Los bikinis, los bañadores y la maternidad

20 agosto 2014

Ir en verano a la playa o a la piscina con niños no es lo mismo ni parecido a ir sola o con adultos, bien lo sabéis. Se acabó aquello de tumbarte al sol, leer, bañarte, secarte, conversar y luego ir a tomar una clara con limón. En mi caso al menos significa hacer castillos de arena, correr detrás de Jaime mientras juega a entrar y salir del agua en plan Ojo de Halcón para que no se pierda, estar metida en el agua jugando con uno o con otro colgado a ratos al cuello, coger conchas, fingir que el churro de la piscina es un caballo, salpicar…

Es decir, es mucho más divertido ahora. Pero desde luego menos relajado. Al tener Jaime autismo y ser ambos niños activos (aunque tranquilos, no es incompatible) y amantes del agua es imposible hacer como otros padres recientes, que se reparten a ratos la tarea acuático-infantil para tener un rato de sol y paz. De hecho aún no nos hemos atrevido a ir solo uno de nosotros con los dos.

Salvo cuando he ido a la piscina a matronatación con Jaime o con Julia, siempre he llevado bikini. Tengo un buen puñado de dos piezas por casa, casi todos tipo californiano, pero solo un bañador. Deportivo y gastado. El de la matronatación, por supuesto.

Pues os voy a decir una cosa, pocos bikinis de los que tenía son compatibles con tener a una niña agarrada en el mar a ti como un mono, un niño con autismo obsesionado por tirar de los cordeles, una niña empeñada en jugar a recolectar “algas pompón” para alimentar a sus imaginarios caballitos de mar o un niño tras el que hay que salir corriendo en plan sprint olímpico para no perderle de vista.

De hecho estoy planteándome volver a ponerme un bañador este verano. Y sería la primera vez desde que era una niña.

Tener niños supone un retorno a la infancia a veces inimaginado.

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Por cierto, quiero un bañador como el de la foto (GTRES). Lo digo completamente en serio. No me va a quedar ni parecido, pero lo quiero. Si veis alguno semejante me podéis avisar en los comentarios de dónde y por cuánto. Y también lo digo en serio. Lo lleva una modelo australiana de 23 años llamada Shanina Shayk, no va a ser igual que en una madre (ya no tan) reciente.  Claro que habría que comprobar la idóneidad de ese escote… El bikini de su amiga es justo el tipo que no podría llevar con niños. Son consideraciones que antes no tenía ;)

Ratatouille y otras novedades que nos hemos encontrado este verano en Disneyland París

19 agosto 2014

imageJulia tiene una nueva atracción favorita este año: Ratatouille. A poco que tengáis alguno de los canales Disney puesto de vez en cuando en la tele seguro que algo habréis visto. Se trata de la nueva atracción de Disneyland París, inaugurada hace poco más de un mes en Disneyland Studios, el parque más pequeño de los dos que se pueden visitar y cada vez más interesante.

Es una simulación con gafas 3D en la que te conviertes en una rata que recorre a velocidad endiablada la cocina, restaurante y recovecos de Gusteau’s. Para ello recorres una zona de espera decorada al estilo de la película hasta llegar a los vehículos, en forma de ratas y en los que caben hasta seis personas, que se mueven bastante más de lo que este tipo de simuladores nos tienen acostumbrados. No se limitan a balancearse o desplazarse en línea, sino que giran, se cruzan y parecen bailar al son de la acción.

La atracción es al mismo tiempo un pequeño corto, a modo de extensión de aquella preciosa película en la que se defendía que todos podemos cocinar. Un mensaje que esconde más de lo que parece. La pena tal vez es que todo pasa tan deprisa que apenas podemos apreciarlo.

Está ubicada en una nueva esquina de Studios, junto al pequeño universo de Toy’s Story. En la plaza francesa-roedora que han creado también hay un restaurante estilo galo. De hecho nada más acabar la atracción es ahí donde te dejan.

Parece ser que han tenido a trescientas personas trabajando durante cinco años para parirla, y me lo creo.

Como os decía, a Julia le entusiasmó y decidió que era su nueva atracción favorita. Quería volver a subir nada más bajar, algo obviamente imposible. Las colas para acceder a Ratatouille son de vértigo. Nosotros hicimos cuatro intentos hasta lograr entrar. Y eso que íbamos con Jaime, que por su autismo tiene una tarjeta verde que le facilita acceder, y a nosotros con él, ahorrándonos la mayoría de las colas. En la mayoría de las atracciones se entra por la salida sin esperar o con muy poca espera. En Ratatouille no es así, sino que te pones directamente en la cola del FastPass. Afortunadamente dan esa facilidad, porque Jaime no toleraría las larguísimas colas existentes. Aún así, como os decía, hubo cuatro intentos: en dos ocasiones porque las colas del FastPass eran también enormes, en otras dos (a última hora y a la primera hora del día siguiente) por problemas técnicos con la atracción.

Diría que era una de las atracciones más solicitadas de ambos parques, si no la que más. Es lógico dado que es la novedad.

