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-No deberías llevar esa ropa. -¿Por qué? Sólo es una blusa y una falda. -Entonces no deberías llevar ese cuerpo. 'Fuego en el cuerpo', de Lawrence Kasdan

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Peter Jackson defiende el aspecto visual de ‘El Hobbit’, donde dicen que canta el decorado

El exceso de realismo se le está atragantando a Peter Jackson. Por lo que leo en ‘Enterteinment Weekly‘, los 10 minutos de ‘El Hobbit‘ que se mostraron hace una semana en CinemaCon (el congreso anual de los exhibidores estadounidenses) no gustaron demasiado. ¿Por qué? Porque las imágenes- rodadas con una nueva tecnología de 3D que las captura y proyecta a 48 fotogramas por segundo (en lugar de los 24 tradicionales)-  eran tan brillantes y realistas que eran como “de decorado”.

Jackson ha salido rápidamente a defender su apuesta tecnológica y ha pedido a la gente que juzgue después de haber visto la película completa, que es la única manera de poder llegar a meterse en este nuevo mundo de imágenes hiperrealistas que paradójicamente recrean un mundo fantástico.”Nadie va a conseguir parar esto. La tecnología va a continuar evolucionando”, ha dicho Jackson, que por si las moscas ha tranquilizado a los futuros espectadores asegurando que habrá muchos cines que proyecten la versión convencional de la película.

Leyendo la polémica creada por esta nueva manera de ver y hacer cine- “una experiencia que no se ha vivido antes“, según Jackson- me viene a la memoria lo que nos decía un profesor de semiótica en la universidad: que los miopes teníamos mucha suerte porque teníamos la posibilidad de ver el mundo más atractivo de lo que en realidad es.

Es decir, que la falta de agudeza visual hace fantasear al cerebro un poco más, porque se ve obligado a recomponer con imaginación e intuición las imágenes poco nítidas que le llegan. Doy fe de que me he llevado más de un chasco tras ajustarme las gafas delate de algún supuesto ‘chipironazo’. Algo así parecen haber sentido los afortunados espectadores de este adelanto, porque parece que el exceso de realismo de las imágenes ha puesto en evidencia el decorado que recrea el fantástico mundo de’ El Hobbit’.

Con o sin cartón piedra visible, me muero por ver la película con mis gafas recién graduadas.

El embarazo de Penélope levanta la veda de la crítica feroz contra la pareja

Y se confirmó la noticia de la que todo el mundo llevaba hablando desde hace semanas: Penélope Cruz está embarazada. Y se confirmaron mis peores presagios: hay mucho energúmeno suelto que ha aprovechado esta noticia para descargar todo el odio que sienten por nuestra pareja de actores más internacional. ¿Por qué mucha gente se comporta así? ¿Porque son actores reservados, que han decidido darle mucha más importancia de la que tienen al hecho de amarse, casarse y tener hijos? ¿Porque cuentan con un equipo de agentes y representantes que les hacen un flaco favor? Allá ellos, ¿no? Pero el que ellos hayan podido decepcionar a muchos seguidores con una actitud huraña, huidiza y antipática no da derecho a que puedan convertirse en el blanco despiadado de críticas infundadas y odios viscerales.

En cualquier otro país, como Francia, que está ahí al lado, el tener a dos actorazos así sería motivo de orgullo, halagos y piropos desmesurados. Quizá llegar a un punto medio estaría bien. Un punto medio de respeto y sensatez que valorara sus capacidades artísticas, independientemente de su ideología y su comportamiento público y (super) privado. Así, tal vez, la afirmación que hacía ayer Ignasi Guardans de que “determinadas críticas o crónicas sobre cine español les correspondería estar en las páginas de política porque no tienen nada que ver con la cultura” sería menos cierta.

‘Avatar’, espectacular, pero algo hueca

Lo bueno que tenemos los procrastinadores compulsivos es que, a veces, el dejar para mañana las cosas nos permite obtener una perspectiva diferente de algo que un día antes nos parecía muy especial. Anoche, tras salir de ver ‘Avatar’, tuve el impulso de ponerme a escribir este post. Estaba entusiasmada después de haberme pasado dos horas y media, con las gafas de 3D puestas, viendo un mundo fantástico, lleno de colores y formas nuevas. Afortunadamente, mi procrastinamanía dejó para hoy esa escritura.

