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Karin Jurick, pinturas que ‘cazan’ al espectador

'Bacon' - Karin Jurick

‘Bacon’ – Karin Jurick

Deambular por las salas es sacar a pasear la mirada, buscar entre las obras aquella que te obligue a acercarte. Te detienes y la examinas con humildad, pero también adoptas la posición privilegiada del que juzga.

El lenguaje corporal es discreto: los brazos detrás de la espalda, el jugueteo con el plano del museo, las piernas separadas distribuyendo el peso del cuerpo de la manera más cómoda… Los sentimientos se camuflan en el silencio de la pinacoteca, gozamos de la invisibilidad de los que miran y no participan.

'Qi' - Karin Jurick

‘Qi’ – Karin Jurick

La recién finalizada serie de pinturas de Karin Jurick engulle al espectador. La artista estadounidense retrata a personas mirando cuadros y esculturas, piezas de Francis Bacon, John Singer Sargent, Pablo Picasso o Jasper Johns ejerciendo el derecho de llamar la atención de quien pasa frente a ellas.

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Narcissa, miniaturista antes que dama de sociedad

'English Dining Room of the Georgian Period,  1770-90'. c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘English Dining Room of the Georgian Period, 1770-90’. c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

De perfil aristocrático y semblante tranquilo, vestida y peinada como para un evento social de alto copete, Narcissa Niblack Thorne (1882-1966) podría haber sido cualquier dama de sociedad, preocupada por demostrar de modo constante que, a principios del siglo XX, la alta burguesía estadounidense podía ser tan elegante y sofisticada como la aristocracia europea y que incluso la superaba en frescura y espontaneidad.

Sus padres pertenecían a la alta sociedad. Nacida en Indiana, su familia se mudó a Chicago cuando ella era niña. Se casó con su amor de la niñez, Montgomery Ward, un rico empresario dueño de unos grandes almacenes. Sin embargo, en lugar de obsesionarse con vivir a lo grande, Thorne sentía una atracción por explorar lo pequeño, perderse en una escala de 1:12.

Narcissa Niblack Thorne con una de sus obras

Narcissa Niblack Thorne con una de sus obras

De niña se había aficionado a coleccionar utensilios de cocina, jarrones y muebles para lujosas casas de muñecas y la pasión por la miniatura no la había abandonado. La búsqueda de objetos a pequeña escala la llevó a diferentes ciudades estadounidenses y europeas, pero pronto dio el paso a la pieza única: empezó a reproducir habitaciones de época.

Un salón inglés de la época de los Tudor, un aristocrático dormitorio francés del siglo XVI, la cocina de una casa de veraneo estadounidense, un moderno salón californiano de los años cuarenta, una sencilla vivienda japonesa, una sala de estar alemana de la alta burguesía del siglo XIX… La dama de sociedad se hizo una miniaturista de renombre.

No escatimó en suelos de madera, frescos en las paredes o moldes de escayola, las fotos frontales de los trabajos de Thorne podían pasar por escenarios reales de una película o fotos de viviendas de ensueño de una revista de decoración. Previamente se documentaba visitando museos y casas históricas y al principio se manejaba para hacerlo todo sola, pero con el tiempo ansió la perfección y empleó a expertos artesanos que la ayudaban con lo más difícil.

'German Sitting Room of the 'Biedermeier' Period, 1815-50'. c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘German Sitting Room of the ‘Biedermeier’ Period, 1815-50′. c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

En 1932 se atrevió a exponerlas por primera vez en una muestra benéfica y a lo largo de los años treinta ganaron fama. Le dedicaron un reportaje en la revista Life y en 1936 recibió el encargo de reproducir una de las habitaciones del Castillo de Windsor para celebrar la coronación (que nunca fue) de Eduardo VIII del Reino unido, el aspirante a rey que renunció a ser heredero para casarse con una plebeya estadounidense.

Se conoce la existencia de 100 mini-estancias, 68 de ellas en la colección permanente del Instituto de Arte de Chicago. Las demás están repartidas por museos estadounidenses, no es posible disfrutar de ellas en Europa. Nunca cobró por sus obras, cuando murió su marido millonario, la herencia le permitió seguir en su pequeño estudio de Chicago, centrada en sus casitas. Sólo cerró el estudio y se quitó su elegante bata de trabajo en 1966, unos meses antes de morir.

