Señor Miyazaki, bienvenido a nuestra casa

15 abril 2014

1016941_1486066894938080_2219085296870732419_nNo todo va a ser Disney (o Warner o la cada vez más interesante BlueSky Productions) cuando se habla de largometrajes de animación infantil. Últimamente en casa estamos descubriendo (o redescubriendo) algunas películas de los estudios Ghibli de Hayao Miyazaki, las más apropiadas para niños pequeños. No todas lo son. Para ver los títulos que más conocido han hecho a Miyazaki en nuestro país como El castillo ambulante, El viaje de Chihiro (un sutil alegato contra la prostitución infantil), Porco Rosso o, sobre todo, La princesa Mononoke tendrán que esperar. Y eso que “princesa Mononoke” es un apelativo cariñoso que mi santo dedica a Julia con frecuencia desde que era un bebé.

Ponyo en el acantilado es la favorita de Julia. “La peli del pez que quería ser niña para poder jugar”, es como la resume. Y en segundo y tercer lugar del podio están Arriety y los diminutos y Nicky, aprendiz de bruja.

No son aptas para niños con poca paciencia, eso sí. Tampoco para todos los adultos. Poéticas e hipnóticas, con elementos mágicos, mensajes de respeto al otro y conservación de la naturaleza, son también siempre reposadas. Que nadie espere el ritmo endiablado de otras cintas de animación, canciones pegadizas o finales cerrados y complacientes.

Mi vecino Totoro es la siguiente que veremos. Aún no la conoce.

Si no conocéis a este maestro de la animación que está a puntito de jubilarse, es obvio que os lo recomiendo. Precisamente en pocos días se estrenará la película con la que se despide: El viento se levanta. Si lo conocéis: ¿Cuál es vuestra película de Miyazaki favorita? Yo os confieso mi debilidad por Mononoke y por Nausicaa del valle del viento, la primera, estrenada cuando yo tenía apenas ocho años.

Y no es de Miyazaki, pero hay otra película que me recuerda su estilo y también me parece muy recomendable, aunque no es para niños pequeños. Es Wolf Children de Momoru Hosoda, del que tengo pendiente descubrir más títulos. Aunque esa es ya otra historia.

Os dejo con un concierto que recorre las bandas sonoras de las películas de Miyazaki que me ha recomendado mi compañero bloguero Gus Hernández.

Me da que con mis dos últimos posts me voy a ganar fama de mamá friki…

‘Mice & mistics (ratones y magia)’, su primer juego de rol

14 abril 2014

Sí, yo jugué al rol de niña. Bueno, más bien de adolescente. Cuando tenía unos 14 años y estaba completamente enamorada del mundo ideado por Tolkien (ya años antes de las películas se me había pasado la fiebre pero sí que la padecí) me cayó el libro de rol como regalo. Estaba deseando jugar con alguien, y en mi colegio (exclusivamente femenino), nadie tenía el menor interés. Ni siquiera se sabían bien qué era eso del rol. Os estoy hablando de hace unos 24 años (ejem…), mucho antes de lo del tristemente célebre ‘asesino de la katana‘. Un año después me atreví a escribir a una revista que había por aquel entonces sobre el tema, la ‘Dragón’, buscando compañeros de juego. Aún recuerdo a los del equipo de la revista diciendo algo así como “la ira del dragón caerá sobre los que no se porten caballerosamente”. La cosa es que durante un par de meses tenía el buzón lleno de cartas (sí, cartas, de esas con sello. Ni Internet había), entablé varias partidas por escrito y logré contactar con un pequeño club en el que participé durante tres o cuatro años. Al empezar la universidad mi relación con el rol acabó, que no el cariño que tengo por esa actividad que te hace leer, escribir, imaginar, socializar, interpretar e incluso descubrir el arte de los pinceles.

imageHasta aquí la batallita de esta madre cada vez menos reciente. Me apetecía explicarlo para que pongáis en contexto lo que os voy a contar a partir de este momento: este fin de semana hemos estado jugando en tres ocasiones a lo que es, sin lugar a dudas, el primer juego de rol de Julia. Se llama ‘Mice & mistics (ratones y magia)’, está editado en español por Masqueoca y ha sido mi santo, el experto de la casa en juegos de mesa, el que lo compró y se estuvo estudiando la noche del jueves las reglas.

Yo me senté a jugar con él y con mi hija sin saber muy bien qué me encontraría. Mi sorpresa fue considerable al darme cuenta nada más verlo que era un auténtico juego de rol cooperativo. Antes de jugar hay leer un cuento, ejerciendo de máster o director de juego o como queráis decir. Un cuento al que habrá que volver según avancemos y que es extenso e interesante. Nuestros personajes, un grupo clásico inicial de héroes (mago, curandera, dos guerreros bien distintos y un ladrón) convertidos en ratones, van logrando nuevas habilidades y armas. Podemos decidir qué hacer, cuándo y cómo. Tiene sus dados, sus fichas de personaje, la historia de cada uno de los personajes y sus figuritas (de hecho tendríamos que pintarlas, hasta eso tiene el juego, a ver si nos ponemos).

