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¿Y si le hacemos un escáner a una calabaza?

Una de las imágenes del TC de la calabaza - Foto: randomfootage.homestead.com/pumpkinctscan.html

Imagen del TC de la calabaza – Foto: randomfootage.homestead.com/pumpkinctscan.html

Con la tomografía computarizada (TC) se obtienen imágenes del cuerpo humano seccionado para alcanzar diagnósticos más precisos. Los rayos equis no se proyectan como en una radiografía, sino que giran en torno al cuerpo y se procesan en un ordenador. Hay una belleza cósmica en cada imagen, son pruebas de los bailes apretados de vasos sanguíneos, tejidos blandos y huesos, verdaderas fotos de grupo de la complejidad de nuestro cuerpo.

En una de esas asombrosas cabinas fotográficas de nuestras entrañas, a un radiólogo se le ha ocurrido meter una calabaza. Firma sólo como Alan, su nombre de usuario en Twitter es @GammaCounter, dice vivir en Chicago y ser “radiólogo y exbiólogo molecular”, no mucho más se sabe de él. “Me gusta escanear de manera ocasional cosas no humanas. (…) En una universidad de Gales ya se había escaneado una calabaza (…) en 2012. (…) Decidí que también tenía que ir a por ello y pensé que seríamos capaces de producir algunas muy buenas imágenes con parámetros optimizados”.

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La ensalada inspirada en Kandinsky, un 18% más rica

Ensalada inspirada en 'Pintura nº 201', de Vasily Kandinsky

Ensalada inspirada en ‘Pintura nº 201’, de Vasily Kandinsky

Hicieron tres ensaladas con los mismos aderezos e ingredientes medidos al gramo, cortados de la misma manera. Científicamente sabían igual, pero quienes las probaron no opinaban lo mismo y las veían tan diferentes entre sí que, en el caso de tener que escoger cual comprarían y por cual pagarían más, se inclinaban por una en particular y no por las demás.

A taste of Kandinsky: assessing the influence of the artistic visual presentation of food on the dining experience (Un título abigarrado que se podría traducir por Gusto por Kandinsky: estableciendo la influencia de la presentación visual artística de la comida en la experiencia de comer fuera) es un interesante experimento que demuestra cómo “una variedad de factores visuales, como el color y el equilibrio de los elementos sobre un plato”, pueden influir en la percepción y en la respuesta del consumidor.

El artículo académico es de un grupo de investigadores del Crossmodal Research Laboratory, del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford (Reino Unido). El laboratorio, fundado en 1997, se especializa en estudiar “la integración de la información” en los cinco sentidos y con paradigmas y técnicas estimula a que cambiemos nuestras ideas preconcebidas sobre los sentidos. La singular area de estudio en la que se centran contribuye a descubrir “nuevas maneras de comprender el cerebro”.

En la primera ensalada los ingredientes están mezclados como es habitual. La segunda, es una reproducción muy aproximada de una pintura del vanguardista ruso Vasily Kandinsky. En la tercera se disponen los elementos separados por tipos y ordenados en columnas, implicando un esfuerzo por mostrar una cierta presentación, pero de una manera nada artística. Aunque está claro que la apariencia tiene peso en el ámbito culinario, el experimento introduce un elemento artístico en la ecuación y revela que un plato dispuesto “de una manera  artística” eleva las expectativas del consumidor y lo predispone a disfrutar más de la comida.

A taste of Kandinsky: assessing the influence of the artistic visual presentation of food on the dining experience

El cuadro en el que se inspiraron es Pintura nº 201, también conocido como Panel para Edwin R. Campbell Nº 4, creado por el artista en 1914 en un mural en dos partes por encargo del millonario de la industria automovilística Edwin R. Campbell. En pleno despegue hacia la abstracción, cuando pintó la obra, el autor ya expresaba con convicción que las masas de color no tenían por qué quedar encerradas dentro de formas y líneas y apelaba al elemento espiritual y rítmico de la pintura. Los investigadores se han permitido el lujo de darle la vuelta, tal vez para que la rodaja de champiñón domine más sobre el plato.

A los participantes (60 en total, 30 hombres y 30 mujeres de entre 18 y 58 años) se les presentaron las tres opciones en humildes superficies rectangulares de cartón, con una iluminación dirigida a la ración. Rellenaron dos cuestionarios, uno antes y otro después de comer. Tras observar los platos consideraban que la ensalada-Kandinsky contenía una combinación de ingredientes más compleja y además declaraban que hubieran estado dispuestos a pagar más por ella que por las otras dos.

