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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Contra los nacionalismos español y catalán, Historia y humor

Banderas esteladas y españolas en una manifestación (EFE)

Tras Ad Absurdum, se esconden tres jóvenes historiadores murcianos que han convertido su blog en una referencia para los amantes de la Historia, tratada a la vez con humor y rigor. Tras publicar el año pasado su Historia absurda de España, regresan con un tema candente: Historia absurda de Cataluña (Esfera de los Libros, 2018). En el siguiente artículo, estos historiadores defienden su apuesta frente a los debates nacionalistas en torno a esta cuestión.


Historia, humor, España y Cataluña

Por Ad Absurdum

En tiempos del Imperio bizantino, los primeros ortodoxos debatieron largo y tendido sobre temas tan trascendentales como el sexo de los ángeles, si Jesucristo era de naturaleza divina o humana, o si el niño Jesús se reía o no. Aquellas discusiones les hicieron incluso llegar a las manos en más de una ocasión.

A día de hoy, recordar aquellos debates nos produce risa, no podemos evitar calificar de absurdo que se pudieran debatir estas cuestiones y, sobre todo, que se llegase al enfrentamiento físico por ellas. De hecho, hoy empleamos la expresión “discusiones bizantinas” para referirnos a discusiones inútiles, en las que no se emplean argumentos rigurosos o se alude a abstracciones sin posibilidad de comprobación.

Quizá algún día, dentro de pocos siglos, alguien emplee la expresión “discusiones españolas” o “discusiones catalanas” para referirse a los debates acerca de naciones, nacionalismos, regiones históricas, la indivisibilidad o la patria.

Cuando ya creíamos superadas todas estas cuestiones, volvemos a discusiones que se remontan a pasados remotos, y que siembran enfrentamientos a menudo vacíos de significado.

Lo cierto es que, por muy absurdas que nos parezcan estas discusiones, a día de hoy tenemos un grave problema en España y Cataluña que ha dividido a la sociedad. Tan profunda es la división, que los medios de comunicación ya no separan las posiciones políticas catalanas de acuerdo al eje izquierda-derecha, sino en independentistas y no independentistas. Ya no importan las políticas sociales o económicas de los partidos, sino su posición en base a un esquema binario tan sencillo como ser o no ser independentista. Y no son solo los medios de comunicación y los políticos quienes amparan esta situación, sino la sociedad en su conjunto, que castiga a quienes se salen de este esquema.

Pero ¿cómo se hace para embarcar a toda una sociedad en esto? ¿Cómo hacer que en balcones de toda España luzcan rojigualdas y en los catalanes esteladas? Pues apelando a los sentimientos, y, curiosamente, una de las cosas que más pasiones y odios despierta es la historia. A día de hoy una persona se ofende antes por decir que España no es la nación más antigua de Europa o por decir que Cataluña no fue nunca un reino independiente, que por la corrupción de sus gobernantes o por los recortes en educación y sanidad.

Los arquitectos de esta controversia son perfectamente conscientes de ello, y aluden con facilidad a hechos y personajes históricos en sus discursos, e incluso apoyan en ellos sus argumentos. Y, como historiadores, por aquí sí que no pasamos. Si algo tenemos claro en Ad Absurdum es que la historia no sirve para dar alas al nacionalismo catalán o español. Los argumentos en esta disputa deben ser de naturaleza política, social, económica… pero nunca histórica. Un catalán de a pie no puede desear la independencia en base a 1714 y a Felipe V, ni un murciano puede desear la indivisibilidad en base a los Reyes Católicos.

Con Historia absurda de España ya nos embarcamos en una cruzada contra los tópicos, los bulos y los romanticismos que han deformado la historia de España. Y además lo hicimos a través del humor, porque la letra, con risa, entra mejor.

Con Historia absurda de Cataluña volvemos al ataque, volvemos a contar la historia tal y como ocurrió. Sin caer en el boato y el exceso de reverencia que a menudo se tiene al pasado, y lo hacemos con un relato que va desde Wifredo el Velloso a las elecciones del 21 de diciembre de 2017.

Pero ¿cómo podemos hacer bromas con esto habiendo gente encarcelada y golpes de porra en las calles? Porque creemos, con sinceridad, que es una de las mejores formas de contribuir a la resolución del conflicto.

Dicen los psicólogos que el humor y la risa sirven para liberar tensiones, que son un mecanismo natural para superar el estremecimiento y manejar los miedos. Precisamente acerca de la cuestión catalana, fue interrogado quien ya se ha convertido en nuestro padrino, el humorista Darío Adanti, y dijo así: “el humor en estos tiempos de polarización te permite destruir los conceptos y posturas totales y permite ver los grises”. Nuestra intención al emplear el humor en un libro de este tipo es precisamente arrojar algo de luz al problema y dejar ver esos grises.

En estos tiempos en los que el uso de la ironía se ve menospreciada por algunos apóstoles de la solemnidad que piensan que hay que colmar de trascendencia y una seriedad contrahechas todo lo que ocurra porque “esto no es para tomárselo a risa” nosotros reivindicamos más que nunca que divertido no es lo contrario de serio, que divertido es lo contrario de aburrido. Y la ironía es la piedra angular de cualquier tipo de humor.