Helena Celdrán

'French Library of the Louis XV Period, c. 1720', c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘French Library of the Louis XV Period, c. 1720’, c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

'California Hallway, c. 1940'. c. 1940 - Narcissa Niblack Thorne

‘California Hallway, c. 1940’. c. 1940 – Narcissa Niblack Thorne

'English Entrance Hall of the Georgian Period, c. 1775'. c. 1932 - Narcissa Niblack Thorne

‘English Entrance Hall of the Georgian Period, c. 1775’. c. 1932 – Narcissa Niblack Thorne

'Tennessee Entrance Hall, 1835'. c. 1940 - Narcissa Niblack Thorne

‘Tennessee Entrance Hall, 1835’. c. 1940 – Narcissa Niblack Thorne

'Japanese Traditional Interior', c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘Japanese Traditional Interior’, c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

'English Great Room of the Late Tudor Period, 1550-1603'. c. 1937 - Narcissa Niblack Thorne

‘English Great Room of the Late Tudor Period, 1550-1603’. c. 1937 – Narcissa Niblack Thorne

‘Folium’ podría cambiar el libro de arte tal y como lo conocemos

Una de las páginas de 'Follium' - Tom Burtonwood

Una de las páginas de ‘Follium’ – Tom Burtonwood

A menudo en los libros de arte la pintura y la fotografía salen bien parados. En cuidadas ediciones, con papel de buen gramaje y un gran cuidado en el balance de colores, las reproducciones lucen esplendorosas. La escultura y el relieve tienen mucho más que perder: las fotos inevitablemente aplanan los volúmenes, se pierde el esmero que el autor puso en cada detalle de la obra, no existe la opción de apreciar desde cada ángulo cómo la luz juega con las formas.

Lo que propone Tom Burtonwood podría terminar con la incapacidad de disfrutar de los relieves de las piezas que escapan a las dos dimensiones. El artista estadounidense se ha especializado en los últimos años en la realización de impresiones en 3D y explora desde un punto de vista creativo y también técnico las posibilidades del apetitoso medio. Escribe en su página web que las impresiones en 3D son a la escultura y al diseño “lo que el sampler fue para el hip hop” y destaca que el rápido progreso técnico del medio acelera la creación de prototipos y acorta cada vez más “la distancia entre la idea y el producto, el problema y la solución, el diseñador y el usuario final”.

En 2013 presentó en Thingiverse —una web en la que los usuarios se intercambian de manera altruista patrones de diseño para crear impresiones en 3D— una idea que podría revolucionar a medio plazo el concepto que tenemos de las publicaciones de arte. Orihon era un libro en forma de acordeón con seis relieves producidos a partir de escaneos de piezas originales tan diferentes entre sí y separadas en el tiempo como una “colosal cabeza” olmeca, el torso de un emperador del Imperio Romano o la escultura de uno de los leones que presiden el edificio del Instituto de Arte de Chicago, la ciudad en la que vive el artista.

Todas las obras procedían de las colecciones permanentes de varios museos estadounidenses y estaban agrupadas en el pequeño tomo sin demasiado criterio, pero el objeto fue el primer paso para entender cómo la tecnología de las impresoras 3D podía ponerse al servicio de la divulgación del arte mediante el tacto.

Con licencia Creative Commons, cualquiera con acceso a una impresora 3D puede seguir fabricando su ejemplar de Orihon, un experimento que sirvió para dar paso a Folium, un libro mucho más refinado y sólo con reproducciones de bajos relieves del Instituto de Arte de Chicago, que concedió al autor un programa de artista en residencia y ha producido el proyecto.

También con licencia Creative Commons y disponible para su descarga, Burtonwood creó la pieza entre enero y agosto de 2014 con una selección de trabajos que abarcan 2.000 años de historia. Un panel arquitectónico del siglo IX procedente de Java (Indonesia), un relieve de la dinastía ptolemaica (año 305-30 a.e.c) que representa a una reina o a una diosa, una piedra que ilustra la coronación de Moctezuma II datada en el siglo XV…

El título, Folium, viene del término en latín para hoja y hace referencia a los elementos plásticos en forma de hoja diseñados para que cada página se pueda pasar y además separar del resto del tomo. Cada reproducción está en positivo y en negativo de tal manera que se puede hasta rellenar la versión hueca con arcilla u otros materiales moldeables. Teniendo en cuenta la potencial utilidad que este sistema puede tener para los invidentes, la lista de obras y la introducción también está en braille.

Helena Celdrán

Portada de 'Folium' - Tom Burtonwood

Portada de ‘Folium’ – Tom Burtonwood

Página tres del libro de relieves 'Folium' - Tom Burtonwood

Página tres del libro de relieves ‘Folium’ – Tom Burtonwood

'Orihon', el libro-acordeón de Tom Burtonwood que sirvió de prototipo para 'Folium'

‘Orihon’, el libro-acordeón de Tom Burtonwood que sirvió de prototipo para ‘Folium’

Contraportada de 'Folium' en braille

Contraportada de ‘Folium’ en braille

Imagen digital del prototipo de 'Folium' - Tom Burtonwood

Imagen digital del prototipo de ‘Folium’ – Tom Burtonwood

Imagen digital del prototipo de 'Folium' - Tom Burtonwood

Imagen digital del prototipo de ‘Folium’ – Tom Burtonwood