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Análisis de los zagales de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? 2/2

07 julio 2012

Sí, mañana es un término muy relativo…

Vamos con el análisis de los intelectuales que optan al premio Nobel… Ah, no, perdón, estos no ganan ni un Ducados en una máquina de tabaco.

PEDRO.

En primer lugar, al muchacho le dijeron que era adoptado, pero yo no descarto que sea su hijo biológico, pero que le dijeran eso cuando el muchacho decidió dejarse el bigote a lo Freddy Mercury trasnochado.

¿Que tal os sentaría a vosotros un vaso de ácido en la cara? Pues así le sienta a él ese mostacho de hotentote. (Esos hombres con bigote tienen cara de hotentote).

Cuando he visto el momento columpio, aderezado con la música de Heidi he pensado que después se pondrían a hacer queso y que de un momento a otro aparecería el abuelo y molería al retoño y a la madre a palos, por quebrantar sus derechos de autor.

El muchacho cuando describe sus virtudes parece que está leyendo el “Diccionario del amante propio”. Pero, ¿para qué están las madres? Pues para arrancarte la autoestima a hostias cuando menos te lo esperas, y la suya saltó cuando Pedro dijo ser ”autocrítico”.

Y es que la mujer es a los detalles lo que la tiña al pelo. Para resumir su vida aseguró: “Estoy casada con un señor”. Sí, con uno de los tres mil millones que  hay en el planeta. En general.

Creo que el amigo Pedro nos está engañando. O sea, que se inventa su perfil. Quiero creer eso porque si me creyera de verdad que su reto es ”dejar de comerme las uñas y leerme un libro entero“, perdería la fe en la raza humana y entonces sacaría un par de bombas atómicas gordas que tengo en el trastero y armaría la del rosario de la aurora.

Pero mi fe ha obtenido recompensa, está casi acabando un libro: la autobiografía de Ana Obregón. A tomar por culo la fe. Voy a por las bombas.

Por último destacar el hecho de que la madre podría ser una yonki. No se mete crack ni caballo, sino hijo lamido. Y es que en los escasos tres minutos del vídeo de presentación le deja el moflete como un banco de babas. Señora, eso no son besos, es abuso de menores.

ÁLVARO Y LUIS CARLOS

“Un momento, ¿que esto de colocar al zagal es gratis?” ¡Pues me llevo a los dos! Así debió pensar la madre de estos dos muchachos.

Lo que más destaca de ellos es su peinado, que les hace llegar al 1,80 sin ponerse de puntillas. ¿Qué tiene de malo que de vez en cuando piensen que tu cráneo es un felpudo y te restrieguen los pies? o ¿Es condenable que vean tu cabeza como un cenicero de gomina forjada y te apaguen los puros en él? .

La madre quiere para sus hijos dos tipos de mujer, pueden ser psicópatas, tener ocho tetas, enfermedades venéreas o lo que sea, pero “ojo con las lagartonas, que para mangonearles ya está aquí la Paqui”.

En el fondo son gente normal. Porque ¿quién no baja a la playa con la cachimba?. Sí, vale, normalmente la mayoría de nosotros también baja con un laboratorio para cocer coca, pero ese día tenían el suyo el taller. Es todo de lo más normal.

Normal como oir a los muchachos describiéndose el uno al otro y apuñalándose a lo barrio marginal. Ahí hay amor fraternal y lo de Caín y Abel era tontería.

JAVIER.

El muchacho es escupefuegos. De hecho, por culpa de esa profesión tiene que acudir a la tele a buscar novia. Su aliento a gasolinera no ayuda cuando le lanza el bocado a las zagalas. Es como si vas a echar gasolina y el boquerel te come los morros.

¿Os pensáis que eso de ser escupefuegos es darle lingotazos al alcohol y soplar? ¡Y una mierda! Que este tío tiene estudios, en concreto tres años de química y un curso de peluquería. Lo de la peluquería era una optativa.

Sin embargo suspendió el semestre, más que nada porque se plantó ante el profesor con ese peinado de lametón de vaca que lleva actualmente.

Afortunadamente tiene una relación muy normal con su madre. Porque, ¿Quién no le soba el culo a su vieja por la calle? Anda que no hay por ahí fans de Edipo.

Porque ¿como no vas a querer magrear a tu madre cuando la ves ejerciendo de cotilla de bodas? Creo que la vieja del visillo es una idea original de esta señora.

Pero para mantener al niño a raya la mujer usa sus propios métodos: “Le doy con el palo del recogedor”. Y el niño tan normal.

Análisis de los zagales de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? 1/2

03 julio 2012

Hola a todos.

