Firma contra la homofobia en África

08 abril 2013

Hay problemas que, por más que los contemos una y otra vez, nos quedan muy grandes y nuestra capacidad de acción es limitada, aunque no por ello innecesaria, pues en este mundo globalizado todos estamos conectados y somos interdependientes en algún grado. Pienso en la última hambruna en Somalia o en la demanda china de marfil que está extinguiendo a los elefantes en África.

Tras la sesión de retratos de activistas por los derechos de los homosexuales en Kampala, Uganda (Foto: Jon Sistiaga)

Tras la sesión de retratos de activistas por los derechos de los homosexuales en Kampala, Uganda (Foto: Jon Sistiaga)

Pero hay cuestiones en las que, si bien nos quedan lejos, podemos tener un ascendiente bastante directo, una cierta injerencia en los que toman decisiones. O al menos esto es lo que nos dijimos con Jon Sistiaga hace unos días cuando decidimos lanzar una campaña de recogida de firmas en Change.org.

Campaña que tiene el objetivo de tratar de evitar que el Gobierno de Uganda apruebe la llamada Ley Antihomosexualidad, que de ser puesta en vigor condenaría a muerte o cadena perpetua a los homosexuales “reincidentes” y supondría la adopción de la homofobia como política de Estado.

Campaña que surge del reportaje que publicamos ayer en El País Semanal y que el miércoles se estrena en Canal Plus, y cuya génesis os fui contando en estas páginas a lo largo de los últimos meses.

Presión y apoyo

¿Y qué elementos tenemos para ejercer presión sobre el Gobierno de Uganda? En primer lugar, pedir a nuestro Ministro de Asuntos Exteriores que enfatice y sostenga en el seno de la Unión Europea la importancia de no dejar de ejercer presión diplomática sobre el ejecutivo de Kampala.

Uganda recibe cuantiosas ayudas económicas de Europa, que ya han probado ser una buena herramienta de presión, como pasó hace poco en Ruanda con el apoyo del presidente Paul Kagame a los rebeldes el M23, y antes del CNDP, en la República Democrática del Congo. Bastó la retirada de algunas ayudas, entre otras medidas de presión, para que Kagame diera el brazo a torcer y Bosco Ntaganda terminara en la Corte Penal Internacional.

Claro que, por otra parte, Uganda es un próspero aliado comercial que además ha luchado la guerra en Somalia en nombre de Europa y EEUU. Puso los muertos de la AMISOM – aquellos soldados con los que en 2010 recorrimos Mogadiscio para este blog – así como los de los atentados en respuesta de Al Shabab. Esto hace que a veces no resulte sencillo inclinar la balanza a favor de los derechos humanos.

Empatía

Debo confesar que fue justamente la conexión y sintonía con estos activistas la que nos llevó a poner la petición en Change.org. Fue sobre todo el día que les hicimos los retratos, en foto y en vídeo, que salieron ayer en el El País Semanal, cuando se creó un clima extraordinario de empatía, de complicidad, que valoramos enormemente.

Quizás se deba a las prisas del trabajo, pero hacía tiempo que no terminaba un día de rodaje tan enganchado a una gente y su lucha como aquel jueves en el que retraté a más de veinte homosexuales perseguidos, estigmatizados, golpeados, amenazados. Fue también ese el momento en el que se soltaron, en que se rieron y jugaron frente a la cámara.

Desde aquí, mi gratitud y admiración por su valentía. Y aquí, el lugar donde podéis firmar. ¡Gracias!

La maleta del reportero

31 marzo 2013

Momento de cambio de ciclo. De cerrar proyectos y buscar nuevos horizontes. En la recta final de dos documentales – “La Guerra contra las mujeres“, en el que llevo ya un lustro trabajando, y “Quiero ser Messi“, que se estrenará en TVE – y dando los primeros pasos en varias producciones que me tienen no poco ilusionado.

Entrevista a Mayte Carrasco en su casa de Madrid. Nos muestra un recuerdo de la guerra de Georgia. Marzo 2013. Foto: Alberto Rojas.

Entrevista a Mayte Carrasco en su casa de Madrid. Nos muestra un recuerdo de la guerra de Georgia. Marzo 2013. Foto: Alberto Rojas.

