BLOGS

De la nueva sociedad 3.0 organizada horizontalmente en red que ha enterrado la edad contemporánea. ¡Bienvenidos a la edad digital!

Archivo de la categoría ‘#24H’

140 caracteres para Ulises

 

Este texto es un extracto de mi libro #24H,  que tiene forma de blog y está licenciado con Creative Commons. Ya está disponible a 1,99 euros en formato PDF interactivo, Epub, mobi (para Kindle) y en papel. En Amazon también está a la venta. La copia está liberada. Existe una sala de remezclas. Cualquier puede enriquecer (con links, textos, vídeos) #24H o este fragmento.  

Tras abandonar Troya, Ulises comenzó su viaje de regreso a Itaca. En el país de los Cíclopes, Polifemo se comió a algunos de sus compañeros. En el país de los Cimerios consiguió hablar con los muertos, con su madre Anticlea o con el mismísimo Aquiles. Antes de llegar a su añorada Itaca, el hogar que había dejado hacía veinte años, Ulises tuvo que sortear el peligroso estrecho entre Escila y Caribdis. Cuando por fin regresa a Itaca, descubre que su palacio está en ruinas, invadido por un grupo de latin lovers que quieren cepillarse a su esposa Penélope mientras desvalijan los víveres y los cuadros. Ulises se da cuenta – después de muerto – que lo mejor de su viaje a Itaca no había sido su destino, sino el mismo viaje, el transcurso, el recorrido.

Ulises, el 16 de junio de 1904, emprende otro viaje. James Joyce barrunta ideas y crea una novela pretenciosa que quiere reflejar una época. El viaje ya no dura veinta años, y sí veinticuatro horas. El trayecto ya no es el mundo, sino Dublín, una sola ciudad. El pequeño burgués Leopold Bloom podría ser el Ulises de Homero, claro. Quizá Ulises cambie de máscaras. Tal vez sea el escritorcillo Stephen Dedalus o el ambicioso Buck Mulligan. Da igual, al final del viaje, de la ciudad, descubre que lo más interesante no era el destino, sino el trayecto. Descubre que la historia es una pesadilla de la que intentamos despertar.

El 16 de mayo de 2011, Ulises pasea por este blog, por este laberinto de citas, máscaras, hashtags y espejos. Alguien, hace unos comentarios, le ataca: “Ulises, pelotudo, estás igual de perdido que hace dos mil años, hijo de las mil putas”. Sigue caminando, viajando, cada vez más extraviado. Otro comentario despedaza incluso al propio James Joyce: “Tu maldito monólogo interior, ese bosque-adorno que los críticos han endiosado durante un siglo, es una bazofia, un torpe mecanismo del pasado. El 16 de mayo de 2011, el monólogo interior es exterior. Se llama Twitter. Ulises no entiende que ya no es una versión Alfa, exacta en su forma y límite, sino una eterna versión Beta, en pruebas, manoseada colectivamente, casi-perfecta en su búsqueda.

Quizá por Ulises eso acaba claudicando cuando alguien le encierra en 140 caracteres: “Ulises, según la Frikipedia, es el pseudónimo de Eric Clapton, dios del Pentagrama. Su máxima era: para qué viajar si puedo quedarme en el sofá”. James Joyce, que vislumbró la época de la inmediatez, tampoco sobrevive tras los barrotes del hashtag #elautorhamuerto . “El escritor maldito se ha extinguido, #elautorhamuerto, nosotros te escribimos”.

Ulises, Joyce, como Dios, están muertos porque no entendieron que un dia tiene 50.900 horas de You Tube. Que una hora es un flujo tranversal, desordenado, rizomático y personal donde caben los veinte años de Ulises y las 24 horas de Leopold Bloom. El universo entero, con la url repeinada, cabe en un tuit. Pero están muertos, sobre todo, porque no entendieron la inteligencia de la multitud. Porque no comprendieron que los relatos colectivos que escuchaba Homero para escribir La Odisea están de vuelta. “Nosotras parimos, nosotras te escribimos”, dice alguien en la calle “#elautorhamuerto”. Para qué volver a Itaca, dice otro, si en el mundo posideológico, como preconizaba el entrañable techno-pirata Hakim Bey, “algunos viajan en Internet sin salir del cuarto”.

Pero no te desesperes, Ulises-James, quizá estés vivo en el libro Yellow Chair que los vecinos de Anab Jain, una india residente en Londres, escribieron gracias a un experimento genial. Cuando Anab supo que alguien usaba su señal Wireless se dio cuenta que no conocía a sus vecinos. No conocía a casi nadie en el Planeta Que Había Substituido las Plazas por Shopping. Por eso colocó un puesto de acceso a Internet gratuito en la puerta de su casa. Un ordenador, una cámara. Barra libre de bits. Su Yellow Chair rompió con el aislamiento crónico de los vecinos. Disparó el sentido comunitario del barrio. Hizo posible la construcción colectiva de una historia. Por eso, no temas, James-Ulises, si un lector de este blog que no soporta el tostón de libro que dejaste a la historia te vuelve a aniquilar. Seguirás, de alguna manera, vivo en el río común de las historias. Cuidado, te atacan.

