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¿Una prueba de alcoholemia para madres lactantes? Estamos locos

En el altamente divertido y recomendable blog El patuco feo descubro un invento que ha perpetrado el ser humano pero que en realidad parece un chiste. Se trata de un medidor de alcohol en la leche materna para saber hasta que punto se puede beber y dar el pecho al bebé sin emborracharlo por poderes.

De verdad que no lo entiendo. ¿Tan difícil es pasar una breve etapa de tu vida sin probar las bebidas espiritosas? Aunque es cierto que mi condición de casi abstemia es posible que me impida comprender esa necesidad de tomar alcohol, ni era de borracheras adolescentes ni me gusta tomar vino o cerveza con las comidas.

El alcohol en el embarazo puede desencadenar graves problemas en el feto. El síndrome alcohólico fetal, del que ya he escrito en el pasado no es ninguna tontería y puede afectar de por vida a vuestro hijo.

El síndrome alcohólico fetal (SAF) es una afección caracterizada por rasgos faciales anormales, retardo del crecimiento y problemas de sistema nervioso central. Los niños con SAF pueden sufrir de discapacidades físicas y problemas de aprendizaje, memoria, atención, solución de problemas y problemas sociales y de conducta.

El SAF es 100% prevenible si la mujer no bebe alcohol mientras está embarazada. Cuando una mujer embarazada bebe alcohol, también lo hace el bebé por nacer. No se conoce de ninguna cantidad de alcohol que no tenga efectos adversos en el embarazo y tampoco parece existir un período durante el cual se pueda beber alcohol con confianza durante el embarazo.

Y en lo que dura la lactancia tampoco pasa nada por prolongar la ley seca. Para la mayoría de mujeres la lactancia son unos pocos meses, pero incluso para las que hemos dado al menos dos años el pecho al niño como recomienda la OMS no es un gran sacrificio.

En España la ingesta de alcohol está demasiado extendida y en exceso bien aceptada socialmente. Estamos en un país en el que, en determinadas circunstancias se insiste incluso a niños bastante pequeños y mujeres embarazadas a probar el alcohol, porque es sólo un poquito, porque no tiene caso grados, porque no pasa nada, porque si no eres un muermo.

A mí me han insistido estando embarazada, que por una copita de vino blanco comiendo no iba a pasar nada. Y probablemente tengan razón, pero por lo que seguro que no pasa nada es por no probarlo. De niña se me ofreció vino con casera o sidra en Asturias con frecuencia, de hecho la primera vez que me dieron sidra a probar era tan pequeña que mordí el fino vaso y me quedé con los cristales en la boca. Mi madre aún se pone mala con razón cuando me lo oye contar.

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Os dejo parte del post de El patuco feo junto a la recomendación de que lo visitéis. Ellos, además de mucho sentido del humor, tienen productos mucho más aconsejables que un test de alcoholemia para madres lactantes.

Afortunadamente el colectivo de mamás lactantes es mucho más responsable que el de conductores de fin de semana y no es necesario desarrollar una campaña de publicidad Don´t breastfeed drunk (si bebes no amamantes), ni crear alcoholímetros para lactantes… ¡¡pero los hay!!

Ahora mismo te estarás imaginando a unos agentes malencarados entrando en las salas de lactancia y saludando marcialmente:

– Buenas tardes, ¿puede aparcar al bebé un momento?
– Sí, agente, ¿he hecho algo mal?
– El libro de familia, si es tan amable.
– Aquí tiene.
– Le vamos a hacer una prueba, ¿ha bebido?

Pero no te preocupes. No van por ahí los tiros. El test de alcoholemia es un producto de venta al público y que se presenta como una opción para esas mamás que no pueden resistir la tentación de llevarse un trago al gaznate.

El test mide el grado de alcohol en leche y los fabricantes vienen a decir algo así como que ahora te puedes permitir el capricho y dejar que tu bebé coma también (And now there’s a way to have your cake and let baby eat, too!).

La polémica está servida, ¿es una invitación a la hora feliz peupérica?, ¿es una forma irresponsable de quitarle hierro al asunto del alcohol? ¿o es una manera de afrontar la realidad y evitar problemas? Queda abierto el debate.

Aquí hay un vídeo de cómo funciona el invento:

Parece ser que Kourtney Kardashian lo usa, previo pago en concepto de publicidad obviamente. Es muy probable que no encontrarán ninguna otra madre famosa dispuesta a prestar su imagen para anunciar esto.

