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Entradas etiquetadas como ‘bachillerato’

¿Para qué sirve el latín?

Por Sergio de Fuente Garrido

Estudiantes de bachillerato (EFE).

Estudiantes de bachillerato (EFE).

Desde siempre, el estudio del latín se ha considerado imprescindible no solo para aprender cultura general, sino también para ampliar nuestro lenguaje y conocer nuestras raíces.

Como estudiante de segundo de bachillerato de humanidades, coincido con que el latín es importante, sobre todo para conocer nuestro idioma, nuestras raíces y grandes autores de nuestra literatura; pero considero que su enseñanza debería ser impartida hasta ciertos cursos.

La razón por la que expongo esto es porque tanto el latín como el griego antiguo son lenguas muertas que ya no se hablan en ningún país; y en estos momentos, lo que los jóvenes españoles necesitamos es aprender idiomas que nos resulten útiles, dado que, tristemente, en un futuro no muy lejano, muchos de nosotros nos veremos fuera de España y de nuestros hogares, en busca de una vida mejor, debido a la crisis económica y a la falta de medios para trabajar y estudiar en nuestro país.

Finalmente, me gustaría hacer llegar esta carta al gobierno, para que tengan en cuenta no solo mi opinión, sino la de muchos estudiantes que piensan como yo; ya que ¿de qué nos sirve hablar latín?

Sobre las oposiciones al cuerpo de maestros

Por Silvia Moreno Hernández

Hace poco, en una conversación intrascendente, salió el tema de las oposiciones y el famoso examen de cultura general de Madrid y alguien me dijo que no era concebible que un maestro de primaria no se supiera, por ejemplo, todos los afluentes de España, no supiera conjugar el verbo “yerrar” o no supiera situar exactamente todos los huesos del cuerpo humano, mostrando un asombro absoluto ante el hecho de que el 80% de los maestros suspendan ese examen. No me extraña, hace un tiempo que los maestros tenemos que comernos una campaña para dejarnos como incompetentes: así pasa que asesinan a un interino y no se arma la de Dios. Total, los maestros se supone que somos esas personas que no valemos “para otra cosa”, aunque luego quede en nuestras manos lo más importante: vuestros hijos. Pero lo que se suele pasar por alto es:

1) Que no es un examen orientado a averiguar lo que realmente sabe la gente, sino a descartar gente, por lo que ponen más preguntas de las que somos capaces de responder en hora y media, obligando a hacerlo deprisa. Imaginaos lo que supone, por ejemplo, de cara a cálculos que sabes hacer, pero te baila un número y te anulan toda la pregunta.

2) Que si realmente pretendiera ser un examen objetivo, las preguntas serían tipo test y no desarrollo (como sucede con otros exámenes de oposiciones no susceptibles a “interpretaciones”) y, además, si pretendieran valorar realmente lo que sabemos no nos pondrían a hacer tres pruebas consecutivas en siete horas, como sucederá este año, en el que el examen comenzará a las 8:30 de la mañana y acabará a las 15 de la tarde. Ya a las 13 estaremos medio muertos y, después de que nos hayan fusilado a cálculos y preguntas diversas (cada examen es muy largo), tendremos que escribir con la mano machacada no menos de seis páginas del tema que nos toque de pura memorieta.

3) Además, si tanta importancia le dieran a que conozcamos unos contenidos y no otros, al igual que existen unos temarios oficiales para el tema a desarrollar existirían unos temarios de referencia para que sepamos lo que nos tenemos que estudiar y pudiéramos organizarnos. Se “supone” que la referencia es cualquier contenido que pueda caer en Primaria, pero cualquiera que haya visto los exámenes sabe que las preguntas realmente tienen un nivel de ESO y, a veces, de Bachillerato. Me gustaría saber cuánta gente superaría un examen de ESO-Bachillerato en la actualidad tras más de una década de dejar atrás esa etapa de su vida y tras haberse especializado en otras cosas. Así que no me vale eso de “si yo supiera que tengo un examen de cultura general me lo prepararía y no habría problemas”. Los cojones. Y más cuando no se trata de una única prueba: tienes el examen de cultura, el de temario, la programación, la defensa, los cambios de legislación constantes que retrasan el trabajo, los preparadores que más que orientarte te desorientan para sacarte el dinero… ya, ya.

Un profesor. (GTRES)

Un profesor. (GTRES)

4) Que es normal que un maestro no sepa todo de todo, al fin y al cabo pocos titulados universitarios conozco que sepan resolver una raíz cuadrada o hacer correctamente un análisis sintáctico, los que hacen lo primero rara vez saben lo segundo, o viceversa. De todas las cosas que aprendemos como básicas durante la enseñanza obligatoria empleamos muy poco al final y hay un importante principio de la pedagogía que te enseña que aquello que no se utiliza, que no es significativo para la vida cotidiana, se olvida. Quién sabe si deberíamos replantearnos la enseñanza de ciertos contenidos que, siendo “tan importantes”, todo el mundo de adulto olvida sistemáticamente.