Una de ellas está íntimamente ligada con este blog. Por ahora, la estamos llamando “La maleta del reportero”, aunque seguramente será un título que cambie a medida que el proyecto vaya evolucionando y encontrando su propia voz, su propia lógica intrínseca.

Más no puedo desvelar. Bueno sí, que cuento con excepcionales compañeros de viaje como Alberto Rojas, Raquel Villaécija y Rosa Meneses. Todo un lujo.

Y que una parte de su propuesta pasa por el diálogo con reporteros, por rescatar algunos de sus recuerdos más significativos y determinantes. Hasta ahora he tenido el placer de sentarme nada menos que con Alfonso Armada y Mayte Carrasco.

Esta semana, más compañeros, a los que será sin dudas también un placer y una lección, escuchar. Otro lujo que espero poder compartir ya más abiertamente con vosotros dentro de poco tiempo en estas páginas.

Estreno de “Los ojos de la guerra” en TVE

22 marzo 2013

Dirigido por Roberto Lozano Bruna, “Los ojos de la guerra” narra el día a día de varios reporteros en conflictos armados: Mikel Ayestaran, Gervasio Sánchez, David Beriain y quien escribe estas palabras. Al frente de la dirección de fotografía, otro buen y talentoso amigo, acerca del que hablamos hace poco en estas páginas: Roberto Fraile.

Con Roberto Lozano en el aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi, rumbo a Ruanda, durante el rodaje de "Los ojos de la guerra". Agosto 2009.

A modo de contexto, de marco de las historias, el documental presenta entrevistas con destacados periodistas españoles como Arturo Pérez-Reverte, Rosa María Calaf, Ramón Lobo, Maite Carrasco, Javier Balauz, Alfonso Rojo y Olga Rodríguez. Pretende ser también, de este modo, una suerte de reflexión coral sobre la guerra y sobre el trabajo de contarla.

Con respecto a los escenarios bélicos, “Los ojos de la guerra” nos lleva a Afganistán de la mano de Sergio Caro y David Beriain, a Irak con Mikel Ayestaran, a Bosnia Herzegovina con Gervasio Sánchez – viaje en el que coincidimos pues se trataba nada menos que del 15 aniversario de la masacre de Srebrenica, aquí el vídeo – y en mi caso pasa por Kenia, Ruanda y la República Democrática del Congo.

La mayor parte de aquel viaje, que tuvo lugar en 2009 y al que me acompañaron Roberto Lozano y Roberto Fraile, lo centramos en la provincia congoleña de Kivu Sur.

Muchas de sus historias aparecieron en este blog: el reencuentro con víctimas de la violación como Vumilia, el seguimiento a los niños soldados que dejaban las armas, el accidentado periplo por las montañas a las minas del coltán, las entrevistas a los altos mandos del Ejército del Congo y de la misión de paz de la ONU, entonces llamadas MONUC, en ocasión del proceso de paz llamado “Kimia II”.

El estreno de “Los ojos de la guerra” será finalmente este sábado a las 23.30 en La 2 de TVE. Aquí un adelanto.

Apuntes del país más miserable del mundo

18 marzo 2013

De todos los países desde los que he escrito este blog, la República Democrática del Congo es en el que más tiempo he pasado. Una nación tan vasta como caótica e ingobernable. Paradójicamente, rica como pocas en su subsuelo. Y ya, de manera oficial, la más pobre del planeta. Merecedora del último puesto del nuevo Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

Soldados del Ejército del Congo en patrulla en minas de coltán en Maroc, Kivu Sur. Foto: Hernán Zin.

Soldados del Ejército del Congo en patrulla en minas de coltán en Maroc, Kivu Sur. Foto: Hernán Zin.

Paupérrima, sobre todo en la zona oriental, en la región de los Kivus, epicentro de la guerra que costó la vida a más de cinco millones de personas – la mayoría murió no por la violencia sino por el hambre – y escenario habitual de las historias que tantas veces he plasmado en estas páginas.

Pero no se trata de una pobreza evidente como aquella ciudad de Calcuta en la que viví a principios de los noventa. No hay gente famélica, mendigando, enferma, tirada en las calles. De tierra roja, montañas coronadas siempre por nubes y magníficos lagos, las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur resultan a primera vista deslumbrantes, como también lo son las provisiones de sus minas de oro, diamantes, coltán o casiterita.