Los niños con celiaquía tienen el mismo apetito y sus padres no son más ricos que el resto

Los niños celíacos tienen el mismo apetito que el resto. Ni más ni menos. Los hay con mucha hambre y con poca. Sus padres no son ni más ni menos ricos que cualquiera. Lo que les diferencia es su necesidad de esquivar el gluten y no otra cosa.

Estoy diciendo obviedades. ¿Verdad? Pues sí es tan obvio me pregunto, igual que lo hacen en el muy recomendable blog de Allergy Chef, por qué demonios los productos sin gluten son mucho más pequeños.

tamaño-productos-sin-gluten-celiacos-allergychef-01En mi familia hay un niño con celiaquía y conozco bien sus galletas, sus magdalenas, sus bollitos y su pan de molde. Productos cada vez mejor conseguidos pero que tienden a desintegrarse, ser más calóricos, con mucha menos variedad y sorprendentemente más pequeños.

Si ya de entrada un paquete de galletas sin gluten, por poner un ejemplo, es bastante más caro que un paquete convencional, la diferencia de precio se multiplica si se tiene en cuenta su tamaño mínimo y las galletas que se convierten ellas solitas en arena.

Y a eso se une que España es de los pocos países de nuestro entorno que no ayuda económicamente en absoluto a los afectados por alergias o intolerancias alimentarias que por razones de salud deben consumir otros productos alternativos más caros.

Subvenciones para los toros sí que hay. Y dinero disponible para mangar también, está claro a tenor de lo que llevamos visto. Pero para temas de salud como éste parece que no. Un ejemplo más.

Vuelvo a Allergy Chef:

Sólo Navarra ofrece una ayuda mensual de 90 euros, aunque no a todos los celíacos: todo depende del número de solicitudes recibidas y del número de miembros celíacos que hayan en la familia (desde el año pasado esta ayuda no se da, ahora sólo hay ayudas económicas en el País Vasco). En el resto de comunidades españolas las ayudas económicas a celíacos o intolerantes a la lactosa brillan por su ausencia.

¿Qué pasa si eres celíaco o intolerante a la lactosa en otro país?

Ya lo dicen, Spain is different, y es que hay países en los que ser celíaco no significa arruinarte al hacer la compra semanal. En Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia, Noruega y Portugal se otorgan ayudas económicas mensuales (en el caso de Portugal hasta los 24 años).

En países como Suecia y Reino Unido los productos para celíacos son gratuitos para los menores de 16 años y en el caso de Reino Unido también para los mayores de 65 años. En Suiza la Seguridad Social se hace cargo de los alimentos sin gluten hasta los 20 años y posteriormente se otorga al celíaco una asignación fija anual, y en Luxemburgo se reembolsan los gastos de seguir una dieta sin gluten. Además, en Polonia, Malta y Holanda también cuentan con ayudas económicas para los celíacos.

Lo cortés no quita lo valiente y también os digo que la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) se lo ha currado mucho y bien en España para que todo esté muy bien etiquetado, en muchos restaurantes (incluidas multinacionales de comida rápida) se hayan puesto las pilas para ofrecer alternativas sin gluten y que es raro que haya un restaurante, hotel o supermercado que no sepa lo que es la celiaquía. En algunos de esos países en los que sí hay ayudas económicas el panorama es bastante peor.

Ojito a la tabla con la diferencia de precios de la FACE, que en un completo informe calculaba que, de media, un celíaco en la familia supone más de 1.500 euros más al año.

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Soñar dentro de un cuento para ahuyentar las pesadillas

Julia no suele tener muchas pesadillas. Y no son graves, en cuanto vamos a su habitación se tranquiliza. Una suerte, lo sé. Hay niños para los que estos malos sueños son terribles. Pero, como os decía, a veces los tiene. Con cinco años, es la edad. Y una de esas últimas veces se me ocurrió algo que ha resultado ser la mar de efectivo y que se está convirtiendo en costumbre, en un pequeño rito de antes de dormir.
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Os lo cuento por si a vosotros también os resulta útil. Lo que hice fue coger uno de sus cuentos favoritos, el maravilloso Las ciudades de colores del que hace tiempo os hablé en este blog, y se lo dejé abierto en la cama, a su lado, para que cuando se quedara dormida pudiera verlo y soñar con esos mundos y esos niños.

Ayer el cuento que acompañó sus sueños mostraba a unos niños acicalando y montando unos ponis en un establo y una campiña de lo más british. Imagino que habrá estado galopando toda la noche.

No son los cuentos que leemos antes de dormir, son los cuentos que dirigen sus sueños y espantan sus temores.