Y como un buen juego de rol, no lo hemos terminado de una sentada. Tal vez esta tarde continuemos dónde lo habíamos dejado.
image
Julia, que acaba de cumplir los cinco años, está encantada con él. Es cierto que tal vez un niño de a partir de siete años sea el que le saque todo el partido, pero ella está pasándoselo divinamente y avanza inmersa en el juego tan solo con un poco de asesoramiento y algo de teatro, que es intrínseco al rol.

Creo que ya hay menos prejuicios con el rol que en mis tiempos mozos, aunque me da que aún deben quedar bastantes. El rol no es nada raro, preocupante o peligroso. Este fin de semana hemos sido la prueba de que es una actividad familiar diferente, educativa y divertida.

También un regalo diferente y poco trillado si os veis en la tesitura de tener que hacer un regalo a un niño con algún padre rolero o ex-rolero o, simplemente, con unos padres abiertos a probar cosas nuevas.

Y si tenéis más sugerencias de juegos similares, aquí me tenéis dispuesta a escuchar vuestras recomendaciones.

¿Qué tienen en común las princesas Disney, Leia y los hipsters?

11 abril 2014

princesashipsterTenemos el fin de semana encima, para muchos serán diez días de vacaciones. Para irnos con buen pie os traigo unos youtubers de primer nivel: cantan bien, se lo curran, son críticos y divertidos, con un sentido del humor que no es burdo ni fácil.

En el invierno de 2011 los hermanos Antonius y Vijay, europeos con formación clásica, idearon desde Nueva York crear una especie de híbrido de musical en youtube inspirados en temas tanen boga como las princesas Disney o las series de televisión de moda. Un año después comenzó a andar AVbyte.  

A mí me han encantado, ya estoy suscrita a su youtube y a sus redes sociales.

A Jaime le encanta la música y a Julia le encanta que le traduzca la letra de la primera canción, protagonizada por la que ahora es su princesa favorita (y la de casi todos teniendo en cuenta cómo se agotan sus productos), e incluso la canta: “¡You don’t need a maaaaan!”.

Los vídeos están subtitulados en inglés, pero se entienden fácilmente. ¡Qué los disfrutéis!

Y no lo hacen solo con princesas, tendré que comentárselo a mi compañero bloguero Jesús Travieso:

Educar en la corresponsabilidad, en querer bien al otro y a uno mismo

10 abril 2014

En la noticia que publicamos ayer Fomentar la igualdad en la convivencia familiar, un paso clave hacia la igualdad laboral se mencionaba un Decálogo Europeo en materia de corresponsabilidad del que confieso que jamás había oído hablar.

Me gusta esa palabra: corresponsabilidad. Creo que define muy bien que en casa los dos miembros de la pareja deben asumir su parte de responsabilidad. No significa que los dos tengan que cocinar, hacer la compra o planchar. Puede que uno cocine muy bien y lo haga casi siempre y que al otro le encante planchar delante de la tele. Es un universo doméstico muy grande, con un reparto muy variable en cada casa.

Corresponsabilidad para mí significa que las dos personas de la pareja se hagan responsables por igual pero de manera flexible, significa que la balanza esté compensada, que no sea siempre el mismo el que se encuentre con preguntas como “¿Qué les doy de cenar a los niños?”, tenga presente las actividades extraescolares de los niños, cómo organizarse cuando están malitos y no pueden ir al cole, darse cuenta de lo que falta en la nevera o la despensa, sepa cuando hay que hacer papeleos, solicitudes, impuestos.. u  organizar cumpleaños o Navidades.

Os dejo el decálogo.

  1. Más tiempo para compartir con tu pareja. Disfrutarás de una vida en pareja de mayor calidad, teniendo más tiempo para compartir juntos.
  2. Aumentará tu bienestar personal y social ¿Estás preparado para compartir más tiempo en casa y colaborar con quienes quieres? Siendo un hombre igualitario serás más feliz, y tu pareja dispondrá del legítimo tiempo para dedicarlo a las actividades que desee.
  3. Mejorará tu complicidad con tu pareja. Tendrás más libertad y autonomía para la compresión mutua, y relaciones más satisfactorias y placenteras. Tendrás una mejor vida emocional.
  4. Disfrutarás y conocerás mejor a tus hijos/as. No te pierdas una de las cosas más importantes en la vida: participar en la crianza de tus hijos/as y verlos crecer. Aumenta tu bienestar y autoestima y el de tus hijos/as compartiendo más tiempo juntos.
  5. Aprende nuevas competencias y habilidades ¿Alguna vez te has preguntando por qué es habitual que las mujeres se organicen y compaginen mejor su vida conciliando los tres ámbitos: familiar, personal, y laboral? ¿Y tú? Todo cambio nos brinda una oportunidad de aprender cosas útiles y mejorar nuestras condiciones de vida.
  6. Comparte la carga de ser el sostenedor de la familia. Un hogar que cuente con dos fuentes de ingresos será más confortable y menos estresante que aquel en el que sólo el hombre es el soporte económico de la familia: comparte las responsabilidades económicas.
  7. Sé independiente conociendo por ti mismo cómo compaginar el cuidado de los/as niños/as y las tareas domésticas. Tu autonomía no sólo ha de ser económica y profesional, sino además doméstica. Intenta estar seguro de que estás viviendo con tu pareja por decisión propia y no sólo porque necesitas a alguien que te realice las tareas domésticas que tú deberías hacer.
  8. Aprende cómo cuidarte mejor a ti mismo aprendiendo a cuidar a tu familia. Si aprendes a cuidar de ti mismo y de tus seres queridos, vivirás mejor y más tiempo, aumentando tus hábitos saludables.
  9. Asume tus responsabilidades y sé coherente con tus valores de igualdad ¿Crees en la libertad y la justicia? Pon en práctica estos valores en casa.
  10. Conviértete en un buen ejemplo. Pon tu grano de arena en la construcción de una sociedad más justa: conviértete en un modelo para tus hijos/as. Ayuda a que la siguiente generación se libere de estereotipos pasados de moda. Con tu ejemplo, sentarás las bases de una ciudadanía responsable.