El aspecto general de las ciudades y los pueblos es humilde pero sin acercarse de lejos a las estampas infernales de niños harapientos, montañas de basura y barrios de chabolas de tantos lugares del mundo como los que retraté en el documental Villas Miseria. Inclusive Kadutu, que es la barriada más grande Bukavu, goza de cierto orden y limpieza.

Miseria subyacente

Aunque no destaca en el primer encuentro, la pobreza en la RD del Congo existe, de eso no hay dudas. Se vislumbra en los trajes apolillados que usa la gente; en esos mercados callejeros en los que quizás en un puesto alguien tiene como toda mercadería apenas cinco tomates; en las carreteras sin asfaltar y los edificios públicos que se caen a pedazos.

Recuerdo que tomé conciencia de la dimensión de la ausencia de recursos entre la gente común del Congo cuando seguí de cerca a Vumilia Balangaliza, mujer víctima de la guerra, cuya historia conté en este blog en 2008, 2009 y 2010 (fallecería en 2011). Difícil olvidar que el almuerzo que preparaba a sus niños cada día no consistía más que en un puñado de alubias colocadas en un cuenco con agua fría.

Rapiña propia y vecina

Desde tiempos de Leopoldo II, la historia del vasto territorio que recorre el río Congo es esa para la población local: la de un rancio plato de alubias contra un paisaje tan extraordinariamente bello como generoso. El rey de Bélgica provocó la muerte a más de diez millones de congoleños mientras decía que estaba brindando ayuda humanitaria. Lo único que le interesaba era la extracción del caucho de un territorio que le había sido entregado por la Conferencia de Berlín a título personal.

Conguito minero

Después vino Mobutu Sese Seko, cabeza de una cleptocracia feroz, que llegó al poder tras el asesinato de Patrick Lumbumba por orden de la CIA. Uno de los hijos de Mobutu manejaba su Ferrari por el aeropuerto de Kinshasa, pues no había otra ruta pavimentada, mientras la gente de a pie malvivía en la indigencia. Eso lo dice todo sobre un regimen que mantuvo al país en el atraso más absoluto y en una corrupción crónica que aún continúa a todo nivel de la administración pública.

“Les petites Mobutus”, bauticé en este blog hace cuatro años a esos policías y funcionarios que a todas horas y por las más peregrinas de las razones, nos querían sacar dinero. Para mordernos como fuera. Alguna que otra vez, inclusive metiéndome en prisión. Un cáncer, sin duda, para la sociedad congoleña.

Tres años antes de que Mobutu dejara el poder para terminar enterrado en Marruecos, el genocidio de Ruanda traspasó las fronteras del Congo sumiéndolo en un conflicto armado que en dos fases duraría hasta 2003.

Hecho este que abriría también la veda a las naciones vecinas para disputarse los recursos de los Kivus, lo que generó una guerra de baja intensidad llevada a cabo por milicias – FDLR, Mai Mai, CNDP ahora transformado en M23 – que se dedican a expoliar los minerales de la zona y que suelen emplear la violación como método de control de las poblaciones locales.

La mano del hombre

Originario de Calcuta, el premio nobel de economía Amartya Sen sostuvo en algunas de sus obras capitales que las grandes hambrunas del siglo XX no han sido consecuencias directas de la naturaleza, pues se contaba con recursos suficientes para alimentar a la población, sino de la acción del hombre, tanto la especulación con los precios como la violencia.

La República Democrática del Congo, que se estrena en el último puesto del famoso índice del PNUD, parece ser el ejemplo por antonomasia. Un plato de alubias frente a un paisaje extraordinario, que nos recuerda también que si bien hay partes de África que están experimentando un deslumbrante crecimiento, hay otras que siguen varadas en la perversa lógica de tiempos pretéritos.

El despegue de África: la expectativa de vida aumenta un 10% en una década

04 marzo 2013

En este blog hemos debatido en numerosas ocasiones sobre los extraordinarios y vertiginosos cambios que está experimentando la humanidad. El ascenso de tantos países considerados del “Sur” y el retroceso de esta Europa cansada, envejecida, carente de pasión, demasiado lastrada por una derecha liberal a la que solo se le ocurre una solución a nuestros problemas: recortar derechos a los ciudadanos para ver si así podemos competir de igual a igual con las potencias emergentes.

Vendedores ambulantes luchan por colocar sus productos en Kampala. El ascenso de la clase media ha disparado el consumo en Uganda. Febrero 2013. Foto: Hernán Zin.

Vendedores ambulantes luchan por colocar sus productos en Kampala. El ascenso de la clase media ha disparado el consumo en Uganda. Febrero 2013. Foto: Hernán Zin.

El mundo de los 7.000 millones, como lo bauticé hace algún tiempo, pues es el número de personas que en este momento de transformación histórica, del final de siglos de preemincencia del hombre blanco, lo conformamos.

Un fenómeno al que en la última década se ha sumado también el continente africano, donde hoy se encuentran siete de los diez países que más crecen en todo el planeta, lo que no es poco decir.

Bienvenida Mrs Africa

África tardó, pero ya está aquí. No le fue fácil pues venía lastrada por un expolio colonial que no solo esclavizó a decenas de miles de hombres y mujeres y robo cantidades ingentes de materias primas, sino que apenas construyó carreteras, vías de tren, escuelas, universidades.

Mientras que en la India el Imperio Británico sí dejó una administración articulada y viable, al sur del Sáhara la consigna de las naciones que participaron de la Conferencia de Berlín parecía ser llevarse todo sin ceder casi nada.

Esto ha hecho que África viniera de muy atrás, tanto en estructuras administrativas como en recursos materiales y educación, sin contar la maltrecha autoestima. Tan atrás que al final le ha resultado posible saltarse algunos pasos en su desarrollo como vimos en estas páginas desde Kenia, Uganda, Tanzania o Ruanda.

De cero a todo

Adoptar la telefonía a través de los móviles, sin pasar por los teléfonos fijos, que casi no los hay. Sumarse a la banca no a gracias a cajeros y sucursales sino a servicios de telefonía como Mpesa, exitosísimo en Kenia. O fomentar la energía solar ante la ausencia de grandes centrales hidroeléctricas.

En su última edición, The Economist ha publicado un reportaje que arranca de manera no poco provocativa: tumbados en la playa, tres jóvenes senegaleses leen en sus Ipads las descorazonadoras noticias que llegan desde Europa. Cuatro soldados violan a una mujer en Moldavia; el caos social sacude Grecia. Desde su mundo en plena ebullición de oportunidades, de negocios, los muchachos sienten pena por el viejo continente.

Pero pasemos a las cifras:

. La expectativa de vida en África ha ascendido un 10% mientras que la mortalidad infantil ha descendido continuadamente en casi todos los países.

. Las muertes por malaria han bajado un 30% en un década.

. Los contagiados del VIH son ahora un 74% menos.

. En diez años el ingreso per capita se ha incrementado un 30% mientras que a lo largo de las dos décadas anteriores se había contraído un 10%.

. El número de jóvenes que asisten al colegio secundario escaló un 48% entre 2000 y 2008.

. África es el continente que más crece, a un promedio del 6% anual.

Pero quizás el dato más revelador sea el de la confianza. Sí, la que parece que hemos perdido en Europa y que ha migrado hacia el sur. Dos de cada tres africanos encuestados afirman que el año que viene será aún mejor que el actual.

Ni tribus ni corruptos

En 2008 cubrí para este blog la violencia postelectoral que en Kenia dejó más de dos mil muertos y medio millón de desplazados. Meses terribles, de asesinatos y persecuciones entre grupos tribales. Hoy los kenianos vuelven a votar. Y todo indica que lo harán sin que la presión del grupo étnico sea más importante que el interés nacional. Pamoya, como se dice en kisuajili: juntos, unidos.

Si las elecciones son un éxito, Kenia será un ejemplo para todo el continente de que uno de sus mayores lastres, el clientelismo tribal, se puede superar. El otro, es la corrupción. La cultura de la mordida, del kitu kidogo, que también se interpone entre África y su merecido horizonte de prosperidad.

Los aires africanos del ministro Jorge Fernández Díaz

03 marzo 2013

Como ya vimos en estas páginas, Robert Mugabe es uno de los mayores azotes de los homosexuales en África. Sí, además de perseguir y torturar a la oposición liderada por Morgan Tsvangirai, y de llevar al país a la ruina económica, el antiguo héroe de la independencia devenido en sátrapa se dedica a atacar a gais y lesbianas en Zimbabue.

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, antes del encuentro que mantuvo con su homólogo de Tanzania, Jakaya Kikwete, en Harare, Zimbabue. EFE/Phillimon Bulawayo

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, antes del encuentro que mantuvo con su homólogo de Tanzania, Jakaya Kikwete, en Harare, Zimbabue (EFE/Phillimon Bulawayo).

Ataques dialécticos con los que arenga a las masas – en las que, lamentablemente, encuentran eco estas proclamas homófobas – y que le sirven de cortina de humo para cubrir sus violaciones de derechos humanos y el vaciamiento de los recursos del Estado que hace años lleva articulando junto a sus secuaces del ZANU-PF.

Algo similar sucede en Uganda, donde cada vez que se destapa un caso de corrupción en el Gobierno de Yoweri Museveni – otro político que lleva décadas en el poder -, al día siguiente la llamada Ley Antigai o Ley Matagais vuelve automáticamente al Parlamento de Kampala. Y la gente tan contenta, a cebarse en las tertulias de la calle, de los bares, de las familias, con aquellos que les aseguran amenazan la pervivencia de la tribu, que van a destruir la sociedad: los homosexuales.

En Uganda estuve justamente rodando hasta la semana pasada bajo la batuta de Jon Sistiaga para Canal Plus otro documental del que podéis ver un adelanto aquí y que se estrenará el día 10 de abril. Importante porque desmenuza y analiza esta realidad africana de forma tan profunda como descarnada. Y porque esta realidad nos es mucho menos ajena de lo que vislumbramos.

Homofobia sin fronteras

Basta ver en la prensa las declaraciones de Lech Walesa sobre los diputados homosexuales. ¿No tendría que estar un sindicalista tan respetado, premio Nobel de la Paz para más honores, preocupándose sobre la vertiginosa pérdida de derechos de los trabajadores en Europa en lugar de interesarse acerca de lo que hacen dos adultos, de mutuo acuerdo, en una cama?

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el Congreso de los Diputados (EFE)

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el Congreso de los Diputados (EFE).

Otro tanto el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz con sus hiperbólicas afirmaciones sobre el matrimonio homosexual y la desaparición de la especie. ¿En qué proyección estadística se basa para sostener semejante estupidez? ¿Cuándo fue que lo nombraron también Ministro de Ética que no lo leímos en el BOE?

Y, por cierto, ¿no tiene nada mejor de qué ocuparse? ¿Le pagamos para eso? ¿Está seguro? ¿Le parece poco que el poder Ejecutivo y la Corona se tambaleen bajo los chantajes de Luis Bárcenas y Diego Torres? ¿No le resulta suficiente el escándalo de los espías, que da la impresión de que nadie podía hablar en este país sin que un tercero lo grabara?

O quizás fue un cierto viento africano que se coló a través de las ventanas del Ministerio del Interior y le dio la idea de que mejor es cambiar de tema. Akuna Matata. Olvidarnos de sobres, despidos improcedentes, infantas inimputables y amantes corinas, y en la línea del artista Tony Canto obligarnos a volver a debates que creíamos superados.

Lo dicho, el 10 de abril en Canal Plus, pues en esta Europa de populismos en alza, tal vez resulte aleccionador descubrir cuán bajo podríamos llegar a caer.

A la caza del homosexual en África (vídeo)

28 febrero 2013

Quinto reportaje en el que he tenido la suerte de sumar fuerzas junto a Jon Sistiaga para Canal Plus. Y un tema tan indignante como difícil de explicar que hemos tratado en numerosas ocasiones a lo largo de los años en este blog: la persecución de homosexuales en África.

Continente que, paradójicamente, vive un momento de prosperidad sin precedentes desde la descolonización. Siete de los diez países que más crecen se encuentran en África, lo que está gestando una clase media urbana conectada con el mundo, emprendedora y sabedora de sus derechos que será la que seguramente reescribirá la historia de esta parte del planeta en las próximas décadas.

La persecución de los homosexuales cae así como una losa no ya sobre los propios afectados sino sobre estas sociedades en su conjunto, que no deberían malgastar un instante siquiera en dejar de mirar al futuro para perderse en estas disquisiciones absurdas, retrógradas y excluyentes sobre la sexualidad particular.

Pero la homofobia no surge de manera espontánea. En un discurso que dio el 12 de marzo de 2010 en Soweto, Sudáfrica, el siempre lúcido arzobispo Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, destripó la esencia última de este problema:

Los gays, lesbianas y transexuales son parte de tantas familias. Son parte de la familia humana. Son parte de la familia de Dios. Y, por supuesto, son parte de la familia africana.

Pero tenemos esta ola de odio que se está diseminando por mi amado continente. Hay gente a la que se le está negando sus principios y libertades fundamentales. Estos son terribles retrocesos para los derechos humanos en África.

Tenemos que parar esta ola de odio. Los políticos que se benefician al explotar y alentar esta ola de odio, no deben caer en la tentación de sacar rédito del miedo y la falta de entendimiento.

Mis compañeros religiosos, de toda confesión, deben defender la dignidad universal y la fraternidad. La exclusión nunca es un avance en el camino hacia la libertad y la justicia.

El estreno será el 10 de abril en Canal Plus.

37 formas de llamar a un homosexual en África

17 febrero 2013

Ngirosi, sis, closet, kuchu, bhutu, matrix, gogo, ana, butch, busti, bottom, muscle, down-lo… son solo algunos de los 37 nombres con los que a pie de calle se señala a los homosexuales en distintos países de África.

37 maneras de llamar a los homosexuales en un continente donde políticos y religiosos los usan como diana de campañas populistas. Foto: HZ

37 maneras de llamar a los homosexuales en un continente donde políticos y religiosos los usan como diana de sus campañas populistas. Foto: HZ

“Depende de cómo se digan, pueden ser despectivos o no”, nos explica John, el activista que lleva la camiseta en que los 37 nombres dan forma al continente. “En Uganda se nos conoce como kuchu, expresión que nosotros mismos usamos para llamarnos mutuamente”.

Primera semana de rodaje junto a Jon Sistiaga para Canal Plus en este país que, como ya conté en otras ocasiones en este blog, lleva tres años debatiendo en el parlamento una propuesta de ley que condena a cadena perpetua a los homosexuales, penaliza con hasta siete años de cárcel a quien organice actividades en su nombre, y obliga a los ciudadanos de a pie a denunciar a la policía su existencia y localización.

Pero una cosa es escribir sobre un tema en la distancia y otra muy distinta es venir aquí y palpar de primera mano la homofobia que tanto políticos y pastores evangelistas propagan de forma populista, sorda y brutal, para aumentar su poder como también sucede en otras latitudes de África.

Una semana en la que tengo que destacar el espíritu de lucha, la obstinación, de todos los homosexuales que hemos conocido más allá del acoso, la violencia y la marginación que sufren. Y una facilidad para la ironía, un constante empleo del humor como bálsamo ante tanta estupidez manifiesta, francamente inspiradores.

Dios te ama… dame tu dinero

11 febrero 2013

Por más años que llevo recorriendo África, cada vez que me cruzo con alguno de sus pastores evangélicos mediáticos y multimillonarios, experimento la misma honda y sincera perplejidad.

Retratando hoy en Kampala al obispo Sejonjo, religioso de a pie, ajeno al poder, comprometido con la defensa de los homosexuales. Foto: Jon Sistiaga

Retratando hoy en Kampala al obispo Sejonjo, religioso de a pie, ajeno al poder, comprometido con la defensa de los homosexuales. Próximamente en Canal Plus. Foto: Jon Sistiaga

Resulta tan brutal, tan flagrante, la contradicción entre el mensaje que predican y la forma de vida que conducen que aún no consigo vislumbrar la lógica de un fenómeno que se repite desde la paupérrima República Democrática del Congo hasta Uganda o Nigeria.

No logro entender cómo quienes hablan en nombre de un tipo que murió semidesnudo en una cruz, y de la desapegada y misericorde mirada que tuvo del mundo, consiguen facturar cientos de millones de dólares cada año.

Modelo de negocio

No logro entender de qué forma funciona el mecanismo que hace rico a los líderes de estas iglesias africanas. Y eso que no se trata de una pregunta nueva sino que me la llevó haciendo desde que tuve la desgracia de ir a un colegio de los hermanos Maristas y conocer de cerca las miserias de la Iglesia católica.

Otra institución que lleva siglos en la más evidente y ramplona de las contradicciones entre sus aspiraciones celestiales y su insaciable avidez por el poder terrenal, todo gracias al fomento interesado de la culpa y el miedo.

Os cuento esto a raíz de estar de regreso en Uganda para realizar un nuevo reportaje junto a Jon Sistiaga para Canal Plus, en esta ocasión sobre la persecución de homosexuales. Y resulta que uno de sus protagonistas podría ser uno de estos pastores multimillonarios.