No pierdas la calma. Relájate. “Querido Joyce, eres un pedante. El autor ha muerto. Ciao, escritor de salón. Las historias son colectivas. Nosotros te escribimos. Hace exactamente tres minutos que he metido las mil páginas de tu librejo en la licuadora. He puesto un poquito de sal, un quilo de tomates, un cd (el plástico) de Metálica, cebollas, un dvd con porno casero, un diente de ajo, una cinta de Los Chunguitos, pimientos, El manifiesto comunista de Marx, un pepino, aceite, vinagre, El manifiesto cyborg de Donna Haraway, pan rallado, una peli (pirata y chunga) de Chuck Norris, un poquito de hielo… Y el libro ha desaparecido!!! Tranquilo Ulises, estás vivo dentro del nuevo super refrescante Gazpacho Cósmico Irregular”.

Busco Djs de palabras para despedazar mi libro

 

Busco Djs de palabras. Busco remezcladores de metáforas. Busco lectores proactivos que quieran despedazar mi libro #24H. Todo vale: cortar, pegar, reescribir, completar, modificar, clonar. O remezclar con otras obras. ¿Por qué no? Un pedacito de Rayuela, de Julio Cortázar, tras la batidora remix, puede solaparse a #24H de forma natural. O un cuento de J.G. Ballard. O las instrucciones de uso de un medicamento contra la taquicardia. El resultado puede ser sorprendente. Mejor que el original, incluso. Mi sueño es ser un autor diluido: pasar a la historia como el que escribió la primera línea del código de un software libre y compartido al que algunos siguen llamando libro. Que el autor sean los otros, ellos, vosotras. Que se olviden de mí. #24H fue apenas el inicio de algo mayor. De algo que no controlo. Por eso la sala de remezclas está lista, esperándote, en la plataforma herramienta Booki.cc, que permite incluso dialogar con otras personas que estén remezclando el texto. Yo mismo ya he  hecho dos remezclas, extrayendo partes ya existentes y creando los nuevos capítulos, ‘Mientras ellos bloguean’ y ‘Mientras duermen’. Aplicando la terminología del software libre ambos capítulos sería ‘forks’ (bifurcaciones).

#24H nació con vocación experimental. Tiene formato blog. Recrea 24 horas en un planeta llamado Internet. Y su trama se desdibuja en el subconjunto de microhistorias, comentarios y diálogos incompletos del día 16 de mayo de 2011. Reconocerás el paisaje: la España que está a punto de ver la Puerta del Sol llena de ‘indignados’. Pero #24H no nació con voluntad descriptiva. Sus líneas son más arqueología que foto fija. Más restos fósiles de una época que testimonios certeros. Por eso, sea cual sea tu mirada hacia este nuevo milenio convulso, encontrarás en #24H algo que te golpeé. Anonymous. Crowd funding. La sociedad en red capeando la crisis. Democracia Real Ya. La lucha contra el copyright. El dinosaurio SGAE. El desamor. Europa que se desmorona.

Pero #24H nació sabiéndose un relato incompleto. Sus párrafos, siempre, serán insuficientes. Forman parte de algo mayor. De un relato colectivo que irá creciendo, fragmentándose, recomponiéndose, perdiéndose. Tal vez alguien, de aquí a un siglo, transforme un pedazo de #24H en una reverenciada obra de arte. Como hacía Marcel Duchamp convirtiendo un paraguas inservible en un aclamado ready made. O como hacía Andy Warhol, refritando iconos publicitarios y mitificándolos. Un párrafo inservible de #24H, de aquí a dos años, podría ser aclamado como una insuperable creación artística. O como el hilo lírico de una posópera electrónica compuesta en red.

Pero para ello #24H te necesita. En #24H faltas tú. No tengas miedo. La licencia Creative Commons escogida libera la copia y la obra derivada. #24H es una obra copyleft. Cualquier modificación será considerada creación, no robo. Cualquier cambio será mirado con respeto. La copia, para la editorial DPR-Barcelona y para mí, no tiene ningún significado negativo. Copia era la diosa romana de la abundancia. La copia es el mecanismo base de las neuronas espejo del ser humano. La copia nos hace humanos. Genera empatía, solidaridad, comunidad. La copia es la base de la inspiración. La copia es una prueba de amor, de admiración. Sin copia/inspiración, sin series de Flash Gordon y películas de Akiro Kurosawa, no existiría la saga de La Guerra de las Galaxias. Sin el blues de Howlin´Wolf Led Zeppelin no sería nadie. Sin copia no hay creación.