Los libros son un gran refugio en multitud de circunstancias. Nunca el hombre inventó un instrumento que los supere en maravilla, y dudo que lo invente jamás. Ojalá además de ahuyentar pesadillas y traer felices sueños esta nueva costumbre ayude a transmitir a mi hija el amor que tengo por los libros. Un amor que te acompaña toda la vida, nunca defrauda, siempre es correspondido y aleja muchos tipos de oscuridad.

Y, vestida de medianoche, llegó el alba

Vestida de medianoche llegó ayer el alba. Vestida de leche caliente y sueños duerme. Mañana vestirá risas y juegos.

Vestida de medianoche llegó el alba, con los puñitos cerrados y los ojos abiertos. Luz del día en plena noche. Todas las promesas y esperanzas del mundo arrulladas en amor y algodón dulce. Con poesía bajo el brazo y la certeza de llenar sus pasos de canciones.

Vestida de buenos presagios se levantará el alba. Pequeña estrella de la buena suerte acunada por Venus.

Bienvenida suave niña de la luz primera.

Tus primos Jaime y Julia están deseando conocer tu sonrisa.

(Philipp Salzgeber)

(Philipp Salzgeber)

Una persona con #autismo no está “conscientemente alejada de la realidad”, como ahora dice la RAE

Otra vez a vueltas con la RAE y sus definiciones del autismo, y bien que lo siento. Tras toda la que se lió hace unos años, un lío en el que participé con este blog a cuenta de la entrada Autismo, resulta que en la nueva acepción de Autista te encuentras con que el tercer punto es “Persona encerrada en su mundo, conscientemente alejada de la realidad”.

Aquí tenéis la anterior batalla, por una acepción más grave aún a mi parecer, eso es cierto:

En Internet aún no está visible la nueva versión, que dan limpian, pulen y dan esplendor con pocas prisas. Esa vieja y correcta es la que deberían mantener.

En Internet aún no está visible la nueva versión, que dan limpian, pulen y dan esplendor con pocas prisas. Esa vieja y correcta es la que deberían mantener.

Pues no. No están encerrados conscientemente en su mundo, tienen a su pesar un problema para comprender el mundo y para comunicarse y relacionarse con los demás. Y sufren por ello. No es una elección. Eso sin contar que lo describen con un verbo propio de una enfermedad, cuando no lo es.

La recomendación para eliminar un uso peyorativo del término viene de distintas entidades, gobiernos incluidos, pero la RAE no parece haberse dado por enterada. ¿Cuántos años habrá que esperar en esta ocasión para que sea correcta?

Seguro que va para lento, pero tendremos que volver a pedirles que los consideren. Simplemente con dejarlo como estaba ya sería bastante. Aquí se están reuniendo firmas.

Así de bien lo explican en la recogida de firmas:

En el año 2009, pedimos a la RAE que cambiase el significado del término “autismo”. Tras el envío masivo de cartas por parte de familias y profesionales, la RAE no tuvo más remedio que aceptar que la definición era obsoleta y debía ser cambiada. Nos pidieron paciencia: han sido 5 años de espera. Acaba de salir la nueva edición impresa. El término “autismo” ha cambiado su definición, tal como prometieron. Sin embargo también han cambiado sorpresivamente el término “autista”.

En la nueva edición no lo mantienen como “Dicho de una persona: afecta de autismo”, sino que han añadido una acepción en su sentido más peyorativo y que forma parte de los mitos que tanto insistimos en combatir para hacer desaparecer. Han cambiado el “afecta” por “padecer autismo”, dejándolo al nivel de enfermedad… pero lo peor es que definen en el punto 3: “Persona encerrada en su mundo, conscientemente alejada de la realidad”.

Durante estos cinco años, hemos tenido que enviar cientos de escritos a líderes de opinión que de forma abusiva usan los términos “autismo” o “autista” para descalificar. Leemos en los medios de comunicación o escuchamos en boca de políticos «gobierno autista» o «fulanito es autista» cuando quieren expresar que ese gobierno o esa persona no cumple con su trabajo, no escucha, no se entera de la realidad, no muestra empatía con los problemas, es incapaz de ofrecer soluciones o carece de sentimientos.

Quienes convivimos con el autismo estamos cansados del uso lingüístico asociado a connotaciones negativas porque se parte de mitos e informaciones falsas como que las personas con autismo no pueden interactuar o comunicarse, viven en su mundo, son incapaces de sentir, etc. Acaban de dar carta blanca al uso de “autista” para descalificar, para usarlo como insulto, escudándose en el significado que le otorga el nuevo diccionario de RAE.

Ya se pueden imaginar la respuesta a cualquier petición de no usar el autismo con connotaciones peyorativas: “lo pone en el DRAE”.

