Mercedes Santos: “Si alguna vez hubo una aldea gala que se resistiese a un César, esa fue Cádiz”

Mercedes Santos

Trafalgar, el sitio de Cádiz, amor, espías, una historia a dos tiempos… Con esos ingredientes la escritora, periodista y librera Mercedes Santos ha compuesto su última novela Sitados (Ediciones Pàmies, 2019), una potente novela ambientada en la Guerra de la Independencia. Lejos de amilanarse por tratar el mismo tema que Galdós o Pérez-Reverte, Santos aprende y ofrece una fresca versión de aquellos tiempos apasionantes.

Charlo con la autora tras su paso por el Certamen Internacional de Novela Histórica de Úbeda para presentar esta novela…

¿Cómo nace la idea de Sitiados?

De la necesidad de homenajear a Cádiz por su papel durante la Guerra de la Independencia y la constitución de 1812, algunos de los momentos más importantes de nuestra historia, y también de los más felices. No siempre tan conocidos como creemos. Esta novela la inicié en 2011 aunque luego la dejé por motivos personales y la terminé tiempo más tarde. También por la necesidad de recontar muchas partes de nuestra historia. Más que recontar, sencillamente contar nuestra versión de lo ocurrido. Desde el punto de vista de españoles -muchas veces conocemos la historia por lo que cuentan los extranjeros, por sus libros, sus películas- y como mujeres. Por eso, me interesó mucho saber qué pasó después de la batalla de Trafalgar, cómo fue la asistencia humanitaria a las miles de víctimas que colapsaron todas las playas y hospitales de la bahía de Cádiz, incluso de las casas particulares que se ofrecieron a albergar a moribundos, qué papel jugaron las mujeres. No solo asistencial, también político, asociativo, cultural. Allí estuvieron y algunas con mucho más poder del que nos creemos.

¿Por qué le resultó tan atractiva la idea de establecer una trama de amor y espionaje que uniera Trafalgar con el Cádiz del sitio francés?

Bueno, como digo, lo de Trafalgar, a pesar de las muchas veces que se ha narrado la batalla, no se conoce bien. No se sabe qué  motivo llevó a los españoles y franceses a echarse a la mar en el peor momento, sin tener además en cuenta los barómetros que anunciaban una especie de tifón para esa tarde. La tormenta huracanada vino a complicar más las cosas, a aumentar el caos y el desconcierto, hizo que miles de ingleses, de enemigos en ese momento, fueran arrojados a las playas. Desde Gibraltar, el gobernador británico puso en marcha su operación de rescate. Y aunque se colaboró como ahora no se haría en ninguna guerra moderna, salvándose los unos a los otros en alta mar mientras las olas se tragaban a los buques supervivientes de la batalla, en tierra, el gobernador de Cádiz también también tuvo que tomar medidas para que no se les colaran espías ni enemigos dentro. Cinco años después, los que eran enemigos, los ingleses, llegaron para auxiliar a Cádiz de la ocupación francesa. Y al contrario, los franceses sitiaron la ciudad. Era una situación que se prestaba a una historia de espías, de amor y de aventuras, que es lo que es Sitiados. Una novela histórica que incluye todos esos ingredientes.

La leo que el sitio de Cádiz fue el más largo de la historia de Europa hasta Stalingrado…

Sí, Cádiz, tuvo el récord hasta la II Guerra Mundial. En realidad, el Sitio de Cádiz fue algo muy seguido y conocido en la época. En Francia, los diarios se hacían eco de lo que pasaba allí un día sí y otro también. Como ahora hacemos con las noticias importantes. No daban crédito a que una ciudad resistiera a Napoleón con tanto empeño. Creo que si alguna vez hubo una aldea gala que se resistiese a César, esa fue Cádiz resistiéndose a ese moderno César que fue Napoleón Bonaparte.

¿Cómo fue el trabajo de documentación para esta novela?

Muy intenso. No solo por la necesidad de investigar dos momentos históricos tan conocidos como son Trafalgar y el Sitio de Cádiz, donde el problema no es encontrar documentación sino cribar para no volverte loca, sino porque necesitaba hacerlo desde distintas perspectivas. Además de libros básicos como La verdadera historia del asedio napoleónica a Cádiz del profesor Manuel Alonso Moreno, me he sumergido en la memoria de protagonistas de la época, en los recuerdos de Blanco White, de Alcalá Galiano cuyo padre murió en Trafalgar como brigadier del buque Bahama. Él recrea muy bien cómo fue el día después del desastre, las interminables colas de gentes esperando a saber de los suyos, las represalias contra los comerciantes ingleses y franceses en la ciudad, la situación de las viudas y huérfanos… También memorias de soldados franceses que participaron en el Sitio y lo cuentan desde su perspectiva pero con datos muy interesantes sobre cómo se vivía en esas cárceles flotantes que eran los pontones en el puerto, o la vida emparedados entre dos líneas de fuego, la de los guerrilleros a sus espaldas y la de los aliados hispano británicos delante. El Diario del Teniente Ian Tellingont en Cádiz, los Episodios Nacionales de Galdós, las web de la Armada Española o Británica, y novelas ambientadas en ese periodo como las de Jesús Maeso o Pérez Reverte.

