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De cómo vivir sin dinero o con muy poco

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10 pasos para consumir de manera responsable

Vivir con menos no significa vivir peor, ni retroceder. La delicada situación del Planeta obliga a reducir nuestro impacto sobre él. Una manera es vivir de acuerdo con unos principios sostenibles que enumera Conciencia Eco:

  1. Consume de forma responsable: antes de comprar, piensa si lo necesitas realmente.
  2. Las cuatro ‘R’: hay que reducirreutilizarreparar y reciclar los productos.
  3. Ahorra papel: haz una lista con productos de papel desechable que utilizas habitualmente y piensa si puedes reducir su consumo (servilletas, pañuelos…).
  4. Ahorra agua: cada español consume el doble de agua que la media mundial.
  5. Ahorra energía: compra electrodomésticos eficientes, usa bombillas de bajo consumo Para seguir viviendo como lo hacemos en occidente necesitaríamos los recursos de más de cinco planetas como el nuestro.
  6. Menos contaminación: si puedes ahorrar un viaje en coche, hazlo. Usa el transporte público o la bicicleta y recuerda que el tren es el transporte más ecológico.
  7. Alimentación sostenible: lee las etiquetas y consume productos saludables, autóctonos y de temporada. Acércate a los productos ecológicos y de comercio justo.
  8. Exige información: rechaza aquellos productos que no te facilitan la información que necesites para elegir de forma responsable.
  9. Educación ambiental: es necesario inculcar a las generaciones futuras la necesidad de preservar el entorno natural.
  10. Cambia el modelo de consumo: menos es más

 

Imagen de ticambia.org

Imagen de ticambia.org

El consumo responsable es el que no daña el medio ambiente ni la sociedad. Es el consumo crítico, consciente y sostenible, que responde a las necesidades básicas y proporciona una mejor calidad de vida, y además  es respetuoso con los derechos de los trabajadores.

Y un producto responsable es el que minimiza el uso de recursos naturales, materiales tóxicos y emisiones de desperdicios y contaminantes sobre el ciclo de vida del producto, de tal manera que no se ponen en riesgo las necesidades de futuras generaciones. 

Para consumir de forma responsable deberíamos cuestionarnos si

¿Lo necesitamos realmente?
¿Cuánto me va a durar?
¿Podría pedirlo prestado a un vecino o amigo?
¿Qué han utilizado para el empaquetado?
¿De qué materia prima está hecho?
¿Es fácil de reparar?
¿Cuál es el país de origen?
¿Lo puedo conseguir en mi barrio?
¿Lleva algún tipo de certificado de producción ecológica o social?

Economía circular: tus residuos son mis recursos

Uno de los objetivos clave de la estrategia Europa 2020 es conseguir un crecimiento “inteligente, sostenible e integrador” en la Unión Europea. El comisario europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik, señalaba hace pco que la UE debe tender hacia una economía circular, donde los residuos sean la principal fuente de materia prima fiable.

La economía circular es un concepto económico que se incluye en el marco del desarrollo sostenible y cuyo objetivo es “la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía”.

Generica-EconomiaCircular

Se basa en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía, según la definición de Carlos Martínez Orgado, presidente de la Fundación para la economía circular, y propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos y su objetivo es la eficiencia del uso de los recursos.

Los residuos de unos se convierten en recursos para otros.  La economía circular consigue convertir nuestros residuos en materias primas, paradigma de un sistema de futuro, genera empleo local y no deslocalizable y aplica al máximo las tres erres del ecologismo: reducir, reutilizar y reciclar.

Este modelo imita el curso de la naturaleza, donde todo se aprovecha en un ciclo, también los residuos, que pueden transformarse  incluso en objetos de mayor valor que el que tenían, es lo que se llama supra-reciclaje. El consumo de energía se reduce al mínimo y proviene de fuentes renovables, favorece el uso frente a la posesión de un bien y los precios se marcan según su coste real, para favorecer un consumo racional.

También fomenta el segundo uso de aquellos productos que ya no quieren los consumidores, la reutilización de ciertos residuos, que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos, la reparación de los estropeados, el reciclaje y  aprovechar para energía los residuos que no se pueden reciclar.

O sea, lo mismito que hemos estado haciendo hasta ahora.