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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Ricardo Artola, editor de Arzalia: “Cada generación necesita su propia Historia de España escrita desde su presente”

Ricardo Artola, historiador de formación, ha recorrido una parte importante del panorama editorial español desde 1987 (en Alianza, donde editó la célebre Breve Historia de España de García Cortázar, ocupándose de la dirección literaria del área de no ficción de Planeta, en Ediciones B o, más recientemente, ocupándose del proyecto de Kailas) hasta lanzar, hace unos pocos meses, su propio sello, Arzalia.

Charlo con él para que me cuente más sobre esta nueva editorial, que girará en torno a la Historia, tanto en ficción como en no ficción, y acabamos hablando de otros aspectos sobre el pasado, el nacionalismo, la literatura…

¿Cómo nace Arzalia?

Un poco por casualidad. En un momento de mi vida profesional, en septiembre de 2016, siento una energía interior muy fuerte encaminada a montar una editorial propia. En ese momento, además, confluyen varios factores: mi experiencia profesional con la de haber trabajado en una editorial pequeña, el saber que puedo tener autores de confianza que me van a acompañar en el proyecto…

La Historia va a ser uno de los ejes de tu catálogo…

Me interesa, como editor, la divulgación de la historia ya sea como no ficción o como novela. Cuando contrato un libro, quiero que llegue al mayor número de lectores posible; ya no solo por el negocio, sino porque es lo que más me estimula intelectualmente. Quiero historias que interesen o que vayan a hacer descubrir algo nuevo al lector. También busco una voluntad de estilo y de amenidad, claro. Y todo ello, buscando la relevancia.

¿Así que la novela histórica tiene un valor educativo?

Sí, en la medida que hay una voluntad inicial de respetar mínimamente la Historia, creo que ayuda a descubrir. A mi me pasa como lector y como consumidor de series: muchas veces acabo reparando en temas que no me había interesado antes porque he leído algo en una novela o lo he visto en una serie. Por ejemplo, tras ver Narcos he leído mucho de historia y geografía de Colombia.

Te leí que querías descubrir esos libros que no se le habían ocurrido a nadie…

Nunca me ha gustado la estrategia de hacer el ‘clon’ del libro de éxito de la temporada, que es una carrera desaforada por llegar a ser el segundo. No se me da bien. Lo que sí se me da bien es descubrir nichos. Un ejemplo, que afortunadamente me ha perseguido durante toda mi carrera, es la Breve Historia de España. A posteriori, a la altura de 1995, que es cuando la edité, habían pasado veinte años de democracia donde la historia general había desaparecido de las librerías y sido había sustituida por historias más regionales. Mi tesis es que cada generación necesita su propia Historia de España, escrita desde el presente y teniendo en cuenta los problemas del presente. Yo busco este tipo de cosas.

Esta generación del siglo XXI con el procés y la situación que vivimos… ¿Qué Historia necesitaría?

Está bien planteada la pregunta. No lo sé, pero sin duda cuando se clarifique el panorama y el humo de la batalla en la que estamos se disipe, será el momento de escribir una nueva historia de España para este tiempo. No sé cómo tendría ser, pero sí sé que estamos cerca de necesitar una nueva.

El auge de los nacionalismos, centralistas y periféricos, ¿Tiene que ver con una formación defectuosa en la Historia?

Claro. Creo que los nacionalismos no son la educación que se debería implantar, creo en los valores de la diversidad y que no existe una versión unívoca de la Historia. Esas visiones genera unas lecturas del pasado que no son adecuadas. Todas las tendencias hacia las que se mueve la Historia van hacia la diversidad: ahora hay una versión muy revitalizada del feminismo, cuyas consecuencias todavía nos alcanzamos a vislumbrar, pero que es quizás su momento más fuerte desde la época de la incorporación de la mujer al trabajo y el sufragismo. Y lo mismo ocurre con el tema LGTB. Todo apunta hacia diversidad e inclusión y el nacionalismo es lo contrario. Pero fíjate, en el tema catalán la Historia fue objeto de debate entre nacionalistas y no nacionalistas hasta que se planteó claramente el desafio independentistas. Es una cosa muy curiosa y que debería hacernos reflexionar. ¿Por qué era la Historia tan importante cuando no iban en serio y ahora que sí, a nadie le importa?

¿Cómo ves el sector editorial?

Está mucho más concentrado que cuando entré en él, en 1985. Por arriba, los grandes grupos se han ido comiendo entre sí y, al mismo tiempo, han surgido cientos de editoriales muy pequeñas, hechas con talento e ilusión. Como en la sociedad, hay una clase rica cada vez más rica, una desaparición de la clase media y un engordamiento de las clases más bajas o pobres.

Para estos autores de historia y novela histórica que buscan hogar para sus obras, ¿qué busca Arzalia?

Arzalia busca historias, hablando de ficción, donde haya una lección no evidente de un episodio del pasado. No me preocupan los periodos poco tratados si están bien tratados. Y después, que tenga una voluntad de estilo y que estén bien aprovechadas las herramientas que nos ofrece la Historia. La Historia es dura por definición, porque generalmente recoge los elementos más trágicos y conflictivos. Y la novela es, por definición, conflicto. Quiero que aprovechen la Historia como inspiración pero lo que no quiero es que me cuenten su documentación. La documentación en las novelas es como la tramoya del teatro: no se ve y no debe molestar. Y lo siento mucho, has trabajado mucho para la novela, pero eso va con el sueldo.

Y en no ficción me gustaría o historias relevantes producto de una investigación que ha descubierto algo que a los demás se les ha pasado o una síntesis de algo con un enfoque distinto a los existentes, Y aquí también, voluntad de estilo. La grandeza de la Historia es que esté bien escrita.

Para terminar, ¿qué nos vas a traer con Arzalia en los próximos meses?

En marzo traeremos una novela histórica sorprendente y emotiva de Alberto Vázquez-Figueroa, con tintes autobiográficos. También una obra de Ángela Vallvey, de la que no puedo decir mucho pero sí recomendar, y que sin ser Historia, no está lejos de ella. Y por último un libro, del que no tengo aún título definitivo, de uno de los autores más importantes que es Fernando García de Cortázar.

Además, lanzaremos dos novelas históricas de autores menos conocidos: una de Maria Antonia García Quesada sobre Egipto antiguo y otra de José María Espinar sobre la Granada del siglo XV.

¡Buenas lecturas!

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