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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

Quién fue… Mª José Martínez Patiño y su lucha por demostrar que era una mujer

Martínez Patiño, en los 80 (EFE).

Martínez Patiño, en los 80 (EFE).

Hace unos días, la lectora Ana me proponía que escribiera sobre la protagonista de hoy. En el blog he tratado varias veces el tema de atletas y problemas de identificación sexual. Siendo como es éste un ejemplo muy cercano, creo que merece la pena hablar de la impactante historia de María José Martínez Patiño.

María José Martínez Patiño nació en Vigo el 10 de julio de 1961. Velocista e hija de un marino, María José se quedó cerca de participar en los Juegos de Los Ángeles, pero aún así, era uno de las mejores promesas europeas en 100 metros vallas.

El verano de 1985, hace poco más de 30 años, María José iba a participar en la Universiada de Kobe, en Japón. Allí fue sometida a un control de verificación sexual y el resultado fue sorprendente: María José tenía cromosomas XY, es decir, los masculinos. Este simple hecho la invalidaba para competir a nivel femenino. Esta conclusión no tenía en cuenta que María José tenía síndrome de insensibilidad a los andrógenos: es decir, que las hormonas encargadas de desarrollar las características físicas masculinas no son asimiladas por las células. O en otras palabras, que no tenía ninguna ventaja respecto a cualquier otra mujer. A pesar de todo, ella no superó el test principal y, en aquel entonces, el COI y la IAAF ofrecían a aquellas atletas que no pasaran las pruebas la posibilidad de fingir una lesión para salvaguardar su intimidad. Fue lo que hizo ella.

Al año siguiente, iba a disputar los campeonatos de España y en concreto, la prueba de los 60 metros vallas. La Federación le sugirió que repitiera la maniobra de Kobe, pero no sólo no aceptó, sino que compitió y ganó. La respuesta de la Federación fue hacer público su caso. Perdió sus becas, su alojamiento en una residencia deportiva, su novio cortó con ella y sufrió el escarnio de prensa y opinión pública. Pero ella, lejos de amilanarse, llevó a los tribunales a la Federación. Con la ayuda de un genetista, logró que le dieran la razón y en 1988 fue rehabilitada. Por desgracia, perdió en este proceso la oportunidad de clasificarse para los Juegos de Seúl. Intentó clasificarse para Barcelona 92, pero sus tiempos no fueron suficientes.

En la actualidad, María José es profesora de Ciencias de la Educación y del Deporte en la Universidad de Vigo, y miembro de la Comisión de Bioética del COI. Ha escrito sobre su caso en revistas de prestigio como The Lancet y es una de las voces más respetadas en materia de verificación de género y deporte. A día de hoy, por cierto, no hay tests de verificaciones de sexo generalizados, gracias, entre otros, al caso de María José.

Que paséis un buen fin de semana.

4 comentarios

  1. Dice ser Pepe

    Macho macho mennnn. ….

    11 septiembre 2015 | 10:13

  2. Dice ser Loshovic

    Pues a pesar de ser un caso tan cercano la verdad es que no conocía la historia de esta atleta. Una faena lo suyo. Por lo menos, aunque las circunstancias del momento no le permitieron triunfar en el deporte, sí ha destacado posteriormente en otros menesteres.

    11 septiembre 2015 | 10:17

  3. Dice ser Gorpik

    hace poco leí sobre el caso de Patiño, Semenya y alguna deportista más. Las humillaciones públicas a que han sido sometidas algunas personas sin ser culpables de nada, simplemente por haber nacido con alguna alteración genética u hormonal, son terribles. Poco a poco mejora la situación, pero el caso de Semenya aún es muy reciente y la prensa (española también) la trató fatal.

    11 septiembre 2015 | 19:59

  4. Dice ser ruomalg

    Varias veces he visto hablar de la protagonista de este post en el blog. Vergonzoso que ante la duda de no saber tratar con un tema como el hermafroditismo en el mundo del deporte se opte por la humillación pública. En fin, habrá que cruzar los dedos para que la actitud general de la opinión pública mejore en futuros casos.

    15 septiembre 2015 | 10:34

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