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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Pediatic, una jornada dedicada a la salud infantil (también el autismo) y las nuevas tecnologías

Istock

Hoy os quiero hablar de un evento que se celebra este sábado en Madrid y al que yo voy a asistir. Se llama Pediatic y ya por su nombre se puede deducir que va de salud infantil y nuevas tecnologías: reflexiones, soluciones, propuestas… Se hablará de la adolescencia y las redes sociales, de la búsqueda de contenido fiable en Internet, de la hiperactividad y el déficit de atención, del tratamiento de la salud en los medios…

Promete ser una experiencia interesante ya que Internet esta aquí no sólo para quedarse, sino para evolucionar rápidamente.

Se trata de una jornada completa que tendrá lugar en el Colegio Oficial de Médicos. Aquí se pueden adquirir las entradas, que cuestan desde 10 euros la fila cero con posibilidad de verlo todo en streaming hasta 50 para todo el día con la comida incluida.

Podéis consultar en la web el programa entero, pero yo os lo resumo:

La jornada arranca con un recuerdo a la infancia emigrante de la mano del pediatra Ramon Capdevila con La infancia en Lesbos, la vergüenza de Europa.

GTRES

El primer bloque, Qué pueden hacer las redes sociales por la infancia, proyectos, realidades y riesgos, está dirigido por Amalia Arce autora del Blog Diario de una mamá pediatra y Responsable de E-Salud de la fundación Hospital de Nens de Barcelona. Participan:

  • Antonio Cambronero @blogpocket, bloguero profesional.
  • Marian García, Boticaria García.
  • Mª Angustias Salmerón de Mi mamá ya no es pediatra.
  • Mónica Lalanda de Médico a Cuadros.
  • José María Cepeda de Salud Conectada.
  • Esther Gorjón enfermera de urgencias @jesterhanny.
  • María José Mas de Neuronas en crecimiento.

En un segundo bloque, Crianza y desarrollo, es más clínico y se revisarán esos temas que acaparan las redes sociales maternales. Será dirigido por el pediatra Jesús Garrido de Mi pediatra online y autor del libro Crianza respetuosa.

  • Mónica de la Fuente de Madresfera.
  • Tania García de Edurespeta.
  • Elena Miró, psicóloga y bloguera.
  • Pablo Caballero de Vitadieta.
  • Manuel Fernández de El Neuropediatra.
  • Lorena Gutierrez, Fisioterapia para Bebés y Mamás.

Para la tarde un tercer grupo dirigido por Mª José Mas, neuropediatra y autora del blog Neuronas en crecimiento que fue premio Bitácoras 2016 que con el título La infancia diversa hablará de autismo, TDAH, niños diferentes y de como la tecnología puede colaborar con ellos.

  • Susana Lluna y Javier Pedreira Wicho de Microsiervos.
  • Rosa Aparicio de Ipads y autismo.
  • Un representante de la fundación Autismo diario
  • Luz Rello de Change Dislexia.
  • Àngels García-Cazorla Pediatra neuróloga investigadora en Neurociencia en HSJD.
  • Carlos M. Guevara de Raras no invisibles.
  • Margaret Creus, pediatra autora de PedRetina.

Para despedir la jornada una última mesa de encuentro abierto entre los medios de comunicación y blogueros especializados para debatir el papel de los medios de comunicación y como compaginar calidad y negocio cuando hablamos de salud, educación y crianza en la infancia.

Esa mesa redonda final se llama La infancia y la maternidad en los medios y participamos:

  • Begoña González. Experta en comunicación en Best Relations.
  • Cecilia Jan periodista en El País, Mamas & Papas.
  • Melisa Tuya es periodista en 20minutos y Madre Reciente.
  • Carlos Martín, CEO en Sombra doble outsourcing científico.
  • Leyre Artiz es periodista y directora de la revista Ser Padres.
  • Laura Baena de El club de las malas madres.

Gonzalo Añón: “El deporte del caballo es una actividad espectacular para los niños”

Me gusta la hípica. Es un deporte que he disfrutado, como espectadora, desde niña. Igual que lo hizo mi padre antes que yo. En Gijón, la ciudad de mis veranos, hay mucha afición, y es una afición que no está vinculada al poder adquisitivo o la clase social. Todo tipo de gente acude a divertirse pasando una tarde al aire libre, animando a los jinetes por los que han apostado, la gran mayoría unos pocos euros.

El pasado verano estuve con mi hija en Las Mestas y lo disfrutamos mucho. Es un buen plan en familia, un buen plan con niños. Si estáis por Asturias en agosto, cuando se celebra, os recomiendo que os acerquéis.

Pero no hay que esperar al verano. Este mismo fin de semana se celebra en Madrid un Concurso de Saltos Internacional en el que participan nueve jinetes de los diez mejores del mundo. Una competición que forma parte de la Longines Global Champions Tour, el circuito hípico más importante y de mayor dotación económica del mundo. Un espectáculo deportivo de primer nivel con 120 jinetes de 21 países, pero también un posible plan para ir con niños.

Puede que en Madrid no tengamos la emoción de las apuestas que hace que en Gijón se escuchen cientos de alientos contenidos cuando salta un favorito, pero no conozco el niño que no se maraville viendo caballos volar raudos sobre los obstáculos.

