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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

La guerra de África: luces y sombras de la “guerra romántica” contra Marruecos

La paz de Wad-Ras (1870), óleo por Joaquín Domínguez Bécquer (1817-1879), Casa Consistorial de Sevilla.

En la España del siglo XXI, la que vivió con intensidad la Guerra de Irak y el sonoro “No a la guerra”, puede resultar extraño imaginar a la opinión pública de este país, a la gente, a casi todos los diputados de todos los partidos, pidiendo una guerra a gritos. No fue hace tanto aquella llamada Guerra de África (1859-1850), que llevó a los españoles -empujados por una ola de patriotismo, religiosidad y el propio racismo de la era colonial y en una unidad no solo política sino también territorial- hacia un breve, colorido y también sangriento conflicto contra el vecino marroquí.

Lo cuenta con detalle y mostrando las luces y las sombras de aquella llamada “guerra Romántica” o incluso “guerra bonita” el diplomático e historiador Julio Albi de la Cuesta en ¡Españoles a Marruecos! (Desperta Ferro, 2018): desde su arranque, debido a un aparente disturbio menor, a la posición política de la declaración de guerra, las injerencias internacionales, al desarrollo de las operaciones, las batallas de Tetuán y Wadi-Ras, la paz…

¿Cómo se pudo llamar a aquello “la guerra bonita”?

Quedó así en el imaginario colectivo. Fue, tras la Guerra de Independencia contra el francés, la más popular del siglo XIX. Y lo fue porque llevaba consigo un revanchismo atávico que decía vengar la conquista musulmana de España. Además, estábamos en plena época romántica y eso acentuaba todos los elementos de este conflicto: el exotismo, la lucha contra un imperio misterioso como Marruecos; fue, estéticamente, la última guerra donde el ejército español lucía con uniformes de espectacular colorido… A todo eso se sumaba la ilusión de que España volvía a ser una potencia grande.

El incidente que detona el conflicto es una prueba más de la histórica extraña relación de España y su vecino marroquí, que es vecino, rival y, a la vez, desconocido…

El desconocimiento génerico que ha existido en España sobre Marruecos deja perplejo, sí. Pero aún así el incidente que inició la guerra hay que mirarlo con ojos de la época. Los países europeos de la época se creían con todo el derecho sobre los países que hoy llamaríamos del tercer mundo. Francia, por ejemplo, atacó Argelia porque a un cónsul le agredieron con un abanico. Se agarraban a cualquier pretexto. Lo que quiso O´Donnell, apoyado por la opinión pública, fue que España volviera al panorama internacional y actuara como cualquier potencia europea de la época.

Aunque Gran Bretaña estaba actuando y presionando eficazmente por detrás…

Gran Bretaña tiene, y hablo como diplomático, la virtud admirable de tener una política exterior muy constante durante siglos. Por ejemplo, sus objetivos pasaban por no tener una potencia al otro lado del Canal y le llevó a luchar contra Francia, España o Alemania. Otra obsesión fue mantener libre el tráfico naval en el Estrecho de Gibraltar. Gran Bretaña temía que si España se extendía por la costa marroquí, podría bloquear el estrecho y eso era inaceptable. Por eso presionó, y con éxito, a España en este conflicto.

Presión que avergonzaba a España y que O´Donnell trató de ocultar…

Claro, a ningún Gobierno le gusta verse presionado. Pero piense en la mentalidad de la época: la misma presión que ejerció contra España, la hizo con Francia y con mejores resultados. España no era la gran víctima; en aquella época, Gran Bretaña ninguneaba a cualquier país europeo.

Ese carácter romántico, los uniformes… ¡Qué material si lo hubiera cogido con un Joseph Conrad?

Desde luego, esta guerra da para una novela por estampas como las noches en los campamentos en  medio de la nada con los oficiales cantando arias de ópera y los soldados cantando jotas y bailando muñeiras y sardanas, para al día siguiente volver a pegar tiros. Los pantalones rojos, los camellos… Todo era realmente pintoresco.

Hagamos un poco de política-ficción.  La guerra fue breve, pero si España hubiera continuado y hubiera evolucionado en una conquista, ¿habría sido una debacle?

Es difícil decirlo. Desde el punto de vista estricamente militar, no. El ejército español era muy superior: si hubiera habido diez batallas, las habría ganado todas. Pero habría supuesto unos tremendos problemas logísticos con largas líneas de abastecimiento por terreno hostil. Luego, en política siempre hay que ser realistas: era preferible tener un sultán no demasiado beligerante, como era el caso, a derrocarlo y que se instalara el caos en Marruecos. España siempre ha estado interesada en la estabilidad de Marruecos.

Detalle de ‘El general Prim en la batalla de Tetuán junto a los Voluntarios Catalanes’ (1865), óleo por Francesc Sans i Cabot (1828-1881), Palacio de la Capitanía General de Barcelona.

