De la nueva sociedad 3.0 organizada horizontalmente en red que ha enterrado la edad contemporánea. ¡Bienvenidos a la edad digital!

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Se busca nombre para una agencia de noticias libres

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Acaba de nacer una agencia de noticias latinoamericana. Todavía no tiene nombre. No va a celebrar una fiesta de presentación pomposa. Tampoco va a invertir en campañas de marketing. Su apuesta es la colaboración, el trabajo en red. ¿Qué mejor marketing que abrir el proceso desde su nacimiento? La frase que se puede leer en su site es muy significativa:

“¿Si tuvieras que escoger un nombre potente y poético, preciso y aplicable para la Agencia, que funcione en español y portugués, cuál sería y por qué? ¡Deja tu propuesta al final de esta página! — ¡Gracias!”.

Cualquier persona puede enviar su propuesta de nombre de agencia en el site, en el hashtag de Twitter #ComunicaCulturas y en otras redes sociales. La agencia de información y comunicación, gestionada por la red de colectivos culturales de Latinoamérica del proyecto Juntos, publicará su contenido en español y portugués. “Nos pensamos desde el formato de la red. Concebimos un nuevo periodismo en red basado en la colaboración, la instantaneidad, la comunicación multimedia, multidireccional e interactiva”, afirman los colectivos que colaboran en el proceso de #ComunicaCultura.

#ComunicaCulturas apostará por trabajar un periodismo desapegado del imaginario de la “mesa de redacción”, un periodismo digital que no implica limitarse a la información que es accesible a través de la red. #ComunicaCultura busca construir puentes para el diálogo entre las más diversas experiencias de acción cultural en el continente.

#ComunicaCulturas tendrá licencia libre y dará voz a procesos de cultura viva, cultura libre, cultura abierta y cultura de red. Es un proyecto en el que participan Cultura Senda (Argentina-Venezuela), mARTdadero (Bolivia), CulturaPeru.org (Perú) o Fora do Eixo (Brasil), entre otros.

Deja tu sugerencia en el site: AgenciaCulturas Hashtag Twitter: #ComunicaCulturas

MediaLab Prado, diez años de innovación

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Imagen: una modificación de la aparecida en Nómada Blog

Para algunos de los grandes gurús de la innovación la palabra del momento es lab. Laboratorio, tal vez, no sea la traducción más apropiada. La definición de la Real Academia de la Lengua de “laboratorio”, de hecho, es insuficiente: “Lugar dotado de los medios necesarios para realizar investigaciones, experimentos y trabajos de carácter científico o técnico”. El matiz habría que buscarlo en el nacimiento del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), en 1985: un espacio donde converge la tecnología, el arte multimedia y el diseño. Sin embargo, en los últimos años, el modelo MIT parece estancado y obsoleto. Y están surgiendo otros labs más innovadores y relevantes. Y aquí es donde el MediaLab Prado, que acaba de cumplir diez años e inaugura su nueva sede en la Serrería Belga de Madrid, se ha erigido como la gran referencia mundial de la era de los labs.

¿Qué es exactamente un lab? ¿Un laboratorio tecnológico? ¿Un espacio multidisciplinar abierto a la ciudadanía? Quizá no sea necesario acotar del todo la definición de lab. Tal vez baste con observar el paisaje global y fijarse en algunos detalles locales. Cualquier ciudad que quiera reinventarse y adaptarse a la era de las redes apuesta por un lab urbano como el Laboratorio del Procomún de Rosario, en Argentina. Los centros culturales están mutando hacia un paradigma más abierto más allá de los objetos artísticos, como el Ljudmila Media Lab (Liubliana, Eslovenia). Los espacios de arte digital, como el prestigioso Eyebeam de Nueva York, se reciclan apoyándose en lo colaborativo. En todos los casos anteriores el común denominador, la inspiración y el modelo es el MediaLab Prado del Ayuntamiento de Madrid. Y así ocurre con decenas de instituciones, labs, universidades y centros culturales de todo el mundo. Cualquier ciudad del mundo sueña con tener algo parecido al MediaLab Prado. ¿Pero por qué el ADN de este mediaLab se ha convertido en el objeto de deseo de sectores tan dispares como la innovación tecnológica, la cultura o la participación cívica?

