Películas para una democracia bananera

10 febrero 2012

Me siento estafada, engañada. Muchas personas me han tomado el pelo todos estos años: mis padres, mis profesores, los periódicos que he leído, las radios que he escuchado, mis amigos… Me dijeron que esto era una democracia, con leyes justas y tal, donde primaba el principio de igualdad, mismas oportunidades para todos y bla, bla, bla… y me encuentro con que, ni todos tenemos las mismas oportunidades, ni la justicia es igual para todos, ni la construcción de una sociedad justa, equitativa, solidaria y avanzada es una prioridad para los que parten el bacalao (ah, perdón, que queda algo basto: para los poderes del Estado y los poderes fácticos, esos que nadie vota, pero son los que ordenan cuándo ponerse firmes).

Por supuesto, esta caída del guindo no se produjo ayer. Mi nivel de ingenuidad no era tan exagerado como para ignorar los niveles de paro, la imposibilidad de acceder a un trabajo por méritos, la corrupción y desfachatez de la clase política, la corrupción de jueces y abogados, las mafias empresariales, los empresarios mafiosos y demás… A una le gusta mucho el cine, pero pasea su maltrecho palmito por la realidad. ¿Cómo ignorar con lo que se convive?

Sin embargo, sí reconozco que ayer, tras conocer la condena por unanimidad al juez Baltasar Garzón (poco después de que se conociera que se investiga al juez que intruye el caso Urdangarín) sí oí ese chasquido mental que anuncia el hartazgo, la náusea de vivir en un país de pandereta, de chiste, de esperpento buñueliano, en definitiva, de vivir en una monarquía bananera con ínfulas de modernidad.

Así, con ese humor, empecé a repasar qué películas podrían acompañar el tono del país. En principio pensé en ‘El padrino’. No, demasiado evidente. Y ¿’Uno de los nuestros’? No, por aquí la violencia es más sofisticada. Hay que ir a las películas de juicios, a los grandes clásicos como ‘Anatomía de un asesinato‘, ‘En el nombre del padre‘, ’12 hombres sin piedad’, ‘Testigo de cargo‘, ‘Vencedores o vencidos‘, ‘Un hombre para la eternidad’, ‘Matar a un ruiseñor‘ (¡ay, Atticus Finch!), El proceso. Sí, no sé por qué esa película de Welles me da tanto vueltas en la cabeza… y ese fragmento del texto de Kafka:

–¿Tienes algún prejuicio contra mí? –preguntó K.
–No tengo ningún prejuicio contra ti –dijo el sacerdote.
–Te lo agradezco –dijo K–. Todos los demás que participan en mi proceso tienen un prejuicio contra mí. Ellos se lo inspiran también a los que no participan en él. Mi posición es cada vez más difícil.
–Interpretas mal los hechos –dijo el sacerdote–, la sentencia no se pronuncia de una vez, el procedimiento se va convirtiendo lentamente en sentencia.

(Este fragmento lo he copiado del blog traslaspuertas.)

No, definitivamente me estoy equivocando de género. Quizá deberíamos viajar al Oeste… recuperar ‘Solo ante el peligro‘, ‘Río Bravo’, ‘El sargento negro‘… o quizá a nosotros nos va más esto.

Admito otras sugerencias.

PD. Aunque sobran las explicaciones: lo de empresarios mafiosos no va por los que dirigen esta empresa, afortunadamente para los que aquí trabajamos.

Recordando a Ben Gazzara

09 febrero 2012

Tenía una de esas miradas que parece estar siempre conteniendo una carcajada a punto de estallar. Ben Gazzara era uno de esos grandes actores (protagonista durante una época de su vida, secundario en películas indis, durante otra) que disfrutaba de la simpatía del público, y sobre todo de la crítica, que se rendía ante sus arrebatadoras interpretaciones en Broadway.

Gazzara murió el pasado día 3 en Nueva York (la noticia se conoció el pasado fin de semana) debido a un cáncer de páncreas. Tenía 81 años.

Estos días he vuelto a releer lo que contaba de él su amigo Peter Bogdanovich, uno de los directores que, junto a John Cassavetes, mejor supo entenderlo y tratarlo.

Ben Gazzara era, según decía todo el mundo, el actor más sexy e hipnótico que había visto en Broadway y off-Broadway desde Marlon Brando en ‘Un tranvía llamado deseo’ unas seis temporadas antes. Mientras Brando era genial de una forma pasiva, Gazzara lo era de manera agresiva. Y divertido. (… ) El público apenas podía apartar la vista de Ben (yo no era ninguna excepción). Ejercía una atracción sorprendentemente magnética.