5) En las carreras que tienen que ver con la didáctica (magisterios diversos, pedagogía o la difunta psicopedagogía) no nos enseñan cosas que podríamos repasar estudiando la Wikipedia, sino enseñándonos cosas en las que un maestro es insustituible como la didáctica de las áreas, la psicología infantil y juvenil, las herramientas que desde la psicología se pueden aplicar a la educación (lo que se sabe de motivación, atención, dinámica de grupos…), la atención a las diferentes necesidades educativas especiales, los diferentes modos de razonar para enfrentarse a la resolución de un problema…si no fuera así, nos bastaría tener como maestros a personas que fueran estupendas para jugar al Trivial en lugar de a profesionales de la educación. Aunque, visto lo visto, en realidad mucha gente quiere de enseñante al que ganaría uno de estos concursos de la tele. Luego si hacen cosas como las que se han visto recientemente en funcionarios (atar a los niños con cuerdas o castigarles a estar dentro de un contenedor) no pasa nada, que como son estupendos loritos ya les consideramos plenamente competentes.

Tal vez sería más interesante que hiciéramos psicotécnicos en lugar de estos “juegos del hambre” para maestros.

Así que quien considere que es fácil, que critique menos y se presente.

 

Defendamos la Filosofía

Por Alberto Ramos Agrela

¿Por qué la enseñanza en Filosofía es imprescindible en 4º de ESO, primero y segundo de bachillerato? En primer lugar porque es uno de los pocos lugares, de las pocas asignaturas, en las cuales a las personas se les permite pensar por sí mismas, donde se les induce a que lo hagan de la mejor forma posible.

En segundo lugar, porque aunque puede que cuestiones sobre moral y ciudadanía, política, e incluso metafísica o religión no permitan a los alumnos “hacer más” cosas, adquirir un mejor currículum de cara a su entrada en una empresa, adquirir destrezas en el manejo de instrumentos o saberes instrumentales; sin embargo, la Filosofía les permite una ayuda en su acomodación en la realidaVoltaired, les permite situarse de acuerdo a sus propias creencias, poniendo en cuarentena todo lo dudoso de entre aquello que se les ha inculcado: les permite el cuestionamiento de lo dicho e inyectado permitiéndoles así una mayor capacidad para situarse por sí mismos sin aceptar como verdadero o como aceptable nada por el hecho de haber sido dicho por otro. Esto es lo más importante que la filosofía puede otorgar a sus alumnos: herramientas para la propia libertad y para la propia autonomía en el nivel de la conciencia, herramientas para construir nuevas visiones del mundo que permitan construir nuevos mundos mejores que aquel en el que vivimos –que aquel que se nos ha hecho construir día a día—.

Y ya terminando, la Filosofía es una enseñanza que promueve el desarrollo de la capacidad para redactar de modo adecuado y argumentar defendiendo el propio punto de vista con argumentos racionalmente justificados (ojalá los contertulios de televisión hubieran estudiado más Filosofía). Además, también básico, permite y promueve un entrenamiento en la capacidad de lectura comprensiva, tan mermada en nuestro país, y un llamamiento a la obligación moral de comprender de lo que se habla, sea cual sea el tema o problema, antes de posicionarse.

Es solo un esbozo de las abrumadoras razones que obligan a que no olvidemos que con la práctica eliminación de la Filosofía que está llevando el actual gobierno en las enseñanzas medias no solo se nos está quitando una asignatura, sino que además se nos está negando una posibilidad, un lugar privilegiado, para cuestionarnos a nosotros mismos y así ser un poco menos ingenuos, para cuestionar lo dicho e inculcado desde fuera para así ser un poco menos inocentes frente a los grandes discursos, un lugar para la realización de la libertad individual y de la autonomía personal de cada uno.

El menosprecio a la filosofía y a la cultura

Por Raimundo Montero Pizarro (*)

El primer gran enemigo de la Filosofía en España fue el PSOE con su utópica Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE) y su menosprecio y casi desaparición de la asignatura Historia de la Filosofía, que para mayor absurdo del PSOE es la materia más importante e instructiva de las que impartimos los profesores de Filosofía en España. Sin embargo, si no rectifica el PP y el ministro José Ignacio Wert, el actual Gobierno de España se convertirá en el mayor enemigo de la Filosofía y, por ende, de una parte muy substancial de la cultura.

Si por desgracia se implantase el segundo borrador de la nueva Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) del actual gobierno presidido por Rajoy, no se devolvería a la Filosofía su configuración clásica para evitar su empobrecimiento, sino que se eliminaría dos tercios de su actual carga lectiva. Es decir, según recoge la LOMCE desaparece la Ética de 4º de la ESO (mal denominada “Ética y Ciudadanía” por el gobierno de Zapatero); solamente se mantendría Filosofía de 1º de Bachillerato y se minusvaloraría la de 2º de Bachillerato, la llamada Historia de la Filosofía, pasando a ser de una asignatura obligatoria a relegarse a optativa con el mismo rango que la Religión Católica, que ésta última tanto potencia el PP en este nuevo proyecto de ley. Resulta un disparate despreciar tal asignatura y compararla con la Religión; pues como debería saber el ministro de Educación, la Filosofía surgió como crítica racional de los mitos religiosos imaginarios y de ese pensamiento racional o filosófico fueron surgiendo o desmembrándose los distintos saberes, de esa madre de las ciencias que ha sido y sigue siendo la Filosofía o amor a la sabiduría.

