los próximos días, un trozo de roscón en la nevera, más fotos para el álbum familiar y las horas de sueño cambiadas. Poco más.

Hoy pensaba escribir sobre el retorno a la rutina de niños y mayores, sobre el fin de unas fiestas que no a todos agradan pero que a muchos hechizan, sobre conservar la magia.

Pero vuelves rápido a tomar tierra si tu primer día de trabajo en una redacción te desayunas con un atentado terrorista en otra redacción.

Lo único que me apetece en estos momentos es dolerme por lo sucedido en la redacción de Charlie Hebdo, por lo que sigue sucediendo a diario en todo el mundo.

Ningún dios vale la vida de un hombre.

Puede que los niños pierdan un poco de la magia y la inocencia propias de la infancia cuando descubren que los Reyes son los padres, que no nace un hada con las primeras risas de un bebé o que sus padres no son gigantes admirables, pero no tanta como cuando comprenden lo poco que significa la vida de otro hombre para muchos de sus iguales.

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