El último duelo, volcanes y terremotos, fotos coloreadas y cine histórico: cuatro libros históricos para esta semana

Retomo en XX Siglos los viernes de recomendaciones y hoy lo hago con una batería de no ficción, de ensayo y divulgación históricos, que va a mezclar mucho el cine, la actualidad y la Historia. ¿Me acompañáis? Hoy os voy a hablar de El último duelo, Desastres, El color del tiempo y Grandes batallas en la pantalla.

El último duelo, de Eric Jager (traducción de Joan Eloi Roca, Ático de los Libros, 2021)

[A FONDO | Disección de un Juicio de Dios: poder, violación y combate]

Este viernes llega a los cines estadounidenses (a los españoles llega el viernes 29) la última producción de Ridley Scott, El último duelo, que cuenta entre sus protagonistas a Matt Damon, Adam Driver, Jodie Comer y Ben Affleck. A falta de crítica de la película de nuestros compañeros de Cinemanía, sí que os puedo hablar (y recomendar) la obra en la que está basada, del mismo título, y firmada por el experto en Literatura Medieval estadounidense Eric Jager, que Ático de los Libros publica en España en dos ediciones, en tapa dura y blanda, recién salida de la imprenta esta última.

Estamos ante un ensayo vibrante que rescata un caso judicial que sacudió la Francia del siglo XIV y que supuso el último juicio de Dios por combate en el reino vecino. Jager relata como dos pequeños nobles, Jean de Carrouges y Jacques Le Gris, primero amigos y después rivales políticos por alcanzar influencia en la corte, acaban envueltos en una turbia acusación de violación de la esposa de uno de ellos: Carrouges acusa a Le Gris de haber forzado a su esposa Marguerite.

Breve (no llega a las 300 páginas), directo y lleno de atractivos e impactantes detalles de la vida medieval, Jager nos adentra en la vida de los protagonistas, en el sistema judicial de la época (impresiona las reflexiones del abogado del acusado) y nos describe con todo lujo de detalles y sangre un juicio medieval por combate.

Quizá el mayor acierto de Jager como narrador es que logra que, sin estridencias y sin forzarlo, sin dejar de ceñirse a la realidad de la época que relata, todo suene familiar y cercano al lector: es un juicio sin pruebas y donde cada uno cree a quien quiere o a quien le interesa, es una justicia que condena a la mujer a ser triple víctima: de su presunto agresor sexual, de la propia justicia si su paladín falla con las armas, y de la posteridad, pues el autor desgrana que, siempre y hasta siglos después, se puso en cuestión su testimonio.

Brutal ensayo, con muchas capas y lecturas y que supone una inmersión profunda en un lugar y una época.  Los apasionados del mundo medieval no deberían dejarlo pasar.

Desastres, de Lucy Jones (traducción de María Porras Sánchez, Capitán Swing)

En estos meses en los que estamos asistiendo casi en directo a la erupción de un volcán en nuestro país, en La Palma por si alguien no se había enterado, resulta casi obligatorio recomendar este Desastres, de Lucy Jones, conocida sismóloga estadounidense y experta en temas de ciencia y seguridad relacionados con los terremotos en California.

Con el subtítulo de Cómo las grandes catástrofes moldean nuestra historia, Jones se adentra en el relato de erupciones volcánicas, terremotos, inundaciones y huracanes a lo largo del tiempo y del planeta, desde Pompeya hasta Fukushima, pasando por Lisboa, Islandia, EE UU, el Índico o L´Aquila.

Con sencillez y precisión, está sismóloga derriba las demasiado habituales e inútiles barreras entre letras y ciencias, para relatar los distintos desastres desde el punto de vista científico y humano, dejando como conclusión lo que la humanidad y las distintas sociedades han aprendido con cada una de ellas. Incluso se permite terminar con unos pequeños detalles para afrontar las futuras catástrofes.

Jones logra un conjunto didáctico y accesible, lleno de información histórica que rezuma utilidad en ese mundo futuro que se aventura con el cambio climático. Divulgación histórica, científica y humana de primer orden.

El color del tiempo, de Marina Amaral y Dan Jones (traducción de Jorge García Cardiel, Desperta Ferro)

[A FONDO | En busca del color perdido de la Historia]

En tiempos de poder de lo visual como el que vivimos, resultan más que apetecibles libros de gran y hermoso formato como este El color del tiempo, que conjuga las fotografías digitalmente coloreadas por la artista digital Marina Amaral con los textos divulgativos del historiador inglés Dan Jones.

Amaral reúne un variopinto conjunto de fotografías en blanco y negro de los siglos XIX y XX y las devuelve a la vida real con un ejercicio completo de documentación y pericia técnica. Lo imposible no se hace real, pero sí se le acerca: el poder ver cómo sería la realidad tras la instantánea.

De acuerdo que el trabajo de esta artista brasileña no es de captación de la realidad, sino de reconstrucción de la misma. Que hay en su labor, apuestas y toma de decisiones que aunque, basadas en rigurosa documentación, no son más que meras hipótesis. Pero el resultado resulta tan fascinante y hermoso que merece la pena perderse por sus páginas y constatar que, durante algunos instantes, el pasado tuvo siempre un color tan vivo como la actualidad. Al poderoso embrujo de las imágenes se le unen unos muy efectivos textos de Dan Jones que suman contexto y volumen a las imágenes.

Por cierto, el mismo tándem de autores  está a punto de publicar en España El mundo en llamas, en idéntico formato, pero basado exclusivamente en imágenes de las dos guerras mundiales.

Grandes batallas en la pantalla, de Guillermo Díaz (Edaf)

[A FONDO | El diputado que señala las licencias históricas que nos cuela el cine]

Y tras hablar de un estreno actual, seguimos hablando de cine. Bajo el subtítulo de Hollywood y la realidad de la guerra en la Antigüedad, el diputado Guillermo Díaz se ha marcado con Grandes batallas en la pantalla, un libro apasionante y apasionado que exhala por los cuatro costados amor por el cine y por la Historia. Díaz traslada a sus lectores a la Antigüedad a través de las grandes películas que retrataron el pasado. Y una vez allí, separa la paja del grano, alaba la ficción, la narración y la magia del cine, pero explica con tino y sencillez las realidad históricas que hay tras ellas, que en tantas ocasiones queda sacrificada en pos de la espectacularidad.

Díaz defiende que las películas no sean rigurosamente históricas -“no sería conveniente, las películas serían muy aburridas y violentas”-, pero le sirve a él para divulgar y mostrar la historia de la Antigüedad. De cómo eran en verdad las batallas, de las chapuzas o de que en realidad Espartaco no fue tan luminoso como el personaje que interpretó Kirk Douglas.

Se puede cuestionar algunos detalles de la mirada de Díaz (¿seguimos convencidos de que los espartanos en las Termópilas defendían nuestra idea de Occidente frente al bárbaro persa?), pero no su trabajo, su amor al cine y su buena documentación. Una mezcla imbatible, la del cine e Historia, para triunfar en la labor divulgativa. Un libro muy ameno, contado con pasión.

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