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Todos somos monstruos

- ¿Has oído la noticia del tipo de veinte años que acorraló a una niña de seis en un tobogán de un parque y abusó de ella?-

– No-

– Sucedió ayer. En un descuido de los padres, a plena luz del día en esos toboganes que tienen una estructura de una casa. Le cogieron enseguida. Seis años tiene la pobre, prácticamente como Julia –

– Te aseguro que si soy yo el padre de esa criatura y le pillo le reviento la cabeza a golpes contra la pared –

– A mí se me ocurren cosas peores. De una paliza, si no le matas y no es algo tan fácil, se curará. Yo creo que sería preferible que tú le agarraras y yo me encargo de sacarle los ojos con las llaves. Toda una vida a oscuras le iba a hacer acordarse del día que se comportó como un monstruo… A veces me asusto de mí misma -

No, no es una charla entre dos psicópatas. O sí. A saber… Somos mi santo y yo hace un rato, dos personas muy pacíficas, que jamás nos hemos peleado, que tendemos ambos a ser conciliadores y pacientes. Es muy probable que en una situación así (que obviamente espero con todo mi alma que jamás se produzca) reaccionásemos con más cordura confiando en la policía y rezando para que la justicia castigase a ese monstruo en su justa medida, algo en lo que cada vez menos españoles tenemos fe. Pero nunca se sabe. Hay que verse ahí. Ira, adrenalina y defensa de la prole es una combinación muy peligrosa.

El instinto de proteger a tus hijos es una fuerza primigenia y poderosa. Incluso el de proteger a los niños, en general. Bajo ningún otro concepto me podría imaginar a mí misma ejerciendo una venganza cruel, fría y sin remordimientos posteriores.

Tal vez lo que sucede es que también en mi interior acecha un monstruo, sólo que domesticado y bajo control. Es probable que todos en el fondo seamos monstruos en potencia, monstruos que sólo se manifiestan si las circunstancias son las indicadas. Unos más que otros, eso sí, o con más justificación que otros.  Pero monstruos todos.

La diferencia, y no es pequeña, es que a algunos nos tendrían que forzar para desatar a nuestro monstruo dormido, otros caminan entre nosotros sin esas contenciones.

Y a estas alturas de la película deberíamos ser más capaces de identificar y apartar de la sociedad a bestias semejantes.

“Y si no, que nos los dejen a los padres un rato en un sótano, que lo de Déxter se iba a quedar corto”

– Calla monstruo -

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‘Exactamente igual que tú': también afectado por los recortes además de por el autismo

El relato “Exactamente igual que tú”, de Mayte Saéz Martín, ha ganado la tercera edición del concurso de relato breve ‘Cuéntame del autismo’, al que se han presentado 62 obras y otras 9 fuera de concurso, procedentes del extranjero.
AUTISMOPOST
Hubo otro ganador, el que obtuvo el Premio del Público al relato más votado en Facebook fue ‘Y yo me llamo Lucas‘, de Ignacio Bittini Martínez, y tras el enlace podéis leerlo. De hecho podías leer todos los participantes.

Este miércoles tuvo lugar la entrega de premios, la actriz Nadia de Santiago leyó el relato y acudió la delegada de Familia y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid, Lola Navarro, que al entregar los premios dijo que este concurso “sirve para hacer más visible la realidad del día a día de las personas con autismo y es además un reconocimiento a todas esas familias, a todas esas madres a todos esos padres, a todos los abuelos, a los hermanos, a todos esos cuidadores por su entrega y dedicación durante tantos años”.

La delegada también destacó que el autismo tiene una “dificultad añadida”: los problemas de comunicación de las personas que lo padecen, “su origen en la infancia, el complicado diagnóstico, que hacen de este problema uno de los más complejos y difíciles de afrontar”.

Pues mira que me alegra que la delegada sea consciente de esa problemática, a ver si así dejan de recortar y aportan recursos para que nuestros niños con autismo sean localizados y diagnosticados con presteza, reciban rápidamente servicios de atención temprana, actualmente saturadísimos, se pongan los apoyos que sean necesarios en los colegios, se forme a profesores y, en definitiva, no hagan que nuestra lucha se multiplique innecesariamente.

Que ir a entregar premios es muy bonito sí, pero lo importante no es eso, lo importante es dar servicio a esas personas y a esas familias.
Algún recordatorio de lo que hemos tenido recientemente:

Podría seguir un buena aro poniendo enlaces. Y sí, no sólo sucede en Madrid me temo.

Pero bueno, lo importante hoy también es el relato de Mayte. Aquí lo tenéis:

EXACTAMENTE IGUAL QUE TÚ

Autora: Mayte Sáez Martín

Si, lo sé, soy diferente… ¿pero a caso existe algo que sea igual en el mundo? Ni siquiera dos amaneceres son idénticos, y sin embargo, admiramos la belleza de ambos. O dos gotas de agua; no existen en la lluvia dos que sean iguales, pero forman parte de la lluvia igual.

Quizás no tenga muchos amigos, pero también existen personas en el mundo que no se rodean de mucha gente y no por ello son juzgadas. O tal vez, en la escuela pasee solo por el patio dando vueltas sobre mí alrededor. No es que me moleste tu compañía, es que a veces la soledad es de las pocas cosas que no me dan miedo y que me transmiten confianza. No por ello significa que no te quiera… exactamente, como decís los mayores “necesito mi espacio”.

