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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

¿Se puede prever a qué ritmo se extenderá una epidemia?

Los recientes casos de ébola han puesto de actualidad la transmisión de las epidemias. Ayer oí a un responsable médico hablar del factor de propagación: si cada persona enferma contagia a dos estamos en un nivel grave de la epidemia; si es de uno y medio la enfermedad está en vías de control y cuando baja de uno la epidemia empieza a remitir. Hay que conseguir que ese factor pase a ser menor que uno.

En matemáticas hablamos de progresión geométrica y si, como en la leyenda de la invención del ajedrez, la razón de esa progresión es dos, los números crecen muy rápido.

Siguiendo con el ejemplo que nos ponían; si cada enfermo contagia a dos y el periodo de incubación es (como en el caso del ébola) de dos semanas, en veinte semanas tendríamos (a partir del primer caso) mil enfermos; en cuarenta semanas un millón y en sesenta semanas mil millones. No sigo, porque en muy poco tiempo más la humanidad se habría extinguido.

Por eso es tan importante frenar el contagio.

Pero determinar ese factor de propagación no es fácil y exagerarlo puede provocar el pánico, un pánico del que algún laboratorio farmaceútico puede acabar sacando muy buen partido. Y las epidemias no son algo meramente matemático.

Este verano he leído un libro muy interesante sobre el tema de las previsiones: La señal y el ruido, de Nate Silver (@NateSilver538), un joven norteamericano (ahora tiene 36 años) experto en sacar provecho de la maraña de datos de que disponemos. Se hizo rico con las apuestas sobre beisbol (un deporte en el que todo se controla y dispone de estadísticas para todo); mantiene un blog sobre previsiones políticas (five thirty eight como los 538 escaños del Congreso de Estados Unidos), con un elevado grado de acierto y aplica el método bayesiano (de Bayes, un estadístico inglés del siglo XVIII) a un buen número de situaciones.

El libro trata sobre previsiones muy diversas: el clima, que puede preverse con un alto grado de probabilidad incluso a nivel local; los terremotos, casi imposibles de prever a nivel local, pero cuya probabilidad a lo largo del tiempo sí puede preverse para una zona; las elecciones, como ya he comentado, muy previsibles en la mayor parte de los casos (en los sistemas mayoritarios, como es el caso de los congresistas o los electores en Estados Unidos); los atentados terroristas con un número elevado de víctimas (con una pauta de previsión que recuerda algo a los terremotos); las crisis económicas (bastante más previsibles de lo que parece a la vista de los resultados); el cambio climático (comprobable en función de los datos, pero con un ritmo diferente al previsto, en función de actuaciones humanas) y muchas otras cosas más.

En uno de los cpítulos del libro analiza varios casos de previsión de epidemias, en especial de diversos tipos de gripe, en especial el caso de la llamada gripe porcina en 2009, cuando se produjo una alarma generalizada al producirse un primer caso, que finalmente resultó un caso aislado. Los modelos de transmisión de enfermedades dependen mucho de las condiciones ambientales y de la capacidad de aislamiento de los enfermos.

Confiemos en que esta epidemia de ébola se que de, al menos en Europa, en un puñado de casos aislados y bien resultos.

La señal y el ruido es un libro altamente recomendable, especialmente para quienes, como yo, estamos muy interesados en el tema de las previsiones.

Yo lo conocí porque me habló de él Josu Mezo (@malaprensa) a raíz de un contacto en el que le invitábamos a participar en el evento conmemorativo de las 100 previsiones Atalaya (Vigía+Zenthinela). Aunque no aceptó, yo salí ganado de aquel encuentro.

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