Me gustaría poder dar algún consejo de la mejor hora para intentarlo, pero no vimos pautas la verdad. Ni en esa, ni en otras atracciones. A veces ves colas muy razonables y en otras ocasiones están agobiantemente llenas siendo las mismas horas de días semejantes.

imagePero nos hemos encontrado alguna que otra novedad más respecto a viajes previos. Una es la posibilidad de conocer a Spiderman. También en Studios, frente a la montaña rusa de Aerosmith, hay un punto de encuentro con este personaje. Obtener firmas, fotos e intercambiar unas palabras con sus ídolos es algo que les encanta a los niños. Spiderman fue uno de nuestros encuentros más divertidos. El tipo (yanqui por su acento, por cierto) dentro del traje era un encanto, totalmente metido en su papel. Nos ganó a toda la familia, aunque Jaime se vio un poco abrumado al contra ese frente a frente con espiterman como le pasó con los chicos de Cantajuego.

Algo semejante han hecho en el parque principal con Rapunzel. Nada más pasar MainStreet a la izquierda, antes de llegar al castillo, han escondido a la princesa descalza tras unos setos. Esta allí todas las mañanas. Hasta ahora, excluyendo el restaurante de Cenicienta en el que sale caro comer pero es posible interactuar en poco tiempo con al menos tres princesas diferente y un príncipe, la única manera de conocer una princesa Disney de primera fila era solicitar audiencia en el pabellón de las princesas por la mañana, volver a la hora indicada y que te atendiera la que tocase (si hay una niña con un disfraz de una princesa que está ahí dentro, es más probable que la conduzcan con ella). Tiene todo el sentido que haya distintos rincones para distintas princesas, decorados acorde con cada una de ellas. De hecho así creo que es en Orlando.

Con ambos personajes, Rapunzel y Spiderman, hablamos de colas de en torno a una hora, al menos ahora en verano.

Otra novedad que hemos visto respecto a viajes previos y también relacionada con esa ‘caza de personajes’ es que se conoce de manera más ordenada a los que aparecen en las distintas zonas de los parque a lo largo de la mañana. Antes aparecían de repente acompañados de alguna persona de apoyo que intentaba poner algo de orden, la gente se echaba encima en masa en plan fans de Justin Bieber y era una locura que daba lugar incluso a malos rollos. Afortunadamente este años en Disneyland Park hay puntos fijos y colas organizadas y en Walt Disney Studios han eliminado la parada, pero han puesto una zona acordonada por la que personajes cambiantes van dando vueltas saludando, firmando y haciéndose fotos.

Bueno, algo más: desde Navidad Elsa y Ana están en la parada ocupando un lugar predominante, Frozen ha sido obviamente un éxito. Mérida no existe más que en la venta de disfraces y el disfraz de Tiana está a mitad de precio. Me apuesto algo a que pronto escucharemos Let it go en el espectáculo nocturno proyectado en el castillo, tal vez en lugar de la canción de Brave.

También hay que perseguir la inclusión en los lugares de ocio

18 agosto 2014

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Jaime tiene autismo, bien lo sabéis las personas que me leéis. Antes que una persona con autismo, Jaime es un niño atlético y feliz de ocho años recién cumplidos, con sus gustos y sus disgustos como cualquier niño de su edad. Pero es cierto que el autismo supone ciertos impedimentos para él, muchos muy importantes. Aún no es capaz de decirnos si le duele algo y donde por ejemplo, así que mi santo y yo hemos desarrollado dotes de observación y deducción dignas de Sherlock Holmes.

Otra característica asociada al autismo es que los tiempos de espera no son lo suyo. Si hay que hacer una cola, sencillamente no podemos contar con él. Apenas habla, no tiene casi juego, no se le puede pedir avanzar de pie poco a poco. Y aunque es muy flexible en ese sentido, hacerlo en sitios en los que la cantidad de gente es agobiante y que están decorados de manera extraña, puede que casi en la oscuridad, es inviable.

Podéis imaginar que estando así las cosas ir con él a un parque temático como Disneyland sería imposible si no dieran bastantes facilidades. Por mucho que le gusten las atracciones (y algunas le gustan realmente mucho como Autopia, It’s a Small World, Orbitron, el tren de Dumbo o los coches de Cars), no podría subir a ninguna.

En muchos parques temáticos, no en todos aún, suelen tenerlo en cuenta y te dan algún tipo de acreditación que te permite acceder por la salida de las atracciones sin espera o con muy poca. Pero muchos se limitan a cuidar en mayor medida los accesos en silla de ruedas. De todos los que he estado el que mejor organizado lo tiene es Disneyland París, y en gran parte por eso hemos ido varias veces.