Ayúdanos a conseguir que la RAE rectifique y que mantenga su anterior significado de “autista”.

Todos somos monstruos

- ¿Has oído la noticia del tipo de veinte años que acorraló a una niña de seis en un tobogán de un parque y abusó de ella?-

– No-

– Sucedió ayer. En un descuido de los padres, a plena luz del día en esos toboganes que tienen una estructura de una casa. Le cogieron enseguida. Seis años tiene la pobre, prácticamente como Julia –

– Te aseguro que si soy yo el padre de esa criatura y le pillo le reviento la cabeza a golpes contra la pared –

– A mí se me ocurren cosas peores. De una paliza, si no le matas y no es algo tan fácil, se curará. Yo creo que sería preferible que tú le agarraras y yo me encargo de sacarle los ojos con las llaves. Toda una vida a oscuras le iba a hacer acordarse del día que se comportó como un monstruo… A veces me asusto de mí misma -

No, no es una charla entre dos psicópatas. O sí. A saber… Somos mi santo y yo hace un rato, dos personas muy pacíficas, que jamás nos hemos peleado, que tendemos ambos a ser conciliadores y pacientes. Es muy probable que en una situación así (que obviamente espero con todo mi alma que jamás se produzca) reaccionásemos con más cordura confiando en la policía y rezando para que la justicia castigase a ese monstruo en su justa medida, algo en lo que cada vez menos españoles tenemos fe. Pero nunca se sabe. Hay que verse ahí. Ira, adrenalina y defensa de la prole es una combinación muy peligrosa.

El instinto de proteger a tus hijos es una fuerza primigenia y poderosa. Incluso el de proteger a los niños, en general. Bajo ningún otro concepto me podría imaginar a mí misma ejerciendo una venganza cruel, fría y sin remordimientos posteriores.

Tal vez lo que sucede es que también en mi interior acecha un monstruo, sólo que domesticado y bajo control. Es probable que todos en el fondo seamos monstruos en potencia, monstruos que sólo se manifiestan si las circunstancias son las indicadas. Unos más que otros, eso sí, o con más justificación que otros.  Pero monstruos todos.

La diferencia, y no es pequeña, es que a algunos nos tendrían que forzar para desatar a nuestro monstruo dormido, otros caminan entre nosotros sin esas contenciones.

Y a estas alturas de la película deberíamos ser más capaces de identificar y apartar de la sociedad a bestias semejantes.

“Y si no, que nos los dejen a los padres un rato en un sótano, que lo de Déxter se iba a quedar corto”

– Calla monstruo -

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‘Exactamente igual que tú': también afectado por los recortes además de por el autismo

El relato “Exactamente igual que tú”, de Mayte Saéz Martín, ha ganado la tercera edición del concurso de relato breve ‘Cuéntame del autismo’, al que se han presentado 62 obras y otras 9 fuera de concurso, procedentes del extranjero.
AUTISMOPOST
Hubo otro ganador, el que obtuvo el Premio del Público al relato más votado en Facebook fue ‘Y yo me llamo Lucas‘, de Ignacio Bittini Martínez, y tras el enlace podéis leerlo. De hecho podías leer todos los participantes.

Este miércoles tuvo lugar la entrega de premios, la actriz Nadia de Santiago leyó el relato y acudió la delegada de Familia y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid, Lola Navarro, que al entregar los premios dijo que este concurso “sirve para hacer más visible la realidad del día a día de las personas con autismo y es además un reconocimiento a todas esas familias, a todas esas madres a todos esos padres, a todos los abuelos, a los hermanos, a todos esos cuidadores por su entrega y dedicación durante tantos años”.

La delegada también destacó que el autismo tiene una “dificultad añadida”: los problemas de comunicación de las personas que lo padecen, “su origen en la infancia, el complicado diagnóstico, que hacen de este problema uno de los más complejos y difíciles de afrontar”.

Pues mira que me alegra que la delegada sea consciente de esa problemática, a ver si así dejan de recortar y aportan recursos para que nuestros niños con autismo sean localizados y diagnosticados con presteza, reciban rápidamente servicios de atención temprana, actualmente saturadísimos, se pongan los apoyos que sean necesarios en los colegios, se forme a profesores y, en definitiva, no hagan que nuestra lucha se multiplique innecesariamente.

Que ir a entregar premios es muy bonito sí, pero lo importante no es eso, lo importante es dar servicio a esas personas y a esas familias.
Algún recordatorio de lo que hemos tenido recientemente:

Podría seguir un buena aro poniendo enlaces. Y sí, no sólo sucede en Madrid me temo.