#24H te necesita. Entre otras cosas, para dejar en ridículo a una industria editorial obsoleta y al sistema de copyright talibán que hizo retirar un remake de El Hacedor de Jorge Luis Borges cocinado con amor/admiración por Agustín Fernández Mallo. La sala de remezclas de #24H pretende transportar a la demasiado solemne literatura al rincón remix al que ya han llegado la música o incluso la pintura después de los colages. Pero no me conformaría con una remezcla-maquillaje. Quiero Djs mash up – salvajes, irreverentes, desequilibrados – que mezclen sin complejos. Porque la escritura del futuro, como vaticina Kennet Goldsmith “tendrá más que ver con cambiar cosas de sitio que con crear nuevos contenidos”.

El libro #24H está disponible en formato PDF interactivo, Epub, mobi (para Kindle) y en papel en DPR-Barcelona. También disponible en Bubok (comprando el papel se consigue automáticamente la obra en formato PDF) y Lulu

 

La maleta de los mapas imposibles

 

Este texto es un extracto de mi libro #24H,  que tiene forma de blog y está licenciado con Creative Commons. Ya está disponible en formato PDF interactivo, Epub, mobi (para Kindle) y en papel. La copia está liberada. Existe una sala de remezclas. Cualquier puede enriquecer (con links, textos, vídeos) #24H o este fragmento.  

A mí salón le ha crecido una maleta. Está vacía. En la etiqueta donde debería haber una dirección apenas hay una frase de Fernando Pessoa: “Viajar perder países, ser constantemente otro”. Los costados de la maleta – sucia, desgastada, verdiazul- están forrados de mapas sujetos con pegamento. Mapas inexactos, oblicuos, exagerados. El verdadero tamaño de África, el mapa tipográfico de las calles de Valencia, el mapa de (metro) de la música indie española. Confieso que no tenía donde meterla: no cabía debajo de la cama ni en los armarios. Tirarla, tras las trece mudanzas de los últimos diez años, era claudicar de algo (aunque todavía no sé de qué). Por eso decidí llenarla de mis fantasmas. Mirando la maleta, la exactitud de mis mapas imposibles, saboreo un pequeño triunfo. El mapa mundial de Facebook – meras líneas, flujos, contorneando una forma – despedaza el mapamundi de Mercator que sobredimensionó el primer mundo durante siglos. La proyección de Peters me venga íntimamente del geógrafo alemán Karl Ritter (1779-1859) que concebía la tierra como un organismo vivo, los ríos como una voluntad divina y las fronteras como una inevitabilidad predefinida.

Y es que durante demasiado tiempo, los datos falsos y los verdaderos, mezclados en el cubata explosivo de la historia, formaron un laberinto insalvable. Pero fue todavía peor cuando el hombre alcanzó la plenitud de su razón y ya no quedaron rincones por cartografiar. Los “Colegios de Cartógrafos”, como escribió Jorge Luis Borges, “levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él”. Por eso, contemplar mi maleta me devuelve una paz incomprensible. El mapa topológico del Metro de Caracas – que desatiende la escala y la deforma para ser legible – despedaza la cartografía del Imperio. Y de alguna manera, regresa a aquella línea ténue y alegre de mapa mundi mental de los navegantes portugueses. A aquellas subjetivas cartas cartográficas que los aztecas construían con pieles, tejidos de algodón y palma.

Parece inevitable: la tecnología, las nuevas cartografías y mi maleta vacía me teletransportan al pasado idílico de los mapas inexactos. El mapa de los reinos virtuales de los vídeo juegos realizado por Information is Beatiful tiene la inocencia perfecta del disco flotante (aquel mundo incompleto) de Tales de Mileto que flotaba sobre las aguas. La representación-verdad naufraga, desaparece despedazada por el mapa pintado de las redes y señales wi fi de Oslo o por el mapa lingüístico del quechua. La infalibilidad del GPS hace aguas, desdibujada por los globos que Shai Efrati y Hagi Keysear lanzaron al aire con cámaras de fotos para retratar los secretos que la petrolera BP escondió tras la tragedia del golfo de México.