Exactamente igual qué a vosotros, mamá y papá, que tantas veces os preguntáis si os quiero. Claro que os quiero, sois mis padres, todo hijo quiere a unos padres. Tal vez mi forma de demostrároslo no es como la de Carla, ella se rescuelga de ti mamá para darte besos y abrazos a todas horas y contigo papá comparte muchas de tus aficiones, pero yo también hago todo eso que Carla hace, de distinta manera, pero lo hago. A veces si lloro o emito sonidos “extraños” son mis formas de pediros ese abrazo que Carla os da cada mañana antes de entrar en la escuela. Papá, yo sé que te gusta el fútbol, que eres del Atlético de Madrid, que…pero que no aguante viendo 90 minutos de fútbol sentado en un sofá comiendo palomitas y dando voces como lo haces tú, no significa que yo no sea del Atleti exactamente igual que tú.

Como exactamente igual que tú, yo también tengo miedos y hay cosas que no me gustan hacer. Si me pongo furioso porque me echas agua en la cabeza, no lo hagas, a ti hay otras cosas que no te gustan y no por ello las hago y repito. Si me da miedo ir al dentista, ayúdame para que mis miedos sean mucho más débiles. No intentes comprender por qué me pasa, a veces, incluso ni yo mismo lo sé.

Exactamente igual que no existen dos animales que caminen igual, yo tampoco lo puedo hacer como tú. No por ello me juzgues, si todo el mundo hiciéramos las cosas igual no tendríamos nada por lo que destacar. Además, las cosas desde una perspectiva más alta se ven con otro color. Color que no tiene por qué ser ni blanco ni negro, pues en la vida también existen los grises, y yo quizás sea un tipo de persona de ese color, gris.

Mis aleteos, mis manías, ecolalias y todas aquellas palabras que les ponéis a los gestos que hago con mi cuerpo, no son más que una medida de tranquilidad. Si los hago, es porque me encuentro nervioso y eso me tranquiliza, como Carla cuando respira fuerte y cuenta hasta diez. Yo sé que no son “normales”, pero ¿de verdad existe algo que sea normal en este mundo?

No me juzgues por lo que hago, intenta conocerme, verás como en el fondo no somos tan distintos, ambos tenemos pies, manos, ojos…y un corazón. Corazón al que tantas veces lastiman con comentarios inapropiados, con palabras fuera de lugar, con gestos de rechazo, con miradas…con no saber ponerse en el lugar del otro, exactamente como nos pasa a nosotros, las personas con un trastorno del espectro autista. Pero no por ello, hago las cosas para hacerte daño.

Tal vez, no comprendas muchas veces lo que te pido o lo que espero de ti, pero yo a ti tampoco te entiendo. Quizás, si me facilitas con imágenes todo aquello que esperas que haga, que me pides o incluso que llegue a conseguir, podamos llegar a entendernos, a no tener como decís los mayores “problemas de comunicación”.

Cierra los ojos, tan solo unos segundos e intenta pensar en algo que sea perfecto, seguramente no lo encontraras porque no lo hay. La perfección querido amigo, no existe. Por eso no me pidas que yo también lo sea. Acéptame como soy, ayúdame a superarme cada día, intenta hacerme las cosas más fáciles, porque de esta manera el mundo será mucho más bonito, para ti, para ellos…pero sobre todo para mí.

Lo sé, soy diferente…pero soy exactamente igual que tú.

Tal vez el año próximo presente uno, ya veremos. Lo que os aseguro es que iba a ser bastante más reivindicativo, mucho menos blanco. Tal vez uno sobre el camino pedregoso en sanidad, educación y administración que tienen por delante los padres de un niño recién diagnosticado con autismo, que bastante deberían tener con asimilar el diagnóstico. Dudo que llegase a obtener ningún premio.

El sexo en la fase final del embarazo

No se habla mucho del sexo durante el embarazo, ni siquiera entre amigas íntimas que lo comparten todo con pelos y señales en otras circunstancias. Como mucho te enteras de si siguen teniendo ganas, de si se les desvanecen, de si físicamente ya no se sienten deseables o cómodas o de si el cuerpo les sigue pidiendo guerra y la barriga es sólo un escollo a salvar, literalmente.

(GTRES)

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Saber qué opinan ellos es aún más difícil. Lo más que llegas a saber normalmente es si para ellos la cosa va de cumplir el débito conyugal con un ánimo parecido al de los soldados franceses marchando hacia Rusia por orden del Napoleón o si realmente le encuentran el puntillo a la barriga, que de todo hay, una vez superado el miedo inicial de dañar a mujer o futuro vástago (que no chicos, que aquello no es tan grande por mucho que os duela pensarlo, no os preocupéis).

Justo ahora tengo yo a un par de embarazadas cercanas (una más que la otra) a puntito de caramelo. En esa fase final estás deseando que llegue de una maldita vez una cosa como el parto, imaginad lo pesados que pueden ser esos días finales para que queramos ver venir algo así. Que no es la ilusión por verle la carita a tu bebé, no. Son las ganas de soltar lastre. Y para lograr que el bebé decida ponerse a salir y ahorrarnos un parto inducido, nada mejor que los paseos y el sexo siempre que no haya contraindicaciones médicas.

