Pequeños granujas, pequeños grandes filósofos

17 mayo 2013

coberta_PGranujasp_pHe tenido la oportunidad de disfrutar de un libro delicioso, de esos que te dejan la sonrisa perpetua durante toda su lectura, con carcajadas esporádicas.  Se lee rápido y se relee muy a gusto. He pensado que sería un buen post para arrancar con buen pie este fin de semana de mayo que se presenta frío y lluvioso (y yo que creía que ya habíamos inaugurado la temporada de parques).

Se llama Pequeños granujas. Mamá, papá… no sabéis nada de la vida y en él la ilustradora Raquel García Ulldemolins (@RaquelBerryFinn) vuelca con mucho sentido del humor y un dibujo limpio, expresivo y hasta blanco años de observación infantil como profesora de inglés en primaria y secundaria y como tía amante y disfrutadora de sus sobrinos.

Puede que su estilo os suene si frecuentáis la sección de blogs de 20minutos, ya que ilustraba los posts de Mati.

Cada página es un dibujo, y hay muchos tipos. Algunos son chistes que hasta Julia con cuatro años entiende. Otros son claramente solo para adultos. Los hay que son exageraciones y absurdos y los hay reales como la vida misma.

Esos son los que más me gustan  a mí del libro de Raquel, aquellos que podría imaginar perfectamente a mi hija diciendo. De hecho podía ver como una de sus ilustraciones las elucubraciones de Julia sobre dios y el abuelo Jose. Abajo os dejo algunos  ejemplos.

 

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Un híbrido de bloques y cuentos irresistible

15 mayo 2013

Sé que hay niños a los que les entusiasman los bloques o las construcciones o los tentes, como queráis llamarlos. La verdad es que a los míos nunca les ha llamado la atención. Julia, que tiene un estupendo rincón de construcciones en el cole, no ha mostrado nunca mayor interés en ellos.

Hace pocos días he podido probar con ella y con mi sobrina un nuevo producto de Lego, el Duplo.  Se trata de un formato que une un cuento con varias piezas, de manera que permite a los niños seguir una historia mientras unen las piezas para crear el avión, el coche de carreras o los animales que indican. Al seguirlo con un patrón es más sencillo y Julia, que es una apasionada de los cuentos (cómo todos los niños que conozco) entró enseguida en el juego. Lo leímos/montamos seis veces seguidas.

Creo sinceramente que es una buena idea. A mi cuñada, que estaba presente en el experimento, también le gustó mucho.

Lo disfrutarán sobre todo los niños más pequeños, de entre 2 y 4 años. Probablemente a los más aficionados a las construcciones, a los cuatro años ya se les quede pequeño y con un año largo ya puedan trastear con él.

Eso sí, es uno de esos juguetes en los que los adultos somos parte activa. Es decir, los mejores.


 

Un día en Micrópolix

14 mayo 2013

El sábado pasamos todo el día en Micrópolix con Julia, que tiene cuatro años, y con mi sobrina, que tiene tres. A Jaime no lo llevamos porque me dió la impresión de que un sitio cerrado dedicado al juego simbólico no iba a ser lo suyo, e hicimos bien. En cualquier caso, me prometí contar qué tal había ido nuestra experiencia por si puede serle de utilidad a alguien. Así que allá vamos.

Antes de nada: ¿Qué es Micrópolix?. Pues es una especie de ciudad de los niños que hay junto al Factory de San Sebastián de los Reyes, una idea francamente buena. A los niños les encanta jugar a ser mayores: médicos, policías, periodistas, bomberos… pues en Micrópolix recogen ese interés lógico de los niños y, en un entorno techado de dos plantas, han recreado una suerte de miniciudad con su ayuntamiento, sus calles y distintas actividades que aspiran a ser al mismo tiempo educativas y lúdicas. Los niños pueden votar en el ayuntamiento, tienen Eurix, se les paga por los oficios que desempleñan, pueden a su vez comprar en el súpermercado o financiar su formación, sacarse el carné de conducir o formarse. Son además actividades susceptibles de ser patrocinadas por empresas relacionadas lo que supone otra fuente de ingresos, de hecho muchas lo son. Os dejo con un vídeo que lo explica:

Antes de ir estuve leyendo las críticas de diferentes páginas web y fotos de Internet. Era curioso. Las había muy buenas y muy malas. Tras mucho leer he llegado a la conclusión de que el factor clave para que sean buenas o malas es la cantidad de gente que se hayan encontrado en el sitio. Cuando nosotros fuimos estábamos la mar de tranquilos, así que lo pasamos muy bien sin tener que hacer ni una sola cola en ninguna actividad. Imagino que con buen tiempo la gente prefiere otro tipo de actividades al aire libre. De hecho, cuando íbamos camino de Micrópolix, que abre a las 12, ya estaban avisando en la M-30 que el parking del zoo estaba al completo. Es cierto que si hubiéramos encontrado tanta gente como para que solo hubiéramos podido hacer tres o cuatro actividades, no hubiera merecido la pena.