 

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El secreto (a voces) del MediaLab Prado podría estar en una definición de José Luis de Vicente: “es una incubadora de comunidades”. De hecho, ambas palabras, “incubadora” y “comunidad” han estado en boga en los círculos del Silicon Valley y las agencias de community managers anglosajonas. Sin embargo, casi nunca han ido de la mano. Y es que la innovación en la Era Red camina, como recogen Juan Freire y Antoni Gutiérrez Rubí en el Manifiesto Crowd, hacia otras direcciones: “Los viveros de empresas (siglo XX) han muerto y han nacido los espacios de innovación colectiva (siglo XXI)”. La “incubadora” es insuficiente si no existe una “comunidad”. Y por eso un lab – su espacio físico y su capa digital – tienen que ser ante todo una plataforma abierta. Por eso el MediaLab Prado se ha convertido en un espacio de convivencia, innovación y co-creación colectiva tan importante.

El MediaLab Prado es una plataforma, física y digital. Es en espacio físico abierto a todo el mundo y una laboratorio de ideas conectadas en red. El MediaLab es un laboratorio interdisciplinar para crear e innovar. Y un detalle importantísimo: su fortaleza no reside apenas en la programación propia, cocinada por comisarios y especialistas. Su vigor también está en los grupos de trabajo, encuentros y proyectos cocinados de forma horizontal por las comunidades de ciudadanos que frecuentan la sede del MediaLab Prado o participan en él digitalmente. Cada viernes, por ejemplo, existe un open lab en el que cualquier persona puede colaborar y crear proyectos con cualquier persona. Y aquí está otro detalle crucial: el prototipado, término que viene de la cultura digital y de la programación informativa. La cultura del prototipado no genera productos definitivos y cerrados. Trabaja de forma transparente y colectiva en proyectos abiertos, mejorados en tiempo real por la inteligencia ciudadana. Además, el MediaLab Prado se ha convertido en un espacio catalizador donde se encuentran la cultura, la tecnología, las redes, la ciencia, la educación y la innovación.

Sin duda, las líneas de trabajo oficiales del MediaLab Prado son ejes reconocidos, necesarios y relevantes. Su Interactivos? (laboratorio sobre aplicaciones creativas y educativas de la tecnología), su Visualizar (visualizaciones de datos y ciudadanía) o su Laboratorio del Procomún (investigación transversal alrededor del commons) son clarísimas referencias internacionales. Sin embargo, no menos influyentes son los grupos de trabajo auto gestionados Funcionamientos: Diseños abiertos y remezcla social o Género y Tecnología, por citar algunos. El MediaLab Prado es más que un centro cultural, mucho más que un edificio lleno de obras de arte o infraestructuras tecnológicas. Es un conector, un hub, una plataforma que activa la inteligencia colectiva que está transformando la industria, la economía, la tecnología, la educación y el arte en todo el planeta.

8650721371_42c27faed5Imagen: La serrería Belga. Licencia: Creative Commons Share Alike

¿Cuáles son los desafíos del MediaLab Prado en esta nueva época? Sin duda, muchos. Uno importante es canalizar la innovación empresarial y navegar en los nuevos paradigmas económicos. En un momento en el que el mismísimo The Economist le dedica una portada a la sharing economy (economía compartida), el MediaLab Prado está muy bien situado. Y puede convertirse, si sigue su ya reconocida senda, en un gran catalizador de la inteligencia ciudadana, las redes, la cultura abierta y la innovación que necesita Europa. De hecho, la conexión de personas en MediaLab Prado de estos años ha dado pie a proyectos y start ups ciudadanas como MLP, Play the Magic, Open Materials, Hackteria, Lummo, Muimota, Máster DIWO, Ultralab o Data Citizen Driven City, entre muchos otros. Algunos nuevos grupos de trabajo como el IoT Madrid (Internet de las Cosas) o proyectos en exhibición como Impresoras 3D: Makerbot y Reprap son toda una apuesta de futuro.