La salida del cine, a siete grados bajo cero en Ávila, me había puesto de nuevo en la órbita de la realidad. Y ahí, en el mundo real fue donde empecé a analizar una película que me había mantenido enganchada durante la primera hora y media, pero que, gradualmente, había ido perdiendo interés para mí, justo ahí donde se suponía que iba a comenzar el desenlace del filme. ¿Fallaba el filme de Cameron o fallaba mi capacidad de entusiasmo?

No me atrevo a decir que Cameron falle. El mérito de haber realizado una película de esta envergadura (la más cara de la historia) le da un plus de atrevimiento y descaro que hacen que respete su trabajo; pero no puedo evitar pensar que ‘Avatar’ es un espectáculo con mayúsculas, algo hueco e incluso aburrido para mí. A su historia, con moderno mensaje ecologista y pre-apocalíptico incluido, le falta emoción. Es terriblemente previsible, yo diría incluso que poco interesante y maniquea. No sé cuántas veces habrá montado y remontado Cameron su filme, pero se notan algunas transiciones hechas a trompicones, precipitadas, quizá por el deseo de terminar un filme que se iba de largo en el metraje.

Así que pasadas las horas no puedo evitar sentir cierta decepción por una película que recordaré por sus magníficas imágenes aéreas, su color, sus paisajes, sus animales, sus escenas bélicas, por el esfuerzo técnico que tiene detrás…, pero poco más.

En la página de imdb el público la puntuaba con un 8,9 de media, por lo que doy por hecho que hoy no habrá mucha gente que esté de acuerdo conmigo. ¿Y a vosotros por qué razón os gustó, o no, ‘Avatar’?

‘Ágora’, impecable visualmente, pero poco emocionante

Espectacular visualmente, mucho más entretenida de lo que me habían dicho, técnicamente muy buena; pero condenada a ser olvidada fácilmente.

He intentado no leer demasiado sobre ella. Últimamente me he propuesto llegar a los filmes con la mirada mucho menos prejuiciada, pero con ‘Ágora’ ha sido imposible lograrlo: menuda campaña de presencia en los medios desde que la presentaron en mayo en Cannes.

Amenábar es un director que respeto, y mucho. Tiene tanto mérito lo que ha conseguido. Intenta siempre ser original, es valiente, no se achanta ante los grandes nombres con los que trabajan ni ante los grandes presupuestos. Cuando veo que tiene mi edad y que es capaz de manejar sin temblar un presupuesto de 50 millones de euros no puedo más que sentir admiración por él.

En Ágora uno tiene la sensación de estar viendo una gran producción de Hollywood, y lo digo con el aspecto positivo que esto tiene de estar ante un producto técnicamente inmejorable, visualmente impactante, donde los efectos especiales no chirrían, la ambientación es impecable y el ritmo no decae. ‘Ágora’ te hace pasar el rato, y eso tiene mérito en una producción de 120 minutos. Solo le veo un gran pero: que no te engancha. Sales del cine razonablemente contenta; no has mirado ni una sola vez el reloj, Rachel Weisz está espectacular, los temas centrales de la película invitan a la reflexión: la intolerancia religiosa, el fanatismo, la lucha por el poder; pero a pesar de todo esto, sabes que será difícil recordar ‘Ágora’ dentro de poco. Le falta un poco de alma, le falta emoción. Qué poca química desprenden Rachel Weisz y los actores masculinos encargados de darle réplica, me refiero a Oscar Isaac y Max Minghella, sus enamorados, los dos hombres que la pretenden. Ella está perfecta, bellísima, es una gran actriz; pero a ellos les falta mucha chispa, les falta carisma, sutileza. Tampoco están mucho mejor el resto de actores masculinos. El puzle no encaja.

Y ese desequilibrio se traslada también a algunas escenas, que debían ser memorables, pero no lo son.

Ahora hemos sabido que Amenábar se ha visto obligado a recortar el metraje más de 20 minutos para intentar vender mejor la película (con problemas de distribución en EEUU), eso quizá explicaría que eche de menos algunas escenas claves que habrían contribuido a hacer más emocionante el filme, o que la escena final, que podía haber sido tan emotiva, aparezca algo fría y desaprovechada.