Hay algunas otras críticas que hacen tanto los que lo consideran un buen plan como los que no: el precio. Los niños pagan 20 euros y no pueden salir del recinto, por lo que deben comer allí (no dejan pasar comida y el menú infantil ronda los 7 euros).  Yo os digo la verdad, me parece un precio más que razonable si se va a pasar todo el día.

Los padres sí que pueden salir y entrar, de hecho muchos dejan allí el niño todo el día y aprovechan para pasearse por las tiendas de alrededor, pero tienen que pagar 15 euros y lo único que pueden hacer es ser espectadores (turistas) en algunas actividades y asisitir a un monólogo a las 18:30. Pese a que han rebajado el precio de la entrada de adulto ( de 20 a 15) sigue siendo mucho dinero para no poder hacer prácticamente nada salvo irse, matar el tiempo el algún banco o acompañar a los niños más pequeños.

Esa es otra. Los niños de 3 y 4 años son ciudadanos Junior y no tienen ni pasaporte, ni Eurix, ni pueden acceder a algunas de las actividades más vistosas como los bomberos, el avión o el supermercado. Por eso es recomendable para sacar todo el provecho al precio de la entrada ir si tienen más de 5 años. No obstante, nuestras dos niñas lo pasaron genial y estuvieron todo el día de actividad en actividad y aún nos faltó alguna, así que los junior pueden ir perfectamente solos o acompañando a sus hermanos mayores.

Les gustó especialmente ser policías y hacer la ronda por la ciudad, montar en el minicircuito (los coches grandes son a partir de 5 años), el desfile de modas, bailar en la minidiscoteca, ser mensajeras y llevar paquetes, el centro de reciclaje y jugar en el Hospital. Los monitores, que eran legión, eran todos encantadores con los niños. Con toda seguridad volveremos, pero cuando hayan cumplido los cinco años para que puedan usarlo todo y con buen tiempo para estar más tranquilos.

Os dejo una foto con las actividades que turistas y ciudadanos Junior pueden hacer. Los de menos de dos años se tienen que conformar con la ludoteca, que está pelín desangelada:

la foto

 

 

 

 

“¿Cuánto tiempo tienes para mí?”

11 mayo 2013

arhoeLa Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), cuya labor los que queremos conciliar la vida profesional y familiar deberíamos agradecer, ha organizado el IV Concurso Escolar “¿Cuánto tiempo tienes para mí?”.

El plazo para presentar los trabajos concluye el próximo viernes 24 de mayo, así que los niños de entre 6 y 16 años tienen dos semanas para intentar plasmar el concepto de conciliación de vida laboral, familiar y personal de manera creativa y optar a uno de los premios: lotes de libros de la Editorial Anaya y de la Editorial Santillana. Aquí tenéis las bases en PDF, pero os hago un resumen:

Este Concurso invita a todos los alumnos de Primaria y Secundaria a que intenten plasmar el significado, que en ellos tiene, el concepto de conciliación de vida personal, laboral y familiar. Para ello se han creado dos modalidades distintas: por un lado se anima a los alumnos de entre 6 y 12 años a que realicen un dibujo tamaño A4 y, por otro a los de 12 a 16 años a que se pongan en la piel de un periodista y realicen una entrevista a sus progenitores. En ambos trabajos debe quedar explicado el concepto tiempo y conciliación.

Hasta la fecha la Comisión Nacional ha recibido más de 50 trabajos por parte de los centros de enseñanza y los estudiantes de toda España. Este Concurso cuenta con el apoyo del Consejo Escolar del Estado, CONCAPA, ANPE y USO, así como con el patrocinio de la Fundación Independiente, el Grupo Anaya y la Editorial Santillana.

El fallo del premio se comunicará en el mes de junio.

Los trabajos, que se entregarán por cuadriplicado para ambas modalidades, deberán ir firmados con seudónimo. Todo ello se remitirá a ARHOE en un sobre grande junto con los datos del participante y del colegio al que el alumno asiste. J

Y aquí tenéis algo de información sobre lo que hace ARHOE, que cuenta con todas mis simpatías. A ver si vemos pronto que su empeño se traduce en algo concreto.

La necesidad de unos horarios racionales tiene como objetivos prioritarios: conciliar nuestra vida personal, familiar y laboral; aumentar la productividad; apoyar el rendimiento escolar; favorecer la igualdad; disminuir la siniestralidad; facilitar la globalización; mejorar nuestra calidad de vida; cuidar y mantener hábitos saludables; dormir el tiempo suficiente, y, en definitiva, dar mayor valor al tiempo. Todo esto pasa, ineludiblemente, por racionalizar nuestros horarios, para hacerlos convergentes con los países de economías más avanzadas.

La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles es una entidad sin ánimo de lucro cuyos fines son concienciar a la sociedad sobre el valor del tiempo y la importancia de su gestión, y promover medidas que faciliten una racionalización de los horarios en España. La Comisión Nacional esta integrada por los representantes de 116 instituciones y entidades; ministerios, comunidades autónomas, empresarios, sindicatos, universidades, sociedad civil, etc. La Comisión Nacional tiene un brazo ejecutor que es ARHOE -Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles-.

¿Os halagaría u os ofendería que os llamaran ‘milf’?

