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-No deberías llevar esa ropa. -¿Por qué? Sólo es una blusa y una falda. -Entonces no deberías llevar ese cuerpo. 'Fuego en el cuerpo', de Lawrence Kasdan

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Los actores y las actrices que más odios irracionales despiertan

Tener tiempo de sobra para navegar por Internet (como yo ahora, que estoy de vacaciones), te permite descubrir artículos más o menos absurdos, como éste de Brian Moylan, en Defamer, sobre las actrices a las que dice odiar de forma irracional. Su lista empieza por la dulce January Jones de ‘Mad Men’ y continuá con gente como Katherine Heigl, Kate Hudson, Katie Holmes, Renée Zellweger o Jessica Biel. El cascarrabias de Moylan reconoce al menos que muchas de sus antipatías no pueden explicarse de forma racional y también reconoce que la sociedad tiende a juzgar más duramente a las mujeres que a los hombres (totalmente de acuerdo en ese punto); pero ese pequeño acto de contrición no evita que haya elaborado una ‘Vomit list’ de actrices, que los lectores, gustosos, han completado con odios de su propia cosecha: Keira Knightley, Julia Roberts, Nicole Kidman… Incluso hay quien se lanza e incluye algunos nombres masculinos: Sean Penn, Tom Cruise, Kiefer Sutherland y Kevin Costner (uno de los lectores sugiere que en realidad son la misma persona).

Al margen de las interpretaciones más o menos freudianas del hecho de que alguien odie irracionalmente a otro ser humano al que ni siquiera conoce, me ha llamado la atención este post porque es sincero en poner sobre la mesa algo que cualquier lector de este diario habrá comprobado hace tiempo: hay actores y actrices que son auténticos ‘percutores’ de emociones pasionales y extremas. No importa lo que hayan dicho o hecho, es más, a veces no es necesario ni que hayan abierto la boca, simplemente con nombrarlos en un artículo se desata un ‘momento de furia’ que impide cualquier intento de debate. Enseguida la atención se desvía hacia ellos, algunos lectores se olvidan de seguir leyendo y ya solo flotan en la pantallas sus nombres amplificados como si se vieran a través de una lupa. A este respecto, mi experiencia personal dice que algunos de los actores y actrices más odiados (irracionalmente) en nuestro país son, no necesariamente por este orden: Penélope Cruz, Javier Bardem y Guillermo Toledo. 

Yo, por mero pragmatismo, no me permito el lujo de odiar gratuitamente a quien no conozco (es despilfarro emocional solo se lo reservo a algunos conocidos, y en cualquier caso, más que de odio hablaría de falta de química, que es algo que desgasta mucho menos), así que me niego a hacer una lista de ‘antipáticos a su pesar’; sin embargo iré pensando una lista de ‘amores en la distancia’ para mañana.

El embarazo de Penélope levanta la veda de la crítica feroz contra la pareja

Y se confirmó la noticia de la que todo el mundo llevaba hablando desde hace semanas: Penélope Cruz está embarazada. Y se confirmaron mis peores presagios: hay mucho energúmeno suelto que ha aprovechado esta noticia para descargar todo el odio que sienten por nuestra pareja de actores más internacional. ¿Por qué mucha gente se comporta así? ¿Porque son actores reservados, que han decidido darle mucha más importancia de la que tienen al hecho de amarse, casarse y tener hijos? ¿Porque cuentan con un equipo de agentes y representantes que les hacen un flaco favor? Allá ellos, ¿no? Pero el que ellos hayan podido decepcionar a muchos seguidores con una actitud huraña, huidiza y antipática no da derecho a que puedan convertirse en el blanco despiadado de críticas infundadas y odios viscerales.

En cualquier otro país, como Francia, que está ahí al lado, el tener a dos actorazos así sería motivo de orgullo, halagos y piropos desmesurados. Quizá llegar a un punto medio estaría bien. Un punto medio de respeto y sensatez que valorara sus capacidades artísticas, independientemente de su ideología y su comportamiento público y (super) privado. Así, tal vez, la afirmación que hacía ayer Ignasi Guardans de que “determinadas críticas o crónicas sobre cine español les correspondería estar en las páginas de política porque no tienen nada que ver con la cultura” sería menos cierta.

