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Todd Sanders, fiel artesano de las luces de neón

'Fireflies in a Mason Jar' - Todd Sanders

‘Fireflies in a Mason Jar’ – Todd Sanders – Roadhouserelics.com

Cuando el gaseoso neón se aisla en un tubo se transforma en un emisor de luz deseable, capaz de capturar miradas y mantener un interés infantil en el espectador. No es de extrañar que el lenguaje publicitario se apropiara de él, atrayendo las miradas de los clientes potenciales con parpadeos cíclicos y colores cambiantes.

El elemento químico de cualidades refrigerantes fue descubierto en 1898 por los químicos británicos William Ramsay (premio Nobel de Química en 1904) y Morris W. Travers. En 1912 el neón se había convertido en el mejor de los reclamos para un negocio.

Los neones no llegaron a los EE UU hasta 1923, pero fueron recibidos con fervor y se convirtieron con el paso de los años en un elemento indispensable para entender el código básico y lúdico de la cultura popular de carretera: piernas femeninas que se doblaban con descaro, vaqueros y mascotas sonrientes, dinámicas flechas que señalaban el único camino posible al mejor batido de chocolate, moteles que prometían habitaciones con televisión y una piscina en el patio…

Roadhouse Relics (que se podría traducir por Reliquias de carretera), en Austin (Texas), es el nombre del taller de Todd Sanders, artista estadounidense del neón. Orgulloso de no haber sucumbido a los ordenadores en el proceso, Sanders —”educado en las técnicas originales de la fabricación de letreros”— lleva casi dos décadas elaborando cada obra a mano. “La gente suele entrar en Roadhouse Relics y preguntar dónde encontré los letreros. Para muchos, es difícil de creer que, con ese estilo tan antiguo, los haya hecho yo”, declara en su página web.

Uno de los neones de Todd Sanders expuestos en Roadhouse Relics

Uno de los neones de Todd Sanders expuestos en Roadhouse Relics

Sus conocimiento son puramente autodidactas. Una colección personal de cientos de catálogos y libros de letreros luminosos de los años veinte hasta los sesenta son su enciclopedia personal para entender las consignas publicitarias, la tipografía y los motivos más seductores. Sanders aboceta, diseña, crea las piezas de metal, combina los colores del neón y —según las necesidades del cliente— incluso atreza la obra para simular que el cartel estuvo a la intemperie durante décadas: “puedo hacer que parezca que tienen 50 años”.

Entre su cartera de compradores están ZZ Top, Robert Rodriguez, Johnny Depp, Willie Nelson, el artista Shepard Fairey y la cantante Norah Jones. La entrega de Sanders se traduce en neones tan perfectos que resultan irresistibles para campañas publicitarias modernas, videoclips, películas y portadas de discos. “Mi pasión desarrollar mi creatividad como artista a través de los letreros de neón estadounidenses y además retar la idea de que tienen un fin estrictamente comercial. Me encomiendo a preservar estas profundas raíces artísticas y culturales de la cultura popular del siglo XX”.

Helena Celdrán

'Legs' - Todd Sanders - Roadhouserelics.com

‘Legs’ – Todd Sanders – Roadhouserelics.com

'Mercury Man' - Todd Sanders - Roadhouserelics.com

‘Mercury Man’ – Todd Sanders – Roadhouserelics.com

'Big Cupie Doll' - Todd Sanders - Roadhouserelics.com

‘Big Cupie Doll’ – Todd Sanders – Roadhouserelics.com

'Deep Eddy' - Todd Sanders - Roadhouserelics.com

‘Deep Eddy’ – Todd Sanders – Roadhouserelics.com

'Crown' - Todd Sanders - Roadhouserelics.com

‘Crown’ – Todd Sanders – Roadhouserelics.com

Todd Sanders - Photo: Katherine O’Brien

Todd Sanders – Photo: Katherine O’Brien

 

Un taller de ‘ancestros’ de la bicicleta

Biciclo creado en el taller de Josef Mesicek

Biciclo creado en el taller de Josef Mesicek

Los biciclos —caracterizados por una enorme rueda frontal, de hasta 1,60 metros de alto, seguida de otra pequeña en la parte trasera— ganaron popularidad en la segunda mitad del siglo XIX. Tenían un marco más ligero que sus predecesores y eran atractivos para los hombres jóvenes, que aceptaban el reto de mantener el equilibrio en un vehículo claramente inestable. Para los que consideraban que era difícil y peligroso, había varios modelos de triciclos que ahora parecen igualmente prehistóricos, aunque más cómodos.