10 mayo 2013

El post de hoy es casi una encuesta. Quiero que me contéis si el término milf, acrónimo de ‘Mom I’d Like to Fuck’ cuya traducción literal sería MQFM ‘Madre Que Me Follaría’ (ejem), os parece ofensivo o creéis que debe considerarse simplemente un halago. O si tenéis vuestras dudas, como me pasa a mí.

Obviamente es algo que no suelen llamarte a la cara, pero a veces puede pasar que lo oigas pese a todo (hay gente que habla demasiado alto, que se cuela al enviar whatsapps o correos o que no se da cuenta de que estás en el radio de escucha).

Pero no solo os pido que me digáis qué os parecería si lo dijeran de vosotros, sino lo que os parece ese término en general.

Yo no lo tengo claro. Es genial sentirse deseable, sobre todo por hombres más jóvenes que son los que suelen emplearlo contigo, pero creo que es un sentimiento que debería partir de nosotras y no de lo que digan otros, probablemente algún desconocido. ¿Y no os suena a “me dignaría a echarte un polvo pese a ser madre?. A mí sí, a mí el pese me reverbera y repatea.

El miércoles lo pregunté en mi Facebook y desde mi cuenta de twitter. Aunque abundaban las percepciones positivas no había consenso, y ese desacuerdo no dependía del sexo. Os dejo con lo que me dijeron:

Halago:

Cristina: Bueno bueno como no! De llamarme algo prefiero que me llamen eso y no Señora, que siempre miro a la abuela de al lado y se me cae el alma cuando me doy cuenta que me lo dicen a mí. Hija mía yo que me llamen milf mil veces. Creo que no hay que darle tantas vueltas a las cosas ni analizar. Alguien pensó que estabas para mojar pan y ya…

Hoskar: Las mujeres, y ya se que no se debería generalizar, le dais demasiadas vueltas a todo. Es un halago. No le busques malinterpretaciones. Debería hacer que te sintieres muy bien y te debería haber alegrado el día… El término MILF lo utilizan los chavales muy jovenes, onanistas compulsivos y, te lo digo porque lo sé, es un halago. Beberían los vientos por una milf. Ahora, si lo ves ofensivo, debe ser una cosa de percepción de matices personal. Para mí no lo es.

Antonio: Como dicen Hoskar y Cristina, es un halago, sin más. Sin duda es bueno. Una MILF es simplemente que te follarías. Así que el estándar lo pones tú. Y tu valoras si te follarías a alguien sólo por su físico o necesitas más. Sin más.

Smartkids: Bueno, supongo a todas las chicas nos gusta sentirnos deseadas…ya seamos madres o no :) Muchos hombres desearían tener algo con una madre como tú.

Mariano: es muy bueno por supuesto ;)

Ofensa:

Isabel: Creo que eso no debería de decirlo un desconocido. Ni tan siquiera un conocido.

Víctor: Cualquier halago es de agradecer. Pero reducir todo a: persona que pese a su edad me follaría, sí, me parece ofensivo. O pese a ser madre. Discriminando a toda mujer por ser mayor de 28 años o por ser madre si no cumple con los cánones MILF. Que, además, es un estándar inventado para estereotipos del rollo Pamela Anderson…

Gemma: Yo creo que no tenemos que encasillarnos, que somos madres sí… pero antes somos personas ¿o no?

Superwoman: Que me vean como objeto siempre me ha jorobado, independientemente de la edad que tenga.

Isabel: A ver, que pasados unos añitos y después de haber tenido a tus niños te sigan mirando con buenos ojos, es de agradecer. ¡Pero tienen que saber decirlo!

Claire y Gloria, las dos madres cañón (cada una a su manera) de Modern Family.

Claire y Gloria, las dos madres cañón (cada una a su manera) de Modern Family.

Menos fichas y más juegos, también hay que jugar en el cole

09 mayo 2013

gtres_a00577825_133He hablado varias veces aquí de la importancia del juego. Es uno de los vehículos más importantes de aprendizaje. Soy especialmente consciente de la importancia del juego porque tengo un hijo con autismo al que jugar le cuesta muchísimo. En el colegio específico para niños con autismo al que va están trabajando especialmente el juego, están intentando enseñarle a jugar para que pueda avanzar a todos los niveles.

Y jugar no requiere necesariamente de juguetes. En el colegio de Julia comparten esta filosofía, hace poco tuvieron una semana cultural inspirada en cómo jugaban sus abuelos, invitaron a los abuelos a ir al colegio y se dedicaron a jugar a la comba, al corro de la patata, a las chapas, con pelotas hechas con albal…

Y eso está muy bien, porque el juego no es algo que deba limitarse a casa, a las horas libres no lectivas. Jugar les motiva, es efectivo y debería existir durante todas las etapas educativas, pero debería ser el instrumento principal durante los primeros años de los niños. Sobre todo en infantil y en primaria yo soy de las que cree que el juego conducido y no las fichas deben ser la base. Y también a la hora de plantear deberes en casa, el juego debería ser el eje.

