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Quién fue… Bill Shankly

Entrenadores con mucha personalidad los ha habido desde los inicios del fútbol. Entrenadores que han cambiado a un club para siempre, también. El de hoy es uno de esos. Y es, probablemente, el mejor autor de frases futbolísticas de la historia. Es de sobra conocido, creo yo, pero nunca está de más recordar la figura de Bill Shankly.

Glenbuck, East Ayrshire, Escocia. Estamos a principios de septiembre de 1913. Glenbuck es un pueblo minero y en el seno de una pobre familia de fuerte ideología socialista nace William Shankly, el último de cinco hijos varones. Influenciados por un tío materno que fue profesional, los cinco Shankly se dedican a jugar al fútbol en un equipo local. El pequeño William, más conocido como Bill, pronto destaca y en julio de 1932, un ojeador lo contrata para el Carlisle United. Era su primer contrato. Medio año después, este carrilero consigue un traspaso de 500 libras. El destino es el Preston North End inglés. Allí pasa largos años en los que consigue incluso ser internacional por Escocia. En su debut, por cierto, los escoceses ganaron a su Auld Enemy (Inglaterra) por 1-0.

Pero tuvo muy mala suerte. Bueno, él y tantísimos otros futbolistas: estalló la II Guerra Mundial. La que era una brillante carrera se vio truncada por el peor conflicto bélico de la historia de la Humanidad, que suspendió todas las competiciones oficiales en Inglaterra. No obstante, Shankly siguió jugando fuera de la oficialidad, vistiendo la camiseta de equipos como el Liverpool, el Arsenal, el Cardiff City o el Luton Town.

Cuando acabó la guerra en 1946, Shankly se reincorporó a la disciplina del PNE, pero tres años más tarde, con 33 de edad, el bueno de Bill se retiró.

No había pasado ni un mes desde su retirada cuando empezó su carrera de entrenador. Con 36 años se hizo cargo del Carlisle United, el equipo en el que empezó como jugador. Tras dos años y ciertos desencuentros con la directiva, en 1951 se hizo cargo del Grimsby Town, un equipo que acababa de descender y cuya moral supo llevar hasta límites insospechados. De nuevo los problemas con la falta de inversión de los directivos aceleraron la despedida de Shankly. En 1954 entrenó al Workington y un año más tarde al Huddersfield Town. En este equipo también tuvo roces con la directiva (Shankly era un tipo que no se andaba con chiquitas). El motivo del enfrentamiento fue el deseo de la directiva de vender a la estrella local, otro escocés llamado Denis Law. Shankly se oponía a su venta y le dijo a los directivos: “Saquen su diario y escriban esto: Algún día, Denis Law será traspasado por 100.000 libras“. En 1962, el Manchester United pagó 115.000 libras por Law.

Y fue en diciembre de 1959 cuando Liverpool y Shankly se encontraron en el espacio-tiempo. Curiosamente, antes de fichar por el Grimsby Town en 1951, Shankly estuvo a punto de fichar por los Reds, pero la entrevista de trabajo no prosperó. Ocho años después, el Liverpool FC recurrió a los servicios de este peculiar tipo.shankly scotland

El Liverpool estaba en uno de sus peores momentos. Estaba en segunda. Anfield estaba en pésimas condiciones y el campo de entrenamiento de Melwood era indigno para una ciudad como la capital de Merseyside. Los jugadores eran mediocres y Shankly tenía un reto de primera categoría. Hizo limpieza de vestuario, trajo jugadores nuevos y cambió la filosofía. Así, creó la legendaria Boot Room. Era una habitación en principio destinada a almacenar botas, pero que Shankly reformó y convirtió en el corazón técnico del Liverpool. En ella, Shankly y sus ayudantes, Joe Fagan, Bob Paisley y Reuben Bennet (los dos primeros fueron después entrenadores del Liverpool, se relajaban, bebían whisky y hablaban sobre lo humano y lo divino y sobre los problemas tácticos del equipo. Esta Boot Room se quedó como una institución hasta que el francés Gerard Houllier en 1998 dejó de usarla. Shankly impuso otras costumbres, como la de concentrar a los jugadores en Anfield para ir todos juntos a Melwood. Y tras el entreno, regresar juntos y comer juntos. Además, se inventó los partidillos de 5 contra 5. Todo ello fue sumando.

En 1962, el Liverpool ya había subido a Primera. Contrató a buenos jugadores como los escoceses Ron Yeats e Ian Saint John (qué hubiera sido del Liverpool sin escoceses…) y en 1965 ya había ganado una FA Cup. Antes, en 1964, Shankly tuvo una ocurrencia. Desde 1894, el Liverpool vestía con camiseta roja y pantalón blanco. En los 60, además, con medias blancas. A Shankly se le ocurrió la idea de que ir de rojo completamente podría mejorar la imagen de sus jugadores. Así relata Ian St. John lo que pasó:

Él (Shankly) pensó que la combinación de color podía tener un impacto psicológico -rojo de peligro, rojo de poder-. Entró en el vestuario un día y le lanzó unos pantalones rojos a Ronnie Yeats. “Ponte esos pantalones y veamos cómo te quedan”, dijo Shankly. “Jesús, Ronnie, estás imponente, aterrador. Parece que mides 7 pies (más de dos metros)”. “¿Y por qué no lo hacemos todo rojo, jefe?”, sugerí. “¿Por qué no llevar también medias rojas? Salgamos todo de rojo”. Shankly aceptó y así nació una equipación mítica.

