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No por tener un ‘smartphone’ debes olvidar la etiqueta

14 enero 2013
No mandes mensajes ni revises tu teléfono mientras hablas con otros

“No mandes mensajes ni revises tu teléfono mientras hablas con otros. Ofrece tu completa atención”.

Que los pasajeros evitaran el transporte público en horas puntas (sobre todo las damiselas que volvían cargadas de las tiendas), que los soldados no se sirvieran más de lo que en realidad podían comer, que las señoras se quitaran el aparatoso sombrero en los cines para permitir que desde la fila de atrás se pudiera ver la película, que los obreros durmieran bien antes de enfrentarse a la dura jornada en la fábrica… Los carteles que con frecuencia se encontraban en los lugares públicos en la primera mitad del siglo XX estaban dirigidos a mejorar la educación y la seguridad, fomentar la urbanidad y las buenas maneras en las grandes ciudades europeas y estadounidenses.

Algunos tenían como fin concienciar a la población sobre las restricciones, los tiempos difíciles y la escasez de las posguerras; otros eran simples normas para convivir en armonía o prevenir accidentes. Vistos desde el presente, los pósters indican los problemas menores más cotidianos de cada época, las faltas, las molestias y los peligros frecuentes en los lugares de trabajo y ocio.

Con esa idea en la cabeza, el diseñador estadounidense Ted Slampyak (que basa muchos de sus encargos publicitarios en el lenguaje gráfico de décadas anteriores) ha realizado para el blog sobre “estilos de vida” The Art of Manliness (El arte de la masculinidad) una colección de seis carteles imaginarios que establecen normas de etiqueta para los usuarios de smartphones.

El problema es palpable: muchos no tienen reparos en mirar la pantalla del teléfono para comprobar si hay nuevos mensajes o correos mientras mantienen una conversación con una persona real. Otros tantos comunican rupturas sentimentales con la impunidad de un SMS o mantienen en un espacio reducido (ascensores, salas de espera, autobuses) conversaciones que no interesan a nadie.

Slampyak se inspira en carteles de la década de los cuarenta a los sesenta. Los protagonistas de las escenas son hombres trajeados y de cortes de pelo clásicos, pero los mensajes pretenden actualizar los buenos modales de los que muchos se olvidan al engancharse al móvil y vivir con más seriedad las relaciones personales a distancia que las del entorno tangible.

Helena Celdrán

Baja la voz cuando hables en público y manten la conversación el menor tiempo posible.

Baja la voz cuando hables en público y manten la conversación el menor tiempo posible.

Minimiza las conversaciones en espacios públicos cerrados (ascensores, buses, aviones etc.). No des la lata a una audiencia cautiva

Minimiza las conversaciones en espacios públicos cerrados (ascensores, buses, aviones etc.). No des la lata a una audiencia cautiva.

Da noticias importantes por teléfono o en persona. 'Textear' es de cobardes

Da noticias importantes por teléfono o en persona. ‘Textear’ es de cobardes

Apaga el teléfono durante películas, clases, reuniones, comidas, servicios religiosos etc. No arruines la experiencia a otros.

Apaga el teléfono durante películas, clases, reuniones, comidas, servicios religiosos etc. No arruines la experiencia a otros.

 

No elijas un tono hortera, detestable o vulgar. Mantente con clase.

No elijas un tono hortera, detestable o vulgar. Mantente con clase.

¿Se puede retratar África con Instagram o Hipstamatic?

04 octubre 2012
Niños jugando al futbolín en Dakar, Senegal, 28 de sept., 2012 (Foto: Holly Pickett)

Niños jugando al futbolín en Dakar, Senegal, 28 de sept., 2012 (Foto: Holly Pickett)

El fotoperiodista Peter DiCampo, que trabaja y vive en África desde 2008, no terminaba de estar satisfecho con el resultado de sus reportajes. Pese a la intensidad de algunos, como Life Without Lights (La vida sin luces), un premiado proyecto multimedia sobre las consecuencias de la falta de energía eléctrica, tenía la sensación de que había imágenes que siempre quedaban fuera porque estaban en los bordes de la acción o a sus espaldas y resultaban inalcanzables.

En la búsqueda de una manera de mostrar la complejidad africana, DiCampo, residente en Ghana, se alió con la también periodista Austin Merrill, que vive en Costa de Marfil, y decidieron emplear la cámara del iPhone y la aplicación Instagram como método blando de acercamiento e instrumento cotidiano. “Hacer fotos con un teléfono te permite empezar a trabajar antes de que te den el pase de prensa”, comentan en su declaración de principios.

Fafacourou, sur de Senegal, 23 de julio de 2012. (Instagram de Holly Pickett)

Fafacourou, sur de Senegal, 23 de julio de 2012. (Instagram de Holly Pickett)

El resultado es Everyday Africa, un foto-blog colectivo que coordinan ambos periodistas, veteranos voluntarios de los Peace Corps estadounidenses. Las fotos son casuales, mundanas y sin la gravedad —no menos cierta y transcendente— del drama de la violencia, los refugiados, las guerras de baja intensidad pero alta tragedia, el hambre y la aparente contradicción de la paz y alegría del continente africano.