Nada más entrar al parque nuestra primera visita es al City Hall de Disneyland Park, nada más entrar a la izquierda (en Walt Disney Studios es un sitio más pequeño a la derecha). Mostrando allí el carné de discapacidad de Jaime o la tarjeta de movilidad el coche acompañada de su DNI te dan una tarjeta verde que te permite acceder a las atracciones, ver las paradas o espectáculos en sitios especialmente designados y conocer a los personajes que hay por el parque sin esperas. Y es válida en casi todos los casos para los cuatro miembros de la familia, para no tener que dividirnos. Algo que se agradece mucho y que otros parques no tienen en cuenta, permitiendo sólo un acompañante. ¿Imagináis a Julia con sus cinco años viendo subir a su hermano conmigo en las atracciones mientras ella hace cola con su padre? Acabaríamos recorriendo el parque completamente divididos.

image Lo acompañan además de una guía extensa muy completa en la que te indican todas esas facilidades con mapa incluido teniendo en cuenta los diferentes tipos de discapacidad, porque hay muchos tipos con diferente singularidades. No tiene nada que ver el autismo de mi hijo con, por poner un ejemplo, las discapacidades de los autores de De retrones y hombres. Tal vez a mí no me importe saber si para subir a determinada atracción hay que salir obligatoriamente de la silla de ruedas, pero habrá muchos a los que sí.

Es un parque muy bien pensado para personas con todo tipo de discapacidad. Lleno de accesos acondicionados, ascensores y atracciones diseñadas desde el primer momento para ellos. Un ejemplo es la novísima Ratatouille, que tiene al fondo una autorata especial, con un recorrido diferente y completamente accesible.

Y de verdad que se agradece. Si no fuera así, sería territorio vedado para muchos de nosotros.

Así pasa, que se ven muchísimas personas con discapacidad disfrutando del parque con sus familias. En ningún otro lugar he visto tantas. Inclusión de verdad, que supone esfuerzo y dinero, pero que es a lo que hay que tender en todas partes. En colegios, en hospitales,en puestos de trabajo y, por supuesto, también en los lugares a los que vamos a pasarlo bien.

Os recuerdo el post que escribí hace tiempo como invitada para De retrones y hombres sobre mi charla allí con otra madre de una niña con otro tipo de discapacidad.

Los niños ante las picaduras de abejas y avispas

15 agosto 2014

A00620302_005Solo una vez me picó una avispa. Fue hace apenas tres años en una piscina. Se quedó enganchada en las tiras con las que tenía atado el biquini al cuello, y en el cuello me pico. No me pareció que fuera para tanto, aunque tengo una tolerancia al dolor bastante alta. Y comprobé que no era alérgica a su veneno. Ahora sé que uno es alérgico tras varias exposiciones a esas picaduras.

A Jaime y a Julia nunca les han picado ni abejas ni avispas. Tocaré madera con patas para que sea así por mucho tiempo. Un amigo seisañero de la familia ya lleva varios picotazos por pura mala suerte. Ya sabéis lo que dicen de la estadística: si tú te comes un pollo y yo ninguno, ambos hemos comido medio pollo. Pues a este pobre niño le han picado abejas suficientes para cubrir estadísticamente a todos a un buen puñado de amiguitos.

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Asma y Alergia Pediátrica (SEICAP) ha elaborado un texto que me parece realmente interesante para informar sobre estas picaduras, cómo evitarlas, cómo actuar e incluso habla del tratamiento que se da a las personas alérgicas, todo enfocado en los niños.

Tan completo e interesante me ha parecido, que aquí os lo dejo íntegro:

“Es preferible evitar lugares con mucha vegetación y aguas estancadas, donde este tipo de insectos son más abundantes, sobre todo al atardecer, que es cuando tienen mayor actividad, y si es posible, no andar descalzos sobre el césped, no realizar comidas en el campo al aire libre y no utilizar ropas de colores llamativos, ni perfumes, para no atraer a los insectos”, indica el doctor Juan Carlos Cerdá, miembro del Grupo de Trabajo de Educación Sanitaria de la SEICAP. Además, advierte, “es importante acudir de inmediato a un pediatra alergólogo en caso de reacción generalizada”.

Una de las reacciones alérgicas a picaduras más habituales es al veneno de himenópteros (avispas o abejas). “Aparecen rápidamente, a los pocos minutos después de la picadura y pueden ser de dos tipos, locales y sistémicas o generalizadas”, comenta el doctor Cerdá. Las locales se manifiestan con enrojecimiento, hinchazón y dolor de la zona afectada. “Aunque pueden ser muy intensas, si la inflamación no sobrepasa dos articulaciones, no son peligrosas y lo único que requieren es limpieza de la zona con agua y jabón, se puede aplicar amoniaco y frío local, además de tomar por boca, antihistamínicos y corticoides”, añade. A veces estas reacciones locales intensas dependen de una gran sensibilidad de la piel del niño que se llama dermografismo y no de una reacción alérgica.

Por su parte, las reacciones sistémicas implican gravedad y síntomas más allá de la zona afectada con la aparición de urticaria generalizada con habones y mucho picor, con inflamación de los ojos y la boca, estornudos y mucosidad, lagrimeo, dificultad para tragar y respirar, mareos, bajada de tensión y pérdida de conocimiento. Esto es lo que se conoce como “reacción anafiláctica que puede ser muy peligrosa para la vida. Si un niño sufre esta reacción hay que administrarle rápidamente adrenalina intramuscular, si se dispone de ella, además de corticoides y antihistamínicos y se debe acudir de inmediato a urgencias para valoración por el equipo médico y completar el tratamiento si fuera necesario”, explica el doctor Cerdá. “Después debe ser remitido al Servicio de Alergia Pediátrica que le corresponda, para que pueda ser estudiado”, aconseja.