El mapa exacto ha muerto. Agoniza. El territorio respira colectivamente, libre de la dictadura de las latitudes. Aunque tal vez, nómadas de nuestro subjetivismo, lo único que sea cierto es que ya no diferenciemos el territorio de su representación, el asfalto de su ciberreflejo. Puede que el mapa – millones de mapas subjetivos – haya invadido el mundo. Tal vez sólo exista una pastosa y todopoderosa hiperrealidad que nos desgobierna. Jean Baudrillard – que murió hace no demasiado – pensaba que la realidad virtual no es ya más copia de la realidad, si no que la antecede y define: “La abstracción hoy no es ya la del mapa, el doble, el espejo o el concepto. El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que engendra el territorio; hoy, serían las tiras de territorio las que lentamente se pudren a lo largo del mapa. Es lo real y no el mapa, cuyos escasos vestigios subsisten aquí y allí: en los desiertos que no son ya más del Imperio, sino nuestros. El desierto de lo real en sí mismo”. Siento deseos de abrir la maleta. Pero confieso que tengo miedo. No miedo de hallar arena o conchas. Miedo, simplemente, de encontrar otra maleta (vacía) del tamaño del mundo.

#82 Publicado por Boludo | Mayo 17, 2011 00:45 AM

Las navegaciones transversales, heterogéneas, oblicuas de los nuevos nómadas exploran otro espacio, otra dimensión de superposiciones. Somos, ante todo, inmigrantes del subjetivismo.

#83 Publicado por Pedro Por Su Casa, Mayo 17, 2011 01.03 AM

#acabemosconlatierra, con los Boludos, con los pretenciosos, con los intelectuales, con los doctores Honoris Causa sin curro que pierden eltiempo en este puto blog

#84 Publicado por Ya está bien | Mayo 17, 2011 01:10 AM

Esta revolución no tendrá rostro

 

Este texto es un extracto de mi libro #24H,  que tiene forma de blog y está licenciado con Creative Commons. Ya está disponible en formato PDF interactivo, Epub, mobi (para Kindle) y en papel. La copia está liberada. Existe una sala de remezclas. Cualquier puede enriquecer (con links, textos, vídeos) #24H o este fragmento.  La fotografía del subcomandante Marcos es mía (puede circular, 20 Minutos tiene licencia Creative Commons).

Pildorita 1 (roja). V, el protagonista de la novela gráfica de Allan Moore V de Vendeta, se esconde tras una máscara de corte veneciano: piel blanca, sonrisa fantasmagórica. V es anarquista: escogió premeditadamente la máscara de Guy Fawkes, un personaje popular que intentó volar el parlamento británico en 1605. V conoce su fuerza: su anonimato. V hará temblar a un estado totalitario, oblicuo y tortuoso transformando las calles de un Londres distópico en un baile de máscaras: somos V, somos Guy Fawkes, el pueblo unido, danzando la melodía de la liberación.

Pildorita 2 (azul). Hasta los años ochenta, Luther Blissett era apenas el nombre de un jugador de fútbol jamaicano que pasó sin hacer ruido (ni goles) por el Milán A.C. Pero a finales de los noventa, el movimiento underground italiano comienza a usar su nombre para firmar manifiestos políticos, fanzines, artículos, grafitis u obras de arte. Luther Blissett se convierte en Robin Hood, en V, en el líder de una nueva guerrilla invisible y descentralizada. El Luther Blisset Project dejó desconcertados a los mecanismos de la propiedad intelectual, a los mass media y a las instituciones del arte y/o política.

Pildorita 3 (negra). En enero de 1994, la dedocracia más sólida del planeta (México) se despierta con una revuelta sorpresa: un grupo de encapuchados autodenominados Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ladillo) conquista algunas localidades en Chiapas pidiendo libertad y verdadera democracia. Después, se atrincheran en pedazos de tierra donde no rigen las leyes del Estado mexicano: las Zonas Autónomas Zapatistas. Su líder es un intrigante SubComandante que insinúa que el verdadero comandante es Zapata (y que está vivo). Él apenas es el Sub: el verdadero comandante es el pueblo. La narrativa de Marcos cala. Es casi perfecta: “Marcos es el nombre de un compañero que murió, lo uso para continuar su lucha”, “tras los pasamontañas no estamos nosotros, están ustedes”, “Marcos es judío en Alemania, feminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fría, pacifista en Bosnia, artista sin galería y sin portfolio…”.

Pildorita 4 (amarilla). Los cerebros del Luther Blisset Project, cuatro jóvenes escritores de Bolonia, salen del armario en 1999. Pero para esconderse bajo el nombre- máscara de Wu Ming, que significa “sin nombre” en chino y es la firma que usan los escritores desertores. Los miembros de Wu Ming tienen nombre y apellidos. Simplemente firman colectivamente, no dejan que les fotografíen en las entrevistas y licencian sus libros con copyleft.