En 1966, el Liverpool ganaba de nuevo la Liga. Llegó a la final de la Recopa y volvió, en una palabra, a codearse con la élite. En una eliminatoria de la Copa de Europa de la temporada 66/67, ante el Ajax de un jovencísimo Cruyff, Shankly tuvo una revelación. Cayeron eliminados pero el escocés cayó en la cuenta de que con un tipo de juego más centrado en la posesión, en el toque, las cosas irían mucho mejor.

Más adelante, los primeros jugadores con los que contó Shankly en el Liverpool fueron sustituidos por otros muy destacados, como Kevin Keegan, Ray Clemence o John Benjamin Toshack. En los 70 cayeron una Liga y una Copa de la UEFA más. Pero más allá de los títulos, Bill Shankly había conseguido cambiar para siempre la cara del Liverpool FC.

En 1974, Bill Shankly deja el banquillo. Había tomado esta decisión para pasar más tiempo con su familia. Su sucesor fue su colaborador Bob Paisley, con quien por cierto, llegaron los grandes títulos europeos. Hubo protestas de aficionados pero la decisión estaba tomada.ShanklyStatue

Seis años después de su jubilación, el 26 de septiembre de 1981, Bill Shankly fue ingresado en un hospital de Liverpool tras sufrir un ataque cardíaco. Se realizaron misas anglicanas y católicas en todo Liverpool para pedir por la recuperación del escocés. De hecho, mejoró bastante, pero en la noche del día 28, sufrió otro infarto y en las primeras horas del 29 fallecía. Hubo numerosos homenajes. El Partido Laborista celebraba un congreso en la fecha de su muerte y guardó un minuto de silencio en honor de tan conocido militante socialista. John Toshack, que en aquella época entrenaba al Swansea galés, salió a un partido celebrado cuatro días después del deceso de Shankly con una camiseta del Liverpool. Y en 1982 fueron erigidas en Anfield las llamadas Shankly Gates, unas puertas de forja en las que se lee el eterno eslógan You’ll never walk alone, en la que los aficionados todavía anudan bufandas en honor al hombre que cambió el Liverpool FC. Shankly, que tras su retirada fue nombrado Miembro de la Orden del Imperio Británico, tiene además una estatua de bronce en Anfield Road, en cuyo pie se puede leer una frase breve pero reveladora: “He made the people happy” (“Hizo a la gente feliz”). Y otro honor más: cuando el legendario Spion Kop (el fondo más caliente de Anfield) fue derribado y reconstruido, le rebautizó como Bill Shankly Kop. En fin, todo lo que podáis imaginar.

Pero si Bill Shankly ha pasado a la historia en todo el mundo es por su carácter, por su forma de ser. Dejó un buen puñado de frases que están, sin duda, entre las mejores de la historia de este deporte. Os dejo unas cuantas:

– Sólo hay dos equipos en Liverpool: El Liverpool y los reservas del Liverpool.

– Cuando no tengo nada que hacer, busco por debajo de la clasificación para ver cómo va el Everton.

– Si el Everton jugara en el jardín de mi casa, cerraría las cortinas.

– Algunos dicen que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso.

– El problema con los árbitros es que conocen las reglas, pero no el juego.

– Si estás en el área y no sabes qué hacer con el balón, mételo en la portería y después discutiremos las opciones.

– (A un jugador lesionado): ¡Quítate esa mariconada de venda… ¿y qué quieres decir con ‘tu’ rodilla? Esa rodilla pertenece al Liverpool!

– ¿Qué alineación voy a sacar? No voy a revelar un secreto como ése al Milan. Si por mí fuera, intentaría que no se enterasen ni de la hora del partido.

– (Sobre jugar con la selección de Escocia): Es fantástico. Miras hacia abajo y ves tu camiseta azul oscuro, y ese pequeño león que te mira y te dice “¡Sal a por esos cabrones ingleses!”

– (A un fan del Liverpool llegado a Anfield desde fuera de la ciudad): ¿De dónde eres, hijo? – De Londres. – Bien, entonces ¿qué se siente al estar en el cielo?

Os dejo con un precioso vídeo homenaje a Bill Shankly:

Si os ha gustado, que seguro que sí, os recomiendo también otro. Algunas de las imágenes las habéis visto ya en el anterior, pero este es un directo de 1973, de la celebración del título de Liga, con el sonido original. Es impresionante: Shanks and the Kop celebrates the ’73 Championship.

Espero que os haya gustado. Pasad buen fin de semana.

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