Lugar en el que tuvo lugar el experimento

Lugar en el que tuvo lugar el experimento

Aunque la “complejidad” es la misma en los tres casos, por supuesto tiene cierta lógica primar el esfuerzo empleado en la composición del plato para que se asemeje a una obra de arte, pero lo más interesante llega cuando hablan de sus impresiones después de consumir las ensaladas: los participantes aseguraban que la Kandinsky estaba un 18% más rica que las otras. Aunque las tres sabían igual, el parecido con el cuadro los sugestionó para que la comida supiera mejor.

Helena Celdrán

'Pintura nº 201' (1914) - Vasily Kandinsky

‘Pintura nº 201’ (1914) – Vasily Kandinsky

Transformar una y otra vez un vaso de cartón

Cuppaday - Skate

A veces basta con pintar una cara humana sobre el vaso usando el café que contenía. Cubriéndolo de una tela atada con una cuerda, se convierte de pronto en un homenaje al artista conceptual búlgaro Christo. Tumbándolo y añadiendo miniaturas de niños con monopatín, es un skatepark.

En Cuppaday (que se podría traducir por Una taza al día) Paul Garbett fotografía un vaso de papel encerado, un objeto de usar y tirar que es ignorado, desechado para no contener líquido nunca más. Lo extraordinario es que en cada ocasión reinventa el significado original.

El diseñador gráfico sudafricano residente en Sidney (Australia) define su pequeño proyecto como “un ejercicio creativo”. Cada vaso lo obliga a reimaginar una escena, pensar en un atrezo, un objeto o una pieza que cambie la vulgar cotidianeidad por una versión estimulante. La iniciativa no tiene objetivos ni fecha tope, sólo sirve para comprobar lo que puede dar de sí.

Los recorta, los disfraza, los cubre de hojas de árbol, les pone bombillas, los convierte en monstruos o en salchichón. Garbett utiliza un smartphone y luz natural para hacer las fotos y señala que la inspiración le llegó precisamente por su manía de garabatear caras en los vasos de café mientras habla por teléfono. Un día empezó a fotografiarlos por diversión y encontró en el acto inconsciente un modo de ejercitar su creatividad.

Helena Celdrán

Cuppaday - Melted - Paul Garbett

Cuppaday - After Christo

Cuppaday - Halloween

Cuppaday - Burn

Cuppaday - Salami

Cuppaday - Child

Cuppaday - Wax

Cuppaday - Happy Easter

Cuppaday - Stop

Cómo fotografiar con una lata de cerveza la trayectoria del sol

'St. Mary Redcliffe' - Justin Quinnell

‘St. Mary Redcliffe’ – Justin Quinnell

En la imagen curvada y azulada se distingue el perfil de una ciudad pequeña, con la torre puntiaguda de una iglesia y a la orilla de un canal o un lago. Sobre el cielo se suceden las estelas de luz, reflejadas también en el agua en un tono verdoso.

Con una lata de cerveza, el fotógrafo inglés Justin Quinnell —también docente y fiel aficionado a los experimentos en sus clases y talleres— fabricó una clásica cámara estenopéica, un sencillo ingenio que representa la técnica fundacional de la fotografía y para el que sólo hace falta poner papel fotográfico en un recipiente cerrado al que se le abre un pequeño agujero para permitir que la luz imprima la imagen del exterior.

Sin embargo le daba vueltas a algo más con la elección del envase. Quinnel adivinaba el potencial que tenía la vulgar lata: el aluminio, indestructible, era el material ideal para permanecer meses a la intemperie y preservar seca y limpia en su interior la imagen que pudiera tomar, no había que vigilarla ni cuidarla y pasaría desapercibida en un lugar solitario.

'3 months in the death of Anna Maria Williams and Mary Cecilia Biddlecombe' - Justin Quinnell

‘3 months in the death of Anna Maria Williams and Mary Cecilia Biddlecombe’ – Justin Quinnell

Las estelas de la imagen son en realidad la trayectoria diaria del Sol captada durante meses. Amarrándola con unas bridas a un poste, la lata capturó silenciosa los caminos de luz desde el solsticio de invierno hasta el de verano. En el paisaje destaca la torre de casi 90 metros de la iglesia anglicana de St. Mary Redcliffe en Brístol (Inglaterra).  La página web del autor cuenta con una galería de 10 fotos tomadas por él con el mismo procedimiento.

En un tutorial de menos de un cuarto de hora, el fotógrafo explica el proceso de fabricación de la cámara todoterreno. Sólo es necesario un poco de cartón negro, cinta americana, un alfiler, la lata y las bridas para convertirse en un artesano de la observación y cultivar una lentitud cada vez más olvidada en la era digital.