Y hay más para ellos, cuentan con una zona infantil llamada Little Riders Corner con un carrusel y un Pony Park, se les enseña el material hípico y cómo cuidarlo y hay talleres y juegos. Para comer: food trucks.

Tiene lugar en el Club de Campo Villa de Madrid, la entrada para un día cuesta 15 euros en el caso de los adultos y 7,5 para los niños.

Gonzalo Añón (Víctor Lerena/EFE)

Uno de los jinetes que compiten este fin de semana es Gonzalo Añón. 2016 fue el primer año de Añón en el circuito profesional. “Fue un año espectacular, pude rodearme de los mejores jinetes del mundo en los mejores lugares hípicos del mundo. Aprendí muchísimo, fue como otra carrera universitaria más. Y ese aprendizaje se está notando al principo de 2017”.

Con apenas 22 años es uno de los participantes más jóvenes del concurso, también uno de los deportistas españoles más prometedores en esta disciplina. Viendo su palmarés no es de extrañar que tenga la vista puesta en los campeonatos de Europa que se celebran este año y en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020: “Como todo deportista de alto nivel siempre tienes como objetivo los Juegos Olímpicos. Es un objetivo a largo plazo, pero lo tengo en mente”, me cuenta poco después de confesar que tiene “muchos frentes abiertos” y que el martes justo tras el concurso presenta el trabajo de fin de grado, porque además de competir, este joven gallego también estudia y trabaja.

Este jinete tuvo la cortesía de hablar brevemente conmigo sobre hípica y niños.

¿Le da la impresión de que cada vez hay más niños practicando este deporte?
Sí, cada vez está un poco más de moda. El deporte del caballo es un estilo de vida. Para los niños es una actividad espectacular. Tienes algo en la cabeza, te quitas de tiempo para hacer cosas que no debes, es un deporte muy sano. Y la relación con los animales te hace ser muy responsable. Un caballo no es como un balón de fútbol. A un balón tú lo dejas en casa y vuelves a los tres días y como mucho está deshinchado. Los caballos requieren de responsabilidad y esfuerzo y eso es bueno para todos.

Un caballo no es una moto.
No, no son de usar y tirar. Un caballo no es ninguna máquina.

¿Qué le diría a unos padres que no tienen nada que ver con el mundo del caballo y a los que sus hijos les dicen que quieren montar?
Yo recomiendo siempre que prueben. Es un deporte que enamora a los hijos y a los padres. La relación con el caballo es muy bonita. Yo no conozco a nadie que me haya dicho que haya llevado a sus hijos a montar y hayan quedado disgustados.

Bueno, salvo que haya habido un susto o una caída imagino.
Son gajes del oficio que hay que asumir. Es un deporte de riesgo. Pero no te vas a quedar en el sofá de casa. Los niños tienen que hacer actividades y estar en forma. Yo desde pequeño he practicado todos los deportes que te puedas imaginar y cada día agradezco más a mis padres que me hayan dejado hacer todas esas actividades deportivas. Es algo que voy a agradecerles toda la vida.

Volviendo a esos padres que buscan un sitio para que sus hijos monten sin tener mucha idea. ¿En qué deberían fijarse para elegir un picadero?
Creo que lo más importante es la gente con la que se relacionan, con la que los niños van a aprender. Si el sitio es más bonito o más feo es algo a lo que yo no doy tanta importancia, sobre todo para los niños pequeños que van a disfrutar y pasarlo bien.

Siempre me ha llamado la atención que sea el único deporte olímpico en el que hombres y mujeres compiten juntos.

Para el jinete la condición física es importante, pero importa más la del caballo. Por eso podemos competir hombres y mujeres juntos y que no haya desnivel. No hay nada que nos diferencie a caballo.

Y es bonito que los niños que lo practican crezcan viendo eso, que no llega una edad en la que tienen que separarse.
Claro. Es el respeto, la igualdad que todos merecemos, que es lo que necesita la sociedad.

De todas maneras es curioso que haya muchas más niñas aprendiendo a montar que niños, pero compitiendo en los primeros puestos veamos más hombres. ¿A qué cree que se debe?
No sé la razón. No sabría decirte porqué empiezan montando más y luego son menos. Ceo que cuando son madres pierden tiempo de competición, pierden puestos en el ranking que luego cuesta recuperar. En ese sentido tienen unos inconvenientes que nosotros no tenemos; nosotros no tenemos que parar.

La práctica de este deporte parece estar vinculada a un alto poder adquisitivo, al menos a la hora de competir. ¿Es así?
Más o menos. Los caballos de alta competición son animales muy caros, pero el que es bueno de verdad no tiene problema normalmente para encontrar patrocinadores. El 80% de los jinetes del Global Champions Tour que estarán en Madrid este fin de semana no son propietarios de los caballos y no les cuesta dinero el deporte, sino que viven de ello. Pero a nivel amateur y asumiendo todos los costes es un deporte caro no, muy caro.

¿En España es tal vez incluso un poco más difícil?