El uso de las potentes cámaras de los smartphones como instrumento periodístico ha alcanzado cierto grado de polémica. Cuando el año pasado Benjamin Lowy publicó el reportaje Life During Wartime sobre Iraq con fotos telefónicas, algunos le acusaron de manipular la realidad, al filtrarla mediante las aplicaciones Instagram e Hipstamatic, que, según sus detractores, embellecen lo que retratan y le añaden falsedad (de hecho, se anuncian ofreciendo la posibilidad de hacer fotos “bellas y rápidas”, en el caso de la primera app, y diciendo, la segunda, que “la foto digital nunca pareció tan analógica”).

Lowy —cuyo microblog de Tumblr merece una visita— no entró en la polémica porque, se limitó a señalar, el smarthpone y sus filtros son sólo un instrumento más, como podrían serlo la elección de una cámara analógica o una película en blanco y negro. Algo parecido ha opinado el reportero Damon Winter, que también ha retratado la crudeza bélica con teléfono. “Es mi mirada, no la de Hipstamatic”, señaló en su defensa.

Puesta de sol en la costa de Sinaí, Egipto, 8 de junio de 2012 (Foto de Laurael Tantawy)

Puesta de sol en la costa de Sinaí, Egipto, 8 de junio de 2012 (Instagram de Laurael Tantawy)

Lo que ofrecen DiCampo y Merrill en Everyday Africa (donde también colaboran los fotógrafos Laura El-Tantawy, Shannon Jensen, Holly Pickett y Glenna Gordon) no tiene el contenido descriptivo y duro de los reportajes de Lowy y Winter. Las fotos de hombres comprando DVD piratas, mujeres posando con la elegante gracia de lo cotidiano o momentos de pausa en la lucha diaria, son más sentimentales y tal vez casen mejor con el subjetivismo de las aplicaciones fotográficas para smartphones.

La duda moral sigue siendo la misma: ¿se debe retratar la realidad a través de la implícita perversión de los filtros digitales?, ¿es África este decorado místico de ensueño?, ¿es moral hacer una foto con un teléfono y publicarla en un reportaje?, ¿cómo cambia la relación entre fotógrafo y sujeto cuando el primero lleva en la mano un artefacto cotidiano y casi invisible que no le identifica como periodista?, ¿hace el juego el reportero a los intereses mercantiles de las mega corporaciones y se convierte en cómplice de la unificación de una mirada bella  —y ciertamente tontorrona— sobre el mundo?, ¿dónde queda la búsqueda de la foto cuando la mitad del proceso (la postproducción) la realiza un filtro digital?

Es casi imposible formular respuestas. Acaso sean inncesarias si se parte del principio fundamental de que toda foto es una mirada desde el corazón.

Ánxel Grove

Contenedores en el puerto de San Pedro, Costa de Marfil, marzo de 2012 (Instagram de  Austin Merrill)tin. (Taken with Instagram)

Contenedores en el puerto de San Pedro, Costa de Marfil, marzo de 2012 (Instagram de Austin Merrill)

Fafacourou, sur de Senegal, 23 de julio de 2012. (Instagram de Holly Pickett)

Fafacourou, sur de Senegal, 23 de julio de 2012. (Instagram de Holly Pickett)

Dakar, Senegal, 22 de julio, 2012 (Instagram de Holly Pickett)

Dakar, Senegal, 22 de julio, 2012 (Instagram de Holly Pickett)

Una niña en el puesto de venta de sus padres en Duekoue, Costa de Marfil, 7 de marzo de 2012 (Instagram de Peter DiCampo)

Una niña en el puesto de venta de sus padres en Duekoue, Costa de Marfil, 7 de marzo de 2012 (Instagram de Peter DiCampo)

Vendedores ambulantes buscan clientes entre los pasajeros de un autobús, Uganda, 21 de mayo, 212 (Instagram de Peter DiCampo)

Vendedores ambulantes buscan clientes entre los pasajeros de un autobús, Uganda, 21 de mayo, 212 (Instagram de Peter DiCampo)

Plantas carnívoras con códigos dibujados a mano para ‘smartphones’

24 julio 2012

Las hay que enrollan sus hojas viscosas, similares a tentáculos, para atrapar a los insectos que, atraídos por la dulzura, mueren de cansancio y asfixia. Otras se cierran sobre los insectos para que caigan sobre las flores femeninas que necesitan polinizarse. La Venus atrapamoscas es quizá la más simbólica, con hojas divididas en dos y rodeadas de pelos que parecen formar una dentadura.

Yiying Lu, nacida en Shangai (China) y residente en Sidney (Australia), utiliza la sugerente y contradictoria condición de las letales plantas para dibujar la serie Beautiful Traps (Hermosas trampas), siete bustos de mujeres con tocados que en realidad son una colección de siete especies carnívoras, como la Drosera, la Dionaea y la Nepenthes truncata.

Aficionada a unir en sus creaciones el arte y la tecnología, Lu pintó las acuarelas dibujando sobre algunos tocados un detallado código QR. Cuando el smartphone del espectador pasa sobre el cuadrado, que se disimula entre las formas del dibujo, se activa un vídeo que muestra, pincelada a pincelada, cómo se elaboró la obra.

Helena Celdrán

'Nepenthes Truncata' - Yiying Lu

‘Nepenthes Truncata’ – Yiying Lu

'Tropical Pitcher' - Yiying Lu

‘Tropical Pitcher’ – Yiying Lu

'Rafflesia Arnoldii' - Yiying Lu

‘Rafflesia Arnoldii’ – Yiying Lu