Y el de recreación, ¿cómo se metió en la época y en los pantalones de sus dos protagonistas?

Creo que la única manera de meterte en los calzones de tus protagonistas es cerrar los ojos y ponerte en su lugar. Qué sentirías tú en una angustiosa fila de gente que busca saber si sus seres queridos están en la lista de supervivientes, cómo te sentirías tú si estuvieras allí. Bucear en tus miedos, tus experiencias…

Cuando se novela sobre estos temas, supongo que una tiene en la cabeza  a dos autores que lo trataron antes. Me refiero a Galdós y a Pérez-Reverte ¿Cómo hizo Mercedes Santos para que el peso de esos dos precedentes no la paralizaran, pero a la vez ofrecer algo diferente?

A mi leer a otros autores no me paraliza, me ofrece muchas ideas pero nuevas. Porque ellos tienen una historia que contar y yo estoy contando la mía. Me sirven sus referencias, su ambientación, pero es difícil que coincidan dos historias aunque transcurran en un mismo sitio y lugar. Porque las vivencias de mis protagonistas son totalmente distintas a las de Reverte o Galdós. Siempre son una ayuda, nunca una coacción.

Utilizar la intriga en una novela histórica ha funcionado siempre bien desde El nombre de la Rosa, pero a a veces también plantea problemas, entre el ritmo histórico y el de la propia trama, ¿cómo trabajó esa coyuntura?

A mi eso es algo que me sale de forma natural. Creo que es bueno que haya un misterio en el corazón de una historia, eso la hace más atractiva. Engancha mejor. Y a ti, como autora, no te cuesta tanto incluirla. Una novela, o al menos eso me pasa a mi, es la suma de muchas capas narrativas. En esta conviven una narración histórica, una aventura romántica y de segundas oportunidades, un thriller de espías, un viaje iniciático… el de la protagonista. Nadie puede terminar igual que empieza, menos cuando ha atravesado una guerra desde primera línea de fuego, eso es algo que debe apreciarse en la maduración de los personajes.

Ha sido usted periodista, escritora y ahora también es librera, ¿cómo  ve el presente y el futuro del libro en España? ¿Y el de la novela histórica?

Yo creo que el libro, no desaparecerá nunca. Es más, vamos hacia un tipo de sociedad del entretenimiento que necesita continuamente de contenidos, de narraciones e historias, para entretener al público. Y las cadenas son cada vez más conscientes de que de nada sirve gastarse una pasta en hacer una serie espectacular desde el punto de vista visual, de actores, si detrás no hay una narración buena, un buen guión, una buena novela. Lo hemos visto con Fariña en España o con Juego de Tronos. Yo creo que ese mundo audiovisual y el del libro, se reatroalimentan. Otra cosa es saber si se impondrá el libro de papel o el digital. Si desaparecerán las librerías, todo el sistema que ahora hay en torno al libro de papel, a su comercialización, distribución… Creo que en España, no de forma inmediata. Que el libro está resistiendo mejor que otros artículos a la furia compradora on line del mundo actual, pero aún así, está claro que el comercio en general está en un momento de cambio cómo no se ha vivido en siglos… y habrá que establecer normas y límites a las multinacionales que están operando de facto como monopolios sin control. La ley anti monopolio ha estado funcionando bien mucho tiempo, habría que revisarla, actualizarla, si no queremos terminar viviendo en ciudades no sin librerías, sino en ciudades muertas empresarial, cultural y socialmente. Con los cascos históricos vacíos, locales cerrados a tutiplén, gente sin comercios de referencia,

Se habla mucho de que en la novela histórica actual en España resulta más difícil llegar para una autora que para un autor, ¿lo ha sentido así? ¿Cree que en su caso, una autora como usted, como una novela como esta, corre el riesgo de que se la etiquete más como romántica que como histórica y que un autor varón no correría ese riesgo con la misma ficción?

Sí, a las autoras de novela histórica se las encajona en romántica. No tengo nada en contra de la novela romántica, de hecho me encanta. Pero son estrictamente dos géneros distintos que no conviene equivocar. Aunque una novela tenga un bonito romance, como es Sitiados, es histórica porque la ficción gira en torno a muchos más temas, más elementos, no solo a los encuentros y desencuentros de los protagonistas. En el género además, las mujeres somos más abiertas. No nos importa leer y comprar -lo veo en la librería- novelas que lleven a Atila en la portada o a una chica de época. Los hombres, por regla general no. Si ven a una mujer en la portada se echan para atrás. Tienen más prejuicios en eso.
Respecto al futuro de la novela histórica creo que como todas, tiene sus alti bajos. La novela negra, la erótica… pero siempre encuentra un público y un lugar. Creo que su futuro es bueno. Cada género tiene su público, nada más.

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