Habla de problemas logísticos, pero ya la guerra sufrió muchos: estuvo muy mal organizada, el momento del año elegido, las enfermedades que afectaron a la expedición…

El momento en el que se inició la guerra fue el peor, el pleno invierno. Intervinieron varios factores: uno, fueron las presiones británicas antes mencionadas, que cada vez eran más fuertes; y, también hay que reconocerlo, había una presión social y de los partidos políticos. Hoy nos puede extrañar pero la gente pedía la guerra a gritos. O´Donnell tuvo problemas para contener las prisas de la gente. No fue una locura suya, es que había factores externos e internos que exigían una intervención inmediato. Y en cuanto al cólera, que comentas, fue terrible. Pero piensa, en contra de las leyendas y el cine, la abrumadora mayor parte de soldados muertos en el siglo XIX, lo fueron más por enfermedad que por las balas enemigas. Incluso en la Primera Guerra Mundial, dos terceras partes de los soldados hospitalizados, lo fueron por enfermedades. La medicina estaba muy poco desarrollada, el cólera arrasaba todos los ejércitos, no sólo al español en África. A los británicos y franceses en Crimea, las enfermedades los diezmaron más que los rusos. Las condiciones de higiene y sanitarias eran terriblemente primitivas.

La victoria española dejó un halo de rencor en Marruecos que se transformaría en fanatismo y en una hostilidad que llegaría al siglo siguiente. Recuerda a resentimientos muy longevos que también vemos hoy en día…

La guerra de África fue una victoria española estrictamente. Los marroquíes lo vivieron como una humillación, firmaron la paz porque no tenían más remedio. Además, hubo un factor determinannte en los dos bandos: en el bando español se vió como una Cruzada, como una prolongación de la Reconquista; y los marroquíes lo veían también como una cruzada contra los cristianos. Desde un primer momento, el componente religioso estuvo presente. Cuando los españoles toman Tetuán lo primero que hacen es convertir una mezquita en una iglesia católica. Todo eso no se olvida facilmente.

Creo que hay un común denominador en el fanatismo religioso con el presente, como señala, pero también hay otros muchos factores distintivos. Es cierto que el aspecto religioso estaba presente, aunque, a diferencia de hoy, estaba en los dos bandos.

Lleva muchos años divulgando la historia, es autor de varios libros y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia… ¿No cree que hoy vivimos una época donde hay mayor interés por leer historia que antes, aunque coincida con un momento donde ésta tiene menor peso en la Educación?

Tiene mucha razón, para mi perplejidad. Publiqué hace muchos años De Pavía a Rocroi: los Tercios españoles, y  ahora, veinte años después, lo he reeditado y he vendido cuatro ediciones. Es curioso porque va en proporción inversa al peso de esas materias. Hace 30 años era fácil estar al tanto de todas las novedades de historia e historia militar que había y hoy es imposible. Hay un auténtico aluvión. Como autor estoy sorprendido, pero gratamente.

Ese interés confiere una mayor responsabilidad a los autores…

Es triste los huecos enormes que hay en nuestra propia historia y que muchos de ellos han sido cubiertos por anglosajones. Fíjese, el informe Picasso sobre Annual, que nadie lo ha estudiado en profundidad y está en el archivo. Empecé a escribir Historia para satisfacer mi propia curiosidad, cuando no encontraba nada sobre algo que me interesaba. Por un lado es una sensación de frustración, de decir que estos libros debían haber sido escritos hace treinta años, y por otro lado, como dice, una mayor responsabilidad.

¿No le sorprende cómo, aún hoy, la historia se cuela en el debate político y social y de la forma en la que lo hace? Hace no demasiado, escuchábamos a la alcaldesa de Barcelona llamar “facha” al almirante Cervera

En el siglo XXI, este tipo de valoraciones me dejan bastante sorprendido. Calificar de “facha” a alguien que murió antes del surgimiento de los fascismos es algo bastante singular. Creo que el almirante Cervera fue un personaje de su época, al que hay que analizar bajo los criterios de su época. Estudiar o juzgar a cualquier personaje de la historia bajo criterios actuales es un análisis que está falseado desde el principio. El imperio romano practicaba la esclavitud: ¿todos eran unos canallas y ya está? Pero resulta que en la época no se consideraba una barbaridad y aportó el imperio romano cosas buenas. Es un ejemplo, tonto, pero es así. No quiero entrar en polémicas, pero qué duda cabe que Cervera hizo lo que creyó que era su deber. No tiene mucho sentido juzgarle con la mentalidad de ahora. ¿Cómo entonces juzgaríamos a los estadounidenses que le derrotaron haciendo un alarde de imperialismo? Al menos, Cervera defendió una posesión reconocida internacionalmente como española. Sacar cualquier personaje de su contexto, me da igual que sea desde la derecha, izquierda, el centro o el mediopensionista, solo provoca un análisis falso.

¿Por qué al lector del siglo XXI le puede interesar esta Guerra de Marruecos?

Todos somos productos de una evolución histórica. No se explica nadie ni nada sin su pasado. Cuanto más sepamos de nuestro pasado, más sabemos de nosotros mismos. Saber de donde venimos, con sus luces y sus sombras, sin ningún triunfalismo, nos ayuda a conocernos mejor y a guiarnos hacia el futuro, intentando no repetir errores.

¡Buenas lecturas!

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2 comentarios

  1. Dice ser FRANCESSCCO

    LA GUERRA siempre ha sido cruel. Siempre ha arruinado la vida de los soldados y siempre ha ocasionado sufrimiento a los civiles
    *** w04 1/1 pág. 3 Cambia la cara de la guerra ***

    06 junio 2018 | 19:53

  2. Dice ser Thomas Payne

    Ni un comentario a la utilización de los voluntarios catalanes como exclusiva carne de cañón prescindible. Rigor histórico…

    07 junio 2018 | 01:47

Los comentarios están cerrados.