En este texto, además de darle una estocada mortal a la Historia de la Filosofía se elimina la Ética de 4º de ESO y se inventan una asignatura de “Valores Éticos” como una Alternativa a la Religión de las de antes, y con las mismas contradicciones que tenía desde los inicios de la democracia española. La postura actual del PP es un error garrafal y quebranta el avance que tuvo la Historia de la Filosofía con el Gobierno del PP de José María Aznar, puesto que Esperanza Aguirre, ministra entonces de Educación, restableció como obligatoria la Historia de la Filosofía de la casi supresión y menosprecio a que fue postergada por la LOGSE socialista. No se trata sólo de que el asunto perjudique culturalmente a infinidad de españoles, sino que es pernicioso para el sistema educativo mismo y para los estudiantes. La privación que supone para un alumno de bachillerato no estudiar la Historia de la Filosofía es inadmisible.

Piensen que no se instruirán en filósofos de talla universal como Sócrates, Platón, Aristóteles, Descartes; Hume, Kant, Hegel; Marx, Nietzsche, etc. Como profesor de Filosofía y como ciudadano me siento obligado a denunciar al ministro de Educación actual su equivocación, muy grave de cara a la falta de conocimientos básicos filosóficos de los futuros alumnos de bachiller y de la ESO en España e intentar que corrija ese error. Hasta presidentes autonómicos del PP, como el de Murcia, han reivindicado la Filosofía ante Wert. Espero que considere al menos la opinión de sus compañeros de partido.

Pedagogos del Ministerio de Educación, rectifiquen pues ya se sabe que el desprecio a la Filosofía es siempre sospechoso. Y si resulta tan cierto como que en España suele satisfacer más deleitarnos con pijotadas que con razonamientos filosóficos, ¿cómo pretendo de la LOMCE algo que no sea el menosprecio de la Filosofía? Debiera ser de otro modo: si la asignatura Historia de la Filosofía es la disciplina más interesante y formativa que impartimos los profesores de Filosofía, no habrían de eliminarla. Al contrario, deben potenciarla como merecen nuestros jóvenes y como ha de hacer este Gobierno si valorase la cultura filosófica y la desease extender a los jóvenes; pues la asignatura que más favorece el pensamiento crítico de todo nuestro sistema educativo no es otra que la Historia de la Filosofía. Y, desde luego, no parece muy conveniente para elevar el nivel cultural de nuestro país el que la mayoría de los futuros bachilleres, diplomados, licenciados y doctores ignoren el pensamiento de los filósofos clásicos de la historia de la filosofía que tantísimo han contribuido a la formación de nuestra cultura Occidental. Por tanto, sería lógico que la materia de Historia de la Filosofía siguiese siendo común a todo el alumnado del nuevo bachillerato LOMCE, así como la permanencia de la Ética de 4º de la ESO.

Al menos me consuela que aunque el PP no rectificase (aunque espero que sí lo haga) no logrará jamás destruir la magnificencia de la Historia de la Filosofía ni de la Ética; ni, por mucho que intenten impedírnoslo, conseguirán que dejemos de filosofar.

(*) Raimundo Montero es profesor de Filosofía del IES Miguel Hernández de Alicante

Papá, profe y alumno

Por Rafael Cobos Quesada (profesor IES Cervantes de Madrid)

Señor Wert:
Como padre de dos niños de 3 y 9 años que acuden a un colegio público he preferido que mis hijos acudan a la escuela en la jornada de huelga de padres. Aunque apoyo la protesta creo que esta acción no es la adecuada, y para mis hijos no haberles llevado hoy con sus compañeros y profes hubiera sido un castigo.

Como profesor en un Instituto de Educación Secundaria de Economía en Bachillerato (por cierto, en la reforma educativa decide eliminar la materia de Economía como materia de Ciencias Sociales e introducir Literatura, que no es una Ciencia Social) he dado mis clases a los alumnos que había en el aula. Yo no estaba convocado a la huelga y he realizado mi trabajo. Entiendo las razones de los alumnos huelguistas y les ofrezco recuperar las lecciones fuera del horario lectivo regular.

Como alumno de la Escuela Oficial de Idiomas me declaro en huelga para protestar por algunas de las medidas que recientemente se han tomado, como la subida en Madrid de las tasas en las EOI en más de un 100%. Buena jugada sin duda para hacer más competitivas las escuelas privadas de idiomas.

Señor Wert, se lo digo como profesor de Economía, la competitividad se aplica donde hay que aplicarla, no en educación.