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Congreso de Sostenibilidad, una oportunidad verde para las administraciones

El Congreso Internacional de Sostenibilidad Medioambiental, que se celebrará en Madrid el 31 de octubre próximo, es una puerta abierta para todos aquellos que buscan, desde su responsabilidad pública y social, ser solventes y tener en cuenta aspectos ambientales de buen gobierno e inversión eficiente, según afirman sus organizadores, la revista Cambio 16, la Fundación para la Economía Circular o WWF entre otras entidades que se han sumado a esta iniciativa.

La reunión, que se llevará a cabo en el Auditorio Caja de Música del Palacio de Cibeles de Madrid, abarca un intercambio de ideas entre académicos, científicos, líderes políticos y autoridades regionales y locales. También participarán expertos, ONGs, ciudadanos y empresas, con el objetivo de encauzar las economías globales hacia un desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

El Congreso se plantea como una oportunidad única en el conocimiento sobre la sostenibilidad. Un informe presentado por la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES) arroja datos alarmantes con respecto a la drástica disminución de los recursos en el planeta.

Por eso, desde este foro se exhorta a gobiernos, empresas y ciudadanos a dar un giro definitivo hacia una economía verde que representa oportunidades en diversos sectores tales como:

Construcción. Aumento en la demanda de estructuras sustentables y desarrollo de tecnologías de alta eficiencia energética.
Energía eléctrica. Aumento en la demanda de electricidad para la recarga de vehículos eléctricos y tecnologías de redes eléctricas inteligentes.
Industria extractiva. Desarrollo de nuevas tecnologías para reducir las emisiones de carbono.
Finanzas. Desarrollo de nuevos mercados para mecanismos financieros que reduzcan los riesgos o proporcionen rendimientos positivos para productos y servicios sustentables.
Alimentos y bebidas. Ampliación de los mercados de alimentos orgánicos y de la producción de alimentos sustentables.
Tecnologías de Información y Comunicación. Ampliación de los mercados que recopilan y procesan datos ambientales.
Turismo. Aumento de la demanda del turismo de naturaleza, ecoturismo y agroturismo.
Transporte. Creación y expansión de mercados que ofrezcan opciones de transporte menos contaminantes y de baja emisión de carbono.

Entre los temas que se analizarán, figuran:

  • Inversión socialmente responsable.
  • Economía circular.
  • Movilidad sostenible.
  • Energía verde y renovable.
  • Tratamiento de residuos sólidos urbanos y el ciclo integral del agua.
  • Ciudades Inteligentes.
  • Infraestructuras urbanas eficientes.
  • Legislación y protección jurídica del medio ambiente.
  • Acciones de recuperación del medio ambiente.

Los participantes podrán informarse, educarse y conectar con líderes mundiales en un espacio multicultural, multisectorial y de vanguardia, señalan los promotores de este encuentro.

Quioscos de ayer para servicios de ahora

El Ayuntamiento de Barcelona, a través del Instituto Municipal de Personas con Discapacidad (IMPD), está poniendo en marcha un proyecto piloto para recuperar diez quioscos de la ciudad en desuso y ponerlos en funcionamiento a través de una cooperativa que al mismo tiempo permita la inclusión laboral de personas con diversidad funcional.

Tras seleccionar los quioscos y después de un proceso de investigación en el que, en colaboración con el Observatorio de la Urbanización de la Universidad Autónoma de Barcelona, se ha analizado la situación mundial de los quioscos y se ha diseñado el nuevo modelo de quiosco para la ciudad, el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad del Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha esta iniciativa que cuenta con dos objetivos: Explorar cómo puede ser el modelo futuro de quioscos en la ciudad de Barcelona, transformando sus usos desde la venta de prensa y revistas hacia otros modelos de negocio con más perspectivas de futuro y menos vinculados a la publicidad y conseguir una mayor inclusión laboral de las personas con discapacidad que viven en la ciudad.

Imagen: Boletín de Economía Social.

Cada uno de estos quioscos contará con un plan de viabilidad individual que tendrá en cuenta aspectos concretos como su entorno, el tejido asociativo preexistente o el resto de actividades económicas más cercanas. Actuarán como banco de pruebas piloto de una serie de nuevas actividades, más allá de la tradicional venta de prensa y revistas, que se testarán para ver si son viables con la voluntad de que sean incorporadas en el futuro modelo de quioscos de la ciudad de Barcelona.

Entre los servicios que podrán ofrecer estos nuevos quioscos, se plantea que puedan ser:

Puntos de actividad económica alternativa y circular: Recogida de alimentos y productos de kilómetro cero; centros de almacenaje y recogida de compras online, guardaequipajes para turismo, servicio de portero/a del vecindario, venta de productos vinculados al barrio y a su tejido asociativo, etc.

Espacios de prestación de servicios culturales: Exposiciones de artistas locales, puntos de memoria histórica, espacios de diálogo intercultural ,etc.