A00626809_027La alergia al veneno de los himenópteros se desarrolla con el tiempo, “es poco frecuente en los más pequeños ya que para que ocurra hace falta ser una persona atópica, genéticamente predispuesta, y haber recibido varias picaduras de abeja o avispa para quedar sensibilizado a su veneno”, afirma el doctor Cerdá. Así, una vez sensibilizado, en el siguiente mordisco “es cuando aparecerán los síntomas de la alergia por lo que es importante estar pendientes de los niños, ya que a veces en ellos una picadura de avispa o abeja puede pasar desapercibida”, asegura.

Un estudio reciente publicado en Immunology and Allergy clinics of North America afirma cómo la alergia al veneno de los himenópteros puede representar hasta el 34% de los casos de anafilaxia. Todos los niños con alergia al veneno de estos insectos “deben llevar un botiquín donde tengan adrenalina autoinyectable en pluma precargada, corticoides orales y antihistamínicos orales”, recomienda este especialista. Asimismo, “deben saber autoadministrase la adrenalina si su edad lo permite y sus padres tienen que estar adiestrados en el manejo de estos dispositivos, así como el personal de campamentos donde el niño pasa gran parte del verano”, añade.

Una vez que el pediatra alergólogo ha diagnosticado la alergia, “hay que reconocer que el mejor tratamiento es la inmunoterapia específica con el veneno de estos himenópteros”, asegura el doctor Cerdá. Sin embargo, durante la infancia “no es habitual salvo en casos de reacciones graves y en pacientes de mucho riesgo”, comenta.

El tratamiento, cuya duración es de entre 5 y 7 años, consigue una protección frente a nuevas picaduras durante más de 10 años. Un estudio publicado en la edición online de la revista Current Opinion in Allergy and Clinical Immunology concluye como la inmunoterapia con veneno de himenópteros “es el tratamiento estándar de oro para prevenir futuras reacciones alérgicas sistémicas tanto en niños como en adultos”.

En España, el 3% de la población tiene riesgo de padecer una reacción sistémica por una picadura de este tipo de insectos, según datos de la SEICAP. Por las consecuencias que esto puede tener, ya que puede suponer incluso la muerte, los pediatras alergólogos recomiendan una serie de consejos a tener en cuenta como:

  • No intentar espantar los insectos con la mano.
  • Sacudir ropa y zapatillas antes de ponérselas.
  • El uso de repelentes para la piel cuando se sale a la calle, en especial en sitios con vegetación.
  • No usar cremas ni colonias demasiado perfumadas, vestir ropas poco coloridas y a ser posible con manga larga y pantalón largo.
  • Evitar comidas al aire libre.

Existen varias especies de avispas. Entre las más comunes se encuentran “la polistes, que anida en pequeñas colmenas de varios miembros, situadas debajo de las tejas de la vivienda o sitios similares, y son las que se acercan cuando estamos comiendo al aire libre”, afirma el doctor Cerdá. Por otro lado, está la avispa véspula, que anida en nidos individuales de barro, cerca de sitios húmedos como piscinas y en el campo. “Estas tienen un aguijón muy afilado al final del abdomen y pueden picar varias veces y seguir viviendo”, comenta. Por su parte, las abejas tienen un aguijón en forma de arpón que se queda clavado en la piel junto con el saco del veneno y parte de los intestinos, por lo que mueren poco después de la picadura. “Es necesario quitar el aguijón de la piel para que no se siga inyectando veneno”, aconseja.

Y apunte sobre las picaduras de los mosquitos:

Alrededor del 3% de la población reacciona de forma exagerada frente a la picadura de un mosquito, según datos de SEICAP. “Aunque estas pueden provocar reacciones muy molestas e irritantes, se pueden tratar con antihistamínicos y no resultan graves, lo que sí puede ocurrir es que el niño se rasque demasiado y acabe extendiendo la infección”, asegura el doctor Cerdá.

Sin embargo, este especialista asegura que “la alergia al veneno tanto de mosquitos como de hormigas, tábanos y moscas suele ser excepcional y se encuentran muy pocos casos”. Un estudio francés publicado en la edición online de la revista Archives de Pédiatrie advierte de que las manifestaciones más frecuentes debidas a picaduras de mosquitos “se deben al contacto con la saliva”. Además, los signos clínicos varían “desde ronchas pruriginosas simples a reacciones alérgicas inmediatas y retardadas que suelen evolucionar a tolerancia”.

 

En el valle de los simios

13 agosto 2014

imageEl valle de los simios ‘La vallée des singes‘, está a media hora aproximadamente de Poitiers, muy poco más del pequeño pueblo en el que estuvimos alojados. Era una de las excursiones que teníamos previsto hacer con los peques y una de las primeras que hicimos.

