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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

Trofeos, copas y medallas: la Fórmula 1 o el bazar de los horrores

Valtteri Bottas, John Owen (del equipo Mercedes), Lewis Hamilton y Daniel Ricciardo, en el podio de Silverstone 2014 (GTRES).

Valtteri Bottas, John Owen (del equipo Mercedes), Lewis Hamilton y Daniel Ricciardo, en el podio de Silverstone 2014 (GTRES).

El pasado mes de julio, el actual campeón del mundo (que lleva camino de repetir y conseguir su tercer título), Lewis Hamilton, se quejaba del aspecto del trofeo que se entrega en el GP de Gran Bretaña, en Silverstone, al ganador.

Decía Hamilton que era un horror, comparado con la tradicional copa dorada que se entregaba. Cosas del patrocinador. Se quejó a Ecclestone y parece que sus quejas surtieron efecto, porque este año se volvió al trofeo original.

Sea como fuere, algunos de los trofeos que se entregan cada año en los diferentes Grandes Premios son bastante feos.

El jarrón de la abuela del GP de Hungría, el contraste del glamour del GP de Mónaco y su birrioso trofeo, el cortador gigante de pizza del GP de Austria, la ensaladera de restaurante chino del GP de China, la ostentosa copa del GP de Bahréin o la extraña copa-hoja de arce del GP de Canadá son algunos de los ejemplos. Aquí tenéis algunas fotos (pincha en ellas para ampliarlas):

Os dejo con un vídeo con los trofeos de 2013:

Hasta mañana.

2 comentarios

  1. Dice ser Loshovic

    Ciertamente horrorosos en su gran mayoría. No estaría de más que se estableciera alguna norma a fin de que guardaran un cierto estilo común en los trofeos. O que a falta de norma los patrocinadores tuvieran algo más de gusto.

    21 octubre 2015 | 08:55

  2. Dice ser ruomalg

    Vaya, yo que esperaba encontrarme hoy con el almanaque deportivo de Regreso al futuro (bueno, no lo esperaba, pero hubiese sido un puntazo 😛 ). Lo cierto es que muchas de estas copas merecen estar en una galería de los horrores. La de la primera foto, con el logo del Satander, me la llegan a dar a mí y termina en el cuarto de baño, sustituyendo a la escobilla. Ese jarrón de Hungría me recuerda más a una urna funeraria. Y por último, yo quiero un cortapizzas como ese.

    21 octubre 2015 | 13:58

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