Si cerramos los ojos ¿por qué no podemos andar sin torcernos?

05 octubre 2010

Nuestro cuerpo no es simétrico. No poseemos dos órganos que sean idénticamente iguales. Siempre hay uno que es más grande que el otro o más ancho o más largo… esto último es lo que ocurre con nuestras extremidades. No tenemos las piernas exactamente iguales, es muy pequeña la diferencia y en la mayoría de nosotros imperceptible, pero lo suficiente como para que nuestro andar no sea del todo recto.

Pero como tenemos un sistema casi perfecto, hace que cuando andamos, nuestra vista mande información al cerebro sobre por dónde vamos. Es el cerebro entonces el que empieza a enviar una serie de instrucciones a nuestro sistema locomotor y éste corrige las posibles variaciones y alteraciones a la hora de caminar recto. De ahí que si cerramos nuestros ojos, éstos no pueden mandar mensajes al cerebro y nuestras piernas no reciben las instrucciones adecuadas para andar firme y sin torcernos.

Evidentemente, con un buen entrenamiento y conociendo el “terreno” se puede conseguir caminar recto y con los ojos cerrados.


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