Es un poco más complicado. Sí, hay caballo español, pero no es un país de caballos de deportes como puede ser el salto de obstáculos. La gente no tiene esa mentalidad. No hay cría de caballos, aunque ahora está empezando. Hay que ir fuera a comprarlos y es un coste mayor. En Bélgica, en Francia, en Alemania, en Holanda… la situación es totalmente diferente.

De hecho muchos jinetes españoles se tienen que ir fuera. ¿Se lo plantea?
Yo tengo la suerte de contar desde joven con el apoyo de patrocinadores y de mis padres; estudio y trabajo aquí y no tengo pensado irme. Si no tuviera ese apoyo y quisiera dedicarme de manera profesional a los caballos, probablemente lo haría.

Gonzalo Añón. (Stefano Grasso/LGCT)

Una Oficina de Vida Independiente para personas con discapacidad intelectual, en los presupuestos participativos de Madrid

“Si pensáis que hay pocos recursos para los niños con autismo, ya veréis cuando lleguen a la edad adulta”. Así se titulaba uno de los primeros posts que publiqué este mes. Y es cierto. Cuando las personas con autismo, con discapacidad intelectual en general, crecen los recursos que tienen a su alcance van mermando dramáticamente.

Desde el pasado lunes y hasta el 30 de junio, todos los empadronados en la ciudad de Madrid pueden votar por distintos proyectos para que formen parte de los presupuestos del Ayuntamiento. Proyectos para los que hay destinados 100 millones de euros de las cuentas municipales.

De los 3.200 propuestos inicialmente fueron declarados inviables 915. Ahora hay 729 proyectos finalistas que suman más de 1.200 millones de euros. Uno de esos proyectos es la puesta en marcha de una Oficina de Vida Independiente para personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

Es una propuesta de la organización Plena Inclusión Madrid, que estos días está pidiendo el voto de la siguiente manera:

Como como todos recordaréis, el Ayuntamiento de Madrid reserva una parte de sus presupuestos de 2018 para llevar a cabo acciones que cuenten con el apoyo de los ciudadanos. Hasta ahora hemos hecho varias cosas: primero realizamos un proceso abierto entre nuestras entidades en el que se acordó la presentación de una propuesta para crear un Oficina de Vida Independiente para personas con discapacidad intelectual. Dicha propuesta obtuvo un amplio respaldo de los ciudadanos y ahora ha superado un tercer filtro del propio Ayuntamiento de Madrid que lo considera una propuesta viable.

Ahora se está abierto un nuevo y definitivo proceso de votación en Internet. Si logramos los apoyos necesarios, la Oficina de Vida Independiente para personas con discapacidad será una realidad en el municipio de Madrid.
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‘Warner Bros. Studio Tour London’, la magia tras el hechizo de Harry Potter

WARNER

Desde que Julia cumplió tres años mi santo y yo decidimos que, al menos un fin de semana al año, nos escaparíamos sin niños; que dedicaríamos una noche y dos días en marzo, en torno a nuestro aniversario, para estar solos. Y así lo hemos estado haciendo hasta este año en el que, rompiendo la tradición, nos fuimos a Londres en compañía de Julia. Jaime se quedó triscando felizmente en una granja escuela, porque para él, con su autismo, un viaje-paliza como el que planteamos habría sido excesivo. También porque subir al avión con él nos da miedo, no voy a engañaros.

Fueron tres días y dos noches en una ciudad maravillosa que los tres desconocíamos y que nos enamoró, pero de lo que quiero hablaros es de la mañana entera que pasamos en lo que coloquialmente todos llamamos “los estudios de Harry Potter en Londres” y cuyo nombre oficial es Warner Bros. Studio Tour London. The Making of Harry Potter.

Si me leéis con regularidad tal vez sepáis que Julia, que coincidiendo con el viaje cumplió los ocho años, es una pequeña gran entusiasta del universo creado por J.K.Rowling. Ha visto todas las películas, aunque sus favoritas son las cinco primeras antes de que la cosa se ponga demasiado turbia y adolescente, hemos leído juntas el primer libro, fuimos a ver Animales fantásticos en una sesión especial para fans de Potter, fue a un taller de varitas al Festival de Fantasía de Fuenlabrada (que pronto tendrá lugar de nuevo y es un buen plan con niños), de lo que más le gusta disfrazarse es de Hermione y su séptimo cumpleaños convirtió nuestra casa en Hogwarts. Mi santo y yo, sin llegar a ser fans, vimos las películas y leímos los libros en su momento y somos conscientes de ese algo que tiene Potter y que ha hechizado a millones de personas en todo el mundo.

Entenderéis que con esos antecedentes, si íbamos a Londres y teníamos oportunidad de visitar los estudios que tiene allí Warner, teníamos que acudir y llevarla con nosotros.