Juntos trabajaron en ‘Saint Jack (El rey de Singapur)‘ y ‘Todos rieron‘, y compartieron muchas noches de juerga, camaradería y confidencias… (además de alguna otra noche con profesionales de la noche durante el rodaje en Singapur de ‘Saint Jack’).

Tener una conversación tranquila en público con Ben Gazzara era algo generalmente imposible. Sobre todo si se había tomado un par de copas para calentarse. Había pocas cosas que Ben no dijera en público en voz alta. La palabra ‘irreprimible’ se inventó para definir a Gazzara entre una multitud.

No sé por cuál de sus filmes lo recordaréis vosotros, pero yo, si tuviera que quedarme con un solo título, sin duda elegiría ‘Anatomía de un asesinato‘.

Charles Dickens, 200 años del nacimiento de un hombre de letras… y de cine

07 febrero 2012

Dicen de él que a pesar de haber ambientado siempre sus obras en las principales ciudades inglesas (especialmente Londres) es uno de los escritores más universales que existen. Su afán por denunciar las injusticias de la sociedad en la que vivía, su preocupación por la infancia y las condiciones de sectores tradicionalmente marginados (como las prostitutas, por ejemplo) lo convierten en un hombre moderno, valiente y solidario.

Charles Dickens nació tal día como hoy hace 200 años en Portsmouth y toda Inglaterra celebra con orgullo la efeméride de uno de sus mejores escritores, y cuya obra es quizá la que más veces ha sido llevada al cine.

Como homenaje al genio que creó personajes míticos (David Copperfield, Oliver Twist, Ebenezer Scrooge…) hoy estaría bien comenzar uno de sus libros, el que más nos haya gustado, uno de los que todavía no hayamos leído… o también ver una de las muchas películas que se basan en su obra.

Las hay para todos los gustos, adaptaciones más o menos fieles, completamente libres, de animación, con efectos especiales… incluso musicales. Basta con echar un vistazo, por ejemplo, a Oliver Twist para ver la cantidad de variaciones que se han hecho de la novela.

A mí de entre todas las películas que he visto y que adaptaban a Dickens me han gustado especialmente el musical ‘Oliver’, de Carol Reed, ‘Oliver Twist’ de Polanski, ‘Oliver Twist‘ de David Lean (que tambíén adaptó Grandes esperanzas en ‘Cadenas rotas’) e ‘Historia de dos ciudades‘, de Ralph Thomas.

Probablemente este mismo año se estrene la enésima adaptación de ‘Grandes esperanzas‘ que ha rodado Mike Newell, con Ralph Fiennes y Helena Bonham Carter.

Con el comienzo de esta magnífica novela os dejo:

Siendo Pirrip el apellido de mi padre, y Phillip mi nombre de pila, mi lengua infantil no alcanzó a hacer de ambas palabras nada más largo ni más explícito que Pip. Así, yo me llamé a mi mismo Pip, y por Pip vine a ser conocido por los demás.

Un libro de memorias de un prostituto bisexual de Hollywood desvela los secretos sexuales de los grandes de la época dorada

03 febrero 2012

No sé si llegará a ser un superventas  o si lo veremos en las librerías de por aquí traducido al español, pero Scotty Bowers, un octogenario gigoló y prostituto bisexual de Hollywood,  ha conseguido que muchos medios hagan un hueco, en sus respectivas secciones de cultura, al libro de memorias que está a punto de publicar.

No es difícil imaginar por qué.

Bowers, de 88 años, ha escrito un libro que promete dejar a la altura de La bella durmiente el célebre libro de Hollywood Babiliona, de Keneth Anger. Con el sugerente título de Full Service: My adventures in Hollywood and the Secret Sex Lives of the Stars (Servicio completo: Mis aventuras en Hollywood y las vidas sexuales secretas de las estrellas), sale a la venta el próximo 14 de febrero (sí, el día de San Valentín), en EE UU.

En él Bowers revela sus relaciones homosexuales con algunas de las grandes estrellas de la época dorada de Hollywood. También su labor de mediación para conseguir chicas o chicos a sus clientes. Por su gasolinera que servía de tapadera, Bowers cuenta que pasaron gente como Cary Grant (con el que tuvo encuentros sexuales frecuentes), Vivian Leigh, Walter Pidgeon, Édith Piaf o Rock Hudson.