En la década final del siglo XIX, la bicicleta de seguridad o máquina segura (un modelo con las ruedas más proporcionadas y más cercano a la bicicleta que conocemos) ganó en popularidad al biciclo, que dejó de fabricarse en 1893 fue languideciendo hasta que nadie se acordó más de él.

Hace unos años, el checo Josef Mesicek se encontró por casualidad con una de estas antiguallas, la desmontó y la restauró para un club ciclístico local de la República Checa. Como “una no era suficiente para 64 socios” se empleó en la tarea de crear varias.

El experimento “se convirtió en afición, después en una pasión y más tarde en un negocio”. Ahora, él y su hijo Zdenek tienen un taller  en el pequeño pueblo de Čeložnice en el que trabajan con dos personas más. Declaran satisfechos que allí “nada se hace a todo correr”, elaboran cada pieza a mano y crean lo que llaman con orgullo la “historia para el futuro”.

Los artesanos crean biciclos y otras reliquias, hacen réplicas pero no sólo se limitan a la reproducción fiel. Producen modelos propios que reflejan “los principios del diseño” y rinden homenaje “a los valientes pioneros del ciclismo” y varían mecanismos y materiales a gusto del usuario. El modelo más grande no sobrepasa los 14 kilos y las ruedas de mayor tamaño son de 1,42 metros.

Helena Celdrán

Detalle de la RAL 1003

RAL 4003

Kangaroo - replica

Nickel Platted - Mesicek

Nickel Platted back-Mesicek

 

Reproduce con agujas de punto el diseño natural de los hongos y las setas

'Omphalotus illudens' - Leigh Martin

‘Omphalotus illudens’ – Leigh Martin

Leigh Martin se declara “una entusiasta de la naturaleza”, en particular de los árboles. Hacer punto siempre fue una actividad más: tejía para sus amigos o hacía pequeñas prendas para recaudar fondos para diferentes causas, pero hasta hace pocos años nunca se planteó tejer por puro disfrute. Fue entonces cuando comenzó a ver más allá de las bufandas, los gorros y las mantas y empezó a “desarrollar conceptos”, diseñar patrones propios y acercarse de un modo heterodoxo a la escultura.

Sus últimos proyectos unen la naturaleza con la expresión artística. La inspiración de Martin son ahora las texturas carnosas y las formas atractivas de las setas y los hongos que crecen en las zonas boscosas de la parte central de Ohio, donde reside. La artista reproduce con sus agujas de punto el diseño natural de los hongos y fotografía sus trabajos terminados en el mejor de los escenarios posibles: los troncos de árbol y la tierra húmeda, los lugares que a menudo se pueblan de estos organismos.

Su último reto, iniciado en enero, es 52 Forms of Fungi (52 tipos de hongos): cada semana la autora reproduce otra seta en su entorno natural con la idea de contar, al finalizar este año, con 52 recreaciones. Hace varias fotos de cada obra de punto, con imágenes que revelan de cerca la textura tricotada e instantáneas tomadas de lejos que descubren la naturalidad con que la pequeña pieza de arte silvestre se integra en el escenario. Además, en cada entrada de su blog amplía información sobre la especie.

Helena Celdrán

 

'Decomposition: Colony II'

Stacks -Decomposition series

Ganoderma lucidum

Leigh Martin

 

El exsoldado que se convirtió en taxidermista del fieltro

'Garza' - Kiyoshi Mino

‘Garza’ – Kiyoshi Mino

Kiyoshi Mino escoge a animales silvestres, de granja y domésticos. Los reproduce con rasgos suavizados, miradas inocentes y posturas que resaltan su candidez, pero no los dulcifica hasta el dibujo animado, siguen conservando su esencia realista y natural.

