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¿Por qué estás triste, si tus átomos bailan en éxtasis?

“Oh, día, despierta…”

Si alzas la vista parece que los fuegos se expanden; en el combustible, la guerra, el egoísmo y la división ganan en llamas… pero si alzas de verdad la vista sabrás que este es también un día que rebosa belleza…

Hoy como ayer, porque si te detienes verás el sol; verás, como dijo el poeta, que hasta los átomos están extasiados, extasiados por todo lo que nos une -gracias a ellos- a este mundo lleno de vida. Minúsculas partes del todo que no se pueden dividir en nosotros; parecen locos, locos de júbilo por el nuevo día.

“Oh, día, despierta, los átomos bailan”, escribió, se cree, hace muchos siglos, el místico sufí Yalal ad-Din Rumi, en estos versos titulados así: El poema de los átomos.

Los átomos bailan.
Todo el universo baila gracias a ellos.
Las almas bailan poseídas por el éxtasis.
Te susurraré al oído
adonde les arrastra esta danza.

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La CIA desclasifica mapas y cartografía de los últimos 75 años

Actividad de misiles tierra-aire en Cuba en 1962 según un mapa de la CIA

Actividad de misiles tierra-aire en Cuba en 1962 según un mapa de la CIA

En octubre de 1962 este mapa de la isla de Cuba estuvo desplegado en la mesa del gabinete de crisis al mando de John Fitzgerald Kennedy. A raíz de la crisis de los misiles en la isla caribeña, los EE UU y la URSS pusieron al mundo a las puertas de la primera guerra atómica por la instalación de rampas de despegue de balística tierra-tierra en terreno cubano que permitirían a los soviéticos atacar territorio estadounidense con facilidad y con ojivas nucelares. Fue el momento más tenso de la Guerra Fría y JFK sería asesinado poco más de un año después, quizá, entre otra madeja de motivos, por su tibieza para acabar con el comunismo antillano.

El mapa, que muestra y detalla dónde la URSS y Cuba tenían a punto instalaciones que, según el espionaje de los EE UU, estaban a punto de ser del todo operativas, es obra del departamento de Cartografía de la Agencia Central de Inteligencia (CIA en las siglas inglesas). La unidad, creada en 1941 [PDF de ocho páginas, en inglés, con historia y fotos, el documento pesa 12,22 MB], ha decidido desclasificar un gran número de mapas para celebrar su 75º aniversario.

No esperen nada ultrasecreto o escandaloso —aunque casi siempre termina escaldada y con las vergüenzas al aire, la CIA ha demostrado que prefiere moverse en las sombras, a veces incluso en la marrullería y la delincuencia del tráfico de drogas y armas o el entrenamiento de grupos paramilitares en técnicas de guerrilla y tortura—, pero sí una reveladora lección de historia desde uno de los platillos de la balanza mundial del poder militar.

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El exsoldado que se convirtió en taxidermista del fieltro

'Garza' - Kiyoshi Mino

‘Garza’ – Kiyoshi Mino

Kiyoshi Mino escoge a animales silvestres, de granja y domésticos. Los reproduce con rasgos suavizados, miradas inocentes y posturas que resaltan su candidez, pero no los dulcifica hasta el dibujo animado, siguen conservando su esencia realista y natural.

El artista estadounidense de origen japonés elabora las pequeñas figuras con fieltro y una aguja fina rematada con un pequeño gancho. El proceso de cardar la lana le permite después moldearla en esculturas invertebradas que, sin la ayuda de un alambre interno, se mantienen en pie sólo por la densidad que Mino le da al material.

Pasaron bastantes años hasta que se interesó por el arte. Creció en Chicago, fue a la universidad en Massachusetts, se licenció en Illinois y tras estudiar pasó cuatro años en el ejército, uno de ellos destinado en Afganistán. Volvió otro año más a tierras afganas para realizar labores de “ayuda” y “desarrollo”, palabras entrecomilladas también por Mino, que descree ahora de ese tipo de misiones.

'Cervatillo' - Kiyoshi Mino

‘Cervatillo’ – Kiyoshi Mino

Con la vivencia, su opinión sobre la labor del ejército estadounidense en el extranjero se tornó escéptica: “Mis experiencias en Afganistán me enseñaron que la mayoría de los problemas más apremiantes del mundo se resolverían si nosotros los estadounidenses dejáramos de intentar forzar a los países “menos desarrollados” a ser más como nosotros y empezáramos a vivir de modo más sencillo”.

Tras volver a su país y casarse, le dio un giro a su vida y se inscribió en los talleres ofrecidos por una granja para aprender a llevar la suya propia en un futuro cercano. Su actividad artística llegó con ese renacimiento. En enero de 2011, sin contar con estudios artísticos previos, aprendió a moldear la lana cardada para crear cada vez más detalladas figuras. Desde desarrolla, sin ninguna pretensión más que la de reproducir la belleza innata de un animal, desarrolla una especie de taxidermia del fieltro, fascinado por “el pelaje y los plumajes” de sus modelos.

Helena Celdrán

'Perdiz chucar' - Kiyoshi Mino

Kiyoshi Mino - burro

Kiyoshi Mino - Gallo

Kiyoshi Mino - gato

Kiyoshi Mino - ampelis americano

 

Jane Evelyn Atwood, la fotógrafa obsesiva

Cantina, Ryazan, Rusia

Cantina de un internado femenino para delincuentes juveniles en Ryazan, Rusia, 1990

El rigor del reformatorio y el desolador frío invernal que adivinamos en las paredes queda matizado por la inocencia triste del gesto y la pregunta inconclusa que parece formularnos la hermosa preadolescente, convicta por delitos juveniles.