Es por ello que queremos subrayar las contradicciones de todas las partes, explicar los acontecimientos que sentaron las bases del procés y aquellos que sirven de argumento a los implicados sin caer en el tedio y lo ceremonioso, porque entendemos que de eso, además de ser innecesario, hay de sobra.

De esta forma, conociendo estos hechos, quizá la próxima vez que alguien aluda a ellos, se lo piense dos veces. Y si llega el día en que alguien califique discusiones absurdas de “discusiones españolas” o “discusiones catalanas”, que al menos cuente que mientras todo ocurría, nos reímos mucho.

*Las negritas son del bloguero, no de los autores del texto.

9 comentarios

  1. Dice ser mc polla

    ¿nacionalismo español? ¿eso que es, identificarse con tu país real? así que ahora hay nacionalismo francés, inglés, italiano, alemán etc etc.
    No pienso leer nada de ese blog. Identificarse con el país en el que naces y que te da tu idioma y cultura no es nacionalismo, es simplemente aceptar lo que eres. Nacionalismo es inventarse un país nuevo y joder a los demás imponiéndoles ese país imaginario.

    25 febrero 2018 | 12:08

  2. Dice ser logo

    Que malos son los nacionalismos de cualquier tipo. La única bandera es mi familia y el único himno mis amigos, los de verdad, que suelen ser pocos, todo lo demás solo sirve para enriquecer a los patriotas de boquilla e incluso morir por ellos mientras se descojonan y se llevan la pasta a Panamá, Suiza, etc.
    Las banderas son trapos y los himnos bandas sonoras para lerdos.

    25 febrero 2018 | 12:22

  3. Dice ser Pedro Jesús PLV

    Hay que reírse de ambos, son ridículos a más no poder.

    25 febrero 2018 | 12:37

  4. Dice ser Rocker 44

    Para mc polla: después de leer lo que has escrito, puedo ver claramente que no tienes ni idea de lo que es el nacionalismo. Por supuesto que se puede ser nacionalista español, francés, ruso o alemán; además de catalán, vasco, riojano, andaluz etc.

    25 febrero 2018 | 13:48

  5. Dice ser eleusipo

    LA SOCIALDEMOCRACIA ORIGINAL (y no ideologías extremas ni separatistas): LA EXPERIENCIA IDEOLÓGICA MÁS AFORTUNADA DE LAS CONOCIDAS HASTA EL MOMENTO (Con los respetos debidos) Seamos honestos, claros y rigurosos: dentro de lo vivido, estudiado, conocido y demostrado, (50-60-70-80) aplicando la Socialdemocracia Original se puede pensar, opinar, protestar, controlar y cooperar, se puede trabajar, se puede repartir y redistribuir; permite progreso, flexibilidad y cohesión social, más aún, se puede convivir, como asimismo también compartir y valorar, por tanto y en suma, la pluralidad, la igualdad ante las oportunidades de la vida y las leyes y disponer de libertad. (Socialdemocracia Original + republicanismo = tándem perfecto para este tiempo tan nuevo y por tanto tan actualizador del XXI. Con tal fórmula + un pacto transversal ahora mismo entre las 4 Grandes Fuerzas políticas + un Pte. centrista con amplias dotes negociadoras con visión y sensibilidad sectorial y social ¿ podríamos refundar esta nueva Transición entre todos sin descarrilar ni que el barco en el que vamos se hunda, puesto que todos pertenecemos y vamos en él…? ¿ y no le vendría bien a España y también a Europa…? Por tanto ¿ qué dicen ustedes si se planteasen tanto elecciones generales para España como unas autonómicas para Catalunya en un plazo inmediato…? (Más aún: pues aunque los partidos desaparecieran, en nada perjudicará su ausencia definitiva el valor intrínseco que la Socialdemocracia representa en sí misma y por sí misma) Saludos.

    25 febrero 2018 | 14:24

  6. Dice ser Anonimatus

    mc polla tiene razón. Una cosa es el patriotismo, que es el amor a tu país y otra el nacionalismo, que es básicamente despreciar al resto.

    25 febrero 2018 | 18:24

  7. Dice ser La estupidez humana

    Mc Polla: Tienes toda la razón del mundo. Además, lo más preocupante de todo, es que aquí no cabe un tonto más. Vease el que dice ser Logo… que si su familia, que si sus amigos… ¿tú es que naciste de milagro de lo tonto que eras no?

    25 febrero 2018 | 20:51

  8. Dice ser fofito piloto

    VISCA CATALUNYA LLIURE

    25 febrero 2018 | 21:47

  9. Dice ser Caradoc

    El nacionalismo español existe. Lo mismo que hay catalanes que se creen con derecho a todo por ser catalanes, hay españoles que se creen lo mejor de lo mejor por ser españoles. Y ambas son unas actitudes muy estúpidas, no nos engañemos, nadie es más que nadie por nacer n un sitio. Decía el Papa que el gran triunfo del Diablo es hacernos creer que no existe; pues bien, con el nacionalismo españolista pasa lo mismo. Nos han vendido que amar a la patria es meterse en una guerra de trapos y cantar “¡A por ellos!” como borregos, pero eso es un nacionalismo español tan pernicioso como el nacionalismo catalán. Que bien que aún haya gente dispuesta a tomarse con humor este tema tan tóxico.

    25 febrero 2018 | 22:15

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