El artista estadounidense de origen japonés elabora las pequeñas figuras con fieltro y una aguja fina rematada con un pequeño gancho. El proceso de cardar la lana le permite después moldearla en esculturas invertebradas que, sin la ayuda de un alambre interno, se mantienen en pie sólo por la densidad que Mino le da al material.

Pasaron bastantes años hasta que se interesó por el arte. Creció en Chicago, fue a la universidad en Massachusetts, se licenció en Illinois y tras estudiar pasó cuatro años en el ejército, uno de ellos destinado en Afganistán. Volvió otro año más a tierras afganas para realizar labores de “ayuda” y “desarrollo”, palabras entrecomilladas también por Mino, que descree ahora de ese tipo de misiones.

'Cervatillo' - Kiyoshi Mino

‘Cervatillo’ – Kiyoshi Mino

Con la vivencia, su opinión sobre la labor del ejército estadounidense en el extranjero se tornó escéptica: “Mis experiencias en Afganistán me enseñaron que la mayoría de los problemas más apremiantes del mundo se resolverían si nosotros los estadounidenses dejáramos de intentar forzar a los países “menos desarrollados” a ser más como nosotros y empezáramos a vivir de modo más sencillo”.

Tras volver a su país y casarse, le dio un giro a su vida y se inscribió en los talleres ofrecidos por una granja para aprender a llevar la suya propia en un futuro cercano. Su actividad artística llegó con ese renacimiento. En enero de 2011, sin contar con estudios artísticos previos, aprendió a moldear la lana cardada para crear cada vez más detalladas figuras. Desde desarrolla, sin ninguna pretensión más que la de reproducir la belleza innata de un animal, desarrolla una especie de taxidermia del fieltro, fascinado por “el pelaje y los plumajes” de sus modelos.

Helena Celdrán

'Perdiz chucar' - Kiyoshi Mino

Kiyoshi Mino - burro

Kiyoshi Mino - Gallo

Kiyoshi Mino - gato

Kiyoshi Mino - ampelis americano

 

Las inesperadas alfombras de Faig Ahmed

'Destroyed' - Faig Ahmed

‘Destroyed’ – Faig Ahmed

Los tejedores de más talento eran venerados por los mejores poetas y sus obras eran consideradas por los gobernantes piezas de gran valor y prestigio. En Azerbaiyán —la república caucásica exsoviética situada entre Asia y Europa que consiguió su independencia hace poco más de 20 años— las alfombras han sido siempre más que un elemento doméstico, con un desarrollo técnico del que hay testimonios arqueológicos desde el 2000 antes de nuestra era.

“Al principio se consideraban un sofisticado tipo de escritura más que una mera pieza decorativa”, señala Faig Ahmed (Baku-Azerbaiyán, 1982). Convencido de que las alfombras son “una estructura del tiempo y no gráfica”, el artista las ve como el resultado de una evolución y no obras aisladas: con sus creaciones quiere continuar con esa progresión.

'Error', 'Rapture' y 'Ledge' - Faig Ahmed

‘Error’, ‘Rapture’ y ‘Ledge’ – Faig Ahmed

Ahmed se adentra en la compleja labor artesanal de las alfombras azerbaiyanas y analiza las clásicas composiciones para reinterpretarlas. Controla el estricto proceso de creación tradicional, pero sus obras tienen sorpresas inesperadas. Algunas parecen haber sufrido errores, estar deformadas como si fueran una prenda dada de sí o tener irremediables manchas de pintura; otras simulan contener un grafiti dibujado o provocan ilusiones ópticas que parecen la entrada otra dimensión. El único truco es crear esas sensaciones visuales a mano, no valen los elementos externos.

El siguiente paso para el artista ha sido despegar sus trabajos de las dos dimensiones. Además de transformar alfombras en trabajos escultóricos, en este último año ha convertido los patrones en delicados hilos de colores que emergen de una pared y aún así siguen recreando la esencia de la artesanía clásica azerbaiyana.