Pero bueno, lo importante hoy también es el relato de Mayte. Aquí lo tenéis:

EXACTAMENTE IGUAL QUE TÚ

Autora: Mayte Sáez Martín

Si, lo sé, soy diferente… ¿pero a caso existe algo que sea igual en el mundo? Ni siquiera dos amaneceres son idénticos, y sin embargo, admiramos la belleza de ambos. O dos gotas de agua; no existen en la lluvia dos que sean iguales, pero forman parte de la lluvia igual.

Quizás no tenga muchos amigos, pero también existen personas en el mundo que no se rodean de mucha gente y no por ello son juzgadas. O tal vez, en la escuela pasee solo por el patio dando vueltas sobre mí alrededor. No es que me moleste tu compañía, es que a veces la soledad es de las pocas cosas que no me dan miedo y que me transmiten confianza. No por ello significa que no te quiera… exactamente, como decís los mayores “necesito mi espacio”.

Exactamente igual qué a vosotros, mamá y papá, que tantas veces os preguntáis si os quiero. Claro que os quiero, sois mis padres, todo hijo quiere a unos padres. Tal vez mi forma de demostrároslo no es como la de Carla, ella se rescuelga de ti mamá para darte besos y abrazos a todas horas y contigo papá comparte muchas de tus aficiones, pero yo también hago todo eso que Carla hace, de distinta manera, pero lo hago. A veces si lloro o emito sonidos “extraños” son mis formas de pediros ese abrazo que Carla os da cada mañana antes de entrar en la escuela. Papá, yo sé que te gusta el fútbol, que eres del Atlético de Madrid, que…pero que no aguante viendo 90 minutos de fútbol sentado en un sofá comiendo palomitas y dando voces como lo haces tú, no significa que yo no sea del Atleti exactamente igual que tú.

Como exactamente igual que tú, yo también tengo miedos y hay cosas que no me gustan hacer. Si me pongo furioso porque me echas agua en la cabeza, no lo hagas, a ti hay otras cosas que no te gustan y no por ello las hago y repito. Si me da miedo ir al dentista, ayúdame para que mis miedos sean mucho más débiles. No intentes comprender por qué me pasa, a veces, incluso ni yo mismo lo sé.

Exactamente igual que no existen dos animales que caminen igual, yo tampoco lo puedo hacer como tú. No por ello me juzgues, si todo el mundo hiciéramos las cosas igual no tendríamos nada por lo que destacar. Además, las cosas desde una perspectiva más alta se ven con otro color. Color que no tiene por qué ser ni blanco ni negro, pues en la vida también existen los grises, y yo quizás sea un tipo de persona de ese color, gris.

Mis aleteos, mis manías, ecolalias y todas aquellas palabras que les ponéis a los gestos que hago con mi cuerpo, no son más que una medida de tranquilidad. Si los hago, es porque me encuentro nervioso y eso me tranquiliza, como Carla cuando respira fuerte y cuenta hasta diez. Yo sé que no son “normales”, pero ¿de verdad existe algo que sea normal en este mundo?

No me juzgues por lo que hago, intenta conocerme, verás como en el fondo no somos tan distintos, ambos tenemos pies, manos, ojos…y un corazón. Corazón al que tantas veces lastiman con comentarios inapropiados, con palabras fuera de lugar, con gestos de rechazo, con miradas…con no saber ponerse en el lugar del otro, exactamente como nos pasa a nosotros, las personas con un trastorno del espectro autista. Pero no por ello, hago las cosas para hacerte daño.

Tal vez, no comprendas muchas veces lo que te pido o lo que espero de ti, pero yo a ti tampoco te entiendo. Quizás, si me facilitas con imágenes todo aquello que esperas que haga, que me pides o incluso que llegue a conseguir, podamos llegar a entendernos, a no tener como decís los mayores “problemas de comunicación”.

Cierra los ojos, tan solo unos segundos e intenta pensar en algo que sea perfecto, seguramente no lo encontraras porque no lo hay. La perfección querido amigo, no existe. Por eso no me pidas que yo también lo sea. Acéptame como soy, ayúdame a superarme cada día, intenta hacerme las cosas más fáciles, porque de esta manera el mundo será mucho más bonito, para ti, para ellos…pero sobre todo para mí.

Lo sé, soy diferente…pero soy exactamente igual que tú.

Tal vez el año próximo presente uno, ya veremos. Lo que os aseguro es que iba a ser bastante más reivindicativo, mucho menos blanco. Tal vez uno sobre el camino pedregoso en sanidad, educación y administración que tienen por delante los padres de un niño recién diagnosticado con autismo, que bastante deberían tener con asimilar el diagnóstico. Dudo que llegase a obtener ningún premio.