Se buscan pechos no operados para correr en ‘Piratas del Caribe 4’

“Se buscan bellezones naturales, que puedan nadar, bucear (suponemos que también actuar), que midan alrededor de 1,70, quepan en una talla 36, como mucho, y, lo más importante, que no tengan los pechos operados, rellenos de silicona, pues tendrán que pasar la prueba de fuego del cine de acción: correr. Las interesadas deberán dirigirse a los estudios centrales de Walt Disney para someterse al correspondiente casting. Una vez superado, les espera un intenso rodaje en el paradisíaco Hawai, acompañado del inefable ‘Jack Depp Sparrow’, Ian McShane y Penélope Cruz. La cuarta entrega de Piratas del Caribe ya está en marcha”.

Sin tanta literatura, pero con idénticas exigencias, los de Disney han hecho llegar una circular a los directores de casting de Los Angeles en la que explican los requisitos que deben reunir las actrices que participen en ‘Piratas del Caribe 4’. Y aunque pueda sonar a chiste el subrayado de “los pechos no operados” es absolutamente cierto, porque, como cuenta Times on line, las actrices tendrán que correr y rodar diferentes escenas de acción, lo que delataría unos pechos en permanente estado de ‘ingravidez siliconada’, algo, al parecer, nada deseable.

Y si, como explica esta publicación, se extienden las exigencias de gente como Martin Scorsese, que huye de las actrices con Botox o colágeno en los labios porque distraen la atención de lo verdaderamente importante, entonces más de una actriz de primera línea va a tenerlo difícil para volver a encontrar trabajo.

¿Qué os parecen estas imposiciones? ¿Machistas? ¿Razonables? ¿Sexistas? ¿Un intento de buscar la naturalidad? ¿Un ejemplo más que detrás de los grandes estudios hay mucha testosterona desocupada?

Clooney, Johnny Depp, DiCaprio, ¿quién hará de Frank Sinatra?

Después de semanas sin sentarme frente a un ordenador, se me acumulaban las ideas para comentar con vosotros a la vuelta de vacaciones; pero un par de sobresaltos me han tirado por tierra mi idea inicial.

Por un lado me ha llamado la atención Pe, nuestra Cruz-, bueno más bien la Cruz de algunos de vosotros, que os ponéis en guardia en cuanto la menciono por aquí-. A lo que iba, nuestra Penélope le ha confesado a los ingleses que Pedro (su/nuestro Almodóvar) es la razón por la que se ha convertido en actriz. Pe recuerda cómo a los 13 años, tras ver ‘Átame’, salió del cine decidida a convertirse en actriz y llegar algún día a conocer a Pedro. Os paso el link al vídeo de ‘The Guardian’ (está en inglés, pero el ‘Spanish accent’ de Pe nos ayuda a entenderlo).

¿Algo que objetar? Pues no. Después de decir que son como amantes, pero sin los placeres del sexo, Pe vuelve a demostrarle a Almodóvar lo mucho que lo admira. Gracias a él, a Trueba y a Woody Allen (¿quién lo iba a decir?) hemos descubierto su mejor faceta como actriz. El que haya logrado que sus deseos de adolescente se hayan convertido en realidad dice mucho del talento, habilidad y capacidad de Pe para convertir sus sueños en realidad.

Y de Pe a otro ‘dreammaker’, Martin Scorsese. Scorsese anda metido en un buen lío por culpa de la adaptación que prepara de la biografía de Frank Sinatra. Él quiere darle el papel de ‘la voz’ a Leonardo DiCaprio, la famila quiere a George Clooney y la productora suspira por Johnny Depp. Pero el mayor de sus males no es ese, sino el descontento público que han mostrado los herederos de Sinatra con la visión poco idealizada que quiere dar Scorsese del cantante. Ellos quieren que Scorsese se centre en la faceta artística de Sinatra y él prefiereofrecer algo más de chicha, es decir, hablar de sus mujeres (oficiales y amantes), su supuestas relaciones con la mafia, su papel en el Rat Pack.

Y ya puestos, ¿A quién de los tres candidatos elegiríais vosotros para el papel de Sinatra?

Amy Adams le arrebata el Oscar a Penélope Cruz

Y el Oscar para la mejor actriz secundaria es para … Amy Adams por ‘La duda’.