Helena Celdrán

'Double Tension' - Faig Ahmed

‘Double Tension’ – Faig Ahmed

'Traditional pixels'

‘Traditional pixels’- Faig Ahmed

'Conversion' - Faig Ahmed

‘Conversion’ – Faig Ahmed

'Instability' - Faig Ahmed

‘Instability’ – Faig Ahmed

'Creation' - Faig Ahmed

‘Creation’ – Faig Ahmed

Modificar monedas, del ‘arte de los vagabundos’ al coleccionismo

El 'Buffalo Nickel' original

El 'Buffalo Nickel' original

Los coleccionistas las consideran pequeños tesoros numismáticos y el precio de las más preciadas ha llegado a los 13.750 dólares (unos 10.640 euros) en abril de este año. Son las monedas modificadas, hobo nickels, los centavos de los vagabundos.

La tradición estadounidense de crear imaginativos relieves que modifican el motivo original de una moneda es sorprendentemente añeja. Hay ejemplos de mediados del siglo XVIII, cuando el país todavía era una colonia del Imperio Británico. Los llamaban Love Tokens (Amuletos de amor), por ser frecuentes en las promesas de enamorados y llevar iniciales y fechas grabadas.

'Hobo Nickels' clásicos

'Hobo Nickels' clásicos. El segundo es un perfil del Kaiser Guillermo

Pero la verdadera edad de oro de este arte popular llegó con el Hobo nickel (que se podría traducir como los cinco centavos de vagabundo). Conocida como Buffalo Nickel o Indian Head Nickel, se acuñó de 1913 a 1938 y siguió en circulación algunos años más. El metal era blando (una aleación de cobre y níquel) y los duros rasgos del indio americano eran fáciles de modificar. El abultado cuerpo del búfalo, que ocupaba casi toda la superficie de la cruz de la moneda, era el lienzo perfecto para crear otros animales e incluso paisajes.

Con el crack del 29 y la posterior depresión de los años treinta, muchos hombres se encontraron con que un nickel era todo lo que les quedaba en el bolsillo. Los nuevos vagabundos, gente que no conocía lo que era dormir al raso, intentaban arañar unos centavos con cualquier tarea que encontraran en la eterna ruta que seguían para sobrevivir.

Modificaciones nuevas sobre viejas monedas

Modificaciones nuevas sobre viejas monedas

Modificar una moneda era un recurso barato y eficaz para despertar la simpatía del prójimo y hacer que la mísera cantidad creciera en valor, tal vez canjeándola por un techo bajo el que pasar la noche o un plato de sopa. Los hubo incluso que se hicieron un nombre y ahora son cotizados autores, como Bertram Wiegand (conocido como Bert) que firmaba sus creaciones borrando letras, aprovechando la palabra liberty.

Pero la tradición no ha desaparecido y todavía quedan muchas monedas de cinco centavos que se pueden modificar, comprándolas en cualquier rastrillo o tienda de numismática a buen precio. La Original Hobo Nickel Society (La sociedad de los nickels de vagabundo originales) reúne a los aficionados al arte del tuneo del modelo y descubre diseños nuevos propios de un orfebre. Muchos conservan el año en que se acuñó la moneda, que siempre le da un aire de misterio al ejemplar. El perfil del indio o el cuerpo del búfalo desaparecen para dejar paso a finos relieves del perfil de una momia, una flapper de los años veinte, un oso de cuerpo entero, un vagabundo pescando en un lago o la estatua de la libertad convertida en esqueleto.

Helena Celdrán

Un jersey para salvar la vida de un pingüino

Pingüinos abrigados

Pingüinos abrigados

Antes de hablar del invento que traigo hoy a Artefactos, conviene preparar el terreno para que no piensen que esta es otra creación absurda más, derivada del aburrimiento occidental.

Los Eudyptula minor o pingüinos azules son los más pequeños de su especie, miden unos 25 centímetros y pesan poco más de un kilo. Viven en Nueva Zelanda y en el sur de Australia.

El mes pasado fueron, junto con otros animales marinos, víctimas del vertido de petróleo del carguero Rena en las costas de Nueva Zelanda. La Organización para la Conservación de las Aves Marinas y Forestales ya ha declarado que la proporción de animales que se salven será mínima comparado con la de los que morirán.

