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La Colaboradora, una comunidad de intercambio de conocimientos en proyectos empresariales y sociales

La Colaboradora es un espacio físico de inteligencia colectiva donde una comunidad colaborativa de Zaragoza trabaja en sus proyectos empresariales, sociales o creativos con el único requisito de pago de intercambiar ideas, servicios y conocimiento a través de un banco del tiempo para fortalecer la economía del don.

En este espacio, que depende del Ayuntamiento, se desarrollan proyectos empresariales, sociales, creativos… y está dirigido a emprendedores, freelances, autónomos, ONGs, activistas, creativos, re-emprendedores…

la colaboradora

Se trata de un entorno físico P2P que combina la filosofía de las redes de intercambio entre iguales (peer to peer) con la intensidad del contacto humano. Cada miembro pone al servicio de la comunidad una porción de su tiempo para ofrecer servicios de forma voluntaria como crear una web, traducir una carta al inglés o diseñar un logotipo, mientras que el resto de su tiempo de trabajo (un 95%) lo centrará en sus actividades profesionales.

Así cada miembro ofrece un determinado servicio o conocimiento a cambio del tiempo que cueste realizarlo y puede demandar otros servicios a otros miembros. Todos los servicios tienen el mismo valor, vale lo mismo diseñar una campaña de comunicación, realizar un logotipo o impartir coaching. Este valor es asignado en unidades de hora de tiempo.

Los servicios ofrecidos dependen de las habilidades y competencias de los miembros de la Colaboradora. Algunos ejemplos son: comunicación, organización de eventos, diseño gráfico, responsabilidad social empresarial, desarrollo web, marketing online, gestión contable, imagen y marca personal, etcétera.

Los intercambios tienen una reciprocidad indirecta, es decir un miembro puede realizar un servicio como por ejemplo un logotipo a otro miembro, y luego utilizar el tiempo que ha ganado con otro miembro distinto que ofrece por ejemplo conocimientos en otra materia.
A cada miembro de la Colaboradora se le asigna al entrar un crédito horario en el paquete de bienvenida y se actualizará en función de las colaboraciones que realice.
Cuanto más colaboras, más horas tienes para utilizar en tu proyecto.

La moneda de la organización es la “comoneda” que tiene un valor temporal, en concreto 1 hora de servicios. Con esta moneda se pueden obtener los servicios voluntarios de uno de los miembros de la comunidad de Zaragoza Activa.

La organización ofrece además formación muy diversa, de la que se encargan los propios miembros y complementada con charlas, talleres, sesiones y asesorías inspiradoras que ayudan a la sostenibilidad de los proyectos. Imparten temas sobre Cómo elaborar un plan de negocio y no morir en el intento, marca personal, impacto social, taller de WordPress, Cómo hablar en público, Design Thinking, Comunicación integral, Financiación de proyectos o Taller de Crowfunding.

Uno de los objetivos que buscan en La Colaboradora es la sostenibilidad de los proyectos de los miembros. Para eso, desarrollan un plan de viabilidad económico-social elaborado por los expertos que servirá de guía para el desarrollo de sus proyectos. Además, trabajan en sesiones creativas en común para el diseño y el impulso de los proyectos. De esta manera, propician equipos multidisciplinares proactivos dentro de la comunidad.

El único requisito de pago es intercambiar ideas, conocimiento y servicios un mínimo de 8 horas al mes. Todas las horas que se colabora se recibirán después por otros miembros para tu propio proyecto.

Clases particulares entre universitarios mucho más baratas

Sharing Academy es una plataforma donde los universitarios pueden dar clases particulares a compañeros de su misma universidad para ayudarles a aprobar las asignaturas más complicadas.

Uno de cada cinco estudiantes universitarios asiste a clases de apoyo fuera de la universidad con un gasto medio por estudiante de 700 €, según el INE. Y muchos de ellos tienen dificultades para costearse el creciente coste de las matrículas y los altos precios de los profesores particulares. Por eso, Sharing Academy nace con el objetivo de ayudar a estos estudiantes a amortiguar el gasto. Lo publica Albert Cañigueral en Consumo colaborativo.

Sharing Academy

La máxima de la plataforma es que “cada estudiante es un experto para otro estudiante” y sus responsables creen que hay que estimular que los alumnos aprovechen al máximo el esfuerzo que supone aprobar cada asignatura. “Hay que fomentar que cada universitario se convierta en experto (y gane un dinero) en las áreas que más le gustan y domina. Sharing Academy facilita que quien acaba de aprobar con buena nota una materia pueda transferir su conocimiento a compañeros de la misma universidad”.

De esta relación entre mentor y alumno, las dos partes salen beneficiadas.

El mentor -profesor particular- mejora su competencia del tema al transferir el conocimiento a su alumno, puesto que lo mantiene activo en su cerebro durante mucho más tiempo.
El compañero que necesita ayuda consigue un proceso de acompañamiento personalizado y una enseñanza de la manera que quieren en esa universidad.

Además, Sharing Academy entrega varias certificaciones a sus usuarios:

Identidad verificada: se otorga a los universitarios que han verificado su correo universitario. Este paso permite verificar de qué universidad es cada usuario.

Certificado académico verificado: permite comprobar que un profesor particular tiene el conocimiento necesario para impartir las asignaturas que propone.

Comentarios y valoraciones: los alumnos pueden valorar la calidad de cada profesor particular después de llevar a cabo una clase, ya sea la puntualidad, la preparación del profesor, su actitud…

Jordi Llonch es el creador de Sharing Academy y lo hizo porque se encontró con dificultades para avanzar con algunas asignaturas del grado Multimedia, una carrera que estudió compaginando su empleo de piloto de línea aérea. Ahora, ha dejado su trabajo en la aviación tras 10 años de vuelos para dedicarse por completo al proyecto.

Conversación en inglés en tu bar favorito

Dicen los expertos en economía colaborativa que la educación será el próximo sector que ocupe a gran escala el consumo colaborativo, después de la movilidad, el turismo o las finanzas, y que ya ha empezado a despertar el interés de los reguladores.

Una de las plataformas educativas en boga es Mingles, que promueve una forma muy amena de aprender inglés, sólo por medio de la conversación ¡y en bares! Organizan grupos de conversación reducidos (máximo cinco personas) y por niveles, dirigidos por un profesor nativo y se reúnen en espacios de ocio con encanto. Charlan durante una hora sobre un tema de actualidad.

Mingles

 

La diferencia con los clásicos intercambios de idiomas es que estan liderados y guiados por un profesor nativo, que corrigen las faltas y motivan y dinamizan el diálogo. Por ahora, sólo se puede hacer en Madrid. Cada sesión dura una hora y cuesta 10 euros por cabeza, incluida una consumición (cerveza o refresco). El profesor propone un tema de conversación y da vocabulario nuevo.

La vertiente social de reunirse en los bares, con bebida incluida, propicia, según Mingles, decidirse a conversar en otro idioma, conocer gente nueva e intercambiar experiencias. Y a diferencia de las clásicas academias de idiomas ofrece a los “conversadores” la opción de apuntarse cuando ellos quieran y donde más les guste, entrando en www.mingles.es y seleccionando la fecha y el lugar.