Eso es lo que dice una lista con los supuestos ganadores que anda circulando por Internet con la firma de Sid Ganis, presidente de la Academia de Hollywood debajo. Que no cunda el pánico, se trata de una falsificación; pero tan buena, y que ha dado tanto que hablar, que la Academia se ha visto obligada a hacer un desmentido oficial y explicar que solo dos personas, entre las que no se encuentra el presidente de la institución, conocen a priori el nombre de los ganadores. Y que, por supuesto, no existe tal cosa como una lista de premiados.

El documento de la discordia daba también por ganadores a Kate Winslet como mejor actriz por ‘El lector’, a Mickey Rourke por ‘El luchador’ y a Heath Ledger como mejor secundario por ‘El caballero oscuro’. La mejor película sería ‘Slumdog Millonaire’, cuyo director, Danny Boyle lograría también el premio de dirección.

Sabiendo esto, y creyendo la versión oficial de la Academia, ahora me intriga conocer si la lista verdadera, la que conoceremos esta madrugada, difiere mucho o no de la falsificación. Espero que por lo menos sea distinta en el apartado que afecta a Penélope Cruz. En lo demás, me parece que quien ha elaborado esa lista falsificada no anda muy desencaminado.

Como sabéis, esta noche, los que queráis seguir la ceremonia en directo podéis hacerlo a través de nuestra web. Este año, los organizadores han prometido “un espectáculo más cercano a la gente“. De ahí que hayan cambiado el diseño del teatro Kodak y lo hayan convertido en un club nocturno. Sigue fascinándome cómo demonios se puede lograr que un espectáculo hiperlujoso y fastuoso, donde los protagonistas son estrellas millonarias del universo cinematográfico, pueda convertirse en algo “cercano” al público. Veremos

No sé si vosotros sois de los que pasáis de los Oscar, de los que seguís la gala hasta que os vence el sueño o de los que organizáis ‘quedadas’ con amigos para montároslo la retrasmisión en plan fiesta, en cualquier caso me gustaría saber ¿qué hacéis la noche de los Oscar? ¿Significan estos premios algo especial para vosotros?

Los Goya, una gala poco emocionante, pero llena de peculiaridades

Anoche me fui a la cama antes de que acabar la gala de los Goya (no penséis mal, madrugo para entrar a trabajar), pero la grabé y acabo de terminar de verla. Reconozco que he agradecido poder darle al ‘fast forward’ un rato, como también he agradecido que se emitiera con retardo y hubiera habido una labor previa de edición. Así me he evitado algunos de esos interminables minutos en el que los premiados, en su butaca, besan a los de su alrededor con emoción desbordada y cara de sorpresa. Una sorpresa que yo no sentí en ningún momento, porque arrasó ‘Camino’, la gran favorita.

Este rotundo éxito, esta unanimidad al reconocer la calidad de la película de Javier Fesser me lleva, sin embargo, a preguntarme ¿por qué demonios nadie seleccionó o al menos preseleccionó esta película para que compitiera al Oscar a la mejor película extranjera, si era, parece ser, la mejor del año en España? ¿Por qué se volvió a colar un filme de Garci, si ‘Sangre de mayo’, como se ha visto en la gala, no se ha comido un colín? ¿Fue, como me temo, por un problema de fechas de estreno? Si hay alguien que conozca la razón, o la sospeche, que nos ilumine, por favor.

También la gala me suscita otras preguntas ¿Por qué ahora que por fin la Academia de la Lengua reconoce la acepción de nominar como “proponer a alguien para un premio”, los de la Academia del cine se empeñan en utilizar solo la palabra candidato, candidaturas, etc.?

¿Por qué a pesar de los esfuerzos de Carmen Machi eché de menos durante toda la gala la vis cómica de Rosa Mª Sardá, o incluso el desparpajo insolente de José Corbacho?

¿Por qué en la alfombra verde había tantas caras de famosos/as que raramente hacen cine, por no decir que no lo han hecho nunca?

¿Por qué ha habido invitados que ni siquiera se han inventado una buena excusa para no estar presentes? El caso de la persona que cogió el Goya a la mejor película hispanoamericana en nombre del director chileno, Andrés Wood, fue tremendo: “Está de vacaciones con su familia”. Nadie lo puede acusar de falta de sinceridad, ni de ser un descastado; pero de falta de interés

¿Por qué en todos los resúmenes de noticias destacan más el Goya obtenido por Penélope, como actriz secundaria, que el que ha ganado la espléndida Carme Elías como actriz protagonista?