 

También cuenta que a lo largo de sus décadas de amistad con Katherine Hepburn, le llegó a ‘presentar’ unas 150 chicas, alguna de ellas incluso llegó a ser más o menos fija. Y que también se lo montó frecuentemente con Spencer Tracy (gran amor de Hepburn), con el que al parecer tuvo una relación muy apasionada.

Bowers, que lleva casado 27 años con la misma mujer, y que muy bien podría haber pasado el resto de sus días disfrutando del sol de Florida, que es el equivalente a nuestro Benidorm para los jubilados yanquis, dice que dejó sus asuntillos en la década de los 80, con la aparición del Sida, y que habla ahora porque ya todos los afectados están muertos y no puede herir a nadie. Se le olvida mencionar que tampoco ahora puede nadie responderle, ni acusarle de mentir o inventarse datos.

Sí, creo que será un éxito de ventas. Reconozco que yo también siento una morbosa curiosidad por leerlo.

Un ministro australiano copia un discurso de una película de Michael Douglas

01 febrero 2012

Si no tienes nada interesante que decir, mantente callado; pero si no puedes porque eres un político y tienes frente a ti a un grupo de seguidores o periodistas que esperan tus palabras, entonces recurre al ingenio propio, o al ajeno.
Anthony Albanese, el ministro australiano de transporte se está convirtiendo en una estrella fuera de su país gracias a un vídeo que demuestra, gracias a un montaje paralelo, cómo plagió, palabra por palabra, parte del discurso de Michael Douglas en El presidente y Miss Wade.

Esto fue lo que dijo Anthony Albanese:

In Australia we have serious challenges to solve and we need serious people to solve them. Unfortunately Tony Abbot is not the least bit interested in fixing anything. He is only interested in two things, making Australians afraid of it and telling them who is to blame for it. (En Australia tenemos importantes desafíos que resolver y necesitamos gente seria para resolverlos. Desgraciadamente, Tony Abbot (líder del partido liberal) no está mínimamente interesado en hacerlo. Sólo le interesan dos cosas: meter miedo a los australianos y decirles a quién echar la culpa).

Y estas son las palabras de Douglas:

We have serious problems to solve, and we need serious men to solve them. And whatever your particular problem is, I promise you, Bob Rumson (papel que interpretaba Richard Dreyfuss) is not the least bit interested in solving it.He is interested in two things and two things only: making you afraid of it and telling you who’s to blame for it.

Como veis, casi dos calcos, que fueron pillados gracias a un espabilado del partido liberal (en la oposición) que corrió a google a meter ese discurso que tan familiar le sonaba… y ¡bingo!


El asunto más que motivo de escándalo en Australia, ha sido motivo de mofa, y una excusa justificada para atacar a los laboristas por su falta de ideas (al menos originales). Albanese ha dicho que desconocía que el discurso que le había preparado su asesor había sido copiado del guión de Aaron Sorkin (creador de El ala Oeste de la Casa Blanca), y quizá harto de que todos en nuestras antípodas le dijeran eso de “Eh, que tú no eres Michael Douglas“, pidió un poco de tregua vía twitter, utilizando esta vez una frase de Homer Simpson.’D'oh! Stuff up.

Tranquilo Albanese, la intertextualidad está de moda (y el copieteo atribuido a los ‘traspapeleos informáticos’ también).
Pequeño gran Becario, una vez más, gracias por ponerme tras la pista de este vídeo.

Esperando impaciente lo último de Julie Delpy: ’2 días en Nueva York’

30 enero 2012

Si os gustó la película de Julie Delpy ’2 días en París‘, quizá os interese saber que su continuación, ’2 días en Nueva York‘, ha triunfado en Sundance y ya ha conseguido que un gran distribuidor, Magnolia Pictures, se haga con los derechos de su comercialización en EE UU. Con un poco de suerte, quizá tenga el éxito suficiente para que alguna otra distribuidora nos la traiga pronto a España.

En ’2 días en París‘, Julie (directora, guionista y protagonista) le daba un repaso a las relaciones amorosas, y de paso a los estereotipos sobre EE UU y Francia, a través de las vivencias de la pareja que interpretaban ella misma y el actor Adam Goldberg. En ’2 días en Nueva York’, su continuación, Julie vive en la gran manzana con su nueva pareja (Chris Rock), un hombre de color, y los hijos de anteriores relaciones que cada uno aporta a la relación. Su estabilidad se va al garete cuando llega de visita su padre (papel interpretado por el verdadero padre de Julie, el actor francés Albert Delpy), su hermana y el peculiar novio de ésta.