Pildorita 5 (verde) En torno al año 2004, el término “anonymous” se populariza en imageboards (tablones de imágenes) como 4chan.org. Los usuarios que dejaban un comentario sin identificarse aparecían cono anon (forced anon según la policía). Muchas personas bromeaban, como si Anon fuese una persona. Anonymous, antes que grupo o colectivo, fue una conciencia colectiva. La primera gran conciencia colectiva de la era de Internet. Un heterogéneo supracerebro formado por miles de células desconocidas entre sí con escasa o nula relación. A finales de enero del año 2008, un misterioso colectivo autodenominado Anonymous subió a You Tube un vídeo, Message to Scientology, declarando la guerra a la Iglesia de la Cienciología . El dos de febrero, unas decenas de personas se congregaron en la sede de la Iglesia de la Cientología de Orlando (Florida) escondidos bajo una máscara blanca que entonces pasó desapercibida: La de V. La de Guy Fawkes.

Pildorita 6 (roja) Banksy, el artista, grafitero y activista político que trae loco al mundo escondido en una máscara, aterriza en la gran pantalla en 2010. Exit to the gift shop es una biografía irregular, cóncava e irónica a través de otra biografía: la de Thierry Guetta, un obsesivo simplón que ayudó alguna vez a Bansky a hacer grafitis en Los Ángeles. La mediocridad artística de Thierry se convierte en la sensación de Los Ángeles. Banksy – siempre bajo un pasamontañas – desnuda el mundo del arte, la decadente cultura de masas, gracias a este documentario (¿mockumentary?) de contornos inexactos. ¿Existió el Thierry Guetta que protagonizó portadas de Los Ángeles Time Out? ¿Fue todo un montaje? ¿Una risa negra programada por Banksy?

Cualquier máscara es un arma. Un espejo colectivo. Un pozo del deseo. Una noria explosiva. Un deseo inexacto. Una fábrica de mitos.El misterio que explica la vida. Luther Blisset podría ser un guerrillero zapatista. El subcomandante Marcos podría estar dirigiendo la legión de los Anonymous. Banksy podría ser uno de los escritores de Wu Ming. Prepárate un cóctel excesivo. Venga, va, sin miedo. Pastillita azul, pastillita roja. O todo un armario de pastillitas negras con media amarilla. Agítalo. Enchúfate al pelotazo-máscara. Inevitable: te sientes ellos. Era tan lógico, ¿verdad? Tú eres Marcos. Eres Guy Fawkes, reventando el Parlamento de la carrera de San Jerónimo. Tú – y yo – pusimos el monigote del preso de Guantánamo que Banksy coló en Disneylandia. “Yo pinté la niña que levanta (despedaza) el muro de Palestina e Israel” #soybanksy” . Yo tumbé la web de Mastercard. Yo derrumbé, bajo la máscara, el site del gobierno de Túnez. Yo comandé Operación Tequila contra la censura en la prensa mexicana. Yo regué de pólvora la noche de los Goya mientras la ministra Sinde presenciaba la dimisión de Alex de la Iglesia.

Somos Anonymous. Somos legión. Somos Marcos. Somos Luther Blissett. Somos nosotros. La máscara no es más que una construcción. Una narrativa colectiva que, por fin, deconstruye a base de hostias las meta narrativas del poder: la simplona sinfonía de los mercados, la desafinada moraleja de la democracia occidental, la triste fábrica de entretenimiento llamada Hollywood. La multitud de Spinoza renació multiplicada en los ecos del movimiento anti globalización. Y ahora se esconde tras una máscara, tras diez millones de ellas. Construye una inteligencia colectiva esparcida en todas partes, coordinada a tiempo real. La real time mask fabrica, lo está haciendo, una bomba atómica de clicks que puede explotar en cualquier momento. Por eso el mercado y la hermana de Marck Zuckerberg luchan para que se acabe el anonimato en Internet. Tienen miedo. Mini prueba: comenta algo en este blog con tu nombre: te saldrá un casi-argumento, cifras, algo que huela a equilibrio, una crítica constructiva. Ahora intenta decir algo con la mascarita Anoc (por ejemplo): mierda, electricidad, pólvora, bomba, vísceras, parlamentos en llamas, sexo anal, tu puta madre, fascista de mierda. El mito de Gandi murió asesinado por ser hombre. El Che Guevara acabó siendo una marca de colonia. Por eso, recuerda, es importante: esta revolución no tendrá rostro.

 

Mi libro #24H es un virus troyano

La imagen es de  Starfive y tiene licencia Creative Commons.

Hace un par de semanas hice una entrada en este blog diciendo que #24H – una obra que me ha publicado la editorial DPR-Barcelona – no era un libro. Escribí que #24H era una trampa. Que podría ser un blog off line. Un edificio deconstruíble. Un palco. Una caja de herramientas. Un laboratorio de mercado. Después seguí dando pistas en otro texto titulado Mi libro copyleft vale un tweet, en el que explicaba por qué regalábamos el libro por el precio de un tweet, por qué nos interesa que la obra circule y por qué la copia está liberada.  Tenía guardado un ciberas bajo la manga: una definición más explosiva para este #24H que hoy presento en Barcelona (ZZZINC, 19.00 horas).