Por cierto, me encuentro el mismo día con otros dos contenidos que os recomiendo aunque pongan los pelos de punta. Uno en Madridiario de Lucía de la Fuente: Machistas de 15 años. Un informe que recoje un aumento de actitudes machistas en niños de entre 12 y 17 años. El otro es un estudio de la universidad de Granada que afirma que los personajes femeninos son consumistas, superficiales, celosos y obsesionados por su aspecto físico tras analizar 163 series de dibujos animados, españolas y extranjeras, que se emiten actualmente y los 621 personajes que aparecían en ellas. Lo cierto es que lo poco que he vislumbrado de las series de televisión para niños mayores y recién entrados en la adolescencia me da escalofríos. Blancanieves parece una revolucionaria a su lado. Claro que los modelos masculinos que proporciona son igual de lesivos.

Deberíamos tomarnos muy en serio los modelos y valores que transmitimos a nuestros hijos. Para terminar os quiero dejar con parte de un post que escribí en noviembre de 2011 llamado Huye de los celos, huye del “tú no sabes, puedes o vales para”, huye por ti y por tus hijos. Añadiría que hay que huir, además de para evitar acabar en una relacción tóxica, también para que nuestros hijos no acaben repitiendo. Y también es aplicable a los hombres: huid de los celos, huid de los que os hagan de menos, huid de las personas tóxicas.

Personalmente siempre he hecho caso a dos pistas muy concretas para encender la luz de alarma con los hombres.

La primera son los celos. Yo no quiero celos en mi pareja. Ni muchos ni pocos. Nada de nada. Aún hoy encuentro mujeres a las que halaga que su pareja los demuestre o que creen que son una muestra de amor. Por supuesto hablan de punzadas de celos, de que no sean algo demasiado grave. Es más, soy consciente de mujeres que incluso disfrutan consciente o inconscientemente provocándolos.

Los celos no son amor, son posesión e inseguridad. Es infinitamente mejor un hombre que confía en ti, al que no le importa cómo te vistas, maquilles, que salgas con amigos, que entables relaciones de amistad con otros hombres que escapen de su control y que esté tranquilo y contento fiándose de ti. Eso sí es amor.

La segunda es el “tú no sabes, puedes o vales para”.  Muchos hombres asumen que ellos conducirán mejor y tú no estás hecha para eso, que nunca se te dará tan bien cacharrear con la tecnología, que no serás capaz de acabar la carrera que dejaste interrumpida hace quince años, que no puedes discutir en el tipo del banco, que el mecánico del taller se te va a comer con patatas y engañarte…

Pues no. De entrada nosotras somos capaces de cualquier cosa que nos propongamos. Podemos si queremos, igual o mejor que ellos. No consintamos que nos frenen antes de arrancar, que nos hagan asumir ese estatus del no saber, no poder o no valer.

Espero ser capaz de educar a mis hijos en la corresponsabilidad, en querer bien al otro y a uno mismo. Os aseguro que me voy a esforzar en ello.

El sueño, 1912, Museo Thyssen-Bornemisza.

El sueño, 1912, Museo Thyssen-Bornemisza.

Un día en Futuroscope (algunos consejos y atracciones imprescindibles)

09 abril 2014

futur3El pasado mes de marzo tuve la oportunidad de escaparme un fin de semana a Futuroscope, un parque que tenía mucho interés en conocer en profundidad para saber cuándo ir con Julia y si sería un sitio indicado para Jaime. Este verano hemos planeado viajar por Francia en coche y no teníamos claro si dedicarle algunos días, así que este viaje de exploración en solitario ha resultado ser de lo más provechoso.  Espero que lo que he descubierto en mi viaje de exploración también lo sea para vosotros.

Futuroscope es un parque sobrio. Al menos esa fue la primera impresión que tuve nada más entrar. Impresión que se confirmó a lo largo de la jornada.

Acostumbrada a otros parques, me llamó la atención que no hubiera multitud de tiendas intentando venderte cualquier tipo de productos a cada paso. Solo vi dos: una tienda integrada en la atracción de los Rabbids y otra en la entrada/salida del parque. Habrá quién lo considere una bendición y quién lo eche en falta.