El sexo en la fase final del embarazo

No se habla mucho del sexo durante el embarazo, ni siquiera entre amigas íntimas que lo comparten todo con pelos y señales en otras circunstancias. Como mucho te enteras de si siguen teniendo ganas, de si se les desvanecen, de si físicamente ya no se sienten deseables o cómodas o de si el cuerpo les sigue pidiendo guerra y la barriga es sólo un escollo a salvar, literalmente.

(GTRES)

(GTRES)

Saber qué opinan ellos es aún más difícil. Lo más que llegas a saber normalmente es si para ellos la cosa va de cumplir el débito conyugal con un ánimo parecido al de los soldados franceses marchando hacia Rusia por orden del Napoleón o si realmente le encuentran el puntillo a la barriga, que de todo hay, una vez superado el miedo inicial de dañar a mujer o futuro vástago (que no chicos, que aquello no es tan grande por mucho que os duela pensarlo, no os preocupéis).

Justo ahora tengo yo a un par de embarazadas cercanas (una más que la otra) a puntito de caramelo. En esa fase final estás deseando que llegue de una maldita vez una cosa como el parto, imaginad lo pesados que pueden ser esos días finales para que queramos ver venir algo así. Que no es la ilusión por verle la carita a tu bebé, no. Son las ganas de soltar lastre. Y para lograr que el bebé decida ponerse a salir y ahorrarnos un parto inducido, nada mejor que los paseos y el sexo siempre que no haya contraindicaciones médicas.

Con Julia, que se retrasó lo suyo y ya me tenía harta, no hubo ginecólogo que me tratase en revisión o monitores que no me recomendara tener sexo para animarla a salir. Y no por aquello del “toc, toc. ¿Quién es?” del chiste. Como explican en Babycenter:

Se considera que el acto sexual funciona de dos maneras. Puede estimular la producción de una hormona llamada oxitocina — la hormona de las contracciones — y esto puede aumentar la frecuencia de las contracciones Braxton-Hicks o de práctica. Además, el semen contiene unas sustancias llamadas prostaglandinas, que pueden ayudar a madurar o afinar el cuello del útero, para que esté listo a dilatarse cuando comiencen las contracciones del parto.

Cierto es que algún que otro estudio lo pone en duda. Pero si no funciona, al menos algo sí que te llevas. Aunque no siempre es fácil. Y eso me recuerda que hace ya mucho que quería recomendar aquí otro blog de maternidad: Esto es para una que lo quiere así se llama. Lo escribe una “trabajadora, rubia y madre a partes iguales” que justo ahora está esperando gemelos.

Divertido, fresco y magníficamente ilustrado. De los pocos blogs de maternidad entre los muchos que hay que yo nunca me pierdo. Os ánimo a leerlo de principio a fin. La única pega que le encuentro es que tendría que escribir más, que sólo un post al mes sabe a poco. Aquí la tenéis en twitter para matar los tiempos muertos.

¿Y por qué mi pequeña disertación sobre el sexo en el embarazo me recuerda a la rubia y su blog? Muy sencillo. Su penúltimo post trataba precisamente de eso. Os dejo parte del texto.

¡Y no dejéis de visitar su blog!

A vosotros no sé, pero a tí que la barriga te empiece en la espalda y el culo en el cogote pues como que no te mola, y a tu marido, aunque diga que estás guapísima (sabe que la salud de sus pelotas depende de ello) estás segura de que le cuesta.

Porque no tiene que ser fácil para el empotrador alfa de la casa llegar al que ha sido durante años vuestro lecho de lujuria y pasión y encontrarse un ballenato varado entre las sábanas y los cojines reclamando lo suyo y lo de su prima, que se lo tiene que follar, ojo. Y sin rechistar que aquí aunque tengáis dos pimpollos polizontes, en el lecho de amor se retoza sí o sí.

Pero va a ser que no es lo mismo…

No es lo mismo que te quiten unas mini braguitas sexys entre susurros al oído a que le pidas clemencia a tu marido para que te baje la carpa de circo que llevas por bragas porque si lo haces tú se te corta el riego sanguíneo al cerebro al agacharte.

Tampoco es lo mismo ir pulcramente depilada a ir intuir que vas en modo savage porque no ves nada más allá del ombligo desde hace 2 meses y en tu última visita a la esteticién, ésta se negó a acercarse la zona cero para evitarte infecciones. Por suerte desciendes de los elfos imberbes de las costas del norte y te han confirmado que no se te ha convertido eso en una rata peluda.