#24H no es un libro: es un virus troyano. Me explico. Utilizo la segunda definición de virus de la Real Academia de la Lengua: ” programa introducido subrepticiamente en la memoria de un ordenador que, al activarse, destruye total o parcialmente la información almacenada”. Y la remezclo con una parte de la entrada de Wikipedia. Me interesan dos de los objetivos de un virus troyano según dicha enciclopedia:

-Ejecutar o terminar procesos.

-Apagar o reiniciar el equipo.

#24H no es un libro, pues. Es un virus troyano. Los griegos, escondidos en un caballo,  conquistaron la fortificada ciudad de Troya. Un virus (troyano) se presenta al usuario “como un programa aparentemente legítimo e inofensivo pero al ejecutarlo ocasiona daños”. #24H aspira a ser un troyano en el mundo editorial. Queremos que entre en la fortaleza del copyright, en el modelo de negocio del siglo XX.  Y que ejecute un proceso: reivindicar las licencias libres, el valor de lo compartido, las narraciones colectivas, el diálogo con los lectores, los remakes libres de las obras, los precios razonables para los formatos digitales…  Y pretende apagar o reiniciar el equipo de la industria editorial que no está entendiendo las reglas de la nueva era. Por lo menos una parte del sistema.

#24H es una excusa troyana, vaya, para hablar de algunos asuntos presentes en el escrito y para abordar estos tiempos convulsos en los que vivimos:  el copyleft, la participación ciudadana, 15M, Anonymous,  urbanismo P2P, crisis de la democracia participativa, la Europa que se desmorona, el procomún, la corrupción, la sociedad en red, la remezcla o la cultura digital…  #24H, además, es un intento de viabilizar otro modelo de gestión cultural sin tantos intermediarios. #24H -virus, libro, trampa o prototipo futurible-  está aquí para quedarse. Para quedarse mutando, fragmentándose, desvaneciéndose. Cualquier lector podrá despedazarlo, remezclarlo o continuarlo en la sala de remezclas que hemos preparado. Larga vida a la nueva Troya, como tal vez hubiera o hubiese escrito Homero en su Odisea, el libro que remezcló narraciones colectivas, ese poema milenario copyleft.

#24H está disponible a 1,99 euros en formato eBook para Kindle, ePub para tabletas y Pdf interactivo. En papel, está disponible en Lulu y Bubok.


Parlamento portátil, democracia copyleft

 

Reproduzco a continuación un extracto de mi libro #24H que hoy presento en Matadero (Madrid), a las 19.30 horas en Intermediae. Será una conversación entre Virginia Pérez Alonso (20 Minutos), Stéphane Grueso (cineasta, activista), Pepe Cervera (periodista) , el colectivo Zuloark y yo. La fotografía pertenece al álbum de Vecinitxs, del proyecto ‘Sillas a la calle, imagina tu barrio’.  Tiene licencia Creative Commons. 

“Mauricio, te gustará el Parlamento Paralelo Wi Fi que preparamos.  Se llama Parlamento portátil.  Democracia copyleft. Y es un verdadero jaque a la democracia imperfectísima de España. Queremos colocar 350 sillas en las plazas del país (el mismo número que sillas de diputados) y arrancar con un proceso de democracia paralela. Votos en real time. Democracia flexible. Copiable. Replicable. Democracia copyleft.Te desmenuzo el proyecto, porque arranca como un proceso. Un proceso que es el principal objetivo, no un mero medio.

1) Diseño abierto. Lanzar la idea y una convocatoria para que cualquiera pueda diseñar un prototipo de silla. Necesitamos 350 (una para cada diputado). Una silla preglable, reciclada, ecológica, cool, molona, colorida, multicultural… Una silla que represente el espíritu de la sociedad en red. Una nueva silla para una nueva democracia.

2) Votación en redes  para ver qué silla es la ganadora. Que sea una elección democrática.

3) Silla crowd funding. Pedir el dinero en Goteo o Verkami. Crowd funding para recaudar lo que costarían estas sillas. Pensando en crear un puesto de trabajo o dinero para parados que sepan construirlas.

4) Derechos abiertos. Registrar el modelo de sillas con licencia copyleft, para que cualquier persona pueda imprimir los planos y construirla. Que exista la posibilidad de que la gente-colectivos construyan parlamentos paralelos para diferentes circunstancias: Ayuntamientos, Comunidades, Cabildos… en cualquier país. ¡Tiembla Bruselas!

5) Aritmética por provincias. Una vez construidas, distribuirlas por provincias. A cada cual, el número de sillas equivalente a diputados. No nos gusta la Ley D´Hondt. Pero es lo que hay. Otra forma de denunciarla.