“Juego, educación y aprendizaje. La actividad lúdica en la pedagogía infantil” se llama un monográfico especial que ha presentado la revista de pedagogía “Bordón” publicada por la Sociedad Española de Pedagogía desde 1947. En ese monográfico hablan con expertos nacionales e internacionales esobre la importancia del juego y el juguete como herramientas de educación y aprendizaje en las aulas.

Os dejo un resumen de ese trabajo:

El juego, presente en el jardín de infancia.

Durante su estancia en el jardín de infancia, los niños principalmente aprenden jugando. Se trata de un hecho comúnmente aceptado, pero las opiniones difieren en cuanto este juego se traslada a los colegios. Algunos argumentos apuntan a que en el colegio los niños deben trabajar y no jugar como hacían en la guardería. Pero es necesario tener en cuenta el crecimiento de los niños y adaptar los juegos y utilizar los juguetes que se adecúen a estas nuevas necesidades de aprendizaje.

A través del juego los niños abordan la realidad

Como apunta en su artículo Andrés Payá, miembro del Observatorio del Juego Infantil (OJI) y doctor en Pedagogía, “El juego es un medio de aproximación, contacto, apropiación y aprendizaje de nuestro entorno más próximo, erigiéndose en un extraordinario instrumento de educación integral”. Y como añade Jose Luis Linaza, miembro del OJI y catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, “La relación entre el juego y la cultura estimula a los niños a explorar el propio proceso de conocer y comprender”.

Por todo ello el juego se convierte en una herramienta educativa para el niño, no sólo como ser individual, sino también social. Pero la intencionalidad educativa impone condiciones especiales al juego que debe adaptar su condición lúdica para formar parte integral de la educación del niño. A partir de ciertas edades el adulto puede dirigir el juego para fomentar el aprendizaje de ciertos contenidos, pero como advierten varios autores de Bordón hay que cuidar y regular esta supervisión del juego para no destruir su libertad.

gtres_a00588115_026El juego como recurso didáctico en las escuelas españolas

En muchos centros escolares de nuestro país el juego se ha convertido en un recurso pedagógico incluido en los planes de estudio de muchas asignaturas. Así lo ha puesto de manifiesto el concurso organizado por el Observatorio del Juego Infantil “El Juego en la Escuela” en el que han participado escuelas infantiles y de primaria de toda España.

Las asignaturas de inglés y matemáticas son en las que mayor presencia tiene el juego como herramienta pedagógica, y en muchos casos el juego y los juguetes se han incluido como material y parte de la asignatura durante varios cursos. Los proyectos presentados destacan la importancia del juego como recurso para “aprender a aprender” y apuntan a que “una escuela que educa mediante el juego, es una escuela que enseña a ser felices”.

Jugar, un derecho fundamental para los niños

Gonzalo Jover, director del OJI, ha destacado la importancia de este derecho, “El contexto actual de crisis afecta también al derecho del niño al juego, y lo afecta por el riesgo que tiene a ser olvidado. Según el último informe de UNICEF, España es uno de los países donde más ha caído el nivel de bienestar infantil”.

Además, hablan de tres proyectos educativos que han estacado por el uso del juego en sus aulas. Bien por ellos, ojalá más colegios apuntalaran en el juego sus aprendizajes.

El proyecto “Jugando a través de los tiempos” del CEIP “La Cala”-Benidorm ha sido el que mayor puntuación ha obtenido con una experiencia que aúna juegos, juguetes e internacionalización. Con su proyecto, los alumnos del CEIP “La Cala”-Benidorm además de aprender jugando con juegos y juguetes tradicionales de nuestro país, aprenden la cultura y las costumbres de otros países compartiendo sus juguetes.

Por su parte, “La experiencia de juego aplicada al aula” del colegio La Inmaculada de Valladolid ha obtenido la segunda mayor votación. En su proyecto, los juguetes y los juegos cobran protagonismo en matemáticas con el objetivo de que el alumnado descubra la utilidad de esta asignatura de forma lúdica y desarrolle el cálculo mental.

El CEIP Azorín de Monóvar también ha sido reconocido por el Observatorio gracias a su proyecto “Vesprada de Jocs” (Tarde de juegos) con actividades lúdicas para las asignaturas de Matemáticas, Conocimiento del Medio, Valenciano y Lengua Extranjera con el objetivo de fomentar en sus alumnos el trabajo y las relaciones en grupo, la aceptación de normas, desarrollar el pensamiento y asimilar los conocimientos adquiridos.

Imma Marín ha destacado el trabajo realizado por estos centros, “en muchos casos el juego y los juguetes están completamente integrados como parte de las asignaturas. Se trata de una actividad educativa muy valorada por sus múltiples resultados positivos, como destacan los responsables de los proyectos presentados. El juego es una forma de aprender y clave para interiorizar los conocimientos adquiridos.”