Espacios de prestación de servicios sociales: Comedores solidarios, espacios de cesión de libros o juegos de mesa, apoyo médico nocturno, actividades de apoyo escolar, etc.

Espacios de prestación de servicios ambientales: Punto de almacenaje y reparación de bicicletas, distribución de semillas para agricultura urbana, electrolineras, etc.

Puntos de información para atender las consultas de la ciudadanía sobre los servicios y recursos existentes en la ciudad.

Además, esta iniciativa representa un proyecto socioeconómico de inserción sociolaboral de personas con diversidad funcional en el mercado laboral: 25 personas serán formadas y asesoradas para convertirse en cooperativistas de una empresa de inserción que será la que gestione los quioscos recuperados.

Durante los primeros meses de formación, que se hará con el apoyo del IMPD y agentes del mundo cooperativo, los participantes recibirán una ayuda de formación compatible con las ayudas de discapacidad y una vez se pongan en marcha los quioscos – a mediados del 2019 – recibirán un sueldo mínimo de 1.000 euros.

Fuente: Boletín de Economía Social.

La lucha contra la dictadura estética de los alimentos

En España 7,7 millones de kilos de alimentos termina en la basura cada año, unos 163 kilos por persona, lo que significa unas ochenta veces más de lo que reparten los bancos de alimentos.

Para luchar contra el despilfarro alimentario y dar una segunda vida a estos alimentos existen varias organizaciones, una de ellas es Espigoladors, una red de Barcelona que trabaja contra el despilfarro de comida, recoge estos alimentos, los que se desperdician y los feos, y los ofrecen a personas vulnerables, a los que dan también una oportunidad.

Su objetivo es transmitir la recuperación del valor de los alimentos y considerar que los desechos alimentarios son recursos, no residuos, porque creen que ningún alimento en buen estado debe considerarse un residuo. También, promover un cambio de enfoque hacia una cultura del aprovechamiento tanto de las personas como de los alimentos.

Su trabajo consiste en recuperar la fruta y verdura que se descarta ya sea por un descenso de ventas, por razones estéticas, por excedentes de producción o porque la fruta está  madura y el consumidor ya no la compra, en ningún caso recogen  fruta o verdura que no sea apta para su consumo, y donan una parte de la “cosecha” a entidades sociales, proporcionando  el acceso a alimentos frescos, sanos y saludables a personas que no lo tienen.

Además, una parte de los alimentos recuperados los  transforman en conservas naturales y artesanales (mermeladas, cremas, salsas…) y las comercializan bajo una marca llamada “es im-perfect”. Son productos de calidad, recomendados por la chef catalana Ada Pareada y con un alto contenido  social.

En todo este proceso, integran a las entidades sociales receptoras y a colectivos en riesgo de exclusión social fomentando ”la dignidad de las personas y la generación de oportunidades desde una vertiente transformadora”, aclaran.

Tienen también otra serie de actividades como talleres y charlas sobre el despilfarro alimentario, hacen campañas especiales para empresas y ayudan a crear comunidades similares en otras zonas.

 

El mercadillo móvil

Cada vez  es más habitual comprar y vender productos de segunda mano. La crisis ha forzado esta práctica y además ha ido cambiando nuestra mentalidad en este sentido y en el del intercambio, sin que medie dinero. Y yo que me alegro.

Han surgido infinidad de páginas, aplicaciones e iniciativas de compra venta de segunda mano para todo tipo de cosas, desde casas hasta zapatos o juguetes.

Wallapop

Una de estas aplicaciones es Wallapop, un mercadillo de segunda mano y artesanía que se puede instalar en el móvil. Aquí se encuentran tanto productos de segunda mano con encanto (cámaras de fotos antiguas, muebles, ropa…) como productos de artesanos. Y se puede poner a la venta de manera  gratuita todo aquello que tienes por casa y que ya no utilizas.

Se venden y se compran ropa y accesorios, artículos de casa y hogar, deporte y ocio, ropa de niños y bebés,  electrónica, videojuegos, libros, películas y música y coches, motos y bicicletas.

Según dicen sus responsables en la web, una de las característica de Wallapop es la proximidad, “ya que los productos se presentan ordenados por cercanía a donde el usuario se encuentra, así en todo momento se sabe quién está vendiendo qué a tu alrededor”.

Para subir un producto para vender, sólo hay que hacerle una foto, añadirle un precio y una descripción y estará visible para los usuarios que estén inscritos y que vivan en la misma zona. El usuario que quiere adquirir una de las oportunidades que se anuncian contacta directamente con el vendedor para hacer la compra.

A parte de estas categorías, también se encuentran colecciones donde se clasifica por un lado los productos más nuevos que han entrado a la aplicación, y los productos con más puntuación.

Lo único que piden los responsbales de Wallapop es que los objetos que se vendan estén en buenas condiciones como para darles una segunda vida, no se admiten ni lo que llaman basurillas ni lo que esté roto o en mal estado.