6) Demoracia portátil. Una vez en cada ciudad, que las asambleas las distribuyan por los barrios, encuentren la fórmula apropiada. Se puede crear una reunión mensual en cada ciudad con todas juntas en una plaza y que después cada silla vaya a un barrio. Se puede hacer una sentada en la puerta del Congreso cuando haya algo gordo con las 350 sillas de toda España. Y votar/vetar.

7) Democracia rotativa. Cada silla debería ser rotativa. Que pasen colectivos, personas anónimas, pensadores, economistas, parados, movimientos sociales, incluso políticos…. Democracia abierta a todo el que quiera. Quien no esté de acuerdo en algo, que se siente y discuta

8) Democracia consenso. La votación debería ser por consenso. Las votaciones serán transmitidas vía Internet. Se establecería algún sistema de votación online para que quien quiera (vía Twitter, por ejemplo). De nuevo, el proceso como objetivo.

9) Democracia tecnológica. Cada silla puede tener un código QR de lectura móvil y puede tener un blog o microblog adjudicada. Cada silla puede ser un cúmulo de historias donde la gente que pase por ella, cuenta cosas. Con stickybits.com es posible. La historia como un procomún de historias compartidas. Como una suma de experiencias. Como una narración colectiva.

10) Democracia temporal.  Hacer un comunicado diciendo que esta Democracia Portátil es transitoria. Que desaparecerá en el momento en el que el Gobierno cambie la ley electoral y establezca mecanismos de participación ciudadana en las decisiones políticas. Que no pretende sustituir la democracia, sino mejorarla. Somos un lobby ciudadano sentado, pensante, proactivo.

#166 Publicado por Toret | Mayo 17, 2011 03:41 AM

Mi libro copyleft vale un tweet

 

La primera parte de mi libro #24H, editado por Dpr-Barcelona, estuvo durante el día de ayer disponible a golpe de tweet. Todas las personas que utilizaron el servicio Pay with a tweet tuvieron acceso a la mitad de #24H. El libro recrea 24 horas en Internet, entre el 16 y el 17 de mayo de 2011, con la eclosión del movimiento 15M a la vuelta de la esquina. Por eso, ayer estuvo “El día” de #24H a golpe de tweet. Y hoy ya hemos colgado “la noche” del libro. El día de #24H – rizomático, cóncavo, engañoso- estará así completo. Un día que tiene, como ya avisamos ayer, 50.400 horas de Youtube. 2.100 días caben en un día. 70 meses, en 24 horas. Porque #24H es una trampa

Apostamos por el Pay with a Tweet –  un sistema elogiadísimo en publicaciones especializadas – porque creemos que la circulación de una obra es más importante que su valor monetario. Porque pensamos que el dinero fue la divisa del siglo XX, pero el flujo o la reputación social componen la nueva moneda social del siglo XXI. El marketing clásico está (casi) muerto. El commons marketing – economía de lo compartido – llama a la puerta. Y quien abra esta puerta del ya clásico buzz desaparecerá, arrollado por la era de lo compartido.

Este inicio de campaña en Twitter es apenas el primera paso. César Reyes, uno de los editores, ha bautizado la estrategia como “ocupar plataformas”. Durante este fin de semana, #24H estará disponible en papel gracias a las plataformas Bubok y Lulu. Cualquier persona lo recibirá directamente en casa. Aunque las librerías también pueden hacer sus pedidos (con buenas condiciones). Y el lunes ya estará a la venta en formato ePub (ideal para leer en tablets) a un precio redondo: 1,99 euros. La licencia es copyleft. La copia está liberada. Paulatinamente, #24H se incorporará a plataformas como Amazon. Y se irá fragmentando en las remezclas que los lectores irán haciendo en nuestra sala de remezclas. #24H ha dejado de ser mío. Ahora es vuestro. Un libro para el procomún.

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

#24H, mi nuevo libro remix


#24H, mi última creación, ya está para todos aquellos que quieran usar el  sistema Pay with a tweet. Basta tuitear desde este link para conseguir la primera parte de #24H en formato PDF interactivo. Mañana, pondremos todo el libro entero a golpe de tweet.  Paulatinamente iremos ocupando formatos, plataformas digitales, papel. Hemos llamado a la estrategia ‘occupy plataformas’.

Presento #24H el día 16 de mayo en Madrid (Matadero,Paseo de la Chopera, 14, en la Offficina, 19.30 horas) con una conversación entre Virginia Pérez Alonso (directora de 20 Minutos.es), Pepe Cervera (periodista), Stéphane Grueso (cineasta, activista), el colectivo Zuloark y yo. En Barcelona, lo presento el día 23 de mayo (ZZZINC, Sant Vicenç 33, 19.00 horas) en una conversación entre José Luis de Vicente (investigador cultural, net-thinker) y yo. A todo esto, creo que #24H no es un libro. Como no sé exactamente lo que es, insinúo algunas posibilidades (así es la nota de prensa que he enviado a los medios).