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El vegetarianismo en niños pequeños

08 mayo 2013

bookSabía que el post de ayer iba a traer polémica. Hablar de vegetarianismo en niños pequeños despierta reacciones demasiado intensas con frecuencia. Y eso que en mi post más que hablar de vegetarianismo quería hablar de explicar a los niños la procedencia de la comida. Os repito un párrafo clave:

Me parece importantísimo no engañarles, que sepan lo que comen, que no crean que las lonchas de pavo crecen como las patatas o que el jamón ibérico se fabrica como las camisetas. Deben saber, adaptado a su edad, lo que son los distintos alimentos que ingerimos. Ayuda a que los valoren más, les ayuda a comprender el mundo en el que viven. Yo crecí en contacto con la Asturias ganadera de mi padre y mis abuelos y, desde muy niña, veía salir las patatas de la tierra, crecer las manzanas en los árboles y criar a mi alrededor animales que acababan luego en el puchero, con algunos jugaba mientras eran crías. Los niños de ciudad, supermercado y nevera abastecida tienen más complicado vivir ese proceso natural, lo que no quita que no se les pueda explicar.

Ya expliqué que dejar de comer animales en sus muchas y respetables variantes (los hay desde que solo dejan a los mamíferos o solo abandonan la carne los días laborables hasta veganos estrictos pasando por todo lo que podáis imaginar, en mi caso es una trayectoria gradual y muy personal), es una decisión que yo no voy a imponer a mis hijos. Alguno me decíais que también podrían no darles carne y dejar que ellos decidieran de adultos comerla si así lo desean. Es cierto, podría, pero no lo hago. Y no porque no crea que un niño vegetariano no pueda crecer sano o que es una opción perféctamente válida en muchas familias, lo hago porque creo que están en la edad de la curiosidad, de poder probar alimentos. En mi familia hay niños con celiaquía, con diabetes, que han pasado por alguna alergia alimentaria, y no quiero restringir a los míos hasta el punto de eliminar la carne de su dieta en una familia que, salvo por mí, es bastante carnívora.

Pero también os digo que deberíamos empezar a ver el dejar de tomar carne como algo más normal. Vivimos en una sociedad en la que el consumo de proteína animal es exagerado, aburmados. También los niños consumen más proteína animal de la saludable.

Probablemente es mucho más sano para un niño una dieta vegetariana en la que haya huevos y lácteos  que ese empeño tan frecuente en muchas casas por que el niño tenga siempre algo de chicha o pescadito en el plato tanto a la hora de comer como en la cena “deja el tomate/judías verdes si quieres, pero termínate la chicha para hacerte grande”. No sé si viene de tiempos del hambre, cuando la carne era un lujo, probablemente sí. También por la diferencia de precio entre carne y verdura, pero a día de hoy no tiene sentido.

Os dejo una breve conversación digital con un nutricionista a los que da gusto leer y oir, Juan Revenga, y dos enlaces interesantes que él me ha facilitado.

Yo: “¿Comen los niños españoles mucha más proteína animal de la que deberían?”.

JR: “Prácticamente toda la población está por encima de los requerimientos medios estimados para la ingesta de proteína”.

Yo: “¿Es saludable para un niño una dieta vegetariana que no excluya lacteos ni huevos?”.

JR: “Sip, perfectamente si no se hacen tonterías con dietas muy restrictivas. Imprescindible consulta con un profesional NO alternativo”.

JR: “Well-planned vegetarian diets are appropriate for individuals during all stages of the life cycle. Con acento en Well-planned.”

Mi única conclusión, aplicable a casi todas las facetas de la vida: respeto y sentido común.

“Papá que no son peces, son pescados”

07 mayo 2013

8913El otro día íbamos con Julia encaramada en un carrito por un supermercado, al pasar junto  a la zona del pescado y no recuerdo a cuento de qué, a mi santo se le ocurrió decir “debe estar por allí, pasados los peces”.

“¡Qué no son peces papá, que son pescados!”, saltó Julia riendo.

“Mi amor, los pescados son peces. Son peces a los que pescaron para que la gente se los pueda comer, por eso cuando están muertos en las tiendas pasan a llamarlos pescados”.

Podía ver perfectamente cómo su cerebro de cuatro años procesaba el descubrimiento según recibía la explicación.

“¿Son peces que estaban en el mar? Yo no quiero comer peces“.

Y no, no quiere. Salvo el salmón ahumado, que le encanta y no tengo claro que lo relacione ni con pez ni con pescado. Pocos días después, hablando con ella, pude comprobar que le pasaba algo similar con el pollito. No identificaba que el pollito que se come fuera el pollito que hace pío, pío. También se lo expliqué, aunque no tengo claro que esta vez lo procesara igual de bien. O que le interesara procesarlo, porque se lo sigue comiendo divinamente.

Me parece importantísimo no engañarles, que sepan lo que comen, que no crean que las lonchas de pavo crecen como las patatas o que el jamón ibérico se fabrica como las camisetas. Deben saber, adaptado a su edad, lo que son los distintos alimentos que ingerimos. Ayuda a que los valoren más, les ayuda a comprender el mundo en el que viven. Yo crecí en contacto con la Asturias ganadera de mi padre y mis abuelos y, desde muy niña, veía salir las patatas de la tierra, crecer las manzanas en los árboles y criar a mi alrededor animales que acababan luego en el puchero, con algunos jugaba mientras eran crías. Los niños de ciudad, supermercado y nevera abastecida tienen más complicado vivir ese proceso natural, lo que no quita que no se les pueda explicar.