¿Por qué se mencionó tantas veces la presencia de Benicio del Toro en la sala? ¿Tan cortos andaban de glamour en la ceremonia?

¿Por qué los micrófonos estaban colocados tan tan bajitos que todos los que desfilaban por el escenario tenía que encorvarse para poder hablar?

Spain is different

También ha habido muchas cosas que me han hecho gracia y me han servido para darme cuenta de las diferencias culturales que existen, por ejemplo, entre España y sus Goya y EE UU los Oscar, por poner un ejemplo de una ceremonia que veremos dentro de unas semanas

Aquí casi todo el mundo agradecía el premio a su familia (como en EEUU); pero, además, algunos incluían un recuerdo cariñoso para sus pueblos de nacimiento, veraneo… a los que intentaban promocionar en 5 segundos (bien hecho, sí señor).

También la preocupación por el paro, tema poco glamuroso donde los haya; pero de gran actualidad, era mencionado por más de un premiado.

Y a vosotros ¿qué otras cosas os llamaron la atención de la gala o de los premios?

¡Tom Cruise también está nominado!

Como ya sabéis, ayer se dieron a conocer las candidaturas a los Globos de Oro, en los que por primera vez figuran dos intérpretes españoles: Pe (que está imparable) y Javier Bardem. Ayer precisamente os comentaba el incontestable y algo sorprendente éxito de Pe; pero no es de ella ni de Bardem de quien quiero hablaros hoy, sino de Tom Cruise quien, para sorpresa mayúscula de muchos, ha conseguido colarse entre los cinco nominados a mejor actor secundario de comedia o musical por su trabajo en ‘Tropic Thunder’.

Y digo para sorpresa mayúscula porque ayer muchos medios norteamericanos subrayaban su candidatura como lo más destacable de la larga lista de nominados. Es como si todos estuvieran admirados de que la estrella, que lleva varios años protagonizando titulares que poco tienen que ver con su faceta como actor, haya podido ser capaz de, primero, tomarse lo suficientemente a broma como para haber aceptado un papel cómico poco favorecedor en el que aparece físicamente poco reconocible, segundo, de haberlo desarrollado de forma sobresaliente y, tercero, de haber llamado la atención de la prensa extranjera, que es quien entrega estos premios.

A quien haya visto ‘Tropic Thunder’ sin prejuicios, sin pensar en el Cruise ñoño e insoportable que salta sobre el sofá como un niño enrabietado para gritar su amor por Katie Holmes, habrá disfrutado con su interpretación de un productor caricaturesco (no os perdáis el vídeo de arriba). Le va la comedia a Cruise, le va reírse de sí mismo y olvidar su angustiosa ansia de Oscar, premio para el que sabe que se tienen más opciones protagonizando un drama. Quizá así algún día, como ha pasado ahora, se sorprenda así mismo viéndose bien considerado y respetado por los críticos.

Y que conste que para mí lo más destacable de estas nominaciones ha sido ver el nombre de un septuagenario genial, llamado Clint Eastwood, optando al premio como compositor por la banda sonora de ‘Changeling’. No está nada mal para un hombre que dirige, actúa, reescribe guiones y compone ¿no?

Sobre los éxitos de ‘Crepúsculo’ y de Penélope Cruz

Llevo un rato dándole vueltas a dos noticias que dan que pensar: la primera es el exitazo en taquilla de ‘Crepúsculo’, un filme que no ha tenido muy buenas críticas, pero que cuenta con el apoyo incondicional y entusiasta de los seguidores de la saga literaria en la que se basa. Da igual a quién pregunte, todas y cada una de las personas que conozco y que han ido a ver ‘Crepúsculo’ han salido encantadas, esperando una segunda entrega. En estos casos se trataba de fans de los libros, que han quedado muy satisfechos con la adaptación. También es verdad que conozco un nutrido grupo de gente que repudia el filme; aunque curiosamente ninguno de ellos lo ha visto, les ha bastado con leer las críticas para evitarse el mal trago.