También estoy acostumbrada a parques que te asaltan los sentidos como la banda de Curro Jiménez a los franceses (tal vez no sea la mejor comparación hablando de un parque galo, ahora que reviso de nuevo lo que he escrito), en los que cada rincón es una invitación para hacerse una foto y hay personajes amenizando al personal a cada paso. En cambio,  la mayor parte de las fotos que se pueden hacer en este parque parecen tomadas en cualquier parque tecnológico. De hecho en torno a Futuroscope hay en torno a 200 empresas tecnológicas. Imagino que apuestan por no tener elementos que distraigan de la arquitectura de  los edificios y por buscar ese ambiente técnico y científico poco dado a los peluches andantes y el exceso de colorido, aunque suponga renunciar a fotos que la gente subiría a sus redes sociales haciendo un marketing nada desdeñable entre sus amigos. Si yo fuera estuviera en su dirección me lo replantearía.

futur2Con dos días se le puede sacar todo el partido a Futuroscope. Así me lo confirmó uno de sus responsables. Y con todo el partido me refiero a comer tranquilamente en sus restaurantes nada masificados, con opción para celiacos y con buena relación calidad-precio, probablemente la mejor que he visto en un parque temático (también permiten introducir comida), repetir alguna atracción e incluso pasar un rato con los niños más pequeños en la zona de juegos infantil de que dispone. Sí, había colas, pero nada que no se pueda asumir. Y eso que estuve en fin de semana y el clima era propicio. Entre semana no debe haber apenas tiempos de espera.

¿Merece la pena ir a Futuroscope? Yo diría que sí con cualquier niño de más de siete u ocho años. Si se trata de niños interesados por la ciencia, la naturaleza y el espacio es un rotundo sí. Con menos años, como los cinco de Julia, creo que no tanto; para niños pequeños muchas de las proyecciones serán aburridas y en otras atracciones directamente no podrán subir.

Lo que también es cierto es que recomendaría antes ir a pasar al menos una semana por esa región y dedicarle dos días de esa semana que hacer una escapada ex-profeso. El parque no está precisamente al pie de un aeropuerto. Air Nostrum nos dejó en el aeropuerto de Burdeos, que está a dos horas y media de autobús hasta el hotel del parque. Es algo que puede resultar agotador, sobre todo con niños. En cambio si lo que se plantea es una excursión por la zona alquilando un coche al aterrizar o ir en coche desde España haciendo noche a medio camino (ese es nuestro plan) ya es otro cantar.

futur4Para las personas con discapacidad tienen las facilidades convencionales: al entrar te identificas y te entregan una tarjeta con información sobre las atracciones y con la que sortear las colas. Todo es aparentemente muy accesible en silla de ruedas, aunque para comprobarlo fehacientemente había que llevar allí a alguien sobre ruedas, como alguno de los autores de De retrones y hombres, y preguntarles después. Y hablando de discapacidad en el parque, me gustó mucho una experiencia en concreto que simula la ceguera total en la que recorres poniendo la mano en el hombro a tu compañero distintos escenarios (una selva, la ciudad de nueva york, la montaña helada…) experimentando lo que es avanzar oyendo, oliendo, sintiendo… pero no viendo nada. El guía es un ciego que, en nuestro caso, hablaba español. Algo imprescindible. Si no se habla francés o se va con alguien que lo entienda bien, es imposible. Es una atracción de pago, la única que no está incluida con la entrada al parque, y lo que recauda se destina a proporcionar ayudas técnicas a personas invidentes.

Y ahora las atracciones imprescidibles a mi parecer. No estuvimos en todas, pero sí en muchas, sí en todas las más destacables. Las he colocado más o menos (algunas podrían considerarse empatadas) en mi orden de preferencia.

  • La máquina del tiempo de los Rabbids. Es la  que acaban de estrenar, la más nueva, la primera basada en un videojuego, la que tenía más colas. Te sientas y desplazas en lateral acompañando a los rabidds en un viaje en el tiempo con mucho humor. El movimiento no es brusco. La zona interior de espera está muy bien decorada para distraer el tiempo mirando las paredes. Justo al salir existe la posibilidad de actuar brevemente ante un croma para obtener luego un vídeo en el que aparecemos explorando la Historia junto a los Rabbids.
  • Ojos que no ven. La atracción de la ceguera de la que hablaba más arriba. Muy recomendable. No voy a repetirme.
  • Bailar con robots. Muy divertido y muy movido. Un brazo robótico te monta a punto de nieve como si fueras una clara de huevo durante 60 segundos y al ritmo de la música del DJ Martin Solveig. Tiene tres niveles de intensidad. Para niños a partir de 1,20.
  • Arthur, la aventura 4D. Basada en las películas de Arthur y los Minimoys, con el sello de Luc Besson y para niños a partir de 105 centímetros, aunque me dio la impresión de que la mariquita traqueteaba demasiado para Julia, que ya mide eso.  Era la segunda con más colas y estaba justificado. Las salas en las que se hace cola también están cuidadas al detalle.
  • Lady Ô. El espectáculo nocturno que hacen en el lago, con una música deliciosa y muchos efectos de láser. A Julia le hubiera encantado. A Jaime probablemente también.
  • El principito. Un pequeño corto de animación en 3D que se ve de pie y en el que ayudamos al protagonista  de Saint Exúpery a encontrar a su rosa. A Julia sí que le hubiera gustado. Ya sabéis que soy muy fan y ya la estoy introduciendo en ese relato mágico.
  • Misión Hubble. Documental en 3D muy interesante en el que acompañamos a un equipo de astronautas cuya misión es reparar el Hubble. A Julia le hubiera aburrido, no es para niños pequeños.  Por lo visto inspiró a Cuarón para hacer la película de Gravity.
  • La Vienne Dinámica. Es antigua, pero tiene mucho encanto. Se trata de una película en la que acompañamos, sentados en unas sillas que se mueven bastante, a un novio que intenta por todos los medios llegar a tiempo a su boda con la ayuda de Radio Guerliguet, un árbol con tendencia a escupir.

futur5Luego hay una serie de documentales como el de Colisiones cósmicas, que recuerda en su proyección a un planetario, o Viajeros del cielo y del mar en imax (no 3D) de la naturaleza lleno de ballenas y pájaros volando que tiene como gran novedad un cristal con proyección de imágenes bajo los pies como gran novedad.  Me parecieron interesantes pero no imprescindibles. No las vi todas, también es cierto.