Sin embargo, en un momento en el que la mayoría de la población del planeta se concentra en ciudades, el gran desafío del MediaLab Prado es la innovación urbana. No es casualidad que algunos de los labs influyentes en el mundo estén apostando sus cartas a la innovación urbana, como  el CityLab de Cornellà en Barcelona o el BMW Guggenheimlab de Nueva York. Por eso, es vital que el MediaLab esté situado en el corazón histórico de Madrid. Su vocación urbana es patente en grupos de trabajo como Ciudad y procomún, la nueva estación de Ciencia Ciudadana o proyectos como Hacer barrio o Quality Eggs. 

La historia del barrio de las Letras donde se ubica el MediaLab Prado nos brinda otra clave interesante. Las instituciones científicas fueron las responsables del primer ensanche de Madrid y la expansión del barrio de las Letras. En el siglo XVIII, en apenas tres décadas la ciudad vio cómo se levantaban el Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico, la Academia de Ciencias (hoy Museo del Prado), el Hospital General hoy Museo Reina Sofía) y el Gabinete de Máquinas (destruido, pero cerca del antiguo Museo del Ejército). El nuevo emplazamiento del MediaLab Prado, la Serreria belga, es otra metáfora: la era industrial que abandonó los entornos urbanos.

Por todo ello, convertir un espacio industrial abandonado en un lab de innovación ciudadana justo donde empezaron a dialogar las letras y las ciencias es una metáfora verdaderamente prometedora.

#REactivxs, el activismo en red toma Bolivia

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“Un proceso que suma acciones, aprendizajes, modos de hacer, lógicas, nuevas narrativas, formas de ejercicio de la ciudadanía para la construcción, colaboración y articulación de los movimientos juveniles en Latinoamérica”. Así podría definirse el encuentro #REactivxs, que desde hoy hasta el viernes toma La Paz, Bolivia. En #REactivos, colectivos culturales de toda América Latina convivirán con movimientos globales como #YoSoy132, 15M o la Primavera Árabe. El folklore se encontrará con el ciberactivismo, la cultura ancestral indígena con la democracia en red, las cartografías colaborativas con prácticas milenarias orientadas al procomún como el ayni.

#REactivos es un proceso que pretende buscar  mecanismos de movilización y acción social en la era de la red. Quizá por ello han puesto un especial esfuerzo en que #REactivxs sea una plataforma abierta y participativa. De hecho, han apostado por una wiki editable por cualquier persona y no por un site cerrado. Habrá una cobertura colaborativa en tiempo real en sus perfiles de Facebook y Twitter. Cualquiera puede editar y remezclar la gráfica. También existirán streaming desde la #Postv. Y se elaborará un mapa colaborativo en la plataforma peruana Datea.

En #REactivos, organizado por la Fundación Hivos, participan, entre otros, Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Chile), Activistas de la Comunidad de Chiapas (México), Fora do Eixo (Brasil), Redada (Venezuela), #YoSoy132 o el bloguero sirio español Yassin Swehat. #Reactivxs es la continuación de una serie de encuentros propiciados por redes bolivianas como mARTadero o TelArtes, como el  Entretejer Bolivia que tuvo lugar en Cochabamba el pasado mes de noviembre.

Hashtag de Twitter para seguir la cobertura: #REactivxs

La Europa del sur y América Latina, unidos por el P2P

p2p Un colectivo indígena de Chiapas, enredado con un espacio de co-working de Quito. Una plataforma de crowd funding de Barcelona, trabajando con el movimiento de datos abiertos de Montevideo. Una cooperativa griega, inspirando a colectivos artísticos de Caracas (y viceversa). Un grupo hacktivista de Madrid, retroalimentándose de la permacultura de las favelas de Río de Janeiro. Una comunidad de programadores de software libre de Buenos Aires, colaborando con urbanistas de Lima. Colectivos culturales junto a hackers. Fundaciones con activistas. Artistas copyleft  + gestores de cooperación. Política en red. Ecología de código abierto. Open data. El Sur de Europa, sus movimientos bottom up y horizontales, unido a la energética América Latina. La #GlobalRevolution, la innovación social y el procomún, dialogando de forma transfronteriza. Y ambos lados del océano Atlántico, hermanados por el Peer-to-peer (P2P), una topología de red abierta en la que cada nodo está conectado al resto sin pasar por ningún centro. El P2P – con su apertura, descentralización y empoderamiento colectivo – no es ya algo minoritario. Es filosofía, tendencia de trabajo, una realidad sólida. El P2P es el sistema nervioso del mundo mundo.