Con Julia, que se retrasó lo suyo y ya me tenía harta, no hubo ginecólogo que me tratase en revisión o monitores que no me recomendara tener sexo para animarla a salir. Y no por aquello del “toc, toc. ¿Quién es?” del chiste. Como explican en Babycenter:

Se considera que el acto sexual funciona de dos maneras. Puede estimular la producción de una hormona llamada oxitocina — la hormona de las contracciones — y esto puede aumentar la frecuencia de las contracciones Braxton-Hicks o de práctica. Además, el semen contiene unas sustancias llamadas prostaglandinas, que pueden ayudar a madurar o afinar el cuello del útero, para que esté listo a dilatarse cuando comiencen las contracciones del parto.

Cierto es que algún que otro estudio lo pone en duda. Pero si no funciona, al menos algo sí que te llevas. Aunque no siempre es fácil. Y eso me recuerda que hace ya mucho que quería recomendar aquí otro blog de maternidad: Esto es para una que lo quiere así se llama. Lo escribe una “trabajadora, rubia y madre a partes iguales” que justo ahora está esperando gemelos.

Divertido, fresco y magníficamente ilustrado. De los pocos blogs de maternidad entre los muchos que hay que yo nunca me pierdo. Os ánimo a leerlo de principio a fin. La única pega que le encuentro es que tendría que escribir más, que sólo un post al mes sabe a poco. Aquí la tenéis en twitter para matar los tiempos muertos.

¿Y por qué mi pequeña disertación sobre el sexo en el embarazo me recuerda a la rubia y su blog? Muy sencillo. Su penúltimo post trataba precisamente de eso. Os dejo parte del texto.

¡Y no dejéis de visitar su blog!

A vosotros no sé, pero a tí que la barriga te empiece en la espalda y el culo en el cogote pues como que no te mola, y a tu marido, aunque diga que estás guapísima (sabe que la salud de sus pelotas depende de ello) estás segura de que le cuesta.

Porque no tiene que ser fácil para el empotrador alfa de la casa llegar al que ha sido durante años vuestro lecho de lujuria y pasión y encontrarse un ballenato varado entre las sábanas y los cojines reclamando lo suyo y lo de su prima, que se lo tiene que follar, ojo. Y sin rechistar que aquí aunque tengáis dos pimpollos polizontes, en el lecho de amor se retoza sí o sí.

Pero va a ser que no es lo mismo…

No es lo mismo que te quiten unas mini braguitas sexys entre susurros al oído a que le pidas clemencia a tu marido para que te baje la carpa de circo que llevas por bragas porque si lo haces tú se te corta el riego sanguíneo al cerebro al agacharte.

Tampoco es lo mismo ir pulcramente depilada a ir intuir que vas en modo savage porque no ves nada más allá del ombligo desde hace 2 meses y en tu última visita a la esteticién, ésta se negó a acercarse la zona cero para evitarte infecciones. Por suerte desciendes de los elfos imberbes de las costas del norte y te han confirmado que no se te ha convertido eso en una rata peluda.

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En fin, que desnudarse con este planeta con campo gravitatorio propio alrededor de tu cintura es de todo menos sexy. Pero cuando te pones lo consigues, y te quedas en bolas. En realidad toda tú eres una bola con dos patitas de pollo. Y entonces empieza el show.

“No no, así no, mejor yo encima, a ver…Uy ¿y ese color azulón en la cara? A ver si va a ser que peso demasiado… Mejor me bajo. De lado, ya verás que rico…mmmpppfff…..ya estoy…espera, ay levanta me has pillado el pelo….ahora… pásame ese cojín, no ese no, el gris que es más blandito, sí ese, trae, ahá…bajo la barriga….cojonudo nos hemos puesto del lado del gemelo pateador y no le está haciendo puta gracia…¿te importa que nos pongamos del otro lado? es que si no entre tus embestidas y sus patadas pues como que no me centro… Vale, a ver ahora…el cojín espera… ahá… vale… ¿estás?…Ay.. se me duerme el brazo de abajo…espera lo saco…jo…ahora no sé cómo ponerlo, es igual aquí…venga va dame lo mío…gñgñgñg… ¡¡AHHHHHHHHHHH!!!…¡¡Diosssmecagüensanblassss!… Me acaba de dar la madre de todos los calambres en el gemelo derecho, no ese gemelo el otro, el de la pierna…quita, quita…ayyyyyy………”

“Vale, creo que ahora ya está. Ven aquí que por mis cojones hoy nos corremos, aunque sea a ostias pero nos corremos. Venga ponte que ya estoy…”

Muy romántico todo..

Os podéis imaginar el desenlace: jadeos, calambres, orgasmos, contracciones del Bosón de Higgs y patadas de los pimpollos, un circo de tres pistas amenizado por la llamada de la selva de Jomío desde la otra punta de la casa.

Si cuando dices que tu marido es hombredepacienciainfinita no es un decir, es una realidad porque tu marido aunque estés en modo ballenato nimfómano se esmera por darte placer aún sabiendo que se trata de un deporte de riesgo para su líbido e integridad física y nerviosa. Ains…

El ojo vago, cómo reconocerlo y cómo tratarlo

(GTRES)

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Cuando yo era pequeña, una de mis primas mayores tenía un parche en un ojo. Una cosa enorme de color marrón, incómoda, que ocultaba uno de sus hermosos ojos azules y que ella odiaba. Imprescindible para luchar contra su ojo, no quedaba más remedio que aguantarse. Me recuerdo pensando en la suerte que yo tenía por no tener que llevar eso, por mucho intento que hubiera de convencerla de que era como un pirata y estaba guapísima.

Los niños saben bien cuando están intentando venderles la moto.

Ahora los parches ya no son así. Por mucho que siga siendo una experiencia muy poco agradable tener que llevar un ojo cubierto, he podido ver los que les ponen ahora a los niños y son mucho más ligeros y pequeños, con diseños atractivos de coches, piratas, mariposas y princesas.

En España, entre un 3 y 5% de los niños padecen ambliopía u “ojo vago”, como es más comúnmente conocido el problema, y por lo visto el 50% de sus padres lo desconoce, por lo que esos niños, entre un 1,5% y un 2,5% del total, no está tratado.

Os dejo un texto de la Fundación Alain Afflelou que habla de este problema:

¿QUÉ ES?
La ambliopía es una pérdida parcial de visión en uno de los dos ojos generalmente, aunque puede afectar a los dos, causada por un defecto en la formación de la visión durante la edad infantil y afecta sobre todo a niños menores de 7 años.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA PREVENCIÓN?
Resulta fundamental que la ambliopía se corrija durante los primeros años de vida, porque se ha demostrado que las células cerebrales que se encargan de la visión y no han sido estimuladas durante su desarrollo no pueden recuperarse en la madurez.

¿CÓMO SE DETECTA?
En el caso de los bebés, la ambliopía es difícil de diagnosticar, ya que en muchas ocasiones no muestran ningún síntoma de problema visual, aunque lo lógico es que tengan dificultades para seguir con la vista un objeto en movimiento, ladeen anormalmente la cara o, incluso, pueda percibirse una leve bizquera.

Los niños mayores que padecen ambliopía, por su parte, pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Cierran un ojo o se lo tapan con la mano.
  • Entrecierran los ojos para ver mejor.
  • Afrontan sus tareas con uno de sus ojos (“el bueno”) en lugar de hacerlo de frente.
  • Pobre coordinación ojo-mano gruesa y fina, malos en deportes y juegos de pelota.
  • Dolor ocular, lagrimeo, picor de ojos, mareos, dolor de cabeza.

¿CÓMO SE PREVIENE?
La ambliopía se puede prevenir si el niño acude a exámenes visuales periódicos ya que la detección precoz es clave para su tratamiento.

TRATADO A TIEMPO, ¿PUEDE RECUPERARSE UNA VISIÓN NORMAL?
Si la ambliopía se detecta a tiempo y se aplica el tratamiento adecuado, el niño puede desarrollar una visión normal. Si no se trata en los primeros años de vida, todavía podría conseguirse una buena visión con gafas o lentes de contacto. Sin embargo, es posible que la visión del “ojo vago” no alcance a la del ojo normal.

* Por cierto, ha cambiado el diseño de los blogs de 20minutos.es. Tabién el del mío que ahora muestra un par de dibujos de Julia. Es la tercera vez en sus más de siete años que el blog varía de aspecto. ¿Os gusta?

Enseñar a comer bien a nuestros hijos es tan importante como enseñarles a leer y escribir

No hace muchos días tuve la ocasión de escuchar a los doctores José Manuel Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, y Cristina Campoy, responsable del estudio europeo Nutrimenthe. Pude además preguntarles y charlar con ellos y con algunos de los científicos responsables del Instituto Puleva de Nutrición sobre la alimentación de nuestros niños y las carencias que tienen, que es algo a cuyo estudio se dedica especialmente la doctora Campoy. Porque sí, tenemos carencias. En nuestro primer mundo sobrealimentado, con la obesidad causando estragos de salud, resulta que tenemos un buen puñado de deficiencias nutricionales. Nosotros y nuestros niños.huevo

Me recuerda a un genial libro escrito a cuatro manos por Neil Gaiman y Terry Prattchett en el que el apocalipsis se presentaba con unos modernos jinetes. El Hambre había logrado rizar el rizo, aparcando el caballo esquelético por cadenas de comida rápida y consiguiendo que la gente muriera siendo obesa por tener gravísimas carencias nutricionales.

Fue especialmente interesante escuchar a la doctora Campoy, que estoy además pendiente de que me pase algunos enlaces sobre la relación entre el ácido fólico y el autismo. Del estudio Nutrimenthe que ella lidera ya habló mi compañero bloguero nutricionista, que de estas cosas realmente entiende mucho más que yo, hace unos meses en el post la mala nutrición de los niños es patente y las soluciones claras.

Un porcentaje abrumador de nuestros niños toman menos Vitamina D, ácido fólico y ácidos grasos omega 3. Yo, como Juan Revenga, tengo claro que la vía para abordar el problema es el de enseñar a comer bien. Sobre todo porque aunque hay alimentos suplementados que tal vez puedan venir bien en según qué circunstancias, hay otros problemas como la obesidad que no van a solventar.

Enseñarles a comer bien es esencial, tan importante como enseñarles a leer y escribir.
Claro que para poder enseñarles primero tendremos que aprender sus padres. Tardemos que aumentar el consumo de productos procedentes del mercado de toda la vida, reducir precocinados y carnes, aumentar el consumo de frutos secos, pescados, huevos…

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Pero tampoco hay que volverse loco y caer en el ‘nutricionismo’, la cosa pasa por tener unos cuantos conceptos muy básicos claros que podrían resumirse en tender a comer variado y lo más parecido posible a como lo hacían nuestros abuelos (obviando hambres y guerras, claro) con frutas y verduras frescas de temporada, legumbres, pan del de verdad, pescado… y también tender a reducir muchísimo el consumo de carne.

Tener una relación de sano disfrute con la comida, coger gusto y perder pereza a cocinar, hacer todo el ejercicio del que seamos capaces y nos divierta.

Igual que la lactancia materna, la mejor opción para todos los profesionales participantes en el foro del que os hablo, es un regalo para toda la vida, también lo es intentar transmitir todo eso a nuestros niños.

Una de las sugerencias que salió en la charla que tuvimos era la conveniencia de simplificar las cosas a los padres que comienzan a alimentar a sus hijos con sólidos entregándoles sugerencias de menús sencillos, saludables, en lugar de las típicas hojas absurdas de recomendaciones sobre a qué edad empezar a introducir tal alimento que incluso varían entre un pediatra y otro en el mismo centro de salud.

No sé vosotros, pero yo creo que sería buena idea a modo de sugerencia para muchos padres: atún con tomate natural, salmón ahumado con una tortillita, un arroz con setas ahora que estamos de temporada, queso fresco con uvas y ciruelas cortaditas, judías verdes rehogadas con unos boquerones, croquetas de zanahoria o pasta con brócoli.

Un regalo para toda la vida, os lo aseguro.

Los niños y los toros, el agua y el aceite

Julia nunca ha estado en un encierro infantil, por divertido que me hayan asegurado que son, ni ha visto una corrida en la tele ni mucho menos en una plaza. Creo que ni siquiera sabe que existe algo llamado tauromaquia. Y me alegro.

Nosotros no somos aficionados a los toros ni lo es nadie en mi familia, así que no es muy difícil. Me consta de familias en las que hay división y guerras al respecto. Mi abuelo materno sí que era muy aficionado, con él vi a veces corridas. Y en mi casa a veces, pese a no ser taurinos, siendo yo adolescente ponían aquellas primeras y espectaculares retransmisiones en el canal plus de la feria de San Isidro. También las vi en bastantes ocasiones enteritas, con un cabreo creciente por la suerte de varas que destrozaba el toro, por los toreros incapaces de matar limpiamente al animal. Un cabreo que mi abuelo compartía. “Los toreros de ahora no valen para nada, les entregan toros reventados o se los revientan en vara”, decía. Veía mucho rejoneo. Yo montaba a caballo y tenía querencia a ver bailar a esos hermosos animales, pero me hervía la sangre ver la muerte del toro.

La verdad es que en un porcentaje muy alto de corridas la cosa oscilaba entre el aburrimiento y la carnicería. Sensación de peligro hacia el torero, prácticamente nunca por mucho que esos señores se tiren el pisto. “Mas se matan en los andamios”, decía un amigo que era aficionado pero quitaba hierro al tema inteligentemente.

Luego vinieron varios años en los que ignoré completamente el tema. No me gustaba, nunca me gustó que existieran las corridas de toros, que se tratara así a esos animales, pero me decía a mí misma que había otras prioridades, que me molestaban más muchas otras cosas. Me alegraría si las quitasen, pero había mayores urgencias. Decía algo parecido de la monarquía. Era muy joven supongo.

Con el tiempo me fui radicalizando paulatinamente y ahora es un espectáculo de gallitos sin corazón que no soporto. Ha sido una evolución que me ha hecho claramente antitaurina. Sin entrar en absolutas barbaridades como las de Tordesillas o Algemesí, cualquier evento taurino me rechina y está proscrito en mi casa o mis actividades familiares.

Pero os digo una cosa, aunque hubiera heredado la afición por los toros de mi abuelo, aunque defendiese la fiesta y la disfrutase, jamás se me ocurriría llevar niños pequeños a verlas o exponerles a corridas en televisión. Básicamente por lo mismo que tampoco les llevaría a un combate de boxeo ni con cinco años ni con diez.

Ha sido muy polémica en el pasado la ida y venida de las corridas en horario infantil en la televisión. No sé lo que pensáis vosotros, pero yo tengo claro que no las quiero en la tele a horas a las que puedan verlas mis niños. Es un espectáculo violento e innecesario. Es la tortura televisada de un animal por mucho que quieran disfrazarlo de arte y tradición.

Y por supuesto no querría que se entrenaran para ser toreros, que es algo que si son pequeños atenta según los expertos de la ONU a la Convención de los Derechos de los Niños. Igual que no querría que fueran boxeadores profesionales.