¿Qué son exactamente los estudios de Harry Potter en Londres? Se trata de la transformación de los estudios en un enorme espacio, casi todo a cubierto (solo hay una pequeña zona a la intemperie, lógico teniendo en cuenta dónde está ubicado), en el que se pueden ver escenarios de las películas (en gran salón comedor de Hogwarts, el despacho de Dumbledore, Privet Drive, la casa de los Weasley, el tren, fragmentos del ministerio de magia, la clase de pociones, el callejón Diagon…), vehículos emblemáticos como el autobús nocturno, el coche volador o la moto de Hagrid, todo tipo de criaturas empleadas en el rodaje, los trajes que llevaban…

Pero vayamos por orden. Lo primero que veremos es una gran nave (que en la segunda guerra mundial se dedicó a la fabricación de aviones), aparentemente en medio de la nada, con varias de las grandes figuras del ajedrez mágico de la primera película casi como único elemento que nos dice que hemos llegado al lugar correcto. Al entrar veremos a nuestra izquierda una cafetería, a la izquierda la tienda de recuerdos, a nuestra espalda el lugar en el que se pueden coger las audio guías y de frente el acceso.

Las entradas indican la hora a la que podremos adentrarnos del todo en el mundo de Harry Potter. Escalonar los accesos nos obliga a estar allí puntuales para poder pasar cuando toca, pero es buena idea para que dentro haya siempre un número razonable de gente, que permita moverse, ver todo y hacer fotos sin agobios. Una vez dentro no hay límite de tiempo, se puede estar tanto como uno desee. La media de la visita ronda las cuatro o cinco horas, pero si se quiere leer todo, ver todo, hacer todo y escuchar la audioguía entera, fácilmente se puede estar todo el día.

Conviene llegar con tiempo. Nosotros así lo hicimos y aprovechamos para cotillear tranquilos la tienda, que es enorme, perfectamente ambientada e invita a hacer fotos. Peluches, varitas, camisetas, trajes, joyas, libros, ranas de chocolate… Hay de todo y no precisamente barato, también es cierto. Por esa tienda, por la tienda de varitas de Olivander en concreto, saldremos cuando concluya la visita.

La visita en sí arranca con la bienvenida de uno de los trabajadores y un pequeño vídeo en una sala de cine. Nosotros nos sentamos en la primera fila y acertamos, porque cuando acabó la proyección se desplegaron ante nosotros las puertas de entrada a Hogwarts y nuestra anfitriona invitó a un puñado de niños, entre ellos la nuestra, a que bajaran con ella a empujarlas. Al abrirse, de repente, estábamos en el impresionante comedor del castillo. Exactamente igual a las películas y un comienzo por todo lo alto.

WARNER

Y tras el comedor, toca seguir andando y descubriendo la magia tras el hechizo de Harry Potter. El siguiente gran espacio muestra vestimentas, objetos y lugares emblemáticos. Se miran, se fotografían, pero que nadie espere poder sentarse en la silla de Hagrid o en la cama de Harry.

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No obstante, aunque casi todo es ver, también hay cosas que hacer. A los niños se les entrega un pasaporte que indica distintos lugares en los que buscar snitchs doradas. Una vez localizadas se pueden ir poniendo los sellos hasta completarlo.

En esa zona también es posible subir y volar sobre una escoba con un croma detrás y llevarse las fotos o el vídeo recuerdo.


Hay clases de cómo lanzar conjuros con la varita o una escoba a la que se puede llamar para que vuele hasta nuestra mano. Por cierto, también hay trabajadores en todas las zonas disponibles para responder a nuestras preguntas con toda amabilidad.

Tras esa zona llegamos a la estación 9 3/4 y al expreso de Hogwarts. Allí también podemos sentarnos y actuar ante lo que sucede por la ventanilla. Después del tren hay una zona al aire libre con el puente de Hogwarts, más piezas de ajedrez, el coche de los padres de Ron y la moto de Hagrid y la casa de los tíos y de los padres de Harry.

Esa zona está justo al lado del restaurante, en el que se puede hace parada y fonda para reponer fuerzas. No solo hay comida (tirando a especiales y al precio ligeramente inflado habitual de estos sitios), también hay la famosa cerveza de mantequilla y helados con ese sabor.

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¿Qué harías si te invitaran a una boda en la que tus hijos no son bienvenidos?

El pasado viernes una amiga estuvo de boda. Aunque la gente se casa durante todo el año, lo cierto es que con el buen tiempo estas celebraciones se concentran. Ella es madre reciente (reciente de verdad, no como yo que elegí tan mal el nombre con el que escribo aquí que dentro de poco tendré que cambiar el mío a ‘madre de adolescentes’), y estuvimos hablando de ir las bodas con niños.

(GTRES)

No es el mismo plan que cuando ibas soltero y dispuesto a darlo todo en la fiesta. Con niños pequeños sueles preferir las bodas de día. No sólo porque es más fácil que puedas llevarlos, también porque si vas a una boda por la noche, con y sin niños, es muy probable que acabes muerta de sueño, mirando con envidia a los abuelos que aguantan unas pocas canciones sentados y se marchan con el primer autobús.

Nosotros no llevamos nunca a Jaime a las bodas a las que nos invitan. Fue a un par de ellas de familiares muy cercano hace bastantes años, y la última fue un desastre del que tuve que irme a la mitad. Para él, con su autismo, es imposible concebir una comida que dura cuatro horas. Al baile no llegamos en ningún caso, pero probablemente habría llegado agotado y todo aquello le habría saturado. No hay necesidad de hacérselo pasar mal solo porque haya gente a la que le haría ilusión verlo por allí un ratito.