No es apenas un principio de texto poético.Tampoco una exageración geek. Este párrafo puede ser realidad a partir del próximo día 20 de marzo, cuando el #Wikisprint de la P2P Foundation se celebre simultáneamente en una veintena de países, en el que estoy especialmente involucrado. El wikisprint, un proceso de documentación colectiva y mapeamiento de experiencias, tiene su origen en las comunidades de programadores informáticos de Python, uno de los lenguajes más populares del software libre. La práctica se extendió a otros ámbitos, como a la escritura de libros colectivos. La respetadísima P2P Foundation realiza wikisprints para mapear experiencias alrededor de estos nuevos paradigmas. El wikisprint del próximo 20 de marzo servirá, por ejemplo, para mapear experiencias alrededor del procomún, de la innovación abierta, de la co-creación, de la transparencia, del co-diseño, de la impresión 3D, de las licencias libres….entre otras cosas. Vale la pena leer los criterios de inclusión en la wiki de la P2P Foundation. En este documento abierto está la lista de ciudades confirmadas: cualquier persona puede añadir la suya.Todos los flujos circularán de alguna forma por el sitio creado para la ocasión Wikisprint.p2pf.net y por el hashgtag de Twitter #P2PWikisprint.

Aunque inicialmente el #wikisprint iba a desarrollarse apenas en España, aprovechando la visita de Michel Bauwens, fundador de la P2P Foundation, el intercambio de información y las conexiones humanas extendieron la convocatoria a toda la América hispánica. También se unió Brasil. Y Grecia e Italia. Redes, personas e instituciones, unidos por el P2P. Sin embargo, en el #wikisprint del próximo 20 de marzo, posiblemente uno de los mayores de la historia, va a haber mucho más que un mapeo. La inercia colaborativa ha generado una riquísima hoja de ruta. Durante el #Wikisprint habrá todo tipo de actividades. Debates, conferencias, proyecciones, self media, talleres, visualizaciones de redes, vídeos…

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¿Por qué es importante el próximo wikisprint de la P2P Foundation? Por muchos motivos. El primero de ellos: visibilizar procesos que los grandes medios y Gobiernos occidentales ignoran. España, uno de los países más castigados por la crisis macroeconómica, es uno de las puntas de lanza del mundo en red, del P2P, del procomún, de las nuevas lógicas horizontales, de la economía colaborativa. Y los medios de masa ignoran una realidad fácilmente comprobable con datos. España es el país del mundo con mayor número de espacios de co-working per cápita (3º en número total). España lidera, con mucha diferente, el movimiento de las monedas sociales. España, en 2010 ya tenía más obras licenciadas con Creative Commons que Estados Unidos. España es el cuarto país del mundo en número de fab labs (que no resume el mundo de la impresión 3D pero sí es un síntoma). Además, la cultura copyleft en España ha contagiado a la arquitectura, la agricultura, la comunicación o la abogacía.  En España opera la mayor red del mundo de Wi-Fi alternativa, Guifi.net, que incentiva los nodos compartidos. Y en España nació el proyecto Lorea, el mayor semillero global de redes sociales libres. Por si fuera poco, el transversal movimiento 15M- Indignados está catapultando los procesos de participación político-sociales-comunicativas y revitalizando el procomún urbano y rural. ¿Por qué los grandes medios ignoran esta realidad? ¿Por qué apenas asocian el P2P con la ‘piratería’?.

Por lo mismo que esconden lo que está pasando en la Grecia azotada por las exigencias neoliberales de la Troika: por miedo. Ignorados por los grandes medios, los griegos están construyendo un nuevo paradigma de la economía del bien común, un mundo colectivo alimentado por las redes. No es casualidad que la P2P Foundation tenga una versión en griego. Por otro lado, la Italia que ha estado gobernada por un tecnócrata también tiene mucho que decir en este nuevo mundo en red. Italianos son la placa Arduino (el caso open hardware más popular), los pensadores Toni Negri (que preconizaba en Multitud la irrupción de lo crowd) y Franco Berardi ‘Bifo’, experiencias tan refrescantes como Open P2P Design o el mal entendido MoVimento 5 Stelle (M5S). Por su parte, Portugal, que todavía no ha confirmado su participación en el #Wikisprint, está viendo cómo su Gobierno migra al software libre.