¿Nos devolverá la edición en DVD un montaje más emocionante? Ojalá. El error de casting de los actores me temo que ya no tiene remedio.

‘El caballero oscuro’, vista por un frikie de los cómics

Hace unos días hablaba con unos amigos sobre cuál había sido el acontecimiento cinematográfico de este verano. La conversación no dio lugar a muchas discusiones, todos estábamos de acuerdo: el estreno de ‘El caballero Oscuro’, de Christopher Nolan. La película ha sido mayoritariamente aclamada por la crítica y el público, ha llegado a ser comparada con ‘El padrino’, de Coppola, y lleva recaudados la escalofriante cifra de 971 millones de dólares en todo el mundo. Pero, y los frikies de los cómic ¿qué piensan de ella? ¿Han aceptado de buen grado esta recreación de Batman?

Aprovechando que uno de mis amigos es un experto/frikie de ese mundillo, además de un librero especializado en la materia, le pedí que me diera su visión del filme de Nolan. Ésta es la crítica que me ha mandado. Hoy le cedo este espacio a Chechu. Con él os dejo.

Para alguien como yo que se gana la vida vendiendo cómics, la proliferación de adaptaciones de éstos a la gran pantalla en los últimos tiempos no puede sino catalogarse de “edad de oro”.Y no sólo son los consabidos superhéroes (‘Spiderman’, ‘4 fantásticos’, ‘Superman’, ‘X-men’, etc) sino que ahí tenemos los casos de ‘V de vendetta’, ‘Persépolis’, ‘300’, ‘Una historia de violencia’ o ‘Wanted’, entre otras muchas, que han conseguido que mucha gente se acerque interesada a este apasionante mundo de viñetas.

Y luego está mi mitad lectora, fan, friki, consumidora de tebeos desde tiempos remotos. Y cada vez que estrenan una peli basada en un cómic a esa parte de mí le asalta una sensación de entre ilusión y temor. ¿Habrán conseguido plasmar fielmente en la pantalla lo que llevamos años disfrutando en papel? ¿Habrán respetado la esencia de los personajes? ¿Serán capaces de sacudir a la gente la percepción de que los cómics son para niños o tarados?

Y en estas se estrena ‘The Dark Knight’.Y sí, pertenece al género de las adaptaciones de cómics. Pero sobre todo pertenece al género de las obras maestras.

Siguiendo el esquema de mi anfitriona, os recito mis 8 razonespor las cuales creo que ‘The Dark Knight’ es la película que deberías haber ido a ver aunque sólo vayas una vez al año al cine (y si no has ido, corre, todavía estás a tiempo).

1- Es INTENSA. Te agarra por los huevos (¿es esto políticamente correcto?) desde la primera escena y ya no te suelta. Prohibido tomar aliento.

2- Es EMOTIVA. Quien no se emocione aunque sólo sea un poquito con la última escena y el discurso de Gordon, por favor que se lo haga mirar

3- Los actores están todos sin excepción realmente bien, ajustándose perfectamente a sus papeles(algo que valoramos especialmente los que llevamos leyendo a estos personajes desde hace tantos años). Gran casting y todo un ‘dream team’ de Hollywood (Gary Oldman, Michael Caine, Morgan Freeman, Aaron Eckhart)

4- Heath Ledger. Todos los fans del personaje teníamos dudas cuando nombraron al actor encargado de encarnar al Joker, el antagonista por antonomasia de Batman, un icono en la leyenda del personaje. Las primeras imágenes tampoco ayudaron mucho a despejar el escepticismo, con esa pinta más de rockero que de nuestro payaso favorito. Pero su actuación sobrepasa las expectativas más optimistas y literalmente se come la pantalla. Tendrás pesadillas con él.

5- Habla de las cosas importantes de la vida. Integridad, amistad, amor, responsabilidad, familia….Y lo hace muy bien

6- Gotham. La gran protagonista de la película junto con el Joker. Corrupta hasta la médula, es en realidad contra quien pelean nuestros héroes. Nolan opta por una puesta en escena realista alejándose de los anteriores y bochornosos filmes de Shumacher y Burton (sí, sí, también los de Burton)donde Gotham parecía sacada de algún oscuro parque temático con los edificios casi de chocolate.