“No hay mejor forma para hacerse rico en África que montarse un templo evangélico y buscar una congregación de Estados Unidos que te apoyo”, nos dice Charles, nuestro productor local, mientras debatimos sobre el personaje y su enorme fortuna.

Jets privados, mansiones, estadios

A la espera de saber si este hombre de abultada fe y billetera nos recibirá, algunos datos para abrir boca sobre sus pares en Nigeria:

Al frente de la llamada Iglesia de Los Ganadores, David Oyedepo, es el pastor más rico de África. Se estima que su fortuna ronda los 150 millones de dólares. En el año 2011 se compró un jet privado por valor de 30 millones de dólares. Su cuarto avión personal.

Es dueño también de un estadio llamado “El tabernáculo de la fé” con capacidad para 50 mil personas sentadas. En este lugar ofrece tres servicios cada domingo.

Entre otros negocios tiene una editorial, una universidad y posee casas en EEUU y Europa.

Le sigue Chris Oyakhilome con 30 millones de dólares en la cuenta de banco y no pocas excentricidades como una cadena de televisión His Loveworld TV Network, que transmite plegarias las 24 horas al día desde África a los cinco continentes.

El resto de la lista, aquí. Y un gran documental sobre el tema para quien le interesa saber de qué forma se puede hacer uno rico en base a las necesidades de guía, consuelo y certidumbres de los demás. Amén.

Una cámara Mark III perdida en Uganda

07 febrero 2013

En muchas ocasiones he escrito en este blog acerca de la famosa Canon Mark II. Lo hice incluso antes de tenerla en mis manos, cuando descubrí en el trailer del documental llamado entonces Battle For Hearts and Minds – que luego se titularía Hell and Back Again y estaría nominado para los premios Óscar – las posibilidades que ofrecía, allí por el año 2009.

La Mark III recién salida de la caja. Lista para hacer su debut en Uganda.

La Mark III recién salida de la caja. Lista para hacer su debut en Uganda.

No es exagerado decir que la Mark II ha revolucionado mi vida y la de tantos otros profesionales que cuentan historias a través del vídeo. Nos ha dado algo que hasta el momento solo había en el cine: profundidad de campo. Por lo que nuestro trabajo, de repente, ganó una dimensión más. Se alargó hacia el horizonte.

Antes y después

Basta ver la última producción que dirigí sin la Mark II, Villas Miseria, y las que vinieron después. Por ejemplo, aquel vídeo lúdico que grabé desde Uganda para este blog sobre los niños que adiestran insectos en los campos de desplazados.

Ya a nivel más serio, los trabajos que he hecho con Sistiaga en Canal Plus como Blancos de la Ira, sobre las matanzas de albinos en África; Los señores de la guerra, sobre el conflicto en Somalia; Barras bravas, acerca de la violencia en el fútbol argentino, y Caminando sobre las bombas, sobre las retiradas de las tropas de EEUU de Afganistán. Todos marcados a fuego y luz por la estética de la Mark II y también por el talento en la postproducción de los integrantes de La Caña Brothers.

En el documental que he estado terminando estos días, Quiero ser Messi, y que estreno próximamente en TVE, la Mark II ha tenido también un rol fundamental, pero no ya sola, sino desde lo alto de una grúa, lo que le ha dado a sus movimientos una suavidad y una cadencia muy estimulantes.

Adiós Mark II

Pero como nada es eterno, tras una decena de países y tres años de trabajo constante, mi Mark II murió la semana pasada. Así que fue la oportunidad perfecta para comprar su hermana mayor, la Mark III, que ha tenido excelentes críticas. Si es tan buena como dicen, lo podréis ver en las fotos y vídeos que iré colgando aquí la semana que viene desde Uganda, y en el nuevo documental que rodaré junto a Jon Sistiaga para Canal Plus allí también.

Ahora, a hacer las maletas que en un rato partimos. Treinta grados en Kampala, no está mal.

PD: Agradecer a mis amigos de Malévolo, que estos días me han estado explicando cómo sacar el mayor rendimiento a la Mark III. Y a quien le interesa, invitaros a un Máster que hemos creado varios profesionales apasionados por este tipo de cámaras y el universo narrativo y profesional que han abierto.