Se trata de una gran extensión de terreno inaugurada en 1998 en la que hay más de 350 ejemplares de más de 30 especies diferentes de simios en semilibertad. En total son unas 16 hectáreas dividas en diferentes territorios por ríos y puentes ocupados por bonobos, chimpancés (cuidado con ellos que han aprendido a lanzar piedras a los que observan), lémures, monas de Gibraltar, titís, gibones, gorilas…

Recorrerlo supone un agradable paseo por zonas cuidadas y boscosas que procuran imitar sus hábitats en las que se ve que los animales están bien atendidos y relajados. Es así en gran parte porque la gente es muy respetuosa y obedece las indicaciones de no dar alimentos a los animales, no comer en las zonas en las que se prohíbe, no intentar tocarlos ni salir de los caminos establecidos para el tránsito bípedo. A ver si aprendemos en España.

Se tarda como poco cuatro o cinco horas en recorrerlo, pero si se quiere ir con calma, parar a comer sin prisa (se puede meter comida y hay muchas zonas que invitan al picnic), a jugar en el parque, entrar en el mini zoo (las cabras se han convertido en la principal atracción de cualquier zoo, destronando a pandas y leones, ¡quién lo iba a decir!) o ver cómo alimentan a alguno de los simios, se te va fácilmente el día entero.

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Como se anda mucho hay alquiler de carros por un par de euros. Los mismos carritos de Disneyland en los que entran cómodamente niños mayores y considerablemente más baratos que en el parque de Mickey Mouse.

También hay un horario de alimentación con charlas de los cuidadores. La pena (para los que no hablamos ese idioma, que allí somos minoría) es que es únicamente en francés. Por cierto, que pese a ser temporada alta no hay ningún agobio de gente.

Cuesta 16,50 euros, 10 euros a los que tienen entre 5 y 12 años. Y desde luego merece la pena si se anda por la zona. No tiene nada que ver con un zoo convencional.

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Una semana en la región de Poitou-Charentes a paso de niño

12 agosto 2014

imageEste verano hemos optado por tomar carretera y manta. Casi un mes recorriendo en coche parte de Francia con los peques. ¿Quién dijo miedo?

Hemos planificado un viaje con mas escalas de las que tal vez hubiésemos tenido de no ir con niños. Ningún día vamos a recorrer más de 450 kms. Y con paradas y actividades pensado en ellos.

No es lo mismo viajar con niños que sin ellos, lo que no quiere decir que no se pueda viajar con niños y disfrutar mucho con ellos. También cuando uno de los niños tiene autismo.

A mi santo y a mí siempre nos gustó viajar. No gastamos nuestro dinero en cambiar de coche, ir a restaurantes caros o de copas, en bolsos, perfumes o zapatos de firma ni en tener el móvil de última generación. Ojo, muy bien me parece el que lo gaste en eso, pero lo nuestro siempre ha sido conocer parte del mundo que nos rodea.

Ya os expliqué hace tiempo que no éramos de quedarnos en casa porque uno de nuestros hijos tenga una discapacidad. Al menos hay que intentarlo. Mientras haya música, hay que bailar, ya sabéis.

Os voy a ir contando, según vaya teniendo tiempo y wifi, lo que estamos haciendo en este viaje. Tal vez para alguien resulte de provecho, tanto por si se plantea viajar por la zona con niños como por ver que con un niño con discapacidad también se puede tener espíritu de Phineas Fogg.

Nuestra primera semana, tras hacer una noche en la Navarra más vasca, ha transcurrido en una pequeña y antigua casa de campo con piscina en la villa de Chapelle-Mouliere, en la región de Poitou-Charentes.

Por aquí hay muchas casitas similares, con encanto y bien equipadas, por un precio muy razonable. Nosotros hemos visto muchas como la nuestra, en las que una semana para cuatro personas puede costar entre 400 y 500 euros. También hay campings con muy buena pinta. Nosotros de hecho pasaremos la última semana en uno en La Rochelle. Ya os contaré.

Estos pueblitos son lugares perfectos para estar tranquilos. Zona de cultivos y ganadería, boscosa, con chateaus para visitar, ríos en los que bañarse, ideales para el cicloturismo y las caminatas.

Nosotros hemos quedado enamorados de Angles Sur l’anglin (segunda foto), con su molino, su castillo medio derruido, calles por las que esperas ver aparecer a Bella cantando y sus cuevas rupestres. En realidad nos han prendado todos los pequeños pueblos franceses de la región, con sus casas de piedra blanca rebosantes de flores en las que parece haberse detenido el tiempo, todos inmaculados, con un monumento con los nombres de los caídos en las guerras mundiales. Memoria histórica bien entendida.

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Hay poca oferta de restauración, poco comercio y ninguna vida nocturna, eso sí. De hecho tampoco hay mucha vida diurna. Pero para comer nada mejor que pasar por los mercados con productos de la tierra. ¡Los tomates huelen a tomates, y los melocotones a melocotones! Y hay pequeñas fresas, dulces y ácidas, como no las comía desde que mi abuelo las cultivase en su finca en Asturias. La verdad es que un poco sí que recuerda a Asturias o Santander, en lo verde, en el clima…

Nosotros, además de descansar, leer y hacer uso de la piscina, hemos visitado tres chateaus, ninguno a más de hora y media en coche: el de Ussé, que inspiró el cuento de La bella durmiente y el que menos nos gustó, el de D’azay-le-Rideau, pequeño pero delicioso en un pueblo más delicioso aún y con iluminación nocturna, y el de Villandry, impresionante con unos jardines en los que perderse y una importante conexión española: lo adquirió y rehabilitó a principios del siglo pasado el extremeño Joaquín Carvallo.

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Hemos descubierto que a Jaime le gusta recorrer esos chateaus. Es curioso, porque en las catedrales se niega a entrar, pero en cambio sube escaleras y cruza estancias encantado cotilleando. Tal vez algo más deprisa de lo que nos gustaría a los demás, eso sí.

Por fuera hemos visto alguno más. De cerca y de lejos. Lo cierto es que no extraña al ver tantos en torno al Loira y sus afluentes que hubiera una revolución.

imageTambién hemos visitado Chinon, con Julia jugando a ser Juana de Arco, la medieval Chauvigny, la señorial Poitiers y la hermosa Saumur, que resistió heroicamente en la Segunda Guerra Mundial y en la que hay un museo de tanques que también visitamos y en el que expliqué a Julia lo fea que es la guerra mientras se encaramaba a algunos vehículos acorazados de la zona infantil. A Jaime me limité a cantarle Ay Carmela. Cosas que salen solas.

Todas han sido visitas rápidas en el plano cultural, a paso de niño. Parando a descansar y a jugar a ser caballeros y princesas. Y encontrando siempre gente amable, con poco o ningún inglés pero dispuestos a entender y hacerse entender.

No, no fuimos a Futuroscope pese a tenerlo al lado. Ya os conté en su momento el motivo.

Y uno de los días nos escapamos al Valle de los Simios, pero de eso ya os hablaré en el siguiente post.

Ocho años

11 agosto 2014

imageHoy hace ocho años que Jaime llegó a nuestras vidas. Un bebé gordito y guapo que se ha convertido en un niño espigado y guapo. Así es, como una espiga de oro. Mi rubio de ojos negros.

Durante sus primeros meses lloraba mucho de día, no fue un bebé fácil de esos que comen y duermen. Necesitaba mucho brazo, mucho pecho, salir a la calle en el carrito, cantarle… Por suerte de noche sí que dormía, era raro que llorase, pero durante el día eran frecuentes esos lloros desconsolados que conocemos como cólicos del lactante. En la calle le ayudaba a calmarse escuchar el sonido de las fuentes urbanas, en casa era la campana extractora. Ruidos blancos que relajan a muchos bebés.

Le gustaban los cuentos, ver fotos, Pocoyo y palabrear aleteando los bracitos. Mucho de aquello se perdió a partir del año y medio con el autismo que supimos que tenía al mismo tiempo que nacía su hermana. Parte ha vuelto o lo está haciendo.

Pero siempre reía con ganas, buscaba nuestro contacto, disfrutaba del cuerpo a cuerpo, de las caricias, de los paseos. Eso nunca se perdió.

Hoy Jaime cumple ocho años. Mi niño dorado de ojos negros que apenas dice unas pocas palabras, que tiene la sonrisa más hermosa, que disfruta con las cosquillas, que adora el regaliz rojo y el buen jamón, que cuando se pone nervioso te clava las uñas en las manos, que busca cuerdas y cables para sacudirlos y enredarlos en sus dedos, que sigue durmiendo bien de noche y llorando y riendo de día.

Hoy mi pequeño gran amor, a veces difícil de entender pero siempre fácil de aceptar, cumple ocho años. Y yo llevo siete años celebrándolo también desde este blog.

No habrá tarta, ni piñata, ni amigos en su cumple. Es algo que tiene más que ver con nacer en pleno agosto que con su autismo. Pero su padre, su hermana y yo le cantaremos cumpleaños feliz y le daremos chuches. Hoy le compraremos algo bonito.

Felicidades Jaime.

Mi decálogo personal sobre la lactancia natural y la artificial #SMLM2014

07 agosto 2014

Maternity,-1928-largeMadres que dan el pecho, madres que dan el biberón… no debería haber una guerra

Ahora hay muchos menos comentarios en el blog. La irrupción de las redes sociales ha hecho que la mayoría de la gente prefiera enviarlo a twitter o Facebook y, en todo caso, debatir con sus amigos o seguidores. Pero hace unos años, la primera mitad de la existencia de este blog que ya va para siete años, había muchísimos más. Y nunca se han montado discusiones tan grandes, tan fuertes, como en los posts relacionados con la lactancia.

Sensibilidades a flor de piel, gente que se siente atacada sin razón cuando se dice la verdad: que la lactancia materna es mejor que la artificial, personas que defienden esa realidad con demasiada vehemencia… Siempre saltaban chispas. Tantas que en mayo de 2009, cuando Julia tenía apenas un par de meses, me sentí casi obligada a escribir este decálogo con mi postura sobre la lactancia natural y artificial.