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¿Por qué no crear una alianza tecnopolítica entre los ciudadanos del Sur de Europa y América Latina?  Posiblemente, América Latina tenga el mejor ecosistema para crear un nuevo prototipo de mundo. Gobiernos, en general, orientados a la izquierda, a lo social. Una intensa histórica alrededor de la propiedad colectiva y el trabajo colaborativo. Una fuerte inercia social, analógica y digital. En América Latina está el único país del mundo que protege a #Wikileaks (Ecuador). En América Latina, concretamente en la brasileña Porto Alegre, nació el Presupuesto Participativo y el Foro Social Mundial. En América Latina, muchos Gobiernos usan software libre. En América Latina los Zapatistas iniciaron el camino de la tecnopolítica y hacktivismo del 99%. En América Latina en la Argentina de 2001, el trueque y lo asambleario renacieron de las cenizas del capitalismo. En América Latina todavía existen prácticas tradicionales como el ayni (Bolivia), el tequio (México) o la minga (Ecuador), en total sintonía con las redes P2P o el procomún.

Lo crowd, lo colaborativo, está en el ADN de América Latina. La raza cósmica, profundamente mestiza, de la que ya hablaba el pensador mexicano José Vasconcelos en 1925 puede salvar a los europeos de los tiburones de Fráncfort y Wall Street. Y por eso es tan importante el #wikisprint del próximo 20 de marzo. Un wikisprint que unirá a los movimientos e innovadores sociales del sur de Europa con América Latina, el territorio donde puede nacer un nuevo mundo en red, sostenible, orientado hacia el bien común.

La utopía latina, eso sí, camina mano a mano de la distopía. El neoliberalismo quiere transformar América Latina en un nuevo espacio de consumo insostenible. El capital inventa siglas (como los BRICS que enlazan Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica) para seducir. Para imponer. Y algunos Gobiernos están cayendo en la trampa del ‘consumo, luego existo’. El riesgo es gigantesco: que los Gobiernos latinoamericanos identifiquen progreso con consumo, con mercado, exclusivamente con propiedad privada o con Estado vertical. Por eso, el #wikisprint del 20 de marzo es más que un #wikisprint. Es un grito colectivo. Un nuevo espacio de diálogo. Una nueva topología de mundo. El primer paso en un proceso planetario que puede empezar a cambiar las reglas del juego.

Hashgtag de Twitter: #P2PWikisprint

El pasado 2.0 de la América prehispánica

 

La sharing economy (economía de lo compartido) cotiza al alza. El crowd sourcing (externalizar un proceso hacia una multitud que trabaja en red) está en la boca de los gurús. El crowd funding (financiación colectiva) llega pisando fuerte a ámbitos como la cultura. La sociedad P2P (peer-to-peer) de la que hablan los gurús Yochai Benkler o Michel Bauwens más horizontal, participativa y al margen de las retribuciones meramente económicas, ilumina el túnel del tremebundo capitalismo. El commons – el bien común, los bienes colectivos- está en boga. El co-working ya no es tendencia: es realidad. Sin embargo, algunos apenas creen en estas nuevas prácticas / realidades si llegan de la boca de un gurú del Silicon Valley. Y sólo si vienen de la mano de un término en inglés.

Paradoja: algunas palabras del castellano, como procomún (commons), existen desde el primer diccionario de Antonio Nebrija (1494) y la primera referencia escrita data de 1477.  Sorpresa: si estudiamos las prácticas de la América precolombina encontramos que los indígenas ya practicaban el crowd funding, el crowd sourcing o las dinámicas participativas de la era 2.0. La llegada de los pueblos africanos, de una fuerte raíz colectiva, también convirtió a América (principalmente la latina) en un espectacular territorio del procomún (commons territory para quien lo prefiera). La América pre capitalista era chic, cool y 2.0, ¿vale? Y lo sigue siendo. Los indígenas se anticiparon varios siglos a la tan hablada sharing economy. La mega crisis mundial está empujando al capitalismo a una irreversible mutación. Y el poscapitalismo es sorprendentemente parecido a aquel precapitalismo de la América indígena.