La crítica de Sundance la ha puesto por las nubes, y ha destacado la inteligencia de Delpy para no caer en los tópicos y mantener un buen ritmo narrativo, sin perder el sentido del humor.

En resumen: una gozada de las que escasean. ¿Una comedia romántica hecha con inteligencia? ¿Quién no se apunta?

Los actores británicos homosexuales tienen miedo a ‘salir del armario’

27 enero 2012

Salir o no salir del armario, esa es la cuestión. Leo con interés los resultados de una encuesta llevada a cabo por el sindicato de actores británicos Equity que concluye que casi la mitad de los actores y actrices homosexuales prefieren no revelar a sus agentes sus preferencias sexuales. Detrás de esta reticencia están el miedo a perder buenos papeles de heterosexuales y la propia experiencia personal, ya que parece que casi un tercio de ellos confiesan que ha padecido algún episodio de homofobia.
Teniendo en cuenta que estamos hablando de gente del cine y del teatro, medios tradicionalmente más tolerantes, el resultado de la encuesta es desalentador.
La encuesta también refleja que el 94% de los entrevistados sí hablan abiertamente sobre su sexualidad con sus compañeros de trabajo. Es decir, que curiosamente tienen menos miedo a ser abiertos con sus colegas que con sus agentes, que son quienes les buscan curro. Y es que, como dice Malcolm Sinclair, actor homosexual y presidente de Equity, “el trabajo escasea y sea o no la sexualidad una barrera, la gente se equivoca y opta por la precaución“.

A raíz de esta encuesta, The Guardian recuerda cómo Rupert Everett se lamentaba hace unos años de haber revelado su sexualidad, algo que era algo así como un tiro en el pie para un actor en busca de trabajo, especialmente si el actor aspiraba a papeles protagonistas de galán.

Personalmente no veo el problema. Un actor es un actor, y poco importa que sepamos que es gay o no. Si es bueno en su trabajo, nos hará creer cualquier cosa. Será un villano o un traidor, un galán, un héroe, un conquistador o un cobarde todo lo convincente que sus cualidades interpretativas le permitan, independientemente de que prefiera o no a uno de su sexo para irse a la cama.

Mis preguntas, todavía sin respuesta, sobre los Oscar

24 enero 2012

El mes que queda por delante va a ser cinematográficamente muy intenso. El domingo día 12 de febrero se entregan los Bafta, el domingo siguiente los Goya y el último domingo del mes, el día 26, los Oscar. Hoy se han conocido las nominaciones para estos últimos y me temo que ya no vamos a hablar de otra cosa. El glamour manda.

No sé qué pensáis vosotros de la lista de finalistas, pero a mí me han asaltado varias dudas.

¿Por qué si en la categoría de mejor película podían figurar hasta 10 títulos sólo se ha nominado a 9 películas? ¿Acaso no había ninguna otra con calidad suficiente para figurar ahí? ¿Ni siquiera la grandísima ‘El Topo’?

Por qué la Academiase ha olvidado de ‘Tintín’? ¿Y por qué se han olvidado de Spielberg, que estará solo presente como productor de ‘Caballo de batalla’?

Si Max Von Sydow y Christopher Plummer son quintos (nacieron en el 1929) y ninguno ha logrado nunca un Oscar, aunque ambos han estado nominados dos veces ¿por qué ya se dice que el Oscar sentimental podría ser para Plummer? ¿No tendría acaso Sydow el mismo derecho a ‘un premio nostálgico’?

¿Por qué todo el mundo se ha sorprendido tanto de que ‘La invención de Hugo’ se haya convertido en el filme con mayor número de candidaturas?

¿Por qué ya no nos llama la atención ver a John Williams como doble nominado? Con estas ya acumula 47 candidaturas. Inigualable.

Qué ha sido de la esperada nominación de Michael Fassbender por ‘Shame’? ¿Y de la Leonardo DiCaprio por ‘J. Edgar’?  ¿Acaso eran los suyos papeles demasiado comprometidos?

Seguro que Meryl Streep tiene ya el Oscar en la mano? ¿No le dará la travestida Glenn Close (6 intentos, 0 dianas) una sorpresa?

¿Por qué no subrayamos más que Clooney participará en dos categorías, como mejor actor y como guionista? (Si es que… además de percha, tiene cerebro… y toma café del bueno).