Primera conclusión: la taquilla, es decir, el público, va por un lado y la crítica cinematográfica por otro. A veces cruzan sus caminos y coinciden brevemente, en casos significativos; pero no es lo habitual. Esto no me pilla por sorpresa, no es nada nuevo.

Segunda conclusión: algún mérito tiene que tener el filme cuando, en general, ha contentado a los lectores de la saga. Por lo menos hay que concederle que ha sabido retratar el espíritu de los libros.

¿Se merece Penélope Cruz el Oscar?

La otra noticia que me ha sorprendido, alegrado, pero al mismo tiempo me ha dejado un poco meditabunda es la imparable carrera de premios que está cosechando Penélope Cruz por su interpretación en ‘Vicky Cristina Barcelona’. Incluso se habla de que este año el Oscar a la mejor actriz secundaria puede ser para ella. No me malinterpretéis. Me alegro por Penélope. Me gustó mucho en ‘Vicky Cristina Barcelona’. Sin duda su trabajo era, de largo, lo mejor de la película de Allen; pero lo que me hace pensar es que una interpretación simpática pueda llegar tan lejos. Es decir, no se trataba de una interpretación especialmente sutil o trabajada, al fin y al cabo era un poco la Pe de siempre, la Pe que hubiera dirigido Almodóvar: gritona, descarada, alterada, pero llena de encanto, y aún así, a pesar de no ser nada excepcional, es, parece que de eso no hay duda, lo mejorcito del año.

Vosotros, ¿qué opináis? ¿Creéis que Penélope se merecería el Oscar? ¿Se lo merece ella tanto como otras actrices que lo ganaron?

‘Elegy’, Isabel Coixet, un poco menos Coixet

Tenía mis temores antes de ir a ver ‘Elegy’. No soy una gran fan de Isabel Coixet, una directora que gusta mucho a mis amigas; algo menos a mis amigos, y que a mí siempre me ha dejado más bien un poco fría. Reconozco que tiene una estética cuidada, aunque a mi gusto tiende a recrearse innecesariamente en algunas imágenes con irritante tufillo a anuncio publicitario, y que cuenta historias curiosas sobre gente que sufre. Ayer mejoré un poco mi opinión respecto a ella.

La historia, basada en el libro ‘El animal moribundo’ de Philip Roth, me enganchó desde el principio. El desarrollo de la acción me pareció ágil, con menos concesiones a la estética de lo que me esperaba. Los personajes me gustaron y mucho más los actores que les dan vida. ¡Cuánta humanidad transmite Ben Kingsley, cuánto miedo, angustia y ternura con una sola mirada! ¿Y Penélope? Yo nunca la había visto tan guapa, tan tierna. Ni siquiera en ‘La niña de tus ojos’ (una de mis películas españolas preferidas). Me creí sus dudas, sus miedos, su necesidad de amor… Me creí a Dennis Hopper dando vida a un poeta mujeriego y a la gran Patricia Clarkson como la amante con la que no se llega a ningún tipo de intimidad sentimental. Y me creí todo eso a pesar de que me resulta del todo inverosímil que una Penélope Cruz exuberante se enamore de un hombre como Ben Kingsley, que es todo un actorazo, pero tiene el mismo sex-appeal que un pepinillo en vinagre.

En fin, o yo ayer tenía un día flojo, o realmente el tono de la película me tocó la fibra sensible. ¿Cuánto de ese mérito corresponde a Coixet, cuánto a Nicholas Meyer, el guionista, cuánto al escritor Philip Roth y al magnífico plantel de actores y cuánto a la música de Erik Satie? Pues me es difícil delimitarlo.

Al salir del cine alguien mencionó que era una película típicamente de Isabel Coixet, que tenía su marca y su estilo, como el que mira un cuadro de Modigliani. Para mí ha sido la película menos de Coixet que he visto (es la primera que no se basa en un guión escrito por ella), y quizá por eso sea la que más me ha gustado. ¿Es un peliculón? Para mí no. ¿Una película interesante? Yo creo que sí, por lo menos una de esas que merece la pena ver, aunque sea para luego decir que nos ha decepcionado.

¿A vosotros qué os pareció? ¿Os creísteis la relación entre Kingsley y Penélope Cruz? ¿Creéis que Coixet acertó con el casting?