Hay también una torre que te eleva para ver una panorámica circular de Futuroscope y sus alrededores. Es un viaje rápido que merece la pena. Me quedé con las ganas del Aerobar, un globo que te eleva para tomar una cerveza o un refresco con vistas y los pies colgando, pero las dos veces que lo intentamos había demasiado viento y resultó imposible.

El espectáculo iMagic es un imprescindible también, pero también es imprescindible dominar el francés para disfrutarlo, que no es mi caso. Durante todo el recorrido por el parque tienen un traductor para poder entender los documentales y películas narradas, pero un espectáculo en vivo en el que se interactúa con el público es imposible de traducir. La verdad es que se agradece mucho la traducción, pero es una pena escucharlo así porque pierdes mucha calidad de sonido y por tanto inmersión en lo que estás viendo, yo prescindí de él en bastantes atracciones, pero hay sitios en los que no queda más remedio que usarlo si quieres enterarte de algo. Recomiendo llevar unos buenos cascos de casa para acoplar al cacharro, ya que los cascos sí son de pago y la calidad es solo un escalón por encima de los del AVE.

futurHablando de idiomas, también llama la atención el poco inglés que hablan los amabilísimos trabajadores del parque. Al menos los que yo me encontré. Es cierto que el 80% de los visitantes del parque son francófonos, pero no deja de ser chocante.

Futuroscope tiene un importante reto por delante del que creo que sus responsables serán los primeros conocedores, y es lograr mantener el veloz paso de la tecnología, que en los últimos años avanza a un ritmo vertiginoso y no parece que vaya a desacelerar. Ya todos estamos acostumbrados a la experiencia del 3D en nuestros cines de barrio, por eso si quieren dejar con la boca abierta a sus visitantes no les queda más remedio que innovar sin pausa.

Yo me traje de allí una serpiente de goma para Jaime (le encantan) y un caleidoscopio y una caracola para Julia. Por primera vez ha escuchado el  sonido del mar encerrado en una caracola y le ha fascinado. La magia de la naturaleza. También les he traído una promesa: volveremos en dos o tres años.

Espero seguir escribiendo este blog para compartir a la vuelta de ese viaje cómo han vivido Julia y Jaime la experiencia de pasar un par de días en Futuroscope.

Una última cosa: he vislumbrado en esa región de Francia una zona preciosa llena de actividades para hacer con los niños que está a menos de cinco horas de viaje de San Sebastián y con unos precios muy razonables. Como nuestro plan es pasar por allí en verano, ya os contaré lo que descubramos.

Os dejo con imágenes de la ciudad de Saintes.

Marchando una de moluscos

08 abril 2014

GTRES

GTRES

En junio de 2010, cuando Jaime tenía tres años y Julia apenas uno, escribí un post titulado ¡Los bebés pueden tener moluscos!

Pues sí, los pueden tener los bebés y también los niños. Julia se ha traído esa compañía tan poco estética de la piscina. O al menos a esa actividad le ha echado la culpa su pediatra.

Son unos granitos pequeños, duros, que no molestan. Aparecieron bajo la axila, que parece ser el sitio típico. Y el tratamiento ha sido sencillo, una cremita durante una semana, evitar la piscina y bañarla junto a su hermano, una visita a su enfermera de pediatría habiendo puesto antes una crema anestésica y el curetaje de todos los granitos, es decir, rasparlos uno a uno hasta arrancarlos.

Ahí fue dónde tengo que reconocer que Julia me sorprendió mostrándose como una valiente. Estuvo tranquila, no lloró, no se alteró al ver que brotaban gotitas de sangre del lugar en el que estaban los granitos y salió tan orgullosa por haberse portado “como una niña mayor”.

A finales de esta semana repetiremos la visita para ver si hay que repetir la operación con algún molusco insistente. La verdad es que se lo veo muy bien.

En su momento os dejé el texto de Amalia Arce, la mamá pediatra, que hablaba de dejarse las uñas largas y arrancarlos tras el baño, aunque también de la posibilidad del curetaje. Hay más información en Medline, KidsHealth o la Wikipedia, de la que os dejo un fragmento:

El molusco contagioso o molluscum contagiosum es una enfermedad cutánea de etiología vírica (poxvirus), concretamente Molluscipoxvirus.

La forma infantil suele trasmitirse por fómites mientras que en adultos suele ser por malos habitos al tener las manos contaminadas con el virus. Se caracteriza por la aparición de pápulas dispersas en la piel con un tamaño menor a los 5 milímetros cupuliformes y umbilicadas en el centro. No son dolorosas, siempre y cuando el afectado no se rasque la zona con perseverancia. Puede aparecer un prurito poco intenso si se sobreinfectan.