Uno de los pingüinos afectados por el vertido de Tasmania en 2002

Uno de los pingüinos afectados por el vertido de Tasmania en 2002

El buque llevaba unas 1.700 toneladas de combustible, sin contar con los contenedores de sustancias tóxicas que transportaba a mayores. Encalló el día cinco de octubre en la costa norte, una zona de gran importancia natural, en la que hay gran variedad de fauna salvaje.

Tras dificultades técnicas, los expertos están ahora vaciando el último de los tanques del barco semihundido con un sistema de bombeo. Los equipos de limpieza se afanan en salvar al mayor número de animales afectados, manchados de la sustancia negra y pegajosa que ha inundado su hábitat.

Es cierto que el invento del que quiero hablar hoy causa algo de risa, pero por lo visto es una solución para salvar la vida de más ejemplares de pingüino azul.

Skeinz es un negocio familiar neozelandés que lleva más de 25 años vendiendo lana.

Reaccionaron ante el desastre haciendo un llamamiento a todo aquel que supiera tejer para que elaborara una especie de jersey para los pingüinos afectados por el vertido.

Algunos de los jerseys enviados a Skeinz

Jerseys enviados a Skeinz

El fin, que los ejemplares que rescatan y que deben ser limpiados no mueran envenenados intentando acicalarse. Además, el petróleo anula las capacidades aislantes del plumaje y es fundamental que las aves estén abrigadas antes y después de la desinfección a la que los someten los equipos de rescate.

La respuesta ha sobrepasado al negocio, que ha recibido mini-jerseys de todo el mundo, incluso con diseños exclusivos.

Lo sorprendente es que una solución aparentemente tan peregrina no es nueva. La iniciativa ya la aplicó con éxito la Penguin Foundation en 2002 para otro desastre causado por un vertido en Tasmania (Australia). Además sirve para recaudar dinero: Skeinz comercializa peluches vestidos con la prenda en cuestión y parte de lo que cuesta cada ovillo se destina a un fondo de rescate.

Helena Celdrán

Dibujos infantiles convertidos en muñecos

Dibujo de Eleanor (Mayo de 1983) - Muñecos de Wendy Tsao

Dibujo de Eleanor (Mayo de 1983) - Muñecos de Wendy Tsao

Eleanor tenía cinco años cuando retrató a su familia. La madre (la del vestido rojo) conserva el dibujo desde que su hija lo hizo en 1983.

Aunque lucen como orejeras, las bolas de colores que hay en la cabeza de cada personaje son orejas. La madre parece no tener brazos, pero en realidad (explica la autora) no se le ven porque están detrás de la espalda. El desnivel de su padre sí es un detalle fiel a la realidad: una herida de guerra había dejado al cabeza de familia con una pierna más corta que otra.

La versión física del dibujo es obra de la canadiense Wendy Tsao, una artesana de la fantasía infantil. Child’s Own Studio es su aventura personal desde 2007 y de modo inesperado se ha convertido en un negocio. Trabaja por encargo, ella sola, y comienza a no dar abasto. Su web se ha caído por la cantidad de visitas que ha empezado a recibir y hace unos días anunció con pena que no puede aceptar más pedidos para Navidad.

Dibujo de Sophie (9 años) - Muñeco de Wendy Tsao

Dibujo de Sophie (9 años) - Muñeco de Wendy Tsao

Con una técnica aparentemente simple, un acabado profesional y una gran sensibilidad artística, Tsao convierte los dibujos de los niños en muñecos de trapo y peluche: animales, retratos, monstruos y seres mitológicos saltan a la realidad de la manera más fiel posible, en ocasiones consultando los pormenores de cada ilustración con los familiares y los propios autores (algunos de ellos adultos que rescatan del olvido sus viejos dibujos, como es el caso de Eleanor).

Hay dinosaurios con melena, pollitos haciéndo acrobacias, ratones con patas de palo, princesas sujetando un corazón, primitivos autorretratos con las extremidades saliendo de la cabeza…

Tsao los mira con interés, estudia las posibilidades técnicas y se pone manos a la obra, doméstica y diligente, en su estudio, una palabra que ella misma pone en cursiva porque no le gusta tomarse en serio algo tan divertido como imitar el lenguaje pictórico de la infancia.

Helena Celdrán