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En fin, que desnudarse con este planeta con campo gravitatorio propio alrededor de tu cintura es de todo menos sexy. Pero cuando te pones lo consigues, y te quedas en bolas. En realidad toda tú eres una bola con dos patitas de pollo. Y entonces empieza el show.

“No no, así no, mejor yo encima, a ver…Uy ¿y ese color azulón en la cara? A ver si va a ser que peso demasiado… Mejor me bajo. De lado, ya verás que rico…mmmpppfff…..ya estoy…espera, ay levanta me has pillado el pelo….ahora… pásame ese cojín, no ese no, el gris que es más blandito, sí ese, trae, ahá…bajo la barriga….cojonudo nos hemos puesto del lado del gemelo pateador y no le está haciendo puta gracia…¿te importa que nos pongamos del otro lado? es que si no entre tus embestidas y sus patadas pues como que no me centro… Vale, a ver ahora…el cojín espera… ahá… vale… ¿estás?…Ay.. se me duerme el brazo de abajo…espera lo saco…jo…ahora no sé cómo ponerlo, es igual aquí…venga va dame lo mío…gñgñgñg… ¡¡AHHHHHHHHHHH!!!…¡¡Diosssmecagüensanblassss!… Me acaba de dar la madre de todos los calambres en el gemelo derecho, no ese gemelo el otro, el de la pierna…quita, quita…ayyyyyy………”

“Vale, creo que ahora ya está. Ven aquí que por mis cojones hoy nos corremos, aunque sea a ostias pero nos corremos. Venga ponte que ya estoy…”

Muy romántico todo..

Os podéis imaginar el desenlace: jadeos, calambres, orgasmos, contracciones del Bosón de Higgs y patadas de los pimpollos, un circo de tres pistas amenizado por la llamada de la selva de Jomío desde la otra punta de la casa.

Si cuando dices que tu marido es hombredepacienciainfinita no es un decir, es una realidad porque tu marido aunque estés en modo ballenato nimfómano se esmera por darte placer aún sabiendo que se trata de un deporte de riesgo para su líbido e integridad física y nerviosa. Ains…

El ojo vago, cómo reconocerlo y cómo tratarlo

(GTRES)

(GTRES)

Cuando yo era pequeña, una de mis primas mayores tenía un parche en un ojo. Una cosa enorme de color marrón, incómoda, que ocultaba uno de sus hermosos ojos azules y que ella odiaba. Imprescindible para luchar contra su ojo, no quedaba más remedio que aguantarse. Me recuerdo pensando en la suerte que yo tenía por no tener que llevar eso, por mucho intento que hubiera de convencerla de que era como un pirata y estaba guapísima.

Los niños saben bien cuando están intentando venderles la moto.

Ahora los parches ya no son así. Por mucho que siga siendo una experiencia muy poco agradable tener que llevar un ojo cubierto, he podido ver los que les ponen ahora a los niños y son mucho más ligeros y pequeños, con diseños atractivos de coches, piratas, mariposas y princesas.

En España, entre un 3 y 5% de los niños padecen ambliopía u “ojo vago”, como es más comúnmente conocido el problema, y por lo visto el 50% de sus padres lo desconoce, por lo que esos niños, entre un 1,5% y un 2,5% del total, no está tratado.

Os dejo un texto de la Fundación Alain Afflelou que habla de este problema:

¿QUÉ ES?
La ambliopía es una pérdida parcial de visión en uno de los dos ojos generalmente, aunque puede afectar a los dos, causada por un defecto en la formación de la visión durante la edad infantil y afecta sobre todo a niños menores de 7 años.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA PREVENCIÓN?
Resulta fundamental que la ambliopía se corrija durante los primeros años de vida, porque se ha demostrado que las células cerebrales que se encargan de la visión y no han sido estimuladas durante su desarrollo no pueden recuperarse en la madurez.

¿CÓMO SE DETECTA?
En el caso de los bebés, la ambliopía es difícil de diagnosticar, ya que en muchas ocasiones no muestran ningún síntoma de problema visual, aunque lo lógico es que tengan dificultades para seguir con la vista un objeto en movimiento, ladeen anormalmente la cara o, incluso, pueda percibirse una leve bizquera.

Los niños mayores que padecen ambliopía, por su parte, pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Cierran un ojo o se lo tapan con la mano.
  • Entrecierran los ojos para ver mejor.
  • Afrontan sus tareas con uno de sus ojos (“el bueno”) en lugar de hacerlo de frente.
  • Pobre coordinación ojo-mano gruesa y fina, malos en deportes y juegos de pelota.
  • Dolor ocular, lagrimeo, picor de ojos, mareos, dolor de cabeza.