El molusco contagioso es una enfermedad que suele curarse por sí sola, en un período de aproximadamente 2 años.

¿Recordáis vuestra primera colección de cromos?

07 abril 2014

Este fin de semana y, por pura casualidad, Julia se ha adentrado a sus cinco años en el universo de los cromos. Cuando tenía un par de años ya le regalaron un álbum, pero acabó convirtiéndose en un cuento para colorear. Era muy pronto.

imageAhora en cambio está emocionada con su álbum de Frozen y la novedad de abrir sobres, ver qué partes de la historia le han tocado y si hay repes para cambiarlos con su prima.

Mirándolo desde un punto de vista educativo tiene bastantes ventajas: practicamos los números y el reconocimiento de letras al mirar el que tienen detrás y buscar en el álbum el equivalente, la psicomotricidad fina despegando y pegando y la memoria. Además, no deja de ser un cuento muy baratito (menos de dos euros ha costado) que ya hemos leído dos veces.

El único inconveniente, como siempre en estos casos, es lo que nos van a costar los sobres (que me da que Panini fabrica con espíritu de aprovechamiento internacional, ojo a la segunda foto y su reverso)… 60 céntimos cada uno. Claro que prefiero que sus abuelos le compren eso antes que chuches.

imageOtra historia es que ha costado un triunfo encontrar el álbum. Hemos tenido que pasar por nueve comercios preguntando para encontrarlo. Otra prueba de que Frozen está arrasando, como la desaparición de las muñecas de Elsa de las tiendas Disney.

Lo que parece claro es que, a su edad, es imprescindible hacerlo todo con ella. No es una actividad que ejerza autónoma. Tampoco está nada mal para recordar nuestra infancia coleccionando los cromos de Dartacán, Comando G, La vuelta al mundo de Willy Fogg o los monstruos. Muchos de ellos aún de cartón que había que pegar con pegamento comprado o casero. ¿Quién no ha ido al cole con su taco de repes dispuesto a convertir el recreo en un zoco para completar su álbum?

No sé si los cromos tienen tanto tirón con los niños ahora como antes. Aún me acuerdo de las aglomeraciones en la puerta en torno a aquellos señores que llegaban regalando álbumes a un buen puñado afortunados.

Tendré que ver crecer a Julia para comprobarlo.

¿Imagináis una escuela sin aulas, sin libros de texto y sin recreo?

04 abril 2014

a00486612 5148Hay que idear una nueva forma de enseñar a nuestros niños. No sé cuál será el sistema hacia el que hay que tender, pero sí tengo claro que el actual no lo es. Vamos mejorando mucho, eso sí. Pese a que muchos defienden que nuestra EGB era la panacea comparada con lo que hay ahora, yo al mirar a la EGB de los años ochenta veo libros de texto monolíticos, una cantidad enorme de colegios en los que los niños se separaban por sexo, la búsqueda de presumir de nivel a cosa de quitarse de encima a los alumnos que flojeaban a la primera de cambio, la desatención absoluta de los alumnos que con necesidades especiales, muchas horas perdidas sentadas en el pupitre (a veces decorándolo de puro aburrimiento) y el desconocimiento completo de los que era el bullying, que parece que el acoso escolar sea algo reciente cuando en realidad todos hemos conocido varios casos de “parias de la clase”, tal vez incluso lo hemos sido.

Ahora cada vez más colegios procuran prescindir de libros de texto, trabajan mediante talleres y rincones, van integrando paulatinamente más a niños con necesidades especiales,  establecen protocolos de actuación frente al acoso, apoyan a los que flaquean en lugar de desanimarlos para seguir estudiando, intentan aprender de los niños al tiempo que se les enseña, abren las puertas a los padres que desean participar… Es un camino imperfecto y tortuoso, pero estamos avanzando.

Siempre me ha parecido que lo más importante que se les puede enseñar a los niños no tiene que ver con memorizar antes que el compañero del pupitre de al lado o del colegio de al lado fechas y nombres o defenderse a más o menos velocidad con fórmulas y construcciones lingüisticas, lo más importante que se les puede enseñar tiene que ver con el sano escepticismo, con el genuino deseo de aprender, con disfrutar de la lectura, con no perder esa maravillosa curiosidad infantil. ¡Viva la etapa de los por qués! Ojalá no muriera nunca para nadie.

Y me consta que ahora hay muchos maestros que están intentando hacer las cosas de un modo diferente y con esa misma perspectiva.  Muchas veces golpeándose contra el muro de la falta de recursos y la incomprensión y comodidad de otros profesores, padres y funcionarios. Los hay que tienen muchos años y eran buenos maestros por instinto que en décadas pasadas eran como unicornios, y los hay en mucho mayor número en las nuevas hornadas que salen de las facultades con mucha vocación bajo un brazo y un futuro incierto bajo el otro. Igual que hay cada vez más padres que saben que ellos también son responsables de la educación de sus hijos.

Paso a paso.