#24H es un blog off line. El (casi) autor comenzó a garabatear lo que hoy llamamos #24H en el año 2007 en un documento de texto.  El formato emulaba un blog: una entrada, comentarios ordenados linealmente. El (casi) autor, entonces, estaba interesado en la realidad virtual, en Second Life, en las narraciones distribuidas de la red, en la ciberpolítica. Durante la Primavera Árabe retomó la escritura frenéticamente. Algunos de los garabatos de 2007 estaban sucediendo. Tras la explosión del 15M español, el (casi) autor continuó escribiendo el blog off line hasta completar 24 horas de linealidad. El blog-libro-relato recrea 24 horas, entre el 16 y 17 de mayo de 2011, en un planeta llamado Internet, justo antes de que la Puerta del Sol de Madrid se llenase de “Indignados”.

#24H es una trampa. Recrear linealmente un día en el siglo XXI es una osadía (una trampa). El tiempo es una sustancia fragmentada, deterrioralizada, cóncava, convexa. Un día en You tube tiene 50.400 horas de vídeo. 2.100 días caben en un día. 70 meses, en 24 horas. #24H tiene links, ecos del pasado, tweets que circulan, salidas, túneles, lectores que se refugian en chats paralelos. El flujo del blog es una trampa.

#24H es un edificio deconstruible. Cualquier lector puede deconstruir #24H. Puede leerlo de principio a fin. Pero también de forma oblicua. Puede eliminar una parte. Puede imprimir partes del libro gracias a un sistema de etiquetas. Existen tantos libros como lectores.

#24H es un relato coral. Las musas no han escrito #24H. La inspiración no es exclusivamente el alimento creativo de su (tal vez) autor. La escritura se basa en otros relatos, en otras inspiraciones. #24H forma parte del torrente de la historia.  Aunque buena parte es un libro de ficción, en sus líneas hay referencias, citas, realidades, tweets reales, pedazos de blogs. #24H es más un collage que un cuadro. Además, el autor colgó pedazos de #24H en su blog Alfacentauro.info e incorporó comentarios de sus usuarios en el río / relato.

#24H es un palco. Cualquier puede subirse a #24H, gritar, llorar o reir. También, cualquiera puede subir y limitarse a escuchar al público sin pronunciar una palabra.

#24H es remezclable. Cualquier lector puede descuartizar #24H, podarlo, rescribirlo. La licencia Creative Commons lo permite. El autor y la editorial creen en la creación colectiva. El remix es deseable. #24H es un código fuente. Cualquier puede mejorarlo igual que hacen los programadores de software libre o los Djs. Por eso existirá (en breve) una sala de remezclas para los DJ de palabras.

#24H es una caja de herramientas. Cada palabra puede ser un tornillo o una tuerca que encaje en otros lugares. Cada párrafo puede ser un alicate que transforme otra pieza en algo diferente. Cada página  puede ser un clavo que sostenga una estructura mayor.

#24H es un laboratorio de mercado. #24H es una cobaya voluntaria del mundo editorial. Pretende iluminar un camino. Vendiendo #24H a 1,99 euros en formato digital, el autor y editorial desean probar que hay otras fórmulas editoriales al margen de las fábricas de best seller. También quieren probar que liberar la copia sin fines lucrativos incide positivamente en el autor, editorial y obra.  Y que Internet es el mejor aliado (no enemigo) de la cultura.

#24H es un cajón de sastre. Los lectores de #24H (el blog) meditan sobre la crisis, las hipotecas, el capitalismo que “proyecta logos sobre la luna”, las ciudades patrocinadas, la corrupción, Internet y una clase política desprestigiada. En #24H conviven el movimiento hacktivista Anonymous con el subcomandante Marcos; Italo Calvino con la Bruja Avería; pensadores como Félix Guattari, Manuel Castells o Hakim Bey con Mortadelo y Filemón; Democracia Real Ya con Pancho Villa; Naomi Klein con Leo Bassi; el Manifiesto Cyborg de Donna Haraway con Karl Marx; Einstein y los sonidos bastardos de las favelas de Río de Janeiro. Desamor, frustración, copyleft, utopías, cibermovimientos, contrapublicidad, Djs mash up, sueños, especulación, cartografías subjetivas, Twitter, neo-realismo mágico, wikiplazas, ciberpunk, volcanes en erupción. Y una Europa que se desmorona.

#24H es el inicio de una era. Más que un día en la tierra, con Madrid y la incipiente Spanishrevolution al otro lado de la ventana/frame, #24H es un espejo tuerto, empañado y crítico en el que se refleja el mundo, toda una época. #24H es apenas la primera línea de una nueva era que se precipita hacia un futuro misterioso, vibrante e imprevisible.