Ahora en Portugal andan a vueltas con el tema a cuenta de sus escuelas taurinas en las que hay niños muy pequeños y de que en las corridas se pasan la prohibición de llevar a niños menores de seis años (que ya me parece un límite ridículamente bajo) por el forro. Os dejo un fragmento del teletipo de EFE que lo cuenta:

Polémico de por sí, el tema de las corridas de toros genera aún más discusiones en territorio luso después de que el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas se pronunciara por primera vez sobre la cuestión, asumiendo su preocupación por la integridad física y mental de los menores involucrados en actividades de toreo.

Durante la evaluación regular a Portugal relativa a la aplicación de la Convención sobre los Derechos de los Niños, los expertos de la ONU recomendaron crear una legislación que proteja a los más pequeños de la violencia de las corridas de toros.

Y es que en Portugal hay, por lo menos, una docena de escuelas de toreo para niños y se calcula que en total cuentan con más de 150 alumnos menores, a partir de los seis años, según datos de un informe de la organización no gubernamental y Fundación, Franz Weber, que fue el detonante de las recomendaciones de Naciones Unidas.

Ese informe es resultado de dos años de investigación y fue entregado al Comité en marzo de 2013, lo que llevó a Naciones Unidas a pronunciarse en febrero de este año. “Estamos ante un problema bastante grave que, sin duda, pone en riesgo la integridad física y mental de los niños, tanto de los que ven esos espectáculos como de los que participan en ellos”, contó a Efe Sérgio Caetano, representante de Franz Weber en Portugal.

En las escuelas de tauromaquia, los jóvenes practican con animales vivos y, por lo tanto, corren riesgo “de lesiones graves e incluso de muerte”, ya que el ganado joven con el que entrenan la lidia a pie no tiene los cuernos protegidos, explicó. Además de torear a pie, los menores también son preparados para convertirse en matadores de toros.

La legislación lusa prohíbe que se maten los toros en público desde 1928, lo que no impide, según Franz Weber, que algunas escuelas de tauromaquia lleven a sus alumnos a lugares donde la prohibición no se aplica. “Durante algún tiempo simulan la muerte con una banderilla y a determinada edad, cuando están preparados, son llevados a España para efectivamente matar animales“, relató Caetano.

A pesar de que la Ley portuguesa determina que solo los mayores de doce años pueden participar en actividades de toreo, el informe de Weber indica que algunas escuelas no respetan ese límite. La Fundación alerta que lo mismo pasa con los menores que ven las corridas. Está establecido que solo pueden entrar en las plazas de toros niños a partir de los seis años pero no siempre se sigue esa pauta.

“Por tratarse de una forma de sensibilización para la violencia y el sufrimiento de los animales en el que la sangre es real” y por ser escenario de “muchos accidentes graves y a veces incluso mortales”, la Fundación entiende que hay que elevar ese límite “como forma de proteger a los niños”.

Lo primero que hay que pedir a los Reyes Magos es que los juguetes sean seguros

En mi anterior post os hablaba de la seguridad de los biberones y productos en los que se calienta comida, hoy es buen momento para recordar que también hay que tener ojito  con los juguetes, que ya tenemos la Navidad encima (sí, está encima aunque algunos aún no hayamos quitado la arena de la playa de las alfombrillas del coche).

Unas muñecas inspiradas en las Monster High. (ipernity)

Unas muñecas inspiradas en las Monster High. (ipernity)

Son frecuentes las noticias sobre juguetes retirados, con problemas graves de seguridad e incluso con metales pesados que son tóxicos. Y no escapan las marcas supuestamente fiables. Por poner un ejemplo, Mattel también tuvo que retirar un porrón de juguetes no hace tanto. ¿Cuánto es un porrón? Pues 18 millones en todo el mundo.

Y tampoco vale lo de sospechar únicamente de ‘los chinos’ que grandes superficies están entrando también en la oferta de juguetes de serie B a los que mirar con lupa. De traca  la pseudo-Elsa (Frozen) y la seudo-monsterhigh que me encontré en una recientemente, puede que sean perféctamente seguras, pero yo las miraría con lupa.

Alguna que otra vez le han regalado a J&J algunos juguetes que han ido a parar directamente al contenedor.ante la duda, mejor curarse en salud.

Lo primero que hay que pedir en la carta de los Reyes Magos es que los juguetes sean seguros. Un tipo de letra pequeña vital como la de “sólo para líquidos fríos” de ayer que es responsabilidad de los padres.