¿CÓMO SE PREVIENE?
La ambliopía se puede prevenir si el niño acude a exámenes visuales periódicos ya que la detección precoz es clave para su tratamiento.

TRATADO A TIEMPO, ¿PUEDE RECUPERARSE UNA VISIÓN NORMAL?
Si la ambliopía se detecta a tiempo y se aplica el tratamiento adecuado, el niño puede desarrollar una visión normal. Si no se trata en los primeros años de vida, todavía podría conseguirse una buena visión con gafas o lentes de contacto. Sin embargo, es posible que la visión del “ojo vago” no alcance a la del ojo normal.

* Por cierto, ha cambiado el diseño de los blogs de 20minutos.es. Tabién el del mío que ahora muestra un par de dibujos de Julia. Es la tercera vez en sus más de siete años que el blog varía de aspecto. ¿Os gusta?

Enseñar a comer bien a nuestros hijos es tan importante como enseñarles a leer y escribir

No hace muchos días tuve la ocasión de escuchar a los doctores José Manuel Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, y Cristina Campoy, responsable del estudio europeo Nutrimenthe. Pude además preguntarles y charlar con ellos y con algunos de los científicos responsables del Instituto Puleva de Nutrición sobre la alimentación de nuestros niños y las carencias que tienen, que es algo a cuyo estudio se dedica especialmente la doctora Campoy. Porque sí, tenemos carencias. En nuestro primer mundo sobrealimentado, con la obesidad causando estragos de salud, resulta que tenemos un buen puñado de deficiencias nutricionales. Nosotros y nuestros niños.huevo

Me recuerda a un genial libro escrito a cuatro manos por Neil Gaiman y Terry Prattchett en el que el apocalipsis se presentaba con unos modernos jinetes. El Hambre había logrado rizar el rizo, aparcando el caballo esquelético por cadenas de comida rápida y consiguiendo que la gente muriera siendo obesa por tener gravísimas carencias nutricionales.

Fue especialmente interesante escuchar a la doctora Campoy, que estoy además pendiente de que me pase algunos enlaces sobre la relación entre el ácido fólico y el autismo. Del estudio Nutrimenthe que ella lidera ya habló mi compañero bloguero nutricionista, que de estas cosas realmente entiende mucho más que yo, hace unos meses en el post la mala nutrición de los niños es patente y las soluciones claras.

Un porcentaje abrumador de nuestros niños toman menos Vitamina D, ácido fólico y ácidos grasos omega 3. Yo, como Juan Revenga, tengo claro que la vía para abordar el problema es el de enseñar a comer bien. Sobre todo porque aunque hay alimentos suplementados que tal vez puedan venir bien en según qué circunstancias, hay otros problemas como la obesidad que no van a solventar.

Enseñarles a comer bien es esencial, tan importante como enseñarles a leer y escribir.
Claro que para poder enseñarles primero tendremos que aprender sus padres. Tardemos que aumentar el consumo de productos procedentes del mercado de toda la vida, reducir precocinados y carnes, aumentar el consumo de frutos secos, pescados, huevos…

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Pero tampoco hay que volverse loco y caer en el ‘nutricionismo’, la cosa pasa por tener unos cuantos conceptos muy básicos claros que podrían resumirse en tender a comer variado y lo más parecido posible a como lo hacían nuestros abuelos (obviando hambres y guerras, claro) con frutas y verduras frescas de temporada, legumbres, pan del de verdad, pescado… y también tender a reducir muchísimo el consumo de carne.

Tener una relación de sano disfrute con la comida, coger gusto y perder pereza a cocinar, hacer todo el ejercicio del que seamos capaces y nos divierta.

Igual que la lactancia materna, la mejor opción para todos los profesionales participantes en el foro del que os hablo, es un regalo para toda la vida, también lo es intentar transmitir todo eso a nuestros niños.

Una de las sugerencias que salió en la charla que tuvimos era la conveniencia de simplificar las cosas a los padres que comienzan a alimentar a sus hijos con sólidos entregándoles sugerencias de menús sencillos, saludables, en lugar de las típicas hojas absurdas de recomendaciones sobre a qué edad empezar a introducir tal alimento que incluso varían entre un pediatra y otro en el mismo centro de salud.

No sé vosotros, pero yo creo que sería buena idea a modo de sugerencia para muchos padres: atún con tomate natural, salmón ahumado con una tortillita, un arroz con setas ahora que estamos de temporada, queso fresco con uvas y ciruelas cortaditas, judías verdes rehogadas con unos boquerones, croquetas de zanahoria o pasta con brócoli.

Un regalo para toda la vida, os lo aseguro.