Lo cierto es que él no concibe estar comiendo o cenando a lo largo de cuatro horas, pero tampoco lo hace ningún niño pequeño. Para todos los que conozco es algo excesivo. Tienen que levantarse y jugar para aguantar. Es lógico, son niños. Y mientras puedan divertirse sin hacer tropezar a los camareros, arriesgarse a tirar abajo las cortinas, no veo el problema en ver jugar a un niño en una fiesta familiar.

Hay bodas concebidas para que vayan los niños y lo pasen bien. Bodas al aire libre en las que hay columpios, toboganes y espacio para correr, bodas en las que incluso hay una persona contratada para jugar con ellos y estar pendiente de ellos. Bodas relajadas en las que se ve que los novios disfrutan teniendo a sus sobrinos o los hijos de sus amigos a su alrededor.

Hay otras en las que no es así. Los novios tienen otro concepto de boda en el que los niños no están contemplados y, si van, aguantan como pueden el evento, intentando divertirse dentro de lo que haya a su alcance. Y, obviamente, los novios están en su derecho de planear ese día como mejor les parezca. Luego está el sentido común de los padres para ver si a ese tipo de boda en concreto llevan a sus hijos o no, si es que tienen opción (en forma de canguro) para no hacerlo.

Pero hay algo a lo que no estoy tan segura que tengan derecho, y es a prohibir directamente la entrada de niños a su boda.

“¿Has oído hablar de las bodas que no admiten niños?”, me preguntó mi amiga, y añadió, “¿qué harías tú?”.

“Pues depende”, contesté. Depende de quién se case, el vínculo que nos una, cómo sea la boda, si nos lo han planteado como una sugerencia o como una prohibición innegociable (los hay que incluso lo plantan por escrito en la invitación impresa), de si han invitado a sus niños más cercanos y los prohibidos son los de los amigos…

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Por qué nunca dejaré que mis hijos suban a un castillo hinchable al aire libre

Una historia de terror. El día de la madre, un restaurante, un castillo hinchable que explota, una niña de seis años muerta, otros dos en estado crítico y otros cuatro heridos. Me duele tanto solo pensarlo, que escribirlo casi invita al llanto. Cada vez que escuchaba la noticia en el canal de 24 horas de televisión española que tenemos permanentemente puesto en la redacción, se me encogían las entrañas.

En febrero de 2016 tuvo lugar otro accidente en Sevilla con un hinchable, en febrero celebrando Carnaval. Murió un niño de cuatro años.

Hubo otro similar hace casi exactamente tres años en la zona infantil al aire libre del centro comercial Parquesur. Cuatro niños salieron volando cuando el castillo salió volando y acabó sobre un tejado cercano. Los cuatro acabaron heridos, uno de ellos grave. Fue 24 de mayo.

Yo estaba allí, habíamos ido al cine y, al salir, vimos los restos del castillo, la zona infantil precintada y la noticia en los medios.

En abril de 2014 una veintena de personas, la mayoría de ellos niños, han resultado heridas durante la mañana de este domingo cuando una ráfaga de viento hizo que cinco de los hinchables de una atracción infantil salieran volando en Alicante

En 2009 hubo otro, en Mallorca. Con tres niños heridos de entre 2 y 9 años, uno grave.

En 2008, en Jaén, una racha de viento desancló otro castillo dejando siete niños heridos.

Son unas pocas noticias encontradas rápido, sucedidas en los últimos años en España. Si se mira en otros países hay muchos más accidentes, algunos incluso con vídeos terroríficos que me voy a ahorrar poner aquí.

Uno de los primeros descubrimientos de ser padre es que supone vivir con miedo de perder a tus hijos, de que algo malo, lo que sea, pueda dañarles en cualquier sentido. El miedo es libre. No todos tememos lo mismo. Y por supuesto que no se puede vivir con miedo, pero os aseguro que mis hijos no van a volver a subir a un castillo hinchable que esté al aire libre.

Dentro de un parque de bolas, sí. En el exterior, jamás. No sé vosotros, pero no quiero verme viviendo la peor pesadillas  porque hayan colocado el castillo sobre una superficie inestable, esté expuesto a que se levante el viento,  los anclajes no estén bien puestos, lo maneje gente con escasos conocimientos, a que subiera alguien con tacones el día anterior, o que haya irregularidades con la licencia o los seguros…

Imagen del castillo hinchable accidentado en Leganés. (EMERGENCIAS 112)

¿Llegará el día en que las entrevistas de trabajo de las mujeres serán iguales a las de los hombres?

Una amiga ha formado parte de un proceso de selección justo esta semana para un puesto para el que está perfectamente cualificada. Mientras me hablaba sobre ese posible trabajo, me contó que como parte del proceso de selección tuvo que entrevistarse brevemente con uno de los responsables del área de esa empresa del sector informático y, llegado un punto, se produjo la siguiente conversación.

–  ¿Puedo hacerte algunas preguntas personales? ¿Estás sola? ¿Tienes familia?.

– Estoy divorciada y tengo dos hijas.

– ¿Qué edad tienen tus niñas?. ¡Ah!, once y catorce años. A esa edad ya no se ponen malos todo el rato, ¿verdad?.

Es rarísimo que yo diga tacos, tanto que cuando lo hago todo el que me conoce y me escucha me mira extrañado. Según la escuché se me escapó un “¡Qué hijo de puta!”.

Porque sí, porque lo es. Sabe que es una pregunta inadecuada y aún así la hace. Fórmula una pregunta injusta que no haría a un hombre. Y es una pregunta que muestra lo cargado que tiene el cerebro de prejuicios.

Sí, son prejuicios porque está equivocado. Sé bien lo que hablo. Llevo varios años encargada de anotar en un sistema informático todas las guardias, libranzas, días por enfermedad y permisos de toda la redacción y no se aprecia ninguna diferencia entre aquellos trabajadores que tienen hijos y aquellos que no.

Es inevitable que recuerde que en enero de 2008, hace casi una década, una mujer de mi familia ya me contó algo semejante:

Esta persona acaba de regresar a España sobradamente preparada después de más de una década viviendo, estudiando y trabajando en el extranjero. Ha vuelto con sus dos hijos pequeños. A los tres días de llegar ya tenía una oferta trabajo.

El empresario, mientras la contrataba, le dijo que lo único que no le gustaba de su perfil es que era madre de hijos pequeños, que esperaba que no faltase al trabajo.

Un comentario que sobra se mire por donde se mire. Ya le había dado el trabajo, así que calladito estaba más guapo.

Y ella ha conseguido el puesto. Cuántas habrá que se han quedado fuera por ser madres… no quiero ni imaginarlo por que se me calientan los cascos.

Entre aquella entrevista de trabajo de hace casi diez años y la que se ha producido recientemente y de la que os he comenzado hablando en este post, he conocido más comentarios semejantes en alguna que otra entrevista de trabajo a madres recientes o a mujeres en edad de ser madres.

Parece que no hemos avanzado mucho desde 2008:

No me imagino a ese tipo de empresarios españoles, que por desgracia aún hay demasiados, diciendo de un candidato hombre cosas como:

“Lo único que no me gusta de tu perfil es que tienes hijos pequeños, eres asmático, un juerguista, toda tu familia vive a 800 kilómetros, tienes a tu anciana madre enferma… espero que no faltes mucho al trabajo”

Me sulfuro. No puedo evitarlo. La mayoría de las madres trabajadoras que conozco son tan productivas o más que sus compañeros varones o que otras mujeres sin hijos. Y lo son en parte porque son muy conscientes de que con frecuencia las vigilan más por su condición.

¿Cuándo dejaremos de escuchar comentarios así? ¿Cuándo las entrevistas de trabajo de las mujeres jóvenes y las madres recientes serán iguales a las de los hombres jóvenes o los padres recientes?

(GTRES)

“Si pensáis que hay pocos recursos para los niños con autismo, ya veréis cuando lleguen a la edad adulta”

Así habló el mes pasado una persona que conoce bien la realidad existente en torno a las personas con autismo y sus familias. Y todos los que estábamos allí presentes asentimos. La mayoría éramos padres de niños o adolescentes y aún estábamos lejos de toparnos con ello, pero ya éramos conscientes de que será una travesía por el desierto. De hecho, no es que nos pille tan lejos. A mí al menos los primeros once años de Jaime se me han pasado en un suspiro.

“Es un erial”, recuerdo que dijo otro profesional de otra asociación diferente hace un par de años, en otra charla diferente. Cuando acaba el periodo de escolarización, acaban en gran medida los recursos existentes. “Tienen derecho a trabajar, a vivir con el mayor grado de autonomía posible, pero es raro que pase. Lo que es frecuente es que acaben en casa con sus padres o internados”.

No hay una adaptación en módulos profesionales, no hay apenas plazas adaptadas que les faciliten el desempeño de un oficio y hay menos recursos aun para que puedan trabajar.

Atención a los daros que facilita la asociación Autismo España:

Según datos de Autismo Europa, entre el 80 y 90% de personas con TEA en edad de trabajar no disponen de un empleo.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (2015) revelan que la tasa de actividad de las personas con discapacidad en España es del 38%, frente al 77% que existe en el caso de las personas sin discapacidad. Asimismo, según esta misma fuente, la tasa de desempleo de las personas con discapacidad se sitúa en el 31%.

En el caso concreto de las personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), en España no se dispone de datos oficiales sobre su situación laboral. Estudios realizados a nivel internacional específicamente sobre empleo y personas con TEA (National Autistic Society, 2016) ponen de manifiesto un lento avance en relación al empleo en este colectivo. En el año 2007, en el Reino Unido sólo el 15% disponían de un empleo a tiempo completo. Casi diez años más tarde (2016) este porcentaje se mantenía prácticamente invariable, situándose en el 16%. Asimismo, el 77% de las personas con TEA que fueron consultadas se encontraban en situación de desempleo, aunque el 53% manifestaba el deseo de trabajar.

No obstante, este colectivo es uno de los que manifiesta mayores dificultades de acceso al empleo en comparación con las que experimentan personas con otro tipo de discapacidades (Dudley, Nicholas, y Zwicker, 2015).

En cualquier caso, diferentes programas especializados han demostrado que las personas con TEA son excelentes trabajadoras con los apoyos y recursos necesarios, y que el empleo con apoyo es una fórmula eficaz y exitosa para favorecer la incorporación de la población adulta con TEA al mercado ordinario de trabajo (Howlin, 2013).

Se habla mucho de los niños con autismo y no tanto de los adultos con autismo, de aquellos que son mis contemporáneos (tengo 41 años) y se encontraron en su infancia con una falta atroz de profesionales formados, sin diagnósticos claros, sin recursos educativos (la EGB tan añorada por algunos era un infierno para todos los alumnos con necesidades especiales) incluso con aquella teoría terrible y trasnochada de las madres nevera imperando, que decía que la frialdad de las madres causaba el autismo (lo decían los psiquiatras y se quedaban tan panchos soltando culpas sin contrastar y olvidando el papel del padre en sus teorías de doctor chiflado).

En esa generación de personas con autismo y sus familias hay muchos luchadores, que abrieron caminos que otros ahora nos ahorramos tener que desbrozar. Pioneros reivindicando, creando asociaciones, levantando colegios específicos, pegándose con las administraciones… Gente a la que hay mucho que agradecer.

En nuestra generación somos muchos más los que estamos en esa pelea, en diferentes direcciones y con distinto grado de intensidad. Y no tengo duda de que no nos quedaremos quietos cuando nuestros hijos vayan creciendo.

A veces pienso que tal vez nuestros niños tengan que crecer, los de la generación de padres que a día de hoy tenemos blogs, sacamos libros, hablamos con los medios, nos asociamos, exigimos, visibilizamos… para que esa visibilización, esas reivindicaciones, lleguen a los adultos con autismo.

Y contando con las personas con autismo. Es importante escuchar y atender a lo que ellos expresen que necesitan o desean. No son mochilas que llevemos a cuestas, son los protagonistas y tienen voz, incluso aunque no hablen.

El problema es que el tiempo que transcurra se va a medir en oportunidades perdidas. Hay muchas personas que no se pueden permitir esperar.

Para terminar os dejo con las reivindicaciones de Autismo España a los diferentes agentes implicados, enmarcadas con el cercano Día del Trabajo. Autismo España está realizando una investigación social sobre el empleo de las personas con TEA en el contexto español, con el objetivo de conocer la realidad actual del empleo para las personas con TEA y aportar propuestas sobre cómo promover oportunidades laborales y mantener el empleo de las personas con TEA.

• Promover la adecuación y adaptación de la normativa que regula el empleo con apoyo
• Favorecer el desarrollo de programas dirigidos a conocer la situación de las personas con TEA en edad laboral.
• Fomentar medidas que faciliten el acceso al empleo de personas con TEA, favoreciendo los apoyos dirigidos al trabajador, a la empresa y a las entidades promotoras de los programas, así como a los propios servicios públicos de empleo.
• Facilitar el acceso de las personas con TEA al empleo público, desarrollando alternativas flexibles para conseguirlo.
• Facilitar a las personas con TEA el acceso a una variedad de experiencias laborales, oportunidades de empleo y formación continuada contando con los apoyos necesarios accediendo a una variedad de alternativas, a través de itinerarios personalizados coordinados por las diferentes administraciones implicadas.

Gastaban bromas a sus hijos para ganar seguidores y acabaron perdiendo su custodia

La exposición de los niños en YouTube, Instagram y demás redes sociales es algo que me preocupa. Y ojo, he dicho ‘en’ y no ‘a’. Es cierto que hay que andar con pies de plomo respecto a la actividad y el tiempo dedicado de los menores a Internet, pero siempre he defendido que son instrumentos que piden resultar muy útiles y motivadores si se saben gestionar. En cambio, los niños que están en esas redes, como protagonistas, es algo que me parece que encierra muchos más riesgos.

En Internet primero fueron los blogs de maternidad. Blogs como éste, que pronto cumplirá una década. Los había que mostraban imágenes de los niños, pero la gran mayoría compartíamos reflexiones, trucos, consejos, experiencias, anécdotas, planes… La explosión de Instagram y de YouTube hace poco ha cambiado el foco. Ahí lo importante no es lo que se escriba, sino lo que se vea. Todavía en YouTube se puede comunicar más, pero sobre todo Instagram está centrado en el consumo de fotos, sin que el texto importe, limitando sus caracteres, impidiendo enlaces… y favoreciendo que se exponga en exceso a los niños. Niños que no pueden dar su consentimiento o que no entienden lo que implica darlo. Niños que se convertirán en adolescentes y en adultos que no sé qué pensarán de esa exposición pública de su infancia. Haciendo también que muchos padres, que estamos ahí más o menos, manejemos esas herramientas con cierta incertidumbre y distinto grado de conservadurismo, con nuestras propias reglas que nada aseguran.

Pero por mucho que cada padre tenga distintos límites, para mí hay una exposición que sin duda excede cualquier dictado del sentido común, que es la de usar a los niños para reírse, ridiculizarles, gastarles bromas que les hacen pasarlo mal, da igual el calibre. En algunos casos me atrevería a decir que roza el maltrato infantil y que pone en peligro el vínculo entre padres e hijos.

Hace ya tiempo que abundan, sobre todo en YouTube. Dudo que haya alguien medianamente conectado a redes sociales que no haya visto, por poner un ejemplo, los vídeo se con las reacciones de los niños que encuentran porquerías dentro de los paquetes que les trajo Santa Claus.

Un ejemplo de esta práctica llevada al extremo (por la fama y el dinero todo vale) ha ocurrido hace escasos días en Estados Unidos. Lo recoge estupendamente de Abby Ohlheiser en dos reportaje para The Washington Post. Está en inglés, eso sí, pero os invito a leerlos porque aunque sea un caso extremo genera unas cuantas reflexiones.

Os resumo un poco el asunto:

Unos padres con un canal en Youtube con casi 800.000 suscriptores se dedican a gastar bromas a sus cinco hijos o hacer que los hermanos se las gasten unos a otros, incluso en venganza. Bromas con frecuencia de mal gusto, que les hacen llorar, les ridiculizan, les hacen pasarlo mal… y que sorprendentemente tiene cientos de miles de visionados porque parece ser que todo es muy divertido de ver.

Ya no es algo que podamos comprobar, en caso de que hubiera curiosidad por hacerlo. Esos vídeos ya no existen por la polvareda que se levantó. “Justicia colectiva viral” lo llamó Ohlheiser. Incluso reconocidos youtubers como Keemstar o Philip DeFranco reprobaron el canal tras ver algunos de los vídeos. YouTube reaccionó tibiamente, eliminando la publicidad del canal.

En esta captura del canal podéis ver cómo era antes. Ahora solo están visibles esos padres, a los que les han quitado la custodia, defendiéndose.

Ohlheiser describe uno de esos vídeos: los padres acusando a dos de sus hijos de haber derramado tinta en la alfombra, haciendo llorar a los niños que no dejan de jurar que no han sido ellos. Tres minutos después la madre saca riendo un frasco de tinta para hacer bromas, que se elimina fácilmente. Los niños siguen sentados en la cama, con los rostros rojos y entre sofocos mientras sus padres siguen riendo. Y los hay peores, hay uno en el que obligan a uno de los niños a abofetear a su hermana.

Cody y Emma, de apenas 9 y 11 años respectivamente, eran los que se llevaban la peor parte. Ambos están ahora con su madre biológica que ha obtenido la custodia de emergencia, ya que eran hijos del anterior matrimonio de padre youtuber, mientras las autoridades de Carolina del Norte siguen investigando el caso, tal vez el primer caso que trasciende por abuso a menores en pro de un mayor número de visualizaciones.

Ante la duda, nuestros hijos siempre deberían estar por delante de un puñado de desconocidos. O de cientos de miles de desconocidos. Y deberíamos acostumbrarnos a dudar siempre antes de darle a publicar. Da igual que busquemos la fama en esas redes o simplemente un poquito de popularidad social y ficticia entre los pocos que nos siguen.

‘#Vástagos ¿Cómo convertirlos en personas?’, un libro de relatos en el que está presente el autismo


Cuando a comienzos de curso me llegó la propuesta de escribir un relato inspirado en la maternidad para este libro que acaba de salir a la venta, ni me lo pensé. ¡Claro que quería participar!

Primero porque mi texto iba a estar estupendamente arropado por los de otras escritoras como Carmen Agustín (Valencia), Lía Álvarez (Salinas), Deborah García (A Coruña), Catalina González (Alicante), la que fue mi compañera de ‘bloguerías’ en 20minutos Clara Grima (Sevilla), María José Mas (Tarragona), Helena Matute (Bilbao), Angélica Pérez (Barcelona) y Ana Ribera (Madrid).

Por cierto, a falta de saber si yo me ubico más en Madrid o en Gijón, veo que geográficamente hay una pluralidad que ni el Senado…

Y todos nuestros relatos vienen acompañados de las ilustraciones de Mónica Lalanda (Valladolid), que ha creado una ilustración para cada uno de los relatos. Nunca habían ilustrado nada mío y, oye, hace ilusión.

Volvamos al lío. Es decir, al libro. En mi relato me planteé un reto. Habría maternidad, por supuesto, pero también habría autismo, protección animal y un elemento fantástico o de ciencia ficción. La cuadratura de un círculo autoimpuesto. Y sé que queda fatal que lo diga la autora, pero estoy encantada con el resultado.

En su nuevo libro Vástagos la editorial Next Door Publishers decide hablar sin tapujos de la maternidad. Lo hace a través de diez relatos de ficción escritos por diez mujeres. Diez historias en las que afloran el miedo, la impaciencia y la desazón, sentimientos que junto con el amor y la prudencia convierten a la maternidad en un estado real y complejo. Cada relato aporta una visión diferente de lo que conlleva tener un hijo y contribuye a romper el estereotipo.

El libro cuesta 15 euros y pronto estará disponible en muchos más puntos de venta, pero de momento está disponible desde la tienda de jotDown y en Amazon. También en versión digital. Estáis a tiempo de convertirlo en vuestro regalo del Día de la Madre.