Dado que estamos terminando la  Semana Mundial de la Lactancia Materna, he decidido recuperarlo:

Este es un post que nunca creí que tendría que escribir, pero viendo las polémicas que se generan últimamente en cuanto menciono la lactancia materna, me siento obligada a hacer algunas aclaraciones sobre mi postura.

1. Escribo relativamente a menudo de la lactancia natural sí. Lo hago porque en este blog hablo de mis vivencias y de aquello que me llama la atención como madre y dar el pecho a mi hijo es una parte importante. Además estoy bien informada. Por eso mismo no hablo de lactancia artificial: ni tengo experiencia ni información al respecto.

2. No creo que una mujer sea mejor madre por dar el pecho. Y eso me incluye por supuesto a mí.

3. No creo que una mujer sea peor madre por dar el biberón. La maternidad es mucho más.

4. Tampoco creo que dar el pecho sea motivo de presunción. Sería ridículo presumir por hacer algo tan natural. Pero dar el biberón por las razones que sean tampoco debería derivar en desprestigiar a la teta.

5. Pero sí creo que en ocasiones lograr una lactancia exitosa y prolongada es motivo de orgullo personal. Además creo que casi siempre es fácil si tienes información, paciencia y confianza, pero hay casos realmente meritorios.

6. Sí creo que la lactancia materna es sin dudas mejor que la artificial en muchos sentidos tanto para la madre como para el bebé. Y creo que es así por mucho que hayan mejorado las leches artificiales y aunque todos conozcamos bebés enfermizos criados a teta y otros sanos como robles de biberón. De hecho yo apenas caté la teta de mi madre y no pisé la consulta del pediatra más que para las vacunas.

7. Además de creerlo yo lo dice la OMS (entre muchos otros, incluidos los envases de leches artificiales). Y sí, como habéis apuntado en los comentarios la OMS se ha equivocado en algunas de sus recomendaciones pasadas, pero éste no es el caso.

8. También creo que muchas mujeres no logran dar el pecho pese a querer haberlo hecho por falta de información, de confianza en si mismas o de referentes de éxito. Hay quien me llama plasta en cuanto hablo de lactancia. Lo hago muchas veces precisamente por eso, para dar información y también contar mi experiencia, exitosa pese a cesárea o mastitis.

9. Todas las razones para no dar el pecho me parecen respetables, incluso las estéticas o de pura comodidad. Pero una mujer que anteponga la belleza o la comodidad a la lactancia tiene una escala de valores personales que tiene poco que ver con la mía.

10. La liga de la leche y asociaciones y grupos semejantes me parecen del todo admirables. Admiro su labor ayudando a madres recientes de forma individual y generalizada, contribuyendo a que haya más información y a su normalización.

En definitiva: defender la lactancia natural no es sinónimo de atacar a aquellas madres que hayan optado por la artificial.

Y ya está. Esa es mi visión del asunto, que nadie está obligado a compartir.

No concibo que a nadie le pueda molestar ver a una mujer amamantando a su hijo #SMLM2014

04 agosto 2014

FireShot Screen Capture #615 - 'Semana mundial de la lactancia materna 2014 y amamantar en “cualquier sitio” I_' - blogs_20minutos_es_el-nutricionista-de-la-general_2014_08_01_semana-mundial-de-la-lactanc

No concibo que a nadie le pueda molestar ver a una mujer amamantando a su hijo. Me da igual que sea un bebé recién nacido o uno de dos años. Vivimos en una sociedad paradójica llena de paranoias absurdas, de pudores propios y ajenos mal entendidos, se una sexualidad hiperpresente que salpica lo que no debe.

Yo siempre he dado el pecho a mis hijos cuándo ellos lo han pedido, y me daba igual el lugar o la compañía. No me he ido a otra habitación “a estar tranquila”, ni en mi casa ni en casa ajenas. No me he encerrado en baños. Una vez lo estuve haciendo en un amplio probador de una tienda de ropa, más que nada por tener dónde sentarme. No me estaba ocultando.

Para que la lactancia, la manera mejor y más natural de alimentar a un bebé, se normalice y extienda, necesitamos que se nos vea. Viendo se aprenden muchas cosas: cómo amamantar, que es algo natural que no debe causar ni provocar vergüenza, que es fácil, inmediato, cómodo y gratis.

No os escondáis.

Durante esta primera semana de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna bajo el lema: En el siglo XXI, amamanta donde sea, cuando sea!, como ya os contó el pasado viernes mi compañero biólogo y nutricionista Juan Revenga.

He escrito mucho de lactancia en el pasado. Últimamente poco, porque mis niños son mayores, la mayoría de los que me rodean también, y el blog se ha abierto a otros temas. Pero esta semana del año siempre recuperaré la lactancia. Lo merece.

Las madres deben sentir el apoyo social necesario para sentirse cómodas al amamantar a su bebé cuando éste lo desee, dondequiera que esté. Sea que esté en su hogar o en público, debe sentirse cómoda para amamantarlo cualquiera sea el sitio o el momento en que el bebé tenga hambre o necesite consuelo. Amamantar de esta manera transmite un mensaje claro y convincente a su familia, la comunidad y la sociedad de que la lactancia materna es natural, y ayuda a reestablecer en algunos entornos, y a incorporar en otros, la lactancia materna como un comportamiento normativo de la mujer moderna.