Pero hay un factor extra: yo soy vegetariana. No estricta, eso sí. No como nada de carne, pero puntualmente sí como algo de pescado y marisco. Mis explicaciones a los niños por tanto, si hay testigos cerca que sepan de mi condición, son escrutadas especialmente pese a que no es preciso, por si estoy intentando “convertirles a mi secta”.

No voy a desanimar a mis hijos de comer carne, no voy a empujarles a ello con explicaciones del tipo “estáis comiendo cadáveres“, tampoco voy a decirles “qué va a ser el filete un trozo de vaca bebé, tú calla y come para hacerte grande”. Ambas cosas las he oído y no van conmigo.  Yo voy a seguir cocinando y ofreciéndoles carne, explicándoles con naturalidad cuando sea procedente de dónde viene, igual que les explico cómo se producen los huevos, de dónde salen los albaricoques o las judías verdes.

Lo de ser vegetarianos o no es una decisión que ya tomarán ellos si quieren cuando sean mayores, aunque antes o después llegará la pregunta de “¿mamá, por qué tú nunca comes carne?”. E intentaré contestar con coherencia, igual que respondo ya a muchos adultos que me lo plantean. Es mi decisión personal, no me importa explicarme, tampoco quiero convencer a nadie.

 

 

El día de las manualidades

06 mayo 2013

floresn Ayer fue el día de la madre, bien lo sabéis. Un día en el que recibir besos, abrazos y manualidades, puede que también algún detallito o un desayuno en la cama, muchos restaurantes se llenas de madres que son invitadas para ahorrarse el cocinar y fregar y en no menos casas se reúne toda o parte de la familia para disfrutar de esos platos cocinados con el mimo y conocimiento que solo las madres tienen con nosotros, sus hijos.

A mí me tocó madrugón (Jaime tiene cogida la hora y se despertó a las 7 de la mañana), comida en casa de mi madre a la que también acudió mi abuela (sí, esa suerte que tengo, nos reunimos cuatro generaciones), un libro de Terry Pratchett que me vendrá muy bien para compensar mi actual lectura (Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy), un puñado de mimos y dos manualidades: la de Julia es un marco de fotos hecho con whasi tape en casa, ayudada por su padre y su tía, en su colegio ya os he contado en alguna ocasión que no se elaboran manualidades para el día del padre o de la madre. Jaime, en cuyo colegio sí que se lo curran y mucho, trajo una maceta con flores, un fragmento se ve en la imagen, y una foto en la que se le ve haciéndolo.

Ya he encontrado acomodo para el jarrón en la cocina. Y el marco de fotos, que es pequeñito y por tanto discreto, se vendrá conmigo al trabajo este mismo lunes. Me consta que no soy la única que llevará a su puesto de trabajo el regalo que le han elaborado.

A las abuelas (tres tienen Julia y Jaime, dos abuelas y una bisabuela) les hicimos también durante toda una tarde en buena compañía jarrones con flores de cartulina y washi tape.

No sé a vosotros, pero a mí me encantan esas manualidades. Me gusta ver cómo disfrutan creando algo especial para luego regalar y me encanta recibirlas, más que ningún otro regalo que pudieran hacerme. Y como tantas otras cosas, esa etapa de las manualidades dura poco, en unos años que pasarán volando ya no fabricarán nuestros regalos con sus manitas.

Habrá que disfrutarlo mientras se pueda…

Porque somos feroces, fuertes, más listas que el hambre, no damos nada por sentado y estamos llenas de amor

05 mayo 2013

BI3n3UUCMAE8Pdc.jpg_largeNo siempre es así, no todos los días, no en todos los casos, no en todos los puntos. Ojalá. Pero en un día como hoy, primer domingo de mayo, me ha parecido hermoso recoger el escrito de Kymberly Grosso para las madres de niños con autismo en el Día de la Madre Autism in Real Life (traducido por Silvia I. Quiros).

Es un escrito además ampliable a las madres de niños con cualquier discapacidad o enfermedad crónica. Muchas tendremos durante toda nuestra vida a nuestros hijos a nuestro cargo, recibiremos ilusionadas y orgullosas las manualidades que nos traigan de sus colegios específicos o especiales sin pensar en que tal vez procede de las manos de un chaval de catorce años y parezca obra de uno de cuatro, celebraremos este día aunque nuestros hijos jamás sean capaces de entender lo que significa o felicitarnos, haremos planes especiales que incluirán pictos, agendas visuales o crónicas posteriores en cuadernos viajeros, agradeceremos los regalos y repartiremos besos y cuidados como cada día. El amor que nos tienen y que les tenemos está por encima de todo eso.

Y felicidades a todas, absolutamente a todas, las madres y abuelas. Estamos juntas en esto, contamos con vosotras, nuestros hijos cuentan con vosotras y con los valores que transmitáis a vuestros hijos para vivir en un mundo más inclusivo, respetuoso y tolerante.

Las palabras que te cambian la vida: «Tu hijo tiene autismo». Esas palabras vinculan a las madres de una forma que otras no pueden entender. Porque el autismo supera todas las barreras sociales, económicas y culturales, existen madres de niños con autismo en países de todo el mundo y abarcan cualquier clase social. He conocido madres de niños con autismo vía Facebook, en reuniones de apoyo para el autismo y hasta en el colegio. Algunas son conocidas, y a otras me siento orgullosa de poder considerarlas amigas íntimas. Me asombra su amor hacia sus hijos y familias, y me siento inspirada por ellas continuamente.

Desde organizar grupos de apoyo hasta defender los derechos en nombre de sus hijos, estas mujeres son apasionadas, intrépidas y una fuerza a tener en cuenta. Cuando miro a las madres de niños con autismo que conozco, es sencillo encontrar similitudes a pesar de sus diferencias. Así que, mis queridas madres de niños con autismo, aquí os presento mis 5 razones por las que podéis presumir:

Sois feroces

En la vida, no hay mujer más feroz que aquella que protege a sus hijos. Ya sea en temas de salud o educación, las madres de niños con autismo están muy al corriente de lo que les sucede a sus hijos, tanto malo como bueno. Son amantes de ayudar a sus hijos y apoyarse mutuamente. Estas «madres luchadoras», como a veces se las llama, pelean por servicios, el derecho de sus hijos a recibir una educación apropiada y la libertad de poder tomar decisiones relacionadas con la salud familiar. Buscan hechos, la verdad y a menudo ponen a prueba el status quo.

Sentaos en una mesa con las madres de niños con autismo y las escucharéis compartir historias de guerra. Puede que entremos solas al combate, pero siempre sabemos que hay otra madre en algún lugar que ya ha estado allí y puede ayudarnos. A través de sus voces y sus conversaciones, escucharéis la implacable devoción hacia sus hijos y familias. A estas insaciables madres no se les toma a la ligera cuando se trata del bienestar de sus hijos, ni deberían serlo.

Así que tanto si estoy de acuerdo con otra madre de un niño con autismo sobre un tema en particular, como si no lo estoy, les doy todo mi respeto. Ella lucha en su propia batalla. Vive su propia vida. Protege a sus hijos y su familia. Llámalo fiereza. Llámalo como quieras. Pero nunca subestimes a una madre de un niño con autismo. El autismo nunca deja nuestra familias, y nosotras nunca dejamos a nuestros hijos desprotegidos.

Tenéis fuerza interior

A pesar de que las madres de niños con autismo a menudo nos centramos en cómo el autismo ha cambiado nuestras vidas, fácilmente reconocemos y admitimos la fuerza que este camino nos ha proporcionado. Como bien expone el dicho, aunque no sé si estoy muy de acuerdo, «lo que no nos mata, nos hace más fuertes». Sí, algunas veces el autismo hace a las madres unas personas más fuertes. Pero también puede destrozarlas en lo más interno de su ser. El autismo tiene la propiedad de endurecer hasta la más suave de las almas. Vivimos la vida llena de estrés, normalmente en un estado de «lucha o huida». Pero, seas cuales sean las emociones que les ocupen, las madres de los niños con autismo aprenden a unirse y hacerse más fuertes, porque esa es la forma en que nuestros hijos nos necesitan.

Las madres de niños con autismo sabemos que aún quedan muchas batallas por delante: con colegios, médicos, compañías de seguros, el gobierno, la intolerancia, etc. Nunca sabremos quién, directa o indirectamente, atacará a nuestros hijos o intentará hacerles algún daño. Como soldados listos para la batalla, levantamos nuestros muros emocionales para protegernos del dolor. Vestimos nuestra armadura sin saber qué enemigo nos atacará cada día. Y aún cuando ganamos una pequeña batalla, como tener una reunión del Plan Educativo Individualizado con éxito, sabemos que la guerra no ha terminado. Por eso disfrutamos de nuestro tiempo con nuestra familia y amigos, pero las barreras que hemos construido a nuestro alrededor nunca se desvanecen por completo. Porque sabemos que en cualquier momento puede pasar lo inevitable y volveremos a estar batallando una vez más. Eso es por lo que las madres de niños con autismo somos, a menudo, de las mujeres más fuertes que conozco.

Sois más listas que el hambre

Una vez que obtienes un diagnóstico, pronto descubres que necesitas ser directora general, médico, abogada y profesora, todo a la vez. Aunque puede que esté exagerando un poco, hay algo de cierto en mi afirmación. Las madres de niños con autismo a menudo llevamos a cabo la coordinación del equipo del niño y tomamos decisiones importantes casi todos los días.

Muchas madres se ven forzadas no solo a aprender lo que autismo significa en el caso de su hijo, sino también a pasar horas leyendo sobre las últimas investigaciones en autismo. Si se pretende que estemos de acuerdo con las recomendaciones de los médicos, debemos ser educadas en esas materias que conciernen a nuestros hijos. Sentaos en un grupo de apoyo y escucharéis discusiones sobre tratamientos bio-médicos e intervenciones, medicaciones, problemas de sueño, dificultades de motricidad de precisión, sensibilidad, habilidades sociales curriculares, etc.