Os dejo las recomendaciones de la OCU para elegir juguetes seguros:

  • Elige el juguete en función de la edad del niño. Procura que los niños más pequeños no usen los juegos de sus hermanos o amigos mayores.
  • Antes de comprarlo, conviene leer las advertencias de seguridad y las instrucciones de utilización: si no vienen en español, busca mejor otro juguete.
  • Cuidado con las piezas pequeñas. Son uno de los riesgos más comunes, sobre todo para los niños de menos de 3 años.
  • En la tienda, antes de decidirte, pasa la mano por las aristas y los bordes para comprobar que no cortan ni tienen rebabas…
  • Un juguete frágil, que se quiebra fácilmente, una vez roto, puede presentar puntas afiladas: tenlo en cuenta.
  • Los juguetes que sean muy duros y tengan elementos protuberantes pueden dañar a un niño pequeño.
  • Si el juguete lleva pilas, comprueba que el compartimento de las pilas es difícil de abrir.
  • Juguetes como patines, monopatines, bicicletas, etc. deben ir acompañados de un equipo de seguridad (casco, rodilleras…).
  • No compres juguetes con cintas o cordones largos si van destinados a los más pequeños.
  • Hay riesgos que no se ven: Hay que tener cuidado con las sustancias tóxicas o con compuestos químicos peligrosos. Por ejemplo, los ftalatos o algunas pinturas con elevado contenido en metales pesados (plomo o cadmio) son tóxicas, y están prohibidas o no pueden usarse a partir de ciertos límites. Otras veces se emplean disolventes que pueden ser irritantes para la piel, las mucosas o afectar al sistema nervioso. De igual manera en este tipo de productos nunca deben usarse materiales inflamables o que ardan con facilidad.
  • Lee las instrucciones de utilización… y explícaselas a los niños.
  • Quita los envases y plásticos que envuelven el producto (aunque es buena idea conservar los datos que identifican al fabricante o importador).
  • Vigila a los niños mientras juegan: asegúrate de que dan a los juguetes el uso para el que han sido diseñados, y de que son adecuados para su edad y habilidades.
  • Revisa periódicamente el estado de los juguetes, y tira los que estén estropeados o rotos: así se previenen riesgos.
  • Enseña a los niños a recoger y guardar sus juguetes después de jugar, para evitar accidentes.

Cuidadito con los biberones y tuppers que compráis para bebés y niños

Ayer veía en twitter el siguiente hallazgo de Boticaria García.

Lo retuiteé, que me pareció que lo merecía. Al poco vi que otro tuitero contestaba:

Y fue entonces cuando decidí que pondría mi granito de arena para que lo vieran unas cuantas madres.

Al Bisfenol-A se utiliza para para hacer plástico transparente duro y se le lleva investigando desde hace ya unos cuantos años y muchas de esas investigaciones asocian la exposición a esta sustancia, incluso en dósis ridículamente bajas, con posibles problemas graves de salud: defectos neurológicos, diabetes y distintos cánceres.

La Comisión Europea ya han prohibió en 2011 la presencia del Bisfenol A en biberones y/o en otros recipientes destinados a alimentos infantiles. Es cuestión de tiempo que se proscriba en todas partes, como ya se ha hecho en otros países.

bisfenolSi queréis saber más sobre esta sustancia y cómo identificarla os recomiendo este post de mi compañero nutricionista y biólogo Juan Revenga. Por si os ahorráis el clic, ya os resumo que de los diferentes tipos de plástico usados en embalaje, algunos del tipo 7 (policarbonato y resinas epoxi) y los plásticos de tipo 3 (PVC) pueden contener bisfenol-A. Símbolos a la derecha.

Que no son tan caros los biberones de Chicco o Suavinex, hablamos de menos de diez euros y de una vida media más larga que los piratas.

Mientras tanto conviene tener mucho cuidado con los recipientes que usamos para calentar comida, sobre todo si esa comida va dirigida a los que más queremos: nuestros hijos.

Y eso implica también tener mucho ojo con lo que compramos en establecimientos con dudosos protocolos a la hora de añadir inventario. Sí, hablo sobre todo de los que comunmente conocemos como ‘los chinos’, que a todos nos han salvado la vida en ocasiones y en los que yo a veces acudo, pero en los que hay que comprar con mucho tiento. Pero no quiero demonizar a estos establecimientos.

Ojito también con todo lo que compramos en cualquier sitio, en general.

¿Se deben arrancar los dientes de leche tambaleantes?

image A Jaime no le quitamos ninguno, se le cayeron solos que es la situación ideal. También es verdad que por su autismo él no nos contaba que se movían ni esperaba con ganas al ratoncito Pérez, pienso mientras veo a Julia tan dispuesta con su boca abierta como un pajarito en el nido.

– Ya lo tiene casi suelto, habría que quitárselo. A ver si se lo va a tragar o lo pierde durmiendo –

Julia seguía observando nuestro intercambio, sin gota de miedo y moviendo el diente prácticamente suelto con la lengua. Sólo colgaba ya de un hilito. Estaba casi completamente suelto.

– Vale, voy por la gasa –

Agarré el diente bien envuelto y prácticamente no tuve que hacer nada para tenerlo entre mis dedos. No hubo sangre, ningún problema. Y Julia saltando tan contenta queriendo ver el diente que haría venir por primera vez a casa al ratoncito Pérez.

Este fin de semana hemos perdido el segundo diente de la misma manera. Con cinco años, un poco pronto sí, a partir de los seis e incluso a los siete es lo más frecuente. En su clase sólo hay cuatro niños en el club de los mellados.

Os dejo parte de un texto de Wikihow sobre cómo proceder con los dientes de leche tambaleantes. Tal vez en el tercero, uno de los paletillos de arriba que también se mueve bastante, no sea necesario.