7- La escena con la que se abre la película es sencillamente magistral y ya por sí misma vale el precio de la entrada. Pero tranquilos, amiguitos, luego el ritmo no decae.

8- Para los fans del cómic, las 2 horas y media de metraje son una auténtica delicia. Cierto es que hay algunos aspectos de la mitología del hombre murciélago que bien echamos en falta (la mansión Wayne, la batcueva) o no han acabado de trasladar satisfactoriamente (el traje de batman adolece de la majestuosidad del cómic, sigue apareciendo un poco rígido)pero en casi todo lo demás aciertan de pleno. El comisario Gordon es IDÉNTICO al cómic, Harvey Dent es tal como nos lo imaginábamos, el cuerpo de policía de Gotham y paro porque no hay espacio. La cantidad de guiños, referencias, homenajes a algunos de los más importantes cómics de la historia de Batman( AÑO UNO, EL LARGO HALLOWEN, LA BROMA ASESINA, DARK KNIGHT RETURNS, etc) hacen que el visionado de la peli se convierta en un banquete para paladares frikis.

Por último, y como comentaba al principio, ojala que mucha gente después de ver la película se acerque a la librería porque le pique el gusanillo de leer sobre el personaje. Batman se lo merece. Y nosotros también, coño, que vender cultura en una librería pequeña es hoy en día una profesión de riesgo.

¿Estáis de acuerdo con la crítica? ¿Creéis que Chechu exagera? ¿Se queda corto

‘La edad de la ignorancia’, risas incómodas

Este fin de semana aproveché para ver una película que lleva varias semanas en cartel, pero que no quería dejar pasar: ‘La edad de la ignorancia’, del director canadiense Denys Arcand. De Arcand había visto dos de su películas anteriores: ‘El declive del imperio americano’ (1986) y ‘Las invasiones bárbaras’ (2003), precisamente los dos títulos que engloban la trilogía que Arcand cierra ahora sobre la sociedad moderna. Aquellas películas me habían gustado tanto que no quería dejar para el dvdclub esta nueva entrega, a pesar de que la crítica ha sido muy severa con ella (a mi modo de ver, de un modo injusto).

El argumento es simple: un hombre de mediana edad que lleva una vida bastante gris como funcionario de Quebec, recurre a la imaginación para escapar de su monótona existencia. En sus fantasías, Jean-Marc Leblanc (magnífico Marc Labrèche) es un conquistador irresistible para las mujeres, un triunfador que acapara la atención de los medios de comunicación. En la vida real, su mujer (una agente de ventas implacable) apenas le dirige la palabra, sus hijas prefieren darle a la playstation que verle el careto y su madre agoniza enferma y sola en una residencia de ancianos. Para más inri, su trabajo consiste en escuchar a diario los problemas de gente más miserable que él; su jefa está obsesionada con amargarle la existencia y para poderse echar un pitillo en el curro tiene que esconderse y huir como un delincuente en busca y captura. ¿a alguien le suena todo esto?

Así, partiendo de una base tan real como la vida misma, Arcand llega al paroxismo, a la exageración más cruel para criticar, si no la sociedad en la que ya estamos, la sociedad a la que avanzamos con paso firme. Pero lo hace Arcand sin perder el sentido del humor. Así del extremo grotesco al que llega la película en algunas escenas, surge la sonrisa, la carcajada incluso, al mirar la desventurada vida del infeliz Leblanc, un personaje que muy bien podría ser la imagen distorsionada que un espejo deformante nos devolviera de cualquiera de nosotros. Y ahí, acaba la risa, porque el filme de Arcand no deja de ser siniestro en su trasfondo, feroz en su realismo exagerado y paródico.

Lástima que la última media hora del filme sea más irregular que el planteamiento, y que la solución propuesta por el director peque, a mi juicio, de ingenua y algo manida. Además muy bien se le podrían acabar reprochando al personaje de Leblanc los mismos defectos que intenta criticar. Estos desequilibrios (y algunas escenas algo pasadas de rosca, como la del torneo medieval) empañan una película que no está a la altura de sus predecesoras, pero que aun así, merece la pena por su singularidad y por estar muy por encima del nivel medio de la cartelera.