Gracias a una buena amiga, casada con un buen maestro, he podido leer una entrevista que han hecho en el blog de Tiching al pensador, psicopedagogo y dibujante Francesco Tonucsi que os recomiendo. En ella sueña con colegios sin aulas, sin recreo, sin libros de texto. Yo también lo hago. Os dejo parte de esa entrevista:

Si todo lo ponen los niños, ¿para qué necesitamos escuelas?
La escuela ofrece un método de trabajo, ofrece el cómo. El qué no es tan importante porque el contenido cambia. Hoy en día no queda nada de la geografía que yo estudié y, en cambio, nadie me enseñó a viajar, a conocer una nueva cultura. Lo que necesitan los alumnos de hoy, que serán adultos mañana -en un mañana que nosotros no podemos conocer-, son herramientas y ganas de aprender.No todos los maestros piensan así.
Un maestro que usa el libro de texto de la primera página a la última -que es una forma lineal de enseñanza-, ¿qué puede hacer con un instrumento tan plástico y tan poderoso como un ordenador? Como mucho, lo puede humillar utilizándolo como libro de texto. No serán las tecnologías las que mejorarán las escuelas. Ni tampoco las leyes. Serán los buenos maestros.

¿Qué cambiaría usted de la escuela?
Todo. La escuela es una estructura absolutamente ajena a la vida social. Dentro de la escuela tenemos el aula, un espacio abstracto que se repite exactamente con la misma forma más de 20 veces. Y lo raro es que, en ella, con el mismo mobiliario y con los mismos instrumentos, los alumnos se quedan horas y horas sentados haciendo cualquier cosa: lengua, matemáticas, arte, música…

¿Dónde deberían estar, los alumnos, si no es en el aula?
Mi propuesta es renunciar a las aulas. Me imagino una escuela hecha de laboratorios y talleres fuertemente significativos en la que son los alumnos los que se mueven, no los adultos. El recorrido de un taller a otro les ayuda a cambiar el chip y con la ambientación de cada taller se acaban de situar en la materia que les toca.

¿Cómo sería, por ejemplo, el taller de lengua?
Podría ser una biblioteca. Un lugar con libros, donde pudiéramos leer y escribir. En cambio, una clase de matemáticas sería completamente diferente, con elementos de geometría, por ejemplo. La de ciencia tendría microambientes, animales, plantas, microscopios… Y el taller de arte no se parecería en nada a todo esto, sería de colores y en las paredes habría las obras de todos los niños y niñas.

Parece divertido.
Y esto son solo los espacios internos, pero también pienso en los externos. En vez de patio, pondría una huerta. El patio de la escuela de la mayoría de escuelas parece una plaza de toros, un lugar adecuado para descargar las energías que se han cargado demasiado en actividades no reconocidas y no aceptadas por los niños. Me gustaría una escuela sin recreo, porque si en las escuelas se aprendiera jugando, no haría falta que los niños se desahogaran.

Pero los niños piden el recreo.
Si por la mañana hiciéramos una escuela de verdad, que no molestara a los niños, no haría falta el recreo. Y por la tarde podrían vivir una experiencia verdadera y con autonomía fuera de la escuela, en las calles.

* El día 1 de abril fue el Día Mundial de la Educación, toda esta semana lo es por extensión. Se calcula que 250 millones de niños no saben leer, escribir o aritmética básica.

* Foto: GTRES.

“No tenemos recetas para ‘todos’ los niños y niñas, cada persona es única”

03 abril 2014

Ayer fui  azul por el #autismo. Un día al año para concienciar de la existencia de esta discapacidad, muchas veces invisible, para que se entienda mejor y se erradiquen mitos y prejuicios sobre estas personas.

Gracias a todos los que nos habéis apoyado.  Cada 2 de abril que pase lograremos que el mundo sea aún más azul. Es decir, aún más empático, sensible e inteligente. Y podemos conseguirlo día a día, sin esperar a fechas señaladas.

Os dejo con un mural hecho en el colegio de mi hijo. Autismo es parte de este mundo, no es un mundo aparte, dice.
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Y, por si os lo perdisteis, os dejo con el encuentro digital con Javier Tamarit y con algunos de los titulares que nos regaló. Fijaos en que muchas de sus sentencias, como la que titula este post, podrían ser aplicables a cualquier persona, con o sin autismo. Si tenéis interés en saber más sobre el autismo os recomiendo su lectura:

“No hay nada que demuestre que la dieta es efectiva en el autismo”

“La mejor ‘terapia’ viene de los ‘animales racionales’, es decir de las personas”

“No sabemos curar el autismo, sabemos ofrecer apoyo y educación para que su vida y la de su familia sea mejor”

“Cuando no hemos tenido días de concienciación, hemos sido lamentablemente muy invisibles”

“No tenemos recetas para ‘todos’ los niños y niñas, cada persona es única”

“Las personas con autismo no pueden permitirse que tiremos la toalla”

“Debemos irrenunciablemente avanzar hacia escuelas inclusivas, por el bien de toda la sociedad”

“El autismo no tiene medicinas para su tratamiento”

“La etiqueta de autismo no debe hacer invisible a la persona”

Aquí otro par de vídeos que se han hecho con motivo del 2 de abril:

Campaña Yo SÍ comunico 1min from Educar Desde La Infancia on Vimeo.

Por cierto, este sábado a las 23 en La noche temática se emitirán dos documentales sobre el autismo. Uno es Universo autista (el título no me emociona, habrá que verlo) y El cerebro de Hugo, que sigue a un joven con síndrome de Asperger desde su infancia hasta los 22 años.