El hashtag, tanto en Instagram como en Twitter es #SMLM2014. En Facebook también, aunque se usen poco. Por si os animáis a reivindicar, reflexionar o subir fotos  relacionadas con la lactancia materna en vuestras redes sociales.

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Lo único que les pido a mis hijos es un corazón bondadoso

01 agosto 2014

Recordando un post de julio de 2008, un breve post llamado Unas expectativas razonables que escribí hace casi exactamente cuatro años. Por aquel entonces estaba embarazada de Julia, muy poco embarazada. Aún no sabía que Jaime tenía autismo.

Esto es lo que os conté entonces:

Tengo un amigo, sin hijos y con pocos visos de serlo, que me dijo que es imposible no depositar un buen puñado de expectativas en tus hijos. Y que, como casi con toda probabilidad no consigan cumplirlas, lo más probable es que acabes sintiéndote defraudado.

“Probablemente sea así en muchos casos, pero no en todos. Me da igual si estudia o lo que estudie, no me importa la profesión que elija, cómo se vista, su orientación sexual, dónde quiera vivir, si decide formar una familia o no… Lo único que le pido es que sea feliz y buena gente”,  le contesté yo.

“¿Y te parece poco?”, me dijo él.

Pues recapacitando y siendo sincera, la verdad es que no.

terry_pratchett__s_guards__guards__by_thedarkcloak-d553oaf.pngTras recibir el diagnóstico de Jaime, con julia recién nacida en mi pecho, y saber que tenía autismo, una de las primeras cosas que hice fue acudir de nuevo a este post. Me di cuenta de que las que me había prometido que serían mis únicas expectativas seguían siendo perfectamente posibles. Puede que Jaime lo tuviera incluso más fácil para tener una vida en la que no hiciera el mal a otros y fuera feliz. Lo mejor, lo más importante que deseaba para mi niño dorado seguía estando al alcance de la mano.

Puede pareceros una tontería, pero os aseguro que en aquel momento me ayudó mucho.

Y ahora viene otra conversación con otro amigo: hablaba ayer mismo con mi compañero Gus de que la bondad está infravalorada en este mundo. La bondad, como la empatía o la amabilidad apenas se aprecian en este mundo lleno de conflictos con motivaciones espurias.

Cuando vas por la vida procurando ser bondadoso, te encuentras que muchos confunden eso con estulticia. Te toman por bobo, no parece una virtud que te haga brillar o avanzar. Incluso los que dicen apreciar la bondad en primer lugar luego en el día a día quedan deslumbrados y admiran otras características como la ambición, el estilo, la competitividad, el conocimiento intelectual, el encanto, la delgadez… Ninguna tan importante, alguna completamente innecesaria para una vida plena.

Si vas además intentando ser feliz, reconociendo que estás avanzando por ese camino con éxito, más motivos tendrán muchos para considerarte bobo de nuevo. Con la que está cayendo en el mundo, con los políticos robando, con tus desgracias personales, con mis desgracias personales. Si vas tranquilamente contento por la vida es que debe faltarte un tornillo o que eres un simple.

Va a ser que no. Tener éxito en ser feliz en esta vida es algo que cuesta más o menos trabajo en función de cada cual (hay quien lo tiene más fácil de serie, es cierto), pero que lleva su aprendizaje y su esfuerzo, que va ligado a la aceptación de lo que uno tiene, a querernos como somos, a no compararse con lo demás, a no frustrarse deseando lo inalcanzable, a no querer sentirnos bien a costa de los demás, a mantener toda la vida algunas características ligadas a la infancia como la curiosidad, la capacidad de sorpresa y el gusto por el juego, a aprender identificar y apartar a las personas tóxicas y rodearse de otras que también busquen la bondad en los demás, a cultivar unos valores y no venderlos ni siquiera a buen precio…

Va a ser además que la búsqueda de la verdadera felicidad está ligada a la bondad. Y va siendo hora de reivindicar a ambas.

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La imagen que ilustra el post hace referencia a una serie de libros escritos por Terry Pratchett y protagonizados por los guardias de la ciudad de Ankh-Morpock. ¿Por qué la utilizo? ¿Qué tiene que ver con todo lo que cuento? Pues por un lado Pratchett es un escritor del que lo he leído todo y que estoy convencida de estaría de acuerdo con lo que expongo. Por otro, uno de los protagonistas de esa serie de libros, el capitán Zanahoria, es la ejemplificación de la persona bondadosa y feliz pese a no pasar por circunstancias fáciles que es considerada por muchos como alguien con pocas luces, cuando en realidad es todo lo contrario. Por último, Pratchett está empeorando y su alzhéimer pronto le robará gran parte de lo que es. Al final, cuando la muerte llega, lo que cuenta de verdad no son los títulos académicos que hayas conseguido, el puesto que ponía en tu tarjeta o lo guapísimo que eras con treinta años. En el fondo todos lo sabemos.