Aviso para incrédulos: he preparado un ligero repaso a algunos términos y prácticas colaborativas de los pueblos indígenas de América Latina. Que cada uno lo remezcle como quiera. Que cada uno complete la lista como quiera, porque sin dudas es apenas una aproximación.

Tequio.  El tequio es una forma de trabajo en beneficio del colectivo muy arraigada en la cultura zapoteca. Los integrantes de una comunidad aportan materiales o su fuerza de trabajo para realizar una obra comunitaria. Puede ser una escuela, un pozo, un camino. El individuo no puede ser nunca el beneficiario exclusivo del tequio. Tiene un toque de crowd sourcing, algo de crowd funding y mucho de commons. El tequio todavía funciona en algunos Estados mexicanos. En el Estado de Oaxaca el tequio está protegido por una ley estatal. Existen otros términos para prácticas similares como gozona o el trabajo a ‘mano vuelta’.

Potlatch. Las tribus indigenas del Pacífico de Estados Unidos y Canadá practicaban un ritual de intercambio que, en esencia, es igual al intercambios de archivos peer-to-peer (P2P) de la era digital. El potlatch, usado por los pueblos los HaidaTlingitTsimshianSalishNuu-chah-nulth, y Kwakiutl, es P2P en estado puro. El potlatch no era trueque. Los pueblos distribuían alimentos (sobre todo carne de foca y salmón) y riqueza a otras tribus que no habían tenido un buen año. Un detalle importante: algunos colonizadores europeos se enriquecieron notablemente gracias al potlatch. Igual que los cantantes super estrella que, según estudios, se benefician del intercambio de archivos entre usuarios que algunos se empeñan en llamar piratería.

Guelaquetza. La tradición de guelaguetza del Estado mexicano de Oaxaca sería una mezcla del tequio y de potlach. El vocablo  significa “intercambio recíproco de regalos y servicios”. Su práctica se teje alrededor de las relaciones recíprocas que unen a la gente. Es la base de una red de cooperación entre familias y hasta entre pueblos y municipios. La guelaguetza derivo también en una celebración sincrética que tiene lugar en la ciudad de Oaxaca.

Minga. La minga es un término quechua que define un mecanismo ancestral de trabajo colectivo muy común en el norte de Perú y Ecuador. El objetivo común está por encima de cualquier beneficio individual. La colaboración por encima de la competición. Commons economy 100%+crowd sourcing, vaya. No es casualidad que Cultura Senda, que trabaja con la cultura de red, realizase recientemente un seminario en Quito llamado Open Minga. La minga, según el texto de Cultura Senda, “implica el desafío de superar egoísmos, protagonismos, desconfianzas, prejuicios y envidias; males que regularmente acechan al trabajo colectivo y a la movilización social”. Además “implica aprender a escuchar y obedecer proponiendo”.

Ayni.  El ayni es un término con un significado muy próximo a la minga que define un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu (una comunidad que trabaja con propiedad colectiva). Lo más común es intercambiar trabajos en labores agrícolas, pastoreo, cocina o en la construcción de casas. Esta tradición continúa viva no solo en muchas comunidades campesinas sino también en la población mestiza de Ecuador, Bolivia, Perú y Chile. Cualquier banco de tiempo de intercambio de servicios del movimiento 15M español, por ejemplo, sería en esencia ayni.

Mutirão. Es un término de origen tupí que se usa en Brasil para definir una movilización colectiva basada en una ayuda mutua no remunerada. La definición de mutirão de Wikimedia es bastante redonda: “Es una expresion usada originalmente para el trabajo en el campo en la construcción civil de casas populares en la que todos son beneficiarios y se prestan ayuda con un sistema rotativo y sin jerarquía”. Se usa mucho para acciones colectivas no remuneradas como limpieza de parques, calles, escuelas… Para esta práctica de acción comunal existen muchos sinónimos: muxirão, muxirã, muxirom, muquirão, putirão, putirom, putirum, pixurum, ponxirão, punxirão o puxirum.