Deja que la naturaleza tome su curso. La mayoría de los doctores y dentistas recomiendan que los padres no intenten nada para acelerar el proceso natural.Los dientes que son extraídos demasiado temprano no servirán de guía para los dientes que saldrán en su lugar. Cualquier niño te dirá que es una opción innecesariamente dolorosa también.

Vigila el diente mientras se va aflojando. Asegúrate de que el diente y el área de la encía circundante se ve sana y no tiene caries ni infección. Si el diente tiene caries, tal vez requiera que se extraiga mediante cirugía en un consultorio dental.

En todo caso, aconseja a tu hijo que mueva los dientes, pero sólo con la lengua. No todos los padres deciden dar permiso al niño para mover los dientes, pero los que hacen posible que deseen instruir a su hijo a mover sólo con la lengua. Esto es por dos razones:

  • Mover con las manos puede introducir bacterias y suciedad en la boca, con el riesgo de infección. Los niños no son exactamente las criaturas más limpias del mundo, haciendo de esta una receta para la mala salud dental, además de la mala higiene.
  • La lengua generalmente es más suave que la mano. Los niños corren un mayor riesgo de sacar accidentalmente un diente antes de que esté listo cuando utilizan sus dedos para sacar el diente. Al mover el diente con la lengua reduce el riesgo debido a que la lengua no puede agarrar el diente de la misma manera que los dos dedos lo hacen.

Si el diente nuevo sale en una situación inesperada, ve a un dentista. Los dientes permanentes que salen detrás de los dientes de leche, es una condición reversible y común. Mientras el dentista quita el diente de leche y le da suficiente espacio para moverse en su posición prevista en la boca, no debería ser un problema.

Si el niño deja que el diente salga sin ayuda, espera ver muy poca sangre. Los niños que esperan la cantidad adecuada de tiempo para que su diente caiga (a veces de 2 a 3 meses), deberá tener muy poca cantidad de sangre.

Si cualquier movimiento del diente o jalarlo hace que broten cantidades excesivas de sangre, instruye al niño para detenerse; es más probable que el diente todavía no esté listo para ser extraído, y no debe ser agravado aún más.

Si el diente sigue flojo pero no es extraído después de 2 a 3 meses, ve al dentista. Un dentista podrá administrar analgésico tópico y extraer el diente con los instrumentos adecuados.

Ajedrez y niños: lo importante es divertirse en el proceso de aprender a jugar

Sí, quiso ser Sauron y manejar a sus hordas.

Sí, quiso ser Sauron y manejar a sus hordas.

Ayer, por primera vez, estuve jugando con Julia al ajedrez. La partida de ajedrez mágico de Ron al final del primer Harry Potter ha sido lo que la ha animado a pedirlo. Y os reconozco que yo estaba deseando que lo hiciera. Ya sabéis que en nuestra casa abundan los juegos de mesa y el ajedrez tiene una complejidad y una magia a la que merce la pena asomarse.

Bueno, en realidad a lo que hicimos no se le puede llamar jugar al ajedrez, aunque sí jugar a secas. Y pasarlo bien que es lo más importante.

Por recomendación de un amigo que sabe mucho de esto de enseñar a los niños a manejarse en el tablero, lo que estuvimos haciendo fue conocer cómo se mueven algunas de las piezas: peones, reina y caballo (el más difícil) mediante los siguientes juegos:

  • El baile de las reinas. Lo que había un intentar era movernos por todo el tablero pero sin comernos, poniendo nuestra reina fuera del alcance de la otra reina.
  • La batalla de los peones. Sólo con los peones, a comerse y avanzar. Los pusimos todos y creo que deberíamos haber usado sólo cuatro.
  • El duelo de los caballos. Uno contra otro. Con aprender bien sus saltos ya es bastante.

Lo importante a sus cinco años es familiarizarse con las piezas y sus movimientos y divertirse en el proceso.

El baile de las reinas.

El baile de las reinas.

Quiere repetir y seguir aprendiendo. Es probable que dentro de poco sea ella la que me enseñe a mí, que apenas soy una novicia del ajedrez. Mi santo lo juega mucho mejor que yo y cuando ayer al volver de la piscina con Jaime nos vio jugando en la mesa del salón se entusiasmó: “Vamos a ir a casa de la abuela a por un cuento de ajedrez con el que yo aprendí a jugar, ya verás qué chulo es”. Sí, hay muchos libros infantiles que ayudan. Incluso aplicaciones.

Y sí, ya lo veis en las fotos, lo hicimos con un juego de ajedrez de El señor de los anillos. Soy consciente de que no se puede ser más ‘friki’, pero esos ajedreces nada clásicos pueden hacer más atractivo el juego a los niños.

Los hobbits cercados.

Los hobbits cercados.

Además, me sirvió para hablarle por primera vez del universo de Tolkien, de los hobbits con sus pies peludos, los ents, pastores de árboles, el poderoso mago Gandalf, la reina Galadriel y el guerrero Aragorn.

Ahora lo que está pidiendo es ver la película de El señor de los anillos, pero no estoy muy segura de si es adecuada para ella. Claro que ese ya es otro tema.

Si tenéis  algún consejo para seguir adentrándonos en el campo de batalla que es el ajedrez, serán muy bien recibidos.