Si Bérénice Bejo es la actriz secundaria de ‘The Artist’, ¿quién era la principal? ¡Vamos anda¡

Desde aquí, deseo mucha suerte a Alberto Iglesias y Fernando Trueba y Javier Mariscal. Ojalá podamos felicitarles dentro de unas semanas.

‘Los descendientes’, mucho más que George Clooney

24 enero 2012

Ya se lo he oído a varios compañeros: “‘Los descendientes’ es George Clooney“. Pero no es verdad, al menos yo no lo veo así. ‘Los descendientes’ es mucho más que Clooney, aunque él esté tremendo.

Es mucho más que Clooney porque ofrece un retrato muy realista de cómo una tragedia trastoca a una familia, nos enfrenta con nuestras pequeñas miserias y nos encañona para que asumamos un protagonismo del que pretendíamos huir.

Hay muchísima dosis de verdad en el filme de Alexander Payne, como en todos los suyos, pero como él hace siempre con maestría combina el drama con el humor y aligera la pena a golpe de sonrisas. Y esas sonrisas (o risas abiertas) surgen del propio patetismo de los personajes, de su propia debilidad ante la extraordinaria tragedia que los ahoga.

Es difícil no sentir empatía por el personaje que interpreta George Clooney. Es imposible echarle en cara su torpeza, su bonhomía contraproducente cuando aguanta las reprimendas de su suegro… Cómo no sentir ternura por ese Clooney que, en sandalias, corre torpemente para conocer el nombre del amante de su mujer… Cómo no perdonar las salidas de tono de unas hijas que pasan el trago más amargo de sus vidas (leí por ahí que eran insoportables… ¿realmente lo son? No lo creo). Es fácil reconocer características de personas que conocemos en la galería de interesantes personajes que Payne nos presenta.

Y sí, sí es cierto que Clooney es mucho Clooney en ‘Los descendientes’. Es menos él, menos histriónico y exhibicionista, pero es mucho más humano, más entrañable y auténtico. Es la primera vez que lo veo aparentando la edad que tiene (50 años), e incluso un poco más y es la primera vez que pienso que es tan bueno haciendo drama como ya sabía que era haciendo comedia.

Curiosamente antes de la película pusieron el tráiler de ‘Moneyball‘, con Brad Pitt, amigo íntimo de Clooney, y tres años menor que él. Frente a un Pitt que seguía pareciendo un chavalito, Clooney aparece en ‘Los descendientes’ como un hombre derrotado y mayor, un pobre hombre encantador. Si alguna vez Clooney mereció un premio, sin duda es esta.

¿Por qué es una mala noticia que ‘Pa negre’ no vaya a los Oscar?

18 enero 2012

Pa negre’ no será candidata al Oscar.La Academiade Hollywood acaba de hacer pública la lista de 9 películas que pasan el corte hacia la gran final. Entre ellas está la gran favorita: la iraní ‘Nader y Simin, una separación‘, pero no el espléndido filme de Agustí Villaronga. Y es una mala noticia.

Es una mala noticia porque por una vez podía llegar a Hollywood un filme sobre la posguerra española rodada en clave de cine negro. Una obra más arriesgada y original de lo que suelen rodar por aquí nuestros queridos directores, e infinitamente más medida y más ágil. Todo en ‘Pa negre’ funciona con la precisión de un reloj suizo: los personajes no son esperpénticos (un error en el que nos encanta caer en el cine ‘made in Spain’), la intriga está impecablemente planteada, el ritmo narrativo nunca decae, los actores están espléndidos, la historia mezcla las dosis justa de drama, misterio, pasiones y venganzas. En fin, lo que se conoce normalmente como una gran película; pero no ha podido ser.

Yo lo siento especialmente por Villaronga, que es un director que se merece más reconocimiento internacional del que tiene. Porque pasear el palmito por la alfombra roja le iba a suponer una dosis beneficiosa de publicidad que le ayudaría a distribuir proyectos futuros y despertaría el interés por su filmografía. ¿Cuántos han visto por aquellas tierras ‘Tras el Cristal‘? ¿Y ‘Aro Tolbukhin‘? ¿Ha oído alguien hablar de ‘El mar‘?

Aunque también lo siento por los actores, por Nora Navas, Roger Casamajor, Francesc ColomerSergi López, por todo ese gran reparto que se merecía una buena noche de fiesta hollywoodiense. Es una lástima, era una buena oportunidad para que los yanquis vieran que no solo de Pedro Almodóvar y Alejando Amenábar vivimos por estas tierras.