Córima.  El pueblo mexicano rarámuri, que vive en las montañas de Chihuahua, usan el término ‘córima’ para definir un acto de solidaridad con alguien que lo está pasando mal. No ofrecer córima a alguien que necesita ayuda se considera un incumplimiento a una obligación y una ofensa a la vez. La definición también desfila por “la práctica del bien común”. No tiene mucho que ver con caridad, pues los rarámuri están lejos de la moral católica. La maxima autoridad de las decisiones de este pueblo es la comunidad en asamblea, tal como lo es en el movimiento 15M, en Occupy Wall Street y en el mexicano #YoSoy32.

Maloka. La maloca (o maloka en portugués) es una casa comunitaria utilizada por las tribus indígenas de la region amazónica de Colombia y Brasil. En ellas conviven diferentes familias. Comparten lugar de trabajo, como lo hacen los espacios de co-working. La propiedad es colectiva, como en las okupaciones (squatter communities) de Europa. El commons rige el día a día. Por las noche la maloca es un centro de conocimiento. Se cuentan historias, mitos, leyendas. Las tiendas de campaña de la plaza Tahir de El Cairo, de la Puerta del Sol de Madrid o de Zuccotti Park en Nueva York durante Occupy Wall Street podrían ser la versión tecno-malokas digitales de estas casas colectivas de la Amazonia.

Este artículo fue publicado previamente en Yorokobu.es.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

América invertida, América libre

                                    América Invertida (1943), Joaquín Torres García.

El mexicano José de Vasconcelos, en su libro La raza cósmica (1925), acuñó el concepto de “quinta raza”. Vasconcelos pensaba que las ideas de raza y nacionalidad deberían ser trascendidas en nombre del destino común de la humanidad. El prestigioso pensador consideraba que el mestizaje de los pueblos ibéricos (españoles y portugueses), muy diferente a la exclusión racial de los anglosajones, convertiría América Latina en el epicentro de este nuevo mundo transfronterizo e interracial. La raza cósmica – más humana, más colaborativa – interpretaría la melodía afinada del futuro.

El brasileño Oswald de Andrade, en su visionario Manifiesto antropofágico (1928), vislumbró una sociedad contra el “las ideas objetivadas, cadaverizadas”. Preconizó el individuo como “víctima del sistema” y anhelaba una “conciencia participativa”. Siempre consideré a Oswald un futurista que entendió la sociedad en red antes de la existencia de Internet: “nunca tuvimos gramáticas ni colecciones de viejos vegetales. Y nunca supimos lo que era urbano, suburbano, fronterizo y continental”.

El polifacético uruguayo Joaquín Torres Garcíaen su pintura América invertida (1943), creó con un trazo simple el imaginario de otra América posible. Aunque convivió con las vanguardias artísticas de Europa (y llegó a vivir en Europa), Joaquín siempre tuvo clara su vocación latinoamericana:  “Nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte”.

He preparado un pequeño decálogo de cultura libre latinoamericana para el festival #CómeteLaCultura que se celebra hoy en Madrid en el Colectivo La Latina. En medio de la crisis existencial-económica del primer mundo, podría hablar del crecimiento macroeconómico de América Latina, de la bonanza de sus instituciones culturales o de una industria cultural que ahora sí tiene plata para super producciones. Pero el mundo necesita justamente lo contrario.

América Latina, la esperanza del Planeta Insostenible, puede iluminar en las próximas décadas al mundo. Y precisamente en la dirección contraria al supuesto “progreso económico”, al consumismo y a la mercantilización de bienes y personas. Llegó la hora de las entusiastas profecías de José de Vasconcelos, Oswald de Andrade, Joaquín Torres y tantos otros. El mundo tiene que escuchar con atención a América Latina. Por eso he preparado para mi intervención quince casos de cultura libre, participativa y en red de América Latina. Algunos casos llevan años funcionando. Pero quizá no sean demasiado desconocidos por el gran público.Reproduzco (enriqueciendo con algún vínculo o frase) el texto que va a aparecer en el decálogo del festival. El streaming comenzará a las 11.00 (hora Madrid). Mi intervención será a las 20.00 (hora Madrid).