Una vez que tu hijo entra en el sistema educativo, las madres de niños con autismo comienzan a ser plenamente conscientes de que deben comenzar a aprenderse las leyes que rigen los sistemas escolares. Si los padres quieren asegurarse de que sus hijos reciben una educación pública adecuada y gratuita, es imprescindible que aprendan cuáles son las leyes básicas de la educación especial y cómo afecta a sus hijos. Algunas de estas madres defensoras que he conocido podrían enfrentarse de igual a igual con los mejores administradores de la educación especial y obtener la enseñanza que verdaderamente se merecen y es apropiada para sus hijos. Y cuando las madres de los niños con autismo no saben qué hacer, siempre conocen otra madre que estará encantada de ayudarlas y encontrar un abogado o defensor.

Educadas, insistentes, inteligentes. Las madres de niños con autismo no pueden permitirse el lujo de ser otra cosa. Y aún hoy, continúo impresionada por estas madres que lo hacen todo para ayudar a sus hijos.

Nunca dais nada por sentado

La habilidad para comunicarse, montar en bicicleta, mecerse en un columpio, nadar, comer lo que se quiera o tener una amistad. Todo esos son hechos significativos y actividades que muchos padres dan por sentado. En cambio, los padres de los niños con autismo no pueden permitirse estos privilegios. A lo mejor nuestros hijos llegan a montar en una bicicleta por sí mismos. O quizá no. Con ayuda, tal vez nuestros hijos aprendan a crear y mantener una amistad. O puede que nuestros hijos no tengan amigos y tengamos que luchar para ayudarles con las habilidades sociales y la amistad. Cualquiera que sea el objetivo a alcanzar, las madres de los niños con autismo no dan por sentado las pequeñas cosas.

Durante la vida de nuestros hijos, las metas conseguidas se convierten en un milagro a celebrar, no simplemente una nota en la lista de un médico. Las madres de los niños con autismo viven el presente y se alegran por los logros que para otros son más sencillos. Recuerdo decirle a mi propia madre: «Me gustaría que tan solo pudiera decir ‘Mamá’». Tan básica es la necesidad de comunicarse, pero a veces tan remota que sólo podemos ver un destello de la misma. Y ahora, que mi hijo puede decir Mamá, muchas veces al día, sé cuán agraciado es poder hacer algo todos los días que muchas personas dan por sentado.

Aprecio. Gratitud. Agradecimiento. Realmente ninguna de estas palabras puede expresar los sentimientos de alegría que sentimos cuando nuestros hijos alcanzan sus triunfos. Y probablemente es por esa razón por la que estas madres no necesitan que se les recuerde que se detengan para apreciar ciertas cosas. Viven el autismo y nunca olvidan el no dar las cosas por sentado, aprenden día tras día de sus hijos.

No conocéis fronteras cuando se trata de amor

Las madres de los niños con autismo aman a sus hijos más allá de las palabras. A menudo oiréis a madres decir que a pesar de que no les gusta el autismo, aman a sus hijos. Y es verdad. No importa cuál sea el comportamiento o las dificultades, estas mujeres expresan abiertamente su profundo amor de ser madre y cuánto quieren a sus hijos con autismo.

Las madres de niños con autismo suelen recorrer grandes distancias de sacrificio emocional, financiero y de otras índoles, para ayudar a sus hijos a progresar. Sabemos que no hay mucho margen para cometer errores. Nuestros hijos realmente comienzan con desventaja por lo que a menudo sentimos el deseo irresistible de conseguirlo todo a la primera.

Las madres de niños con autismo que conozco aceptan a sus hijos por lo que son y a pesar de ello nunca dejan de ayudarles a alcanzar sus objetivos. El amor verdadero es paciente y amable, y no existen fronteras ni condiciones.

Madres por una causa

Lo más curioso en este artículo es que estaba pensado para el Día de la Madre. Pero, habitualmente, el mes de mayo está lleno de actividades de fin de curso para mis hijos, por lo que no pude sacar tiempo para escribirlo. Y aunque este tributo a las madres de niños con autismo llega unos meses tarde, ellas han de saber que son especiales durante todo el año.

Muchas madres de niños con autismo afrontan retos cada mes con elegancia y se apoyan mutuamente de un modo que jamás había visto. Cuando una de nosotras cae, como ocurre a menudo, estas mujeres están siempre ahí para ayudar a levantarse, restar importancia a lo sucedido y ayudarnos a seguir nuestro camino. No hay palabras para describir esta hermandad de autismo pero siento que probablemente todas hemos cambiado a partir del diagnóstico. ¿Somos mejores? Quizá sí, quizá no… dependiendo del día o a quién le preguntes. A veces somos fuertes. A veces nos rompemos. Somos luchadoras y protectoras de nuestras familias e hijos.

Al final, las madres de niños con autismo me inspiran para ser una mejor persona, para tratar de hacer el mundo un lugar mejor para nuestros hijos. Para continuar la pelea. Para conseguir avanzar un día más, un mes, un año. Cuando me siento lo más mínimamente triste sobre algo, encuentro fácilmente otra madre con un hijo con autismo que me da fuerza. Puede enseñarme el camino para ayudarme a luchar en una nueva batalla. Puede subir mis ánimos y mostrar una comprensión que solamente las madres de niños con autismo dan. Sí, realmente, ¡son fantásticas!

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