La autora de la foto, Jane Evelyn Atwood (que trabaja habitualmente para la gran y comprometida Agencia VU), tiene una de las miradas más compasivas del gremio. Para ejercerla, porque quizá no hay otra manera, se mueve sin prisa, dejando de lado las neurosis del tiempo.

Para su serie más aclamada, un estudio en profundidad sobre mujeres encarceladas, ha empleado más de una década. Entrar en casi medio centenar de prisiones y diagnosticar el peso de la crueldad a lo largo de diez años puede ser considerado una obsesión. Atwood entendería el calificativo como un elogio. Le gusta ser obsesiva.

Mujer dando a luz en un hospital penitenciario, Alaska, EE UU

Mujer dando a luz en un hospital penitenciario, Alaska, EE UU

Nacida en 1947 en Nueva York (EE UU) pero residente en París desde 1971, la vocación de esta testarruda mujer de fuerza admirable que no admite el oficio de reportera (“soy una fotógrafa de proyectos, no de un momento”, dice) fue tardía. A los 30 años compró su primera cámara porque deseaba retratar a las prostitutas del barrio de la capital francesa en el que residía. Aquel trabajo, su primer trabajo, demuestra otra vez que no es necesario ir a una escuela para que te enseñen a mirar por un objetivo.

Los siguientes retos no fueron de menor hondura: año y medio con la Legión Extranjera en los confines del Chad; un año retratando a ciegos; los últimos cinco meses de vida del primer enfermo francés de sida que accedió a mostrarse en público; un proyecto de cuatro años sobre víctimas de minas antipersona en Camboya, Angola, Kosovo, Mozambique y Afganistán y otro de casi tres años sobre la vida en Haití antes del terromoto de 2010, cuando el país antillano, el más pobre del mundo, aún no era noticia de interés para casi nadie.

Haití, 2008

Haití, 2008

Multipremiada pero nunca vendida (“lo único que me importa es hacer las mejores fotos que sea capaz de hacer y ser completamente honesta”), Atwood es y será, con todas las consecuencias, una mujer de obsesiva tristeza.

No hay otra emoción posible sabiendo que los lugares y las situaciones que ha retratado no serán curados por nadie de la semilla de maldad y exclusión que padecen. “He regresado a algunos de los escenarios que retraté en el pasado y todo sigue igual o está aún peor. Me gustaría volver dentro de diez años y ver que todo ha mejorado, pero sé que no será así, de manera que deberé regresar antes para hacer más fotos“, dice.

Ánxel Grove

La Rue des Lombards, Paris, 1976-1977

La Rue des Lombards, Paris, 1976-1977

Women in Jail, 1990

Women in Jail, 1990

Women in Jail, 1990

Women in Jail, 1990

Sauna en una colonia de trabajo para delincuentes juveniles en Ryazan, Rusia, 1990

Sauna en una colonia de trabajo para delincuentes juveniles en Ryazan, Rusia, 1990

The Blind, 1988

The Blind, 1988

Jean-Louis, París, 1987

Jean-Louis, París, 1987

Autorretrato de Jean Evelyn Atwood

Autorretrato de Jean Evelyn Atwood

Cuando los soldaditos de plástico vuelven de la guerra

Uno de los soldados de 'Casualties of War'

Uno de los soldados de la serie 'Casualties of War'

Casi siempre de un plástico barato, pero resistente, de un ya clásico verde oscuro. Se venden casi al kilo, en cubos que contienen puñados de ellos, a un precio ridículo.

Ideales para las batallitas, en posturas polivalentes, incluso pueden funcionar de arma arrojadiza. Nunca un juguete representó mejor la carne de cañón que esos soldaditos.

Comenzaron a fabricarse tal y como los conocemos en Estados Unidos, en el año 1938. Eran hombres valerosos, con uniformes y armamento de la II Guerra Mundial, que al término del conflicto se congelaron en el tiempo.

Nadie modificó los diseños. Las nuevas figuritas siguieron naciendo de los mismos moldes, luchando en una eterna guerra de mediados del siglo XX. Parecían proceder de la nada, no tener otra misión en la vida que combatir.

'Casualties of War' - Dorothy

'Casualties of War' - Dorothy

El estudio de diseño Dorothy, en la ciudad inglesa de Manchester ejercita la fantasía trágica en Casualties of War (Víctimas de la guerra), una colección de soldaditos verdes que refleja los traumas del combatiente que vuelve a casa con las secuelas físicas y psicológicas del que ha vivido el infierno del conflicto, de la carne de cañón.

La inspiración no fue otra que la vida real. En 2009 el Colorado Springs Gazette publicó bajo el título de Casualties of War una serie de reportajes que seguía la vida de los componentes de un batallón tras volver de la guerra de Iraq.  Participaron en reyertas, en palizas, en violaciones, comenzaron a conducir borrachos, drogarse, pegar a sus mujeres

Apuñalamientos, secuestros y suicidios producían un reguero de sucesos que tenían como protagonistas a seres humanos que habían sobrevivido, pero no sabían cómo sobrevivir.

El New York Times también arrojó datos escalofriantes en octubre de 2010, cuando publicó una investigación centrada en California que revelaba que entre 2005 y 2008 habían muerto más veteranos menores de 35 que soldados en las guerras de Irakq y Afganistán. En esa cuenta sólo entran los que han pedido ayuda al Department of Veterans Affairs (la unidad administrativa dedicada a los asuntos de los veteranos de guerra).

La amputación, la violencia doméstica, la mendicidad, el suicidio… El estudio británico no creó las figuritas para venderlas, sino como un ejercicio de creatividad y denuncia.

Sus creadores han confesado recientemente que los soldaditos “generan un gran interés entre las asociaciones de veteranos de Estados Unidos y Canadá, que se han conmovido por nuestras pequeñas esculturas, pequeñas pero poderosas”.

Helena Celdrán