1) El colectivo brasileño Fora do Eixo (Fuera del Eje) prueba que es posible construir una red libre entre músicos, productoras, salas de conciertos y festivales al margen del mercado, las discográficas y los institutos de recaudación de derechos autorales. Desde Cuiabá dinamitaron el eje São Paulo-Río de Janeiro. Tienen moneda propia. Y un proyecto de televisión en streaming y descentralizado, PosTv, que aspira a robarle el monopolio a los mass media.

2) El colectivo Antena Mutante (Colombia), alentando el salto de Internet a la calle, disemina una idea clave: hackear el espacio público es tan necesario como hacerlo en el ciberespacio. Creen en las ciudades de código abierto, en el  espacio público, en la participación, en las intervenciones artísticas.

3) El colectivo Transparência Hacker (Brasil) autor del clon del blog de Planalto (Gobierno brasileño), demuestra que la sociedad civil puede obligar a los representantes políticos a dialogar y a ser más transparentes. Luchan por los datos abiertos con irreverencia. Y lanzaron recientemente gracias al crowd funding un autobús hacker que recorre el país

4) La experiencia de Todos Somos dateros (Perú) revela una verdad como una rosa (iba a decir un puño): que los ciudadanos (y no la tecnología centralizada) deben ser los verdaderos protagonistas de las nuevas “ciudades inteligentes”.

5) La iniciativa Música pra baixar (Brasil) deja en evidencia el sistema de los derechos autorales rígidos. Incentivando la descarga de canciones gratuitamente, esta plataforma crea una activa comunidad musical y dinamiza las giras de grupos minoritarios.

6) La plataforma ciudadana Portoalegre.cc (Brasil) muestra el camino del activismo georreferenciado. Sus denuncias / peticiones ubicadas en un mapa abierto son una vuelta de tuerca a las peticiones de plataformas de ciberactivismo.

7) La Plataforma de Cultura Digital (Chile) ilumina un futurible factible: que es más importante crear incubadoras de plataformas que convertir proyectos en productos cerrados. ¿Y qué mejor que crear plataformas alrededor de la cultura del remix, de la cultura colaborativa?

8) La aventura de Cotidiano sensitivo (Brasil) de reapropiación crítica de datos de objetos conectados hace palpable una necesidad urgente: que la Internet of things tiene que ser más humana. Nada como el arte digital para traducir datos ambientales y/o ecológicos de apariencia fría.

9) Cultura Senda (Venezuela / Argentina) confirma que el futuro pasa por el trabajo colaborativo y por la incorporación de instituciones públicas y privadas a redes multidisciplinares y distribuidas. Se acabó el chollo de los supuestos genios creadores que reciben mega subvenciones públicas.

10) El colectivo Puraqué (Brasil), que está aplicando la filosofía del software libre en comunidades indígenas de la Amazonia brasileña, descubre un link fascinantes: el commons (procomún) tiene milenios en las culturas indígenas y afro que desconocían la propiedad privada. El maridaje de software libre e indígenas es perfecto. Un cóctel a punto de explotar.

11) El proyecto Contra Vigilancia (México) da una primera vuelta a la tortilla de la vigilancia del poder y enciende faroles de una alerta creciente: la necesidad de luchar contra el big brother de imágenes / datos ciudadanos obtenidos arbitrariamente desde arriba. Su mapa colectivo alerta de la presencia de cámaras de vigilancia en las ciudades.

12) Los laboratorios de enseñanza No2Somos+ (Colombia) apuestan por lo que podría hacer renacer al mundo sedentario de individuos propietarios: la estrategia nómada, la diseminación itinerante de conocimiento. Talleres emergentes conectando a ciudadanos.

13) El proyecto Transborder Inmigrant Tool (México), que ayuda a inmigrantes mexicanos que cruzan ilegalmente la frontera con tecnología móvil y cartografías colectivas, nos enseña que las fronteras son frágiles ( y totalmente arbitrarias) cuando compartimos conocimientos.

14) La Fundación Vía Libre (Argentina), luchando encendidamente por el procomún, anima a todos los que actúan contra la privatización de bienes intangibles (y algunos tangibles). La cultura, el aire, el agua, las calles, nos pertenecen a todos.

15) La Red Sudamericana de Danza (varios países), experimentando con encuentros semi-presenciales (virtuales+físicos) nos prueba que lo importante es crear redes.

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa