Tu blog Tu blog

Este es tu altavoz

Entradas etiquetadas como ‘clase media’

¿La clase media se ha empobrecido?

Por Fidel Vela García

Atasco (Europa Press).

Atasco (Europa Press).

Según la época del año, veo a la gente zampando y bebiendo a lo grande en terrazas, bares y restaurantes llenos a rebosar; playas y piscinas donde es necesario entrar de perfil; campos de fútbol y macro-conciertos donde no cabe un alfiler.

Sólo en agosto, más de 81 millones de desplazamientos por carretera; en los puentes largos, atascos kilométricos; para acceder a museos o edificios emblemáticos hay que permanecer horas y horas en colas interminables; las ventas de coches se disparan, igual que el consumo de las familias: los aeropuertos y las estaciones del AVE, colapsados; de los supermercados salen miles de carritos cargados hasta los topes; cientos de personas paseando sus perritos o ensimismadas en toquetear sus teléfonos móviles de última generación

Esto es lo que yo veo en la calle y en los medios de difusión. ¿Será verdad que la clase media se ha empobrecido?

Señor presidente, le invito a conocer mi día a día

Por Ricardo Villar Peña

Estimado señor Rajoy,

En primer lugar dudo que lea esta carta por el periódico al que la envío. Pero si la enviara a uno que usted lee sería censurada. Quería decirle que me indignó escucharle en el discurso en el debate del estado de la nación. Quería hacerle saber que usted está muy confundido. No soy de izquierdas, ni de derechas. Solo quiero mostrarle lo confundido que está.

Me gustaría invitarle a pasar un día conmigo. No se preocupe, yo le invitaré a comer. Podemos ir al Burger King con la app o estirarnos e ir al buffet del Domino´s Pizza si le parece.

Le invito a que coja un tren con destino Alcalá de Henares, al apeadero de La Garena como hago yo siempre que quiero desplazarme a Madrid.

Le invito a conocer la realidad y cómo España está saliendo de la crisis, a que se siente a ver lo que se comenta en las cafeterías de una ciudad trabajadora de la periferia de Madrid.

Le invito a que me acompañe en mi día a día, en que conozca cómo se siente un joven que estudió dos módulos de los que de ninguno ha encontrado trabajo. Pero que no tiró la toalla, sigió estudiando. Ahora estudio una carrera, ahogado por sus tasas universitarias que cada día me suben más. Le invito a que vea cómo me gano la vida vendiendo cosas de segunda mano, comprando en Aliexpress para luego vender por eBay, sin pagar impuestos porque si no ¿qué ganaría?

Los diputados del Partido Popular (PP) aplauden al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al término de la sesión de la mañana en la segunda jornada del debate del Estado de la Nación. (EFE/CHEMA MOYA)

Los diputados del Partido Popular (PP) aplauden al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy durante el debate del estado de la nación. (EFE/CHEMA MOYA)

Le contaré cómo usted me engañó diciendo que me hiciera emprendedor y cómo monté una empresa que se arruinó con mis ahorros, es una bonita y triste historia.

Le invito a que conozca mi vida, cómo debí de dejar mi casa en la que vivía con mi novia, porque ella fue despedida de su trabajo por darse de baja al no poder más por más de 12 horas sin cobrar ni una extra. Le doy las gracias por su reforma laboral. Ahora vivimos con mis suegros muy juntitos todos.

Le invito a conocer la juventud de Alcalá de Henares, que conozca a mi amigo Rafa, sin trabajo ni esperanza, o a mi otro amigo Rafa Zaragoza con trabajo para un mes, que sube la estadística, pero ¿y luego qué? Eso ya no sale en la estadística. O a mi compañero de universidad David, estudiando y trabajando, con un contrato fijo eso sí, pero con periodo de prueba de un año. O a que conozca a mi hermana que trabaja 12 horas diarias sin cobrar extras o a mi madre en paro crónico y ahogada por la hipoteca.

Le invito a que vea cómo busco trabajo todos los días en Infojobs y cómo miro las oposiciones. Al fin y al cabo, no pido más que lo que usted tuvo, la oportunidad de presentarme a alguna oposición (que nunca sale) y tener una plaza fija para poder comprarme una casa y formar una familia y vivir con seguridad. ¿Acaso no tengo derecho a la misma oportunidad que usted tuvo?

Señor Rajoy, como estudiante de psicología debo advertirle del efecto Pigmalión, que es lo que a usted le pasa: se empieza a creer sus propias historias, en función de sus expectativas.

No soy de ningún partido, no defiendo a nadie, solo le cuento cómo vivimos lo que queda de la clase “media” y le invito a comprobarlo.

Quiero que me comprenda, me siento traicionado cuando usted habla y como yo está la gran mayoría de votantes de clase media que confiaron en usted. Señor Rajoy espero que entienda que mientras usted y su Gobierno no comprendan al pueblo de España, no serán una opción.

Espero su respuesta a mi invitación.

El ‘capitalismo popular’

Por Luis Fernando Crespo Zorita

El ‘capitalismo popular’, desarrollado ideológicamente durante los años finales del siglo pasado como ‘democracia económica’, predicaba que cualquiera, con un pequeño esfuerzo de ahorro previo, podíamos convertirnos en accionista de una o varias macroempresas y participar efectivamente de los beneficios generados, por muy especulativos que estos fuesen. El resultado es que, a pesar de las críticas que se le pueden hacer, el sistema de acumulación capitalista tiene un grado de aceptación social mayor del que la lógica y un análisis racional inteligentes le podrían conceder. Es ya una cultura con valores propios y una visión del mundo enraizada en la mentalidad de los “ciudadanos-clientes-consumidores”, que determina su comportamiento como una segunda naturaleza. Afectados por las preferentes

Hasta que ha aparecido la cruda realidad y sus consecuencias reales y no previstas han ido estallando, una tras otra, las burbujas (punto.com, capital-riesgo, inmobiliarias, preferentes…). Entonces surge de nuevo el ciudadano reivindicativo, el ‘pequeño ahorrador’ que necesita del Estado, que previamente habíamos reducido en aras de la iniciativa privada, para que ponga orden a posteriori en un mercado insaciable y tan canalla que devora a sus propios hijos, sobre todo a los que más habían confiado en el sistema, la sufrida clase media, la única que por su nivel de ingresos puede ahorrar, pero no puede especular.

Lo que está ocurriendo con el rescate de los bancos hipotecarios, los beneficios fiscales a la inversión o la reducción de impuestos exige una desinversión pública poco o nada rentable socialmente y oculta la enfermedad de fondo: la desaparición de la soberanía popular y de la voluntad política conformadas electoralmente, para dejar la defensa del interés general a las fuerzas económicas más rentables en cada momento. Esta es la gran paradoja. Sepamos a ciencia cierta que sus decisiones van a ser siempre egoístas por buscar, con legitimidad o sin ella, exclusivamente el beneficio particular o corporativo.