No usar la palabra autismo en vano

02 abril 2014

pulseras24482150_577198_1742854928_nEstos días de atrás os he pedido ayuda para teñir el mundo de azul durante el día de hoy, el Día Mundial por la Concienciación del Autismo, “la discapacidad invisible” la llaman muchos. Hoy os voy a pedir ayuda para que todos los días del año nos ayudéis a combatir los falsos mitos que rodean al autismo.

Es un trastorno difícil de asir, de comprender, de manejar. Tan diverso y cambiante, con tan poca historia, que es campo abonado para concepciones erróneas, para prejuicios a erradicar.

Una de esas creencias, la que más duele, es la de que las personas con autismo no sienten, no aman, no sufren, desean estar aisladas en su propio mundo. Nada más falso. Por distintos que sean todos los individuos que están dentro del espectro autista, todos sienten, aman y sufren si se les condena a estar aislados.

Deberíais haber visto la sonrisa, los abrazos y la alegría en los ojos de mi hijo cuando me recibió el domingo por la tarde en el aeropuerto tras casi tres días sin verme. Nada que envidiar en su reacción a la de su hermana.

Y aún hay muchos que se sorprenden, que me preguntan hasta qué punto siente…

Por eso os dejo con un texto de Contra los mitos del autismo y os pido que no uséis el termino ‘autista’ como insulto, para descalificar a otro.

A pesar de los esfuerzos que muchísimas personas y entidades estamos realizando para erradicar la asociación de autismo con “ausencia de interacción social”, “aislamiento en su propio mundo” o “incapacidad de sentir”, entre otros mitos y falsedades, cada vez son más los periodistas, políticos o líderes de opinión los que con gran ligereza y desconocimiento se suman al uso abusivo del término “autista” para descalificar.

¿Por qué hace falta recurrir –y herir con ello la dignidad- a un colectivo de personas para atacar y descalificar a otra persona o colectivo?

Autismo no es sinónimo de personas indiferentes que viven aisladas en su mundo. Las personas con autismo sienten, interactúan, se comunican –con o sin lenguaje-, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira –pero hasta eso aprenden en muchos casos con la estimulación adecuada-. Si se conociera la realidad del autismo, a nadie se le ocurriría más que asociar autismo con “superación”, “esfuerzo”, “nobleza”, “cariño” o “sensibilidad”.

La prevalencia del autismo hoy en día es lo suficientemente significativa como para promover acciones de información y sensibilización, con afirmaciones que se apoyen en evidencias científicas y ajustadas a la realidad. Según el Instituto de Salud Carlos III, uno de cada 150 niños presenta algún trastorno dentro del espectro. Hay más de 200.000 afectados en España y 67 millones en todo el mundo.

Por esta razón, celebramos cualquier intento de comprensión del autismo desde los medios de comunicación y la sociedad en general. No es una enfermedad, sino un síndrome que afecta de manera diferente a cada persona. Hoy en día, los avances se producen siempre y, muchas veces, a pasos de gigante. Con una estimulación adecuada, cuanto más intensa mejor, evolucionan hacia metas impensables hace unos años. Por eso, deberíamos luchar todos juntos para favorecer la inclusión.

Por eso proponemos a todas las personas que nos ayuden a acabar con los prejuicios, los mitos o los usos peyorativos que a nosotros nos duelen, además de ser un obstáculo terrible para los afectados y su inclusión.

Y ya aprovecho para avisar que este mes celebraremos en Madrid, en Getafe, la tercera carrera por el autismo. La organiza la asociación Afanya-TGD y allí estaremos nosotros de nuevo. Un buen momento para pasarlo bien en una distancia muy asequible. ¿Quién más se apunta?

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Y por último, una campaña con vídeo de Autismo Diario:

1 de cada 150 niños están dentro del Espectro del Autismo, es la discapacidad infantil de mayor prevalencia (más que Síndrome de Down, cáncer infantil y diabetes juntos). El Autismo es un trastorno que afecta a la comunicación, la interacción social y que presenta patrones estereotipados y/o restrictivos de conducta. A día de hoy el Autismo no tiene cura y no se conoce con exactitud su origen, pero existen intervenciones psicoeducativas que permiten una gran evolución en aquellas personas que tienen el acceso a las mismas. Dado lo extenso y diverso que es el trastorno se habla comúnmente de espectro, donde se engloban una gran variedad de manifestaciones, definiéndose técnicamente como Trastornos del Espectro del Autismo. Los primeros signos del autismo son visibles a partir de los 18 meses de edad. Muchas veces al Autismo se le denomina la discapacidad invisible.

sentenciados2En España hay alrededor de 50.000 menores con Autismo, muchos de ellos ven como cada día las barreras sociales les impiden ejercer sus derechos como ciudadanos. No pueden acceder a planes de atención temprana, ya que la sanidad pública o no los contempla o apenas se materializan en una pocas horas al mes, que son a todas luces insuficientes. Tienen problemas a la hora de la escolarización, hay tantos modelos de escolarización que acaban en muchas ocasiones incrustados en experimentos educativos de dudoso éxito. Los más de 500.000 adultos con autismo apenas consiguen mantener un empleo en su vida adulta, eso en el caso de que lo consigan. Las familias son sometidas a unos elevados niveles de estrés y ansiedad, así como al empobrecimiento asegurado.