Helena Celdrán

‘In Orbit’, 10 días viviendo en una rueda

'In Orbit'

En la superficie interior y exterior de la rueda hay una silla, un escritorio, un mueble-cuarto de baño, una lámpara, una pequeña cajonera y una cama. Los creadores de In Orbit (En órbita) definen la instalación como “arquitectura performance y ahora exponen su obra en The Boiler, una sala de exposiciones propiedad de la galería Pierogi de Brooklyn (Nueva York). La particularidad reside en que además los autores pasan las 24 horas en la estructura.

Boceto del proyecto 'In Orbit'

Boceto del proyecto ‘In Orbit’

La acción artística se inauguró el día 28 de febrero y durará hasta el 9 de marzo. En la rueda de madera y acero de más de 7,5 metros de alto creada por ellos, los artistas Ward Shelley y Alex Schweder habitan por separado el interior y el exterior de la circunferencia con lo mínimo para realizar actividades básicas diarias. Para dormir, sentarse ante el escritorio o lavarse las manos deben ponerse de acuerdo para rotar la vivienda y lo ideal es que realicen la misma actividad al mismo tiempo. Cuando abandonen el hogar circular el 9 de marzo la estructura permanecerá en la galería hasta el 5 de abril para que la visiten los curiosos también tras el experimento.

Ambos artistas tratan en su obra la relación entre los espacios y las personas. Schweder ve esa conexión como “permeable”, la persona “percibe” el ambiente y se moldea a él, pero además altera ese ambiente para que “corresponda a su fantasía”. Conoció a Shelley en 2005 y desde entonces han realizado varias instalaciones en torno a los “efectos sociales de la arquitectura”.

Para Stability (Estabilidad)—una performance realizada en Seattle (EE UU) en 2009— ocuparon durante una semana una estructura de madera hecha por ellos en la que debían orquestar sus actividades para mantener el equilibrio de la pequeña vivienda. En Counterweight Roommate (Compañero de piso contrapeso)—realizada en Basilea (Suiza) en 2011— habitaron durante cinco días, atados con arneses, una construcción vertical en la que uno dependía por completo del movimiento opuesto del otro. “Cuando uno desea ir arriba a la cocina el otro debe bajar al baño”, especifica Shelley en su descripción del proyecto.

En In Orbit vuelven a necesitar la ayuda del compañero de piso, pero no parecen estresados: en el vídeo se aprecia cómo se coordinan con cautela, casi con aburrimiento, acostumbrados a convivir de la manera más incómoda posible.

Helena Celdrán

In Orbit - Ward Shelley and Alex Schweder

Experimentos fotográficos con éxtasis, LSD, cafeína, estrógenos…

'Ketamina' - Sarah Schoenfeld

‘Ketamina’ – Sarah Schoenfeld

Cocaína, adrenalina, amisulprida, metanfetamina, estrógenos… Producidas por nuestro cuerpo o ingeridas; medicamentos legales o drogas; todas alteran nuestra percepción. “Desde los años cincuenta, en el mundo occidental hemos ido entendiendo nuestros más íntimos deseos y experiencias como resultados de un supuesto yo médico“, dice Sarah Schoenfeld.

Las fotografías de All you can feel (Todo lo que puedes sentir) son el resultado de la curiosidad de la artista alemana por comprobar el aspecto de las sustancias que modifican nuestra conducta. Para realizar la serie sólo necesitó película fotográfica (ya positivada) sobre la que dejó caer con cuentagotas diferentes muestras de drogas legales e ilegales.

En las imágenes, las sustancias alteran las emulsiones de la superficie con aureolas cristalizadas, nebulosas, globos, atmósferas espaciales… Schoenfeld amplió los negativos a gran tamaño para apreciar con detalle los pequeños universos que había conquistado.

Los detonantes para el proyecto fueron dos: trabajar durante un año en la discoteca Berghain de Berlín (uno de los templos europeos de la música tecno) y vivir de cerca la enfermedad mental que sufre su padre sin saber hasta qué punto la medicación que necesita modifica su carácter hasta convertirlo en quien no es.

En cuanto a la selección, se valió de los compuestos químicos que más la atraían, por su relación con la cultura de club (MDMA, éxtasis, ketamina…) y por tener un significado histórico (LSD, heroína, opio). La autora considera la serie de fotos un juego y resta importancia a la condición ilegal de muchas de las sustancias que ha escogido.

Helena Celdrán

'Cafeína' - Sarah Schoenfeld

‘Cafeína’ – Sarah Schoenfeld

'LSD' - Sarah Schoenfeld

‘LSD’ – Sarah Schoenfeld

'Cocaína' - Sarah Schoenfeld

‘Cocaína’ – Sarah Schoenfeld

'Dopamina' - Sarah Schoenfeld

‘Dopamina’ – Sarah Schoenfeld

'MDMA' - Sarah Schoenfeld

‘MDMA’ – Sarah Schoenfeld

'Estrógeno' - Sarah Schoenfeld

‘Estrógeno’ – Sarah Schoenfeld

'Opio' - Sarah Schoenfeld

‘Opio’ – Sarah Schoenfeld

Algas para convencernos de que podemos cambiar el mundo

Las algas han crecido en forma de mapamundi y permanecen sobre una superficie transparente y protegida que las preserva de la fragilidad exterior.

El canadiense residente en Nueva York Byron Rich es diseñador industrial y autor de Protista imperialis, una bioinstalación interactiva creada para concienciar al ser humano de la manera más gráfica posible sobre el deterioro del planeta Tierra, el cuerpo celeste que contiene la vida, tan frágil como el organismo verde.

'Protista Imperialis' - Byron Rich

‘Protista Imperialis’ – Byron Rich

El alga es capaz de mantenerse o destruirse, regulada por un mecanismo que depende de la actitud de la persona que lo contempla. “Si se aproxima a la obra y mantiene un compromiso activo, el espectador es capaz de preservar la vida de la bioescultura. Una vez se desentiende de la pieza, el aparato cambia a un estado en que la escultura decae”, explica en su página web.

Rich logra la extraña circunstancia con sensores de movimiento que emiten una señal que se traduce en un tono de alta frencuencia. Los estímulos de esa señal se apagan con la quietud del espectador en los alrededores de la obra. La reacción molecular en el alga es la falta de crecimiento.

Con la metáfora, el diseñador ilustra la capacidad de cada persona para contribuir a la sostenibilidad del planeta y alerta sobre la apatía que causa el pensamiento de que todo esfuerzo individual es innecesario o de poca utilidad.

Helena Celdrán

Experimentos artísticos con el microondas

Cuatro bolas de chicle - Microwhat

Cuatro bolas de chicle - 90 segundos

Un CD produce alarmantes chispas, un huevo estalla con virulencia, una bombilla se enciende, una pastilla de jabón erupciona y se convierte en una masa blanca que se expande.

Los experimentos con el microondas son didácticos (para ilustrar el comportamiento de algunos materiales en una clase de ciencias) y también un pasatiempo tentador para adolescentes y amantes del riesgo. Internet está plagado de vídeos de casas familiares, con el viejo microondas blanco y sufrido como protagonista de diferentes barbaries. Muchos se lavan las manos con la frase “no lo intenten en casa” como si eso fuera a persuadir a quien ve una grabación doméstica.

Hay quien le da un uso artístico al electrodoméstico para teñir seda, secar flores e incluso crear piezas de cristal fundido para bisutería. Pero hoy he traído a la sección de Artefactos algo mucho más frívolo que todo eso.

'128 ceras - 850 segundos'

'128 ceras - 850 segundos'

Microwhat (Microqué) es un blog de Tumblr que tiene poco más de un mes de vida. Su anónimo autor (o autora) mete en el microondas comida y artículos de todo tipo y luego fotografía el resultado: unos tomates cherry, un desodorante de barra, unos regalices, un queso mohoso…

Hay una intención plástica en el proceso, un intento de hacer de la actividad un ejercicio de diseño. Con el antes, el durante y el después fabrica gifs animados para poder apreciar el resultado de manera cinética.

El autor de Microwhat anima en su página a que los visitantes le propongan futuras víctimas para su colección y tiene una cuenta de Twitter en la que informa a sus seguidores de cual es el nuevo experimento. Veremos hasta dónde llega la aventura.

'Osos de goma - 61 segundos'

'Osos de goma - 61 segundos'

En cuanto a lo culinario, ya que hablamos de microondas, me gustaría compartir una receta secreta que se me antoja un tanto mágica y que circula online desde hace tiempo.

Es el pastel individual de chocolate al microondas, hecho en 10 minutos y en una taza de desayuno. Doy fe de que merece la pena probarlo:

– 4 cucharas soperas de harina
– 4 de azúcar
– 2 de cacao
– 2 de huevo batido
– 3 de leche
– 3 de virutas de chocolate (opcional, pero muy recomendable)
– Un toque de vainilla, caramelo o canela (también opcional)

Mezcla la harina, el azúcar y el cacao en la taza.  Añade el huevo y se remueve bien. La mezcla se volverá pastosa, es normal. Añade la leche y un poco de aceite. Echa las virutas de chocolate y, por ejemplo, un chorrito de vainilla.  Remueve de nuevo. Mete la taza en el microondas durante tres minutos a 1000 W o cuatro minutos a 700 W.

Helena Celdrán