Vamos con el análisis de los grandes muchachos casaderos de ese programa de servicio público que se llama ¿Quién quiere casarse con mi hijo? Sólo os digo que era este programa o uno que recaudaba fondos para los huérfanos. Eligieron éste.

Gabriel y Toñi

Veamos. Si un dibujante de caricaturas quisiera hacer una de un pijo repelente, acabarían antes haciendo una foto de esta gente.

Gabriel es un muchacho de los que ya no quedan, de los que podrían salir en el videoclip de ‘Amo a Laura’ sin caracterizarse.

En la próxima reunión del Foro de la Familia va a ser la sensación de las nenas, pero claro, es un caballero, así que no las podrá tocar ni con un palo. O sea, que va a ser la sensación ‘pa ná’.

Apasionante la madre posiblemente adicta al batido adelgazante que se infla incluso mientras está en la entrevista de presentación. Sí, amigos, si hubiera una cañada real donde vendieran batido quemagrasas, la veríamos por allí con su chándal y haciendo cundas en un BMW.

El muchacho, de niño, fue modelo de moda. Sí, él quería ser modelo de tatuajes, pero era más adecuado lo de los catálogos del corte inglés. Eso puede marcar a cualquiera, toda la infancia con la cabeza llena de gomina y los pelos de punta o llevando el pelo a tazón.

 Analicemos algunas de sus afirmaciones:

Donde pongo la mirada lanzo la flecha“. Se nota que es un chaval de los de antes. De los de antes de las armas de fuego, digo, porque no conoce las balas.

“Mi madre me obligó forzosamente a presentarme a Mister España”. Joder. Es una putada que te obliguen a algo, pero que encima te obliguen forzosamente jode que te cagas.

En Mister España fliparon en colores cuando detrás de él salió desfilando su madre con una pistola apuntándole a la cabeza.

Nunca leo el periódico, sólo leo las fotos“. Bueno, pues nada. Y esos gilipollas de los periódicos llenando los putos periódicos de letras de mierda, donde cabrían más fotos. El único periódico que ha leído este chaval es “Teo va al zoo”. Es un intelectual de gustos refinados.

“Quiero una mujer que tenga clase”. Esto, claro, tiene que ver con el punto anterior. Lo que pasa es que el chaval se expresa mal. Quiso decir “quiero una mujer que haya ido a clase”.

 

Isidro y Dolores

La madre de este candidato está feliz de tenerlo en casa. Eso, si feliz significara que es la mujer lo disfruta como si tuviera por inquilino un grano en el culo.

La cara de hartura y de amargor de la madre en algunas partes de la presentación decía mucho de lo contenta que está con el muchacho. Ella intentaba vender al muchacho, pero claro, se le veía el contento así, si te fijabas mucho, de poder perderle de vista.

Claro que también ayudó mucho a esa percepción que la madre dijera que buscaban a alguna muchacha “que se lo lleva a su casa para siempre“.

El zagal es vendedor ambulante. Y ya os digo si habéis estudiado una carrera que sois gilipollas, ahí, de becarios y con vuestro opel corsa, y él con su mercedacos descapotable.

Tiene labia. Pero de esa de decir muchas palabras que riman muy rápido y con la intención de vender. No descartaría que él fuera el inventor de “Que gracia, que alboroto, oooootro perrito piloto”.

“Todo el mundo quiere estar con él, descarga positividad“. Su madre, al decir ésto, podría estar hablando de un protón cualquiera, pero no, era de Isidoro.

El jodío ve a una zagala que le compra unos zapatos en el puesto y le rebaja un euro a cambio de que le de su Tuenti. Joder. Joder.

Dos cosas: 1) Un euro por Tuenti, negocio seguro. 2) ¿Tuenti, joder? ¿Pero éste tío que tiene, 14 años? ¿Nadie le ha hablado del Facebook o del Twitter? ¿Es el clásico guarro que ve las fotos en bikin para solazarse?.

Y claro, van a comprar chanclas las viejas y se las vende desde lo más alejado del tenderete, que si se les ocurre a las señoras pasar al otro lado del mostrador las recibe con la escopeta.

Peeeeeeeero, aparece una zagala de sandías maduras en la zona pectoral y la hace pasar, le pone las zapatillas y no le pasa la mopa en casa de puro milagro. Y le regala las zapatillas.

De lo cual se puede deducir, unido a los descuentos por Tuenti, que este tipo es como el señor Julián de Barrio Sésamo, que se pasaba la vida regalando sus productos.

Mañana, la segunda parte.

Y sí, ya sé que ha empezado…